¡No, no es un espejismo ni una alucinación! Si actualicé de verdad! Les debo una gran y enorme disculpa porque llevo alrededor de un mes sin actualizar pero aunque yo se que va a sonar a excusa barata, estaba enterrada en montañas de exámenes y a parte de eso el sábado pasado presente examen para poder entrar a la universidad y pues como verán yo tengo mis prioridades, y aunque escribir es una de ellas, estudiar en la universidad es una de las mas importantes. Les ruego que me perdonen por no traerles capi y que éste sea medianamente corto, lo que sí les prometo es que se van a reír y voy a tratar de actualizar más seguido, ya que gracias a dios ya Salí de los exámenes del Cole... mis agradecimientos a todas las que me apoyaron y mandan reviews que la verdad fue lo único que me mantuvo con cordura estas ultimas semanas ¡jajajaja! El capi va dedicado a todas ustedes en especial a las que siempre veo en mi bandeja de entrada:
Sorita Wolfgirl
Celeste (¡haz batido record de reviews! Pero en serio... ¡ábrete una cuenta! Así te puedo responder! ¡Jajajajaja!
19diana92
Yevi08
Cherrie SA
Indi Cullen
adriannita Hale
...Karen...
Lady Any
Idta
Si me faltó alguna me lo recuerdan que no importa todas son especiales para mí y muchísimas gracias por leer la historia y aguantar que me tarde tanto! Ahora si las dejo leer que lo disfruten
Disclaimer: los personajes ni twilight me pertenecen, todos ellos son de la gran mente de Meyer.
¡Regresa aquí y bésame!
Habían pasado alrededor de dos semanas desde que Edward había instalado las cámaras, la verdad es que todo esto nos había unido mucho y hoy por fin sabríamos si habíamos obtenido algo bueno. No puedo esperar para ver las caras de total sufrimiento y dolor de los chicos al ver sus más grandes secretos revelados en youtube...
—Edward... ¿Cuándo buscaremos las cámaras?— le pregunté mientras escondía un ligero pero traicionero sonrojo... ¡Demonios cómo detesto ponerme roja como un cangrejo!
—Esta misma noche... ¿O se te olvidó que mi hermana organizó una pijamada de reconciliación?— dijo con una sonrisa torcida que me dejó por un momento totalmente deslumbrada.
—No me lo recuerdes, que hoy es noche de "torturando a Bella"... Tu hermana tiene un serio problema, Cullen.
—¿Desde cuando soy Cullen, Isabella?— detesto mi nombre ¡y él lo sabe! No sé qué gana provocando mi ira.
—Está bien señorito EDWARD— le dije mientras marcaba más aún su nombre y gesticulaba exageradamente... Parecía que estaba hablando con un retardado ¡jaja!— estoy bromeando, no pongas esa cara— le dije haciendo un pucherito que no se parecería al de Alice ni aunque fuera inmortal y viviera más de cien años.
—Vamos a mi casa, mejor te llevo yo... aunque si quieres pasar por el centro comercial a comprar con la psicópata de las compras es libre de irte— díganme que está jodiendo... ¡¿En qué mundo yo voy a preferir ir al centro comercial, en vez de estar con Edward?!
—Edward cállate, que no aportas nada nuevo a la humanidad.
—Swan, móntate en el auto y deja de hablar— decía mientras se carcajeaba suavemente y abría la puerta del copiloto para que entrara. Pasé tranquilamente a su lado, pero como Dios y todos los ángeles me odian, cuando estaba entrando pegué mi frente contra el borde de la puerta...
—¡Carajo!
—¡Bella! ¿Estás bien?—dijo Edward mientras revisaba toda mi cabeza, ¿Qué esperaba? ¿Sangre?
—Estoy bien solo me di un gran golpe contra tu puerta, no te preocupes no la rompí— dije tratando de reír para aligerar un poco el ambiente... Pero claro quería llorar, ya estaba empezando a sentir el chichón del golpe... ¡Auch!
—Bella no bromees con eso, ¡pudo haber sido peor!— ¿Alguna vez mencioné que Edward era jodidamente exagerado?
—Edward móntate y prende el auto que se nos hace de noche— él solo entorno sus ojos mientras cerraba la puerta del copiloto y se sentaba en el asiento del conductor, y cuando encendió el motor lo que menos esperé es que le entrara complejo de rápido y furioso, porque pisó el acelerador al máximo haciendo que las ruedas quedaran marcadas en el pavimento ¡¿Acaso cree que está en NASCAR?!... Creo que mi estómago se quedó en el estacionamiento ¡O miren ahí está! ¡En el piso saludándome y rogándome que regrese!
—¡Edward baja la velocidad! ¡Si nos convertimos en galleta de volvo va a ser tu maldita culpa!— le grité mientras me sostenía del asiento como si mi vida dependiera de ello.
—¡Bella quien diría que tienes un léxico al mejor estilo de un marinero! ¿Tú no querías irte rápido? Además Bella en Italia conducen peor...
—¡Si pero no estamos en Italia estamos en Forks!
—Ya le bajo a la velocidad... — la aguja del kilometraje bajó a ciento veinte pero aún así seguía viendo manchones verdes en vez de árboles.
—Aún no estoy feliz, pero algo es algo.
—Odio conducir despacio... — ¡¿Qué?! ¡¿A esto le llama despacio?!
—A ti como que el frío te congeló el cerebro... ¿A una velocidad de ciento veinte, crees que vas despacio?— le pregunté con una nota clara de histeria en la voz, mientras mi cara reflejaba incredulidad desde todos los ángulos.
—Bella a todos nos gusta la velocidad, lo heredamos de... Carlisle— dijo Edward con una clara mueca de molestia en su rostro, aun no puedo creer que Carlisle no se dé cuenta de la gran persona que tiene como hijo—... ¿O es que nunca te has montado en el Porsche turbo de Alice?— ¡Por supuesto que sí! Esa máquina del demonio no la quiero ni a diez metros de distancia de mí...
—Cómo olvidarlo... Alice cree que está conduciendo en la fórmula uno... cuando aprieta el acelerador, dejas tú estómago en el punto de partida— él sólo se carcajeo suavemente mientras estacionaba el auto frente a una casa, o debería decir una mansión muy parecida a la de los Cullen—¿Dónde estamos?
—Estamos en la casa de Rosalie y Jasper, tenemos que sacar las cámaras de ahí. ¿Recuerdas?— ya va, retrocedan un segundo... ¡¿Nos vamos a meter, al mejor estilo de un ladrón, a la casa de los Hale?!
—Edward... ¿Cómo vamos a entrar ahí? Si nos ven te juro por Dios que te voy a patear el culo hasta que te salga sangre— le dije apuntándolo con el dedo índice de manera amenazadora. ¿Y qué hizo él? ¡Reírse! Esto es increíble...
—Bella no jures en vano, es pecado— ¿Ahora qué? ¿Se volvió sacerdote?—. Y no, no me voy a convertir en sacerdote así que no te preocupes— ¡¿me acaba de guiñar un ojo?!— .Tu cara es un libro abierto Bella. Pero volvamos a lo importante, te recuerdo que yo ya entré aquí... Y tú no vas a entrar conmigo, porque probablemente te matarás intentando subir el árbol... — Edward es... a ver como describirlo... bello, hermoso, caballero, sexy, tiene un cuerpo de infarto, tiene una voz aterciopelada cien veces mejor que cualquier sonido, una sonrisa que ilumina kilómetros de distancia y que hace que mi corazón se detenga... Pero a pesar de todo lo anterior, ¡Edward me exaspera cuando se burla de mi torpeza! Así que puse mi mejor cara de burro con diarrea y miré hacia la ventana haciéndolo sentir culpable... ¡Chúpate esa! ¡Ja!— Bella no quise decir eso, discúlpame— ¡Bingo!... Eso es para que sigas recordándome que soy más torpe que un pingüino en tierra. Pero para lo que sí no estaba preparada, es que para cuando giré mi cabeza para ver su rostro de arrepentimiento, este estuviera tan cerca del mío, tanto que podía sentir su delicioso aliento deslizarse por mi cara nublándome los sentidos... Edward cada vez se acercaba más, mientras observaba mis labios como si fueran la cosa más interesante del mundo. Por inercia cerré mis ojos esperando la cálida presión de sus labios contra los míos... Cosa que nunca llegó. Para mi mala suerte Edward se alejó, dejándome como en las caricaturas... Con la boca puesta... ¡qué vergüenza! Abrió la puerta del volvo y salió como alma que lleva el diablo.
—Edward, ¿Qué haces?— ¡Regresa aquí y bésame! Bella controla tus pensamientos... ¡Casi lo dices en voz alta!
—¿Tú me quieres ayudar?— dijo con una sonrisa un tanto burlona y petulante que hizo estragos en mi sistema, haciendo que mis piernas se aflojaran como si fueran de gelatina... ¡Demonios Bella contrólate, carajo!
—Por supuesto que te quiero ayudar Edward... ¿O es que no recuerdas que la que se quiere vengar soy yo?— ¡Adoro dejar fluir mi sarcasmo! Ustedes se preguntarán: ¿Qué está haciendo Edward en este preciso instante? ¡Pues muy simple! ¡Se está riendo de mí! ¿Acaso no vi el calendario hoy? De seguro es el día de "burlémonos de Bella" y yo ni por enterada.
—Bella pásate al asiento del conductor y deja de ser tan infantil.
—¡Yo no soy infantil!
—Sí lo eres... ahora: ¿Me quieres ayudar o no?— de mala gana hice lo que me dijo, mientras esperaba instrucciones como un buen militar... En serio, pareciera como si estuviéramos metidos en una peli de James Bond o de misión imposible, sólo que yo no era la sexy chica con un vestido que dejaba poco a la imaginación, pero hago lo que puedo.
—Cuando salga de esa casa, quiero que arranques el auto rápidamente, así que deja el motor encendido. Nos vemos en unos veinte minutos— dicho esto me besó en la comisura de los labios y se alejó ¿Y qué hice yo? Me quedé como una idiota viendo su escultural culo, que quedaba ajustado en esos jeans negros y... ¡Bella regresa de la luna que Edward te necesita en la Tierra! Deja de fantasear despierta, ahora sólo me queda una sola interrogante ¡¿Qué carajo voy a hacer yo sola en un auto durante veinte minutos?! A ver Bella piensa, algo tienes que hacer para matar el aburrimiento. ¡Claro! ¡¿Cómo no se me ocurrió antes?! Edward tiene una gran colección de música en su auto quizás encuentre algo bueno para escuchar. Abrí el compartimiento de los Cd y encontré una gran cantidad de ellos, tantos que me sorprendía que cupieran en un espacio tan reducido. Empecé a ver cada uno de ellos, había música para todos los gustos pero predominaba la música clásica. Carajo, me voy a dormir si escucho esto... Hasta que mis curiosos ojos dieron con un Cd que nunca pensé que Edward pudiera tener... ¡¿A Edward le gusta la música de los setenta y ochenta?! Metí el disco en el reproductor y comenzó a sonar Acuario y como mi pobre cerebro no tenía nada más que hacer empecé a tararear la canción.
—Let the sunshine... mmm... — lo admito ¡no me sé la puta canción! Así que la pasé, y seguí pasando hasta que encontré una que me sabía medianamente pero me aburrí y la pasé... ¿Es que no tiene ni una buena?... Pero Dios me escuchó y comenzó a sonar una de mis canciones favoritas en secreto, Sweet dreams. Adoraba esa canción desde que vi American pie tres. Le subí el volumen al máximo haciendo que los vidrios del volvo vibraran por el bajo, comencé a gritar la canción y a bailar en el asiento esperando a que Edward saliera de la casa con las dichosas cámaras. Pasé como cinco canciones bailando y cantando como una esquizofrénica, y Edward nada que aparecía. Ya habían pasado los veinte minutos, cuando estaba súper concentrada en cantar she´s a maniac empezaron a golpear brutalmente el vidrio del copiloto, y un Edward muy pálido empezó a gritarme pero no escuchaba por la música así que recordé que fue lo que me dijo:
Cuando salga de esa casa, quiero que arranques el auto rápidamente
Mi cerebro colapsó por un segundo y apreté el acelerador mientras apagaba el radio y vi por el retrovisor que Edward salió corriendo detrás del volvo mientras un gran perro rottweiler iba persiguiéndolo.
—¡BELLA SE TE OLVIDA ALGO!—gritó Edward quien corría con todas sus fuerzas para alejarse del perro. Debo admitirlo Edward era muy rápido, si fuera yo, el perro ya me habría almorzado.
—¡CORRE EDWARD, CORRE! ¡¿QUÉ SE ME ESTA OLVIDANDO?!— me sentía como en la escena de Forrest Gump donde todo el mundo grita "corre Forrest, corre".
—¡YO! ¡FRENA EL PUÑETERO AUTO!— ¡Ups! Frené en seco y creo que Edward no se dio cuenta porque chocó contra la parte trasera y se recuperó rápido montándose en el asiento del copiloto.
—¡ARRANCA MALDITA SEA!— no espere ni dos veces cuando ya tenía el pie montado en el acelerador. Lo bueno: logramos salir rápido, lo malo: ¡el maldito perro nos estaba siguiendo!
—¡Edward el perro nos está siguiendo! ¡¿Te robaste algo?!
—¡Por supuesto que no Bella! ¡¿Por quien me tomas?!
—¡Lo lamento, pero el perro viene detrás de nosotros, por si no te habías dado cuenta!
—¡No estoy ciego Bella! ¡Acelera vayamos a la casa! En el camino se cansará.— aceleré más el volvo y creo que perdimos de vista al perro. Cuando llegamos a la casa de Edward estábamos sin aliento.
—Bella la próxima vez arranca el auto cuando yo esté dentro por favor— comencé a reírme descontroladamente por culpa de los nervios. Cuando vimos nuestra peor pesadilla en cuatro patas... ¡el perro nos había seguido y venía directo hacia nosotros! Edward y yo salimos corriendo hacia la entrada de la casa, él estaba intentando abrir la puerta pero le temblaban tantos las manos que no encontraba la llave correcta.
—¡Edward abre la puerta el perro está viéndonos!
—¡Ya sé que nos está viendo! No te muevas...— ¡¿Que no me mueva?! ¡Quería salir corriendo como una histérica! Me percaté de que el lindo "perrito" tenía una placa en donde tenía tres seis grabados ¡¿Esto es una broma?! ¿Ahora resulta que éste es el perro de la profecía o qué? Edward y yo estábamos petrificados en la puerta mientras el perro nos enseñaba los dientes, así que decidí hacer algo impulsivo y que no haría ni en cien años, ¡Pero que más da! ¡Voy a morir! Así que agarré a Edward por el cuello de la camisa y lo giré para que me viera a los ojos.
—Edward, si morimos ahora, en este instante solo quiero hacer una última cosa— no lo dejé responder cuando mis labios ya estaban sobre los suyos... ¡No iba a perder el tiempo! Sus labios se comenzaron a mover contra los míos de una manera que me dejó en las nubes, estábamos en nuestra burbuja privada, nos olvidamos del perro del demonio que estaba a punto de mordernos, nos olvidamos del mundo entero hasta que escuchamos una voz que nos devolvió a la tierra.
—¡Damian! ¡¿Pero qué haces aquí?!— cuando giramos nuestras cabezas vimos a Rose mimando al demonio que se hacía llamar... ¡¿Damian?! Ver a Rosalie allí provocó que Edward y yo nos separáramos como si tuviéramos electricidad.
—Rose ¿tu perro se llama como el niño de la profecía?— preguntó Emmett totalmente desconcertado al ver que el perro meneaba su inexistente cola al ver a Rosalie.
—¡Claro! Mira su placa.— Emmett casi se atragantó cuando vio los tres seis en la placa del "adorable animalito"— él es muy celoso siempre protege la casa... ¿Lo que no entiendo es qué hace aquí?— Edward y yo nos vimos las caras, mientras él abría la puerta de entrada ¡Dios que había hecho! ¡Besé a Edward porque creí que iba a morir! Ante el recuerdo de éste pensamiento lo único que hice fue bajar mi cabeza y rogarle a los cielos que Edward no sacara el tema... Bueno Bella lo operación venganza ha comenzado, sólo reza para que Edward no mencione nada del beso robado... Aunque solo tenía una última duda. ¡¿Qué carajo hizo Edward para que el perro lo siguiera?!
¿Les gustó? ¿Lo odiaron? ¿Perdí el toque después de tanto tiempo sin actualizar? ¡Pues díganmelo en un review! Que sé que hay muchas que leen y no comentan, y me alegra que lean ¡pero chicas! ¡Háganse notar! ¡Jajajajaja! Nos leemos pronto y muchas gracias por esperarme, se les quiere a todas bye!
Ana Cullen
