Notas: "Phew.
Este es el último capítulo de Salvando a Connor, en el cual el último primer año de escuela concluye. Una vez más, este no es el final de la historia completa. Voy a tomarme unos días de descanso, y entonces comenzaré el UA de CdlS [Cámara de los Secretos], La Boca De Una Serpiente, el Lunes. (Si quieren confirmar este título, o cualquier otro, solo vean mi perfil. Amo demasiado escribir esto como para rendirme.
Las respuestas a los reviews del capítulo 19 estarán en mi LJ en un rato. También voy a empezar a subir capítulos de Salvando a Connor ahí, ya que me llegó un e-mail diciendo que hay gente que no puede verlos en este sitio, pero todas las historias aún así serán subidas aquí primero a menos que me vea forzada a removerlas.
Muchas, muchas gracias a los reviewers, quienes son parte de la razón por la que me divertí tanto. Espero que este último capítulo, aunque pueda enfadarlos, los mantenga leyendo el segundo año."
Capítulo Veinte: Verdad
Harry sabía que Hagrid los había encontrado, y sabía que Hagrid había enviado a Neville corriendo al castillo cuando Connor tartamudeó una versión de la última hora mencionando a "Voldemort" y una "serpiente", y sabía que Connor estaba seguro; no habría sido capaz de dormir si Connor no estuviera seguro.
Pero no recordaba quedarse dormido, o quedar inconsciente, o lo que fuera que hubiera hecho para terminar cargado en brazos de Hagrid de regreso al castillo.
"¿Qué?" masculló. Se retorció, y entonces siseó cuando la costilla rota, o lo que fuera, le perforó el costado.
"Esta bien, Harry," Hagrid dijo, sosteniéndolo más firmemente. "Tu hermano me dijo lo que pasó. Quien-Tú-Sabes y eso." Tembló, un temblor que agitó a Harry, y el cual soportó tan estoicamente como pudo. "Pronto estarás con Dumbledore, y te vas a curar, y entonces—"
"¿A dónde va con mi estudiante?"
Harry se sobresaltó, y entonces gimió a pesar de su mejor intento de no hacerlo cuando eso causó que el dolor se profundizara. Por supuesto. Snape. Snape se habría enojado cuando Harry no llegó a su sesión de entrenamiento, y entonces probablemente se había decidido a buscarlo. Harry había esperado un regaño muy largo al día siguiente, ya que ninguna excusa que inventara por haber faltado al duelo falso sería lo suficientemente buena para el profesor. Ciertamente no había pensado que Snape lo buscaría afuera, ni que se los encontraría de este modo.
"¡Usted déjelo en paz!" dijo la fiera voz de Connor, antes de que Hagrid pudiera decir nada. Girando la cabeza, Harry vio a su hermano meterse entre él y el profesor de Pociones, puños apretados. Probablemente hasta estaría escupiendo mientras decía las palabras, aunque Harry no podía ver su expresión. Sus ojos estarían brillantes. "Él me defendió en el bosque, cuando Voldemort mostró su verdadero rostro, y—"
"Démelo a mi."
Harry sintió a Hagrid sostenerlo más de cerca. "Esta muy lastimado, Profesor Snape," dijo el medio-gigante. "Vomitaba sangre antes que lo cargara. Creo que Dumbledore debería ver que—"
"No. Aún no. Escolte al Sr. Potter con el Director. Estoy seguro de que querrá saber lo que sucedió," dijo Snape. "Mientras tanto, cuidaré de su hermano." Harry logró girar su cabeza lo suficiente para ver que Snape de hecho estaba con los brazos abiertos, lo cual lo hacía querer reír histéricamente. Incluso más que eso, sin embargo, estaba seguro de que quería quedarse con Connor.
"Profesor Snape," croó, "en serio, no tiene que. Connor podría necesitar—"
Entonces tosió, y sintió el dolor perforador hundírsele aún más, y entonces no podía dejar de toser. La sangre le manchaba la parte delantera de las túnicas. Sintió como sus ojos se giraban a la parte trasera de su cabeza, y escuchó a una voz apretada diciendo, "No seas un idiota, Potter, tengo pociones que se encargarán de esto," y entonces cambió de brazos.
La mano de Connor le tocó la frente por un momento. "Mantente a salvo, Harry," susurró, con el primer toque de miedo en su voz desde que habían dejado el claro de Voldemort. "Te veré pronto."
Harry trató de decir que no quería mantenerse a salvo, quería ir con Connor, y entonces Snape se lo llevó cargando. El profesor caminaba más suavemente que Hagrid. Harry rechinó los dientes y cerró los ojos, concentrándose en no volver a toser. No quería que Snape tuviera más oportunidades para atacarlo.
"¿Qué fue lo que te hizo esto?"
Harry abrió los ojos, pero podía ver muy poco, ya que estaban de regreso en Hogwarts y se movían a través de corredores oscuros a gran velocidad – y tenía la cabeza presionada contra el hombro de Snape. Molesto, trató de levantarse, pero la estúpida agonía en sus costillas no lo dejaba. Pero decidió responder la pregunta. Mientras más pronto lo hiciera, más pronto lo curaría Snape y entonces sería capaz de regresar a Connor.
¿De todas formas, si está tan preocupado sobre curarme, por qué no me está llevando a la enfermería?
"La Maldición Cruciatus," susurró. Sintió a Snape hacer un pequeño movimiento, aunque no podía saber si era por miedo o disgusto o solo dolor recordado. Como un Mortífago, ciertamente habría usado la maldición, y también la habría sufrido. Nadie había proclamado que Voldemort estuviera cuerdo en el último año de su poder.
Snape lo llevó a través de una puerta familiar, y a su oficina. Movió a Harry en sus brazos, masculló un encantamiento, y Transfiguró una de sus sillas para que fuera un diván. Harry fue colocado en él, y entonces Snape giró y marchó por el cuarto, buscando algo en los estantes de pociones contra el muro más lejano.
Harry lo observó a través de una mirada borrosa. Snape era intenso, fruncía el ceño, y un momento después tomó dos frascos, uno de ellos lleno de un líquido púrpura y el otro con uno claro, y regresó. Harry se lamió los labios nerviosamente. Snape no tenía ningún deseo en especial sobre verlo morir – Harry se habría sentido mucho más preocupado si el hombre estuviera cuidando a Connor – pero él era el hijo de James, y Snape realmente debería haberlo llevado a ver a Pomfrey.
"Bebe esto," Snape le ordenó, ofreciéndole el frasco de líquido púrpura.
Harry lo tomó, lo miró con resignación, y entonces se tragó el líquido.
Su respiración se calmó de inmediato, y un calor que se extendía se tragó el dolor en su costado. Cuando tosió de nuevo, solo salió saliva ordinaria. Harry suspiró cuando un ligero temblor en sus extremidades que a penas y había notado cesó, e incluso logró darle una sonrisa a Snape. "Gracias, señor."
"¿Qué sucedió en el Bosque?" Snape caminó hacia la chimenea y llamó a un elfo doméstico antes de que Harry pudiera responder, ordenando una copa de jugo de calabaza. Indicó al liquido claro cuando Harry lo miró de modo interrogador. "Esta se debe beber mezclada con una bebida. Eso no significa que tengas que verme con la boca abierta cual idiota sin cerebro hasta que la bebida llegue, Potter."
Harry cerró la boca. "Connor derrotó a Voldemort, señor."
"Como derrotó al trol, y a los Lestrange," dijo Snape. "Como atrapó la Snitch en nuestro partido contra Gryffindor. Por supuesto que sí."
Harry se tensó, y luego gimió; los músculos todavía le dolían, aunque las peores consecuencias de Crucio seguramente casi se habían desvanecido. Pero estaba pensando en sus victorias pasadas en el año, con un sentimiento de arrepentimiento. Si las hubiera ocultado mejor, entonces Connor no habría estado bajo sospecha, y Snape no habría tenido razón para pensar que Harry estaba diciendo algo que no fuera la verdad.
Por supuesto, Harry pensó, al mirar los ojos de Snape tercamente, también serviría si no tuviera a un malditamente sospechoso idiota como Líder de Casa.
"Lo hizo, señor," dijo calladamente. "Voldemort estaba ocultándose – unido de alguna forma, no sé cómo – en la parte trasera de la cabeza del Profesor Quirrell. Quirrell intentó tocar a Connor, y comenzó a quemarse. Voldemort se liberó a si mismo para salvar su propia vida, y entonces salió volando sobre el Bosque."
"Lo cual no me dice nada sobre por qué sufriste el Crucio," Snape notó, casi clínicamente. Un elfo doméstico apareció, cargando una bandeja sobre la cual prominentemente se mostraba una copa de jugo de calabaza. Snape la tomó; el elfo doméstico hizo una reverencia y desapareció. Mientras mezclaba la pócima con el jugo, el profesor nunca retiró sus ojos de Harry. "O por qué tienes suficiente poder para matar a cuatro Aurores experimentados alrededor de ti."
"Todo sucedió de la forma en que le dije, señor," Harry protestó.
Snape le dio un gesto desdeñoso, luego marchó hacia él y le pasó la copa de jugo de calabaza. Harry se la tomó sin protestar. Probablemente era algo para hacerlo dormir, y aunque eso lo separaría aún más de Connor por un tiempo, también forzaría a Snape a dejar de preguntarle cosas, así que Harry estaba dispuesto a tomarlo.
Parpadeó cuando hubo terminado el jugo. Alivió aún más el dolor en su cuerpo, pero parecía hacer aquello al forzarlo a no concentrarse en ello. Miró la copa fijamente, y casi la dejó caer. Snape se la quitó de las manos y la colocó en el escritorio, y luego se inclinó frente a Harry y miró su rostro fijamente.
"Ya tuve suficiente de tus excusas," susurró él. "Yo sé que no me estas diciendo toda la verdad. Ahora pretendo no darte opción." Se detuvo, por un largo momento, y entonces una sonrisa maliciosa se estiró en sus labios. "Eso que te acabas de tragar es Veritaserum, Potter."
Harry no pudo comprender las implicaciones por un largo momento. El Veritaserum estaba haciéndolo pensar en otras cosas—
Entonces lo comprendió.
Y la frágil confianza que cuidadosamente había formado en Snape, si acaso a través de sus sesiones de duelo y las tareas que Snape le había dado, se desvaneció en un huracán rugiente de traición.
Harry luchó. Intento resistir, intentó alejarse, intentó discutir. No podía. Todo el movimiento ocurría en su mente. Él flotaba ahí, y observó a la boca de Snape abrirse con indiferencia, al mismo tiempo que su magia intentaba llegar al profesor de Pociones.
"¿Por qué estabas fuera, Potter?"
"Me enteré por Hermione la semana pasada que Connor tendría una detención esta noche en el Bosque Prohibido," dijo la boca de Harry, sin que su voluntad la guiara. "Pensé que Quirrell podría intentar atacarlo entonces, ya que no habría adultos cerca. Lo seguí para poder mantenerlo a salvo."
Los ojos de Snape se achicaron ligeramente. "¿Por qué pensarías que el Bosque Prohibido sería el lugar más propicio para un ataque?"
"Porque vi a Quirrell ahí en Noviembre, bebiendo sangre de unicornio."
Snape parecía a punto de ahogarse por un momento; sus ojos ciertamente se habían agrandado. "Merlín," respiró él. Entonces se levantó y caminó alrededor del escritorio por un momento. Harry tomó la oportunidad para luchar contra el Veritaserum de nuevo. No se movió, continuamente sintiéndose como una combinación de un peso de piedra en su pecho y una ligereza airosa en su mente.
Snape se giró hacía él de nuevo. "Noviembre. ¿Cuándo en Noviembre?"
"Una semana antes del partido de Quidditch y el ataque de los Lestrange," dijo la boca traicionera de Harry. "Sabía que algo iba a pasar entonces, aunque no sabía que sería capaz de liberar a los Mortífagos. Sabía que había un traidor entre los amigos de Dumbledore. Entrené y practiqué hasta que pensé que estaba listo para cualquier cosa, y lo estaba."
Snape cerró los ojos a delgadas líneas. "Estúpido, estúpido niño," siseó él. "¿Por qué no viniste a mi? ¿O a Dumbledore?"
"Pensé que Dumbledore le diría al traidor," dijo Harry. "Y siempre he protegido a Connor. Esa es mi tarea."
Snape ladeó la cabeza. "¿Tarea?"
"Desde el ataque de Voldemort," Harry continuó, sereno en la superficie pero chillando en el interior, "ha sido mi trabajo defender a Connor. Mamá me lo dijo. Fue por eso que aprendí la magia extra. Quiero ser capaz de protegerlo, matar por él y morir por él si es necesario. Y quiero hacerme a mi mismo parecer ordinario, para que todos los demás piensen que la magia es de Connor."
Harry no comprendía la expresión en el rostro de Snape ante aquello. Había esperado sorpresa, pero no furia negra, o el corto destello de una expresión que hizo que pareciera que estaba a punto de vomitar.
Snape cerró los ojos y siseó por un largo momento, como si necesitara el sonido para calmarse. Entonces abrió los ojos. "Pero continúa sobre esta noche," dijo él. "¿Qué sucedió cuando Quirrell atacó a tu hermano?"
"Envió a una serpiente primero—" Harry comenzó.
Contó toda la historia de inicio a fin, enfocándose en un punto de vez en cuando por las preguntas de Snape, en su mayor parte pidiéndole que clarificara qué hechizos había usado o para que hablara con más detalle sobre las habladurías de Voldemort. Harry dejó que su boca siguiera funcionando. Se hundió bajo la superficie de sus pensamientos, sombríamente examinando las pálidas cadenas que el Veritaserum había enredado en su libre albedrio. Sabía que debería de ser capaz de quebrarlas, como había quebrado la piedra, pero nunca había visto nada como ellas antes. Y estaba exhausto por la batalla con Voldemort. No sabía si podría trabajar la fuerza para romperlas por algunas horas más.
Terminó la historia, y Snape lo miró fijamente en silencio por un momento. Entonces se levantó y tomó un largo, suave paso hacia Harry. Harry instintivamente se movió a la parte trasera del diván.
"Esto lo prueba, Sr. Potter," Snape susurró. "Tú eres el Niño-Que-Vivió."
Harry agitó la cabeza. "Eso no es verdad," dijo, y el Veritaserum le dejó a Snape escuchar que eso era lo que realmente pensaba.
"Sí, lo es," dijo Snape, su voz adquiriendo fuerza, aunque no aumentó en su volumen. "Tú eres la persona a quien le quemó la cicatriz en presencia del Señor Tenebroso. Tú eres la persona a la cual él maldijo y de quien se rió, diciendo que pagarías por sus años de sufrimiento. Él reconoció a su oponente. Y tu poder, Sr. Potter. Casi es rival para el suyo. Entrenar te hará aún más fuerte. Tú eres el que librará a nuestro mundo de él, tal vez antes de terminar la escuela."
"Él quería matar a Connor," dijo Harry. El Veritaserum aseguraba que todo lo que dijera naciera de sus convicciones más poderosas. "La cicatriz de Connor le dolió cuando Voldemort pasó sobre él. Y lo llamó el Niño-Que-Vivió. Si va a creer en algo, crea en eso. Mi cicatriz es solo una—una cicatriz. La cicatriz de Connor es una conexión a él."
"Yo creería que usted querría creerme." Snape le dio una mirada de desdén, con los ojos brillantes de una forma que Harry jamás había visto. "Después de todo, le evitaría dolor a tu amado gemelo."
Harry respondió de nuevo, sin ánimos. Tan solo hacerlo iba contra la regla sobre la cual hablaba. "Pero atraería la atención hacia mí. Eso no puede suceder. Se supone que todos piensen que soy solo un estudiante ordinario. Así fue como lo paneamos Mamá y yo. Lo prometí. No he sido muy bueno al alejar la atención de mi mismo hasta ahora, pero tengo que mejorar."
Snape se rió de él. "Tú no eres ordinario, Sr. Potter," dijo. "Nunca lo serás. No conozco a ningún otro niño con tu poder. No conozco a ningún otro niño que pudiera recibir un golpe de Crucio y aún así seguiría peleando. Cualquier chico ordinario saldría corriendo con los profesores en el momento que se enterara de los planes de Quirrell, o lo encontrarían y matarían. Peleaste y planeaste como si fuera una batalla, y ganaste." Aún tenía esa extraña luz en los ojos, como si pensara que Harry querría tener algo que ver con él después de esto. "Eres un soldado."
"Sí," Harry aceptó sin quererlo. "Mamá me entrenó para serlo. Pero uno silencioso."
Snape agitó la cabeza. "Me aseguraré de que todos sepan de esto," dijo. "A menos que vayas con el Director Dumbledore tú mismo y le digas lo que realmente pasó." Inclinó la cabeza y miró a Harry burlonamente por debajo de parpados a medio-cerrar.
Harry se encontró a si mismo dudando que Snape realmente fuera a decirle a todos—eso solo haría a Harry un blanco, y Snape no parecía querer eso—pero incluso unas cuantas personas podrían ser desastrosas. Harry difícilmente podía soportar ser un rival para su hermano en Pociones o en Quidditch. Tembló al pensar en lo que pasaría si esa área se expandiera.
Pero había una salida. Tenía que haberla.
Masculló, bajando la mirada, "Muy bien, le diré al Director. Pero, la luz blanca de Connor. ¿Cómo explica eso?"
Snape agitó una mano. "Hay muchos antiguos encantamientos, Potter, magias basadas en sacrificio. La deuda de vida es simplemente la más común y mejor conocida. Amas a tu hermano. Creo que fue tu amor el que lo salvó, y no sus fortalezas innatas, las cuales—" aquí dio otro gesto de desdén—"creo que tiene en muy poca cantidad."
Harry resopló, pero asintió como si estuviera de acuerdo. Sé demasiado sobre el mundo como para producir ese tipo de amor. He discutido demasiado con Connor. Tiene que haber sido su propia inocencia y pureza lo que la produjo. Yo soy demasiado como Voldemort.
"Aprenderás a amar a Slytherin de ese modo," Snape dijo suavemente, su tono aquel de una promesa. "Veré que así sea." Harry lo miró fija e incrédulamente, pero el hombre no mostraba signos de darse cuenta de la completa y absoluta locura de lo que había dicho.
Se alejó un par de pasos, y su rostro se volvió neutral de nuevo, excepto por una pisca de júbilo en los ojos oscuros. "He hecho suficiente por esta noche," dijo él. "Ve con el Director Dumbledore, y dile la verdad, o ten por seguro que me enteraré de ello."
"Por supuesto, Profesor Snape," Harry murmuró respetuosamente, y entonces se puso de pie y cojeó hacia la puerta del cuarto.
"Harry."
Harry parpadeó y miró sobre su hombro. El Profesor Snape lo estaba mirando fijamente, y no tenía expresión alguna en su rostro, ni en sus ojos.
"Bien hecho," dijo suavemente.
Harry agitó la cabeza. Sabía lo poco frecuentes que eran los cumplidos de Snape, pero no le interesaba aceptar este.
Me forzó con Veritaserum.
Harry se dirigió a la oficina del Director, preparado a buscar a otros Profesores si tenía que hacerlo para encontrar la contraseña. La influencia del Veritaserum sobre él se estaba desvaneciendo. Tendría que elegir sus palabras cuidadosamente, pero pensaba que podría convencer al Director de lo que quisiera que creyera. Siempre había sido un buen mentiroso, y además, tenía la fuerza de la verdad – la verdad absoluta, un poder más fuerte que los sigilosos Slytherins y sus juegos tramposos – de su lado.
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Snape sonrió burlonamente mientras miraba el Gran Comedor. Era el festín de final-de-año, y Slytherin lo había hecho bien. Los muros estaban cubiertos de banderas verdes, y el ruido alegre de la mesa de sus protegidos era fuerte, mientras los Gryffindors hacían berrinche en la suya y se mostraban tristones y llenos de resentimiento. La Copa de Quidditch era de ellos, gracias en gran parte al hermoso vuelo de Harry Potter, y también estaban a la delantera con los puntos de Casa, así que la Copa de las Casas sería de ellos en unos momentos.
Harry Potter se sentaba junto a Draco Malfoy cerca de la parte más alejada de la mesa de Slytherin. Estaba callado, como lo había estado desde el día en que Snape lo había forzado a decir la verdad, solo frotándose la frente de vez en cuando. Había logrado controlar su poder, y ya no desgarraba los escudos de Snape como lo había hecho cuando regresó. Pero Snape sabía que sus impresiones tempranas en el curso habían sido correctas. El poder del chico había crecido. Se suponía que eso fuera imposible.
Snape estaba empezando a aceptar que lo imposible era lo usual con Harry Potter, y había decidido trabajar con ello. El chico le había regresado sus libros prontamente, y se había mostrado dispuesto a estudiar material de quinto-año. Sus encantamientos de duelo eran más fuertes de lo que jamás habían sido. Snape le había dado al chico tarea de verano "extra" para mejorar su poder y conocimientos, y Harry la había aceptado sin quejas. Su rebeldía aún no se había ido, pero Snape lo había acobardado lo suficiente para llevarla bajo tierra por el momento.
Dumbledore golpeó su tenedor contra su copa y se puso de pie en ese momento. La plática cesó en ese momento, y los estudiantes giraron y miraron expectantemente al Director.
"Creo que es apropiado," Dumbledore estaba diciendo, "al llegar al verano, un tiempo de esperanza y renovación para la mayoría de nosotros, y de descanso de la escuela—"
La mayoría de los estudiantes gritaron animadamente entonces, los gemelos Weasley siendo los más ruidosos. Snape giró los ojos. Mientras más tiempo gritaran, más tiempo los tendrían aquí. Idiotas.
"Que lleguemos a otorgar la copa de las Casas, el símbolo de tanto esfuerzo y trabajo durante el año escolar," Dumbledore terminó. "Y, debo decir, todas nuestras Casas han hecho un trabajo excepcional este año."
Snape resopló y miró las banderas verdes. Todos ya sabían quién había ganado. Los Slytherins esperaban con sonrisas, mientras que las otras Casas mascullaban y lanzaban duras miradas a su mesa.
"En cuarto lugar, con trescientos veinte-siete puntos de Casa," Dumbledore comenzó," La Casa de Hufflepuff."
Un aplauso educado, mezclado con miradas de desdén, de los otros. Snape se inclinó hacia delante y deseó que Dumbledore pudiera terminar con ello. Ya que sabía que el anciano no lo haría, comenzó a soñar despierto sobre lo que diría James Potter cuando se diera cuenta de que su hijo mayor había ayudado a ganar la Copa de las Casas y la Copa de Quidditch para Slytherin. Cierto, Dumbledore no le había dado a Harry ningún punto por la noche en el Bosque, pero su trabajo de Pociones era una gran parte de la razón por la que Slytherin estaba tan adelante.
"En tercer lugar, con trescientos cuarenta puntos de Casa, la Casa de Ravenclaw."
Snape contempló enviar una carta burlona a James Potter cubierta con una de sus pociones experimentales, una que le permitiría ver la expresión en el rostro de Potter cuando la viera. Eso podría valer la pena.
"En segundo lugar, con trescientos setenta y dos puntos de Casa, la Casa de Gryffindor."
Snape se enfocó lo suficiente para lanzar una mirada a la mesa de Gryffindor y sonreír burlonamente ante la cara enojada del niño héroe. Connor Potter necesitaba madurar y que le recordaran su lugar, aunque no tan urgentemente como su hermano hace unas noches. Esto no le enseñaría ese lugar, pero el primer paso, el más placentero, en ese viaje.
"Y en primer lugar, con cuatrocientos setenta y dos puntos, la Casa de Slytherin."
Las aclamaciones de sus estudiantes eran ensordecedoras. Snape les dio una mirada, y se detuvo cuando vio que Harry no estaba aclamando. Por otro lado, miraba la mesa de profesores intensamente, como si pudiera cambiar las figuras por pura fuerza de voluntad.
Snape sonrió burlonamente. No esta vez, chico. Hay algunas cosas que no van a ser del modo que tu hermano quiere.
"Pero," Dumbledore continuó, "me parece que la premiación de puntos de Casa aún no ha terminado."
Snape le frunció el ceño. ¿De qué habla ahora el anciano? Nadie ha otorgado puntos en el festín antes.
Sintió una súbita, extraña, y corta, onda de esperanza. Tal vez piensa premiar a Harry con sus puntos frente a todos. Entonces no podrá esconderse. Por el otro lado, ¿sería sabio hacerlo? ¿El revelarle a todos a la vez que su querido salvador no es quien creen que es?
"Tenemos entre nosotros estudiantes quienes se apoyaron en evidencia no solo proveniente del rumor y habladurías," Dumbledore continuó, "sino de sus propios ojos y oídos. Buscaron un artefacto que creyeron estaba en peligro, y entonces me reportaron que estaba en peligro, y, sin ser menos importante, por quien, en la noche en que se detuvo a Lord Voldemort de obtenerlo." Sonrió ante el zumbido y los respingos de chismes cuando los rumores por fin se probaban como ciertos, y le sonrió a dos estudiantes de Gryffindor. "A Ron Weasley y Hermione Granger, cincuenta puntos a cada uno por actos de tacto, valor, e inteligencia más allá de sus años."
Snape se aferró a la mesa tan fuerte que sintió como se rompían canales de sangre en sus manos. No. No puede hacer esto.
"Y está entre nosotros un ejemplo aún mejor," Dumbledore continuó, su voz suavizándose perceptiblemente. "A Connor Potter, quien enfrentó y venció al Señor Tenebroso en el Bosque Prohibido con solo el poder del amor, cien puntos."
Se detuvo por un momento cuando el ruido se volvió tumultuoso, y entonces dijo, con una sonrisa aún más amplia, "Creo que eso requiere de un cambio de color en las banderas."
Aplaudió fuertemente, y un viento pareció golpear el Gran Comedor, cambiando cada bandera que tocaba a rojo Gryffindor. El ruido de la mesa de Gryffindor era ahora un grito feliz. El rostro del niño héroe había cambiado completamente.
Snape estaba temblando, y un borrón rojizo amenazaba con desenfocar su visión. No hay duda alguna sobre a cual casa prefieres, Albus, pensó violentamente. No hay duda alguna.
Dumbledore levantó su copa en un brindis a los estudiantes. Solo los Gryffindors, Ravenclaws, y Hufflepuffs lo imitaron. Los Slytherin permanecieron pálidos, silenciosos, y sin movimiento excepto por un estudiante.
Cuando el Director se volvió a sentar, Snape se inclinó hacia él y siseó, "¿Cómo pudiste hacer eso?"
Dumbledore lo miró y rió suavemente. "Bien, Severus, siento que lo que hicieron el Sr. Weasley y la Srta. Granger merece reconocimiento. Y no por menos el joven Sr. Potter. No todos los días un niño pelea contra el Señor Tenebroso y sobrevive."
Snape rugió. "¿Entonces Harry Potter no te dijo de lo que pasó en el Bosque?"
Dumbledore arqueó las cejas. "Claro que lo hizo. Y su testimonio encajó con el de su hermano, hasta el último punto. Sugerí una recompensa aún mayor, de hecho, al principio, pero el joven Harry fue quien me persuadió de que los puntos de Casa serían el método más justo para pagar la deuda que Hogwarts le debe a nuestros valientes Gryffindors."
Snape giró la cabeza violentamente, encarando a la mesa de Slytherin. Harry estaba inclinándose hacia delante, mirándolo fijamente.
Snape podía leer el "Jódase" en sus ojos desde esta distancia.
Después de todo, no había controlado la rebeldía de Harry Potter.
Snape abrió la boca. Con unas cuantas palabras, podría cortar esta farsa a la mitad y restaurar el mundo a lo que debería ser, con la Copa de las Casas en manos de sus dueños legítimos—
Y entonces tendría que revelar cómo había obtenido la información. Al forzar a un niño indefenso a beber Veritaserum.
O, al menos, un niño que podía fingir estar indefenso con una intensidad poco natural, y quien también era un habilidoso y convincente mentiroso.
Snape cerró los puños fuertemente. Hubiera sido intolerable que cualquier otro Potter lo venciera en este juego.
Pero este Potter era un Slytherin, y lo suficientemente fuerte para vencer a cuatro Aurores.
Y, Snape estaba ahora convencido, era el verdadero Niño-Que-Vivió.
Snape se tragó su enojo. Tomó su propia copa y la levantó, en un brindis tardío y privado, a la única persona que podría comprender el gesto, y a quien le importaría.
Harry lo observó por un largo momento. Entonces inclinó su cabeza en una pequeña reverencia y agitó su mano medio-abierta frente a él a la altura del pecho.
El gesto de un reto dado y aceptado, Snape encontró, después de buscar por un rato en su cerebro. Uno antiguo, uno que ni siquiera los sangre pura usaban seguido en estos días.
Snape se reclinó en el asiento, bebiendo de su copa y observando como Draco distraía a Harry y comenzaba a quejarse, probablemente sobre la injusticia general de la vida, y Harry respondió, sus manos gradualmente moviéndose en gestos más y más animados. Snape no podía estar seguro si Harry estaba de acuerdo o en desacuerdo con Draco.
No importaba. Snape estaba seguro de que, de cualquier modo, Harry regresaría el siguiente año igualmente preparado a desafiarlo, y tan lleno de poder y tan Slytherin que se mantendría como la mejor oportunidad de Snape de ganar respeto para su Casa.
Forzarlo a ser lo que era sería un gran reto, por seguro.
Uno, Snape pensó, mientras vaciaba su copa, por el cual estoy bastante emocionado.
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Notas de la Traductora:
¡Ah! Con eso terminamos "Saving Connor", la primera traducción terminada del Grupo Lorelei. Quisiera poder agradecerles en nombre del Grupo... pero la verdad, solo quedo yo. Soy la única traductora que quedó de un equipo de cuatro personas. Si a alguien le interesaría unirse al grupo, ¡los contactos están en el perfil!
Usé estos últimos dos meses de vacaciones para terminar de traducir esta historia, ya que es la que ha tenido más retroalimentación que se han publicado. ¡Se aprecian mucho sus comentarios!
La historia que le sigue a esta, "La Boca de Una Serpiente", también la voy a traducir. El "Arca de Sacrificios", escrita por Lightning on the Wave, es una serie de siete historias: Esta es solo la primera. Yo no las he leido todas aún. Y no sé si pueda traducirlas todas (ya que tengo mi vida personal y los capítulos se irán volviendo más y máaaaas largos en las siguientes historias), pero intentaré hacer lo mejor que pueda.
EDIT: "La Boca de Una Serpiente" ahora está disponible en Grupo Lorelei, así que ¡revisen el perfil de esta cuenta para seguir la traducción!
¡Muchas gracias a todos!
