N/A:Acá les dejo el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten y dejen reviews por favor que si no me deprimo. Gracias y no se preocupen que dentro de poco se va a poner romántico.

Y gracias a las a las personas que me dejaron reviews, eso me pone muy, pero muy feliz, les agradezco de corazón y espero que sigan dejando reviews por cada capítulo. Que eso me inspira mejor y me dan más ánimos.

Esto es para las personas que no me dejan reviews… ¡DEJEN REVIEWS O LAS MATO! JAJAJA (risa malévola) por favor, snif… snif… snif… si sigo llorando así me voy a deshidratar.

Akatsuki ha vuelto

Siete años después

Las calles de aquel barrio se encontraba repleta de gente, las personas iban de un lado a otro entre gritos y empujones, todo se veía muy escandaloso. Todo, menos para Uzumaki Naruto, que con paso lento pasaba por al lado de todo ese revuelto mirado con atención todo a su alrededor.

A su lado caminaba su compañero de trabajo, el tan conocido Uchiha Sasuke, que con porte elegante y calmo iba al lado del rubio.

Ambos vestidos de traje negro, con las diferencias de que el rubio llevaba una blanca camisa de manga larga con los tres primeros botones desabrochados, un pantalón de vestir al igual que el saco y un carnet que colgaba de su cuello mostrando su profesión. No llevaba corbata porque no le era cómodo y así se sentía un poco más libre.

El moreno a su lado llevaba una camisa blanca también, con la diferencia que este sí traía corbata y un chaleco grisáceo, su saco era negro al igual que el pantalón y sus zapatos brillaban mucho al haber sido lustrados. Del cuello se dejaba ver un carnet al igual que Naruto, dejando ver alguno de sus datos.

Se dirigían a la gran casa donde todo ese escándalo se reunía. Los periodistas entre tropezones, trataban de acercarse lo más que podían a los dueños de tan prestigiosa mansión, preguntado cómo se sentían luego de tan devastador acontecimiento, aunque realmente a toda esa gente no le importaba los sentimientos de estos, solo querían una buena historia para su periódico o canal.

Los vecinos también se encontraban reunidos tratando de poder meter sus narices en asuntos que no les incumbían. Mientras la policía intentaba por todos los medios alejar a toda esa gente para darles paso a los recién llegados detectives.

Unas cintas amarillas rodeaban toda la casa impidiéndole el paso a cualquier intruso. La escena del crimen no podía ser vista por cualquiera, solo para aquellos que pudieran resolver el caso, y esos eran nada más y nada menos que el Uchiha y Uzumaki.

-¿Cuál es la situación, Capitán? –preguntó el detective Sasuke a unos pasos de los policías que se encontraba delante de la puerta de la mansión.

-Agente Uchiha – dijo este acercándose al azabache. –No creo que los necesitemos. Pensamos que el chico vecino es el asesino. –habló el policía señalando la calle de en frente donde un joven no más de los 17 años, era llevados por policías hasta un auto que seguramente iría hasta la comisaría.

-¿Confesó? – preguntó el Uchiha dirigiendo su vista al hombre delante de él nuevamente.

-Está realmente asustado. – aseguró este.

Naruto, que se encontraba al lado de su compañero, miró al chico que supuestamente había asesinado a la joven Mercy Tolliver.

-¿¡La mataste? – le gritaban los periodistas sofocando al chico para tener algo de información. Este simplemente los miró con asco sin decir nada antes de ser metido dentro del automóvil.

El rubio lo observó con atención. Ese chico no tenía porte de asesino, no parecía el tipo de persona que se atrevería a matar.

Desde la puerta de la casa, salieron unos hombres con delantales y guantes en las manos, llevando una camilla donde un cuerpo era cubierto por una bolsa negra impidiendo ver a la víctima. Los presentes voltearon a ver.


-Los padres de Mercy, nos darán una declaración- aclaró el abogado de la familia con un micrófono en la mano.

Al lado de este se encontraban los padres de la chica con la cabeza gacha, la madre lloraba en silencio y el padre miraba al frente con valentía.

El hombre se acercó a estos y les extendió el micrófono, que rápidamente fue agarrado por el padre.

-Esto tomará un momento. Gracias a todo el cuerpo de policías y a todos los voluntarios que ayudaron en la búsqueda de nuestra amada hija.- habló el hombre cogiendo la mano de su esposa con fuerza, pero esta trataba disimuladamente zafarse del agarre del hombre. Cosa que pasó desapercibida por todos los presentes, menos por unos profundos ojos azules que miraban la escena calculadoramente.

Aquella pequeña "conferencia", estaba siendo llevada a cabo en el jardín de la mansión, donde todos los periodistas anotaban en sus libretas lo dicho por el hombre. Otros con sus cámaras y micrófonos alzados al aire para captar mejor el mensaje.

Sasuke se encontraba hablando en susurros a unos de los policías que se encontraban ahí, le parecía extraño que el padre de la joven no les diera el permiso de investigar un poco más sobre el caso, ya que supuestamente el asesino había sido capturado.

Naruto se encontraba un poco más lejos, apoyando su espalda sobre un árbol mirando a los padres de la joven. En la cara de la mujer se veía claramente terror.

-El modo en que esta comunidad entera, se ha unido para apoyarme, y a Juniper en estos terribles momentos… ha sido de gran ayuda para nosotros. –dijo esto soltando la mano de la mujer para pasar su brazo por sobre los hombros de esta, sujetándola fuertemente. – Y ahora solo quería pedirles… -siguió hablando pero Naruto no lo escuchó más. Se dio la media vuelta y comenzó a caminar rumbo hacía la mansión. -… un poco de tiempo, espacio y privacidad. Para llorar a nuestra hija. Gracias.-

Frente a la puerta, cogió el pomo y girándolo lentamente ingresó dentro de la casa. Caminó tranquilamente por esta dejando la puerta abierta mientras veía las paredes a su alrededor. La casa se encontraba vacía, ya que todos los habitantes de esta se encontraban afuera en el jardín escuchando el discurso.

Llegó hasta la cocina, que se veía realmente reluciente, decorada con copas sobre algunos muebles con vidrios adelante donde resguardaba los cristales.

Avanzó un poco más, donde una larga mesa blanca colocada al centro de la habitación, reposaba algunas tazas de té.

Sin el permiso de nadie, abrió el refrigerador y examinando el contenido de esta, tomó algunos fiambres, cogió algunos panes de la lacena y se preparó un rico sándwich.

Prendió el fuego de la hornalla y calentó agua para su té, que lo sirvió en dos tazas. Mordió un trozo de su emparedado y observó la puerta del refrigerador. Estaba lleno de fotos de la familia, donde todos sonreían alegres.

Su expresión de suavizó en cuanto vio la gran sonrisa que portaba en el rostro la madre de la casa, se veía muy feliz mientras era abrazada por su esposo e hija, parecía una familia sin complicaciones.

Unos pasos se escucharon acercarse lentamente en su dirección, así que el rubio volvió a colocarse a un lado de la mesa y cogió las dos tazas de té esperando al recién llegado, que no era nada más ni nada menos que la madre de la joven.

Esta ingresó a la cocina mirando sus uñas y en cuanto levanto la vista se encontró con un joven rubio que le sonreía inocentemente desde el otro lado de la mesa.

-Hola Sra. Tolliver. – saludó este a la mujer que lo miraba extrañada.

-¿Quién es usted? – preguntó acercándose al joven

-Mi nombre es Uzumaki Naruto. Estoy aquí para ayudarla. –dijo sin más mostrándole una confiable mirada. La mujer lo observó algo nerviosa.

-¿Le gustaría una taza de té?- ofreció con otra sonrisa tranquilizadora. Esa sonrisa le decía claramente que ese chico era una buena persona.

-Si claro, se lo agradecería. – aceptó sin más.

-Debe de estar cansada. –dijo el rubio cogiendo ambas tazas y dirigiéndose a la pequeña mesa que se encontraba cerca de ellos que era donde siempre desayunaba la familia. -¿Por qué no se sienta dattebayo?

-De acuerdo. –dijo ésta siguiendo al detective. Ambos se sentaron y se miraron, la Sra. Tolliver con un poco de desconfianza y Uzumaki con otras de sus encantadoras sonrisas.

-Es agradable y silencioso aquí ¿cierto? – rompió el silencio la alegre voz de Naruto.

-Sí lo es- asintió la chica.

Naruto una vez sentado frente a la mujer, estiró su mano hacia la de esta y la sujetó en una muestra de apoyo.

-Calma. –le dijo con suavidad viendo las lágrimas que amenazaban con salir de los ojos de la chica.

La mujer cerró fuertemente los ojos tratando de tranquilizarse. La muerte de su hija le estaba afectando demasiado y apenas Uzumaki le había cogido la mano, tenía unas increíbles ganas de llorar desconsoladamente.

Naruto retiró lo mano y se enfocó en su tasa. –He estado viéndolos a su marido y a usted, y quiero que sepa que entiendo lo que siente en este momento.-

-No tiene idea. Créame. –dijo algo enojada. No creía que el joven supiera por lo que ella estaba pasando, seguramente lo decía para hacerse el que la entendía como todas las demás personas de afuera.

-Lo hago. –aseguró. –Lo sé. Lo sé y quiero ayudarla.

-No puede ayudarme. ¿Qué podría saber usted? – volvió a hablar en tono desafiante.

Uzumaki sonrió. –Toda clase de cosas. – su semblante permaneció así un poco más antes de ponerse serio. –Usted solo pretende que le gusta esquiar, ¿cierto? – Esta lo miró confundida.

-Sí, pero…-

-Se alegra que su mejor amiga recién subió algo de peso, como 5 kilos. –la interrumpió con algo que claramente no tenía nada que ver con lo ella pensó. ¿De qué le estaba hablando ese joven?

-Desearía que hubiera sido más intrépida cuando era joven. Adora India pero nunca ha ido. Tiene problemas para dormir, su color favorito es, azul.- y sí, él le estaba diciendo sus datos, demostrándole así que él sí sabía cosas de ella.

-No lo entiendo. Usted es… ¿es psíquico? – cómo ese joven rubio sabía tantas cosas de ella, ni siquiera lo conocía.

-No- rió por el comentario. – Solo pongo atención. Solía hacerme una buena vida pretendiendo ser un psíquico. Le digo esto, porque quiero que entienda que no tiene sentido que me oculte las cosas.-

Ella lo miró sorprendida, ¿se había dado cuenta de lo que pasaba?

-¿Ocultar? ¿Qué? – se hizo la desentendida.

-¿Quiere saber lo que veo en su esposo?- esta sintió frunciendo el seño. –Veo un hombre cálido. Amoroso y generoso. Un poco soberbio tal vez, egoísta, controlador… pero un hombre decente.-

-Si.- afirmó por inercia más que porque lo pensara.

Naruto volvió a observarla con atención. Ella notó la penetrante mirada de este, así que desvió la vista hacia su té mientras lo cogía y se lo llevaba a los labios para no parecer tan nerviosa, sabía que el detective había notado lo perturbada que se encontraba.

-¿Entonces por qué sospeche que fue él el que mató a su hija? – dicho esto, la mujer abrió de sobre manera los ojos enfocándolos en el rubio, y el nerviosismo volvió.

-¿Qué… qué ha dicho? –tartamudeó sorprendida.

-No tenga miedo y cuénteme, usted puede confiar en mí.- la voz de Naruto sonaba suave, apacible. Algo que le dio valor a la mujer de hablar, sabía que en aquel joven podía confiar.

-Yo… yo… -El rubio le cogió la mano.

-¿Usted?- le ayudaba para que terminara la oración.

-Yo…- las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de la mujer que esta trataba de reprimirlas lo más que podía. –Yo… ¡Dios! ¡Oh Dios!- pero las lágrimas salieron de todas formas haciendo que llevara las manos a la boca para reprimir un gemido de dolor.- Él…

-¿Jun? – pero no pudo seguir hablando ya que la voz de su marido se escuchó llamándola llegando a la cocina.

Ambos presentes dejaron la conversación y se enfocaron en el recién llegado.

-Jun- volvió a decir una vez al lado de ambos. Observó a su espesa acompañado de un muchacho que él no conocía y las lágrimas que decoraban el rostro de la mujer. -¿Qué sucede, por qué lloras? ¿Quién es usted?- preguntó desconfiado mientras se acercaba. Naruto enseguida se puso de pie.

-Uzumaki Naruto, detective de casos de homicidios. Es un placer. –se presento estirando la mano para coger la del hombre. Éste le devolvió el saludo desconfiado.

-Un placer Uzumaki… ¿puedo preguntar qué hace aquí con mi esposa?- su mirada viajó a la mujer.

-Estoy aquí para hacer algunas preguntas acerca de su hija.- respondió lo más calmado que pudo, la mirada del hombre sobre su esposa le decía claramente que las cosas no iban bien.

-Ya veo…- dijo enfocándose nuevamente en los azules ojos del rubio.

La mujer de cabellos rubios, se puso de pie y salió de la cocina dejándolos solos sin decir una palabra. Naruto la observó marcharse con una sonrisa.

-¿Puedo hacerle un par de preguntas Sr Tolliver? –

-Claro- dijo este sin más.

El rubio lo miró serio y preguntó.

-¿Por qué mató a su hija?- la cara del hombre se transformo. ¿Qué era lo qué le había preguntado?

-¿Disculpe?- preguntó más que sorprendido.

-He dicho que por qué ha matado a su hija.-

-No, eso lo escuche. A lo que me refiero es… ¿qué rayos le pasa por la cabeza? ¡Salga de mi casa ahora!-

-¿Usted mató a su hija Sr Tolliver?-

-¡¿Cómo se atreve? ¡Viene aquí, perturba a mi esposa y además es tan desubicado que me pregunta si asesiné a mi hija! ¡¿ESTA USTED LOCO?- explotó de nervios el hombre gritando, a lo que Naruto simplemente se mantuvo calmo.

-Un hombre inocente ya me hubiera golpeado.-

-¡Y lo haré si no sale de mi casa ahora! ¡Haré que le saquen la placa!- los gritos se hacían cada vez más fuertes. -¡SALGA DE MI CASA AHO….

Pero no pudo terminar la frase ya que la mujer volvió a ingresar a la sala con una pistola en mano apuntándole.

-Jun, amor… ¿qué haces?- retrocedió un paso.- Baja el arma.-

Naruto abrió los ojos como plato, Jun tenía pensado dispararle a su marido. Su cara le decía lo mucho que lo odiaba. Esto se había puesto peligroso.

-Sra. Tolliver, baje el arma… esto se puede solucionar de otra manera.- pero la mujer parecía no escucharle, su mirada estaba fija en su marido, viéndolo con odio y desesperación.

-Jun… hazle caso a Uzumaki… no dispares…-

¡Pum! El sonido del arma siendo usada se escuchó en toda la cuadra.

Sasuke, que se encontraba hablando con otros policías en el jardín, corrió a toda velocidad hacia la casa al escuchar el disparo, seguido por otros policías. Ingresó a la mansión a toda prisa yendo directamente hacia dónde provino el sonido cogiendo su arma del chaleco que llevaba puesto y entró a la cocina apuntando a ambos lados.

-¡Muévanse, muévanse! –dijo a los presentes viendo a la mujer con el arma. El resto de los policías apuntaron a ambos, que siendo Naruto un detective llevó las manos hacia arriba como cuando se le apunta a un criminal. Se encontraba bastante perturbado, no esperaba que las cosas salieran así.

Sasuke llevó su mirada por toda la habitación encontrándose con su rubio compañero, la Sra. Tolliver y el Sr Tolliver, que este último yacía en el suelo cubierto de sangre.

-¿Qué demonios pasó aquí, Naruto?- preguntó al rubio a un lado de él sin dejar de apuntar con el arma a la mujer. Naruto lo miró con cara de circunstancias.


Palm Springs, California.

-¡AH!- el grito desgarrador se oyó muy fuerte.

Un hombre, calvo de cabello, se encontraba tirado en el suelo con un corte muy profundo sobre su garganta. Parecía muerto, pero no lo estaba aunque poco no le faltase.

El grito era del otro hombre. El que había ingresado a la casa y se había encontrado con su hermano agonizante en el frío suelo. Alguien lo había atacado en su ausencia.

Si perder más tiempo, corrió hacia el teléfono y con desesperación y las manos repletas de sangre al haber cogido a su hermano para verificar el estado, marcó el número de la ambulancia seguido por el de la policía.

Una vez cortado la comunicación, se giró sobre sus talones y se dirigió nuevamente al cuerpo frío de su hermano, notando por primera vez el dibujo hecho en sangre sobre la pared. Era una cara redonda, de esas que uno dibuja siempre en las cartas. La cara estaba sonriendo pero al mismo tiempo lágrimas se le salían por los ojos. Estaba hecha toda de sangre, que el joven asoció que seguramente sería la sangre de su hermano.

La rabia lo rodeo. El que le había hecho eso a su hermano lo pagaría caro, muy caro, de eso se aseguraría.

-Maldito-


-Ya te he dicho que lo siento, Teme. – seguía cierto rubio tratando de ser perdonado por su amigo.

-No me fastidies. –respondió éste simplemente dándole la espalda y comenzando a caminar.

-No seas arrogante desgraciado. No fue mi culpa que la Sra. Tolliver haya matado a su esposo, eso venía desde hacía mucho tiempo.-

Sasuke paró su caminata para encarar a su compañero, que Naruto tuvo que detenerse para no chocar con éste.

-Ya Teme no me veas así.- dijo desviando la mirada nervioso. Sasuke se veía enojado, había arrugado de sobre manera él entre seño.

-¿Y cómo pretendes que te mire después de la estupidez que hiciste? – su voz sonó amenazador.

-Te recuerdo que solo hice lo que debía hacer dattebayo. Al chico que habían encerrado era completamente inocente, el verdadero asesino resultó ser el Sr Tolliver.- Naruto se sentía ofendido. No es quisiera que le dieran una medalla por haber resuelto el caso, pero no era razón para que todo el departamento de homicidios le mirara como quién mira a un inexperto.

-Y yo te recuerdo que acabas de dejar que un hombre muera. ¿Para qué crees que tienes un arma, Dobe?-

-Sasuke, te estás pasando. Si no saque mi arma fue porque el resultado iba a ser el mismo, asustaría a la Sra. Tolliver y nos dispararía a ambos. No me culpes que aquel desgraciado haya muerto porque su esposa no lo soportara más y lo matara, ¿quién no lo haría después que el muy bastardo ha matado a su hija por enfermo?- dijo muy molesto el rubio y tenía razón. A él también le dolía que aquel hombre muriera, no porque le quisiera, solo era porque ver morir a alguien no era muy divertido y él también sentía culpa, pero esa no era razón para que lo culparan.

El Uchiha no dijo nada más. Se había pasado y lo sabía, esa reacción se debía a que luego todo el escándalo se le armaría a él, seguramente que jefe estaría más que disgustado con el resultado del caso y él pagaría las consecuencias ya que era el líder de los dos y tendría que dar la cara.

Naruto al ver el mutismo, se enojó aun más. ¿Qué ese desgraciado no pensaba dIsculparse? Esto era el colmo. Había cometido un error pero lo había enmendado.

-Teme.- dijo y sin más se dio la vuelta y se alejó de su amado compañero.

-Naruto ¿A dónde vas ahora?- dijo sin ganas de nada. No tenía deseos de lidiar con el enojo del rubio, se encontraba muy casado y aun le faltaban algunas horas para terminar el horario laboral.

-A un lugar donde pueda tranquilizarme.- respondió sin voltear y siguiendo su camino.

-Como quieras. –

Ambos se fueron por su parte tratando de no enojarse más de lo que ya se encontraban. Naruto por no golpear a nadie y el azabache por no tirar a alguien del 5° piso que se encontraba.

Pero no pudo ir muy lejos, ya que el celular del azabache comenzó a vibrar. Parando la caminata, cogió de su bolsillo el dichoso aparato y contestó la llamada.

-Moshi, moshi.-

-Hola Uchiha, te habla Sai…- se escuchó del otro lado de la línea.

-¿Qué sucede? No es muy normal que me llames. – dijo extrañado el azabache mientras volteaba el rostro para observar al rubio que se alejaba cada vez más.

-Si lo sé pero las circunstancias lo requieren.-

-¿Qué circunstancias, Sai?-

-¿Se encuentra ahí contigo Naruto?- si había algo que al Uchiha no le gustaba de ese tipo, era que tuviera tanta confianza para dirigirse a su amigo por su nombre.

Sasuke arrugó el ceño con disgusto.

-No, se ha ido ¿para qué quieres saber?- el pelinegro notó el cambio de voz en el azabache y sonrió.

-Sólo quería saber. Le he estado llamando a su móvil y no me ha contestado, supuse que estaría ocupado por eso te he llamado a ti. Tú sabes que no lo haría si no lo necesitara.-

-Pues no está conmigo así que pierdes el tiempo. Hasta nunca anormal. – y sin más cortó la comunicación más que fastidiado.

Odiaba al pelinegro ese, lo odiaba con todo su ser. No entendía cómo Naruto pudo terminar siendo tan amigo de ese hombre, sin lo falso se le notaba en la cara.

Empeorando más su día por la mala sangre que se estaba haciendo, siguió su camino hacia la oficina del jefe que seguramente le regañaría por los resultados del caso.

-"Maldición".- se dijo apresurando el paso. Mientras más rápido acabara con eso, más temprano volvería a su casa.


Los golpes no se hicieron esperar en la puerta, cosa que el hombre detrás de la oficina no hacía otra cosa más que girar los ojos en señal de fastidio. Con un mal pronunciado "Adelante", la puerta fue abierta.

Un hombre de aspecto cansado ingresó al cuarto con una sonrisa adornando su rostro, pero no se podía ver ya que una misteriosa máscara cubría gran parte de su rostro.

-Jiraiya-san le tengo malas noticias.- dijo una vez en frente del escritorio de este.

-¿Más?- dijo dejándose caer con pesadez sobre el escritorio.

-Sí y lamento que así sea, pero son las cosas que pasan por ser el jefe.- respondió con burla el peligris.

-Debería darme unas vacaciones. –

-Si hace eso tendría que poner a alguien a cargo y créame nadie querría con tanto trabajo acumulado que ha dejado.-

-No es mi culpa que me abrumen con tantas malas noticias y que a cada minuto más gente muera.- se excusó el mayor cerrando los ojos con intenciones de dormir.

Kakashi padeció.

-No señor, usted no puede dormir ahora. Debe revisar estos documentos que son de suma importancia.- se acercó al peliblanco y le extendió los archivos que llevaba en las manos.

Jiraiya los cogió de mala gana. Verdaderamente quería ir a su casa y ver a su amada esposa para luego comer lo que esta le hubiere preparado y dormir lo que quedaba del día y no trabajar como un condenado.

-Lo que verá ahora no le agradará en lo absoluto.- se adelantó a darle la información Hatake.

-He visto muchas cosas desagradables, esto no será la excepción.- dijo mientras abría la carpeta con la información.

-Ya vera de qué le hablo.-

-Imposible.- dijo en un susurro no creyéndose lo que leía.- Es imposible.-

-Sucedió en California, nos llegó este expediente informándonos acerca de una organización llamada Akatsuki que ha armado revuelo allá.- explicó Kakashi.

-¿Sabes lo que significa esto, Kakashi?- preguntó el jefe sin despegar la mirada del archivo.

-No señor.-

El mayor negó con la cabeza para sí mismo. Al fin los habían encontrados, después de tantos años desaparecidos habían vuelto a la acción, era su oportunidad de acabar con todo aquello que había comenzado años atrás, con aquellos recuerdos que no quería ni mencionar.

-"Al fin han aparecido Akatsuki. Tengo que informarle a Naruto sobre esto".- pensó el peliblanco.-"¿Qué harás Naruto ahora que Akatsuki ha reaparecido, vengarás a tu padre?".-