Bebes, amor, y mil cosas más…

Título original:

I say a Little prayer for you.

(La sonrisa de Cheshire)


I. Bebé. I


Una silla arrastrándose, pasos precipitados hacia la puerta de algún cuarto en la planta alta.

Más pasos apresurados seguidos de un "¡Yo abro!"…

¡Tum, tum, tum, tum, tum!

Residencia Pataki.

"Hay mi piel, qué no haría yo por ti…"

La radio siguió reproduciendo la suave, lejana, difusa y atropellada melodía; y ella mirando la cuna frente a sí.

"…por tenerte un segundo, alejados del mundo y cerquita de ti…"

Sin luces en el cuarto, para no molestar al infante.

"…Ay mi piel, como el río Magdalena que se funde en la arena, quiero…"

La lluvia allá afuera arremetiendo constante y tupida. Ella empujaba su peso con la puntas de los pies cada que su taciturna fuerza menguaba.

Y la mecedora seguía arrullándola con su lento bamboleo.

"… fundirme yo en ti…"

El tiempo pasando.

"…Hay amores que se vuelven resistentes a los años, como el vino que mejora con los años, así crece lo que siento yo por ti…"

Sus manos recostadas en los antebrazos de la mecedora bajaron a hacia su vientre para cubrirlo.

"…Hay amores que se esperan al invierno y florecen, y en las noches de otoño reverdecen tal como el amor que siento yo por ti…"

Suaves inhalaciones ensanchando el cuerpecito de Tom; sus deditos moviéndose involuntariamente; y ella acariciando su vientre…

"…Ay mi piel, no te olvides del mar que en las noches me ha visto llorar tantos recuerdos de ti…"

Las maletas estaban hechas, ella sólo estaba esperando… El móvil suspendido sobre la cuna tocaba su propia melodía... Se detuvo y ella, cuando el vaivén de la mecedora se inclino hacia el frente, sostuvo su peso sobre sus piernas con perezoso interés.

El móvil volvió a sonar; las melodías del radio y la del juguete infantil a mezclarse, una ahogando a la otra que venía desde el cuarto contiguo; y ella a arrullarse en la mecedora…

"…Ay mi piel, no te olvides del día que se paró en tu vida, de la pobre vida que me tocó vivir…"

La trompeta y la guitarra suenan y ella canta, ignorando la sedante interpretación -…witsi, witsi araña tejió su telara…- La guitarra parece llorar, la trompeta también -…aña, vino la lluvia y se la llevo…- No comprende qué significan esas palabras, y tampoco le interesa saber -…Salió el sol y witsi, witsi araña otra vez subió-.

Abajo su madre y Olga preparan la cena -¡La cena está servida!-, confirmado ambas mujeres están ocupadas en la cocina -…witsi, witsi araña…- A veces Olga es tan ruidosa y su madre también que puede oírlas desde ese piso, aun sobre el golpeteo de las gotas enfurecidas -Está tan nublado allá afuera que de no ser porque vi el cielo despejado esta mañana, no lo creería-

No niega estar sorprendida porque el pequeño no se despierte con tanto ruido. La tonada cambia y -¡din, don!-, mientras sale del cuarto para luego precipitarse hacia las escaleras, alcanza a escuchar frases suelta de esa nueva canción.

La familia Pataki se ha sentado a la mesa para merendar.

"…I say a Little prayer for you…"

No debe detenerse, sigue por el corredor…

- ¿Dónde está la niña?- Bob se sienta a la mesa, Miriam está volviendo a la cocina mientras dice:

- Atendiendo la puerta, Bob- El hombre pudo escuchar a su mujer abriendo algunas gavetas del mueble, pero no le interesa ese trivial suceso y por ello encara al chico que entra al comedor.

- ¿Y mi nieto? – El joven se sienta tranquilo, Pataki no es molesto con él, para nada.

- Olga fue a traerlo, suegro.- Señala hacia el lugar donde ahora la susodicha se encuentra.

- Dime Bob, Jeff, que al fin que somos de la misma familia ya- Para entonces ya escuchan los pasos de Olga descendiendo por la escalera, y el murmullo de la lluvia más fuerte que antes.


II. Amor. II


En volandas de puntitas vas siguiendo el vértigo de los latidos de tu corazón, rosando el polvo apenas, ni siquiera el suelo (está muy lejos de tus pasos); y no sabes definir aquel escozor que te quema el vientre: el odio y el amor se sienten igual a la incertidumbre…

Llueve y el tiempo marcha.

-¡Hel...!

Marcha frenéticamente, mortalmente lento, se te apetece, contundente; y el vientre te duele, y te muerdes los labios, y mil lagrimas retienes, y el "bum, bum" de tu corazón te asfixia…

- Sí... Vengo a hablar con ella

Tom en su cuna; amado y deseado... Pequeño y frágil, rosado color de bebé… ridículamente pequeño…

Taimado ladrón de corazones.

Olga, Jeff, Miriam y Bob. Desde luego tú.

Lo amas…

De una forma diferente. Todas las otras formas de amar, en el futuro, te parecerán una porquería y el sentimiento estará reforzado de arrepentimiento. Pero ahora conforman el éxtasis de tu vida.

Ahora no comprendes, aun no has tenido la oportunidad.

Y es una lástima.

- ¿Es Helga?

Y mil cosas se han de decir del amor, ninguna acertada -¡aleluya por ello, sigamos creyendo!-. Por que el hombre es falso como su sociedad. El amor no existe. No tiene valor. Pero el hombre le da valor a las cosas, en un principio –luego las cosas le dan valor al hombre-, y crea realidades… entonces el amor existe. Tiene un valor.

- No Jeff, es Arnold...

Tú amas.

A Tom.

Es instinto de madre.

De bestia.

(Allí está la base de la sociedad, en la bestia.)

Y todas las madres –quiero creer- protegen.

Tanto.

Que incluso matan.

A sus vástagos...

…Incluso.

Por amor.

- No te preocupes Olga...-

"Witsi, witsi araña"-melodía reverberaba en las paredes de la habitación.

¿Qué harías por amor?

Y tú pensabas…

"Ay mi piel, qué no haría yo por ti…"

…Balanceándote entre los recuerdos y dos melodías incompatibles y atropelladas…

Caminabas derecho por el largo pasillo con la decisión prendada de tu orgullo. Y el camino que estabas recorriendo era largo, obscuro… Desconocido. Al final de él esperabas encontrar una puerta hecha de madera bastante simple…

Y detrás de ella…

Un auto pone en marcha su motor…

A la vuelta de los años te recordaras en la habitación de tu pequeño y adorable "Tommy-sobrinito-bebé", escuchando la tonada de la arañita, interpretada por débiles murmullos de tía aburrida, y la brisa de una canción latina de la cual nunca llegaste a comprender la letra.

Y lloraras el tiempo perdido, la vida perdida… porque te fuiste.

¿Por qué te fuiste?


III. Y mil cosas más. III


De Arnold, Helga puede decir que fue su primer y único gran amor… hasta el final.

Que haría todo, absolutamente todo por él.

¡Vaya ingenua!

Ojala que ese sea un pensamiento de infancia pasada, y que allí se quedara.

Porque, contrario a lo que los peleles creen, con el fervor de un fanático, el amor no lo puede todo. Y al igual que muchas otras muchas creencias, modos de vida, filosofías, tendencias, ideales y objetivos, el amor fue creado por el hombre. El voluble homo sapiens, sapiens. Y que éste, el amor, puede traer más sinsabores que alegrías.

Que no le importa que él no le reconozca sus sacrificios, que ni siquiera este enterado de ellos, con tal de que él sea feliz.

Que hará todo lo que esté en sus manos por evitarle desdichas.

- Aun no crees que es divertido ¿cierto?

- Que pregunta más estúpida

- Cuida tus modos Leila

- ... -

- Sigue derecho Ar... Cuando te de alguna otra indicación cambiaremos de ruta

- Bien.

- Por qué le pediste semejante cosa... así pensaran que…

- ¿y eso no te parece divertido?

-tienes un sentido del humor muy retorcido Rex...

De Helga, Arnold puede decir que es como la montaña rusa de la emociones y como la luna. Con un lado oculto que sólo un buen apreciador –como él se sabe- puede descubrir.

Que le ha costado una relación de años, cinco. Que Willomina, Mina para los amigos, la odia por entrometerse en esa relación –en el fondo Arnold se lo agradece, pues piensa que si la presencia ausente, ¡vaya contradicción!, de una mujer hace tambalear su amor por él, entonces es recomendable distanciarse, ese amor no es fuerte-.

Que esta sulfurado con ella porque orillo su relación al fracaso y más que nada tiene el ego herido.

Que si las circunstancias de su vida hubieran sido otras, seguramente Helga se comportaría como la niña a la que hace tantos años le ofreció su paraguas.

Tan linda…

- Helga, hija ¿quién es? – Miriam sale de la cocina, sin apenas mirar el pasillo, llevando unos vasos hacia el comedor. Puede ver a Bob impacientándose por empezar a cenar.

-¡jovencita, no hagas esperar a tu hambriento padre!- dice el hombre. Miriam coloca los vasos parsimoniosamente sobre la mesa y Olga toma uno por uno para servir el jugo de melón. Ha dejado al niño donde pueda verlo.

- Iré a ver qué pasa con Helga- dice Miriam. Comienza a salir del comedor y puede ver como Jeff coloca uno a uno los vasos servidos en el puesto de cada comensal. Y escucha a su hija comentar:

- Porque no le pides que haga pasar a su visita- la puerta emparejada, la lluvia empapando la entrada. Siguiendo su trayectoria como en cámara lenta aun escucha:

- Es buena idea, Olga- Ese era su marido.

- Sí, mi Olga siempre tiene buenas ideas- Sigue avanzando, no escucha la voz de Helga, pero si a su nuero. Y otra vez a su esposo.

- Claro Jeff, de sangre es una Pataki y espero que ese ingenio se lo haya transmitido a mi nieto

- Igual que su belleza- acota el padre del niño.

- ¡Oh Jeff!- La puerta entre abierta no deja filtrarse la sombre de su hija menor y la persona que ha llamado a la puerta. El camino se acorta y su pecho se agita.

- Helga- No hay respuesta ni voces intercambiando una charla- ¿Helga?- esta tan cerca y ha tomado la perilla de la puerta y sabe- ¡¿Helga?!- ella lo sabe incluso antes de abrir la puerta…

-¡¡¡Bob...!!!-

¡Maldita!... una noche sin luna y con la lluvia de suave llanto a cuestas borrando mis paso...me marcho madre querida, padre adorado, hermano y hermana... hijo querido... no es el viento quien ha movido tu cuna fui yo al partir.

Si me doy vuelta, ahora, una lluvia de fuego caería sobre ti... yo la retengo cual Atlas al cielo... así sostengo las lagrimas que quiero verter, digna, valiente...

Si callo mi ausencia, amante, guarda la última noche que en tu lecho dormí.

Y yo…

Aquella oficina era el sótano de un edifico gubernamental.

- te pregunto una vez más ¿aceptas la cláusula...?

- ...el precio que se puede pagar...

- Sí, Helga, pensé que había quedado muy claro. Te pedí que lo pensaras ¿recuerdas?

-...

- No lo hiciste, lo siento pero ahora tienes que tomar una decisión, no me importa cual escojas... ambas infligen dolor...

- ¡Pero dijiste que el amor no era una moneda de cambio!

- ¡Ah! y como tal tengo que tomar algo del mismo valor cuantitativo ¿no lo crees así?

- Pero mi familia...

- Piensa en Arnold. Hace meses él lo valía...

- Sí, pero...

- Nada de peros Helga, soy una persona de negocios así que decídete que tengo otros asuntos que atender...

- Después de esto mi familia...

- No habrás existido para nadie más Helga, lo único que te pido, ahora, es que lo dejes todo atrás y entonces yo olvidare que tienes familia, padres, hermana, cuñado y por lo que sé un precioso sobrino... Tom se llama ¿no?

- ¡maldito!

- ¡shit, shit, shit! También olvidare lo odioso que puede resultar nuestro amigo Arnold

- Eso no es...

- No me vengas con esas Helga, porque te lo pregunte muy claramente, y creo que entiendes perfectamente bien, a menos que hablemos dos tipos diferentes del mismo idioma ¿que estas dispuesta a dar por él?

- ....

- Parece que lo recuerdas.... No le des tantas vueltas, si ganas pierdes, si pierde... pierdes. Te doy mi palabra que si sales de sus vidas, daré por hecho que jamás conocí a ningún Pataki. Ahora que si dejas en mis manos a Arnold, igual, y aunque intentes en vano ayudarlo, tú y tu familia no existirán para mí ¿Qué dices?

- ...

- ¡tic, toc, el tiempo corre!

- Conmovedor. Tarde, pero conmovedor ¿Cómo se llama ese chico Leila?

- Arnold

- ¿Lo reconoces Helga? No es él quie…-

- ¡No conozco a ningún Arnold!

- ¡¡Pues deberías!! Y mira bien a tú familia por última vez

- ¡¡haz lo que se te dice, estúpida!!

- ¡ah!

- ¡jamás olvides el rostro de aquel por quien dejas tu vida Helga! ¡Jamás olvides el precio de amar!

(- Desapareció hace unas horas... Llamaron a la puerta y ella no volvía... Mamá fue a ver que la entretenía tanto y.... y... sólo encontró la puerta abierta-)

- Estoy cansada Rex

- Arni...vamos a casa

- En seguida, Señor.

(Gruuuuñu-u-u… Un vehículo se pone en marcha dejando atrás el frente de la dirección indicada.)

- Es cierto Arni, aun no le has dado la bienvenida al grupo a Helga como se merece...

- ¡Se--se!

- ¡Hazlo!

- Helga.... yo... soy--

- El primo de Arnold, eso lo sabemos de sobra, Arni

- ... por mí es que Arnold está en líos

- Conmigo. Arni vendió a su familia por una estupidez... y ahora él también está pagando su precio y bla, bla, bla, bla...-dice mientras marca un número en su celular- Gino. Habla Rex, recuerdas el caso que estas llevando... si sobre ese chico precisamente... no, no... Hazme un favor, olvida el caso que lo fallen a su favor... han intervenido por él... bien estaremos en contacto.

FIN.


NOTAS FINALES:

Mi idea con esta historia es justamente demostrar que el amor de Helga puede meterla en problemas. Que los extremos hacen daño y que el amor no está exento de matices. Que desgraciadamente utilizamos el amor como excusa e incluso como arma para dañar.

Y siendo realistas está sometido a las voluntades de millones de persona, por ello no lo puede todo. Y si lo pudiera, evidentemente hace excepción con la muerte.

También puedo decir que ha sido la historia que más trabajo me ha dado… Pero me ha gustado el resultado obtenido y que dista mucho del parco relato que pensaba subir hace unos cuatro días.

Quite una escena, justo donde Arnold y su novia cortan por culpa de Helga. Y no me arrepiento.

Ah sí… ¿Alguien se acuerda de una historia que, creo que la primera o segunda, subí a FF, llamada "SENDERO" y que borre sin dar explicación en su momento? Quizá sólo una persona. Bueno pues "EL FABRICANTES DE MUÑECAS" y "BEBES, AMOR Y MIL COSAS MÁS" están relacionadas. Ambas ocurren antes que Sendero y ésta que acaban de leer es la pre cuela de "EFdM".

No pensaba poner este relato porque da muchos datos de aquella historia que perdí. Quizá en un futuro me anime a reescribir esa historia.

Otro anuncio, me quedan como cinco historias, más o menos, para terminar este compendio.

Bueno nos vemos en otro momento.

Hasta pronto y gracias por leer y comentar.