VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el word)
(No me maten por el capitulo tan corto)
(ADVERTENCIA, ALGO DE VIOLENCIA!!! Sobre aviso no hay engaño)
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Capitulo 9: "El libro de la espina negra II"
Aquel pueblo de exótica apariencia se encontraba sumergido en el sueño, la luna bañada en sangre era permisiva a lo que acontecería. El paso tranquilo del hijo mayor de Sparda rompía el silencio de la noche. El guardia que dormitaba en la entrada del pueblo fue despertado con la visión de un hombre vestido de azul, su porte intimidante le hizo pensar dos veces antes de acercarse, pero era su deber y con temor antes de que Virgil se adentrara más al pueblo le encaro.
- Señor, a menos que sea una emergencia, no puede entrar al pueblo a esta hora –pero el hombre tembló al ver los fríos ojos azules- Lo siento señor… pero… no puedo…
Un fino corte sobre la garganta del hombre, le hizo caer al suelo al tiempo que su sangre se derramaba alrededor del cuerpo que aun vivo busco una explicación en los ojos de acero, pero el rostro que encontró le lleno de un temor ante-expiración, aquel ser sonreía triunfal con su dolor.
- De…de..mo…n…i… -intento decir el hombre antes de morir con el miedo en su rostro.
Virgil siguió su camino, no tenia prisa de llegar a su destino, el cual fuese el enorme castillo medieval, muy acorde con aquel pueblo revestido aun en piedra, en donde la tecnología y la nueva era pareciese pasara por otra parte muy lejana. Más eso no importaba al demonio, el solo tenia que obtener algo y largarse de ahí. Los ojos hielo escudillaron cada centímetro de cada zona recorrida, quedando unos minutos observando con ira aquella mancha sobre el suelo de la sangre derramada de la joven madre. Apretó levemente a la desenfundada Yamato, jurándole cortaría sin piedad la cabeza de quien se opusiera ante el y así volvió a su camino.
En rojo sangre se bañaba la luna, como una Elizabeth Batory en busca de la eternidad, siendo testigo cruel de las acciones de aquel demonio. Otras cuatro personas sufrieron por el atrevimiento de cruzar su camino. La sangre corría entre los caminos de pierda formando sus propios arroyos carmín. Los pasos agiles del Sparda hicieron que llegase rápidamente a su destino, rompiendo con su suaves pasos el silencio. Mas victimas fueron asesinadas en su camino, pero el dueño de aquella mansión no se inmuto ante nada, pues dormía plácidamente en su cómoda y lujosa cama en la cumbre de su lujosa vivienda, ubicándose sobre aquellos pobladores ilusos de los cuales se sujetaba para seguir viviendo en su inmunda fortuna.
El primer encuentro dentro de aquella residencia de energía oscura fue una mujer de la limpieza, que al ver al demonio soltó las ropas que cargaba entre sus brazos, e intento dar un grito que se ahogo en la sangre de su degollado cuello, Virgil no se inmuto en verla, siguió su camino antes siquiera el cuerpo se desplomara sobre el suelo.
La sangre que corría en los oscuros pisos de mármol, la tenue luz que se filtraba por las extensas ventanas provocaban una visión mas terrorífica del mayor de los Sparda, los tenues rayos lunares sobre su figura revestida en azul profundo y sus facciones finas e inmutables, la forma en que su espada era portada, en señal de guerra sin piedad. Al menos eso era lo que veía James Hopkins, un hombre alto y sumamente robusto, de cabellos negros que comenzaban a escasear en su cráneo, los ojos de acero reflejaron repulsión por aquel ser. Cuando se acercaba unos orbes castaños observaron al mayor de los gemelos Sparda, un delgado y femenino cuerpo de aparente edad de Ángela yacía junto al cuerpo de aquel hombre, con suavidad comenzó a mover el masculino cuerpo que casi le cubría la desnudez, el corpulento ser se levanto aun dormido dando un fuerte manotazo a la mujer que salió fue lanzada al otro lado de la cama, el diminuto cuerpo temblaba reprimiendo el sollozo al momento en que su mano cubría su rojiza mejilla.
- Ya lárgate –dijo la rugosa voz varonil.
La mujer se levanto con vergüenza y lo mas rápido que pudo se medio vistió para salir corriendo de la habitación, todo sin perder de vista al hombre estoico de cabellos palatinados. Virgil se había movido hasta la ventana observando el pueblo bajo los pies de aquella habitación como una típica y obvia demostración y sensación de poder, era claro que aquel hombre era ambicioso, además de fracasado, una terrible combinación. Pero aquel humano se había percatado de la presencia de aquel demonio y este mismo lo sabia, por ello se mantenía tranquilo a expectativa que el repugnante hombre se levantara perezosamente, para después acercarse a la ventana a poca distancia de Virgil.
- Te vez mas joven que la ultima vez demonio –menciono con tono en burla. Para Virgil le daba la indicación de la presencia de su padre- No creo vengas de nuevo a quitarme a Ángela, se que estas viviendo con ella, ¿te tiras a la prostituta? ¿Cuántas Blackthorn te has follado hasta ahora? –hubo un largo momento de silencio, incomodo pues el la inexpresivo de Virgil se hacia pesada a cualquiera y mas cuando su presencia era amenazadora- ¿a que has venido?
- El libro de las Blackthorn –dijo tajantemente.
- No te lo daré, terminare con esa maldita estirpe, debí terminarlo con Ángela, pero en aquella época me gano el sentimentalismo de pensar que fuese mi hija… pero no, esa es la viva imagen de su abuela, de su madre y sabrá Dios de cuantas putas mas… Quise hacerla decente, pero es un caso perdido, la perdición esta en sus venas –entonces lo miro directo a los ojos, a esperanza de que el gélido demonio lo entendiese- Esas mujeres solo usan a los hombres para una cosa… cogerles y adquirir su semilla, son peor aun que las Súcubos hambrientas, solo quieren placer y procrear otra descendencia… -una burla sarcástica salió de aquellos labios- ¿pero que entenderás tu? Eres quien las has protegido durante siglos.
- No tengo tiempo para tu palabrería –la risa sarcástica que mas a caracterizado al Sparda- además en lo mas mínimo me puede interesar lo que siga diciendo un insignificante humano como tu –aquellas palabras hicieron que aquel hombre se asombrara, desconociendo ante el al Demonio Sparda- Me confundes con mi padre, y debo decirte que –al tiempo que dice la frase Virgil se acerca en asombrosa velocidad sujetándolo del cuello con una mano, para después sacarlo de un solo movimiento por la ventana (rompiéndola)- yo no soy tan blando como el, dame el libro.
- No esta aquí –dijo atemorizado ante la situación y la terrible mirada demoniaca, era verdad no era el Caballero Oscuro Sparda que conocía- Esta en plaza.
El demonio desenganchó al hombre dejándolo a una larga caída de varios metros, después salto tras de el, corriendo por las paredes, a poco de llegar al suelo lo sujeto del brazo deteniendo poco su caída, pues en cuanto llego a un punto que no fuese mortal le soltó. Los gritos que se habían formado por el temor de caída se incrementaron al quebrársele las piernas, Hopkins aullaba de aquel dolor y terror, provocando que poco a poco el pueblo comenzara a iluminarse. Al demonio poco le intereso y jalo al hombre de una de las piernas las cuales sufrían fracturas múltiples.
Los gritos aumentaban, pero Virgil no dejaba que el hombre se desmayara por el dolor, sin embargo lo arrastraba por el camino de piedra que corría por todo aquel oscuro y maligno lugar. El albino sonreía con sátira al saber que solo un grupo de humanos podía crear tanta fuerza oscura, lo sorprendente era que los demonios aun no atacaban, debían alimentarse de aquel lugar, pero ninguna presencia infernal podía sentirse, lo que seguramente se debía al legado de su padre y posiblemente a la herencia de las Blackthorn.
Cuando llegaron a la plaza principal Virgil soltó al hombre como si la lepra le invadiera, sus fríos ojos se reflejaban ahora mas con las luces encendidas, veía algunos curiosos observándole por las ventanas cercanas, no tardarían en salir.
- Dame el libro –Pero su sorpresa fue mayor al ver la risa socarrona del hombre.
- Para que queridas eso, si seguramente en este momento la ultima prostituta desapareció junto a su bastarda.
Pero el hombre no se inmuto, camino lentamente hasta un rincón sucio y pútrido donde parecía sacrificaban a los animales, pues había sangre seca, algunas cuerdas y cuchillos, (desde que bajo por la pared, había guardado a Yamato creyéndola innecesaria para un humano tan repugnante), tomo una cuerda y una especie de machete, se acerco lentamente al hombre jalándole de la extremidad, levanto la contraria que le había sujetado al arrastrarle y la amarro fuertemente. John jamás se percato de aquellos movimientos del demonio, simplemente sintió el dolor de seguirse golpeando sobre la calle y después entre la inconsciencia se vio colgado como un cerdo recién sacrificado dispuesto a ser mutilado. Observo aquella arma manchada de sangre podrida ya negruzca, el demonio tomo su mano y corto lentamente cada uno de sus dedos.
Los gritos fueron mas intensos y la población pronto se aglomero alrededor de aquella escena con antorchas, dispuestos a lanzar al demonio lejos de ahí. Pero las espadas de hielo del demonio pronto se encargaron de mantener alejada a la población que lamentablemente no mato a mucha gente. Pero entonces entre los alaridos de dolor, de perder el pulgar de la segunda mano, se escucho lo que deseaba.
- En el arco que esta frente a ti, esta emparedado a la mitad -Virgil sonrió con satisfecho- solo déjame ir ya.
- Te dejare vivir… por que deseo tener alguien de quien vengarme si algo le sucedió a alguna de las Blackthorn.
Con su paciencia camino hasta el arco y golpeándolo una sola vez, destruyendo aquel arco, dejando ver un libro bastante robusto de portada visiblemente oscura con una especie de broche platinado-rosado, que brillaba a la luz. Lo tomo aun en el aire y entre los edificios siguió saltando para salir lo mas pronto de ahí.
A los pocos minutos se encontraba corriendo directo hacia al hospital entre el cerrado follaje, sabia que había llegado a las tierras de Ángela que abarcaban una zona demasiado amplia que cualquiera podría anhelar, era una zona basta de alimentos y que brindaba posibilidad de explotar por medio del turismo. Pero eso poco le importaba, sabia que el legado de su padre estaba ahí, y veía en los verdes ojos de aquella mujer la decisión de protegerlo aun con su propia vida.
La luna se había movido placenteramente siguiendo su transcurso, no faltaba mucho para el amanecer, un tenue tono rojizo comenzaba haciendo presencia en el cielo, pero el se sintió extrañamente inquieto a pesar de tener el libro, aquellas palabras del hombre que parecía mas el peor enemigo de la Blackthorn que su padre. Entonces paro en seco a entradas de aquel pueblo. Logrando percibir un aroma que lo estaba conmocionado, aquello lo estaba llegando a molestar notablemente.
- Ángela no esta –dijo la conocida voz de Gian- fue como si esperaran a que te fueras, poco después de que te alejaras, las cosas iban bien, pero la habitación de ella quedo un tanto desolada, sospechamos que fue con la ayuda de alguna enfermera, la policía esta haciendo investigación y otros buscando el cuerpo de ella. Hace apenas y una hora que nos percatamos de su ausencia.
Virgil no vio la necesidad de entrar en aquel lugar, debía buscar a la mujer antes de que todo fuera perdido. Comenzó a dirigirse al único lugar del cual nadie la podría sacar. Al llegar a la caverna que conocía bien pudo verla con los primeros rayos del sol, un bulto envuelto en sabanas blancas, solo su blanca mano se extendía, dejo el libro a un lado, pensando en como actuar. Sabia que no podría entrar, y si llegaba a hacerlo seria solo destruyendo la barrera, pero hacerlo solo le ocasionaría que perdiera todo el legado oculto de su padre.
Miro una vez mas el cuerpo, era mas que obvio y lógico que se trataba de aquella mujer, su olor le delataba, y en el olor venia impregnada la sangre que estaba derramando, observo con cuidado su cuerpo casi totalmente cubierto por aquella sabana que la enrollaba y visualizo en algún punto la mancha oscura… sangre y en cantidades delicadas para un humano.
- "¡¿Qué demonios?!"
Continuara…
Holasssssssssssssssssssssssssssss
¿Cómo se encuentra? ¿Cuánto tiempo a pasado?... (Se esconde rápidamente debajo de la mesa)… No se enfaden… no fe tanto ¿verdad?
O.o bueno si quieren que trabaje mas rápido, dejen reviews, o.o no sean malas que uno necesita ánimos en los momentos mas pesados…. ¡¡estoy por terminar la universidad!! Y miren que ando un tanto mal… ya saben como se ponen estas cosas.
Pero dejando mis traumas, al punto, acabo de terminar el capitulo y estoy empezando el 10, pero si quieren que siga T-T dejen comentarios, aunque sean tomatazos ¡constructivos! Vale, ya dejando estas choradas, a dar GRACIAS a las personas que se toman un minuto de su tiempo en dejarme un comentario.
Jedah Sparda.- jajajaja xD me alegro que te siga gustando la historia, emmm.. no lastimes mucho a Dante porfis, un besito de mi parte al sexy… n_n espero tu también actualices pronto… mientras no amenaces k lo harás cuando yo, seré feliz. (Changos -.- ¿para que doy ideas).
Seidaku 1988: Hola, me alegro que te gustara la historia, me alagas mucho, lamento dejarlo varado tanto tiempo en una parte crucial, espero seguir pronto, espero este cap también os guste. Procurare terminarlo pronto por que ya quiero empezar otro, etto… aunque este va de largo, gracias por seguir esperando, tratare de actualizar pronto.
Sheila: Gracias por tu comentario, aquí dejo el siguiente capitulo espero te guste n.n
Etto. Como dije arriba, quiero terminar pronto por que se me ocurrió otro fic, y antes de que me vaya a salir el DMC5 y me joda todo, jajaja, bueno un saludo, pero debo decirles que seria continuación de este… pero este va para LARGO, hahahahahaha (risa malvada), un saludo a los que no dejan review, ANIMO!!!
