Naruto y personajes correspondientes © Masashi Kishimoto

FanFiction © ~LunosA


Pain for Pleasure

2

Familia:

"No todo es lo que parece.

No mostrar lágrimas ni tristeza… Eso es una promesa"


- Bueno, hasta aquí te dejo Sakura – Sonrió una rubia mientras se despedía con un beso en la mejilla de su amiga pelirosa.

- Gracias por acompañarme Ino – Contestó Sakura con una sonrisa – Y recuerda lo que te dije, estudia más.

- ¿¡Ehhhhhh! ¡Qué cosas dices Sakura! – Respondió la ojiazul con tono ofendido – Sabes que aborrezco "esas cosas"

- Pues "esas cosas" como tus las llamas son importantes para tu futuro – Regañó la pelirosa

- Futuro y todo a veces cansa. De verdad Sakura, no sé cómo te puede encantar ser la primera de la clase – Se preguntaba Ino colocándose la mano en la cabeza – Debe ser repugnante… ¡eww! No lo quiero imaginar… – Dijo fingiendo un escalofrío

- Si, si, lo que digas – La pelirosa sólo se limitó a rodar los ojos a escuchar ése comentario de parte de su amiga – Bueno, tengo que entrar, debí haberlo hecho hace un rato

- Está bien, ¡nos vemos! - Haciendo un gesto con la mano de despedida, Ino corrió hasta que se perdió de vista.

Sakura entró a su mansión, porque la definición casa no entraba para nada en ese concepto. Así que definitivamente al ver la "casa" de los Haruno era para desmayarse. Por fuera era beige, casi llegando al color blanco, de dos pisos y muy amplia. Y por dentro era algo para deslumbrarse. Decorada con lámparas doradas las cuales eran comparadas con el oro y la sala era tan espaciosa que podrían entrar unas 100 personas.

- ¡Ya estoy en casa! – Gritó para anunciar su llegada y rápidamente subió a su habitación para poder hacer lo que tenía pendiente

- ¡Sakura! Qué bien que llegaste – Una rubia con coletas entró al cuarto de su nieta al escucharla llegar y subió como todas las tardes al cuarto de la pelirosa para abrazarla- ¿Cómo te fue mi niña?

- Muy bien abuela – Rompió el abrazo mientras arreglaba sus cosas – ¿A que no adivinas quien olvidó la tarea de nuevo y tu nieta tuvo que salvarla?

- Ino, típico – rió la ojimiel al recordar las locuras de la amiga de su cerezo - Esa niña nunca cambia

- Tienes razón – Rió - Pero ya le advertí que si no hace un esfuerzo, dejo que la reprueben – Sentenció la pelirosa

- Si claro, como si la fueras a dejar Sakura

- Me está retando, ¿Tsunade-obachan? – Se colocó a la altura de su abuela

- Muy lista Sakura. ¡Y no me llames así, soy la abuela más joven que hayas conocido! - Dijo a la vez que reía y la abrazaba luego calló en la cuenta de que su nieta estaba unos centímetros más alta que ella y entristeció.

- Abuela… - Notando el cambio de humor repentino - ¿Qué te pasa?

- Es que… Es que de repente noté que estás creciendo muy rápido - Susurró con tristeza mientras recordaba una bonita imagen de aquellos días en el que balanceaba a su nieta en un columpio de madera

- Ay, qué cosas dices Tsunade… - Suspiró con nostalgia.

A veces ella y Tsunade se llamaban por su nombre, sólo para bromear y claro, de forma afectuosa.

- ¿Sakura? – Una voz que provenía cerca de la puerta de la habitación de la pelirosa se fue acercando lentamente – Hola hija ¿Cómo estás? – Preguntó una mujer adulta de unos ojos jade y una extraña cabellera color rosa, como su hija.

- Bien, gracias por preguntar – Esbozó una sonrisa de medio lado - ¿Cómo te ha ido mamá?

- Muy bien – Se acercó a la cama de su hija y se sentó – Hoy iré con Kushina Uzumaki, una linda persona que conocí la semana pasada en un coctel, a comprar ropa en el centro comercial – Comentó como si nada con un brillo en sus ojos

- ¿De nuevo Mizuki? He llegado a la conclusión de que eres una compradora impulsiva… - Concluyó Tsunade

- ¿Qué…? – La poca sonrisa que tenía al entrar su madre la cambió por disgusto – ¡Pero me dijiste ayer en la noche que me acompañarías hoy en la tarde a mi presentación de piano! – Dijo Sakura frustrada - ¿De nuevo me piensas dejar sola como en todas las ocasiones en las que te pido ir a un evento? ¡¿POR QUÉ SIEMPRE ME HACES ESTO!

- ¡Un momento jovencita! – Mizuki Haruno se levantó ofendida de la cama - ¡Primero no me grites! ¡Segundo, yo no te prometí nada! – Sakura abrió la boca para protestar pero su madre habló primero - ¡Tan sólo te dije que si podía asistiría, si no estaba ocupada, claro.

- ¡MENTIRA! – Gritó Sakura mientras las lágrimas rodaban inevitablemente por sus mejillas - ¡Lo prometiste! ¡LO PROMETISTE!

- ¡Ya te dije que no te prometí nada! – Negaba su madre

- ¿Tanto quieres a tu hija que en vez de acompañarla en un día muy importante te vas con una tipa que apenas conociste hace pocos días? – Reclamó con amargura

- ¡No insultes a Kushina!

- ¿Prefieres a una extraña antes que yo? Ya veo… - Agarró el primer bolso que encontró y se dispuso a recoger su ropa – Me largo…

- ¡No te atrevas!

- ¿De verdad? - Dijo con ironía - No me retes, madre – Remarcó la palabra madre sólo para enfurecer a Mizuki

- ¡Sakura! ¡De esta casa NO SALES! – Su cara estaba roja de rabia

- ¿¡AH SI! ¿¡Y quién me lo impedirá! ¿Tú?

- Sakura, no te vayas – Una mano se posó en el hombro se la pelirosa - por favor – Suplicó la ojimiel que hace rato estaba observando la deplorable escena de madre e hija

- Abuela… yo… - Titubeó – Está bien, lo haré por ti – Sonrió levemente mientras se miraban

- Eso, síguela consintiendo Tsunade – La rubia la miró con advertencia, no quería que las palabras de Mizuki lastimaran a Sakura, una vez más - Y tú Sakurita, ya no seas más una niña malcriada… – Mizuki salió ofendida del cuarto de su hija.

Primero silencio. Por último un sollozo.

- ¿Por qué abuela? ¿Por qué…? – Sakura lloraba en los brazos de Tsunade - ¿Por qué siempre me hace esto? Ella promete y nunca cumple. Y no puedo contar con mi papá tampoco porque nunca está en la casa, jamás está para mí. ¡NUNCA ESTÁN PARA MI – Terminó de desahogarse y empezó a llorar más fuerte.

- Shhhh, tranquila mi niña, ya todo pasará. Aquí estoy yo, tranquila.

Tsunade era la única persona que realmente se preocupaba por ella. Prácticamente todos los días era la misma rutina, peleas constantes con su madre, y eso la hacía tan desdichada. Era un infierno en vida.

Media hora después Sakura se había calmado y Tsunade la dejó sola para que tuviese su espacio. Sakura no le apeteció para nada salir de su cuarto, por lo tanto perdió la presentación de piano. Así pasó la tarde y llegó la noche. Luego de la cena, llegó la cabeza de la familia, Kotetsu Haruno.

- Hola madre – Saludó a Tsunade con un simple beso en la mejilla - ¿Cómo has estado? Bien, pero Sakura no.

- ¿Qué? – Preguntó alarmado - ¿Le pasó algo? ¿Está bien?

- Si tranquilo hijo, es sólo que otra vez discutió con Mizuki

- No puedo creerlo, le dije que tratara de dejar de hacer esas cosas. Subiré a ver cómo está Sakura

- Si, por favor

Kotetsu Haruno era un hombre honrado. Había nacido en uno de los peores barrios de Tokyo y creció en la pobreza. Desde muy pequeño siempre soñaba con ser un gran ejecutivo, su madre Tsunade queriendo que el fuese alguien en la vida le pagó los estudios con el poco dinero que tenía, pero si era para que su hijo triunfara, lo haría. Años después Kotetsu se graduaba con honores y luego fundó una pequeña empresa productora de teléfonos celulares, en la que con el paso de los años se volvería una de las mayores empresas más exitosas del país. Luego en una fiesta conoció a Mizuki y al poco tiempo se casaron, luego nació Sakura. A partir de ese momento los dos se llevaban de lo peor y por tonterías discutían, cosa que Sakura no soportaba. Habían decidido separarse pero por su hija permanecerían juntos, aunque no se soportaran. Con el tiempo se fue interesando más en el trabajo que por Sakura y por esa razón no le prestaba atención a su primogénita. Pero en el fondo la quería mucho. Y en las discusiones con su esposa no notaba en absoluto que lastimaba a Sakura con sus constantes peleas.

Subió a la habitación de Sakura y tocó suavemente.

- ¿Sakura? ¿Puedo pasar?

No hubo respuesta alguna.

- ¿Sakura? Hija, déjame pasar por favor – Suplicó

- Déjame papá, no quiero hablar con nadie… - Se escuchó desde la habitación

- Por favor, quiero saber qué te pasa

- Nada, nada… - No quería hablar con nadie, ni con Tsunade. Quería estar sola.

Sola.

- Sakura, abre por favor…

- No le hables, hoy está de muy mal humor – Mizuki Haruno hizo su aparición y habló con mucha rabia de su hija - ¿Sabías que hoy me gritó? Está rebelde, la adolescencia le está afectando.

- Pues debió tener sus razones para gritar o ¿no?

- ¿Insinúas que yo comencé la pelea?

- No me extrañaría – Contraatacó

- No… De nuevo no… - Sakura como acto reflejo se tapó sus oídos y empezó a llorar de nuevo

- ¡SI la hubieses visto como estaba en la tarde, me darías la razón!

- ¡Ella no es así! ¡Seguro tú la provocaste!

¡MENTIRA! ¡ELLA COMENZÓ YA ESTOY CANSADA DE SUS NIÑERIAS! ¡ESA NIÑA ESTÁ INSOPORTABLE!

- ¡CALLATE! POR SI NO SABES ELLA ESTÁ…

- ¡ME VALE DONDE ESTÉ! ¿¡SABIAS QUE ESTA TARDE AMENAZÓ CON IRSE DE LA CASA! ¡POR FAVOR! ¡Y TSUNADE COMO SIEMPRE TAPÁNDOLE TODO LO QUE HACE!

- ¡NO TE METAS CON MI MADRE!

- ¡A MI NO ME CALLAS!

Mientras los padres de la pelirosa tenían el descaro de discutir en la puerta de la habitación de su hija, Sakura lo único que podía hacer era taparse los oídos y llorar fuertemente. Sus llantos no se escuchaban por los fuertes gritos.

Sakura Haruno consideraba que había nacido para sufrir y su vida no era para nada perfecta como los demás pensaban.

- Estúpida vida… - Sollozó

De repente su celular sonó y vio un mensaje de parte de Ino.

"Sakura ¿por qué no fuiste a la presentación? Por favor responde… Espero que no haya pasado nada malo"

- ¡ESTÁ TOTALMENTE DESCONTROLADA!

- ¡DEBÍ HABERME IDO DE AQUÍ HACE MUCHO! ¡PERO ME QUEDO POR SAKURA!

Otro sollozo por parte de la ojijade.

Luego marcó un número.

- Ino..

- ¿Sakura? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? – Se escuchó al otro lado de la línea una voz llena de preocupación

- Son mis padres… ¿Los escuchas…?

Ino escucho por unos breves segundos los gritos y luego rompió el silencio.

- Ay… Sakura… No de nuevo…

- Esto es un infierno quiero salir de aquí, no aguanto más… - Lloró de nuevo, no paraba, ésas lágrimas rebeldes no paraban de salir de sus ojos.

- Sakura, en la madrugada paso por ti, no me aguanto más esto, dile a tu abuela Tsunade que te ayude a salir de ahí.

- Si de acuerdo- Aún llorando se levantó de la cama – Eso haré – Dijo decidida – La decisión está tomada, me iré de aquí.


- ¡Oi! Sasuke – Un rubio hiperactivo le lanzó una almohada a Sasuke - ¿Qué quieres hacer mañana viernes después de clases?

- Tsk, más despistado no puedes ser. Mañana no tenemos clases. ¿O es que no te acuerdas lo que dijo Asuma-Sensei? Tenemos el día libre por consejo de maestros. – Dijo un Sasuke muy molesto.

Ambos amigos estaban en la Mansión Uchiha y desde la tarde Naruto había estado fastidiando.

- Ahhhh…. ¡Cierto!

- ¡Cállate! ¿No ves las horas que son? Despertarás a los sirvientes

- Oi Sasuke, ¿Y tus padres e Itachi ¿Dónde están? – Preguntó curioso

- Que se yo, que lleguen a la hora que les dé la gana, no quiero verles las caras – Respondió con rencor

Lo cierto era que Sasuke no se llevaba para nada bien con sus padres y menos con su hermano, el cual era mayor que el por 5 años. Mikoto y Fugaku Uchiha se la pasaban todo el día corrigiendo a Sasuke y su hermano lo molestaba diciéndole que nunca llegaría a ser perfecto como él, pero en el fondo Itachi Uchiha se preocupaba por el aunque no lo demostrara. Lo cierto era que la familia Uchiha era poco comunicativa y carecía de alegría. Sólo cuando Itachi y Sasuke eran pequeños se escuchaban risas en todo la casa. Pero la manera en como criaron a Itachi y a Sasuke las risas se fueron apagando poco a poco y así los hermanos Uchihas crecieron sin una pizca de emoción, eran fríos y muy reservados entre ellos mismos. Cuando Sasuke entró a Major School a los 5 años le costó relacionarse con otros niños pero Naruto como guía le enseñó a tener un poco de sentimientos, y exclusivamente el rubio hiperactivo sabía cómo era Sasuke. El ojiazul muy pocas veces lo había visto reír con ganas, eran contadas las veces. En realidad toda esa faceta del chico serio, frio y responsable era una fachada. Era cariñoso y se preocupaba por los demás, pero su orgullo Uchiha le impedía ser así en la sociedad.

- Oye Teme, mi mamá está abajo. Me voy – Se levantó del piso de la Habitación de Sasuke y se despidió – Nos vemos mañana Sasuke no baka, ya veremos qué hacer.

- Si, si, sólo vete – Se despidió – Hablamos mañana ahora sal, quiero dormir.

Naruto bajó las escaleras de la mansión Uchiha la cual era totalmente hermosa y grande. Llena de luz por las lámparas gigantes que colgaban del techo y habían cuadros de todas partes. Era una especie de palacio de Versalles pero en miniatura, si es que aquello era una miniatura…

- ¡Mamá estoy aquí! – Gritó un enérgico ojiazul indicando a sus padres donde estaba

- Hola papá, mamá ¿Qué tal? – Saludó con su gran sonrisa mientras era besado en la mejilla con cariño por su madre

- ¿Cómo pasaste tu día con Sasuke hijo? – Habló el líder de esa familia, Minato Uzumaki

- Normal, como todos los días, ése Teme parece que no dejaré de odiar a los señores Uchiha y a Itachi

- ¿Sasuke aún pelea con su padres? – Preguntó inocentemente Kushina, madre del rubio

- Pues… si – Respondió desanimado Naruto

- Quédate – Concluyó Kushina con una gran sonrisa igual a la de su hijo

- ¿De veras? ¡Genial, Dattebayo! - Su alegría fue sustituida por un pensamiento – Hehehe… Sasuke me matará por despertarlo para decirle que me voy a quedar.

- Apóyalo hijo, es lo mejor que puedes hacer por el – Dijo Minato

- Gracias mamá, papá – Sonrió de nuevo y bajó del auto – ¡Nos vemos! - Así como llegó se fue saltando, pensando en la excusa de cómo despertar a Sasuke.

- Minato, Naruto crece cada vez más rápido. Muy pronto se nos va a ir – Dijo con nostalgia la peliroja

- Si, pero así es la vida ¿verdad? – Respondió el líder Uzumaki – Hay que dejarlos vivir para que vayan por el buen camino – Besó a su esposa y se fue de la Mansión Uchiha.

5 minutos después…

- Teme… - Susurró bajito para no enfurecer a Sasuke – Teme, ¡Teme! – Resolvió gritar

- ¿¡Pero qué coño! – Despertó sobresaltado y cuando vio de que se trataba se puso de mal humor - ¿Se puede saber que carajos haces aquí? ¿No se suponía que te vinieron a buscar?

- Si pero me dejaron quedarme… - Respondió con un puchero

- ¿Qué…? Mierda… Bueno ve a ver donde te acomodas

- ¡Gracias teme!

- De nada Dobe y ya acomódate.

De pronto Sasuke escuchó unas llaves y una puerta abriéndose.

- ¿Sasuke? ¿Dónde estás? – Una voz de un hombre maduro resonó en el silencio

- Mierda, espera aquí Dobe – Se levantó rápidamente se su cama y bajó lo más rápido que pudo

- ¡Ok! ¡Pero regresa rápido! ¡No me gusta que me dejes solito - ttebayo! – Rió el rubio

- Tsk, que fastidioso... – Rió de medio lado

Bajó las escaleras y se encontró con Fugaku Uchiha. A un lado de el estaba su madre y hermano.

- Genial ya me viste. ¿Puedo subir? – Preguntó con un tono de fastidio

- Queremos hablar contigo Sasuke – Dijo Mikoto

- Hola madre, estoy bien, gracias por preguntar – Completó la frase que debió preguntarle Mikoto al llegar

- Que bien – Respondió secamente – Fugaku… – Le cedió la palabra a su esposo

- Bien Sasuke tu madre y yo hemos estado hablando y decidimos que cuando cumplas los 18 años te encargarás de la empresa junto con tu hermano Itachi

- Exactamente, tonto hermano – Itachi habló por primera vez y le sonrió a Sasuke con orgullo

- ¿Qué? ¿Qué yo qué? – No podía creérselo, en 3 meses cumpliría la mayoría de edad y ya sus padres querían que manejara una empresa tan joven – ¿Decidieron? ¿Y dónde queda mi opinión? ¿Acaso no valgo aquí o qué? Se volvieron locos, no pienso hacer lo que ustedes quieran

- O tú haces lo que yo diga o no te sigo pagando los estudios así seamos muy millonarios. Te quedas sin estudiar ¿Me entendiste?

- Tsk… Fugaku siempre le daba en el punto débil a Sasuke. El quería estudiar y graduarse con honores para así poder independizarse de sus padres pero eso solo lo sabía Naruto porque como sus padres se enteraran de ese plan lo dejaban sin estudiar – No tengo opción… - Susurró resignado

- Que bien que hayas aceptado. Buenas noches Sasuke – Sin más Los tres Uchihas subieron a sus respectivos dormitorios dejando solo a Sasuke su propio infierno personal.

Que mierda de vida, sus padres decidían por él y no tenía voto alguno para nada. Subió más frustrado a su habitación y la cerró bruscamente, Naruto se asustó.

- Sasuke, ¿Qué pasó? – Cuando la situación lo requería Naruto se ponía serio y llamaba por su nombre al pelinegro, dándole a entender que no estaba bromeando

- Estos… mis padres, me dijeron que en 3 meses tengo que manejar la empresa junto con Itachi…

- ¿¡Qué tu qué! – Naruto se levantó del piso – ¡Pero si tan sólo cumplirás 18!

- Eso fue lo que les dije, pero como siempre me ignoraron. Te juro que si pudiera escaparme lo haría, pero me tienen amenazado de que si hago algo que no les guste dejan de pagarme los estudios y se me jode el plan de vida que tengo… - Golpeó con fuerza el closet dejándose los nudillos rojos – Cuando nos graduemos Naruto me iré de aquí y empezaremos con la banda – Dijo decidido – SI no funciona pues buscaré un trabajo y de seguro con mi promedio me lo darán.

- Estoy de acuerdo contigo, no podemos dejar que tus padres arruinen tus sueños – Naruto le colocó una mano en el hombro y sonrió – Estoy seguro que lograrás independizarte de tus padres y les demostrarás que sin ellos puedes hacer muchas cosas teme!

- Gracias Naruto – Sonrió sinceramente a lo cual Naruto abrió los ojos sorprendido

- Sasukeeeeee… Estás, ¡estás sonriendo! – Rió lleno de energía

- Que no te dure a alegría ¿eh? – la sonrisa alegra desapareció de su rostro y la sustituyó por la sonrisa orgullosa – Ahora duérmete, dobe.

- ¿¡Que! ¿Cómo me llamaste?

- Dobe

- Teme

- Do-be

- ¡Ahhhh Sasuke! ¡Me las pagarás!

- Duérmete ya Usuratronkashi – Dicho esto apagó la luz y se acostó

Los dos amigos se acomodaron y al instante Naruto calló rendido en el sueño. Pasaban las horas y Sasuke aún estaba despierto a altas horas de la madrugada, se preguntaba qué sería de su vida si tuviese a alguien que lo acompañara, pero sentimentalmente… Un momento, que rayos… Un Uchiha no piensa en esas cosas, se dijo. Ya lo había decidido. Cuando amaneciera le diría al rubio para ir a una discoteca, le hacía falta algo para entretenerse, ¿y qué mejor que eso? A Naruto le fascinaría la idea, le encantaban aquellos lugares. En fin, mañana sería otro día de su vida, su asquerosa vida que no tenía sentido.

Nada es Imposible, tal vez Difícil…. Pero no Imposible, porque sin Retos la Vida no es lo que es, los Obstáculos Sirven para Hacernos más Fuertes.

~Continuará…


Wow! Diez páginas de Word, todo un reto para mí xD

Bueno, en este capítulo sabemos cómo es la familia de Sakura y Sasuke, un infierno para los dos.

Y muy buenas noticias, en próximo capítulo tal vez se conozcan!

Gracias por leer este FanFic ¡y sus comentarios son tan geniales!

Nos leemos!

~Bye!

LunosA