Hola, terrones de azúcar.

Ante de iniciar, les quiero decir algo... (Activen voz de comercia) ¿Alguna vez no han tenido tiempo de leer a gusto? ¿Han tenido dolores en ojos, cabeza, o cansancio por tener que estar sentados?

Bueno llego su solución, terrones de azúcar, mamá terrón tiene un nuevo proyecto pensando en esas dificultades y es... Estoy haciendo vídeos narrando mis propios fanfic's para que ustedes puedan disfrutarlo tipo podcast.

Por el momento solo es el primer capitulo del primer fanfic yaoi se Saint Seiya que hice, sé que muchos lo deben conocer, tal vez otros no, pero pueden pasar a darle un vistazo.

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Igual lo pueden encontrar con el nombre del vídeo

Audio Fanfic Saint Seiya. Un Papá Para Kiki. Capítulo 1 (Los Recuerdos) [ShaMu]

O con mi nombre completo AMMU TEIKOKU YUDAINA

Les agradecería, que lo compartan, le den me gusta, subscribirse y comentar, si no es mucha molestia.

Cada semana iré subiendo un capitulo o puede que mas a la semana, si llego a tener una buena cantidad preparada para soltarlos.

Les dije que estaría publicando, ya que tengo varios One Shot y capítulos hechos y otros en proceso de corrección, así que van a estar teniendo una o dos actualizaciones por semana, eso sin contar los especiales.

En fin, les voy a decir... Juraría que este One Shot lo había publicado, y hasta estuve comentando que tenia ya listo este capitulo jajajjaja

Que loco.

En fin, Esto es un One Shot de Ilias con Lugonis y algo importante tiene que ver Albafica, claro que lleva una guía a otros capítulos.

Disfruten.


¿Qué son los recuerdos?

Solo son momentos que ya desaparecieron de la vida, los experimentamos de una forma única y diferente, a pesar de haber estado en el mismo instante.

Quedan grabadas en nuestras mentes y, es muy difícil poder sacarlas.

Pueden trasmitirte alegría inmensa, enojo abrumador, una inmensa tristeza, y una enorme frustración… Cuando son recordadas…

A veces, solo provocan la sonrisa más hermosa en los rostros de aquellos que tienen la fortuna de tener recuerdos hermosos, pero… En otros momentos, un ceño fruncido es lo que aparece, ocasionando una sensación de vacío, y en otros momentos… Una lagrima, una que deja refleja miles de memorias dolorosas, un sinfín de sanaciones de sufrimiento y temes en esas ocasiones, no encontrar una salida.

Tienes que ocultar todo detrás de un rostro calmado, una sonrisa forzada, y que esos recuerdos sólo se aprecian en una discreta lagrima que dejas car, y limpias con tu pulgar para que nadie vea tu dolor, pues no quieres que ningún ser humano conozca lo que te lastima.

Sientes que debes callar, pues temes que aquellos que les afecta, lo descubran, te aborrezcan, y aunque tu único mal fue… Ocultar aquello para que nadie sufra, y así… Guardaras el dolor solo para ti. Haces lo mejor para calmarte, soportas en silencio, y sigues adelante con la frente en alto.

Este es el caso de un caballero dorado de antaño, que ahora sólo porta ropas civiles de épocas actuales, pues aquellas prendas de antes, ya no son posibles de usar.

Sus cabellos rojos siguen atados en una coleta baja de lado izquierdo hacia delante, sus ojos color café que siempre han reflejado tristeza, adornados con ojeras muy pronunciadas, sigue teniendo ese mismo aspecto de antes, pero… Un destello de calidez se ha instilado en él desde hace mucho tiempo y aún sigue, pero ahora mucho más deslumbrante, pues… Ver cómo ha crecido aquel niño que cuido y amo desde el momento en que lo sostuvo entre sus brazos siendo un recién nacido, y ahora ya es un hombre adulto, y ya no está solo, pues la familia tambien ha crecido.

Conocer al hijo de este y nieto, es algo que ha llenado de alegría su hermético corazón, el cual se ha quedado encerrado en dolor y silencio, para jamás nadie que conozca su melancolía.

Sin embargo, últimamente había estado pensando seriamente en que posiblemente ya era el tiempo de hablar con la verdad.

Acordó para sí mismo que el día perfecto para hacer eso, es justamente en el que están viviendo, sin importar que le cause un terrible malestar en su ser como incertidumbre, esa fecha.

Pero, el hecho de tener a aquel peli celeste a su lado lo hace entender que la hora llego, después de más de cuatrocientos años, al fin tiene el valor de hacerlo.

En aquel cementerio de antaño, donde miles de solados de Atena descansan como última morada.

Dos personas de pie están, han pasado unos momentos delante de aquella tumba que tiene una leyenda escrita, no sólo siendo el nombre de quien yace allí de manera simbólica, si no que también posee un título extra.

Aquel de cabellos rojizos, está sumamente callado, no ha podido decir nada en voz alta, pues busca la forma de poder empezar una conversación, más las palabras simplemente no salen de sus labios, sus manos se aprietan entre ellas, su cuerpo se tensa tanto, pero aun con esto, su ser le dicta que debe seguir, aunque en su corazón sienta temor de las reacciones del peli celeste que mira hacia la tumba atento, presentando sus respetos, y recordando algunas cosas de aquel pasado de infancia y cierta juventud, conociendo la historia de quien pertenece esa piedra fría, pero imponente. Sin embargo lo que más llama su atención es sentir el cosmos tan triste y melancólico de quien siempre ha visto como su figura paterna.

Aun así, a diferencia de aquel hombre tan nervioso y con la respiración agitada, Albafica puede hablar cuando algo se le mete en la cabeza y tiene que ver con las personas que ama.

-¿Se encuentra bien?-

Aquella pregunta lo saca de sus pensamientos, haciendo que eleve su vista hacia el frente al flanco izquierdo, y así poder ver atento a quien le ha hablado.

Ver ese rostro que le dedica una sonrisa de preocupación, provoca que su memoria traiga de vuelta a cuando era solo un bebé y lo cargaba, mientras algunas lágrimas escurrían por sus mejillas, y sin querer a él le caían en su delicado rostro.

Aquellos recuerdos lo llenan de una enorme paz y provoca que se calme un poco su cosmos.

-Emh… Si… Bueno… No…- Quiere mostrarse tranquilo, pero su decisión fue tomada, y ahora sabe que el momento adecuado para confesar todo ha llegado, aunque esté lleno de confusión y angustia.

Claro que aquella respuesta hace que la preocupación crezca en el anterior Piscis. Provocando que alce una ceja y ladee su cabeza levemente hacia la derecha.

-Si le sucede algo, podemos irnos a Piscis si gusta- Calmado y paciente, toca con cuidado y suma tranquilidad el hombro de aquel pelirrojo, pues ahora la sangre de ambos no es un peligro para ninguno.

Desea tanto poder tomarle la palabra, alejarse de ese lugar que le trae tantos recuerdos, algunos siendo hermosos, pero empañados por el dolor que estos le hacen sentir de golpe. Solo quiere huir, y pensar que no importa para nada contar aquella verdad, que es mejor mantener todo en secreto como lo ha estado haciendo todos estos años, y así vivir para siempre en esta nueva vida.

Pero…

Ver como su familia ha crecido, siente un enorme deseo de proteger esa hermosa felicidad de todos. Algo dentro de su corazón lo hace entender que no puede retractarse.

-No, está bien Albafica- Contesta, mientras lanza un profundo suspiro, y por inercia toma ambas manos del contario, sujetándolas con sumo cariño y miedo a la vez -Es solo que… Quiero decirte algo… Algo muy importante- Sus labios se tensan, su mandíbula la aprieta y siente que no es capaz de seguir, pero el valor lo obtiene al ver ese adorable rostro -Con respecto… A tu origen, sobre tus…- Esa palabra que debe decir, le causa mucho sentimiento y dolor, pero comprende que debe seguir contando lo que conoce -Padres…- Suelta de golpe aquello.

Por unos segundos se queda callado, esperando cualquier reacción de interés, curiosidad o duda en los celestes ojos, tal vez algo de recriminación por no decirle nada antes, pero… La siguiente reacción no la esperaba en lo más mínimo.

Con un fuerte apretón de ambas manos, una mirada cálida, una voz tan dulce y encantadora que puede trasmitir una paz única, y una preciosa sonrisa.

-Eso no tiene ninguna importancia- Contesta, sin dejar de lado su calma y tranquilidad.

-¿Eh?- Esas palabras son capaces de sobresaltar al mayor, provocando que su miedo incremente de golpe sin motivo aparente.

-Ya qué mi padre es usted, y eso es lo único que de verdad me importa- Responde de corazón, para seguir con una encantadora sonrisa en sus labios, y sin un solo gramo de duda en su rostro.

Para Albafica, ese pelirrojo ha sido todo eso y más. Es su padre ante sus ojos y se podría decir que también madre, ya que siempre le dedico tanto amor, cariño a su manera, y aunque debió enseñarle duras lecciones para que se volviera un caballero dorado. Además que el peli celeste lo debió perder, para volverse digno de aquella armadura, y sabiendo que en su corazón siempre lo ha querido como su papá, fue terriblemente doloroso, al saber que por su sangre murió.

-Incluso, sí usted me dice que otros fueron mis padres, eso no me interesa para nada, no es importante para mí, ya que… A la única persona que amo y veo de esa manera es a usted y por eso…- En su mente esta la idea de que es el motivo por el cual el pelirrojo posee un cosmos sumamente perturbado, tenía que ver con un miedo que no tiene fundamento alguno -Así que por favor no se preocupe, yo siempre lo voy a querer, y jamás olvidaré que usted me quiere, me cuido y crio desde que yo practicante nací y…- Sus orbes celestes se abren de par en par, asombrados por el espectáculo que contempla de frente.

Al ver como el pelirrojo de coleta baja se descompone, su rostro tensándose como si intentará retener las lágrimas que caen por sus rosadas mejillas, dejando ver un leve temblor en su mandíbula, como si le costará hablar lo que en su corazón se ha guardado por siglos.

-¡¿MAESTRO?! ¡PADRE! ¡¿QUE TIENE?!- Albafica se preocupa de inmediato, sus ojitos proyectan una sincera angustia, parpadea varias veces intentando entender que ocurre en realidad.

Pues que el de mayor edad se presente de esta forma de la nada, sus manos pueden sentir como son apretadas por las contrarias, las cuales tiemblan como si sintiera un horrible terror, incluso el cosmos de aquel Piscis se nota como evidencia de su dolor.

Pero… Antes de poder volver a preguntar, ya que su reacción es de intentar hablarle, que lo escuche y también le diga que esta ocurriendo, su cuerpo es presa de un agarre que rápidamente lo abraza con fuerza, como si necesitara sostenerse de él para no caer, hundiendo alguien su rostro en el hueco del cuello y hombro del anterior Piscis del siglo VXIII.

Esto deja por completo desconcertado al peli celeste, sus brazos se quedan flexionados de los codos hacia arriba, inmóviles, con la boca abierta y el cabello también atrapado por ese abrazo.

Aún no entiende que sucede, y sin pronunciar ni una sola palabra…

Escucha el sollozo que inunda sus oídos, ¿Por qué Lugonis está derramando tanto dolor en forma de perlas saladas?

¿Qué le está ocurriendo?

Sin embargo, no puede responder nada, cuando lo escucho balbucear algunas palabras entre el dolor y la tristeza, que lo hunde a cada segundo.

-Lo… Lo… Sien… To… Lo siento… Tanto…- Se sigue aferrando a la persona por la que dio su vida, para que se volviera digno de aquella mortal armadura, se da cuenta que ha crecido tanto para volverse un poderoso y fuerte dorado, como siempre espero y deseo verlo.

Se siente orgulloso de que paso su conocimiento en cierta forma a la próxima generación. Sabe que Albafica no se condenó a la soledad a la que ambos estaban destinados.

Por esa razón, siente una terrible vergüenza en su corazón, ya que le contera un secreto muy doloroso, tono, y evidenciando que fue un completo idiota por dejarse engañar.

-¿Qué? ¿Qué lo siente? ¿De qué?- Alza una de sus finas cejas para corresponder el abrazo, a la vez que no entiende absolutamente nada de lo que le ocurre a su mentor y padre.

-Perdóname… Albafica, yo… No… Yo no… Soy… Nadie, yo… No merezco que me quieras tanto, tú…- Es difícil hablar, es demasiado complicado confesar la verdad, pues esta es sumamente compleja y dolora, para poder descubrirlas en palabras, las cuales no encuentra para poder continuar, mas pero debía hacerlo, pues ya lo decidió…

-Pero… Maes…- Muerde en ese instante su lengua, deteniéndose en sus palabras justo en ese instante, para decir lo que en su corazón siempre ha sido este hombre ante sus ojos -Padre, ¿De qué está hablando? ¿Cómo qué usted no merece que lo quiera?- Albafica no entiende como aquel caballero que siempre se mostraba imponente, fuerte, amorosos y gentil con él, se está derrumbando en su delante, es simplemente inconcebible.

Lo único que habían hecho, fue ir a visitar la tumba de un viejo compañero de armas del mayor, y de repente… Este empezó a mostrarse con una profunda y enorme tristeza que no logra explicar.

Debe respirar, intentar calmar el palpitar tan agresivo en su corazón, no debe caer ante esta desesperación tan grande que en se implanta en su ser, por más difícil que esto sea, por el hecho de tener al causante de ese dolor tan cerca, aunque sea su memoria.

-Albafica…- Llama, sin apartar su rostro de aquel lugar, en donde jamás pensó que lloraría tanto como ahora y mucho menos que haría esta revelación ahí. Por mero instinto aprieta con sumo cuidado las prendas del peli celeste.

-Papá… ¿Que sucede? Dígame, por favor…- Se siente con una terrible desesperación en su pecho. No sabe que hacer, siente que debe decir o intentar hacer algo, buscar la causa del martirio del mayor, exactamente igual a como Lugonis lo hacía cuando Albafica era un niño y algo lo lastimaba emocionalmente y lloraba sin razón… Y aquel pelirrojo hacía de todo para calmarlo y hacerlo sonreír de nuevo, además de conocer la razón que afectaba a su preciado hijo.

Así lo recuerda, un maestro que fue más que eso. Un padre y que sin importar las circunstancias, jamás lo cambiaría por nada en este u otro mundo.

-¿Alguna vez… Te conté la historia de un pez rojo y un león de melena amarilla?- Una pregunta que suena tan extraña como curiosa, agregando que su voz apenas se componía de su llanto. Intenta dar algunas palabras sensatas, una forma de explicación que le ayude a trasmitir lo que debe.

-¿Cómo dice? No…- Niega levemente con la cabeza, aun atrapado en ese brazo -¿De qué está hablando?- Esto en vez de ser algo que ayude al anterior Piscis en entender las circunstancias tan extrañas que envuelven al pelirrojo, lo hace confundirse de peor forma -Padre, yo no entiendo a que se refiere- Es claro que esto complicara aún más las cosas, pero… Puede tomarlo como una ayuda para hablar.

-Alguna vez… Un pez rojo, conoció a un león de una melena amarilla muy bonita… Y desde la primera vez que lo vio… Quedó impresionado por su manera de ser, de actuar… Poseía una elegancia, una presencia que poco a poco fue cautivando de formas inimaginables a aquel pez rojo- Comienza su relato, aún con lágrimas cayendo de sus largas pestañas, pero tomando también el valor necesario para hacerlo, pues ahora ha comenzado y no va a callarse ya, aunque el pobre Albafica entienda menos que nada estas palabras.

-El pez… Nunca creyó que el león lo mirara de la misma forma que él lo hacía, pues era alguien mucho más importante, poderoso y perfecto, siempre se mostró fuerte, indomable, lejano a todo a su alrededor, sereno, y todo por el bien de la justicia, lo admiraban y amaban como héroe… Eso llego a hacer para muchos, incluso para el enamorado pez rojo…- Su mirada posee esa enorme tristeza por los recuerdos de aquella época, cuando se dejó impresionar por alguien, que no debió permitir que entrara en su corazón.

-Padre, ¿Eso… Que tiene que ver con que su cosmos reflejé tanto dolor?- Pregunta con cierta confusión reinando en su jovial rostro, pues aquel relato no era por completo entendible a su ver.

Sin responder o hacer algún tipo de caso, oculto en aquel ángulo, solo recuerda su juventud y aprieta los labios con fuerza, para no arrepentirse de lo que hará -No creía que algún día se fuera a fijar en él, pues… Ambos eran hombres, no podían tener nada más que una amistad, pero el pez, jamás dejó de intentar acercarse a él, y aquel león de hermética personalidad, permitió que ese pececito empezará a ser parte de su vida, primero como conocidos, luego se volviendo dos muy buenos amigos, y poco a poco se fueron volviendo aún más cercanos, hasta que… Ya ninguno oculto los sentimientos que creían que poseían…- Justo allí, se aferra con desesperación a las prendas del hombre de hermoso rostro y mirada confusa, cierra sus ojos un instante, dejando que algunas lágrimas caigan, y de time una profunda bocanada de aire

-Al principio, aquel león no podía aceptar sus sentimientos por el pececito de escamas rojas, pero… Con la convivencia, los momentos de pláticas sin fin e instantes en donde se confiaban de todo- Sus labios vuelven a sr apretados, mientras la mandíbula se tensa con desesperación -Sucedió… Y el pez no negó que quedó enamorado desde un inicio…-

Mientras más hablaba el pelirrojo, Albafica, dejaba de lado su confusión, parpadeando varias veces, su inquietud fue disminuyendo igual, pues su mente empezó a hacer una conexión con esta historia y con dos personas que conocido en su niñez, y sigue teniendo cerca a uno ahora en su vida adulta.

-Pasaron mucho tiempo juntos, se supone que era una felicidad única y hermosa- Frunce su seño en señal de dolor –Y aunque ambos eran jóvenes apenas de unos veinte años… No impidió que lo que creían amor…- Cada palabra que pronuncia, es una clavada de rosas blancas en su corazón -Se volviera en algo más que simples tomadas de mano, besos o suaves caricias…- El rubor en sus mejillas se presenta, en el instante que recuerda aquel momento que cambio su vida de formas inimaginables, pues fue sumamente mágico aquella vez, aunque ahora solo le cause tanta vergüenza como soledad, y un terrible dolor en su pecho.

Su mente empieza a conectar todo, ya entendiendo mejor a quienes se refería su maestro. El león y el pez…

Sin embargo no logra comprender, como fue que pasaron de ser solo cámaras de armas a todo eso. Sí, recuerda haberlos visto antes, parecían tan ajenos a lo que le narra el pelirrojito.

-Él pez rojo amo al león tanto, y más que a sí mismo. Pero… A el león- Sin dejar de estar escondido en aquel hueco -No le importo que pudiera morir, por la sangre mortal que el pececito tenía en su interior- Lanza un suspiro, cerrando sus ojos, mientras las perlas cristalinas vuelven a caer, en donde sus recuerdos siguen llegando -Todo fue tan bonito y hermoso, sin miedos, olvidando todo a su alrededor, ninguno recordó que uno tenía tantas dudas en su corazón sobre sí ese amor era real o sólo la fantasía y deseo de poseer a alguien- Su voz se comienza a quebrar, pero aprieta con toda la fuerza posible sus puños, y aun con el corazón adolorida, sabe que debe seguir.

-Padre… Por favor… Ya no diga más…- Su mente ya ha entendido todo, no necesita más, comprendió la situación, pero… No, no quiere creer que algo así pasó, que alguien fuera capaz de jugar con el corazón de una persona tan buena como lo es Lugonis.

Sin hacer caso, sin contestar, ni quedarse callado, continúa su anécdota -Aquel pez, creyó que con eso… Su amor sería fuerte y verdadero, que era tan amado como él sentía en su corazón…- Aspira por la nariz, tomando aire pues siente como se agita y su pesar aumenta –Pero… Después de amarse de esa forma y creer que nada malo pudiera suceder a lo que sentían… El león…- Muestra sus dientes, mientras se limpia con desespero sus lágrimas -Solo le dijo que aquello que hicieron estuvo mal y que no deberían seguir…- Aprieta sus labios, tensa la mandíbula y las lágrimas se resbalan por su rostro, ese dolor sigue vivo en su corazón, pues se da cuenta que nunca fue amado como lo pensó antes -Aquello destrozó al pez, pero… No le dijo nada, no hubo reclamo alguno… Solo, asintió y con todo el pesar en su corazón aceptó que aquel encuentro, en donde fueron uno no se volvería a repetir, al igual que el amor- Narrara su propia historia, es lo único que puede hacer… Es incapaz de ver el rostro de ese joven hombre una vez más.

Se siente terrible, proyecta el dolor en su cosmos…

Ambos hombres son tan similares, por su constelación, entrenamiento, armadura y el lazo que los une, donde uno pensaba que iba más allá de la sangre… Puede sentir como sus lágrimas se dejan ver en sus celestes ojos, ahora claro que comprende el dolor del mayor, pero ¿Por qué lo tenía que revivir?

-No tiene que… Hablar de eso… No debe de hacerlo, no es necesario…- Quiere que pare el sufrimiento de su maestro, por que no soporta verlo mal, jamás ha podido hacerlo.

Aspira profundamente, intenta retomar el hilo de las palabras, sigue abrazando y ocultando su cara en Albafica, pero… sabe que debe continuar, solo un poco más, hasta que todo salga de su sistema, al fin el momento ha llegado.

-Creyeron que no habrá algún tipo de consecuencias, solo se alejaron, pusieron barreras y ni siquiera un saludo fueron capaces de proyectar por un tiempo…- No quiere extenderse más, solo seguir y acabar con este pesar -El tiempo paso, y el león se alejo mucho de aquel lugar donde… Supuestamente se enamoró de aquel infeliz- Se comienza a calmar solo un poco, aunque es solo una farsa para no verse peor de lo que ya está -El pez, no era para nada feliz… Pero no sacaba sus tormentosos sentimientos, no tenía con quien…- Niega con la cabeza aun oculto en ese punto tan cercano al peli celeste -Jamás se sintió mal, no presento nada raro en su cuerpo, y nunca comprendió como fue que no se dio cuenta de que algo muy importante ocurría en su interior- Fue allí que aún con su rostro lleno de dolor, una leve sonrisa se apareció en sus labios, temblando, pero sintiendo paz al fin, pues… Era la parte donde su mundo se lleno de alegría, y aunque el dolor lo acompañó por mucho tiempo… Ya no tuvo el mismo peso, pues gracias a alguien todo mejoró.

-Un día… El pececito sintió mucho dolor en su cuerpo, no supo cómo, y en ese instante momento no entiendo nada, pero… Al estar rodeado de unas peligrosas pero bonitas rosas, pronto su dolor se alivió, cuando en medio de aquella flora mortal, un bebé pudo ver. Un pececito tan hermoso de color azul celeste, que lloraba con tantas fuerzas- Su corazón late tranquilo, pues al fin ha logrado llegar a la parte que lo llena de una felicidad, sin igual -Las rosas lo amaban, pues no lo dañaron, ni fueron un peligro para él…- Un suspiro deja salir, las lágrimas fueron olvidadas por un instante y su sonrisa vuelve, pues… Alejándose ahora de ese abrazo, sin romper el contacto con el menor, lo ve de frente, apreciando las orbes celestes que lo miran confuso y muy atento ante sus palabras -Se supone que nada de eso podría pasar… Ambos éramos del mismo sexo, no podría siquiera existir la posibilidad, pero… Sucedió… Y aunque ese bebé fue el resultado de un momento que fue hermoso, pero poco después doloroso y desolador- Le dedica su mejor sonrisa al menor, para que entienda su sentir de alguna manera -El pececito de color rojo, nunca le dedico algún sentimiento de rencor u odio a ese bebé, al contrario, lo tomó entre sus brazos con sumo cuidado y… Lo miró con tanto amor, pues era su hijo, solo suyo… Y lo empezó amar desde el primer momento en que lo vio y le puso el nombre más hermoso que pudo pensar… Albafica…- Con las lágrimas impresas en sus mejillas, dedico una luminosa sonrisa, mientras sus mejillas se tiene de rojo, aspirando los fluidos nasales, y viendo el desconcierto en el bondadoso ex Piscis, lo toma de los hombros para bajar delicadamente por los brazos, hasta sujetarlo con un poco de fuerza, y así poder darse cuenta y confirmar que todo esto es real.

-¿Qué?- Alza su vista confuso, respirando algo agitado, sin entender absolutamente nada, parpadea varias veces, su mente no sabe cómo explicar esta revelación que se le da de golpe -Pero… Para poder concebir…- Frunce el ceño confuso aun, mirando levemente hacia el suelo, intentando encontrar una explicación a todo esto- Primero nosotros morimos… ¿Cómo fue que…?-

Niega con la cabeza, sin dejar ese llanto lastimero y su mirada de perpetuo amor hacia el peli celeste que está a su frente -No lo sé… Siempre creí que fuiste el regalo que los Dioses me fueron para no vivir en completa soledad… Pero, sí fue eso o no- Suspira levemente, dejando que su sonrisa débil siga presente -Solo me importa que tú, mi pequeño Albafica, eres mi hijo, solo mío… Y de nadie mas… Eres lo que trajo luz a mi vida rota, lo que me hizo entender que yo no necesitaba a alguien que jamás me amo- Desvía su mirada, limpiando con la mano izquierda su dolor -Por favor… No me odies por no poder decirte la verdad antes, y…- Aprieta sus labios levemente, despeado y angustiado a más no poder -No odies a Ilias… Yo nunca le dije nada, pues…- Baja su mirada levente, y entiende que sigue siendo igual de doloroso a pesar de los años -Ya estaba a lado de la madre de Regulus, y yo no quería romper una familia- Es muy cruel darse cuenta que aquella persona que amaste con todo tu amor, no tardó mucho en ir a los brazos de otra persona, para a tu pensar reemplazarte.

Para él, ese tema no es nuevo, el que hombres convivan con él amor de su vida y puedan tener un hijo de forma biológica.

Se ha enterado que de verdad es el hijo de su maestro, de aquel pelirrojo que siempre vio cómo su verdadero progenitor, aunque jamás creyó compartir su sangre de verdad. Esta revelación no le incomoda o molesta en lo absoluto, no le trasmite incertidumbre, ni confusión; Al contrario, la noticia es de las mejores y eso es suficiente para él.

Pero… Enterarse que su progenitor fue alguien que solo tomó el cuerpo de Lugonis, y lo dejó sin importarle nada en absoluto. Solo desearía tenerlo de frente para reclamarle el terrible daño que le hizo al pelirrojo.

Pero… Actuar impulsivamente, no pensar las cosas antes de actuar, dejarse llevar por sus emociones y sentimientos, aunque todo eso son cosas que su maestro jamás le enseño, pues la calma y prudencia son enseñanzas que siempre debía mantener en mente.

Albafica responde de la misma forma que el mayor lo hizo, sin dudarlo, abraza con todas sus fueras al ex Piscis que dio su vida para que él pudiera sucederlo, sorprendiendo a este, pues sus brazos son aprisionado por el peli celeste, y a la vez siente una enorme emoción y paz por estas acciones.

-¿Albafica?- Lo llama aun con incredulidad en su voz.

-Estoy feliz… Estoy muy feliz de que… Usted sea… De verdad mi… Papá- Su voz ahora se quiebra, y deja que su alegría en estado líquido salga.

El corazón del mayor palpita desesperado, sorprendiéndose por las palabras del menor, las cuales lo vuelven a inundar de lágrimas desbordantes, pero a no dolorosas –Alba… Fica… ¿De… De… Verdad?-

-Saber que soy… Su hijo… Su hijo de sangre… Que… De verdad compartimos ese lazo… Que usted… Me ha amado sin importarle nada de lo ocurrido antes…- Su ceño se frunce, su mandíbula se aprieta por pensar un segundo en ese hombre que rompió el corazón del pelirrojo, sin embargo… Se relaja en cuando puede, pues la felicidad de saber el sentir del menor, es mayor que el desprecio que siente por alguien que no le importo dañar a un inocente -Gracias, papá… Gracias por quererme, y cuidarme… Por… Protegerme… Y…- También a él se le cortan las palabras, como la voz, pues… Aquella verdad representa más de lo que alguna vez pensó o creyó vivir.

Ahora se oculta en el pecho del mayor, inclinándose para estar en ese lugar que ya entiende que siempre fue suyo para refugiarse.

Poder escuchar ese corazón latir, comprender que esos brazos que ahora lo abrazan, desde un inicio estuvieron destinados para él.

-Albafica…- Nunca se podría cansar de decir ese precioso nombre, hasta el cansancio lo haría y hasta la muerte lo hizo, por eso sonríe y deja escapar suspiros sin fin, como lágrimas de inmensa felicidad -Gracias a ti, por… Ser mi pequeño pececito, mi bebé, mi pequeña alegría en ese mundo podrido en el que vivía antes…- Siente que esta nueva vida jamás le alcanzara para poder disfrutar momentos que se privó antes con su hijo, por la letalidad que su sangre antes poseía.

Un abrazo entre un hermoso hombre de cabellera roja, pero mirada tan nostálgica y triste, que le sigue siendo difícil superar aun, y un joven de rostro tan bello y rasgos finos, pero extremadamente peligroso y letal, asemejando esos dotes con la belleza de las rosas que maneja, agregándole una paz imperturbable, pues ahora que se sabe que ese lazo que poseen es mucho más fuerte de lo que se pensaba.

Lugonis, jamás negó el amor que ha sentido por Albafica desde que descubrió que en su vientre un bebé se formó y le dio a luz sin siquiera saberlo. No se dio cuenta de su estado antes del alumbramiento, pues su cuerpo no cambio, no existió aumento de peso, malestares o antojos, sin embargo eso ya no importa, al igual que el hecho de que Albafica sea el resultado de ese amor fugas que tuvo con Ilias, un hijo ilegítimo y que el antiguo héroe del santuario, un caballero dorado de Leo, nunca supo que era suyo, pero eso ya no importa en lo más mínimo.

Entre ambos un abrazo se da, delante de aquella tumba que pertenece al sujeto que enamoro y jugó con los sentimientos del pelirrojo en el pensar de este.

Con unas cuantas lágrimas y sonrisas sinceras, nada más perturbadora la hermosa atmosfera Familiar.

-Horas después (En la antigua cabaña de Lugonis en Piscis)-

Ya siendo de noche, un suspiro calmado se presenta en aquel lugar, mientras ve aquella foto que tiene como un regalo que su nieto Afrodita le dio. En donde está toda la familia Piscis-Cáncer, solo con verlos a todos ellos, lo que su hijo logró tener, su nieto y ahora bisnieto. Pensar en las recientes memorias que ha estado formando a lado de todos los que ama, el cómo ahora nada le impide abrazarlos con total libertad, convivir con cada uno, ir tan solo a caminar, y tomarles de las manos sin el miedo de herirlos…

Es su mayor sueño hecho realidad, y ahora con la verdad contada, todo va hacer mucho mejor… Eso lo sabe perfectamente.

-Me alegro tanto que Albafica lo tomará tan bien- Sonríe al ver a su hijo ahora adulto, sonriente, con esos cabellos celestes lacios y largos, mostrando una calma que al fin puede tener sin miedo de dañar a los demás con un simple toque.

Simplemente, ya no quiere recordar a alguien que le fallo, que no logró amar como él deseaba, que sólo jugó con él al poseer su cuerpo y dejarlo sin nada…

Esos recuerdos eran unos tormentos en sus momentos de soledad, pues los guardo a celosamente en su corazón, pero… Ahora que compartía esa verdad con Albafica, la carga ya es mucho menos, y ya no temía con que su hijo lo llegara a odiar o despreciar por ello, ya que logro conocer una autentica reacción del peli celeste, y con eso le quedo en claro que jamás llegaría a odiarlo… Puede estar en calma al fin… Solo esperando que el día de mañana todo siga siendo así de hermoso como hasta hoy ha sido.

-Mañana, Egil quiere que vayamos a Rodorio a comprar helados, será muy divertido. Nunca probé algo así- Se pone levemente serio, pensando en ese punto -De hecho… No recuerdo haber visto algún helado antes… ¿Cómo será su sabor?- Preguntas sencillas, algo tontas se podrían decir, pero… Son dudas que existen en su corazón, ya que es su verdad.

Esta divirtiéndose imaginando miles de cosas que llegará a vivir con su bisnieto al día siguiente. Con una hermosa sonrisa, con la foto de su familia donde él está incluido. Obviamente está completamente distraído, sin prestar atención a su alrededor.

Debería estar más atento a lo que llegue a pasar…

Un cosmos intruso se presenta sin previo aviso, ni cuidado, pues esta embravecido, y eso se puede notar con tan solo ver su semblante.

Invade aquel sencillo y solitario hogar, que ahora vuelve a tener algo de calidez y color.

-¡¿POR QUÉ NUNCA ME DIJISTE QUE ALBAFICA ERA MI HIJO?!- Aquella voz áspera y feroz se presenta de golpe inundando los oídos de aquel pelirrojo, que con ropas sencillas se encuentra sentado en una silla delante de una mesa de madera.

Le provoca que de un pequeño sobresalto, fijando de inmediato sus orbes cafés en el recién llegado, sus pupilas se contraen, la respiración se agita, y aquella foto enmarcada es depositada sobre la mesa, pues sus manos ya no le dieron para más.

-¿Ilias?-


Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están mis terrones de azúcar?

Estoy muy nerviosa... De verdad que estoy super ansiosa y muy emocionada, ya que... El siguiente lunes haré algo que sera un parte aguas de algunas cosas en mi vida.

Dioses... Espero les guste, es una locurita que se me ocurrió...

Pero no diré nada, solo que... Los terrones que están en la pagina y en el grupo de Facebook de la "Familia Terrón De Azúcar", conocerán que haré un día antes, así que... Kiaaaaaa espero su apoyo por favor.

Y aunque ya pasara mucho tiempo del cumpleaños de Ilias de Leo, no veo el ¿Por que no cantarle la canción oficial de la familia terrón?

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Ilias tu cumpleaños si que si.

Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Ilias tu cumpleaños si que si.

A responder los comentarios de mis terrones de azúcar:

Anonimus1000days: Pues el nombre creo que ya se desvelo... Pero ahorita no recuerdo, solo que era una mujer poderosa en habilidades de adivinanza, jajaja Ilias nada perdido.

Ese Ilias fue todo un loquillo, mira que enamorar a Lugonis y dejarlo después... Aunque nuca supo que Regulus era su hijo.

Hasta hoy y hasta ver cuando terrón.

Bueno mis terrones, gracias por leerme y apoyarme.

Los quiero mucho.

Por favor cuídense mucho y hagan caso a las medidas de higiene .

Feliz día del trabajo.

Ammu se va.

Bueno terrones me despido, no sin antes recordarles seguirme en mi canal de Youtube, para ir escuchando muchos fanfic´s de mi autoria.

Cuídense mucho, no se expongan de mas y manganse a salvo.

Los quiero mucho.

Ammu se va.