VIRGIL.
Capitulo 6 "Secreto":
Habían pasado algún tiempo, Ángela ya se veía radiante por el embarazo, su vientre se había abultado mas, tenia seis meses y medio; la joven ahora vivía en la casa regalada por Virgil, aunque para ella era muy solitaria ante todo por lo grande que era, pero estaba agradecida por ello.
En todo ese tiempo no volvió a ver a Virgil, aunque según escucho seguía en el pueblo; respecto a la camioneta el demonio había ganado, utilizo el cariño del doctor Gian, para que la dama embarazada tuviera su vehiculo, y ahora la mujer sabia manéjalo gracias a su amigo; aun se sentía incomoda, y hasta cierto punto como si no fuera su casa, algunas veces regresaba a su pequeño hogar que aun salvaguardaba y prefería fuera así por si un día se diera cuenta que esa gran casa no fuese de ella, además la otra casa la había construido ella misma, con el poco dinero que logro recuperar de la herencia de su madre, Ángela aun la mantenía limpia y cuidada pensando que cuando su bebe naciera, pasarían lindos momentos ahí pues estaba mucho mas cerca de la playa.
Parecía fuera un día cualquiera, si no fuera porque Ángela se había despertado con un terrible presentimiento, tenia tiempo sintiendo eso, pero ahora mucho mas fuerte que antes; la dama se levanto de su cama, y camino en círculos, apenas el sol aparecía, aun era muy temprano, pero no volvería a dormir, aquella sensación recorría su cuerpo; entonces sus ojos se abrieron como platos, recordando cuando había sentido aquello, sin mudarse las ropas salio de casa con la pijama y corrió lo mas que su condición le permitía.
Pasaron muchos minutos, cuando al final llego a su destino, y acercándose lo observo, aquel hombre conocido por ella, aquellos cabellos blancos y mas sus ojos azules e inolvidables, desmayado frente a la gran gruta de sus tierras, volvió a emprender la carrera, se acerco al cuerpo del hombre colocando su cabeza en su pecho, para saber si aun seguía con vida.
- estoy bien –dijo el hombre sujetándola de los hombros para alejarla de el, después con un poco de esfuerzo se puso de pie.
- ¿que haces aquí? –dijo la mujer intrigada, levantándose también.
- eso no te incumbe.
- si me incumbe, es mi tierra, y me interesa saber por que estas en este lugar –dijo la mujer seria.
- vete lejos de aquí –dijo Virgil perdiendo su paciencia, mirándola con los ojos de hielo.
- no… este lugar es peligroso, debes marcharte.
- márchate, fui amable contigo, y no me agradaría ahora lastimarte.
Ángela ante aquella amenaza y esa mirada retrocedió algunos pasos dirigiéndose a la entrada de la gruta. Virgil le miro fijamente.
- te daré la oportunidad de irte, antes de asesinarte.
- no podrás…
- claro que si; soy un demonio mujer y no creas tendré remordimiento alguno de desaparecerte a ti y a la criatura de tu vientre.
- como te dije, no podrás –dijo Ángela retrocediendo cada vez mas- esta gruta esta bloqueada a cualquier ser de perversos sentimientos, supongo has intentado entrar, y te recomiendo dejes de hacerlo o de lo contrario abrirás una puerta al infierno, solo traerás el caos de los demonios a esta tierra y aun así jamás lograras traspasar la barrera.
- ¿Cómo?... –dijo el peliblanco al fin poniéndole atención a la chica- ¿Quién eres? ¿Qué sabes de este lugar?
- este es mi legado, mi deber es cuidarlo hasta que el dueño legitimo regrese –dijo la mujer tranquila, pero entonces un aire frió corrió cerca de ese lugar, lo conocía bien, sus ojos se mostraron aterrados, pero luego acusadores hacia Virgil- ¡usaste magia! –Acuso la mujer- has atraído a los demonios.
Y así fue, un gran numero de demonios menores apareció, Ángela aterrada solo abrazaba su abultado vientre, mientras Virgil observaba como aquellas criaturas se acercaban lentamente dispuestos a atacar, una sonrisa se dibujo en el peliblanco, que desenfundo a Yamato a una velocidad impresionante que la dama no pudo ver, pero un gran numero de demonios estaban destazados en la arena desapareciendo. El hijo de Sparda había recuperado sus habilidades demoníacas, ahora podía mantener a control todo y mas su sentimentalismo humano; la lucha continuo pero aquellos seres parecían inagotables, aunque para el peliblanco aun no llegaba al mínimo del cansancio; durante varios minutos la dama de cabello moreno paso desapercibida, hasta que algunas criaturas notaron su presencia, saboreándose su miedo y mas incrementado por su embarazo, así que ignorando al peliblanco su objetivo fue aquella mujer, Ángela se sentía aterrada, y fue retrocediendo, Virgil observo todo y su espada fue blandida antes que aquellos seres dañaran a la mujer, pero esta ya estaba dentro de la gruta observando todo, aquello distrajo a Virgil un momento, pero luego puso toda su atención a su batalla que parecía eterna por los innumerables seres que aparecían a cada segundo, duro varios minutos de esta manera.
Cunado la batalla termino, Virgil se coloco frente aquella entrada que le impedía pasar, observo fríamente todo el lugar y a la mujer que ahí se encontraba, alzo su espada y asesto un golpe contra aquella barrera invisible, pero fue regresado con la misma fuerza que utilizo.
- ¡no lo haga! –Dijo la mujer frente a la barrera sin salir- no podrá hacer nada, a este lugar solo pueden entrar las almas desprotegidas.
- dices que por ser un demonio no podré acceder a este lugar.
- no creo sea por ser un demonio, quien creo este lugar fue un demonio, el mas poderoso de todos, hizo este lugar para proteger al pueblo, el vivió en esta isla hace cientos de años, y mi familia quedo al cuidado de esta zona cuando el se marcho, de eso ya casi 50 generaciones, muchos han insistido destruir esta barrera, pero es eterna solo el legendario caballero oscuro podrá desaparecerla.
- ¿Cómo? –Dijo Virgil alterado- esto fue hecho por Sparda –dijo esto ultimo en un suspiro.
- ¿Sparda?... si, dime una cosa, Gian dice que tu eres igual a una persona llamada Dante, cazador de demonios, escuche que se apellidaba Sparda, se bien que el caballero oscuro tubo familia, esperábamos su llegada hace algunos años, ¿eres hijo de el?
Virgil no dijo nada más, le dio la espalda a la mujer y miro al horizonte, tenia tantas cosa que pensar, ahora tenia mas curiosidad sobre que sucedía, que había en aquel lugar construido y protegido por su padre… Lo pensó varios minutos, suspiro resignado, si había aprendido algo con los libros de su padre, descubrió que tenia una magia muy poderosa a pesar de quedarse sin sus poderes demoníacos, por ello se mantuvo con vida 2000 años.
Pasaron algunas horas, Virgil seguía en su misma posición y Ángela le observaba dentro de la barrera, mientras estaba sentada abrazando sus rodillas, pensaba que volvía a sentir aquella confusión y tristeza emanando del peliblanco.
- no creo que seas malo –dijo la joven- y se que cometiste muchos errores en tu vida… tu alma atormentada, confusa y también oscura evita que entres al recinto de tu padre.
- cállate, ¿Qué puedes saber?
- la habilidad especial de mi familia… es leer el alma, hay dos formas de hacerlo, por el aura o tus ojos, que son las ventanas de tu ser –dijo la mujer con tranquilidad- ¿tan importante es para ti obtener los textos que dejo tu padre en este lugar? –Virgil no contesto, solo se giro a mirar a la mujer- … podemos ayudarnos.
- olvídalo
- ¿vas a matarme?
- es posible
- entonces no saldré de este lugar… de una cosa estoy segura –dijo levantándose- tu no tienes el poder de tu padre, y jamás podrás romper esta barrera.
Ángela se introdujo a la gruta, perdiéndose en la oscuridad, Virgil observo durante largos minutos y pudo visualizar a lo lejos un fulgor rojizo, seguramente fuego.
La mujer estaba en lo mas profundo de la gruta, era muy amplia y tenia largos caminos en espiral alrededor, ese lugar tenia tres salidas, pero estaba totalmente protegido por la magia de Sparda, en las zonas superiores había una biblioteca adaptada dentro de la roca de la misma gruta, todo fue construido con la fuerza de aquel ser, no le gustaba pensar en el como demonio, según los diarios de sus antepasados era el ser mas bueno, vivió en la isla casi trescientos años, varias generaciones de su familia le conocieron; la dama sonreía al pensar que su abuela le dijo que incluso ella le conoció, aunque era muy pequeña para recordarlo bien pero jamás olvidaba aquellos mechones blanquecinos… por ello había ayudado a Virgil, vio la confusión de su alma, y pensó que tal vez fuera Sparda, sabia que el hombre no era tan malo, aunque si había cometido terribles acciones, lo decían sus ojos; pero rogaba a Sparda su hijo fuera bueno y no le lastimara, ella como buena descendiente de Blackthorne le ayudaría, pero no deseaba perder la vida. Su mente divago un poco, en la posibilidad del otro Sparda, tal vez mas adelante debiera contactarlo, era posible que aquellos hermanos no se llevaran bien, ella siempre quiso una hermana o hermano, pero en su familia eran pocos aquellos que tuvieron mas de un hijo, y ante todo por que todas en su familia terminaban siendo ilegitimas. Ella camino hacia la parte superior en la biblioteca, donde había una pequeña sección que tenia grabado en el estante "Blackthorne" y ahí estaban todos los diarios de sus antepasados, en algún tiempo ahí estaría el de ella; Ángela paso sus dedos por aquellos antiguos libros forrados de cuero, todo dentro de aquella gruta se conservaba en el tiempo; podía sacarlos, ella lo había hecho cientos de veces, pero siempre volvían a su lugar, donde no envejecerían como afuera de aquel refugio; su legado estaba ahí, unido al del poderoso Sparda.
Ángela bajo lentamente y se dirigió hacia Virgil que permanecía plantado a la entrada sin hacer movimiento alguno, ella llevaba una antorcha, pues la luz iba disminuyendo en el cielo dando paso al manto oscuro estrellado, observo al hombre, el viento mecía pequeños mechones blancos, pero seguía con su cabello hacia atrás, haciendo a su rostro fuerte tal vez soberbio, la mujer se sentó apoyando su espalda en la gruta, habían pasado muchas horas, moría de hambre como nunca, y se preocupaba que su bebe tuviera hambre.
- muero de hambre –dijo a Virgil, pero este no contesto, y ella se resigno- sabes, hace casi 1000 años, tu padre… fue el único que no juzgo a mi clan… fue el único que nos protegió… fue bueno con nostras. Antes este lugar era atacado constantemente por demonios, pero como en muchos otros lugares Sparda lo protegió, y vivió aquí tranquilo, pero un día se fue, volvió hacia muchos años cuando era pequeña… solo recuerdo su cabello blanco…como el tuyo… y sus ojos, como zafiros muy valiosos; mi abuela murió esperando a la familia de Sparda que debía venir a este lugar y ser protegida, mi madre también.
- ¿por eso te dice prostituta protegida por el demonio? –dijo el hombre sentándose, pero dándole la espalda a la mujer observando la nada.
- antes, bueno hace cientos de años, existía un solo pueblo, el clan Blackthorne se caracterizaba por que somos brujas naturales… usamos el poder de las plantas, leemos el aura o el alma, y fueron parteras, al principio eran respetadas, pero después… cuando llego una supuesta moral, nos exiliaron del pueblo, solo siendo llamadas cuando necesitaban algo… son pocas las mujeres de mi familia que se casaron, todas entregaron su amor y concibieron una hija por generación, en mi familia siempre se a creído mas en el amor que en un matrimonio de soledad… cuando Sparda llego nos protegió, y al pueblo, y este se separo en dos, pues las ideas cada vez mas radicales de algunos… ocasionaba ciertas acciones de lo mas violentas. Sparda también fue nuestro maestro en las artes oscuras, pero e sido mas una erudita del legado leyendo los libros y diarios que practicando la magia, aunque un poco de herbolaria si utilizo.
- ¿Cuántos libros existen ahí dentro?
- cientos, en toda mi vida no podría leerlos, la mayoría de tu padre están codificados, otros son diarios y relatos de sus viajes, ubicaciones de puertas al infierno, y otros tantos son de las generaciones de mi familia.
- voy a destruir esa barrera.
- si lo haces, destruirás los libros –aquello sorprendió a Virgil aunque no lo mostró- aquí dentro en las cosas no pasa el tiempo, tu padre pensaba en todo, esos libros tiene un limite de vida de dos semanas fuera de este lugar… eso… me apenas decirlo pero lo comprobé a los cinco años cuando saque el diario de una tatarabuela, por suerte habían trascrito toda la información… como vez no te conviene destruir este lugar, además entrar es difícil, y sacar los libros aun mas, tienes que hacer un aceite de hierbas para protegerlos.
- debo suponer que solo tu la sabes.
- en este momento si… dentro de algunos años mi hija también sabrá hacerlo, pero claro si nos matas no podrá ser muy bueno.
- ¿Qué deseas a cambio? –dijo en su tono de frialdad.
- dos condiciones –dijo Ángela entendiendo al hombre- no podrás llevarte los libros de estos terrenos, solo podrán estar en mi casa, así que si vas a estudiarlos será ahí, es mi deber salvaguardarlos aun cuando tu seas el hijo de Sparda.
- eres la bibliotecaria oficial de Sparda.
- … si –dijo sonriente- estoy orgullosa de mi legado, de mi sangre y de mi familia, no me avergüenzo que me digas de esa forma –dijo en tono dulce.
- ¿cual es la otra condición?
- que nos ayudes el tiempo que estés a nuestro lado –dijo recordando su temor, y acariciando su vientre- por favor –dijo en suplica.
- dame una habitación en tu casa, y saca el primer libro.
- tengo poco aceite… espera unos momentos.
Ángela se adentro de nuevo a la gruta con la antorcha, pasaron varios minutos, en tanto Virgil observaba el cielo, algo debía existir en aquellos libros, deseaba saber todo de su padre, se preguntaba cuantos lugares mas como ese podrían existir en el mundo.
Ángela apareció de la oscuridad, había apagado la antorcha, y traía en su mano un libro, el forro de piel, tan conocido como aquellas antiguas escrituras que se encontró de su padre desde su infancia. La mujer salio de la barrera como si nada existiera, entrego el libro en las manos del semidemonio.
- este libro explica todo acerca de este lugar, de su protección, la barrera y las condiciones para acceder a todo lo que en ella esta… veras incluso una mención de mi familia. Ahí te darás cuenta que no te miento respecto a nada, si lo hiciera la barrera me expulsaría inmediatamente –la mujer comenzó a caminar- me muero de hambre, mi bebe sufre, apurémonos a llegar –Virgil la siguió en silencio, suponía que pasaría algún tiempo en aquel lugar- tu padre venia y se iba constantemente, eso lo se por los diarios de mi familia, algunas veces se quedaba bastante tiempo… entendiéndose por eso unos cientos de años, por ello si encuentras información en la biblioteca o de la gente del pueblo te dirán diferentes fechas, la mas cercana es cuando vivo aquí casi 300 años, pues otras veces solo venia por asuntos de el, como aquella ultima vez que tanto platicaba mi abuela… en cada diario ay tanta descripción de tu padre, que puedes imaginártelo como un retrato… pensé que eras el –fue lo ultimo que dijo la dama en todo el camino, pero aquellas ultimas palabras sorprendieron a Virgil.
Hola, lamento si los capitulos me salen un poco cortitos, jajaja bueno, este es el ultimo que escribi, si alguien me lo pregunta, creo que aunk somos libres ay ciertas acciones que debemos hacer en nuestra vida, a eso llamo destino, con esto me refiero a conocer a ciertas gentes, etc etc, por otra parte, siii alguien manipula el destino de Virgil, o.O ya dije en cap anteriores quien, digo despues de todo lo bueno k hizo al morir no creo se refunda en el infierno jajaja, espero les guste como va, digo al fin se dejo el hombre ,manipular!! ANIMO!!
pd.- si tardo un poco en publicar, disculpenme de verdad no deseo dejar estos fics, varados, en cuanto tenga tiempo escribire, espero tengan paciencia, gracias!
