VIRGIL.
Capitulo 5 "Pagó":
La mañana comenzaba iluminando aquella pequeña casa de madera cerca de la playa, Ángela despertó suavemente, pero entonces esas malditas nauseas matutinas llegaron a ella, y tubo que levantarse rápidamente al cuarto de baño, donde regreso el estomago, sin darse cuenta que aquella habitación estaba ocupada por Virgil el cual estaba saliendo de la ducha; por la prisa de la joven siquiera lo miro, pero una vez descansada de su malestar y que levanto la mirada, los colores subieron a su rostro, al parecer Virgil no tenia pudor alguno, así que la joven solo acertó taparse la cara.
- ¡LO SIENTO! –Dijo totalmente nerviosa, levantándose para salir de la habitación –de verdad lo lamento mucho.
Después de unos minutos Virgil salió del cuarto de baño, aunque vestía la misma ropa, decidió no usar la gabardina que era la desgarrada, así que el chaleco que usaba dejaba ver su cuerpo muy atractivo, Ángela estaba cortando un poco de fruta, cuando escucho la puerta del servicio abrirse y volteo instintivamente, pero al ver al peliblanco no pudo evitar ponerse roja como tomate.
- no entiendo tu vergüenza, ya me habías visto desnudo –dijo el hombre mientras tomaba asiento junto a la mesa.
- … en ese momento estabas inconciente, era diferente.
- si lo que temes es que existiera alguna relación consensual… eso no pasara –dijo en su tono tranquilo.
- ¿eres gay? –dijo la joven en un tono comprensivo, y aquello hizo lo que jamás en la vida de Virgil, un ligero y casi indetectable color carmesí se poso sobre sus mejillas.
- no soy homosexual –dijo simplemente, mientras se ponía de pie y salía de la casa.
Ángela se sintió bastante mal por haberlo hecho… ¿enfadar? Pensó durante varios minutos, mientras terminaba de preparar el desayuno, al estar listo, primero se dio una ducha rápida, y cambio sus ropas.
Virgil estaba quieto mirando al mar, no había ruido aparte de los naturales, era un lugar tan pacifico, estaba molesto, mas consigo mismo que con otras personas, su humanidad estaba tomando el control de el mismo, y aquello no le gustaba, los humanos cometían demasiadas estupideces como para permitirse hacerlo también, si era honesto, no estaba molesto con aquella mujer, estaba molesto porque sabia que algo mas poderos que el lo retenía en aquel lugar, lo quería ahí en ese momento, y lo pero era que aquello estaba aprovechándose de la situación; algo había en aquel lugar, y lo investigaría antes de marcharse.
El peliblanco escucho los pasos de Ángela al acercarse, pero siendo honesto no le apetecía mirarla.
- Discúlpame –dijo la joven en un tono de voz dulce y apenada.
- olvídalo –fueron las únicas palabras del hombre- cuando estés lista iremos al pueblo.
- ya esta el desayuno –dijo condescendiente.
- no me apetece.
Ángela entro de nuevo a la casa, tomo su desayuno, Virgil le parecía un hombre extraño, pero no le importaba, hasta cierto grado sentía seguridad a su lado, a pesar de ser un poco difícil de tratar, era como si evitara tener contacto con los demás.
Después de unos minutos la joven salia, encontrando al hombre mirando a una colina cercana a su casa, la joven conocía bien aquel lugar, era parte importante de su descendencia. Se acerco al hombre, el cual escucho sus pasos desde el salir de la casa, no se giro a mirarla, existía algo en aquel lugar que llamaba su atención.
- ese lugar tiene un profundo secreto –dijo la joven suavemente, pero en su voz podía escucharse un toque de misticismo- es difícil que una persona pueda acceder a ese lugar.
- vayámonos –dijo el hombre comenzando su andar.
De nuevo en el camino, aquellas mujeres que siempre estaban en el mismo lugar fueron visualizadas por Virgil, al parecer se llevaban los frutos del lugar que si no mal calculaba eran tierras de Ángela, esa vez no gritaron nada, pero el hombre tuvo que moverse con rapidez para tomar con su mano una de roca lanzada a la joven morena, aquel movimiento le había lastimado la mano y el cuerpo el cual seguía siendo humano, si era honesto aquello ya le estaba fastidiando, observo a la mujer que había lanzado la piedra, altanera, vestida soberbiamente, su cabello castaño oscuro, y sus ojos de igual tono, sus facciones eran duras, y su mirada yerma.
- proteges a tu prostituta, te recomiendo alejarte de una mujer de mala fama, de una familia protegida del demonio.
Ángela siguió caminando, con su mirada al suelo, fue delante del peliblanco el cual miro a la mujer, y esta debió ver el destello de frialdad en la mirada azul pues pronto se alejo temiendo por su vida.
Después del gran silencio, al llegar al pueblo Ángela se detuvo, miro al hombre de forma avergonzada, instintivamente toco su vientre sus manos acariciaban aquella zona de su cuerpo que poco a poco comenzaba a abultarse.
- lamento lo que sucedió… debo irme a trabajar.
- necesito que me acompañes –dijo en un tono autoritario el hombre- avisa en tu trabajo.
- no puedo faltar –dijo la joven.
- pues déjalo, al final no lo necesitaras ya, debemos marcharnos.
- ¿A dónde?
- ay un poco de prisa, apurarte a reportar tu inasistencia o renuncia a tu trabajo.
Aquel tono no le gusto a la joven, pero término cediendo a la exigencia del hombre, tardo unos minutos en pedir el día en su trabajo, lo cual le costaría su descanso, cuando se encontró de nuevo con Virgil, el hombre en silencio la dirigió hacia el hotel mas elegante del pueblo, Virgil se acerco a recepción, y le dieron una llave, Ángela estaba totalmente confundida, pero parecía que el peliblanco arreglaba algunas cosas con la recepcionista y ella vagabundeaba por el hotel, era el mas caro de todos los pueblos cercanos; ella jamás había entrado a ese lugar, sabia que nunca podría costearse ni un vaso de agua en el lujoso restaurante que también ahí existía; miro sorprendida las pinturas, jarrones y algunas esculturas pequeñas esparcidas minuciosamente en el lobby del hotel, pero Virgil tardo demasiado tiempo y se acerco a el; pero un mal presentimiento le asalto, miro a la mujer con la que hablaba el hombre al que hospedaba, la reconocía, sabia quien era, y no le agradaba la idea de encontrársela; Ángela quedo sumida en sus pensamientos y no se dio cuenta que el peliblanco había comenzado a marcharse, cuando reacciono a verlo, el ya estaba caminado de regreso hacia ella, la mujer de cabellos oscuros, empezó a dirigirse hacia el, pero escucho por lo bajo una voz y una palabra que le había sido pronunciada desde que tenia uso de razón prostituta. Virgil, escucho a la recepcionista decir aquella palabra, coloco sutilmente su mano por la espalda de Ángela empujándola a seguir andando; tomaron un elevador, que les llevo hasta el penúltimo piso, donde solo había dos puertas a los extremos de un pasillo bastante pequeño, caminaron hacia la derecha, y Virgil introdujo la llave a aquella habitación.
Confiada Ángela se adentro a la habitación antes que Virgil, observo embelesada la fina decoración de aquella habitación, que tenia el tamaño de tres veces su casa y como si fuera una niña corrió hacia la ventana, observo el pueblo, sus ojos brillaban como los de una niña pequeña, mientras Virgil caminaba hacia las maletas que estaban sobre la cama, ignoro a la mujer que parecía una infanta y comenzó a tomar una muda de ropa limpia; la habitación que era la mas lujosa de aquel hotel, constaba con una estancia, un pequeño comedor, un área de entretenimiento, un apartado donde estaba la cama y un enorme guardarropa, también tenia un cuarto de baño extremadamente amplio; el peliblanco cerro la puerta de la habitación, Ángela se dio cuenta de ello, pero no dijo nada, miraba con detenimiento cada parte de aquel enorme lugar.
Pasaron varios minutos, cuando llamaron a la puerta, la joven de cabellos oscuros abrió, y se encontró con el dependiente que traía un carrito de comida, el hombre sonrió, y la dama le correspondió, le dio pase y el hombre hizo su trabajo, colocando los alimentos en la mesa, después salio discretamente. La mujer se acerco a mirar que habían llevado, la verdad era demasiada comida, pero se le apetecía aquellos pastelillos que colocaron en la mesa.
- come lo que desees –dijo Virgil tras su espalda, la mujer se asusto y se dio vuelta a verlo- no sabía que te apetecería así que pedí de todo lo que hubiera de almuerzo.
- ¿Por qué haces esto? Y ¿Por qué estamos aquí? –dijo la mujer confundida.
- te dije que te daría una casa a tu entera elección, y las personas que se encargaran de ello, estarán aquí en unos minutos.
- lo sabia, eres un hombre muy rico.
- eso no interesa, tu eres una mujer misteriosa pero no investigo tu vida.
- gracias… por todo –dijo la mujer.
Virgil tomo asiento en un sofá que estaba colocado hacia una linda vista al pueblo y hacia aquel lugar que llamaba su atención, Ángela comía unas galletas, cuando observo donde estaba mirando el hombre, se acerco a el.
- es mi legado –dijo la mujer seria, como era raro verle- su cuidado a pasado de generación en generación femenina de mi familia.
- ¿femenina?
- si, por eso se que mi bebe será una niña, aunque puedo equivocarme, estoy casi segura –la mujer sonrió- ese lugar tiene un poder mágico, es difícil acceder a el.
Llamaron a la puerta, y Ángela se dirigió a abrirla, cuatro personas estaban ahí, entre el grupo había una mujer, estas personas vestían elegantemente, lo que hizo sentir un poco incomoda a la mujer de cabellos negros, pues ella vestía su ropa de diario.
- buscamos al sr. Virgil Nelo Ángelo –dijo uno de los hombres.
- si claro, pasen –dijo la dama.
- buenos días señor Nelo Ángelo –dijo la otra mujer al quedar frente a Virgil, este solo la observo durante un par de segundos.
Virgil se levanto y tomo asiento en la mesa, los hombres también tomaron asiento, y al final el único lugar libre lo tomo la joven a lado de Virgil.
- ¿tienen los planos? –dijo Virgil soberbio, mientras la joven embarazada tomaba unos pastelillos, estaba nerviosa y le daba por comer. Los hombres comenzaron a darle algunos planos a Virgil, ella decidió dejarlo a su criterio.
- señor –dijo la otra mujer- ya tenemos las imágenes del lugar, y un estudio revelo donde seria mejor colocar en esta zona la casa.
Durante algunas horas, Ángela no hablo, Virgil observaba hacia algunas preguntas, y parecía tener la situación en sus manos, pero entonces la joven sintió la gélida mirada sobre ella, miro al hombre y por reacción le sonrió, Virgil ante aquellos gestos no sabia que hacer, por lo tanto prefería seguir en la seguridad de su posición frígida.
- este es una buena opción de casa –dijo mientras acercaba dos planos- en esta zona seria colocada –mostraba un plano del terreno de Ángela, después le mostró un plano de cómo seria la casa- constaría de dos plantas, en la baja tendrías, un recibidor, estancia de invitados, comedor, amplia cocina, y cuarto de juegos para tu hijo, en la parte superior tendrá dos habitaciones, una biblioteca, amplia área de balcón… y en total abría cuatro baños en toda la casa –la joven lo miro confundida- podemos hacer otro plano, solo indica que deseas.
- es una casa muy grande –dijo la mujer- me tomaría días limpiarla, prefiero algo mas pequeño.
- solo elige un modelo –dijo el hombre exasperado.
- lo siento –dijo la mujer apenada, mientras tomaba los planos que le acercaban, los miraba cuidadosamente, sabia que había exasperado a Virgil y el solo deseaba pagar lo que según el era su deuda, si era honesta le incomodaba un poco recibir un regalo tan extremadamente costoso- ¿Por qué mejor no la eliges tu? –se dirigió al hombre.
- tu vivirás ahí, que sea a tu gusto.
Después de otro par de horas, Ángela llego a una decisión sobre las habitaciones y el tamaño de la casa, pero lo que le preocupaba era que harían en la zona donde construirían.
- ¿Qué aran con toda la vegetación de esa zona? –pregunto preocupada.
- será deforestada –dijo uno de los hombres.
- pero… -Virgil observo que aquello no le gustaba mucho.
- cámbienlos de lugar, si es necesario arbusto por arbusto, será a comodidad de ella.
- pero señor –contesto otro de los hombres- eso retardaría demasiado todo el proyecto.
- no importa el costo, pero esa casa debe estar lista en una semana.
- si señor –dijo el que parecía líder del grupo.
- también hay otra cosa –dijo Ángela- en esa zona ay una gruta subterránea, no me agradaría que se le desapareciera, podrían, hacer un acceso a esta gruta.
- ¿a una gruta? –pregunto la otra mujer.
- es importante para mi –dijo Ángela con firmeza.
- será como ella diga, así que agreguen el acceso a la gruta –término por decir Virgil.
Después de la elección de la casa, hubo una elección de decoración a cada habitación, y la fachada de la casa, también se hablo para la adaptación de un camino de la casa a la carretera, Ángela sentía todo tan irreal, todo seria demasiado costoso, y le preocupaba.
La tarde cayo muy rápido, y mas con todo lo que se trato ese dia, Virgil acompaño a la dama embarazada a la parte baja del hotel, a la entrada estaba una lujosa camioneta 4x4, el peliblanco se paro junto a ella.
- este vehiculo también te pertenece –dijo secamente.
- ¿Cómo?, no ya es demasiado, no la acepto –dijo la mujer.
- ya es tuya déjala ahí si quieres –Virgil tomo la mano de la joven y coloco las llaves- tu casa estará lista en una semana, e saldado mi deuda.
- no era necesario.
- también tienes una cuenta de banco que cubrirá todos tus gastos, y el de tu hijo, por varios años.
- ¿Cómo? –Dijo la mujer sumamente asombrada- no, espera es demasiado –tomo la mano de Virgil y devolvió las llaves- además no se conducir.
Ángela se marcho lentamente a su casa, esa era la despedida de aquel hombre, seguramente pronto se marcharía; el camino a su hogar fue lento, tranquilo, por suerte ese día ya se habían marchado aquellas mujeres, suspiro de alivio mientras seguía su camino; el cielo se oscurecía a cada momento mas, y lejos a ella se alcanzaba a visualizar los tonos rojizos perdiéndose.
Cuando estuvo cerca de su casa, decidió ir hacia el mar, se sentó a distancia de la playa observando el vaivén de las olas, se abrazo a sus rodillas, y pequeñas perlas surcaron sus mejillas.
- … Gabriela –dijo la joven en un suspiro.
- así que ahora tu descaro llega a grandes cosas –dijo una voz femenina, mientras la dueña de la voz salía de las sombras acercándose a la dama, que se había girado buscando de donde provenían aquellas palabras- me han despedido, por tu culpa prostituta.
- siempre tuve curiosidad Gabriela –dijo la mujer poniéndose de pie- en tu pueblo ¿a que se le llama prostituta?, a la mujer que no esconde su relación abierta, o las que ocultan sus aventuras están exentas, si es así tu lo estas.
- estas esperando un bastardo –dijo la mujer enfadada- un bastardo de mi prometido.
- es verdad, olvidaba que después de mostrar su verdadera cara, ese hambre te pidió en matrimonio, y dime algo ¿sabe que te acostaste con varios de tus ex compañeros del hotel?
- cállate –dijo la mujer con gran coraje- eres una ramera, toda tu familia lo es, tu maldita familia protegida por el demonio, tu maldita familia de prostitutas, pero parece que tu has caído con un hombre muy rico, subiste este día a revolcarte con ese hombre, y ocasionaste que me despidieran.
- ¿Cómo? –pregunto Ángela sorprendida.
- tu amante, mando llamar al dueño del hotel y me despidieron, luche mucho por ese puesto y un día llegas tu maldita y me arruinas la vida.
- no me culpes por que sigas las costumbres de tu pueblo pútrido.
- viviste ahí muchos años Ángela, y jamás te volviste decente, pensé que te habías transformado, que eras buena, pero me equivoque, lamente tanto haberte brindado mi amistad.
- sabes que me obligaron a vivir ahí, y soy buena persona, solo que mi concepción y la de tu pueblo son diferentes, yo prefiero la honestidad y en tu pueblo en cada rincón ay hipocresía; yo jamás me arrepentí de tu amistad porque fui sincera, aunque tu me traicionaste ventilando a todos mi embarazo, yo bien podría también ventilar tantas cosas tuyas y de los hipócritas de tu familia, pues aun recuerdo muy bien cuando tu madre fue a ver a la mía, para que le diera hierbas de aborto.
- tu madre siempre fue una bruja, tu provienes de una familia de brujas.
- y tu familia y tu pueblo son hipócritas y locos, además de atenidos, pues son muy buenos para venir a tomar mis frutos.
- estas tierras no deberían estar en tus manos.
- pues son de mi familia desde hace siglos, y así hasta la ultima de las Blackthorne serán dueñas de esta tierra y su legado.
- Adam reclamara a su hijo, lo ara un Lancey, para que estés preparada a perderlo. Ese niño no tendrá que vivir unido al demonio como toda tu familia, lo tomara antes de que le contamines con tus ideas.
- vete de aquí Gabriela, márchate ahora, me estas enfermando.
La mujer se marcho, dejando a una desorientada Ángela, la noche había caído totalmente, el cielo estaba lleno de estrellas, después de unos minutos de pensarlo, la mujer sonrió, acariciaba su vientre, como lo hacia desde que se dio cuenta estaba embarazada.
- sabes mi amor, ya e decidido tu nombre, no te preocupes, no iras con esas personas tan crueles, tu vivirás a mi lado, siempre juntos hasta que sea mi momento de ascender al cielo, y aun así te cuidare siempre… a pesar de todo lo que sucede, no es tu culpa, tu mama no se arrepiente de tenerte dentro, te amo mucho, y si soy honesta y tu lo sabes, cuando te hice fue con todo el amor de mi corazón, ame a tu padre, aunque ahora no sienta nada mas por el, pero por ti siento todo el amor de la vida.
--
Hola, lamento la tardanza, estoy en un estado critico de la escuela, ToT es horrible!! no tengo tiempo ni de pensar y si lo ago me atrazo, xD osea y me atraze xk el fin de semana escribi dos capitulos de este fic, digo a Virgil se le ocurrio ideas cuando menos tiempo tengo, pero bueno espero k guste, una cosa, habia olvidado disculpar mi pesima ortografia, tengo dos razones, una si es mi culpa un 80 porciento jajaja soy descuidada y errores de dedo, pero lo otro nooo, es mi pc, que apenas voy escribiendo dos letras y saca otra... esta medio loquita trata de ayudar jajaja, bueno gracias por el apoyo, ANIMO!!
