Capítulo 17
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- Entonces Ginny – Charlie retomó la conversación que había comenzado antes de la cena Navideña y que había causado revuelo entre la familia, menos en los señores Weasley, Ron y Hermione - ¿A qué se dedica tu novio? ¿También al quidditch?
Ginny les había confesado que había comenzado a salir con alguien hacía unas semanas y todos sus hermanos querían saber más detalles, menos Ron claro. Estaban en el postre y habían lanzado uno que otro comentario al aire sobre que nadie resultaría lo suficientemente bueno para la menor de la familia (a lo que Harry coincidía sin duda). Harry y Ginny habían decidido retomar su relación después de aclarar sentimientos y fantasmas pasados y los primeros en saber aparte de sus mejores amigos, fueron los señores Weasley, que habían tomado la noticia con mucha alegría aunque no parecían sorprendidos. La parte difícil era comunicárselo al resto de los Weasley porque Harry presentía que se ganaría el odio de cada uno por poner los ojos en su hermana.
- No, es auror - contestó ella sin alterarse en lo más mínimo y Harry procuró no moverse junto a ella, concentrado en su postre. Charlie pareció sorprendido y Bill asintió como si esa parte la aprobara, al menos.
- ¡Nombre, necesito el nombre! - insistió George que no paraba de preguntarle lo mismo, pero Ginny lo miró escéptica y continuó comiendo, conteniendo una pequeña sonrisa.
- Significa que ustedes lo conocen - Percy señaló a Ron y a Harry con la cuchara. Harry no contestó, pero Ron se ocupó de ello.
- Todo mundo lo conoce, es el mejor - dijo su amigo con la boca medio llena y Molly asintió con orgullo, aunque nadie se fijó, pues todos los ojos estaban puestos sobre Ron.
- ¿Pero no se supone que Harry era el mejor? - se extrañó Charlie, mirando a Harry con reclamo como si él no se estuviera aplicando lo suficiente en la academia como para dejarse superar por un desconocido y Hermione soltó una risita al ver que Harry comenzaba a toser ante el evidente hoyo del que no habría salida.
- Harry ES el mejor - enfatizó Ron fijando la vista en Harry con algo de triunfo sabiendo que con esa frase estaría confirmando la relación.
- Por fin, decídete, ¿quién es… - había comenzado Percy, pero se vio interrumpido por la exclamación de sorpresa de Angelina y Audrey que miraban a Harry y Ginny con emoción contenida.
- ¿Qué? - Bill y Fleur reaccionaron a la par, sin dar crédito a sus oídos mientras que el resto de los presentes tardaron unos cuantos segundos más en entender lo que estaba ocurriendo. Harry había dejado de toser, pero sentía sus orejas arder a pesar de percibir el descenso en la temperatura en la cocina. Cada mirada se posó directo en él mientras intentaba fijar la suya en algún punto en específico. Ginny puso una mano en su hombro y recargó la barbilla, sonriendo.
- ¿Verdad que nos vemos lindos juntos?
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Harry despertó con un sudor frío cubriendo su frente y cuello, agudizando el dolor de las quemaduras que resultaba ser su compañía, y tal vez era la razón por la que no se sumía en la miseria de su vida y del lugar, pues así era consciente que, para su desgracia, estaba vivo. Había recordado otro momento con ella, como le había ocurrido desde hacía unos días. Los recuerdos lo invadían como verdugos esperando obtener su vida finalmente con el peso de la verdad al dejarle claro que ella sólo permanecía en su memoria. Descubrió que la charola del desayuno estaba levitando en el otro extremo, como ocurría también con la comida y la cena a las respectivas horas, pero no le apetecía comer, aunque sabía que debía hacerlo, así que sólo se incorporó para tomar el gran vaso de agua y beberlo en pocos tragos. La visita de Ron y Hermione hacía pocos días le había recordado por qué debía seguir, pero le costaba mucho físicamente. Miró sus manos, notando que los huesos y las venas resaltaban más debajo de la piel. Tal vez una de las consecuencias del fuego maldito era morir lentamente, sólo el tiempo diría. Los constantes embates de Dolohov contribuían a que quisiera pasar la mayor parte del tiempo dormido, pero sabía que necesitaba del hombre, así como de Gleeson, que estaba en la celda frente a él, pero por la orientación, no podía verlo, sólo escucharlo de vez en cuando, aunque la rabia que sentía era tan grande que no podía dirigirse a los dos sujetos, al menos de momento.
- Estás hecho una mierda - le dijo Ron en una visita. Para su desgracia sentía que lo veía muy seguido y eso le pesaba casi tanto como no ver a sus hijos. Evitó mirarlo a la cara y con pesar arrastró los pies cerca de la reja. No es que no quisiera a su amigo o no sintiera algo de calma cuando lo veía, pero prefería que no lo hiciera. De sobra sabía que su aspecto era cada vez más deplorable y que causaba alarma en sus amigos, por lo que en la última visita, le había pedido a Hermione que se evitara la visita a Azkaban si es que no tenía noticias relevantes sobre su caso. Había sido frío y tajante a pesar de saber que era un trato que su amiga jamás merecería, pero no quería que lo viera consumirse lentamente y lo mejor era alejarla lo más posible.
- Gracias por el cumplido - tal vez lograría alejar a todos eventualmente, mejor empezar ya.
- Hermione sigue afligida por lo del otro día - Harry enarcó las cejas, aunque realmente no estaba sorprendido de que Ron se lo echara en cara.
- Si has venido hasta aquí a defenderla, sólo te digo que no es necesario - dijo con sorna.
- Y dice que guardes tus energías para salir de aquí y no las gastes en intentos fallidos de alejar a las personas que te aman - Ron permaneció tranquilo, con las manos metidas en los bolsillos y Harry pudo distinguir las quemaduras en un pequeño espacio que había dejado la manga. Ya no parecían recientes, pero faltaba mucho para que desaparecieran. Lo malo de conocerse de toda la vida era que se leían a la perfección y podían adelantarse a las intenciones del otro. Harry resopló con fastidio. Sabía que sus amigos permanecían con él, firmes, pero también tenía la sensación de que además de apoyo le tenían lástima, y era algo que no soportaba ni merecía. - Y hablando de eso, Winger me ha notificado que el permiso de James para visitarte ya está en el último filtro - Harry sintió un vuelco en el estómago. Una cosa era que sus amigos lo vieran en ese estado y otra que alguno de sus hijos lo vieran - El oficio se lo entregan la próxima semana, pero ya está hecho y no, no puedo hacer nada para evitarlo – se le adelantó - Y tampoco puedo seguir a James todo el tiempo para saber cuándo vendrá a verte, ya no es un crío como sabrás – Harry lo miró de mala manera y se recargó en la pared, resignado ante sus pocas opciones - Sé que lo que menos necesitas es un consejo, pero no alejes a James. Hermione y yo somos tus hermanos, y llevamos la vida juntos y apoyándonos en las malas y las peores, pero tus hijos no merecen el mismo trato – hizo una pausa, meditando sus siguientes palabras - No permitas que pierdan también a su padre.
Harry sintió escozor en la garganta y le dio la espalda a Ron, no porque temiera que lo viera derrumbarse, ellos ya estaban más allá de eso, pero no quería retorcerse en sus emociones en ese momento. Desde aquel fatídico día en que lo habían aprehendido no había visto a ninguno de sus hijos y tampoco le había preguntado a Ron o Hermione por ellos, sentía que no tenía ningún derecho sobre ellos y que suficiente tenían con todo lo que había pasado para que tuviera el descaro por preguntar todavía como se encontraban cuando sabía que estaban destrozados.
- ¿Perderme dices? - logró decir después de unos minutos dónde logró contenerse - Es que acaso no ves dónde estoy, ellos me perdieron desde hace mucho - reconoció con dolor. Ron no añadió nada más, tal vez analizando el terreno que estaba pisando - O mejor dicho, yo los perdí desde… desde…
- Ellos me preguntan por ti todos los días y…
- ¿Qué saben del hombre? - lo interrumpió abruptamente, volteando a ver de nuevo a su amigo pasándose con rabia la manga sobre los ojos. Ron soltó un suspiro, resignándose a la negación de su amigo de tocar el tema.
- Sólo sabemos que se apellida Kellner y que también es de Austria, pero todavía no despierta - contestó Ron - Los sanadores comienzan a dudar si algún día lo hará - Harry resopló con fastidio - ¿No puedes revertirlo?
- Seguro me darán un permiso especial para ir a experimentar con él - lo que le recordó preguntar algo - ¿Mi varita sigue en análisis?
- Quería conservarla cómo artefacto peligroso, pero finalmente decidieron devolverla. La tiene James - al menos quedaría en su familia, sin importar si sería usada de nuevo o no, era importante para él y no quería que se perdiera en la inmensidad del Ministerio.
- ¿Algo más que sepan del caso? - se apresuró a preguntar antes de que Ron quisiera retomar el tema anterior.
- Pues… - Ron no parecía seguro de querer compartir información con él.
- Ron - lo miró con dureza para obligarlo a continuar.
- Sabemos que lo que sea que se proponía ese día, no lo terminó - Harry esperó a que terminara de explicarse y su amigo continuó no muy seguro - Las marcas del círculo del suelo, como las otras veces, no está completo el círculo, le falta un pedazo todavía, aunque muy pequeño, así que suponemos que todavía no termina - Harry sospechaba que así era, porque si hubiera logrado su cometido, ya se habrían enterado, pero permanecía silenciosa, aguardando - Dejaron que Talbott regresara al caso, así que él nos ha estado informando, debajo del agua, claro, pero nos las arreglamos.
- ¿No la vieron en las zonas aledañas después? En los otros ataques se debilitaba y tenía que refugiarse en las zonas muggles.
- No había zonas habitadas muy próximas, además, esa noche se ocuparon más en ti que en el caso en realidad, así que la posibilidad de encontrar pistas alrededor, ya se esfumó.
- Ya estoy encerrado, deberían ocuparse de ella.
- Parece que el Ministerio obtiene más aprobación entre la comunidad mágica por tu captura que por dar con el paradero de una bruja tenebrosa - sabía que las prioridades de las masas no buscaban justicia, sino de qué alimentarse para cotillear.
- El monstruo finalmente está encerrado, que hagan el resto de su trabajo.
- Tengo entendido que no tienen grandes avances, Talbott hace lo que puede, pero… no puede sólo, le falta alguien de confianza y todavía no somos reasignados, aunque presiento que no tardarán en pedirnos de vuelta.
- Mientras menos contacto tengan conmigo, más posibilidades tendrán de regresar.
- Por eso no ha venido nadie del equipo, también sienten que te ayudan más desde fuera que viniendo a verte - Harry asintió, coincidiendo.
- Ayuden a Winger desde fuera mientras les permiten volver, necesitamos más información.
- Lo ayudamos como podemos, pero todavía no nos podemos mover con libertad, tocará esperar un poco más, mientras Talbott sigue recopilando información y Hermione y Ted te sacan de aquí - lo dijo no muy convencido, pues tanto Harry como él sabían que esa posibilidad se veía muy muy remota - También hay otra cosa, ¿recuerdas esa vasija que estaba enterrada en medio del círculo? La que tenía humo negro y unas inscripciones extrañas - Harry asintió. Se había obsesionado tanto con dar con el paradero de Vecto que olvidó otros detalles de esa noche - Desapareció. Están los otros recipientes, los que tenían el fuego maldito, pero esa vasija no está y nadie del equipo recuerda verla después de… cuando llegaron los del Ministerio ya no estaba y no sabemos cómo ocurrió.
- ¿Desapareció frente a nosotros?
- Eso parece, tal vez ocurrió cuando intentamos detenerte, toda la atención estaba en ti, nadie notó la vasija - Harry dio unos pasos en círculo, tratando de estrujar su mente para recordar la vasija en ese momento, pero su atención no estaba en otra cosa que no fuera…
- Seguramente deja rastro, instalen detectores de tenebrismo en toda Gran Bretaña si es necesario.
- La están buscando en la oficina y por nuestra cuenta también lo hacemos, pero todavía no la encontramos tal vez la sacó del país.
- No creo, necesitaba que todo ocurriera aquí, en ese bosque específicamente.
- La hemos buscado en el bosque, cuando a Ford y Lockwood les tocó revisar, pero los detectores se vuelven locos porque el rastro del fuego todavía es fuerte, así que no son muy útiles ahí.
- Agudiza tus sentidos, tú podrías diferenciarla.
- No soy tan bueno como tú, sólo percibo la oscuridad del fuego, nada más - Harry se pasó las manos por el cabello, frustrado, sintiendo por primera vez la urgencia de salir de ahí - Si dejaran que salieras por un momento…
- Me temen más a mí que a ella, eso no pasará.
- ¿Entonces crees que sigue en el bosque?
- Me inclino por esa teoría, sí - no pudo haber desaparecido, no la pudo haber tomado ella - ¿No han encontrado nada sobre el significado de los símbolos?
- No, Hermione dice que si eran runas, no figuran en los registros y dado que Vecto retoma cosas de sus ancestros, tal vez es algo particular de su comunidad, no lo sabemos.
- La visita terminó - dijo una voz a lo lejos y Ron suspiró resignado.
- Vuelve cuando tengas noticias - dijo Harry a modo de despedida y le dio la espalda a su amigo.
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Pero pasaron los días y no había noticias nuevas, aunque eso no impidió que Ron y Hermione continuaran visitándolo, aunque Hermione se retiraba antes de que el auror en turno le indicara que el tiempo se había acabado, tal vez estaba molesta con él, con su indiferencia o simplemente no le apetecía estar más tiempo del necesario. Ron escuchaba sus teorías y dudas del caso y compartían opiniones en voz baja, aunque sabía que las celdas contiguas no escucharían. Uno de los encantamientos de esa zona, consistía en que las pláticas con las visitas eran privadas, aunque entre presos podían hablarse, lo que Dolohov aprovechaba siempre para hacer comentarios mordaces, pero Harry no le prestaba atención. Ted acudía con avances sobre su juicio, su defensa y las posibilidades que podían tomar a su favor, Chiara acudía a revisarlo una vez por semana para comprobar el estado de sus lesiones y al cabo de unos días, llegó la visita que más le dolía ver. En cuanto Harry escuchó el eco de los pasos que subían decididos por la escalera, supo de inmediato de quién se trataba a pesar de no haberlos escuchado en lo que le parecieron años. Se enderezó en la cama, acomodándose los lentes mientras los pasos se acercaban hasta llegar frente a su celda. No había forma de disimular su aspecto, aunque ya lo había visto en una mala situación, pero sabía que esos días metido ahí le habían pasado factura.
- Hola, papá – dijo James casi en un susurro. Harry lo analizó por un momento, percatándose que su aspecto físico también había decaído más desde la última vez que lo había visto. A diferencia de Albus y él, James que siempre tenía el cabello perfectamente ordenado, ahora lo tenía revuelto y sin brillo, más largo de lo habitual y la barba de semanas delataba que también se había descuidado. Pero lo que más le pesó, fue descubrir que ya no lucía como un joven de 21 años, era como si llevara un peso sobre los hombros que además le añadía edad.
- James - dijo después de una pausa, levantándose para acercarse hasta él - No debiste venir - se lamentó - Yo estoy…
- Ni se te ocurra decir que bien - lo interrumpió con algo de rabia - ¿Y qué se supone que debería hacer? ¿Esperar sentado hasta que decidan liberarte no sé cuándo? ¿O seguir yendo como cada día al Departamento para saber el avance de la investigación de la que no me dejan participar? – Harry sabía que James se resentía mucho por dejarlo al margen del caso, tanto de manera oficial como extraoficial con el equipo, pero estaba tan involucrado emocionalmente que no era posible dejarlo - Pues no planeo quedarme a esperar – era justo que James dejara salir todo lo que sentía. Harry sabía que, como él, contenía sus emociones hasta que explotaba – Y que te quede claro que no voy a abandonarte – lo dijo casi como a modo de promesa.
- Sólo te pido, James, que no intentes sobrellevar todo tú sólo
- Me parece que no eres el más indicado para dar ese consejo
- Siempre he contado con apoyo y lo único que te pido es que no te alejes de Albus y Lily, unidos son más fuertes
- Sí pues… - James bajó la cabeza, como analizado el piso de la prisión con fingido interés - No sé qué tan viable sea eso.
- ¿A qué te refieres? – Harry sintió algo de pánico al escuchar el tono de James. Lo que más esperaba era que sus hijos permanecieran unidos para sobrellevar la ausencia de sus padres.
- Bueno, no pierden oportunidad para reclamarme, Albus porque piensa que le oculto cosas y Lily porque asegura que me atribuyo responsabilidades de hermano mayor que no me corresponden, y sé que las cosas no van mejor entre ellos. Ted es el único que mantiene la paz con cada uno, pero como él también está muy ocupado pues… – Harry sintió como si un nuevo peso se añadiera al que llevaba. La estocada final para él era justamente que lo que quedaba de los Potter terminara por desmoronarse.
- Albus se la vive estudiando y probando pociones, Anne me ha dicho que se está exigiendo demasiado - Harry asintió, imaginando el reto que se había planteado Albus al intentar contribuir en encontrar un tratamiento para las heridas provocadas por magia oscura - Y también dice que se ha alejado de todos, incluso de Scorpius y Rose. A ella es a la que ve más, por el trabajo claro, pero también la mantiene un tanto al margen porque piensa que me contará todo - enarcó las cejas con fastidio - No sé si intentar acercarme sea buena idea, aunque va a diario al cuartel, sólo me pregunta por el caso y ya, a menos que me pida que vaya a probar algún avance - señaló su brazo ahora cubierto por un vendaje - De momento no hay mucha mejora, pero cada vez duele menos. Penny también está poniendo todo de su parte e incluso tienen reuniones con Chiara de vez en cuando.
Harry escuchó con atención lo que James le contaba, aunque sabía que le estaba entregando prácticamente un reporte sobre Albus y estaba seguro que seguiría uno de Lily, por lo que no se extrañaba que ellos se sintieran vigilados por él o que intentara controlar todo ahora que estaban prácticamente solos. Le dolía saber que James se sentía con la responsabilidad de ver por ellos y además investigar por su cuenta el caso.
- Vi a Lily en el Ministerio – dijo después e hizo una pausa sabiendo que causaría sorpresa en Harry – Ella fue a una entrevista – Harry no podía creer que la hubieran involucrado en la investigación y antes de que comenzara a maquinar la forma de que dejaran a su familia fuera del asunto, James continuó explicando – No tiene que ver con el caso, pero sé que de todas maneras no te agradará la idea – seguía sin entender de qué hablaba – Decidió cambiar la especialidad y… está aplicando para entrar a la Academia de Aurores.
Harry se pasó las manos por el cabello. En definitiva, la idea no le agradaba en lo absoluto. Si bien Lily había cambiado de idea sobre qué hacer saliendo de Hogwarts al menos cuatro veces en esos años, en su lista de opciones jamás había figurado la de ser auror. Cuando James le comunicó su decisión a la familia sobre convertirse en auror como Harry, Lily fue la única en reprobar la idea, porque era suficiente con que su padre estuviera en peligro constante como para que su hermano mayor se le uniera y ahora tuviera que vivir con la angustia de los dos. Sin embargo, sabía cuál era la razón del repentino cambio de Lily, que al igual que su hermano, no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados esperando a que las cosas tomaran su rumbo y ella simplemente quedara de espectadora. Quería actuar, involucrarse y vengarse, reconoció con pesar.
- ¿Qué te dijo exactamente? – preguntó.
- Sólo eso, que habían decidido entrar a la Academia y que estaría asistiendo a entrevistas y pruebas. Tuve que contenerme para no decirle lo que pensaba, en primera porque no soy nadie para interferir en sus decisiones, ya tiene 17 y de sobra sabes que es la más firme de todos cuando se le mete una idea, además como te dije, no estamos en los mejores términos y está muy a la defensiva. Me enteré de esto porque me la encontré, no porque hubiera sido su decisión contarme, de hecho, no le había dicho a nadie, Ron también se sorprendió e incluso intentó persuadirla pero… - se encogió de hombros - Ya está hecho y me parece que ha pasado el primer filtro con todo y que se la están complicando más porque no cumplió con todas las materias de los EXTASIS que son necesarias para entrar a la academia de aurores.
- ¿No le dijiste que la apoyabas?
- Claro que se lo dije, aunque no sé si me creyó o no, de un tiempo para acá duda de mi honestidad y… - sacudió la cabeza, como alejando pensamientos, aunque Harry sabía que eso le afectaba más de lo que aparentaba - Le deseé suerte para el resto de sus pruebas y que si necesitaba algo me dijera, pero sabemos que no lo hará.
Harry lamentaba profundamente que la relación entre sus hijos se estuviera desmoronando. Sabía que su familia se había roto desde… pero tenía la mínima esperanza de que al menos ellos se tuvieran. Se imaginaba que Lily le reclamaba a James que estuviera pendiente de ella, como si de alguna forma estuviera cumpliendo el papel de sus padres, pero también entendía que James quisiera ver por ellos, aunque era algo que no le había pedido.
- ¿Y tú? - se aventuró a preguntar antes de poder detenerse.
- ¿Yo qué?
- Me has pasado el reporte de tus hermanos, pero no me has dicho nada de ti.
- No hay nada nuevo que contar - se limitó a decir - Sobrevivo y procuro mantener la calma.
A Harry le dolió escucharlo, pero procuró no cambiar su expresión. Sabía que James luchaba por mantenerse firme y decidido a pesar del dolor y el sufrimiento
- James…
Pero antes de que pudiera añadir más, un auror les indicó desde la distancia que el tiempo se había terminado.
El verano le gritaba desde la ventana que el tiempo corría. Se llevó a cabo una segunda vista, dónde no se había logrado nada a pesar de los embates de Hermione y Ted, aunque a Harry no le importaba cooperar en realidad. "Había sido contaminado por el fuego maldito, no sabemos si eso afectó su comportamiento posterior", había argumentado Ted. "Es una posibilidad que no se puede descartar porque no se cuenta con suficiente información", apoyó Hermione desde su cargo del Wizengamot, pero el resto no parecía convencido de ese argumento y sólo habían logrado convencerlos de que le permitieran tener visitas abiertas. Así que al finalizar ese juicio, seguía sin saber los años que le faltaban por delante en Azkaban, pero le concedieron recibir y contestar cartas una vez por semana y las visitas de Lily y Albus una vez por mes, sólo que hasta el momento, su hija no se había presentado ni le había escrito, ni había mandado alguna razón con sus hermanos y Harry sólo sabía de ella por lo que James llegaba a contarle a veces. Edwards también lo visitó en una ocasión, pero Harry le pidió que no lo hiciera de nuevo o el Departamento lo tomaría como que ella le seguía siendo leal y no la incluirían de nuevo en los casos y la necesitaba dentro.
- Debes dormir, Al, mis heridas no empeorarán - le dijo a su hijo en su segunda visita, ya que lucía más cansado que en la primera.
- Pero tampoco mejoran - lo miró con ceño - Además sí duermo, necesito hacerlo para concentrarme en esto.
- Estoy seguro que alguien más puede apoyarte.
- Penny hace la parte difícil, en realidad yo sólo tengo que custodiar la poción para que no se vaya a quemar, o que el reposo sea preciso, que no haga más vapores de lo normal y añadir algún ingrediente de vez en cuando, además Anne también apoya en eso.
- Sólo no te excedas ¿de acuerdo? - pidió en vano, pues lo conocía bien - Y sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero quiero que te acerques a tus hermanos, sé que se distancian cada vez más.
- ¿James nos ha "acusado"? - preguntó con algo de molestia.
- Yo le pregunté por ustedes.
- Ahora se sentirá con más derecho de vigilarnos - tal como James le había dicho, parecía que la distancia entre ellos estaba combinada con molestia.
- No los vigila, sólo se preocupa.
- Que se preocupe de sus propios asuntos, ya bastante tiene con sí mismo - pero como siempre que estaba a punto de obtener algo más, el tiempo había terminado.
Con las palabras de Al dando vueltas en su cabeza, le permitió analizar a James con más detalle en sus últimas dos visitas. Al igual que su hermano, también estaba cansado, pero sus ojeras pronunciadas parecían tener un origen más profundo que sólo cansancio y se preguntó si lo ocurrido le estaba cobrando factura finalmente o era algo más.
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- Te aplicaré otra fórmula en el brazo y veremos cómo evoluciona - explicó Chiara en una de sus visitas. Aparte de la gente oficial del Ministerio, le permitían una revisión a la semana con Chiara Lobosca y era el único momento que salía de su celda y era escoltado a una pequeña sala con insumos básicos de medimagia que estaba bastante protegida para evitar una fuga. Aunque siempre le reclamaba que no se ponía el díctamo como se debía, era su único contacto con el exterior que fuera ajeno a su vida y eso le daba una extraña calma - Deja la venda tres días y después la retiras - rebuscó en la bolsa de tela que llevaba, después de haber pasado por todos los filtros de inspección. Entonces Harry recordó que había querido preguntarle algo a la sanadora desde la semana anterior.
- ¿También le das seguimiento a los demás del equipo?
- Sí, aunque sus quemaduras no son tan graves como las tuyas, estoy a cargo de ellos, junto con Angelina - sacó la familiar botella de la bolsa y Harry se estremeció al saber lo que vendría.
- Y hasta ahora no se ha encontrado algún efecto secundario por el fuego ¿cierto? - ella levantó la vista cuando recuperó unas vendas enrolladas.
- No, ninguno - lo miró con curiosidad - ¿Sientes algo diferente?
- No, no en realidad - pero ella esperó a que continuara - Sólo… no sé, tal vez no sea nada. James ha venido a visitarme un par de veces y lo noto extraño - ella apartó la mirada - Sé que no está bien porque tiene demasiadas cosas encima, pero siento que es algo más. Está alterado, nervioso y más ojeroso que nunca, no sé si en su revisión haya salido todo bien o… - la expresión que puso la mujer frente a él lo puso nervioso - ¿Qué sucede?
- Sabes que no puedo decir nada sobre mis pacientes - negó con la cabeza y levantó de nuevo la vista, como pidiendo disculpas por adelantado y eso asustó más a Harry.
- Chiara…
- No me corresponde - trató de concentrarse de nuevo en el frasco y las vendas, pero Harry se aventuró a poner una mano sobre su brazo para que se detuviera.
- Por favor - dijo casi con súplica, sabiendo que podría escuchar algo que contribuyera a descender aún más en su miseria - Es mi hijo, necesito saber - Chiara respiró profundo y dejó la botella y las vendas sobre la mesa.
- Mira, no es nada serio, ¿vale?
- ¿Pero podría serlo? - se apresuró a preguntar, temiendo que ella quisiera calmarlo con verdades a medias.
- Podría serlo, sí - confesó y Harry soltó el aire que estaba conteniendo - No es algo que se relacione a los efectos tardíos del fuego, es… otra cosa.
- Chiara, necesito que me hables con la verdad, por favor, sabes que no le diré a nadie - ella meditó por unos segundos y asintió.
- Lo que sucede con James es que ha generado un tipo de… dependencia a ciertas pociones - explicó seria, acomodando un platinado mechón de cabello detrás de la oreja - Siente que sin ellas no podrá resolverlo por su cuenta y eso es lo que lo tiene con los nervios alterados - Harry la miró sin comprender, tratando de procesar sus palabras a un idioma más coloquial para entender mejor.
- ¿Quieres decir que James tiene una adicción?
- Desde que lo atendí por primera vez por las quemaduras, a finales de febrero, me dijo que no podía dormir y era totalmente entendible, así que le receté unas pociones para dormir, pero después regresó porque… - buscaba las palabras adecuadas para seguir con el tema - Porque tenía pesadillas y quería ahora una poción para dormir sin sueños. Le mandé una dosis baja que resultaría eficiente en la mayoría de los casos pero no funcionó con él y por su cuenta decidió aumentar la dosis y la fue aumentando cada vez más - escucharla dolió. Sabía que James estaba pasando por mucho, que su dolor lo estaba consumiendo y que el recuerdo de ser testigo esa noche lo debía perseguir en todo momento, lo que lo orilló a buscar refugio en lo más próximo - Le dije que parara con eso, que no podía seguir tomando esas pociones, pero no me hizo caso. Su necesidad por las pociones es porque teme cerrar los ojos sin esa ayuda y… recordar - Harry trató de mentalizar el rostro de su hijo cuando estaba por salir del colegio, estaba tan motivado y feliz, pero no podía materializarlo, en su lugar estaba el hombre desgastado de ojeras profundas de hacía unos días - Faltó a varias revisiones conmigo porque sabía lo que le diría, pero yo fui a verlo a su casa y le dije que me había orillado a tomar medidas extremas y en San Mungo ya no pueden proporcionarle esas pociones y algunos ingredientes son muy controlados, así que no podrá hacerla por su cuenta. Lleva una semana sin tomar nada y su mente se lo está exigiendo porque no sabe cómo lidiar con lo que siente, en mi última visita, su primo me comentó que pasa noches muy malas.
Harry entendía, vivía en carne propia el sufrimiento de James, pero por alguna razón los recuerdos eran más fuertes que las pesadillas y aunque seguía despertando repentinamente tras haber visto una luz azul en sus sueños, no le añadía más a su dolor, seguramente ya había alcanzado su límite.
- ¿No puedes ayudarlo? – él no podía hacer gran cosa desde su celda, pero tal vez ella sí.
- Debe querer ser ayudado y me temo que no es el caso – por supuesto que sabía esa parte – Intenté canalizarlo con otra sanadora que se especializa en tratar con personas que han pasado por cosas similares, pero me aseguró que no lo necesitaba - Harry mantuvo los ojos firmes en los azules intensos de ella, mientras la impotencia se apoderaba de él – Me temo que no está en tus manos ayudarlo – le advirtió leyendo sus emociones – La forma en la que tú puedes colaborar con tu familia y contigo mismo es recuperándote, no hay más que hacer.
Harry no discutió más e incluso el dolor en el brazo no le resultó tan fuerte como debería cuando Chiara le aplicó el díctamo concentrado, tal vez su mente estaba demasiado ocupada con lo que había dejado atrás.
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- Podemos decir que me lesioné gravemente en el entrenamiento y que a pesar de que morías de ganas de venir, te quedaste a acompañarme en San Mungo - inventó Ginny. Se habían asomado por uno de los enormes ventanales del elegante salón donde magos y brujas con vestimenta de gala comenzaban a acomodarse en las sillas perfectamente alineadas. La boda de Percy daría lugar con tanta pomposidad como se esperaba de él, con gran parte del Ministerio invitado, compañeros de Hogwarts y las numerosas familias de los novios, llenando un gran salón comparable al de Hogwarts. Era el primer evento de tal magnitud al que asistían, muy aparte de aquellos donde Harry se había visto obligado a ir en el Ministerio, pero prometía ser tan "estirada" como esas.
- No puedes abandonar a tu hermano en su boda - le recordó Harry. Ginny torció la boca, meditando un segundo
- No cuenta como abandono si nadie nos ha visto - dio media vuelta, decidida, pero Harry la tomó de la mano, conteniendo la risa.
- Eres la peor - a él tampoco le entusiasmaba estar en un lugar con tanta gente del ministerio y conociendo a Percy, lo presentaría con cada asistente con tal formalidad y orgullo como una vez portó su insignia de premio anual.
- Sabes que a Percy no le importa si vengo o no, tú eres el importante para él, eres como un premio académico que le costó mucho trabajo conseguir - dijo con fastidio.
- Se que parece que así es, pero sabes que él te adora, como todos tus hermanos - ella resopló, resignada - Además, tú lo dijiste, nos vemos demasiado bonitos para no presumirnos - Ginny soltó una risita, asintiendo. La túnica negra de gala de Harry hacía juego con el vestido de ella del mismo color acompañado de unos pendientes y un delgado collar verde botella.
- Bieeeennnn - se rindió ella, acomodando un mechón rebelde que se había escapado de su peinado recogido - Pero recuerda, nos escabullimos antes de que…
- ¡Harry! - la emocionada voz de Percy hizo eco en el pasillo de la entrada, haciendo imposible que su llegada resultara inadvertida. Harry se aferró a la mano de Ginny y volteó a ver al pelirrojo, procurando pintar la sonrisa más natural que le permitía el momento - ¡Ahí están!
Como Ginny lo había previsto, Percy lo presentó con cuánta gente pudo antes de que Molly le advirtiera que ya era casi el momento y así pudieran escabullirse a tomar asiento junto a Ron y Hermione que los miraban divertidos. Ron le aseguró que después de la ceremonia, terminaría con la presentación hasta con los elfos de las cocinas. Ginny acercó más su silla a la de él, para poder susurrarle sus impresiones antes de que los novios hicieran la entrada al altar.
- La boda de Ron y Hermione pareció sólo un convivio comparada a ésta - comentó fijándose en el entorno - Dudo que la mitad de los invitados sepa siquiera el nombre de Percy.
- Oh vamos, seguro conocen a Waterby - no pudo evitar seguir el juego. No es que no le agradara Percy, claro que lo estimaba a pesar de ser el Weasley con el que menos se llevaba y con el que podía tener menos en común, igual que Ginny, por lo que cuando la ocasión lo ameritaba, bromeaban al respecto.
- Me pregunto cómo es que Audrey accedió a todo esto - miró alrededor, analizando los exuberantes adornos - El jardín de la Madriguera resulta mucho más bonito.
- Cuando nosotros nos casemos, definitivamente será en la Madriguera - continuó Harry mirando también alrededor, coincidiendo con ella.
- Oh y sólo con sencillos adornos de flores, nada extra.
- Y no invitaremos a nadie del ministerio, aparte de Kingsley y Hermione.
- Que sólo sea la familia con amigos cercanos y ya - terminó Ginny, mirando a Harry con ilusión, como si en su mente se estuviera figurando todo aquello.
- Suena perfecto - le sonrió de vuelta. Tras unos segundos, los dos entendieron lo que acababan de platicar y no pudieron evitar expresiones de asombro - Nosotros… - comenzó Harry, tanteando el terreno, aunque vio que Ginny sin duda estaba pensando lo mismo - ¿Acabamos de acordar casarnos?
- Eso parece - asintió ella sonriendo y Harry percibió el brillo travieso en sus ojos, encantada con la idea al tiempo que apretaba su mano - Oigan - se dirigió a su hermano y Hermione, que se acercaron a ellos para escuchar - ¿Adivinen qué?
- ¿La novia escapó a último minuto? - apostó Ron y los cuatro rieron con disimulo.
- No, Harry y yo nos vamos a casar.
La risa de Ron se quedó congelada y la de Hermione se pronunció más.
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La lluvia se colaba por la ventana, salpicando su rostro, haciendo que despertara por el dolor del contacto con el agua. Se quejó mientras se sentaba en la orilla del incómodo colchón, diciendo maldiciones con los dientes apretados.
- Nunca antes te habían importado las condiciones de las celdas de Azkaban, Potter - dijo la inconfundible voz de Dolohov - Ah, pero dijiste algo al respecto, ¿cómo era? Las escorias como nosotros no merecemos ningún tipo de consideración - sí, esas habían sido sus palabras tiempo atrás y aunque las condiciones eran deplorables, no entraban en sus peores días, así que todavía no cambiaba de idea. Tomó el frasquito con el díctamo que debía colocarse cada tercer día, pero no llevaba la cuenta, seguramente habían pasado varios días desde la última vez que se lo aplicó. Lo jugó un momento entre las manos, evaluado si estaba dispuesto a más dolor por unas pocas horas de calma después. Dolohov continuó diciendo algo, pero Harry decidió ignorarlo y cambió de posición en la cama para evitar que el agua lo alcanzara, apretando el frasco en la mano, aplazando el momento. Recargó la espalda en la fría pared de piedra y cerró los ojos, obligando a su mente a regresar al momento de hacía unos segundos, a la boda de Percy y Audrey, donde todo estaba bien, donde estaba con ella…
- Tiene visita, señor Potter - el joven auror que había visto antes estaba en turno, al parecer o le tenía respeto o miedo, porque le hablaba de una forma muy solemne. Harry se enderezó en su cama, colocándose los lentes para distinguir con claridad, esperando ver a alguno de sus amigos o alguien del DS, pero nada lo hubiera preparado para ver a la persona del otro lado de la reja, que lo miraba sin algún atisbo de emoción en el rostro y aguardó hasta que el guardia se hubo alejado lo suficiente para acercarse unos pasos más.
- Jamás pensé ser testigo de verte aquí - dijo una inconfundible voz arrastrando las palabras - Sé que te gusta el protagonismo, pero esto ya es demasiado hasta para ti.
Harry permaneció en su sitio, procesando todavía esa visita, tratando de recordar si había comido algo ese día para saber si no era una alucinación. Pero Malfoy se veía tan sólido como las rejas de su celda. Su cabello ya no era tan rubio como en el pasado, pero su complexión y los ojos grises eran sin duda los mismos - Tu celda se ve más acogedora que la de mi padre hace años - y justo una ráfaga de aire se coló por la pequeña ventana, alborotando más el cabello de Harry - Al menos no tienes goteras - miró el techo con interés.
- ¿Así que viniste a disfrutar de una pequeña venganza del pasado? - Draco lo miró por un momento, procesando su respuesta.
- ¿Esto? ¿Una venganza?
- Supongo que querías comprobarlo con tus propios ojos - dudaba que ese fuera el verdadero motivo, pero no tenía energías para armar una compleja red de suposiciones y teorías como en su adolescencia.
- Ya no tenemos quince y tengo asuntos más importantes que hacer para tomarme la molestia de hacerte una visita sólo para comprobar tu situación - miró con calma la reja y a Harry le pareció que se detenía más en la cerradura y luego desvió la vista a la pequeña reja que servía como ventana.
- Si no es una visita de cortesía, ¿a qué debo el honor? - Draco nuevamente se tomó el tiempo del mundo para contestar, paseando todavía la mirada por la celda, ignorando a Harry.
- No deberías ser tan hostil, Potter, dadas las circunstancias.
- Nunca hemos sido "amigos" precisamente.
- A diferencia de nuestros hijos, tú y yo nunca lo seremos - coincidió, endureciendo un poco la mirada que estaba fija en un punto cerca de la cabeza de Harry - A lo mucho tenemos un trato de mutuo respeto, no hay nada más – finalmente sus ojos grises se posaron en los verdes – El apellido Malfoy todavía tiene mucho peso en algunos… sectores del mundo mágico - Harry levantó la cabeza, atento de pronto - Y se habla de un evento esperado – se puso de pie, pero mantuvo su distancia, temiendo que Malfoy se arrepintiera de un momento a otro – Uno que involucra a la mujer de las marcas – el vuelco en su estómago lo hizo apretar con fuerza la botellita en su mano – Dicen que será en la luna nueva dentro de dos ciclos.
- ¿Dónde? - apenas pudo pronunciar, notando hasta entonces que apretaba también la mandíbula.
- Eso no lo sé – apartó la vista de nuevo, enfocándose en la pared junto a él - Pero no estará sola.
- ¿Cómo sé que es verdad lo que me dices?
- No perdería mi tiempo para venir a contarte un simple rumor - lo miró con desagrado, molesto por su desconfianza. Harry bajó un poco la guardia. Sólo tenía dos opciones, confiar o no confiar en la palabra de Draco y presentía que se arrepentiría si se decidía por lo segundo.
- ¿Por qué me dices esto? – Draco se encogió de hombros.
- Sólo supuse que sería de tu interés.
- Pudiste decírselo a Ron o…
- El trato con Weasley nunca es civilizado, menos ahora - sabía que tenía que ver con Rose y Scorpius - Y de sobra sabemos que ninguno de tus allegados me escucharía siquiera, así que tú sabrás qué hacer con esa información - Harry tenía preguntas, demasiadas, pero conocía lo suficiente a Draco para saber que no diría nada más, así que permaneció quieto, mirando al hombre frente a él para tratar de descubrir algún gesto o algo más que le diera una pista extra - Y aplícate ese díctamo, Potter, estás hecho una mierda – señaló con la cabeza el frasco en su mano. Tal vez comenzaban a compaginar más de lo que ambos les gustaría, pues Ron y Malfoy lo describían igual – Esas cicatrices realmente perturban.
- No las tengo para parecerte guapo, Malfoy, y mejor acostúmbrate porque no se irán a ningún lado - el momento importante había pasado, habían terminado con ese paréntesis de información y volvían a su hostilidad de juventud.
Draco lo miró a los ojos unos segundos y apretó la mandíbula, como si estuviera meditando en decirle algo o no. Sin apartar la vista de Harry, habló.
- Hay marcas que nunca vas a poder borrar, Potter - involuntariamente pasó una mano por la manga y Harry casi pudo vislumbrar la serpiente y el cráneo formando el sello característico de Voldemort que adornaba su brazo desde los dieciséis - Y debes aprender a vivir con ellas – Harry tragó duro. Sabía que Draco no se refería a sus evidentes heridas físicas. Malfoy dio un paso hacia atrás y apartó finalmente la mirada, saliendo de la seriedad de sus palabras – Astoria dice que… Como sea, nos veremos, Potter… o no – dio media vuelta, dispuesto a salir de su campo de visión – Ah, por cierto, recordé que te gustaban los poemas, así que te dejaré una pluma con el guardia, para que dejes volar tu imaginación – dijo en tono de burla y sin esperar respuesta continuó su camino. Harry se dejó caer de nuevo sobre la cama, repasando cada palabra de esa extraña conversación, sin importarle que la lluvia volvía a colarse por la ventana.
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Draco es uno de los personajes que en lo personal ni lo quiero ni lo odio, pero sé que muchos lo aman y quería que tuviera una redención más marcada ahora sí, ayudando a Harry no sólo con información, sino diciéndole unas cuantas cosas que nadie más le había dicho.
Los personajes pertenecen a Jk Rowling y otros a Jam City.
Nos leemos en el siguiente capítulo :)
