Capítulo 5: Solo una despedida

Habían pasado aproximadamente 7 horas desde el asalto al tártaro, cuando los refuerzos de la prisión llegaron vieron con horror como gran parte de los guardias y prisioneros de los primeros niveles habían sido descuartizados, reduciéndolos casi en su totalidad a solo masa de carne roja. Observar un escenario tan cruento era de lo que menos esperaban, desde los tiempos de Hera que no habían presenciado tales masacres, solo un demonio era capaz de hacer esto.

Pero sus problemas no habían terminado allí, la mayoría de los prisioneros de los últimos 2 niveles habían sido liberados y posteriormente escapado, entre ellos uno que alguna vez fue parte de la familia real Sparkle, y no conformes con eso una de sus mejores guardias estaba desaparecida.

Mientras tanto en Ponyville.

Después de varias horas Luisset finalmente despierta de la operación que consistió en detener la hemorragia causada por la ruptura de su columna vertebral, al despertar ella siente su cuerpo entumecido, la cabeza le pesaba y solo podía distinguir la luz blanca del cuarto de hospital en el que se encontraba.

Luego de unos minutos la visión de la joven alicornio se aclara, ella con un poco de dificultad voltea a su izquierda y ve a su sobrino Andy dormido sobre el sofá. Al verlo Luisset sonríe ligeramente, olvidándose momentáneamente de lo que había pasado con su cuñada.

En eso al cuarto entra una pony de tierra azul cielo, de crin azul marina y ojos amarillos, está apenas entra vuelve a salir dirigiéndose a otro cuarto. En este cuarto estaba Alexis intubada y conectada a un respirador, justo en una silla a su lado estaba sentado su esposo dormitando, mientras que Rud si estaba dormida en el sofá del cuarto.

La terrestre se dirige con el príncipe.

-Señor, su hermana despertó.- dijo ella moviéndolo ligeramente.

Al oír esas palabras Nero se despierta de golpe, ese sobresalto al levantarse provoca que su hija también se levante de golpe.

-¡Ah! ¿Qué pasa? ¿Me perdí el desayuno? .- pregunta Rud somnolienta.

-No… aún falta mucho para eso hija.- le responde Nero.

El semental se muerde los labios, estaba un poco indeciso, no quería irse y dejar a su amada, pero por otra parte estaba preocupado del estado de su hermana. La terrestre se da cuenta de eso.

-Si gusta puede ir a ver cómo sigue su hermana, me quedaré a monitorear a su esposa- dijo la pony de tierra.

Nero la mira no muy seguro.

-Ve papá… La tía Luisset te necesita… yo me quedaré a cuidar de mamá.- dice Rud con determinación.

Paralelamente.

En algún lugar lejos de Equestria y de Ponyville pero muy cerca de Appleloosa.

El caliente desierto lucía igual, arena y cactus secos a donde sea que mirasen, el calor del lugar era más soportable dado a que ya era de noche, pero estaba bastante oscuro como para distinguir algo entre la tormenta de arena nocturna.

-¿Estás segura de que era por acá?- pregunta Draco cubriéndose la cara con su ala.

-Si… debemos seguir esta ruta.- responde Mei jalando de la cuerda para atraer a Draco hasta élla.

-"Aunque.. me inquieta esta energía que siento... es muy familiar y parece que nos estamos acercando más a ellos.."- pensó ella preocupada.

Draco al tener su cuerno encendido para iluminar su camino se dio cuenta que estaban en una cueva de piedra rojiza, eso significaba que estaban en las colinas de Appleloosa.

-¿Qué hacemos aquí? - pregunta Draco extrañado.

-No llegaremos lejos con esta tormenta de arena, menos de noche.- le responde Mei.

-¿Estás segura?- pregunta Draco con algo de inseguridad.

-Si...- responde Mei con seriedad.

-Pero... ¿te has puesto a pensar que lo del Tártaro pudo ser una cortina de humo?... que tal si quieren desviar la atención de algo más importante y vamos directo a su trampa.- dice Draco algo inquieto.

-O tal vez nosotros somos la cortina de humo... Sea como sea la oscuridad no nos deja ver con claridad y la tormenta de arena no nos favorecerá si intentas volar.- dice Mei con severidad.

-Tal vez Nero o Luisset sepan algo...- dice Draco asomándose por la entrada de la cueva tirando inconscientemente de la cuerda en uno de sus cascos delanteros, obligando a Mei a seguirle el paso para no caerse.

-Estoy segura que si, pero ustedes 2 o.. al menos él nunca han ido a la guerra sin armas.. descansemos unas horas, al amanecer partiremos.- responde Mei.

-¡NO!- exclamó Draco.

Mei se extraña al escuchar el brusco cambio en el tono de voz de Draco.

-¡¿NO LO ENTIENDES?! para mañana podría ser demasiado tarde… esa loca del Tártaro podría haberlos alcanzado, estamos contra reloj… Mei… si no quieres ayudarme no me.- Draco no pudo terminar pues sin previo aviso Mei le da una bofetada.

-Mira, lo que vas a hacer ahora es calmarte.. lo creas o no su presencia no avanza... puedo sentirlo aun si estamos a kilómetros de ellos, creeme tu familia esta bien, somos nosotros los que estamos expuestos.- Mei hace una pausa y saca de una alforja unas barras de fibra, pasándole un par a Draco.

Él alicornio las recibe un poco extrañado, la poni de tierra se sienta en el suelo haciéndole una ligera seña con su casco de que él también se siente, este lo hace mientras se soba la mejilla con su casco libre.

-"Es fuerte... auch eso si que dolio"- pensó desviando la mirada avergonzado, pese a que ambos se conocían hace años, esta era la tercera vez que conviven fuera del tartaro.

-Gracias.- dice Draco aun sobándose la mejilla.

-¿Por qué?- pregunta Mei extrañada.

-Por hacerme reaccionar.- respondió él un tanto avergonzado.

-Si... creo que tal vez me excedí un poco... me disculpo por eso.- dice Mei igualmente apenada de su actuar.

Los 2 ponis se quedan callados en aquella cueva, los únicos ruidos que estaban presentes era el de sus respiraciones, y el masticar de las crujientes barras de fibra. Draco no lo decía, pero en el fondo estaba muy intrigado de saber quien era esa misteriosa alicornio que quiso asesinarlo.

-"¿Quién era ella?... ¿y porque me buscaba?".- pensó el alicornio pelirrojo sin tener idea.. que sus pecados del pasado volvían a atormentarlo.

En otra parte.

A unos Kilómetros de donde se ubica la entrada del Tártaro, el dragón Jaegron caminaba a paso lento para reencontrarse con el resto de su equipo, pero las secuelas de haber sido infectado, junto con el daño físico que recibió le estaban cobrando factura, pero todo ese dolor no se comparaba a lo terrible que se siente por haber lastimado a Luisset.

-"Luissi… lo siento tanto".- pensó el dragón mientras daba una pausa para reposar en la copa de un árbol, con una garra tocó su máscara la cual estaba muy agrietada, casi rota.

La máscara de Jaegron está hecha de un extraño material que no la hacía funcionar del todo como un casco o disminuir el daño que pueda recibir.. más bien su función era de tipo cosmética ocultando su rostro.

-"Creo que debí escuchar más a Azul… y conseguirme una máscara más sólida".- Pensó el dragón subiendo la mirada viendo las estrellas, recordando aquella maravillosa noche de hace unos años cuando observó varias constelaciones en compañía de Luisset, fue en ese momento, donde asumió que ella era como un ángel.

-"Esa doctora psicópata… se las verá conmigo cuando vuelva a la base… habíamos aclarado que no lastimariamos a nadie".- pensó enojado sobre lo que pasó hace unas horas para luego volver a ponerse de pie retomando su andar.

Pero debido a esa pequeña pausa, sus sentidos se relajaron aún más provocando que dando un paso en falso se desvíe y caiga hacia un río, el dragón hace un esfuerzo para ir contra la marea o usar sus alas, pero no funcionaron provocando que caiga por una cascada.

Por suerte para él, en plena caída un aura mágica lo sujeto sacándolo del agua y poniéndolo en la orilla. Una vez afuera empieza a toser y recomponerse, mientras una unicornio de color purpura claro y cabello azul se posicionaba a unos pocos metros de él.

-"Como diría tal pony no me pagan lo suficiente"..- pensó la unicornio acercándose al dragón y sacando algo de las alforjas que esta traía.

-Coug coug.. ugh.. ¿qué me pasó? .- se dijo Jaegron, en eso mira hacia un lado notando a un unicornio, pese a que veía algo borroso pudo reconocer quién era. -¿Safiro?-

-Adivinaste grandote.- dijo la unicornio sacando una cantimplora y pasándola a Jaegron. -Supuse que la doctora te usaria como conejillo de indias para su ciencia macabra, por suerte tomé uno de sus antídotos, creo que servirá..-

-Gracias, veamos a qué sabe.- Jaegron empieza a beber del líquido dentro de la cantimplora, mientras lo hacía pone una mueca de disgusto puesto al parecer no tenía para nada un buen sabor, pero no quiso desaprovechar la oportunidad y se la bebió toda.

Después de un rato el dragón siente un gran apretón en el pecho, él va hacia unos arbustos y escupe una gran y viscosa flema la cual se desintegra en el aire, después de eso el se sienta en el suelo y nota como sus dormidos sentidos sus sentidos empezaban a mejorar.

-Uff… ahora si me siento mucho mejor.- dijo poniéndose de pie y flexionando sus extremidades, en eso recuerda un detalle.

- Espera… ¿porque no estás con Amber?... Se supone que las dos… harían… la otra misión respecto a lo del traslado de reos del Tártaro.

Safiro quien estaba bebiendo de otra cantimplora detiene su acción ante la pregunta de su compañero.

-Así se supone que sería, pero la señorita "descuartizadora" se quiso lucir.. y fue ella sola con su pajarito.-

Aquello dejó bastante preocupado a Jaegron, no era que dudará de las habilidades de Amber, sabía que era muy poderosa, pero temía que todo ese poder... lo manifestara de la forma más destructiva, sobre todo cuando está con Delta.

."Debo ir a verla, capaz… terminen por incinerar toda esa zona".- pensó mientras extendía sus alas. -Vamos rápido, ya perdimos mucho tiempo.- le dijo a Safiro.

-Oye calma, ni que fueran a incendiar todo ese lugar, además como sugeriste la mayoría de esos zánganos fueron llevados a nueva Olimpia, sólo a los menos útiles no los dejamos entrar.

-Aún así nunca estuve de acuerdo con este plan o dejar a alguna de esas lacras andando por ahí.- menciona mientras extendía vuelo. -¿No vas a venir?.

Safiro no dijo nada, ella se acerca al dragón haciendo brillar su cuerno, ella realiza un hechizo de teletransportación haciendo que ambos aparezcan a las afueras del bosque everfree.

-Ah… o podrías hacer eso...- dijo el dragón.

-Duhh, a veces eres muy despistado grandote.- menciona Safiro mientras le daba unas palmaditas en la espalda. -A juzgar por la textura de tus escamas parece que recibiste una buena paliza.-

-Como no tienes idea, mejor vamos a buscar a los demás, si no me equivoco Azul también iba a estar por aquí..- dijo emprendiendo camino junto con la unicornio.

Por otro lado, en los adentros del bosque.

Amber y Delta estaban fuera de un gran campo de flores, ellas tenían una fogata encendida. Delta estaba cerca de un lago atrapando algunos peces con su pico, en cambio Amber esperaba recostada sobre el pasto mientras contemplaba unas margaritas. Ella estaba sola con su fénix, meditando en una visita no muy agradable que había tenido hace unas horas, una visita de su líder sin embargo… Aquella visita fue totalmente lo opuesto a una felicitación, y unas rojizas marcas en la espalda de la joven eran prueba de esto. Pese a el inconveniente la joven bi-color no se mostraba preocupada, pues ya había usado su propia magia para sanarse.

-Oye chica, ya hemos esperado demasiado y aquella cuadrúpeda alada solo me pone de malas cuando su horrendo rostro comparte el mismo espacio que yo... ¿Por qué no la hacemos pegaso a la rostizada de una vez?.- menciona Delta irritada.

-Todo a su tiempo mi querida Delta, cuando terminemos de jugar con el resto de habladores… podrás devorarte a esa perra azulada.- responde Amber con una sonrisa acariciando la cabeza de Delta.

-¡HEY DÚO DE LOCOS!- se escucha.

La alicornio y "el" fénix voltean con una inicial expresión de molestia, la expresión de Amber cambia radicalmente al ver a quien acompañaba la dueña de dicha voz.

-Oh.. solo son el grandote y la ciega de las armas.- menciona Delta con algo de indiferencia.

-¡¡JAEGI!!- grita Amber corriendo hasta el dragón.

Antes de que el dragón pudiera reaccionar es tacleado por la joven alicornio quien lo tira sobre unas flores mientras lo abrazaba.

-A... Amber.- dice el dragón desde el suelo algo adolorido.

-Lo siento, lo siento.- dice Amber quitándose de encima ayudándolo a levantarse en el proceso.

-Me alegra saber que están bien, espero no hayas tenido alguna complicación.- menciona Jaegron. Dado a todas las heridas que el dragón tenía a lo largo de su cuerpo, hacía que la joven alicornio se le quedara viendo bastante preocupada.

-¡Jaegi! habíamos quedado que me invitarías a repartir golpizas.- lo regaño Amber mientras que con su magia hace aparecer un botiquín de primeros auxilios.

-Si... perdón por eso pero… tú también tienes algo que explicarme.- dijo Jaegron eso último con un tono más serio.

-¡Si como el excluirme a mí y a Delta!- exclama Safiro.

-Oye ciega a mi nadie me está excluyendo, si fuera por mi usaría mi magia para curar al grandote.. es que ya estoy usando bastante energía en estos momentos.- responde Delta un tanto ofendido.

-Es bueno saber que te preocupo Delta.- dice Jaegron suspirando, en eso su agrietada máscara empieza a quebrarse completamente, revelando su golpeado rostro, al ver eso Amber entra en pánico.

-¡JAEGI!, ¡¿Qué le pasó a tu carita!?.- dijo Amber espantada.

-Creo que te despojaron de tu galantería, a quien te enfrentaras debió ser muy fuerte para dejarte así.- menciona Safiro

-Fue un grupo en realidad… pero…-Jaegron suspira. -Mejor vamos a la base y… -antes que pudiera terminar Amber atrae su rostro a ella y empieza a limpiar las heridas que este tenía en la cara.

-Nada de eso, primero vamos a curar tu carita antes de alguna posible infección.- decía Amber.

-Pero Amber...- protesta Jaegron.

-¡Sin peros!, última vez que me haces esto muchachito, a la próxima misión así irás conmigo y Delti.- dijo Amber de manera que parecía una orden, Delta en cambio soltó una leve risa, solo que se tapó la boca con sus alas para calmarse un poco.

-Si... mamá.- dice Jaegron con ironía resignándose en el proceso, mientras Amber lo curaba.

En Ponyville.

Apenas habían pasado 15 minutos desde que Nero se retiró del cuarto de Alexis para darle una rápida visita a su hermana Luisset, en este cuarto Rud un estaba recostada en el sofá, pues hace un momento que la doctora Danna se había retirado para dar un rápido recorrido al resto de pacientes del hospital.

Rud pese a lo cansada que se sentía no se había vuelto a dormir pues mantenía su promesa de cuidar a su madre hasta que su padre regresara.

Dado al ángulo en el que se encontraba ella no se percató de que los ojos de Alexis comenzaron a abrirse, la poni terrestre apenas sentía su cuerpo, por más que quería no podía moverse y tenía gran dificultad para respirar, esto provocó una ligera alteración en el monitor que marcaba sus signos vitales.

-Ma… mamá... despertaste.- dijo Rud quien se levanta de golpe yendo hacia Alexis

Al ver a su hija Alexis se siente aliviada, aunque su cuerpo seguía muy herido como para moverlo, Rud se dio cuenta de que ella apenas podía respirar por su propia cuenta.

La alicornio castaña retira el respirador de la boca de su madre mientras colocaba otra almohada para que esta pudiera estar recargada en la cama, al hacerlo Alexis suelta una larga exhalación, tomándose un par de minutos para regular su respiración.

-Madre…¿te sientes mejor?.- pregunta Rud muy preocupada.

-E..s… m..Mor..nig..- balbucea Alexis en un tono de voz apenas audible.

-No mamá... no te esfuerces.- le dice Rud, ella estaba apunto de levantarse e ir por Nero.

Pero antes de que lo hiciera uno de los cascos delanteros de Alexis sujeta con fuerza uno de los suyos.

Rud voltea a ver a su madre, sin embargo su inicial preocupación cambia a horror al ver enrojecida la esclerótica de uno de los ojos de su madre.

-No... mamá resiste... ¡por favor resiste! .- dijo Rud empezando a entrar en pánico, por el posible estado de su madre.

-Escúchame..- dice Alexis mientras el casco con el que sujetaba a Rud temblaba demasiado, preocupandola aún más.

Rud se acerca más a ella para que no se desgaste más de lo que evidentemente estaba haciendo.

-Resisti.. p..para.. d..e..cir..te.. q..qu..es.. Mor..ning..star.. Morning Star.- Murmura Alexis con bastante dificultad.

Rud asiente con la cabeza, apoyando la cabeza de su madre en su hombro.

-Sí mamá.. ahora tu escuchame.. vas a estar bien.- dice Rud abrazándola suavemente mientras sus ojos se ponían cristalinos, no sabia que hacer, si salía a pedir ayuda era probable que Alexis empezaría a ahogarse con su propia sangre.

Lo que la joven alicornio no sabía, es que Alexis estaba bastante consciente de ese detalle..

-E..s… muy... ta… r…de.- dice Alexis con dificultad, empezando a toser sangre.

-No… no... no es muy tarde… tranquila... so... solo respira.- le responde Rud con un nudo en la garganta.

-Por favor… quedate conmigo...- dice la joven alicornio ya sin poder contener las lágrimas y con su casco tomando el de Alexis con fuerza, siendo ahora ella quien no quería soltar a su madre.

Aquella pony terrestre quien en el pasado fue reconocida como una fiera guerrera y una benevolente princesa estaba en una situación la cual no podría salir, pero pese a su estado actual, esbozo una sonrisa, era un último regalo para su preciada hija

-Rud... N… Nero y Andy... son un par de.. tontos… cuidalos… bi… bien...- dijo Alexis casi en susurro, manteniendo su sonrisa y encomendando su última misión a Rud.

Ante esas palabras Rud siente como si su corazón se hubiera detenido.. su cuerpo temblaba y sentía un enorme nudo en su pecho, que la hacía casi olvidarse de respirar.

-Si... madre… lo haré...-dijo Rud correspondiendo la sonrisa de Alexis y haciendo un esfuerzo inmenso para no seguir llorando, queriendo cargar con la evidente pérdida con la mayor compostura posible.

-Yo… los… amo… a los… 3… con todo… mi… corazón..- balbucea Alexis dejando caer una lágrima.

-Mamá… lo sabemos... nosotros también.- ella no pudo terminar pues en ese instante dejó de sentir la respiración de Alexis en su hombro.

-¡MAMÁ NO!.- exclamó Rud.

Para ella el tiempo se detuvo, no por sentir la última respiración de su madre en su hombro, si no por el sonido de aquel monitor… ese sonido que le confirma..lo que se negaba a creer.

En todo el segundo piso del hospital se escucha un grito desgarrador.

Esto alertó a varios médicos y enfermeras que estaban cerca de aquel cuarto, por lo que rápidamente se dirigieron a la fuente de origen para saber qué ocurría.

Entre los cuartos de ese piso, Nero, Luisset y Andy alcanzaron a oír perfectamente lo que ocurría. Los 2 sementales se quedaron helados al no solo reconocer de quién fue el grito, no al si quiera imaginar la causa de este.

Los 2 sementales salen corriendo hasta el cuarto de Alexis, apenas entrar el escenario no era nada alentador, habían varios médicos rodeando la cama de Alexis, mientras que un par de enfermeras sujetaban a Rud, misma que solo forcejeaba y lloraba queriendo soltarse para ir con su madre.

-Ma... mamá…- dijo Andy casi en susurro, y al instante lágrimas sin control empiezan a salir de sus ojos cayendo en cuenta de la realidad.

-A... Alexis… no...- artículo Nero con una voz quebrada, el alicornio siente como sus cascos se debilitan dejándolo en el suelo, este queda inclinando con una pérdida mirada de shock.

Alexis LightDiamond, la legendaria pony conocida como la "Doncella de luz" había dejado este mundo, dejando como último recuerdo a su querida familia, su bella sonrisa la cual todavía estaba presente en su rostro, cuyos celestinos ojos ya no reflejaban más vida.