Réquiem.
(Letras comunitarias)
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Por: La Sonrisa de Cheshire.
Notas: Negación de derechos de autor, salvo la idea de la historia. Un pequeño crossover que no es importante para la línea argumental y… ya luego hablamos.
Otras notas (abreviadas):
Semi- AU y OOC, pero no muy exagerado.
Habrá muerte de personajes. Aviso desde ya por aquello de "linchen al autor(a)".
Me voy a tardar años en actualizar esta historia, pero he de acabarla.
¡A leer se ha dicho!
(-La ventana abierta)*…
…Por si llega de noche y yo no la veo… Ya cuando el otoño cálido se presente empapado de frías ventiscas y transparentes días invernales que pinten todo gris con tendencia de blanco,
tan triste… Decías tan poéticamente, lo recuerdo, ¿quién no?... Cuando escuche sus prolongados silencios... Anoche escuché el silencio, el momento exacto en que comienza a gritan, y
me dije, pinche Eugenia, ándate con tus cosas, ora…
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La casa se quedo sola, Eugenia, te lo digo -¡sola!-: un día, no lo quiera Dios, se meten y te sacan todas las alhajas, esas que a todos dices te trajeron de Francia… ¡Dios vendito! Por esa
cochina ventana (¡la dejaste abierta, mujer!, ¡abierta!), ¿Cuándo vas a entender?
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Eugenia… Te dejo la ventana abierta, para que mires tus descensos de otoño, rojos, naranjas y ocres… - la sala pinta igual de triste después del atardecer, aun sigo pensando que a la
sala le hace falta un retoque, ¡ya sé, ya sé!: "hay de ti si me mueves un sólo mueble, ¡es que en serio, Carlos, no tienes ningún sentido para la decoración!"…-;…por si un día quieres
volver…
A ti, mi amada esposa, que espero hayas
vivido una vida pintoresca a mi lado, tu Carlos.
(Epitafio)
Gerald miro una vez más el principio de su composición, lo que sería éste una vez pulido el borrador que justo en ese momento tenía entre manos.
Pasaba una hora después del medio día, el cementerio estaba vacío en ese momento, muy tranquilo y no podría decir que esto fuera algo realmente inquietante o sórdido, o como el
momento antes de una epifanía, sólo era un lapsus silencioso. Claro que podía escuchar el ronroneo de los carros a la distancia, el andar irregular de las personas, a la naturaleza… todo
esos sonidos vedados por el silencio respetuoso e inherente de un lugar como ese. Nada especial en ese día.
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Sólo estaba ahí por cuestiones de la escuela. Y mirando una vez más el borrador de su ensayo, se dijo que debería amonestar a Helga en cuanto tuviera lo oportunidad. Ya antes había
visto trabajos redactados por ella y su letra era, si no la caligrafía de las caligrafías, bastante legible y cuidada. Pero había que ver, ese pedazo de papel tenía impreso patas de arañas
indescifrables. ¡Él no era descodificador egipcio, o símil! Bueno ya se hacía una buena idea de cómo es que ese escrito terminó siendo el garabateo de un preescolar, sí: seguramente se
había echado en la cama panza arriba y escrito con papel y pluma al aire… ¿acaso eso era posible?
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Un ruidito de pasos crujientes lo hizo girar a su izquierda, a la distancia, unas cuatro sepulturas más allá, donde ese corredor se cruzaba con un pasillo principal, Nadin y Rhonda
caminaban animadamente buscando una lapida sin epitafio, seguramente, porque si no quién en su sano juicio andaría de paseo por un cementerio en pleno fin de semana a esa hora,
sino los alumnos del profesor Simmons, quien en un impuso de solidaridad entusiasta y de apabullante ánimo decidió continuar con el temario del profesor Hans Van… "no recuerdo su
apellido y ¿eso se pronuncia?", para colmo de males…
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Y aparte de ellos, algún gato durmiendo con la panza al sol, lagartijas también, algún familiar afligido, aun después de años de su perdida, el guardia y el implacable silencio, no había
nadie por aquellos rumbos. Les hecho una mirada más y de pronto se encontró pensando, curioseando realmente, retrospectivamente, cuál sería el tópico en la conversación de esas
dos, ese día estaba pasando de ser normal a aburrido; luego, y casi sin mediaciones entre una cosa y otra, pensó en lo injusto, o al menos lo fue unas semanas atrás, que era el hecho
de que siendo los últimos en obtener pareja, Rhonda y Nadin terminaran siendo compañeras de equipo, y él tuvo la suerte de emparejarse con Helga, esto último ya sin la renuencia que
anteriormente mostraba.
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Y allá iban ellas, hablando acaso de lo "iucK, que poco elegante pasearse por un cementerio, nada como las calles de Paris" o quizá "sabías que en los cementerios hay muchos caracoles…"
"¡Nadin ni lo menciones, quieres!" "… los sacan de aquí y los comen" "¡Uhg! ¡Qué asco, Nadin!" Cualquier cosa- Pero lo cierto era que fuera cual fuera la charola que estaban manteniendo,
era ajena a él.
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Gerald se quedo con su trozo de ensayo en las manos, en aquel solitario corredor, mientras que Rhonda y Nadin, contrario a lo que él creía, iban de salida. Y difiriendo aun más con él, los
caracoles o lo poco elegante que era un paseo por el campo santo, ellas sin embargo discutían la nula posibilidad de una imagen en movimiento, plasmada en papel, ¡simple papel!…
¿Cómo sería eso posible?
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Una le decía a la otra que había visto mal, que había sido, seguramente, efecto de óptica; y la otra retrucaba que por el hecho de usar gafas, de vez en cuando, no significaba que no
hubiera visto lo que vio, estaba segura, como que existe el día y la noche.
¿Pero, refutaba una de ellas, cómo podía ser eso posible? Nunca jamás, alegaba. Y la otra decía cruelmente: Sí Gerald y Helga son novios, cosa que tomo de sorpresa a todos y dejo a más de
uno en shock, además de improbable, casi como blasfemia,… que algo como una fotografía impresa en un papel periódico viejísimo, tuviera movimiento, ¿acaso no era posible? Además que eso se
añadía al extraño suceso que tuvo lugar en casa del amigo del amigo del amigo, del amigo, y sus largos etcéteras, por correspondencia que tenía en el extranjero, que para hacer el
cuento corto, era su novio, Abraham… ¡Por los mil demonios que el abuelo de Abraham le había giñado el ojo desde su santísimo retrato, pintado un mes antes de su muerte - y ya ves
que triste suceso-…, que ella no estaba loca!... Pero, bueno, Rhonda, que pagada de ti, o la naftalina te nublo el cerebro… porque que un viejito con años, resaltemos, añisimos de muerto, te
coquetee es, sin duda, una… pero como aprecio tu amistad… mejor lo dejamos así…
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Así pues, fue que llegaron a la salida del cementerio y siguieron su camino, como habían planeado, hacia la paleteria para reunirse con Lila y de ahí ya decidirían luego que harían el resto
de la tarde.
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Atrás se quedo el cementerio con su silencio, y los ruidos predominaron su largo trayecto, el sol agradable y hasta refrescante gracias a que el invierno estaba entrando. La próxima
navidad se vaticinaba blanca.
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Una hora más tarde, Lila observaba, por cosas de esas circunstancias extrañas de la vida, a la que nos avendremos a llamar coincidencias o "que mundo tan pequeño, no crees", pasar a
un grupo de chicos, Sid, Stinky, Harold y… Arnold… sin Gerald, como era costumbre verle ahora que su mejor amigo era novio de su archí enemiga jurada de toda una vida, algo así como
de unos nueve años a la fecha… Los observa, a él sobre todo. ¿Lo hacía? En realidad no, divagaba entre resoluciones, ideas descartadas, dudas… elucubraciones, o al menos lo hizo
cuando él entro en su periferia, y… Arnold y los chicos salieron de su campo visual.
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No era extraño que ellos compartieran tiempo, compañía. Lo extraño era, por el contrario, que Gerald no estuviera ahí. ¿Por qué? ¿Quién no se lo preguntaba? Ella lo hacía… ¿Por
qué...Helga? Helga amaba a Arnold… Arnold, estaba confundido. Gerald quiere a Phoebe… y se hace novio de Helga, a Phoebe no parece molestarle, aunque ella también gusta de él.
¿Qué rayos paso allí?
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Pero, entonces, volviendo su atención a la conversación que mantenía con Rhonda y Nadin, y al renovado tema de las fotos, retratos y objetos que se mueven sin que uno los toqué,
como por arte de magia… que por alguna razón devino en sucesos paranormales de casas embrujadas y seres de ultratumba… ¿Por qué razón era que hablaban de eso? … Y recuerdan
que alguna vez se filtro aquella anécdota… ah sí, sí… cómo olvidarlo… ¡Sid creía que Stinky era un vampiro, pero que ridículo!... ¡Ah, pero si hablamos de engendros…! ¡Claro, Rhonda, corean las
otras dos, Curly es el rey de ellos! ¡Ni faltaba más!
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Entonces, Curly, que se ha unido a los chicos en el campo Gerald, después de dejar de estornudar siente que le zumban los oídos, ¿será que alguien esté hablando de él?, ¿bueno o
malo?, ¿posiblemente Rhonda? Y bueno pero es que el día esta de aburrimiento, escucha que dice Harold, mejor me voy a mi casita a dormir. Los chicos lo ven alejarse, no le han dicho nada
para retenerlo y piensan que ellos deberían hacer lo mismo, entonces cada uno ve al otro ponerse en pie, pues en su acuerdo tácito y consensual, han decidido marcharse. Cada uno
toma su camino y atajos.
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Sid y Stinky a último momento se animan y se dirigen a jugar video juegos en la tienda de la esquina contraria a la paleteria más visitada por la pandilla, entonces encuentran a las chicas
a unos cincuenta pasos de ellos, y mirándose de reojo como diciendo "no hay prisa, ya las alcanzaremos"… siguen como si nada, sin embargo como ellas van lento platicando de sus cosa
ellos casi les dan alcance por lo que logran escuchar "… no, no. Abraham…" El relato siguió.
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- …Cuando pensé que se había ido sin decirme nada y que sólo me había embromado, pues resulto que sus padres ni querían escuchar ni por asomo que él quería regresarse con ellos-
decía Rhonda a las chicas y ellos se decidieron por último minuto escuchar conversaciones ajenas.
- ¿Cómo?- se sorprendió Lila, ellos estaban perdidos, pero ya se hilvanarían a la historia.
- ¿Por qué…? ¿Tan mala era su situación familiar?-curioseo Nadin y compañía.
- Sí, sí. O eso dice él. Por lo que decidieron llevarlo consigo, pero no pudo ir más allá de París… y a él desde Inglaterra lo mantenían informado"
- No sé Rhonda, pero me suena como que estaban huyendo a algo más que una simple rencilla de familias- dijo Lila
- ¿La mafia?- intrigo Nadin
- Lo pensé… Pero lo dudo. Después de todo papá sospecho de ellos desde el principio, según escuche, a pesar de ser de una familia acomodada, no figuraban en las altas elites… Lo cual
lo preocupo más.
- ¿Entonces es de la mafia, un ladrón o…?- se escandalizó Nadin
- O una familia muy discreta…
- En extremo diría yo…- asevero Rhonda- Pero no tiene antecedentes criminales ni nada de nada… Aparecieron así de repente hace año y medio, quizá… no sé, me inquieta…
- ¿De la nada dices?- hablo Lila
- Creo que lo más sano es que dejes de cartearte con él.- Aconsejo Nadin y Lila la apoyo gesticulando un si silencioso.
- Abraham es un chico bueno, sin malicia…- dijo la Loyd
- Tan impermeable como los mismos muertos…- murmuro Lila
- Y… entonces ¿al final regreso a su amada academia?
- No que yo sepa, no… El verano que paso me dijo que probablemente la academia no reabriría sus puertas… Que lo más seguro y reconfortante para sus padres era pedir el traslado a
un internado en Francia ahora que aun podía…
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- ¿Cómo será vivir en un internado?- le pregunto Sid a Stinky
- ¿Todo el día y toda la noche en la escuela sin permiso de salir aun los fines de semana excepto por vacaciones?-
- ¿Lorenzo habrá estudiado en un internado?- por toda respuesta obtuvo un encogimiento de hombros por parte de Stinky. Al final clasificaron aquella charla de banal y aburrida, así que
como había planeado originalmente terminaron jugando en la tienda de la esquina.
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Mientras los chicos juegan, estos chicos, Sid y Stinky, Harold lleva rato en la inanición, pensando cómo es que la vida cambia, no realmente en cuanto a pensar, de un momento a otro.
Cuando estaba de camino a su casa, estrictamente hablando de su suavecito colchón, tenía tanto sueño que casi no llega, pero después de tomarse un vaso entero de jugo de limón,
éste había desaparecido. Entonces, ahora miraba al infinito y más allá, sin hacer nada productivo.
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No así ocurrió con el bueno de Arnold, quien inmediatamente después de tocar la almohada cayo rendido al sueño.
Un cielo enteramente azul deslumbrante lo cobijaba. Chester revoloteaba alegremente lejos de él y pía algo que parecido a:
…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz…
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- Hay formas discretas que se esconden al alcance de la vista- dice su madre, él gira bruscamente hacia ella, Chester parece sólo un sueño lejano. Ella observa por una ventana que en
medio de la nada se sostiene, él no cuestiona, el negro de la noche es lo que observa, le parece. Indiferentemente recita ella, su mentón recargado cansinamente sobre la palma de su
blanca mano, la izquierda. Y la falda de su vestido de mangas tres cuartos, cae como cascada hasta el infinito. Detalles ínfimos, su cabello ondula y el castaño se hace rubio.
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Chester revolotea más cerca esta vez. Su interminable recital se hace exasperante.
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…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz…
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- ¡Hay formas discretas, recurrentes, que se esconden al alcance de la vista! ¡Hay cambios imperceptibles que se suceden continuamente hasta alcanzar el rango de rutinas, de
cotidianidad! - alega su padre con voz profunda y un profundo sentimiento… Su voz se apaga.
- Imperceptibles. – coincide llanamente Stella
- Obvios.- le dice él, su padre, arrodillado frente a ella.
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Chester baja suavemente del cielo y se posa en su hombro, pero no le presta atención porque las figuras de sus padres lo tiene como hechizado.
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- Hay cosas despreciables por cotidianas. Hay cosas que se obvian necesariamente por cotidianas. Como respirar. – Le dice él tristemente.
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…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz…
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Le canta.
- Inhalas.
Golpecito para llamar su atención…
- Exhalas.
Golpecito.
- Inhalas.
Otro más…
- Exhalas.
…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, l…
- Inhalas…
- Y nuevamente, obviamos funciones biológicas que se realizan en automático para que la mente preste atención a otros asuntos. No hace falta saber cómo se realizan para que se
sucedan.
Todo es un eco. Es lento, irreal. De ja vu…
Ondean los rubios cabellos, ¿a dónde había ido su padre… y su madre?
Golpecito. Chester se dice…
Pero al voltear…
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Esa es Helga.
Y Arnold es consciente de que no es necesario saber que hay que obviarla, pasarla por alto.
¿Había estado soñando?
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Ella le ha lanzado treinta volitas en lo que va del día. Las primeras quince veces él ha volteado, afectadamente, para darse, las quince veces, de tope con la fingida sonrisa inocente, que
esconde en la comisura de los labios la sonrisa pilla de ella, acto seguido ambos regresaron a las actividades propias de un día normal de clases.
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- El resto de la semana se hace una sucesión de rutinas obvias de la escuela. Te levantas para -asistir a clases, llegada la mañana, te alista para salir rumbo a la escuela... Iniciadas las
labores del día te dejas llevar por la rutina.
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…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, l…
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- Pero el día a día se hace especial por los detalles que rompen las paradigmáticas rutinas.
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- Oye, Phoebe... ¿No has visto mi lápiz? No sé dónde lo he dejado...-
- ¿Te sientes bien Helga?...- ¿Helga estaba tan enamorada de Gerald?
- Sí... por qué lo preguntas- en su voz hay cierta manía.
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…lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, l…
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- Me has preguntado lo mismo, al menos, unas cien veces y todas ellas te he dicho que lo tienes en la mano, como ahora...- ¿Por qué es que eso, antes le parecía tan irrelevante? ¿Así
era?
- ¡Ah, es cierto! Que distraída estoy... Descuida, mañana volveré a ser la misma de ayer...-
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El zumbido de la estática, como el que produce la televisión cuando es más de media noche, se alza. Chester continúa susurrando a su oído.
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- Eh, Phoebe...- ¿Debería cuestionarse la presencia de Chester en la escuela?
- ¿Sí, Helga? - ¿Su sanidad por escuchar hablar a una paloma?
- Este... No, nada...- ¿Por qué…? ¿Por qué todo parecía tan… o era él? Todo era tan insustancial…
- ¿El lápiz...? Lo tienes ahí- Ese lápiz comenzaba a irritarlo
- ¡Sí, en la mano! No es eso, Phoebe- Helga lo irritaba, recordó. ¿Estaba tan enamorada como parecía?
¿Y él? Qué había sido de él.
- ¿Entonces?- ¡Exactamente! ¿Acaso mintió cuando dijo que lo amaba, aquella tarde en Industrias Futuro?
- Nada...- ¿Nada fue cierto?
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- Después de clases- escucha que alguien dice. Observa desorientado.
¿Qué paso?
El transporte publico...
-¿Soñaba?...- murmura para sí.
Lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lápiz, lá...
Frunce el seño y mira en rededor. Atrás esta Helga murmurando, no sabe qué cosa-
Phoebe ha bajado ya.
- ¿A caso se te ha olvidado su nombre, Helga?- increpa Harold
- ¿Eh?-
- ¿Te has vuelto tonta de la noche a la mañana?
- Eso es imposible, Harold, ya que debería haber estado en constante contacto contigo-
- ¡ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!- ríen los pocos compañeros de clases que aun lo acompañan
- Que graciosa, Rhonda
- lápiz, lápiz, lápiz...- alguien se sigue burlando a lo lejos. No alcanza a ver, puede ser Sid, no está seguro.
- Helga- Llama Arnold. Ella sigue el movimiento de su rostro. Ambos observan como el paradero se aleja.
- ¿Esa no es tu parada?- ella no lo atiende, lo ignora. No adrede.
- ¡¿Qué tanto vez cabeza de balón?!- grita iracunda cuando alza la mirada.
- Se te ha pasado la parada, Helga- de llevarse fatal y convivir pese a ello, pasando por agredirse y no hablarse para nada, han terminado en tolerarse y casi la relación es como al
principio, con la salvedad de que Helga es novia de Gerald.
- Ese no es tu problema, Arnoldo- se gira y recuesta nuevamente en su lugar
- ¿Qué?- ¿Esta en verdad enamorada de Gerald?
- No, solo me preguntaba... nada-
- ¿No iras a casa Cabeza de Balón?-
- ¿Eh? ¡Ah, sí! ¡Bajan!-
Y la rutina envuelve esto que se viene sucediendo. Algo más para obviar.
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Al siguiente día, en la tarde…
Contrarió a su sensatez y a sus buenos principio Arnold regresó sus pasos y... Prefirió nunca haber saciado la sed de su curiosidad. La prudencia lo había dejado hacia algunos días. O
mejor dicho, él no se la había colocado antes de salir de casa.
¡Otra vez estaba cometiendo una imprudencia!
El alma se le había ido a los pies y...
No era él quien vertía copiosas lágrimas, no.
No era él quien parecía morirse en dicho acto.
Mismo que lo dejó parado, mejor dicho clavado en su sitio, sin saber qué pensar o qué hacer, cómo actuar.
No, no, no, no, no...
Oía el susurro de la voz madura; ella, la voz, pretendía dar consuelo.
Oía, sin dificultad alguna, los lamentos, alaridos que no decían nada con palabras, de angustia de la voz del infante.
Dolía.
¡Dolía!
Y eso lo hacía estremecerse.
El dolor y la impotencia... la comprensión de la impotencia, "la causa perdida", más que nada, por ambas partes.
Comprender que había profanado un entendimiento mutuo, privado y críptico, lo hizo salir corriendo despavorido...
La menuda silueta recortada por el sol se desvaneció hacia el suelo, pero la sombra le rodeo paternalmente... Ambos lloraban.
Gerald jamás le diría por qué razón lloraba así de desesperado entre los brazos del profesor Simmons... Lo había comprendido perfectamente tan sólo verlos así. Jamás se lo diría y temió
que, pese a lo mal que tomó la noticia, el día, en que Pandora volvería a abrir su cofre, llegaría.
Continuará...
NOTAS FINALES:
*Esto que está en cursiva y entre paréntesis, Gerald lo murmura, simultáneamente leyéndolo.
Esta ha sido más bien un capitulo de relleno más que otra cosa, salvo por una o dos cosas que ahí pasan. Me ha costado hacerlo por falta de inspiración, cosa que me pone muy triste... Bueno ya vendrán tiempos mejores.
Sigue siendo un revoltijo de tiempos de realidad y sueño. Espero que lo hayan disfrutado.
¿Tomatazos? ¿Cualquier otra cosa? Lo que tengan que expresar será bien recibido.
Gracias por leer.
¡Que tengan un buen regreso a clases!
