Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.


Capitulo 4: Príncipe Rebelde.

Edward POV.

─ Recuerda llamar todos los días y mantente lejos de sol ─ Me recomendó Alice mientras me arreglaba el cuello de la camisa… por tercera vez.

─ Si mamá ─ Le dije burlón sonriendo, ella me sacó la lengua riendo.

─ Te voy a extrañar ED, cuídate mucho ─ Me dijo seriamente a la vez que me abrazaba.

─ Yo también te voy a extrañar, duende ─ Le dije y le di un beso en la frente, ella tenia los ojos llorosos, gemí para mis adentros, odio que una mujer llore ─ No llores enana, veras que regresaré antes de que puedas extrañarme. ─ Ella asintió y nos separamos.

─ Será mejor que vuelvas en perfectas condiciones o si no te las veras conmigo Edward ─ Amnenzó Rosalie abrazándome y ocultando su rostro en mi pecho, a ella no le gustaba demostrar sus sentimientos. ─ Y que sea pronto ─ Demandó en un susurro.

─ Yo también te voy a extrañar Rose ─ Le dije apretándola un poco mas a mi y dándole un beso en la frente.

"Pasajeros del vuelo 241, con destino a La Push, por favor abordar por la puerta numero tres". Se escuchó la voz sonando por los altavoces del aeropuerto, anunciando mi vuelo.

─ Cuídense ─ Les pedí y nos abrazamos los tres. Con un suspiro me separé de ambas, era la primera vez que estaríamos separados por tanto tiempo desde que nos conocimos en la academia. Las iba a extrañar horriblemente.

Eran las siete de la mañana, el vuelo salio puntual, el avión era pequeño ya que La Push era un pequeño país y no mucha gente iba, una vez en el avión me senté y acomodé para un vuelo de dos horas, me puse mis audífonos y deje que la música clásica me relajara durante el vuelo. Una Azafata se puso a mi lado, me quité los audífonos por cortesía, ella me observaba con una enorme sonrisa y sus ojos observaban cada detalle de mí, me sentí realmente incomodo.

─ ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle señor? ─ Dijo tratando de lucir seductora, la chica tenia el cabello marrón oscuro y ojos azules, alta y de buen cuerpo.

─ No gracias ─ Dije lo mas amable que pude sonriendo. Ella pareció decepcionada.

─ Si necesita algo, llámeme ─ Dijo y se inclinó dejando su pecho realmente cerca de mi rostro. ─ Lo que sea ─ Susurró, se irguió, me sonrió nuevamente y se fue, exagerando su caminar.

Rodé mis ojos, ya extrañaba a Alice y Rosalie, con ellas las mujeres no se acercaban, fuera porque Rosalie las intimidaba o pensaban que era novio de Alice, no se atrevían a hacer nada mas que mirarme. Me vinieron a la mente un par de ojos color chocolate, la razón por la que rechacé a la chica y por las que rechazo a tantas más… Bella, un suspiro seguido de una sonrisa sale de mí, al pensar en la pequeña que me robó el corazón hace tantos años y que aún lo tiene, mis manos van a mi pecho, a la cadena donde cuelgan los dos anillos, los saco de debajo de mi camisa y los examino, cada vez que pienso en ella hago lo mismo, es lo único que me quedó de ella.

Son un anillo de oro blanco y otro de oro amarillo, lisos por fuera, pero por dentro tienen un grabado parecido: "Tuya por siempre", "Tuya para siempre". Sonrío cuando recuerdo a los anteriores dueños, Edward, mi padre, y Charlie, el padre de Bella. Estos eran sus alianzas de boda; Bella se había quedado con la de mi madre y la de ella, estas decían en cambio: "Tuyo por siempre" y "Tuyo para siempre". Un recuerdo de nuestra promesa de cuando eramos niños.

Nuestros padres se habían conocido en una misión, porque el objetivo de mi padre y René era un príncipe que tenia que viajar a Japón, para una negociación importante, el príncipe temía por su esposa y pidió también agentes para ella cuando intentaron secuestrarla, llamaron a mi madre y Charlie, mi padre se enamoró de mi madre a primera vista y ella también fue así, los padres de Bella se enamoraron poco a poco y basicamente porque tenían que acompañar a los míos a todos lados.

Salieron por dos años, antes de que Charlie y mi padre les pidieran que se casaran, el mismo día. Lo gracioso fue que ellos mandaron hacer los anillos por separado, pero cuado se los mostraron se dieron cuenta que prácticamente decían lo mismo. Las grandes mentes piensan igual, decían Charlie y mi padre.

El avión aterrizó mientras yo estaba imaginando como estaría ella ahora, ¿Tendría el cabello largo o corto? ¿Qué tanto habría crecido? ¿Se había convertido en una agente? La única razón por la que me interesé en las computadoras era porque quería investigar si Bella se había convertido en agente activo, las batallas cibernéticas con IS solo lo hacían interesantes.

Pero las preguntas que más me torturaban eran: ¿Se acordaría de mí? ¿De la promesa que nos hicimos hace diez años? ¿Estaría con alguien? Esta ultima hacia que mi corazón doliera terriblemente.

Recogí mis maletas y me puse a buscar con la mirada, se supone que enviarían a alguien por mí. Enseguida lo encontré, buscando con la mirada entre las personas, sus ojos me observaron analizándome, a diferencia de mí, él no sabia como era yo. Me acerqué.

─ El macho Alpha es el que lidera la manada ─ Dije, era la contraseña que me identificaría.

─ Y el Beta es el segundo al mando ─ Me respondió, siguiendo la contraseña. Con un asentimiento de cabeza de ambos, nos fuimos.

─ Sam Uley ─ Se presentó ofreciéndome su mano.

─ Edward Masen ─ Le contesté, devolviéndole el saludo.

─ ¿Te dijeron lo que tienes que hacer? ─ Preguntó. Su voz no era curiosa o molesta, solo era profesional.

─ Si, asegurarme que el príncipe Jacob este a salvo hasta que se mude junto con su princesa ─ Le respondí seriamente.

─ Ten presente que estamos hablando del heredero de este país, no de cualquier embajador que hayas protegido, el príncipe es el futuro de La Push. ─ Su voz era inexpresiva, pero no sus ojos, me observaba de una manera que decía claramente: "Si algo le pasa al príncipe, lo lamentaras"

─ Lo sé, lo protegeré como si fuera mi hermano ─ Le dije seguro de mi mismo, esta era mi primera misión yo solo y primero me pasaría algo a mi que a ese príncipe. Sam asintió y continuó manejando. Me dispuse a observar por la ventana.

El paisaje era tropical combinado con uno de montaña, era una extraña mezcla, por un lado podías ver palmeras y arena y por el otro bosques y montañas. Llegamos al castillo quince minutos después; Una enorme reja se abrió de par en par, permitiéndonos entrar, un extenso jardín nos recibió, al fondo se veía el castillo, era imponente, digno de la familia real.

Sam estacionó en la entrada, un hombre mayor de cabellos grises, estaba en la entrada, con una enorme sonrisa, vestido con una camisa manga larga y con jeans, salí del auto y tomé mis maletas, nos acercamos al hombre al mismo tiempo que un joven de cabello rizado se llevaba el auto. Escuché a Sam decirle Quil.

─ El es Edward Masen, el nuevo guardaespaldas del príncipe ─ Me presentó. Yo le ofrecí mi mano.

─ Chico esas formalidades no van con nosotros ─ Me dijo y un segundo después estaba abrazándome ─ Harry Clearwater, si necesitas cualquier cosa avísame que para eso estoy aquí, soy el mayordomo ─ Se presentó al separarse. Lo ultimo lo dijo sarcástico, me sorprendió, normalmente los mayordomos eran serios.

─ Tendré que acostumbrarme ─ Dije algo apenado.

Sam y Harry intercambiaron una mirada cómplice, Sam le dijo algo en otro idioma, que reconocí como Quileute, pero no entendí, ellos rieron al mismo tiempo que me observaban, obviamente era sobre mí.

Entramos en el castillo a una enorme sala, con techos muy altos y con decoración al estilo indio, diversos cuadros sobre los lobos adornaban las paredes, según las leyendas de los Quileutes ellos descienden de estos animales, por lo que en estos tiempos los veneran y respetan. Esta prohibido cazarlos.

Sam fue directo a la cocina, según me explicó Harry, a ver a su esposa; Harry me dirigió a la que seria mi habitación, para que descansara un poco antes de conocer al Rey y su familia, desayunaríamos juntos pues eran las nueve y media de la mañana; en la puerta de la habitación, mi curiosidad me ganó y antes de que Harry se fuera le pregunté.

─ ¿Qué fue lo que te dijo Sam hace rato? ─ El sonrió.

─ Veremos si el príncipe le da tiempo a que se acostumbre ─ Me tradujo y se marchó dejándome solo y realmente confundido.

Comencé a desempacar mis cosas, para cuando terminé Harry tocaba mi puerta, me fue explicando en el camino sobre las habitaciones que íbamos pasando, hasta el comedor.

Me quedé en shock cuando entré, no solo por la habitación, que era de techos altos y enormes ventanas que dejaban ver los bosques, sino por el caos y la cantidad de personas que había. En el centro de la habitación había una mesa rectangular de madera oscura, con dieciséis sillas, de las cuales diez estaban ocupadas, habían cinco mujeres y cinco hombres, todos de piel morena y cabellos oscuros. Sam era uno de ellos. Harry me dio un apretón en el hombro sacándome de mi estado confuso, lo que me sorprendía es que todas las personas estaban riendo y charlando como si nada, como si fuera un desayuno normal, como si entre ellos no se encontraran el Rey y la princesa, lo cual supe por las coronas que llevaban.

Harry se aclaró la garganta varias veces, todos se quedaron algo sorprendidos de verme, se pusieron serios de repente, me sentí como un completo extraño que acaba de interrumpir un momento familiar; Harry me acercó a la mesa y me presentó.

─ Escuchen todos, este es Edward Masen ─ Me señaló ─ El nuevo guardaespaldas del príncipe Jacob ─ Me quedé sin decir nada, si antes estaba impresionado ahora estaba anonadado. Por dos razones, primero la forma bastante informal de hablar a pesar de que el Rey estaba en la habitación y segundo porque uso el termino "Nuevo", ¿El príncipe ha tenido otro guardaespaldas?.

─ Edward, estos son: Jared y Kim, Kim es una doncella de limpieza y Jared forma parte del equipo de seguridad ─ Me explicó señalando a una de las mujeres y al chico que estaban mas alejados del rey, yo no podía estar mas impactado si me hubiera golpeado, ¿Los empleados comían con el rey? No tenia nada en contra, solo era extraño.

─ Esa de allí es Sue Clearwater ─ Alcé mi ceja ante el apellido, el me sonrió ─ Es mi esposa y encargada de las doncellas que limpian el castillo y la chica a su lado es Leah, mi hija ─ Dijo sonando orgulloso ─ Ella es la encargada del cuidado de los animales del castillo, le falta un año para graduarse de veterinaria. Aquel hombre es Quil Ateara ─ Fruncí el seño ¿Quil no era el chico que se llevó el volvo? ─ Su nieto se llama igual, para que no los confundas, Quil es el jardinero principal. Los siguientes son Emily Young ─ hablo señalando a la chica que estaba al lado de Leah, tenían rasgos similares en su cara, excepto porque Emily tenia una cicatriz que cruzaba su mejilla ─ Mi sobrina, esposa de Sam y encargada de la comida del castillo, al hombre frente a ella lo conoces ya, Sam. ─ Dijo riendo. ─ El chico al lado de Sam es Paul, es el hijo de un miembro del consejo Quileute, que esta visitando a la… al castillo ─ Por la rápida mirada que dirigió hacia la princesa y que ella desvió la mirada algo sonrojada, me pude dar una buena idea de a quien "visitaba" Paul realmente.

─ La señorita frente al Don Juan ─ Continuó Harry observando a Paul rápidamente, mientras este se removía incomodo; escuché que los demás reían, incluso el rey ─ Es una de nuestras queridas princesas, Rachel Black, hermana gemela de la princesa Rebecca. ─ Me acerqué a ella y me ofreció su mano, yo la tomé y al besé en los nudillos, desde mi posición pude ver que a Paul no le hizo gracia mi gesto.

─ Y por ultimo pero no menos importante, Edward te presento a Billy Black, Rey de La Push ─ Dijo con un tono solemne, se notaba el respeto que le tenia a su gobernante.

─ Mucho gusto en conocerle alteza ─ Dije mientras le estrechaba la mano.

─ Dime Billy, Edward ─ Me contestó con una sonrisa, yo todavía seguía impresionado ante la informalidad ─ Te puedes dar cuenta que aquí no seguimos las reglas tradicionales, ninguno de nosotros nos creemos mas que nadie por ser "de sangre azul" ─ Dijo esto ultimo haciendo comillas al aire mientras rodaba los ojos. Yo solo asentí.

Estaba mas que impresionado, ante las expresiones del rey y los demás que asintieron en aprobación. Pensaba que me iba a encontrar con una familia de estirados que se creían mejor que nadie y que trataban a sus empleados como si no fueran mas que una molestia, pero mientras comía junto con ellos y observaba la manera en que todos interactuaban y bromeaban, no hacia mas que sentir un increíble respeto, parecían una enorme familia. Y nunca me hicieron sentir de lado. Al terminar el desayuno, cada uno se fue a realizar sus trabajos. Harry me dijo que lo siguiera.

─ Hora de conocer al príncipe y al resto de la manada ─ Me dijo, mientras me dirigía hacia mi habitación ─ Lo mejor es que te cambies por ropa mas deportiva ─ Lo mire extrañado, pero le hice caso. Cuando termine, me dirigió por los pasillos del castillo.

─ Aquí estamos ─ Exclamó, frente a una puerta de madera, detrás de ella se escuchaba una música de rock, que sonaba increíblemente alto. Y unos sonidos de cosas golpeándose entre sí, pero no supe distinguir que era.

Harry abrió la puerta, haciendo que la música sonara más fuerte, entré y observé que era un gimnasio, en el centro habían cuatro colchonetas en el suelo formando un gran cuadrado, a su alrededor distintas maquinas de hacer ejercicios, había espejos en todas las paredes; el sonido que escuchaba era el de las pesas que golpeaban cuando las movían, había cuatros chicos adentro.

Uno estaba corriendo en una maquina de correr, tendría aproximadamente unos quince años, era de complexión delgada pero su camiseta mostraba que estaba empezando a formar músculos, se veía el mas joven de todos. Los otros tres aparentaban estar alrededor de los dieciocho años, uno estaba acostado en un asiento, de cabello marrón oscuro corto, levantando una barra metálica con pesas en sus extremos, el otro chico tenia el cabello rizado, castaño claro, era Quil y estaba en una maquina que ejercitaba sus piernas. Ambos tenían músculos bien formados en sus brazos. Y un extraño tatuaje en su hombro derecho, el cual era igual al que tenia el cuarto chico.

El ultimo de ellos, de cabello negro, estaba golpeando un saco de arena, estaba despaldas a mí, totalmente concentrado golpeando hábilmente, de todos era el que tenia mejor condición física, era unos centímetros mas alto que yo, y de complexión mas gruesa que la mía, sin duda era un chico de cuidado y algo me dijo que ese era el príncipe.

─ Buena suerte ─ Me susurró Harry y cerró las puertas fuertemente, dejándome completamente solo y haciendo que los chicos fijaran su atención en mi, todos al mismo tiempo.

Me negué a dejarme intimidar por sus miradas y camine hacia el centro de la habitación, todos dejaron lo que estaba haciendo y me rodearon, el más joven, fue al equipo de sonido y lo apagó, se puso al lado del de cabello negro, le dio las gracias y me observó fijamente.

─ ¿Y tu eres…─ Pregunto arrogante.

─ Edward Masen ─ Dije firmemente ─ Eclipse me envió para proteger al príncipe Jacob ─ Dije observando al chico frente a mí, mis instintos me dijeron que era él. Todos bufaron.

─ Le dije a Sam que no necesito un guardaespaldas ─ Dijo bufando. Eso me confirmó que si era el príncipe.

─ Tu nueva niñera ¿Eh Jacob? ─ Dijo burlón el chico de cabello rizado que había visto antes.

─ Silencio Quil ─ Dijo molesto ─ No necesito un guardaespaldas, puedo cuidarme solo ─ Me observó entrecerrando los ojos.

─ Solo sigo ordenes y esas son que debo mantenerte a salvo ─ Me expliqué, encogiéndome de hombros. Era un chico y no iba a permitir intimidarme, ni si quiera porque era el principe de aquí.

─ ¿Tú? ¿Mantenerlo a salvo a él? ─ Preguntó con desdén el otro chico de cabello castaño oscuro

─ A que le da una paliza igual que al niño bonito de antes ─ Exclamó Quil, me sentí insultado, pero a la vez intrigado por lo ultimo: de antes. Por lo visto Jacob ya había tenido un guardaespaldas.

─ ¿Porque no lo pruebas igual que al anterior Jake? ─ Preguntó con los ojos brillando el mas joven de ellos, me observó y su mirada fue extrañamente amable ─ Creo que es mejor que el otro.

─ De acuerdo, aunque no creo que sea mejor que anterior Seth ─ Dijo observando al mas joven, que sonrió feliz, obviamente lo admiraba.

─ ¿Tuviste un guardaespaldas antes? ─ Pregunté y todos rieron.

─ No duro ni cinco minutos peleando con Jake ─ Exclamó el de cabello castaño oscuro con una sonrisa maliciosa. Entendí porque Harry me pidió que me cambiara de ropa, obviamente sabia que tendría que pelear.

─ Al día siguiente estaba de regreso, le agarro miedo al príncipe ─ Dijo Seth, sonando como un orgulloso hermano pequeño, que presumía a su fuerte hermano mayor.

─ Si bueno, no puedo tener a un guardaespaldas al que yo mismo puedo derrotar, seria mas bien yo quien lo cuidara él. ─ Contesto engreído y riéndose. Aunque no quería admitirlo, tenia razón.

─ De acuerdo entonces, probaremos al niño bonito dos ─ Gruñí por el sobrenombre que me puso Quil ─ Una pelea sin armas, el primero en inmovilizar al otro en el piso gana.

Jacob me hizo un gesto con la mano al centro de las colchonetas, los demás se pusieron alrededor, mientras Jacob se colocaba frente a mí.

─ Veinte a que gana el príncipe. ¿Embry? ─ susurró Quil observando al chico de cabello marrón oscuro.

─ No es justo, yo iba a apostar por Jake ─ Se quejó, luego suspiro. ─ De acuerdo, apostaré al niño bonito ─ Rodé mis ojos. Jacob se puso en posición de ataque al igual que yo.

─ ¡Ahora! ─ Grito el mas pequeño. Y comenzamos los golpes.

Jacob se lanzó por mi con un puño, pero yo lo esquive rápidamente, intenté darle una patada en el pecho pero retrocedió a tiempo, comenzamos a girar analizando la mejor manera de atacarnos, esta vez fui yo quien atacó primero, logrando golpearle a un costado, él no se inmuto y me lanzó un golpe al pecho, intercambiamos varios golpes y patadas, tuve que admitir interiormente que el príncipe era realmente bueno peleando, esquivaba y golpeaba con la misma eficacia de cualquier agente que conocía, y sus golpes eran realmente dolorosos, solo que no lo iba a admitir en voz alta.

Diez minutos después, cansado por sus golpes, tanto los recibidos como los que tenia que esquivar, me di cuenta que ya era hora de terminar esto o sino en uno de esos golpes podía derribarme, los movimientos de él eran algo lentos pero poderosos, así que aproveche cuando me lanzo un puñetazo que esquivé, quedó expuesto a mí, en un movimiento que me había enseñado Rosalie, tomé su brazo estirado y usé su peso en contra, derribándolo y logre detener al príncipe en el suelo, con una mano detrás de la espalda.

El lugar se quedó en silencio, excepto por las maldiciones de Jacob, observé a los chicos y estaban tensos y preparados para lanzarse a mi, si Jacob lo pedía, se notaba su preocupación por él, era su rey después de todo, pero entendían que era la pelea de Jacob, me gustó ver ese compañerismo entre ellos.

─ ¡Maldición! ─ Exclamó Jacob furioso, estaba intentando liberarse de mi agarre, se calmó y después suspiró ─ De acuerdo, tu ganas.

Lo liberé y le tendí a mano para ayudarlo a levantar, orgulloso se negó a mi ayuda y se levantó solo.

─ Esto no significa que me agrades, pero te respeto y te permitiré ser mi guardaespaldas ─ Frunciendo el seño asentí. Por lo menos era inteligente y por lo visto tenia sentido del honor.

─ Cuando sea que vayas a salir tienes que buscarme ¿De acuerdo? ─ Le informé, el no se veía feliz por mi comentario ─ Sino voy a tener que seguirte por todo el castillo, todo el día ─ Le advertí, con un bufido asintió.

Caminé lo mejor que pude, para no demostrar el dolor en mi cuerpo; al abrir las puertas, cayeron frente a mí Harry, la princesa Rachel y el Rey Billy. Yo observé levantando una ceja, a los que estaban en el suelo, todos tenían una mirada apenada; ayudé a la princesa a levantarse, Jacob y Seth ayudaron al Rey mientras Embry y Quil ayudaban a Harry. Una vez de pie, Jacob cruzó los brazos sobre su pecho y los miraba intentando ocultar su sonrisa, los demás estaban apretando sus mandíbulas para no reírse, pero no duraron ni cinco segundos, en seguida estaban riéndose a carcajadas y todos los demás los seguimos.

Cuando nos calmamos todos se retiraron, menos la princesa y Harry; ella se acercó a mi.

─ El no te avisará cuando se vaya. Tienes hasta las cuatro de la tarde para hacer lo que quieras hacer, después de ese momento Jacob esta libre para hacer lo que quiera, intentara salir del castillo, solo para demostrar que eres incapaz de protegerlo ─ me informó y yo le asentí agradecido.

─ Gracias, ¿pero…

─ ¿Por qué te lo digo? ─ Asentí ─ Es mi hermano y no entiende que esta en peligro de muerte, es muy testarudo y no lo quiero ver herido o peor, además confío en ti ─ Terminó con una sonrisa que le devolví.

─ Lo protegeré con mi vida ─ Ella asintió y se fue. Harry se acercó a mí.

─ Muy bien Harry son las once y media, según la princesa tengo hasta las cuatro para comenzar a perseguir al príncipe. Llévame con Sam, ya que me voy a quedar, tengo que revisar la seguridad del castillo ─ El asintió sonriendo.

Me pasé con Sam hasta las tres y media, me mostró un plano del castillo que memoricé y las cámaras de seguridad que tenían, conecte las cámaras a mi computadora y agregue unas cuantas cerca de las habitaciones del príncipe y en donde se encontraban los vehículos de Jacob, puse unos sensores de movimientos fuera de las ventanas del príncipe, todo eso conectado además a mi PDA, pedí que mi habitación la pusieran frente a la suya. No había manera que se escapara de mí.

"Lo siento Jake, pero te protegeré lo quieras o no".

Llegó las cinco de la tarde y tal como me dijo la princesa, la cámara puse frente a la puerta de la habitación de Jacob, me mostraba a un príncipe vestido para salir, lo supuse ya que no llevaba su corona; rápidamente salí de mi habitación.

─ ¿Vas a algún lado? ─ Le pregunté y el se dio la vuelta sorprendido.

─ ¿De donde saliste? ─ Me preguntó enojado, yo le señalé la puerta de mi nuevo cuarto. Entrecerró los ojos y regresó a su habitación.

A las siete de la noche, una alarma sonó, esta vez eran los sensores de movimientos de las ventanas, dirigí una de las cámaras del castillo hacia la ventana, Jacob estaba bajando por ellas, era un segundo piso, suspirando, corrí rápidamente a la parte de afuera, tuve que admitir que era bastante hábil para bajar de esa manera, pero cuando puso un pie en el suelo y me vio detrás de él y maldijo.

─ ¡Consíguete una vida! ─ Dijo molesto.

─ Mi trabajo es mi vida y por ahora tu eres mi trabajo ¿Recuerdas? ─ Le dije irónico.

─ Voy a jugar pool con los chicos en la sala de juegos, NO me sigas ─ Y se fue diciendo del mal que me iba a morir.

Jacob había estado con la manada jugando al pool, aprendí que asi se llamaban los mas jovenes del castillo: Jacob, Quil, Embry, Jared y Seth, Sam lo fue anteriormente hasta que se convirtió en el encargado de la seguridad; como me pidió Jacob no me acerqué, no era necesario pues había una cámara allí. Pero no duró mucho, a las nueve de la noche Jacob intentó otro escape, esta vez fue al garaje donde estaban sus motos y sus autos, el chico tenia un gusto excelente, se había montado en una Harley de color negro y abrió la puerta confiado que me había esquivado, su sonrisa se borró del rostro cuando me vio.

─ ¡Debes estar bromeando! ─ Gritó molesto. Yo sonreí.

─ Ya que no puedo confiar en ti, voy a tener que seguirte todo el día ─ Le informé.

─ De acuerdo, ya que veo que no podré deshacerme de ti, todos los días me levanto a las cinco de la mañana a correr dos kilómetros al rededor ─ Lo dijo engreídamente, tratando de molestarme.

─ Perfecto, nos vemos antes del amanecer entonces ─ Le respondí seguro.

Nos quedamos viendo a los ojos, desafiándonos con la mirada, ninguno la aparto por dos minutos, hasta que resopló y entró al castillo. Lo seguí hasta su habitación y antes de que entrar lo detuve.

─ Jacob ─ Le llamé, me miro por encima del hombro.

─ ¿Qué? ─ Preguntó cansado.

─ ¿Cómo se llamaba el guardaespaldas que tuviste antes? ─ Esa duda me estaba comiendo por dentro. El se puso pensativo.

─ Royce King. Era un completo idiota ─ Me quedé impresionado, asentí de acuerdo. Jacob entro a su habitación y yo a la mía.

Una sonrisa maliciosa se formó en mi rostro, King había mentido, el dijo que tres hombres lo habían golpeado y resulta que fue un chico de diecinueve años. Ahora entendí porque Eleazar estaba preocupado por el príncipe. Tomé mi celular rápidamente, solo había una persona que podría sacarle el mayor provecho a esta información.

─ Hola, ¿Cómo te va con el príncipe? ─ Preguntaron del otro lado de la línea.

─ Te tengo información importante Rose…


¿Qué tal les pareció? El cap salió largo para compensar un poco el retraso anterior y la espera que viene. Jacob es MUY obediente como pudieron leer ¬¬ No se la pondra nada facil a Edward! Jeje.

Con respecto al cap que viene, se llamara "Princesa Malcriada" ya saben de que se tratará. Malas noticias, tendré que publicarlo DESPUES DEL 9 DE ENERO, ya que me voy de viaje, a un lugar donde hay CERO tecnología, bosques y cascadas, por lo tanto no podre escribir NADA! Despues de eso volveré a mis actus de dos veces por semana xD

Que tengan un FELIZ AÑO NUEVO!!!

Besos!!! Recuerden dejar su reviews plis!! el cap anterior no dejaron muchos =(