Notas: "Gracias por los reviews! Las respuestas aún no están, pero deberían estarlo pronto.
Habrá otro capítulo después de este, mañana. Entonces La Boca De Una Serpiente empezará el Lunes, para continuar la historia. Esto significa que esta historia en particular dejará de actualizarse después de mañana, ¡así que no les sorprenda cuando eso pase!
Y aquí está la batalla, en donde procedo a revolverle la mente a la gente, pero en especial la del pobre Harry."
Capítulo Diecinueve: El Niño-Que-Vivió
El Encantamiento Explosivo de Harry se derritió contra escudos invisibles, pero había tenido el útil efecto de detener a Quirrell de acercarse más a Connor para mirarlo a él fijamente. Harry preparó otro encantamiento, con su mente dando vueltas alrededor de los varios efectos, buscando algo que le causara a Quirrell un dolor considerable y también lo enviara hacia atrás.
Y entonces la serpiente estaba sobre él.
Se movía más rápido que cuando había estado arrastrando a Connor por los arbustos, con las fauces abiertas y su cuerpo cortando el pasto que golpeaba. Harry se apartó de ella rápidamente, y su boca golpeó el piso, pero ella giró y se dirigió hacia él de nuevo. Harry gritó, "¡Protego!", solo para que las fauces de la serpiente se apresuraran a través del Encantamiento Escudo y desgarraran la tela de su manga. Se alejó aún más, escuchándola sisear como si se estuviera riendo, y le lanzó una mirada a Connor.
Al menos sé que es una serpiente real, y no una mágica.
"¿Qué es esto?" La voz fría preguntó, sus acentos más duros que antes. Harry sintió la urgencia de caer en rodillas mientas el dolor en su cicatriz empeoraba aún más. Quirrell tenía la mirada fija al frente, por lo que podía ver, y Harry no podía reconciliar esa fría voz con la expresión en blanco de su rostro. "¡Acaba con él, Nagini!"
La serpiente – Nagini, aparentemente – siseó y se encogió ligeramente. Harry tenía el presentimiento de que este golpe, cuando llegara, sería demasiado rápido para evadirlo.
Mientras tanto, Quirrell estaba estirándose hacia Connor de nuevo.
Harry sacó una mano y soltó, "¡Wingardium Leviosa!" Lo realizó sin varita, para mantener dicha varita apuntada hacia Connor. Funcionó. Su magia había arrestado a Nagini a medio ataque y la había lanzado al aire como uno de los globos Muggle que Harry había visto en uno de sus cumpleaños.
Harry aumentó la fuerza del encantamiento y lanzó a Nagini sobre el Bosque Prohibido. Voló alto con un siseo que sonaba extrañamente como un grito de dolor. Harry no le prestó atención. No estaba pensando claramente.
Miró hacia Quirrell y apuntó su varita.
Quirrell había detenido su avance hacia Connor una vez más. Su mirada esta vez estaba más enfocada, pero también más lenta, y Harry regresó a intentar pensar en un encantamiento que doliera, pasara sus escudos, y sacara a Quirrell fuera del rango de cualquier protección que tuviera. Harry había entornado los ojos desde que había entrado al claro, pero no podía ver las líneas de las protecciones. Entonces, estos encantamientos eran más complicados que los que se había entrenado para ver.
"Eres inusual, chico," la voz dijo. "Tanto poder. ¿Por qué no sentí esto sobre ti al principio?"
Harry no veía el punto de responder a una charla tan irrelevante. Había escogido su encantamiento. Debía admitir que era una elección extraña, pero esta era una batalla extraña. Quirrell, o quien fuera realmente, había tenido tiempo para preparar su campo, y Harry no.
"¡Reducto!" entonó, y puso tras el hechizo toda su fuerza de voluntad, uniéndola a la fuerza de su varita. Se imaginó los escudos rompiéndose y resquebrajándose, del mismo modo en que el huevo lo había hecho cuando los centauros lo pusieron a prueba.
El encantamiento voló recto y certero, y le mostró los escudos cuando golpeó contra ellos con una luz brillante y multicolor. Harry vio suaves líneas extenderse desde el punto del impacto, y se memorizó su posición mientras la luz destellaba y se desvanecía. "¡Reducto!" chilló de nuevo, esta vez apuntando a una de las líneas.
Se quebró, y un poco de la fuerza del encantamiento lo sobrepasó y llegó a Quirrell, quien trastabilló hacia atrás. Harry entró, rápido y agazapado al suelo, justo detrás del encantamiento, tratando de llegar a Connor y arrastrarlo fuera del camino antes de que Quirrell pudiera recobrarse.
La fría voz dijo, "Cavea," un hechizo que Harry nunca había escuchado antes, y una luz azul se creó con un destello alrededor de Connor. Harry trató de empujar su mano a través de ella de todas formas, y se apartó. Bien pudo haber intentado atravesar acero sólido con el puño.
Se incorporó y se metió en el camino entre su hermano y Quirrell – una tarea fácil, ya que Quirrell no mostraba signos de querer acercarse en ese momento. Harry tomó un aliento áspero. Podía sentir el sudor formándosele en las mejillas y la frente. Su corazón se aceleraba y le quemaba las orejas, lo suficientemente fuerte para que se le dificultara escuchar lo que Quirrell estaba diciendo.
"¿Qué debería hacer, maestro?" gimió la voz que Harry conocía de la clase, pero sin el tartamudeo. "El chico es demasiado poderoso para que me encargue de él fácilmente."
"Libérame."
Quirrell tembló ligeramente, pero eso se desvaneció cuando miró hacia Harry para sonreír. "Sí," dijo suavemente. "Eso podría ser lo mejor." Entonces se volteó de espaldas a Harry.
Harry subió su varita de golpe. ¿Acaso Quirrell es estúpido? Esta es una oportunidad tan buena para atacar—
No, no. No es estúpido. Debe estar planeando algo.
Desconfiado, Harry contuvo sus hechizos, y observó mientras Quirrell comenzaba a desenredar la parte trasera del turbante.
Harry esperaba ver un cráneo calvo a lo mucho. Lo que vio, mientras los ropajes purpuras caían, fue un segundo rostro impuesto en la parte trasera de la cabeza de Quirrell. La nariz estaba estirada y plana, los ojos rasgados e imposiblemente rojos, y la boca era una simple línea en el rostro. Los ojos parecían hundirse en él, y de la boca llegó la voz en una aguda y fría risa que Harry reconoció de sus viejos sueños.
Su cicatriz volvió fieramente a la vida, llevándolo a sus rodillas. Harry no pudo contener un grito esta vez, y Connor le hizo eco con un gemido ahogado. Una mirada rápida sobre su hombro le mostró que su hermano no estaba herido, aunque estaba sintiendo los bordes de la barrera mágica con una expresión confundida en su rostro.
"Debí saberlo," la voz dijo, en un siseo que habría hecho a Nagini orgullosa. Harry se forzó a si mismo a escuchar alrededor del dolor sobre su ceja. Lo que estaba diciendo la voz podría ser importante. "La profecía nunca estuvo completa, y Peter Pettigrew siempre ha sido un tonto. El mayor, el más poderoso. Lo que yo veía como una molestia que debía ser destruida era de hecho el objeto de mis deseos." Quirrell dio un paso atrás, para moverse más cerca de él. Harry podía oler su aliento, frío y asqueroso como la tierra de un entierro. "¿Cómo se siente, niño, ahora que estas cara a cara con Lord Voldemort por segunda vez?"
Hubo una pausa, como si Voldemort en verdad esperara algún tipo de respuesta. Harry hundió las manos en piso y le dio una. "Admito que estoy impresionado, ya que esta solo es la primera vez que lo hago. Pero estoy tranquilo, ya que tengo al niño que te venció a mis espaldas."
La voz comenzó a reír, y reír. El dolor en la cabeza de Harry empeoró, lo suficiente como para que su entrenamiento no pudiera controlarlo. Se catapultó al frente y yació en el piso, perdiendo el conocimiento por un segundo corto e intenso.
Cuando despertó, Quirrell lo sostenía, mirando su rostro con el suyo propi, el normal. Harry quería lanzarle un encantamiento, pero no pudo encontrar su aliento por un largo momento. Cuando por fin emergió, fue en la forma de un sollozo adolorido. Su cabeza se sentía como si fuera a quebrarse como la piedra en forma de huevo.
"Mi señor me ordenó que acabe con el Niño-Que-Vivió," susurró Quirrell. "Admito que no imaginé hacerlo de este modo, pero es bastante útil." Dejó caer a Harry y dio un paso atrás. Harry trató de amasar fuerzas, a sabiendas de lo que fuera a venir sería malo.
Quirrell no lo decepcionó. "¡Crucio!"
El encantamiento rompió el débil Encantamiento Escudo de Harry. La agonía explotó desde su barriga esta vez, y se extendió a sus extremidades, igualando y luego sobrepasando a su cicatriz. Harry gritó. No había vergüenza en gritar, su madre le había dicho una vez, en la primera tarde que le reveló que era muy probable que fuera torturado. Muchas veces la tortura podía romper a un hombre. Harry no podía permitir que lo rompiera a él, así que la peor cosa que podría hacer sería combatir y tratar de sobrepasar en dolor. En lugar de eso iría con él, gritaría, se retorcería, imploraría, haría lo que fuera que debía hacer para emerger vivo y combatir por Connor.
Ya estaba mascullando ruegos cuando la maldición fue levantada. Harry dio un respingo y se encorvó en si mismo sobre su costado, y luego se desencorvó rápidamente. Los costados le dolían con explosiones de angustia perfectamente sincronizados. Se sentía como si una de sus costillas se hubiera roto, aunque hasta lo que Harry sabía eso no era un efecto secundario de Crucio.
"Eso," dijo Voldemort. "fue el pago por los primeros meses que pasé como un espíritu sin cuerpo, sin poder para afectar el mundo, mirando sus celebraciones, los débiles torpes que pensaron que me habían derrotado. Habrá mucho más por venir. Tengo años y años de sufrimiento por el que debes pagar, niño."
Harry alzó la cabeza. Su vista estaba borrosa por sus lagrimas, y se le habían caído los anteojos, lo cual solo la empeoraba. Pero no pensaba que jamás podría fallar en reconocer a la figura parada frente a él. Él tendría la imagen de Quirrell, y el sonido de la voz de Voldemort, presentes hasta el día en que muriera.
Se preguntaba, indistintamente, sobre lo que Voldemort estaba parloteando, pero eso no importaba. Una secuencia de encantamientos había entrado a su cabeza, bellamente sincronizados y perfectamente rendidos. Podría lograrlo, si solo pudiera convocar suficiente fuerza para hacer que Voldemort se enojara. Y tenía que ser el enojo que lo haría actuar sin pensar, abalanzarse hacia delante para castigar a Harry físicamente en lugar de con una maldición a distancia.
Arry intentó sacudir sus extremidades, y asintió. Tendría que ser ahora. No pensaba poder correr si sufría de otro Crucio.
"Tú eres el débil," dijo, y le puso tanto desprecio a su voz como pudo. "¿Sin tener otra medida preparada en caso de que algo así te ocurriera, un plan de respaldo? ¿Qué crees que eres? ¿Un Slytherin?" Harry se rió débilmente, y entonces tosió. No le gustaba la sensación en su cuerpo cuanto tosió, o el hecho de que algunas de las gotas que aterrizaron en la parte trasera de su mano eran rojas, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto. Pero sí le gustaba el hecho de que Quirrell se había puesto tenso y tieso, de que su silencio fuera uno para escuchar. "Dumbledore es dos veces el Slytherin que tu jamás podrás ser. Al menos sus planes tienen la oportunidad de funcionar de vez en cuando, y a él no lo derrotó un bebé."
Quirrell se abalanzó sobre él.
Harry llamó su magia sin varita. No podía sostener una varita en ese momento. "¡Wingardium Leviosa!"
Quirrell salió volando. Pero por supuesto, realizó el contra-hechizo, y ya estaba bajando, pero eso le compró a Harry unos pocos segundos.
"¡Cavea!"
Eso no hizo nada, justo como Harry había esperado, pero hizo enfurecer a Voldemort. "¿Piensas usar mi propio hechizo contra mi?" preguntó, con suficiente dureza que Harry pensó que probablemente habría gotas de saliva volando de la boca en la parte trasera de la cabeza de Quirrell. "Insolente, impudente—"
"¡Expelliarmus!" Harry gritó, empujando tal fuerza de voluntad con esa palabra que se sintió agotado después. Funcionó. La varita de Quirrell salió volando de su agarre flácido y cayó al suelo junto a Harry. Harry no intentó tocarla. Aún no podía sostenerla, con sus manos temblando, y no quería arriesgarse a contaminación, ya que no podía estar seguro de que Voldemort no estuviera conectado de algún modo al corazón de la varita de Quirrell. Continuó hablando, sin darle a Voldemort la oportunidad de decir otra cosa. "¡Fumo! ¡Specularis! ¡Protego!"
El humo salió del piso a su alrededor, y el Encantamiento Escudo regresó a existir de golpe. Harry se forzó a levantarse temblorosamente. Él tenía que correr, tenía que moverse, el cual era el propósito tras el Encantamiento de Humo. Pateó la varita de Quirrell frente a él mientras se tambaleaba hacia delante, esperando poder mantenerla fuera del alcance del Mortífago por tanto tiempo como fuera posible.
Se apresuró hacia Connor, quien el brillo azul del encantamiento Cavea revelaba estaba golpeando los muros de su prisión y vociferando lo que parecían ser obscenidades. Harry juntó fuerza de voluntad y amor mientras corría. No había problema, no había problema, al conjurar su amor esta vez, cuando su amado gemelo estaba en peligro.
Quiébrate, le dijo a la fuerza del encantamiento Cavea.
Eso no hizo nada en absoluto.
Harry se dejó caer de rodillas junto a la prisión, colocando sus propias manos en la luz azul. Connor hizo lo mismo, y quedaron palma-a-palma, pero Harry no lo podía sentir ni un poco. Gruñó y enfocó la ventana clara de Specularis en un punto diminuto justo junto a su mano izquierda. Vas a quebrarte. Yo así lo quiero. Yo quiero—
Una poderosa cuerda lo agarró alrededor de su sección media y lo alejó de la prisión. Los siseos vengativos en su oído le decían que Nagini había regresado. Harry luchó salvajemente, pero no era rival para una serpiente tan grande como ella. Lo cargó firmemente lejos del hechizo y de Connor, y lo depositó frente a un par de pies mientras el Encantamiento de Humo se desvanecía abruptamente.
Quirrell no dijo nada por un largo momento. Harry cerró los ojos e intentó respirar. Su cabeza y sus costillas y la parte media de su barriga, donde Nagini lo había agarrado, todas le gritaban en una sinfonía de dolor. Nunca nada le había dolido tanto.
"Me has causado demasiados problemas," dijo la voz de Voldemort. "Hubiera estado contento al torturarte hasta la muerte y dejarlo pasar. Pero eso no es suficiente, no ahora. Ahora debes ver a tu hermano morir."
El enojo de Harry despertó.
Nagini lo dejó ir con un chillido que sonaba demasiado humano en los oídos de Harry mientras su cuerpo estallaba en llamas. Harry no le prestó más atención, aunque tenía la vaga impresión de que ella estaba girando en el piso, tratando de apagar el fuego. Luchó para incorporarse, soltando, "¡Accio varita!"
Su varita se posó en la palma de su mano izquierda un momento después, la familiar sensación de madera de ciprés calmándolo y solidificando su ira. Harry avanzó hacia Voldemort. Se sentía como si estuviera usando túnicas inmensas, como las de Snape tal vez, y no pudo entender el sentimiento hasta que vio el pasto doblándose lejos de su camino, un poco del pasto comenzando a humear y prenderse en llamas. Esta era su magia, abriéndose a su alrededor como alas, elevándose en una ola silenciosa y letal que zumbaba hasta que las orejas de Harry le ardían. Ya no estaba cansado, y todo el dolor se había desvanecido.
Quirrell se alejó un par de pasos. "¿A-a-amo?" Esta vez, Harry estaba seguro, el tartamudeo en su voz era real.
Connor no. Connor no. Las palabras estaban bajo la piel de Harry, ardiendo en sus hombros, chasqueándole en los oídos, palpitando justo bajo la bóveda de la boca. Llamó más magia, y luego más, más de la que jamás se había atrevido a convocar bajo la supervisión de Lily o incluso en la prueba de los centauros. El aire frente a él se volvió borroso en la ola de poder. No era enteramente desconocido. Harry parpadeó, y atrapó un vistazo de una luz verde, y una cuna junto a la suya propia, y el rostro sorprendido de Voldemort—
Y entonces todo eso se fue mientras la magia de alguien más respondía a la suya, tan abundante, tan poderosa, tan destructiva. Era de Voldemort, y estaba riendo, un sonido de exaltación pura.
"Sé más que tú, niño," dijo, mientras su magia se conectaba y aferraba a la de Harry, cargando una respuesta a cada defensa, una cubierta para cada espada, una llave a cada puerta. "He tenido tiempo, y más que tiempo, para desarrollar mis defensas. Eres un oponente digno, eso puedo admitirlo, pero simplemente-no-puedes-contra-mi."
Por cada una de las últimas cinco palabras, su magia se volvió un golpe sordo que golpeaba a la de Harry. Harry dio un respingo cuando su dolor volvió, y nuevos dolores comenzaron, puntos débiles que se abrían y corrían por sus defensas. Una vez que un sitio comenzaba a resquebrajarse, doce más lo seguían. Harry trató de protegerse a si mismo, trató de abrir las alas y entonces doblarlas frente a sí para escudarlo, pero era demasiado nuevo en esta manipulación de fuerza pura, y Voldemort no lo era.
Con un temblor en el viento como polvo en el aire, uno de los puntos débiles de Harry se rindió. Cayó al piso, sintiendo la magia Oscura sobre él fluyendo sobre la suya propia como serpientes. Se enredaban y revolcaban y le siseaban, sonando tan humanas como Nagini, y más humanas que Voldemort.
"Suficientes juegos. Hubiera disfrutado tomarme más tiempo, pero no podemos. Debemos retomar la Piedra. Quirrell. Toma a su hermano, mátalo, y entonces regresa y usa la Maldición Asesina en el muchacho. No podemos arriesgarnos."
"Sí, Amo," Harry escuchó a Quirrell decir, de un momento lejano y un lugar lejano debajo de un mar oscuro. Logró abrir los ojos contra el aplastante peso a tiempo para ver a Quirrell marchar a la luz azul y desaparecerla con un movimiento de la mano. Connor yacía indefenso frente a él, arrastrándose hacia atrás y probablemente intentando lanzar un hechizo, pero incapaz de mascullar ninguna defensa.
Harry trató de lanzarse hacia arriba. El peso de las serpientes lo mantuvo en el piso. Desesperado, revolcándose, odiando esto con cada fibra de su ser, envió una ola de amor hacia Connor.
Te he amado desde que éramos niños, hermano, jugando juntos. Estabas destinado a una vida de sufrimiento. Yo quería mantenerte inocente. Esperé demasiado. Lo lamento, Connor, lo lamento tanto. Por favor vive. Lo deseo más que nada. Por favor vive. Vive.
La mano izquierda de Quirrell tomó su varita. Con la derecha, tocó a Connor.
Un momento después, aulló.
Una luz blanca, brillante como el magnesio, rodeaba su mano. Saltó hacia atrás, agitándola y gritando, pero eso no detuvo a la luz. Se extendió fieramente por su brazo, comiendo. Se dio la vuelta, y estaba lo suficientemente cerca ahora para que Harry viera la brillantez quemando su piel, comiéndosela, revelando las capas de carne y músculo debajo que la luz también consumía como una bestia hambrienta.
"¡Quítatela! ¡Quítatela! ¡Pelea!"
El peso de la magia Oscura sobre él se fue un momento después. Harry pensaba que Voldemort había reclamado su poder para luchar contra la destrucción del cuerpo de su anfitrión. Se levantó de un salto, con el dolor desvaneciéndose de nuevo, las alas extendiéndose, su propia magia rugiendo en agradecimiento. Golpeó duro, y firme, y el Encantamiento Explosivo saltó de sus labios para golpear a Quirrell.
Quirrell, por supuesto, ya estaba muriendo. Harry solo lo había golpeado para expresar su propio enojo, y observó, sin querer perderse un momento, mientras la luz se extendía y capturaba el rostro de Quirrell, tomando su cabeza de un modo casi gentil.
Voldemort siseó, y entonces una masa de luz oscura creció como un globo carnoso en la parte trasera de la cabeza de Quirrell y estalló, volando como pus en el aire. Voldemort voló bajo sobre Connor mientras salía libre. Connor gritaba y gritaba, una mano elevándose para sostener su cicatriz.
Harry corrió hacia él y se agachó sobre él, protegiéndolo contra la imagen de los últimos momentos de Quirrell y contra cualquier daño que Voldemort pudiera intentar causarle. Si el Señor Tenebroso poseía a su hermano ahora, tendría una pelea en las manos. Harry le mostraría.
El Señor Tenebroso no hizo tal cosa. "Hasta vernos de nuevo, Harry Potter," dijo, con odio puro en su voz, y entonces su forma sin forma voló lejos sobre el Bosque Prohibido y desapareció.
Harry exhaló y miró hacia Quirrell. La flama había terminado su trabajo. Por un momento, brilló, una estrella moribunda en el corazón de una noche completamente negra, y entonces desapareció con un crack. Los restos de Quirrell se volvieron cenizas.
Harry pensó en algo y tomó su varita con fuerza, pero cuando miró alrededor, no había signos de Nagini.
Respiraron en silencio por un largo momento, y luego Connor susurró, su voz temblorosa, "¿Harry, cómo hice eso? ¿Qué sucedió?"
Harry sonrió y apartó el cabello que estaba sobre la cicatriz de su hermano para tocarla suavemente con un dedo. Connor tembló. Harry estuvo feliz de notar que el corazón no estaba sangrando, pero sí tenía un brillo plateado y molesto sobre él, como la luz que había brillado entre él y Draco cuando aceptó la deuda de vida. El brillo se desvaneció mientras Harry lo observaba. "¿No lo sabes, Connor?" preguntó. "Tú me dijiste la respuesta antes de que la serpiente te tomara y empezara todo este lio."
Connor parpadeó. "¿Lo hice?"
Harry asintió y abrazó a su hermano fuertemente. Trató de pensar en lo cerca que había estado de perderlo, y sintió que su mente se encogía. No podía comprender eso, no justo ahora. Podía sentir amor, y regocijo, y así lo hizo. "Dijiste que eres el Niño-Que-Vivió. Lo eres. Voldemort no pudo tocarte. La fuerza de tu amor se comió su carne. Eso tiene que ser lo que pasó. Voldemort es corrupto, no pudo soportar algo tan bueno. Un toque, y Quirrell—" Dudó, porque había prevenido que Connor viera la esa muerte por una razón, y terminó, "Se había ido."
Connor tembló por un largo momento, su respiración rápida y acortada. Entonces dijo, "Sí. ¿Eso pasó, o no?"
Harry asintió lentamente, y cerró los ojos. Sus dolores estaban volviendo a hacerse sentir una vez más. Tosió, y sintió algo más espeso que la saliva burbujear en la parte trasera de su garganta. Quería hundirse en la tierra y nunca moverse de nuevo.
Por el otro lado, Connor aún no estaba de regreso en Hogwarts y seguro, y ese pensamiento le hizo moverse. Se levantó, gentilmente halando de la mano de Connor. "Levántate."
"Pero estoy tan cansado," Connor susurró.
"Apóyate en mi," dijo Harry, y tomó el peso de Connor en su lado izquierdo, el menos lastimado. "¿Dónde está tu varita?"
Después de un momento de búsqueda, Connor la encontró, y prosiguieron lentamente en dirección a Hogwarts. Connor se detuvo para lanzar chispas rojas cada pocos pasos.
Harry, mientras tanto, dependía tanto de su propia felicidad para cargarlo de regreso como de su cuerpo. No le hubiera molestado hacer una danza, si pudiera haberla hecho.
Esto lo prueba. Esto malditamente lo prueba. Connor puede vencer a Voldemort. Está protegido de su tacto directo, y si el Señor Tenebroso toma otro cuerpo para controlarlo, lo mismo puede pasarle a ese. Cuando Connor sea lo suficientemente fuerte, va a enfrentarse a él, y va a librar al mundo mágico de él.
Por supuesto, estaban las cosas que Voldemort había dicho, el odio personal en su voz hacia Harry y las habladurías de que Harry era esto y lo otro, pero Harry ya había decidido qué creer al respecto.
El Señor Tenebroso es un mentiroso. ¿Quién puede confiar en lo que salga de su boca? Prefiero confiar en la luz que se comió a Quirrell cuando intentó tocar a Connor. La Luz no dice mentiras.
