(Devil may cry y ninguno de sus personajes me pertecene, por desgracia xD)
VIRGIL.
Capitulo 7 "Arrepentimiento":
Siete meses y medio tenia Ángela de su embarazo, su vientre abultado era mas que notorio, dándole a la mujer una fuerza y belleza que radiaba por cada por poro de su piel, y esto no era pasado desapercibido por un peli blanco con el que compartía su hogar.
Tenían un mes que prácticamente comenzaban a compartir el hogar, y aunque Virgil era frío y distante, su educación y un extraño sentido de protección hacia que las necesidades de la mujer y la criatura de su vientre fueran colmadas por completo.
La mañana llegaba calida, hermosa y pacifica, aquel lugar embriagaba al hijo de Sparda de una paz que nunca volvió a sentir desde su tierna infancia, en su interior entendía el por que su padre llego a establecerse en aquel lugar, pues cada mañana cuando despertaba antes que el alba, se posaba en la ventana mirando como los colores del cielo se tornaban de oscuros a claros. Esa mañana no era la excepción, y como cada día su visión también era embellecida con la hermosa mujer de cabellos negros que se levantaba al primer rayo de sol, caminaba hacia la playa con su firme vientre medio descubierto; al joven de ojos zafiro no le eran desapercibidos ninguno de sus movimientos, el como con aquellas femeninas y delicadas manos acariciaba el vientre… que honestamente le obligaba a el también acariciar; además aquella dulce voz que solo susurraba palabras de algún sentimiento llamado amor, hacia su futuro hijo.
En algunos momentos se ponía nostálgico, pensando si tal vez su madre fue así, si les hablo mientras lo llevaba en su vientre, y si al igual que la morena parecía fiera cuando alguien los llegaba a amenazar. Aunque jamás lo dijera, su "compañera" de casa, le sorprendida de sobre manera, le perdido el miedo por que sabia que el la necesitaba, y de eso se había sujetado para manipularlo cuantas veces deseaba… aunque no era tan mala.
Una leve sonrisa se dibujo en el rostro del joven peliblanco, observando como Ángela se dedicaba a su pasatiempo y actividad, que después de mencionarle y mostrarle, estaba enterado que era su favorita. La fotografía, prácticamente vivía con una cámara en mano, y sus ojos se llenaban de pena, cuando en los monólogos que manutenía con Virgil (el no solía hablar mucho) le expresaba cuan frustrante era que en su trabajo, el único centro fotográfico de los dos pueblos, no valoraran su trabajo. También sobre la esperanza que tenia de que sus fotografías fueran elegidas en diferentes concursos de aficionados a los cuales (por convencimiento de Gian) decidió mandar su trabajo. Ante todo aquello Virgil solo escuchaba impasible, siguiendo con sus actividades, y a ella no parecía molestarle en lo mas mínimo, a pesar de que la máxima respuesta que podría obtener de el era un simple "hmp".
Cuando el sol y sus luminosos hijos se encontraban ya en esplendor, comenzando su recorrido celestial, Ángela regresaba a casa, a veces se encontraba con el desayuno preparado, otras tenia que hacerlo ella lo cual para nada le molestaba, ella se sentía feliz y de alguna forma protegida, la compañía de Virgil era muy agradable a pesar de su silencio e inexpresión… y una que otra amenaza, pero el peliblanco la necesitaba, se había dedicado a buscar información sobre como accesar a los conocimientos de Sparda y todo le concluyo en lo mismo, necesitaba a una Blackthorne, así que resignado prefería tenerla de aliada antes que matarla y perder toda posibilidad… al menos hasta que encontrara la forma de llegar a su objetivo.
- Buenos días Virgil –dijo la futura madre en su tono jovial de siempre- hoy preparare un poco de fura, zumo, tostadas y huevos con jamón… me levante con ese antojo… pero también quiero un poco de miel -indicaba entrando en su monologo, en tanto el aludido tomaba asiento en la cocina concentrado en su lectura- Mañana comienzo las clases de preparación para el parto… Virgil –decía la joven acercándose al joven, el cual al denotar su cercanía levanta la vista en busca de sus ojos, sus mejillas sonrojadas le parecieron extrañas, temió tuviera fiebre o algo similar- yo quería pedirte un favor… -como siempre no existió una respuesta, pero le dio un tiempo estimado para que se amoldara a la idea de que necesitaba algo de el- Virgil yo quisiera me acompañaras a mis clases de preparación.
Virgil hacia uso de todo su autocontrol corporal para no mostrar el mas mínimo indicio de la sorpresa que le daba esa chica, cada vez que quería terminaba mas sorprendido, jamás esperaba peticiones tan extrañas o acciones tan incongruentes. La miro a los ojos, lo mejor seria dar un simple y cortante "no" y cuando se disponía a abrir sus labios…
- ¡oh! –dijo la joven tomando rápidamente la mano del peliblanco para colocarla sobre su vientre- se esta moviendo… vaya… -Virgil estaba a dos segundos de sonrojarse, siempre le pasaba eso cuando estaba cerca de la mujer y de esa criatura, y eso era debido a que- parece que le agradas mucho, siempre que estoy cerca de ti, comienza a moverse, es muy raro.
Si era extraño, esa pequeña familia era extraña, tenia tantos años odiando y despreciando la humanidad que había olvidado lo variables que eran, Ángela y su hijo no le temían, sus ojos mostraban una extraña alegría cada vez que lo miraban, la voz de ella siempre suave denotaba una especie de afecto y esa criatura dentro de sus entrañas cada vez que estaba cerca reaccionaba moviéndose dentro de su madre.
Al día siguiente Virgil se encontraba sentado en el parque principal del pequeño pueblo, estaba algo enfadado consigo mismo por no poder luchar lo suficiente contras las peticiones de Ángela y no por que sintiera algo especial, era por que siempre que se negaba ella también le cerraba el acceso a las cosas de su padre. Como siempre lo pensaba, era una manipuladora, y el se arriesgaba mucho si la eliminaba. Al menos podría esperar a que naciera su descendencia y dominarle, ese era su plan. Pero de momento se encontraba ahí, esperando a la mujer saliera de su trabajo para acompañarla a la mencionada clase. Después de media hora, la chica llego con esa sonrisa silenciosa de su naturaleza, su vientre seguía un poco expuesto debido a las ropas, además de que ella parecía disfrutar mostrar su embarazo.
- ¿Nos vamos? –pregunto la joven, cuando sintió la mirada azul sobre si misma, recorrerla de los pies a la cabeza, para luego sostenerse por unos segundos eternos en sus ojos. El no dijo nada, simplemente se levanto y espero a que ella le indicara, por la tensión que ejercía alrededor, y la energía que emanaba de su cuerpo sabia que estaba molesto- lo lamento Virgil… no volveré a pedirte cosa alguna –susurro suavemente, sabiendo que el la escucharía con su agudo oído.
Un período más tarde el peliblanco se encontraba resignado a las órdenes que daba una mujer de cabellos castaños quien dirigía a un grupo de no mas 15 parejas. Todos se encontraban en el suelo con las manos sobre abultados vientres, y a su pesar el también sentía la pequeña vida dentro de Ángela acariciar sus manos, como si supiese de quien se trataba. Todo le era incomodo, a veces tenia muchos deseos de simplemente desaparecer, ¡hasta regresar al mismo infierno!, pues los ojos de la Blackthore le parecían hechiceros y lo hacían volverse loco cada noche recordando la dulzura de su mirada y la calidez de su nívea piel. En verdad Virgil comenzaba a volverse loco, no sabía dominar todo aquello, perder el control para el era peligroso.
- Bien mujeres recarguen su espalda totalmente sobre sus parejas, compañeros por favor acaricien con suavidad el vientre y verifiquen que su compañera realice bien la respiración, ese será su trabajo- dijo la mujer que dirigía toda la clase, Virgil simplemente se resigno.
Ángela no le gustaba realizar el chantaje sobre Virigil, pero algunas veces sentía que no tenia a nadie mas a quien recurrir, Gian y sus ocupaciones, pero bueno, ya era muy tarde, la clase casi terminaba, y se sentía cómoda en brazos del peliblanco, lo cual le perturbaba de sobre manera.
La noche cayo pronto, Ángela no podía dormir y no dejaba de darse vueltas sobre su cama, al fin después de casi dos horas ya cuando era la media noche, decidió salir a caminar un poco, la playa como siempre solitaria, solo podía escucharse el sonido de las olas. La luna apenas y visible le iluminaba débilmente, mientras la joven de cabellos oscuros se recostaba sobre la arena, se concebía tan culpable, no volvería a pedirle nada a Virgil, pero no podía evitarlo, a su lado sentía…
- "Virgil" –pensaba la joven mientras acariciaba su vientre, al tiempo que miraba las estrellas- "Este sentimiento es totalmente diferente al que sentí alguna vez… esta protección, la fuerza… tal vez solo estoy deslumbrada con su fuerza y su comportamiento… el mismo se dice demonio sin sentimientos… solo nos usamos mutuamente" –saladas lagrimas resbalan por las mejillas de la mujer, mientras una mano se posa sobre su corazón y la otra sigue acariciando su vientre en suaves movimientos circulares- "¿De que servirá engañarme?, me estoy enamorando de Virigil… y el no esta hecho para este sentimiento humano… pero… una Blackthorne amara con toda su alma, sin importar que el no me quiera, lo amare hasta que ese sentimiento desaparezca sea por la decepción de no ser correspondida o por mi propia muerte" –volvió a acariciar su vientre, de nuevo con sus dos manos- "Es verdad… debo recuperar el libro…"
Ángela no reparo en la sombra que le miraba desde la oscuridad a varios metros de distancia, los ojos zafiros escudriñaban cada acción de la mujer, y cada elemento que su alrededor se encontraba, por mas que fuese su frialdad, por mas que odiase a la humanidad, en el se formaba la terrible necesidad de estar protegiendo esas dos vidas que en su camino se habían cruzado y que ahora no sabia cuando se separarían. Desde que la vio en la tarde para la cita de la clase, noto la tristeza en la mujer, al regresar su seriedad lo altero, y ahora verla tan sumida en sus propios pensamientos. La sintió marcharse de la casa y las pocas veces que hacia eso por las noches el sin pensarlo dos veces le seguía, observándola, disfrutando del silencio. Ahora el joven peliblanco se encontraba sentado, aun oculto entre las oscuras sombras del follaje, mirando como la mujer, simplemente se perdía en la noche.
Cuando una suave brisa de refresco el ambiente, el se preocupo debido a la falta de movimiento de la mujer, ella desde hacia varios minutos solo se había acomodado de lado en posición fetal. Virgil se acerco con sigilo, notando que se quedo dormida, así que tomándola en sus brazos la llevo dentro de la casa.
- Debo… recuperarlo… el libro… las generaciones… de la Espina Negra… -susurraba entre sueños, mientras se arremolinaba en el pecho del hombre en busca de calor.
Continuara…
Hola lamento mucho el atraso, de verdad una sincera disculpa, tratare de actualizar lo mas rápido que pueda, xD es que no soporte la tentación y comencé un fanfic de Naruto, que ese esta detenido por otras razones…
Bien este capitulo fue corto, pero solo es un introductorio a nuevos acontecimientos, espero os guste.
También debo aclarar que cometí un error y el apellido de Ángela es Blackthorn, que significa espina, en los próximos capítulos lo corregiré.
Saludos!!
¡¡ANIMO!!
