Titulo: ¡Denme un hermanito!
Claim: Sealand, Finlandia, Suecia, Hana-Tamago.
Prompt: "Preferiría ser hijo único"
Advertencia: Ninguna
Nota: Me inspiré un poquitín en Angelica de los "Rugrats" al momento de poner el sueño de Peter xD.



Un día Sealand se levantó de su cama, fue hasta el cuarto de sus padres y tocó la puerta, anunció su llegada y después entró. Sus padres se habían acomodados las ropas, él niño tenía la facilidad de interrumpir los momentos "de juegos de adultos" con una facilidad que, de no ser Suecia y Finlandia los padres que eran, lo podrían tomar como algo malicioso.

—Mamá, papá, he estado pensando últimamente y… —comenzó. Se subió a la cama de sus padres y se sentó en medio de ambos, quienes rápidamente lo miraron, expectantes—. Me gustaría tener un hermano.

Finlandia iba a comentar, muy sutilmente, que ya tenía un hermano. Sealand se le adelantó.

—Un hermano pequeño, con quien pueda jugar. Arthur es un odioso y aburrido —añadió, omitiendo la palabra "imbécil", pues a sus padres no les gustaba. Y su tío Islandia había recibido una reprimenda por enseñársela.

Berwarld y Tino se quedaron congelados en su sitio. ¿Un hermanito? Finlandia sintió un escalofrío cuando Suecia puso una de sus manos en su cintura, esperaba que el sueco no tratara de hacer que él le diera un hermanito a Peter. Por mucho que fuera llamado "madre", no era una chica. Ni si quiera era humano, no podía concebir.

Afortunadamente para Finlandia, el niño no se dio por enterado y se bajó de la cama, les dio las buenas noches, el beso para dormir y se fue a acostar.

Esa noche, cuando Peter se acostó, tuvo un sueño horrible. Soñó que sus padres lo cambiaban por su nuevo hermanito, a quien le daba todos los juguetes de Peter, y a él lo hacían dormir en el armario para que su hermanito tuviera su cuarto. Su tío Dinamarca ya no jugaba con él, Islandia ya no lo llevaba a comer helados y Noruega ya no le contaba cuentos. Incluso Arthur lo quería más que a Peter, ¡y le daba su reconocimiento como nación oficial!

Cuando despertó, gracias a la bondad de Hana-Tamago, que le lamía la cara. Bajó a la cocina, donde Sucia se encontraba haciendo el desayuno mientras Finlandia ponía la mesa. Ambos tenían unas ojeras enormes.

—Mamá, papá… prefiero ser hijo único —les dijo, con voz alegre antes de sentarse a comer.

Finlandia y Suecia no sabían a qué se debía ese cambió de actitud, pero Tino lo agradecía profundamente.