VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el word)
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Capitulo 10: "El libro de la espina negra III"
La luna se había movido placenteramente siguiendo su transcurso, no faltaba mucho para el amanecer, un tenue tono rojizo comenzaba haciendo presencia en el cielo, pero él se sintió extrañamente inquieto a pesar de tener el libro, aquellas palabras del hombre que parecía más el peor enemigo de la Blackthorn que su padre. Entonces paro en seco a entradas de aquel pueblo. Logrando percibir un aroma que lo estaba conmocionado, aquello lo estaba llegando a molestar notablemente.
- Ángela no está –dijo la conocida voz de Gian- fue como si esperaran a que te fueras, poco después de que te alejaras, las cosas iban bien, pero la habitación de ella quedó un tanto desolada, sospechamos que fue con la ayuda de alguna enfermera, la policía esta haciendo investigación y otros buscando el cuerpo de ella. Hace apenas y una hora que nos percatamos de su ausencia.
Virgil no vio la necesidad de entrar en aquel lugar, debía buscar a la mujer antes de que todo fuera perdido. Comenzó a dirigirse al único lugar del cual nadie la podría sacar. Al llegar a la caverna que conocía bien pudo verla con los primeros rayos del sol, un bulto envuelto en sábanas blancas, solo su blanca mano se extendía, dejo el libro a un lado, pensando en cómo actuar. Sabía que no podría entrar, y si llegaba a hacerlo sería solo destruyendo la barrera, pero hacerlo solo le ocasionaría que perdiera todo el legado oculto de su padre.
Miró una vez mas el cuerpo, era más que obvio y lógico que se trataba de aquella mujer, su olor le delataba, y en el olor venía impregnada la sangre que estaba derramando, observó con cuidado su cuerpo casi totalmente cubierto por aquella sábana que la enrollaba y visualizó en algún punto la mancha oscura… sangre y en cantidades delicadas para un humano.
…
- "¡¿Qué demonios?!"
Los orbes azul hielo se abrieron desmesuradamente, no entendía lo que en ese instante se presentaba ante él, su ágil mente intentaba procesar los acontecimientos del momento inconsciente que lo llevó a una serie de acciones que no reconocía como propias. Su cuerpo no parecía entender la confusión en su cabeza, el subconsciente le estaba dominando haciendo a su "yo" consciente sólo un observador de sucesos que no lograba analizar. Su percepción fuera de control enfocada a extrañas acciones que no reconocía como deseos, pero lo más extraño era ver todo aquello como una necesidad para símismo, su pregunta era ¿Por qué?.
La distracción de su mente consciente provocó en los inconscientes de su cerebro actuaran, y solo reaccionó al sentir la suavidad de otra piel sobre la suya. Miró el hinchado rostro sobre su antebrazo, los moretones de Ángela se habían ya hecho presentes en su cuerpo apaleado, con dificultad cualquier humano soportaría semejante dolor, era natural que la mujer estuviera sumergida en la inconsciencia, debido a que el cuerpo suele defenderse del dolor provocando la inconsciencia. Los orbes azules se cerraron de nuevo tratado de rememorar aquella acción, descubrir el impulso subconsciente que logró aquella anormalidad.
Se recordaba arrodillándose frente al cuerpo de la mujer, incapaz de actuar ante la barrera dejada por su padre, a sabiendas la dificultad de disolverla y las complicaciones que aquello traería. Pero estaba consciente que de nada serviría conservar un legado al cual jamás tendría acceso si la llave estaba a un paso de perecer. Observó la sangre manchar continuamente la tela que cubría aquel cuerpo, en algún momento su mente evocó un recuerdo que le llevo a sentir la desesperación. Escuchó un quejido de dolor que le alteró los nervios, su mente por primera vez no le proporcionaba las ideas que necesitaba, y sin percatarse de sus acciones se cambio a su forma demoníaca golpeando con vehemencia aquella invisible barrera. No pasó mucho tiempo antes de encontrarse rodeado de los demonios de tercera clase del infierno, y sin dejar su cometido de buscar derrumbar aquella barrera fue destruyendo a cuanto demonio se atravesó en su camino.
No supo cuánto peleó, pero la desesperación comenzó a apoderarse de él aun cuando no lo expresaba, se estaba frustrando más de lo que hubiese imaginado.
- "¡Maldición!, sólo necesito alcanzarla, debo sacarla" –pensó el hombre sin desistir en sus golpes.
Entonces uno de sus brazos se filtró por aquella barrera alcanzando la mano de Ángela la cual sujetó al instante y sin dar tiempo a nada tiró de la extremidad de la mujer con tal fuerza que tuvo que moverse a gran velocidad para sujetarla entre sus brazos antes de que se fuese a golpear.
Cuando sintió el aliento de ella sobre su piel, cuando sintió su magullado cuerpo calentar su piel, se percató de qué había sucedido, su extremidad logro atravesar la muralla de su padre, sólo por salvar a una criatura humana, que al sentirla entre sus brazos le ocasionó un lenitivo que no pudo impedir deleitarse.
Pero pronto volvió la cordura en él, dejando a un lado la secuencia de acciones que le habían llevado a ello, prefirió enfocarse al análisis de que debía hacer. Observó detalladamente el cuerpo de la mujer envuelto en las sabanas del hospital.
- "¿Sólo fue secuestrada y arrojada aquí?" –pensó confundido ante la evidencia.
Cuestionándose y temiendo lo peor, comenzó a desenvolver el cuerpo que aún se encontraba cálido, pero la sangre se volvía excesiva, temiendo hubiese sido mutilada, logró desenvolver el frágil cuerpo, encontrando la fuente de sangre entre sus piernas. Levantó la poca tela de la bata del hospital para revisar que lograse sobrevivir, pero se encontró con una dificultad, una extraña masa carnosa ensangrentada y pigmentos oscuros salía de las entrañas de Ángela prácticamente partiéndola en dos.
- "Esta pariendo" –se dijo a si mismo, confirmando las sospechas que temía aceptar- Te llevare al hospital –dijo al inconsciente cuerpo.
Pero un segundo vistazo a la carne que salía de aquel cuerpo le advirtió del cambio que sufría rápidamente la piel de aquel ser, pues la parte de cuerpo que conseguía verse, estaba tomando un tono amoratado oscuro.
Una extraña preocupación atravesó su mente, y dejo el cuerpo adulto donde se encontraba, se levanto pensando en lo que podría hacer en aquel momento, pero su mente solo dio una acción.
- Debo sacarlo –dijo soberbiamente a si mismo.
Y colocándose de rodillas bruscamente abrió las piernas de la morena, observando la situación de la criatura trató de tomar el pequeño cráneo pero debido a la sangre y otros fluidos era imposible sujetarlo, analizando la situación fríamente, podía llevarles al hospital, pero con el tiempo que tardaría seguramente la criatura perdiera la vida, si es que aún la conservaba. Por otra parte podría mutilar el cuerpo de Ángela hasta dar el acceso para el nacimiento de su vástago.
Observó de nuevo aquella situación, entonces se percato de un pequeño movimiento, el cuerpo de Ángela se contraía, pero la diminuta criatura aún luchaba por sobrevivir saliendo del vientre de su madre. Extrañamente motivado por la vida y fuerza de aquellos seres, intentó de nuevo halar el cráneo, pero aquel ser parecía atascado en la cavidad de su madre, intentó adentrar sus dedos para sujetarle pero no era capas de abrir mas, la mujer casi era partida a la mitad, y temía matarla si lo hacia mas.
Pero el mayor de los gemelos Sparda no era caracterizado por sus acciones impulsivas y si por su intelecto vertiginoso y perspicaz. Con el gran control de su cuerpo cambió a su forma demoníaca. Suavemente los afinados dedos (o garras por decirles de alguna forma) se adentraron en la carne de la madre, envolviendo parte de la cabeza del crío, sujetándole con firmeza como una especie de pinza sin fuerza excedente para no lastimarle. Con suavidad comenzó a halar a la incrustada figura al lapso que intentaba con su otra mano abrir un tanto mas la carne de la madre.
Suavemente se fue deslizando aquel cuerpo, aun cuando jamás le dio importancia, en aquel momento le fue una sorpresa a Virgil lo que muchos llaman "El milagro de la vida", no que pensara así de ello, pero si del complejo desarrollo de un nacimiento… y lo doloroso que sería si la madre estuviese consiente. Pues apenas y salió un poco mas de la cabeza, logró remover el cuerpo con las dos manos en su forma humana, y realmente fue sorprendente sacar todo el cuerpo de aquella criatura.
Una vez fuera jaló por completo el cordón que traía en el cuerpo sacando así de la madre una plasta blanquecina. No le brindo mucha importancia, y se dedico a limpiar el rostro del infante con su propio gabán, el cual se quitó para cubrir a la recién nacida.
El camino hacia el pueblo fue lo más corto posible, hubiera usado su velocidad, pero en brazos llevaba a la mujer y sobre esta a la cría. En cuanto se acercó al pueblo alguien pareció dar alarma, en cuestión de minutos una camilla le dió alcance a mitad del camino, obviamente liderado por Gian.
Continuara…
Holasssssss!!!
Graicas a las personas que han leeido el fic, especialmente a quien se toma un tiempo para dejar un review (son mi alimento, si kieren historia, ¡¡alimentenme!!)
Blackheart88: me alegro tanto que te gustara, espero también te guste este nuevo.
Angel: gracias, espero te siga interesando el fic.
Un especial saludo a LiTtL3-WiTcH, que esta fungiendo como mi corrector de ortografía, ¡¡¡GRACIAS!!!
Espero siga leyendo este ff, un saludo, ¡¡¡ANIMO!!!
