Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi
Primero que nada hola a todos, sé que no tengo perdón de dios, pero es que no puedo con mi vida de adulto, no tengo excusas, sé que ha pasado un año pero por fin termine este fic.
Antes de que inicien a leer quiero agradecer a mi hermosísima beta #ziari27 por apoyarme y siempre tener tiempo para mí y mis locuras, chica tienes el cielo ganado.
También les advierto de mi ortografía y desconexiones, y de verdad espero que este relato sea totalmente entendible.
Sin mas les dejo leer
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Sentidos y regalos
Capítulo 2
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Ahora que yo el orgulloso Ranma Saotome me encuentro tan cerca de ella, me doy cuenta que soy el tipo más feliz del mundo, Akane y yo no hemos dejado de besarnos desde que básicamente me declare a ella con la explicación de mi regalo de cumpleaños. El femenino y embriagante sabor de su esencia me tiene totalmente fascinado, no puedo separar mi boca de la suya, es como si aquel sublime toque de sus suaves bordes invocara toda aquella paz y estabilidad que mi cuerpo necesita, pero a la vez me da la impaciencia y la sensación de ardor dentro de mí, porque ella despertaba todo en mí, desde cosas positivas hasta ese ser que nunca creí vivo en mí, donde yo mismo me asustaba de mis deseos y oscuridad, porque por ella destruí a un semi Dios sin compasión, porque yo la creí perdida, por ella yo intente cruzar el océano entero por tal de ser recordado, esa mujer que en más de una ocasión provoco mis lágrimas sin siquiera proponérselo, me desestabilizaba totalmente.
Todos esos pensamientos inundan mi cabeza en tanto mis labios se mueven curiosos sobre su boca, era una sensación de suavidad, semejante a la caricia que realiza la tenue lluvia sobre la piel, pero que al abrir ligeramente sus bordes esta me dejaba entrar al infinito que existía dentro de ella, el incesante burbujeo que nacía desde mi estómago y llegaba a mi garganta, uniéndose al ansioso latir de mi corazón, experimentando como por primera vez mis sentidos se unían en un divino ir y venir de emociones, las cuales se hacían tangibles con cada fricción, caricia y succión de nuestros labios.
Estoy tan entregado a nuestro pequeño acto de amor que cuando mudamente Akane pide tiempo para tomar aire, yo no quiero dejar de besarla, acaricio con mis labios la piel de su barbilla, beso la perfecta piel de su cuello, ese contacto es tan adictivo, el tener su piel tan cerca, aspirar su aroma, sentirla, es la gloria, mis manos se anclan en ella, enredando mis dedos en sus cortos cabellos, no permitiendo que su cuerpo se separe de mi.
Y es que en este poco tiempo que había transcurrido desde mi intromisión a su cuarto, nos devorábamos a besos, permanecíamos sentados en el filo de la cama, Akane se hallaba sobre mí a horcajadas siguiendo el ritmo de mis alocadas caricias, jamás sobre pasé el límite de la ropa, era nuestro primer encuentro, pero es que era demasiado tiempo deseándola, amándola en silencio, solo fueron apasionados besos; inexpertos y torpes en un inicio, pero conforme fuimos avanzando, nuestros labios se acoplaron en una deliciosa seducción. El sentir su pequeño cuerpo pegado al mío me encantaba y pensar que todo este tiempo anterior a este momento yo la pase tan mal; definitivo esta debe de ser una recompensa divina, por mi deplorable pasado, a mi mente llegan los pesares que acongojaban mi mente y corazón.
Y es que para ser mi cumpleaños este día había sido terrible, totalmente nefasto; la familia organizó una fiesta doble, donde festejarían los cumpleaños de Akane y el mío, a decir verdad eso no me molestaba en lo más mínimo, lo que me tenía mal era el revuelo de personas que estarían con nosotros, yo no entiendo como la familia organiza algo como eso sabiendo el desastre en lo que todo terminara, las locas que me persiguen, los actuales amigos de la escuela de Akane, los ex compañeros del instituto, los estúpidos pretendientes de mi prometida y los integrantes de nuestra familia, todos reunidos en un mismo lugar, eran los elementos perfectos para la locura.
Pero en realidad lo que más me trastornaba era la poca comunicación que Akane estaba teniendo conmigo; para ser sincero aquello era el nacimiento de todas mis desgracias. De un tiempo a la fecha Akane había decidido evitarme, pareciera que mi sola presencia le incomoda, siempre que yo estaba presente ella evitaba estar cerca, disculpándose y retirándose alegando que tenía cosas por hacer –mentira –lo único que hacía era distraerse o huir de mí en pocas palabras.
Bueno, es que yo no ayudaba mucho a mi propia causa, al verme olímpicamente ignorado o desplazado por ella, mi mente y mi boca parecían distanciarse tanto que mis labios iniciaban a escupir un sinfín de estupideces donde con el propósito de llamar su atención, mis palabras reflejaban constantes insultos hacia su persona, era lo único que yo sabía hacer para obtener un poco de su presencia, entre más me ignoraba mis nefastas expresiones subían de volumen y de nivel, sin embargo parecía no oírme, simplemente ella seguía su camino, en ocasiones solo se detenía por míseros segundos para sonreír de manera amarga y en otras tantas oportunidades se retiraba sin pronunciar una palabra, no cayendo en mi tonto juego.
Cuando mis entrañas ardían por el hecho de su lejanía optaba por una idea igual o más estúpida que la anterior –Provocarle celos – yo amaba ver como se carcomía en celos cuando una de las locas se acercaba a mi más de lo debido. Pero de un tiempo a la fecha ella ni siquiera parecía notarlo, yo insinuaba mantener comunicación con las locas que me acosaban, incluso fingía tener citas con las chicas, simulando salir en pareja, obvio que en cuanto perdía de vista a Akane yo de inmediato corría tras ella, siempre vigilándola, siempre al pendiente de su persona, dejando botada a mi supuesta pareja en aquel ficticio encuentro para mí. Ver la falta de interés en Akane destruía mi estabilidad y seguridad, me aterraba pensar que la chica que en realidad me interesaba estuviera con alguien más, mis pensamientos flagelaban mi cordura, mis malditos celos, mi enorme bocota, y la distancia de Akane me ponían muy mal, era consciente de lo que yo mismo estaba provocando –alejarla más – la estaba regalando a otro que con sus palabras bonitas la enamoraría y evidentemente ella caería ante los encantos de otro.
Después de semanas de intentar llamar su atención a la mala, me doy cuenta de muchas cosas.
Aunque siempre simulo no poner atención a nada en esta vida, hay una persona que capta todo mi interés; cuando ella esta descuidada con la guardia baja, cuando realiza alguna tarea en la cual concentra toda su atención, cuando entrena, incluso cuando come, me gusta observarla, los detalles en su rostro, los gestos que hace cuando algo le desagrada o no le sale como ella espera, cuando algo le gusta, cada día descubro cosas que la sorprenden, todos esos detalles los sé de memoria, me atrevo a decir que soy el único que sabe acerca de una pequeña marca que tiene cerca de la ceja izquierda, es una pequeña cicatriz que nadie nota, nadie excepto yo, yo quien no pierdo detalle de cada uno de sus movimientos.
Me siento tan tonto en ocasiones y vulnerable ante ella, es algo que no puedo evitar.
Y sumado todo lo anterior al evento, era algo que simplemente no me apetecía, me hubiera gustado negarme, pero aquello seria como hacerle un desplante a mi prometida, ella no tenía la culpa de mi inestabilidad en ese momento.
Tal como lo pronostique la fiesta para mí fue un rotundo desastre, es verdad que me dio gusto ver a mis amigos, algunos buenos alumnos del Dojo, parientes que hacía muy buen tiempo yo no veía, conocí algunos tíos y familia lejana de Akane, me gusto verla tan contenta… y ese fue el desastre para mí, me la pase rabiando y gruñendo como un verdadero animal, todo el tiempo observándola como sonreía a los demás, presencie en primera fila como fue abrazada, alzada en brazos por sus amiguitos de la facultad en un cariñoso gesto, fue muy apapachada por todos, eran mimos totalmente fraternales pero en mi mente todo se veía mal, mis celos iban en aumento, para mi aquello fue una pesadilla, ¿Cómo reclamar algo que no me había ganado? ¿Cómo llegar y machacar a esos muchachos? Ella estaba muy contenta, conversando y conviviendo con todos.
Era una excelente anfitriona, ella saludo a todos los invitados, paso por las mesas llenando de alegría y agradeciendo con su inconfundible sonrisa el haber asistido, todos la adulaban y comentaban lo linda que se veía con esa pequeña falda, la verdad era que tenía unas hermosas piernas, las cuales lucían encantadoras con esas medias arriba de la rodilla, parecían acentuar lo torneadas y suaves que eran, obviamente para mi ese detalle era uno de las situaciones que más me molestaba, pues sabia de ciertas personas que le observaban con otros ojos –malditos –articule más de una ocasión, gravándome sus estúpidos rostros, yo más adelante me encargaría de presentarme con cada uno de ellos, dejando en claro mi papel en esta casa.
Para variar Shampoo, Ukyo y Kodachi siempre estuvieron peleando, discutiendo por quien sería la que estaría conmigo esa noche, abrazándome y colgándose de mi cuello, en más de una ocasión sentí como ellas besaban mis mejillas y debo de aceptar que Akane observó toda aquella escenita, distinguí como los acercamientos de las chicas no tenían nada de inocentes, querían provocarme, incitarme a estar con ellas. Vi como Akane de manera tímida recorre con la mirada las anatomías de mis supuestas prometidas, contempló el ruidoso panorama con decepción y por primera vez fija sus ojos en mí, sus iris por momentos asemejan estar vacíos, nuestras miradas se entrelazan en el caos que está a mi alrededor con esas tres mujeres que revolotean escandalosas muy cerca de mí, pero ella está tranquila escaneándome con sus hermosos ojos color canela, tratando de probablemente comprender que es lo que sucede conmigo, y en ese momento por extraño que parezca deseo con toda el alma ver su enorme mazo salir de la nada, ese sería el mejor regalo del mundo, verla celosa alejándome de ellas de un solo golpe; pero lo único que obtengo es una fría sonrisa, un estúpido gesto social, ese acto me desarma totalmente.
Al fin los invitados empiezan a abandonar la casa Tendo, las amigas de Akane son las ultimas en irse, sigo sus movimiento totalmente hipnotizado de ella, degusta un trozo de pastel que mi madre le ofreció, la veo algo titubeante en sus movimientos como si buscara alguna oportunidad o momento perfecto, mi mente esta maquinando posibles respuestas, pues en este tiempo siento que aprendido a leerla a la perfección, la pierdo de vista unos minutos y cuando menos me lo espero deposita un altero de cajas de cartón decoradas en mis manos, Akane no me ve, sus ojos están atentos a las reacciones de las chicas, esperando un ataque, una grosería, un desprecio de parte de ellas o probablemente mío y esa última frase en mi mente provoca que me hunda un poco más en mis depresivos pensamientos.
Yo no sé qué contestar me ha sorprendido, quiero decirle tantas cosas, pero sin esperar nada se aleja deseándome un feliz cumpleaños, al apreciar como ella sube las escaleras yo me pongo de pie rápido y me dispongo a seguirla.
-Ranma cariño ¿a dónde vas? –escucho a mis espaldas, la irritante voz de la hermana Kuno.
-La fiesta terminó, ustedes no son bienvenidas –artículo sin verlas, el solo sonido de sus voces me molesta.
-Pero Airen, Shampoo ser invitada especial tuya –al momento de hablar Shampoo se acerca a mi restregando su cuerpo, su exagerado escote fricciona el costado derecho de mi anatomía, intentando cosas extrañas con ese acto, de inmediato un movimiento brusco de mi parte la separa con algo de rudeza, de verdad que no deseo lastimarlas, pero es que me harta que sean tan insinuantes.
-Les dije que esto se acabó, las quiero fuera de aquí –lo digo tan firme, con un tono más fuerte de lo que acostumbro dirigirme a ellas, no las veo, simplemente sigo caminando hacia la parte alta de la casa, conforme avanzo distingo el umbral de la puerta de mi prometida, quiero entrar con ella y hablar. El regalo no me importa, yo solo deseo estar con ella y explicarle tantas cosas, el saque parece darme algo de valor, intento acercarme a la gran madera rectangular donde su nombre cuelga en un jocoso patito, pero casi de manera instantánea todo aquel fingido valor se esfuma de mi, al escuchar el rechinido de los escalones –alguien subía –opto por lo seguro.
Una vez en mí alcoba me percato como las tres presencias de las insistentes mujeres se disipan –por fin se fueron –musito relajándome un poco, liberando un sonoro suspiro, en el tiempo que estuve en mi cuarto, traté de estar lo más atento a sentir sus auras, esas mujeres eran de armas tomar cuando se lo proponían, me imagino que no hicieron mucho escandalo gracias a mi madre, por fin durante todo este tiempo puedo bajar la guardia durante unos momentos.
Intento ponerme cómodo sobre el piso de madera, mis ojos de manera inmediata observan con detenimiento el obsequio que descansa a mi lado, leo los vistosos kanjis escritos por mi prometida, están disparejos y mal hechos, por el exceso de decoración, pero creo entender rápido la dinámica de este, en cada caja esta algo significativo para mí lo cual tiene que ver con los sentidos.
Con algo de emoción contendida deshago el moño que adorna el altero de cajas, y conforme saco el contenido de cada una de ellas me doy cuenta de algo muy importante para mí.
-Ella también me observa –confirmando lo estúpido que he sido todo este tiempo, observo el pequeño guardarropa en mi habitación, las puertas corredizas de papel y madera esconden con recelo lo que he mantenido tanto tiempo oculto –aun no es tarde, puedo recuperarla –es lo último que me digo antes de regresar mi regalo a su estado inicial, con cuidado coloco todo en su lugar, armando el lazo azul en la cúspide de cartón, ya con el presente en mano estaba más que listo para ir a la habitación de mi prometida, mi Akane.
Cuando intento salir de mi habitación, siento unos pasos acercarse, probablemente es algún integrante de la familia que subió a alguna de las habitaciones, el saber que aún seguían activos me detiene. No quería ser visto por los demás, no estaba de mucho humor para bajar, tenía una misión, la cual era llegar para con ella, solo era un estrecho y corto pasillo el que nos separa.
Pienso detenidamente y la mejor opción siempre ha sido escabullirme por las ventanas, sostengo con precaución el altero de cajas y me dispongo a salir de la pequeña alcoba, corro con lentitud el vidrio del ventanal para no ser escuchado, giro la cabeza a mis costados en constantes ocasiones, viendo atento el camino recorrido teniendo la precaución de no ser visto.
Salto desde el marco a uno de los tijerales del techo, me desplazo con precaución, esquivando las tejas que se, hacen mucho ruido al pisar, el sendero del tejado me lo sé de memoria, pues cada noche mis pasos me guían instintivamente hacia la habitación de ella, verla dormir tranquila desde la ventana es algo que disfruto, es una imagen que me acompaña toda la noche.
Me acerco sigiloso a el vidrio de su ventana y puedo distinguir como su silueta se dibuja en una tenue sombra en la gruesa cortina, el verla aun activa en su cuarto me da esperanza, toco ligeramente el cristal para no asustarla, es casi un roce seguido de mi voz llamándola.
-Akane –hablo en un tono bajo pero con la seguridad de ser escuchado, no recibo respuesta por lo cual decido volver a llamarla –Akane –una vez más golpeo con mis nudillos el vidrio esperando esta vez sí ser escuchado, siento sus movimientos dentro de la habitación e intuyo que está tratando de esconderse –Sé que estás ahí Akane, voy a entrar –mi frase suena más ruda de lo que espero, pero es que ella no me deja otra alternativa.
Y así inicio mi gran noche de cumpleaños, donde ella discutía mientras yo peleaba por ser atendido, donde ella se alejaba y yo la acorralaba hasta conseguir mi objetivo.
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"¡Corro vuelo me acelero para estar con…..!"
Escuchamos un extraño berrido venir de la plata baja, ante la acústica interrupción, ambos nos separamos con algo de sorpresa, acto que me hace regresar a la realidad, dejando mis angustiantes pensamientos de lado.
-¿Están cantando? –comenta Akane algo sorprendida, con una gran sonrisa en el rostro, lo cual me hace sonreír ante su hermoso gesto, ese acto siempre me ha hipnotizado.
-Parece que siguen la fiesta, deben estar bastante ebrios –refuerzo su cuestionamiento con mi respuesta, sin dejar de verla, con nuestros perfiles muy juntos, rozando la punta de la nariz en la delicada barbilla.
Ella fija sus ojos en mí, y de manera inmediata salen pequeñas carcajadas al observarme detenidamente.
-Deberías verte al espejo –habla entre risas mientras gira con cuidado mi rostro hacia el pequeño cristal que descansa en su escritorio, al ver mi reflejo no puedo evitar sonreír por inercia, la parte baja de mi cara tiene rastros del labial rosa que ella portaba, por extraño que parezca mi pecho se hincha ante la imagen que veo, son rastros de sus besos, marcas de sus labios en mi piel, es algo que me da tanta satisfacción, aquello era prueba de su entrega hacia mí, era la aceptación que tanto busque. Regreso la vista a ella quien sonríe juguetona, sus bonitos bordes están enrojecidos por las constantes succiones y fricciones que realice en ellos, sus mejillas están ruborizadas, mientras sus expresivos ojos proyectan una hermosa luz que me hace volver a unir nuestros labios.
-Me gusta cómo me veo –le digo, sacando una gran sonrisa de sus labios ante mi ocurrencia.
-Creo que ya es hora de despedirnos –menciona risueña, separando ligeramente su bonito perfil de mí, acariciando la parte posterior de mis orejas con la yema de sus dedos, dando un delicioso masaje.
-Aun no te he dado tu regalo, está en mi habitación –hablo sin dejar de acariciar con mi nariz su mandíbula y cuello.
-Basta ya Ranma, ¿no crees que vamos muy rápido? –menciona tratando de hacer espacio entre nuestros cuerpos, a lo cual yo reacciono afianzando el agarre en su cintura, pegándola con fuerza a mi.
-¿Rápido? –Cuestiono asustado ante su argumento –Akane tenemos más de tres años juntos, como prometidos y nuestro compromiso es de toda la vida, desde antes de nacer –le explico serio, buscando su mirada, evitando que ella esquive mis ojos.
La escucho reír mientras baja de mí lentamente, la frialdad de la nada choca con mi cuerpo y eso no me gusta.
-Tres años en los cuales hemos peleado como locos –
-Por lo mismo tenemos que recuperar el tiempo perdido –articulo coqueto, al tiempo que me posiciono junto a ella, abrazándola por la espalda, aspirando el agradable perfume de su cabello –Si quieres que me detenga lo hare –susurro sin dejar de acariciar su cabello con mi perfil –vamos a mi habitación tengo algo que entregarte –
Ella gira y se pega a mi pecho, yo solo la estrecho con infinito amor, totalmente emocionado, Akane se separa un poco solo para limpiar con su pulgar el exceso de pintura en mis labios.
-No querrás salir así –menciona, tomando un pequeño pañuelo de la mesita y frotándolo con delicadeza en mi rostro, yo no puedo dejar de verla, sus ojos están fijos en la tarea que lleva acabo –Listo –
No esperó una respuesta, simplemente caminó hacia la puerta, yo sonrió ante su acción y busco salir junto a ella del cuarto, ambos caminamos de puntillas para no ser vistos por nuestras familias.
Una vez dentro de la habitación los nervios me invaden, recuerdo la pequeña caja en mi bolsillo derecho y al instante el aire empieza a faltarme, creo que era más fácil todo en mi mente, las emociones son fuertes y las palabras no me ayudan en este momento –Por donde empiezo –hablo para mí mismo tratando de estabilizar mis ideas, las manos inician a tener un temblor involuntario, parecido al que experimento cuanto estoy a pocos minutos de un combate, un sonoro suspiro sale de mi boca de manera espontánea, atrayendo toda la atención de Akane hacia mi persona.
-¿Sucede algo? Si no estás cómodo yo lo entiendo, no es necesario improvisar algún regalo, no tienes la obligación de hacerlo –me dice brindándome una sonrisa, su gesto es legítimo, ella nunca espera nada de nadie.
-¡No es eso….! –hablo más fuerte de lo que esperaba, pero es que no quiero que se cree ideas erróneas sobre esto –tengo algo para ti, solo que no sé cómo explicártelo –comento ante su insistente mirada –veras… vaya… es complicado –busco en mi cabeza la manera más sana de explicar mis acciones, despeino un poco mi flequillo, como si ese acto fuera a brindarme lo que necesito, quiero llenarme de valor, pero la vergüenza y el miedo son más fuertes.
-Ranma… -mi nombre sale de sus labios atrayéndome de nuevo en la realidad.
-Ok, iniciare presentándote algo, espero que esto me ayude un poco –le hablo mientras camino hacia el armario y saco una caja de cartón con unas dimensiones algo grandes, está abierta de la parte superior y de esta salen algunos artículos colocados de manera descuidada, artículos que fueron arrojados sin el menor cuidado –muy bien, aquí esta –le digo en tanto coloco el gran cubo café en el piso, ella la ve y de manera inmediata sus ojos se fijan en una gran almohada que sobre sale de esta.
-¿Eso de ahí es la almohada de Sesshomaru en tamaño real? –habla visiblemente emocionada mientras saca el esponjoso adorno de cama, distingo como ella abraza con demasiada efusión el articulo antes mencionado, la curva en los labios de Akane al descubrir lo que guardo en el armario es enorme y transmite una gran felicidad.
-Sí, es la almohada que querías hace algunos meses atrás –pronuncio con los dientes apretados mientras retiro de sus brazos el artículo, interrumpiendo así las caricias hacia el cuerpo de ese actor de cine ilustrado en la suave tela –y la verdad este tipo no es tan guapo como parece, es algo femenino –casi de manera inmediata ella me ve con las cejas juntas, mostrando un bonito puchero.
-Dices que Sesshomaru es… raro –
-No lo sé, simplemente digo que es muy bonito –ella sonríe ante mis palabras, que salen con mucho esfuerzo de mi boca – y la verdad, no es tan guapo, debe de traer kilos de maquillaje y filtros para las escenas –el ego me impide aceptar lo obvio, pero es que ver esa fascinación en ella me molesta, coloco la almohada a un lado de la caja y me siento a un costado del cubo de cartón.
-Bien, y todo esto ¿qué es? –pregunta Akane husmeando curiosa con la mirada sin llegar a tocar nada, delineando con sus ojos cada colorido producto que sobresalía del borde.
-No es fácil explicar esto –de nuevo un sonoro suspiro sale de mi pecho, desinflándome casi en automático –veras, esta caja está llena de esas cosas que… -hago una pausa buscando en mi mente las palabras correctas, experimentando por momentos como el corazón amenaza con salir de mi pecho, lo siento en la garganta, golpeando con fuerza, provocando que en mi estómago se formen tormentas de mariposas – en algún momento quisiste –esto último lo dije tan despacio, como un ligero susurro que obvio ella apenas alcanzó a distinguir.
-¿Cómo dices? No te entiendo –articula fijando sus ojos en mí, buscando hacer contacto visual, un contacto al que me rehúso, ella siempre ha provocado mi vulnerabilidad, mis emociones quedan a flor de piel siempre que de Akane se trata.
-Revisa lo que hay dentro y entenderás –estoy consciente de lo cobarde que me veo al no poder siquiera levantar la cabeza, prefiero la comodidad de hablar mirando mis manos apoyadas en las piernas.
La veo ponerse sobre sus rodillas en la superficie de madera, e inicia el análisis de los diferentes artículos, los observa con cuidado sorprendiéndose de todo lo que hay adentro.
-Estas pantuflas son las que vi en el centro comercial antes de la temporada navideña –dice sorprendida al extraerlas –son muy bonitas, las amé desde que las vi, me parecieron tan calientitas y cómodas –habla aun sin entender, observando detalladamente el calzado en colores rosa y morado –Oye, esta es la figura de sailor Mercury, recuerdo que le dije a Yuka que quería comprarla porque algunos dicen que se parece a mí –comenta riéndose del hecho, tocando con cuidado el pequeño rostro de la figura de porcelana –¡mira! Es el vaso térmico que estaba en la tienda de autoservicio que esta junto a la universidad, me pareció muy llamativo por la escarcha que lleva dentro, luce muy bonito, cuando lo vi tuve el impulso de comprarlo pero andaba corta de dinero. Cuando regresé a la tienda ya no lo tenían, recuerdo que me sentí algo triste al no verlo, incluso deje mis datos en la tienda por si llegaban a resurtir –platicaba la anécdota sin dejar de ver los brillos purpuras en el vaso que sostenía –wow todo lo de esta caja es tan bonito –siguió sacando cada artículo con emoción, mientras sus manos seguían explorando sus ojos empezaban a adquirir un matiz de tristeza, esa fue la señal para mí, eso me dijo que había entendido el punto, la vi detallar los diferentes objetos, desde unos broches para el cabello, diademas, muñequitos de felpa, libretas y una que otra crema corporal –estos son los calcetines de deditos que tanto me gustan –su tono es tenue casi inexistente palpando con detalle el suave tejido de las coloridas prendas.
-Son puras baratijas –hable con la cabeza agachada, cubriendo mi vergüenza con el flequillo, sabiendo que mi rostro estaría tan rojo que ardería, la sangre se había agolpado en mis mejillas, estaba tan avergonzado de verme así de vulnerable, eran cosas insignificantes para cualquier otro, pero para mí eran un tesoro.
-¡No! –Respondió rápido a mi comentario despectivo –para nada –Musitó con la voz algo quebrada – ¿todo esto es para mí? –cuestionó sin dejar de ver los artículos que había colocado sobre el piso.
-Todo lo compre para ti, solo que nunca supe como entregártelo, me aterraba el acercarme a ti con un detalle de este tipo –por fin la voz parecía regresar a mi cuerpo, discretamente elevé el rostro tratando de ver las reacciones de Akane –yo… siempre te observo, siempre estoy al pendiente de ti –al levantar por completo la mirada veo que ella me ve con algo de ternura mezclada con sorpresa.
-Gracias todo está muy lindo, yo jamás creí que pusieras atención a mis comentarios, esas platicas fueron con otras personas, fueron frases que dije en momentos que creí que tu no estabas presente, cuando te creí con tus prometidas –conforme avanzaba en su dialogo Akane baja el nivel en su voz, era como si entendiera cada acción, como si su mente despejara dudas y malos entendidos.
-Yo….. yo siempre estoy cerca de ti, incluso cuando finjo no estarlo, yo nunca he ido a ninguna cita ni nada parecido con nadie –mis frases parecen tan tontas, me siento como un tonto el mayor de todos.
Ella ríe y se sonroja al instante
-Bueno, en realidad ese no es tu regalo completo –Akane abre los ojos con algo de susto, como si aquello le causara la mayor expectación del mundo.
-Pero en esto es una fortuna Ranma, yo no puedo aceptar más –
-Esto que ves aquí, no lo compre por junto –hice una pausa mirando la cantidad de pequeñas cosas, las cuales descansaban alrededor de Akane –fueron pequeñas cosas que compre poco a poco, en cuanto tú lo mencionabas yo corría a comprarlo antes de que me lo ganaran con la intención de entregártelo–trago saliva buscando un poco de calma, intentando buscar algo de humedad en mi boca –la intensión siempre fue dártelo y arreglar las cosas entre nosotros, pero en cuanto te veía tan seria y distante conmigo, todo el valor reunido se iba de mí y esos detalles terminaban en esa caja al igual que mis sentimientos –
-Lo siento, jamás fue mi intención hacerte sentir mal –susurra tan quedo, pero su voz, su aura, y sus movimientos agudizan mis sentidos.
-Yo pensé mucho en un regalo ideal para ti y nada venía a mi mente, todo era tan banal; quería demostrarte lo importante que eres para mí –cada vez era más fácil hablar, sentía que mi corazón se liberaba de aquella prisión –así que solo vino una idea a mi mente –aun sobre el suelo sentado me acerco un poco más a ella, haciendo con cuidado todo a un lado –últimamente me ha ido muy bien en los torneos y he ganado una muy buena suma de dinero, he ayudado a tu padre con los gastos de la casa e incluso he aportado en las remodelaciones del Dojo –Akane me veía atenta a mis palabras –yo hablé con el tío Soun acerca del compromiso y al verte tan inconforme le propuse algo –al mencionar aquello el cuerpo de Akane se puso muy tenso –yo quiero comprar el cuarenta por ciento del Dojo, ser socios y así poder unir las escuelas sin necesidad de obligarnos a estar juntos –inmediatamente el semblante de Akane se oscurece y baja el rostro, la veo acomodarse un mechón de cabello detrás de su oreja.
-Entiendo, yo necesito salir un momento, creo que ya es tarde –sé que lo que busca es huir una vez más, pero no puedo parar, necesitas saber todo lo que hay detrás de estas incomodas palabras.
-Akane no, déjame terminar, si después de esto te quieres ir lo entender lo juro –veo que se aleja un poco de mí y trata de mantener sus ojos lo más secos que puede, aunque estos amenazan con dejar salir las lágrimas, me siento un patán al ocasionar dolor en ella –tu padre acepto la propuesta, así que me convertí en el socio de tu padre, la sociedad ahora existe, lo haremos de manera legal, solo que yo quise esperar un poco, mis ahorros los entregare a tu padre lo antes posible, y así nuestro compromiso de disolverá –la veo asentir mientras evita parpadear, me maldigo a mí y mi torpeza con las palabras –y tuve que explicarte todo esto para que puedas entender mi regalo –al mencionar aquello, introduzco mi mano al bolsillo de mi pantalón, sacando la pequeña caja de este, es una caja que cabe perfectamente en la palma de mi mano, en un color rosa palo, con un moño hecho de listones de tela multicolor, y una pequeña tarjeta –este es tu regalo de cumpleaños –extiendo mi brazo hacia ella, Akane solo lo observa con temor de tomarlo, ve la pequeña caja y luego fija sus ojos tristes en mi –tómalo por favor Akane –ella no emite sonido simplemente obedece y lo coloca en su regazo, sé que se siente herida, solo le pido a todas las deidades que entienda lo que esto es para mí, la importancia de este momento, sé que piensa que soy el peor hombre del mundo; después de haber estado con ella en su cuarto, llenándonos de besos y caricias, yo vengo a tirar todo con esto –ábrelo, quieres –casi es una súplica de mi parte, necesito abrazarla. Totalmente en contra de su voluntad lo hace, la veo destapar la femenina caja observando lo que hay dentro.
-Son unas llaves –menciona un poco confundida –el llavero es lindo ¿lo mandaste hacer? –cuestiona mientras detalla el colgante hecho de herrería donde se puede ver los kanjis que dicen Dojo Tendo, los ojos de Akane ven el brillante accesorio con minuciosidad.
-Sí, son las llaves del Dojo, Akane yo te lo entrego a ti, yo te entrego la parte que comprare, así tu decidirás que hacer con él, si tú decides terminar con todo esto lo entenderé y te juro que no volveré a molestarte, me hare cargo de mis responsabilidades al ser socio; en cuanto a las clases y los diferentes compromisos que vengan con esto, te prometo que dejare muy en alto el nombre del Dojo Tendo, será el mejor de todo Japón aunque tu decidas terminar con esto, el Dojo será completamente tuyo, yo no intervendré en nada, solo permíteme estar cerca de ti, no me vuelvas a alejar de esa manera –es difícil admitir todo esto para mí, siento como mi aura cambia a una de total depresión con el solo hecho de pensar al estar lejos de ella, bajo la cabeza tratando de ocultar la tristeza, estoy tan sumergido en mis deplorables emociones que no me percaté del acercamiento de Akane, sin prevenirlo experimento como ella se cuelga de mí.
Su abrazo es fuerte, yo no puedo hace nada más que corresponderla, la estrecho con desesperación, aunque la postura es incomoda ya que estamos en el suelo sentados, trato de acercarla lo mayormente posible a mí.
-Gracias, muchas gracias Ranma –habla entre sollozos –Yo no quiero alejarte de mí, quiero que estemos juntos, llevaremos juntos el Dojo –comenta sin soltarnos del abrazo –no era necesario hacer esa sociedad con mi padre –
-Era la única manera que se me ocurrió de demostrarte que esto va enserio, yo te quiero conmigo por decisión propia y no por un estúpido acuerdo entre nuestros padres, te quiero para mí; porque yo lo decidí así desde la primera vez que te vi sonreír, porque desde ese momento me propuse ser el único hombre en tu vida, tu eres mi motivo Akane –
-Perdóname por ser tan tonta y no valorar tus acercamientos es que yo siempre creí que tú y –
-Ni siquiera lo menciones, pensemos en nuestro futuro, ¿cuándo nos casaremos? –hablo bastante más compuesto, sonriendo mientras beso sus mejillas, intercalando sitios de su rostro.
-Calma, yo aún estoy estudiando, somos muy jóvenes, aparte tenemos que conocernos mejor como pareja –argumenta sonriente de recibir mis mimos.
-Está bien, lo que tú digas se hará –comento rodando los ojos en una señal fingida de fastidio –espera aún falta algo para esas llaves –saco de mi bolsillo un segundo llavero que coloco en la misma argolla del colgante donde se leen los kanjis del Dojo.
-Akane y Ranma –deletrea en voz baja en tanto sonríe emocionada – es muy lindo –el brillante adorno une nuestros nombres con un corazón.
-Y así será de hoy en adelante solo Ranma y Akane –le digo antes de besarla, antes de tenerla con más fuerza en mis brazos, porque esa es la verdad, siempre fuimos Ranma y Akane, todos los sabían, nosotros lo sabíamos, solo que éramos muy jóvenes para entenderlo.
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Fin
Si llegaron hasta aquí miL gracias, gracias por tenerme paciencia y seguir mis fics
Gracias a todos los que leen, gracias a los que me dejan un bonito review, a los que le dan seguir a mis historias y a los que pasan a mi perfil de fb a saludar, de verdad mil gracias, no soy digna de tanto amor,
A las páginas que me apoyan promocionando mis fics mil gracias.
A la pagina de fb Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma quien siempre ha estado conmigo al pie del cañón apoyando todas mis guarradas gracias, solo mencionarles que estoy trabajando en algo para el RankaneDay con MFFIYR, solo pido a los dioses que me den tiempo para poder sacarlo.
A mis amigos del fandom gracias, porque si tengo amigos en este medio, si se puede jejeje
Espero que este relato haya sido entendible para todos, en ocasiones me enredo hasta yo misma con mis ideas, así que me gustaría saber que tal les pareció.
Ziari27 demasiadas gracias para ti, no tengo como pagarte el apoyo, la paciencia y los desvelos, muchas gracias
Y como siempre me despido como los grandes
¡GRACIAS TOTALES!
