Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 20

Bella

Suspiré.

Matt me había dejado atrás después de salir de sus prácticas de fútbol. Acaricié mi gran barriga de seis meses y le grité a mi hijo:

― ¡Matt, espérame!

Apresuré mis pasos. Mi pequeño parecía que no le gustaba que gritara porque empezó a removerse dentro de mi vientre.

Desde hace dos meses sabíamos que era un niño al que llamaremos: Ethan.

Matt había gritado eufórico junto a Edward cuando nos revelaron el sexo del bebé. Ariel se había puesto un poco cabizbaja porque ella aseguraba que sería una niña. Desde entonces bromeaba con que teníamos que darle su hermana a ella también, que necesitaría una confidente.

Nuestro tiempo en Seattle fue bueno. Recuperé a un buen amigo y tuvimos suficiente tranquilidad y tiempo para salir a conocer ciudades cercanas.

Aunque al volver a Forks todo había vuelto a la normalidad. Chelsea seguía metiéndose por cualquier razón a nuestra vida y Esme era otra quien seguía culpándome del distanciamiento con su hijo.

¿Y Rose? Ella seguía en lo suyo con Emmett y nosotros habíamos decidido no intervenir.

― Mira, mami ―Matt regresó corriendo hacia mí y tiró de mi mano mientras señalaba con su índice―. ¿Qué hace Jared aquí?

No pude moverme cuando reconocí con quién estaba. ¿Qué hacía Jared con Mike?

¿Por qué Mike Newton volvió al pueblo?

― Matthew… ―le dije a mi hijo mientras mis manos acunaron su cara― por favor, espérame en el campo de juego, ahí con los demás niños, ¿está bien?

Mi hijo arrugó su pequeña nariz, sus mejillas tenían ese color rojo encendido. Estaba acalorado por el entrenamiento.

― ¿Por qué, mami? ―Preguntó― ¿qué sucede?

― Es una plática de adultos, ¿recuerdas lo que te he dicho sobre eso?

Él asintió con la cabeza. Resignado volvió sobre sus pasos hacia la entrada del pequeño campo de entrenamiento.

Solté una honda exhalación antes de acercarme a Jared y Mike. Ellos parecía que me estaban esperando.

― Hola, Bella ―Jared intentó saludarme con un beso en la mejilla y no le permití.

― ¿Qué significa esto? ―Increpé― ¿una emboscada? ¿Qué haces en Forks?

― Bella… ―Jared habló― dale una oportunidad. Mike viene en son de paz. Y con respecto a tu pregunta; quise acompañar a Newton ―encogió sus hombros.

Miré los ojos oscuros de Jared. Él sabía todo el dolor que había pasado cuando me quedé sola con un hijo en mi vientre. Mike había sido un cobarde y no lo quería cerca.

― Mike ―murmuré―, no quiero saber nada de ti.

― Mi padre murió, Bella ―reveló, dejándome sin palabras―. Es por ello que estoy aquí, él dejó una pequeña herencia para nuestro hijo y necesito que tú y Matt me acompañen a California.

Mi mente seguía procesando sus palabras. Froté mis dedos en mi vientre hinchado y negué con la cabeza.

No recordaba mucho de la familia Newton. Solo que ninguno se había portado bien conmigo cuando se enteraron de mi embarazo, y no es que ellos estuvieran obligados, simplemente habían decidido que Mike no debería cumplir su responsabilidad.

Aún así, era incapaz de desear algo malo para ellos y menos la muerte.

― Yo… lo siento tanto ―articulé―. Pero ni mi hijo ni yo tenemos nada qué hacer contigo.

― Matt es un Newton, Bella ―Jared intervino ganándose una mala mirada. ¿De qué lado estaba?

― Mi hijo está a punto de llevar el apellido de mi esposo, será un Cullen ―aclaré orgullosa.

Mike puso los ojos brevemente en blanco.

― No te imaginas lo que me costó dejar mi orgullo y venir aquí ―expresó este último―. Estoy cumpliendo la última voluntad de mi padre.

― Mike, te facilitaré la vida ―le dije―. Mi hijo no necesita nada de ti, ni de tu familia.

― Bella, por favor, recapacita ―Jared siguió con su intervención. No sabía quién le había dado pie a sentirse juez―. Al menos meditalo con tu almohada, no respondas ahora, sino…

― Jared ―lo interrumpí― pensé que tenías claro todo lo que viví con mi niño ―le recordé sin dejar de ver sus iris oscuros― no estoy de acuerdo en que Matthew tenga ningún acercamiento con los Newton y es mi última palabra.

Di media vuelta y me detuve al instante que Mike habló:

― Mi madre quiere conocerle.

Lentamente me volví hacia él. La rabia y mis ganas de gritarle se combinaban entre sí.

― ¿Por qué? ―Balbucee con mis ojos llenos de lágrimas―. ¿Por qué ahora, Mike? ¿Por qué cuándo mi hijo tiene un padre y una familia?

Restregué el dorso sobre mis mejillas borrando mis lágrimas. Me acerqué al hombre rubio que una vez creí que sería el amor de mi vida. Tiré de su camisa con toda mi fuerza.

»¡Ya basta! ―le grité mientras golpeaba su pecho con mis puños―. ¡Déjenme en paz! No pueden ser tan miserables de querer conocer a mi hijo cuando huyeron apenas se enteraron que existía ―seguí empujándolo―. ¡Larguense de mi vida y dejen a mi niño en paz!

Los brazos de Jared me rodearon. Estaba deshecha en lágrimas y solo quería tener tranquilidad, solo eso.

― Bella, por favor, intenta calmarte ―él susurró sin liberarme de su agarre―. Estas embarazada y puedes enfermar.

Dejé de luchar. Mis brazos cayeron a mis costados al mismo tiempo que Mike inclinaba su rostro hacia el piso. No le iba a creer que estaba avergonzado frente a mí.

En eso solté un leve quejido y mi manos fueron a mi vientre, acuné mi hinchada barriga, estaba endurecida.

Jadee. Exhalé fuerte, sintiendo una contracción que atravesaba mi vientre bajo.

Asustada miré los ojos de Jared. Una de mis manos se aferró a su antebrazo.

Sabía que algo había visto en mi mirada porque rápidamente me tomó en brazos.

― No ―musité, mientras Jared me llevaba a su auto― Matthew… ―pronuncié― mi niño me espera.

Me llevó al asiento trasero y acunó mi rostro.

― Relájate, iré por él ―prometió.

Moví la cabeza en un desalentado, sintiendo de nuevo esa punzada recorrer mi vientre bajo. No podía entrar en parto, no cuando tenía solo seis meses.

Cuando la punzada se volvió más fuerte me aferré al brazo de Jared.

― Yo puedo ir a buscarlo ―escuché que Mike dijo.

Quise detenerlo, pero en mi propia angustia no logré articular más que un sonido lastimero.

Mike no dejaba de verme y no entendí el porqué.

Edward

Entré corriendo a la sala de urgencias. Había recibido una llamada de Jared diciendo que mi esposa estaba en el hospital, automáticamente mis piernas se habían debilitado.

Al llegar a la estación de enfermería, pedí información sobre mi mujer.

Mi corazón retumbó con fuerza en mis oídos al escuchar la vocecita de Matt.

― Señor E.

Él se abalanzó a mis brazos apenas me vio, lo sostuve conmigo. Se aferró tan fuerte a mi cuello que por un momento tuve miedo.

Froté mis palmas en su espalda, tranquilizando sus emociones.

― Todo está bien, Matt ―susurré en su oído.

Matthew alejó su rostro y me miró confundido. Había lágrimas en sus ojos marrones.

― Mami se puso mal ―me explicó― y no me dejan verla ―se aferró de nuevo a mí.

Jared se acercó haciéndose notar. Pero no era su persona a quién miré sino el tipo rubio detrás de él. Era el infeliz de Mike Newton.

― ¿¡Qué demonios haces aquí!? ―Espeté.

Jared llevó una de sus manos a mi pecho, deteniendo mi impulso para que no me abalanzara contra Mike. De inmediato sacudí su mano y me detuve cuando Matt aferró sus piernas a mi torso.

Debía comportarme. Agradecí cuando la enfermera me llamó haciéndome seguirla.

Recorrí el pasillo con Matt en mis brazos. Mis nervios se controlaron y el alivio cubrió mi cuerpo al ver a Bella en la camilla.

Nos dio una débil sonrisa.

― Estoy bien ―ella dijo.

Puse sobre sus pies a Matt y él corrió para abrazarla. Me acerqué a ella y besé sus labios.

― Tuve tanto miedo, nena ―susurré, dejando un beso en la frente―. ¿Cómo te sientes? ―llevé una mano a su vientre donde mi hijo seguía creciendo y recorrí su vientre.

― No te preocupes. Me han revisado y estamos perfectos ―reconoció mientras mordía sus labios― solo fueron unas contracciones algo fuertes, me tendrán en observación por este día, pero estoy bien, lo prometo.

― ¿Qué pasó amor? ¿Qué te dijo el médico?

― Contracciones de Braxton Hicks ―murmuró apenada.

― Nena… ―levanté su mentón, no quería que se sintiera avergonzada― no minimices nada, estás embarazada y es normal que te asustes por cualquier cosa que altere tu estado de ánimo. Estás protegiendo a nuestro bebé y si la forma de hacerlo es venir al hospital por unas contracciones desconocidas, entonces está bien.

Ella me sonrió.

Mis dedos se enterraron entre sus cabellos castaños. Tenía una melena dócil y manejable.

Quería hacerle miles de preguntas. Aunque sabía que no era el momento, no con Matt con nosotros.

― Mami, ahora tengo un nuevo amigo ―contó Matt, ganándose nuestra atención―. Se llama Mike Newton.

Fue extraño cómo me sentí. Tenía una incomodidad en el pecho, tanto, que llevo mi mano sobre la tela de la camisa y froté.

― Le hablé a la abuela Renée y vendrá por ti ―Bella comentó a la vez que jugaba con el pelo de Matt―. Ella se quedará contigo y con Ariel esta noche, ¿está bien?

Matt se aferró con más fuerza al cuerpo de su madre.

― No quiero dejarte aquí ―el niño susurró.

― Solo es por este día ―Bella le prometió― los doctores tienen que monitorear al bebé y estar seguros que está bien.

Los dedos de Bella siguieron jugando con el pelo de Matt mientras su vista parecía perdida.

Podía adivinar qué pasaba por su cabeza y todo tenía qué ver con Mike Newton.

»Matt ―Bella murmuró― ese hombre, Mike, ¿te hizo preguntas?

El niño levantó su rostro y asintió viendo los ojos de Bella.

― Me preguntó: ¿si el señor E era mi papá?

Bella y yo nos miramos unos breves instantes.

― ¿Qué le respondiste? ―Bella preguntó.

Los hombros de Matt se escogieron.

― Le dije que yo tenía un papá, pero no lo conocía ―musitó cabizbajo―. El señor E es papá de Ariel y del bebé.

― Oye… ―lo tomé en mis brazos haciéndolo reír― yo también puedo ser tu papá, si tú quieres.

Las comisuras de los pequeños labios de Matt se elevaron en una sonrisa alegre y desmesurada.

Molesté su pelo con mis dedos. Noté como sus mejillas se encendieron en una rosa fuerte.

De pronto se quedó serio, mirándome.

― Sí quiero… ―farfulló― quiero que seas mi papá, señor E.

Lo abracé fuerte a mi pecho. Eran la declaración más honesta por parte de un niño.

Lo quería con mi corazón. Cómo no iba hacerlo si era parte de la mujer que amaba.

Besé su sien y sus cortos brazos se aferraron a mis hombros.

― ¿No crees que ya no es necesario decirme señor E? ―Indague con una ceja arqueada para hacerlo reír.

Él asintió con la cabeza.

La puerta se escuchó detrás de mí. Renée entró corriendo y se abalanzó sobre la camilla donde estaba acostada su hija.

― Mi niña, ¿estás bien?

― Lo estoy, mamá. Ethan… ―frotó su vientre dejando escapar un suspiro de sus labios― estamos bien.

Bella y Renée empezaron una conversación. Entretanto mis pensamientos seguían con Mike Newton: ¿qué hacía aquí? ¿Por qué se había acercado a Matt? ¿Cuál era su intención?

Posibles teorías señalaban a mi madre. Esme estaba aferrada en seguirse metiendo entre Bella y yo, me lo advirtió. No se detendría hasta lograr su cometido, lo dejó claro cuando se enteró del embarazo... ―Sacudí la cabeza cuando mis pensamientos fueron ahí. Hasta el día en que ella me buscó en el lugar donde estaba trabajando.

Hola, mamá. Es extraño que estés aquí. No sabía exactamente qué palabras usar.

Quizá porque nunca imaginé que fuera ella quien me buscara.

Quería saber de ti. Desde que llegaste de Seattle no has ido a verme.

Tengo trabajo. Además... le sonreí como un idiotaBella esta embarazada abrí mis brazos, esperando algo de ella... tal vez una felicitación. Sin embargo su mueca inmutable me hizo fruncir el entrecejo―. Pensé que te daría gusto. Serás abuela nuevamente.

El rostro meditabundo de mi madre me quitó la sonrisa. Podía apreciar el desprecio en su mirada, ella no estaba feliz.

»No tiene caso haberte dado la noticia, madre. No tienes interés en vivir mi felicidad. Ahora me queda claro.

Acabas de arruinar tu vida, Edward. ¿Es que no te das cuenta? quiso abrazarme y di dos pasos atrás.

No vuelvas a buscarme, madre. No, mientras sigas rechazando a mi familia.

Pero… en todos estos meses no habíamos tenido un solo acercamiento, inclusive llegué a pensar que al fin nos había dejado en paz, solo que el regreso de Mike mandaba todo a la borda. Tampoco podía descartar a Chelsea, ella era muy apegada a mi madre y después de enteresarse del embarazo de Bella había soltado más veneno de lo que hacía regularmente.

La diferencia es que estaba dolida y alejada de nosotros por el cariño que había surgido entre Ariel y Bella. Ella aún no quería aceptar que mi hija sintiera cariño por mi esposa.

Estaba tan perdido en mis pensamientos que no fue consciente del paso del tiempo hasta que Renée me habló:

― Cuida mucho a mi hija. Cualquier cosa que pase, no importa la hora, llámame.

Asentí mientras Matt se aferraba a mi cuello.

― No quiero irme ―balbuceo Matthew.

― Debes hacerlo ―le expliqué―. Este no es un lugar para niños, debes dormir para descansar bien y mañana ir a clases con mucha energía. Te prometo que iré por ti y Ariel para llevarlos a la escuela.

― ¿Y mi mamá?

Le sonreí. Matthew era un pequeño hombre protector.

― Te prometo que mañana la llevaré a casa.

Matt sacudió la cabeza, asintiendo.

Dejé un beso en su sonrojada mejilla.

Era mi hijo, tenía una gran labor por delante para ser su mejor ejemplo.

Una vez se fue Renée con Matt y nos quedamos solos el silencio reinó en la habitación. Me apoyé en la pared y llevé mis manos a los bolsillos.

Bella estaba jugando con la costura de la sábana.

― Mike dice que su madre quiere conocer a Matt ―susurró sin mirarme―. Fue a buscarme porque dice que su padre murió y dejó una pequeña herencia para mí hijo.

Exhalé suavemente por la boca.

― ¿Qué piensas hacer?

Giró levemente su cabeza y me miró. Extendió su mano hacia mí, me acerqué y entrelacé nuestros dedos, dejando un beso en sus nudillos.

― Me gustaría que meditemos los dos ―sus ojos estaban en mí. Mis dedos acariciaron los suyos―. Eres su papá, ¿no?

Le sonreí. Mi pecho se hinchó llenó de felicidad y orgullo.

Me sentía exultante que me estuviera tomando en cuenta.


Hola, ¿creen qué Bella debe dejar a su hijo convivir con los Newton? No sabemos que sentimientos despertó Matt ante Mike, ¿quieren saberlo? Infinitas gracias por su apoyo, aquí empieza una nueva etapa de la historia que irá moldeando la trama a su final.

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