VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word, sin embargo en esto ya estoy teniendo una VALIOSÍSIMA ayuda deLiTtL3-WiTcH, por cierto les recomiendo darse una vuelta x su fic: Devil May Cry & The Seven Deadly Sins)
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Capitulo 22: "Abismo"
Ángela cocinaba al tiempo que escuchaba como su hija deletreaba y formaba palabras, habían pasado un par de horas y Virgil aún no aparecía, realmente aquello era extraño. Sabía que la presencia de Marcelo le molestaba pero no entendía la razón de su comportamiento… a excepción.
- "¿En verdad pensará que soy capaz de irme con Gil y dejarlo?... ¿sería capaz de irme?... ¡No!, ¿En qué pienso? Este es mi legado" –miró a su hija que se le dificultaba en momentos la lectura- No entiendo como puedes leer y hablar en demonio, pero se te dificulta tanto el idioma humano –mencionó tranquila.
- En idioma demonio… los símbolos tienen forma inteligible, como unos idiomas antiguos humanos que vi en otro libro de papá, pero a éstos no les encuentro forma, todos se repiten… son raros.
- Se llama alfabeto Gil, te lo había dicho.
- Pues si el al…fa..beto –se le dificultaba un poco decir la palabra, lo que hacía sonreír a su madre- es difícil mamá –la plática hubiese continuado si no fuese que se vieron interrumpidas al golpear de la puerta principal de la casa- ¡Yo voy! -La pequeña saltó dirigiéndose a la puerta y la madre preocupada tras de ella, sin preguntar nada la niña abrió dejando a ambas damas de ojos jade observar a la singular mujer- ¿Qué desea? –preguntó cortés pero secamente la menor.
La mujer vio el rostro infantil sonriendo con gentileza pero una mirada mucho mas profunda le hizo levantar la mirada, frente a ella Ángela con un semblante mortalmente serio, sus ojos normalmente radiantes de ternura se endurecieron, la invitada sintió un escalofrío recorrer su piel, algo tenía esa mirada que le daba sensación que la examinaban hasta lo más profundo de su ser.
- Gil, por favor ve al estudio como te dije una vez, y mantente ahí –mencionó la mujer seria al tiempo que se acercaba para interponerse entre la desconocida y su hija, la pequeña dudó pero no preguntó nada más, algo le indicaba que no era momento de hacerlo así que se marcho en silencio- ¿Qué desea? –preguntó seriamente.
Gil desapareció tras una puerta, confundida por la actitud de su madre, pero entendiendo lo mismo que ella, esa mujer no era normal, tenía una esencia, una luz diferente a las que hubiese visto a excepción de su padre. Levantó la alfombrilla en la cual solía recostarse para leer, y con un poco mas de fuerza jalar un cordón para levantar una puertilla que daba a un extraño pozo, le observó unos instantes sabia que era el pasadizo a la cueva del Maestro Sparda, lugar al cual debía dirigirse cuando existiese algún peligro, pero temía dejar a su madre, por lo que se acercó para abrir un poco la puerta y escuchar lo que pasaba.
En tanto frente a frente las mujeres se aguzaban los sentidos a espera de un movimiento o comentario. La morena observo a la dama frente a ella, de cabello azul oscuro, vestida en una pequeñísima falda de mezclilla que apenas le cubría, acompañada de un top negro hasta el comienzo de su cintura, largas botas de soporte alto que hacían juego con esta prenda. La mujer mencionada retiró lentamente las gafas de sol que cubrían sus ojos mostrándole las pupilas moradas.
- Demonio –susurró Ángela para sus adentros, pero la invitada le escucho a perfección sonriendo con autosuficiencia.
- Busco a Sparda… Virgil –la morena parpadeó un par de veces cambiando su semblante a uno más relajado, lo que a la dama de ojos purpura le pareció encantador y atractivo- lamento haberte asustado, y ser una grosera, mi nombre es Mina –extendió su mano a la mujer de ojos jade, quien tímidamente respondió al saludo.
- Ángela –mencionó, después de unos segundos reacciono mas lúcida- disculpa mis modales… pasa por favor –indicó la mujer, siendo aceptada la invitación.
- Mamá –la infantil voz se acercó con lentitud- ¿Quién es?
- Bueno –comenzó a dudar Ángela- busca a Virgil –terminó sonriendo con ternura a su hija.
- ¿A papá? –aquella simple palabra dejo a Mina en shock, observó los rasgos físicos de la niña, era idéntica a la madre, pero la actitud, la forma en que caminaba e incluso en la cual hablaba se veía muy marcada a Virgil. Con pasos lentos se acercó a la pequeña, poniéndose a su altura.
- Es difícil que alguien tan lindo sea hija de Virgil –aquello provocó un puchero en la pequeña- no lo malentiendas quiero mucho a tu papá, somos viejos amigos –ésto ultimo la hizo sonreír.
- Gil, confundimos a las personas… lo siento mucho –mencionó Ángela, lo que provocó que Mina se levantara para observarla, un leve sonrojo se cruzó en la dama de ojos purpura, pues la morena primero se había sonrojado- Gil no es hija biológica de Virgil, él simplemente ha sido como un padre para ella… no piense mal de él –defendió la Blackthorn.
Pero realmente poco le interesaba a la demonio las palabras de la morena, pues estaba embelesada por la ternura que mostraba en su semblante y se sonrojaba por aceptar que realmente le parecía atractiva… una demonio libre de inhibiciones, eso era ella. Pero entonces el olor que esa dama desprendía le sacudió el suelo haciéndola volver a la realidad.
- "Esta impregnada a el… ¿acaso él la…?" ¿Se encuentra Virgil? –decidió preguntar.
- Salió –mencionó con pena Ángela.
- Bien, no quisiera incomodar, sólo podría decirle que le busco, estaré en el pueblo cercano –indicó la mujer comenzando a dirigirse a la puerta.
- No se vaya –mencionó la Blackthorn- si gusta puede esperarle y quedarse aquí –indicó la mujer sonriente.
- Mamá… la comida huele feo –indicó la pequeña señalando el humo que provenía de la cocina, lo que hizo Ángela saliera corriendo hacia allí olvidando a la visitante. Gil solo sonrió ante aquello, de nuevo observo a la mujer- Puedo llevarte con mi papi –ofreció con gentileza.
- No quisiera molestar –indicó Mina un poco distante.
- Espera le diré a mami –corriendo hacia donde su madre.
Mina observó aquel hogar, era elegante, distinguido como lo que a Virgil le gustaba, pero a diferencia de las casas que pudiese tener el Sparda, a diferencia de su departamento o la mansión, aquel lugar era cálido.
- "No le culpo por acostumbrarse a esto" –sonrió al ver a distancia a la mujer y la pequeña, la mayor peleando con la comida echada a perder y la niña haciendo algunas señas un poco exageradas, naturales para su edad.
- ¡Vamos con papá! –dijo efusivamente la niña.
- Está bien –acepto Mina de buena gana.
-.-.-.-.-
Habían caminado casi media hora cuando se escuchó un inconfundible sonido… demonios. A la distancia que se encontraban y cubiertas entre el follaje veían como el espadachín destruía sin piedad un sin número de enemigos frente a la entrada de una gran caverna, estos demonios inferiores no eran reto para el, pero las personas que lo conocían podían detectar una sola cosa, él se estaba desahogando.
Cuando los demonios disminuían comenzaba a lanzar ataques contra la gruta, que luego de unos instantes abría un portal infernal permitiendo a más demonios salir.
- "¿Qué le pasa a éste? ¿Quiere dejar al infierno sin demonios?"-pensaba Mina.
- Ven aquí –se escuchó la profunda voz, una mueca que demostraba su desagrado fue lo que reflejo el rostro de la mayor de cabellos azules, sabiendo que para ese hombre nada le pasaba desapercibido, pero entonces se sorprendió al ver como la pequeña se dirigió a él corriendo con alegría.
Mina no pudo más que estar quieta para ver aquel momento, Virgil despejó el paso de la pequeña con sus espadas de hielo, la pequeña sonreía dulce e inocente contrastando con el panorama de demonios que desaparecían a sus pies. El vestido blanco de Gil le hacía resaltar los oscuros cabellos sujetos en una coleta. Entonces la demonio logró observarlos, más que la apariencia física, Virgil y Gil eran idénticos en movimientos y gestos, más allá de la sangre.
Con una sorpresa que casi hace a la mujer demonio caer, el albino cedió a Yamato en las manos infantiles, desenfundada, le ayudaba a ponerse en una posición de pelea y le dirigía en movimientos sencillos. Aún cuando la espada era pesada para las manos infantiles, lograba moverla acertando su primera estocada en el demonio, pero le fue casi imposible sacarla del cuerpo hasta que este desvaneció.
-"Está loco" –dijo a sí misma Mina, observando la escena.
La niña seguía peleando por manejar a Yamato, pero era obvio que sus fuerzas mermaban con sólo intentar levantarla. Al final rendida en un solo gesto la regreso a su padre. Para esto Mina se estaba acercando a ellos dispuesta a desaparecer a esos demonios, pero Virgil extendió su mano indicándole se quedase donde se encontraba, ella obedeció.
- Las dagas –dijo Virgil. Y la pequeña comenzó a concentrar su fuerza, apareciendo pequeñas mini espadas de hielo que dirigía certeramente a sus enemigos.
- "Se volvió más fuerte… aprendió más sobre la magia… está deteniendo esos demonios para que la pequeña practique" –un escalofrío recorrió su sensual espalda, uno por la excitación al verlo tan galante y al tiempo paternal, por otro lado le dió temor saber que desarrolló más poder del cual tenia con anterioridad.
- ¿Qué haces aquí? –se acerco el hombre despreocupadamente a la demonio, al tiempo que la pequeña seguía practicando su magia en defensa y ataque- ¿Gomory, qué buscas?
- A ti… te necesitamos, pero… -Un gesto infantil de enfado se formó en aquel rostro sensual, el hombre ni siquiera le estaba poniendo atención, estaba enfrascado en una pelea de miradas con la pequeña.
- No los detengas –dijo la niña finalmente.
- "No es normal que pueda darse cuenta… esta niña no es normal" –pero Virgil sonreía satisfecho… realmente orgulloso, en un giro de su muñeca los demonios comenzaron a moverse haciendo que la niña esquivara grácilmente el primer golpe de una hoz, Gomory casi grito- ¡¿Qué te pasa?! –chilló a Virgil.
- Es un entrenamiento –dijo con sencillez.
Observó en unos segundos como la niña lograba detener a un par de enemigos y Virgil si veía que corría riesgo interfería deteniendo el cuerpo del mencionado demonio. Lo que realmente le intrigaba era la seriedad de ambos rostros, a los gestos se juraba en verdad existía un lazo, uno muy fuerte e inquebrantable.
-.-.-.-.-
Ángela suspiro, estaba un poco cansada debido al hecho de tener que cocinar dos veces. Por suerte no tuvo que asistir al trabajo o realmente estaría un poco frustrada. Cuando la comida estuvo totalmente preparada en esta ocasión sin accidentes, subió para preparar la habitación de ella.
- Aquí podrá dormir Mina –mencionó al tiempo que cambiaba la ropa de cama- pero… ¿Y si duerme con Virgil? –un sonrojo entre la vergüenza y enfado se poso en su rostro, después sacudió su cabeza en negación- no es mi problema.
Escuchó un coche llegar así que se apresuro a bajar y salir, pero su sorpresa fue grande al ver que era un desconocido conduciendo una mini camioneta con el logo de una florería que recordaba, estaba cerca de su lugar de trabajo.
- ¿Ángela Blackthorn? –preguntó un joven bajándose del mueble. Ella solo asintió- ¿Podría firmarme? Tengo una entrega para usted.
Con amabilidad la morena firmó aquel recibo, en tanto el joven cargaba un hermoso y gigantesco arreglo de rosas rojas, la Blackthorn le indicó donde llevarlo y cuando creía que se marcharía, el joven regreso de la parte trasera de su camioneta con otro arreglo igual de grande.
Suspiro al ver en el porche de su casa cinco enormes arreglos de flores, no sabia cómo meterlos o dónde ponerlos, se acercó a verlos con cuidado, no debía ser muy inteligente para saber de quién era, o para saber de quién no eran.
- ¡Mamá! –escuchó su pequeña gritar a corta distancia, instintivamente caminó para localizarla con la vista, pero su mirada dulce reflejó tristeza al notar como tras de su hija caminaban Mina y Virgil, la primera sujeta al brazo masculino.
Cuando su hija llego lo primero que observó fue los arreglos florales que estaban a entrada de su casa, miro a su madre un poco triste y le sujeto la mano para reconfortarla.
- Tu color cambió mami –mencionó la niña siendo escuchada por los otros adultos- ¿Por qué estas triste?
- No pasa nada cariño –mencionó, la mujer sonriendo con ternura en una mueca de dolor.
- ¡Qué hermosas flores! –intervino Mina alejándose del masculino cuerpo y corriendo hacia las mujeres de orbes jade- muy hermosas… pero Virgil ¿Por qué elegiste rosas rojas? Tu siempre has tenido un gusto mucho más selecto –inquirió la mujer observando la reacción del hombre que fue mirarla con profundidad hasta ponerla nerviosa.
- Mina –interrumpió nerviosa la Blackthorn mayor- éste es un presente de un amigo muy querido –se sonrojó la dama… Gil abre la puerta para meter los arreglos.
Pero mucho antes de la mujer pudiese tomar alguno, con desgana Virgil levanto uno en cada mano y regresó por el resto, sin que se percataran la mueca de Mina fue una sonrisa perversa y divertida. Alcanzó a leer una de las tarjetas una vez dentro de la casa.
- Mira Ángela tiene una tarjeta –mencionó inocentemente- A la dama mas bella que puede existir en este mundo, prometo amarte hasta el fin de los tiempos… Marcelo.
Las siguientes reacciones fueron una gracia para la demonio, al ver como Ángela se sonrojaba desde los pies a las orejas, Gil hacía una mueca de enfado idéntica a la de Virgil quien solo torció los ojos en fastidio y se retiró de la habitación, seguido por la pequeña.
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Después del incidente de las flores, la cena volvió a formarse tensa, pero preocupó a los adultos, el rostro de Gil se mostraba apagado, serio de alguna forma distinta al reflejo de Virgil, sus ojos brillantes de vida y ternura eran tristes. Pero decidieron no mencionar palabra alguna por la invitada quien se divertía al solo observar el movimiento de aquellas personas. Incluso la forma de sentarse era Virgil, Gil y Ángela, los movimientos y aptitudes eran tan naturales coordinados en una danza a la cual sólo ellos podían escuchar la melodía, sólo aquellos dos adultos se movían como equipo.
Virgil dirigía a Gil en silencio al uso correcto de los cubiertos y la postura, al momento que la madre limpiaba y relajaba cuando la pequeña se equivocaba. Pero no sólo era eso, si los veía de lejos al momento de preparar la mesa para la cena, al recoger todo después de ésta. Mina se preguntaba cosas como ¿desde cuando ayuda en cosas tan banales? ¿Cuándo aprendió siquiera a levantar un plato?, sonrió con pena al darse cuenta que tal vez no le conocía tan bien como pensaba.
Ángela invitó a la demonio a subir a la segunda planta, mostrándole las habitaciones desde el pasillo.
- Puedes quedarte en mi habitación –mencionó la mujer, pero un sonrojo se posó sobre sus mejillas- a menos… que…
- No quisiera incomodar… ¿a menos que qué? –la demonio entendió la indirecta- no, yo no duermo con él –mencionó abiertamente, prefiero marcharme a un hotel para no incordiarles.
- Por favor, quédate –rogó la mujer- Virgil a hecho tanto por nosotras, no deseo que alguien tan cercano a él pase la incomodidad de un hotel si en mis manos esta evitarlo –Mina sólo le sonrió con dulzura pero al fin detectando la marca que sobre el hombro de la joven se encontraba.
- Gracias.
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Virgil se encontraba en la habitación de la pequeña, la cual estaba mortalmente seria y bastante apagada, algo no estaba bien con su protegida y realmente le preocupaba. Acarició con dulzura su cabello, acomodándole los mechones que se esparcían sobre su rostro. Estaba sentado en la cama junto a la niña quien comenzaba a dormirse.
- Papi –mencionó con lentitud- ¿están enojados de nuevo?
- No –dijo secamente.
- El color les ha cambiado… es extraño, un color les cubre la piel y es el mismo en ambos, pero hay otro que me hace sentirlos tristes, están lejos.
- Descansa, mañana estará bien todo-la pequeña sonrió cerrando pesadamente sus ojos. Él salió de su habitación encontrándose con Ángela, quedaron frente a frente, con escasos centímetros sus cuerpos podrían unirse de nuevo, la tensión formada parecía crear de nuevo abismos.
- Dormiré aquí, Mina está en mi habitación –dijo sutilmente.
- No es necesario.
- Por favor, no deseo comenzar a discutir de nuevo.
Enfadado Virgil pasó de largo hasta encerrarse en sus aposentos, deseando alejarse de la tensión que se marcaban en ambos. Frustrado de que el único lugar en el cual encontraba paz se había convertido por alguna razón estúpida en un campo de batalla, que lo agotaba mentalmente.
- La marcaste –escuchó la voz de aquella demonio quien salía de las sombras- ¡Tienes mas tiempo del que creí vivo! –reclamo con furia.
- Lo que sucede aquí no es asunto tuyo, márchate antes de que alertes a otros de mi existencia.
- Te has vuelto mas poderoso, ¿Planeas dejar ahora todo? ¿Abandonar todo lo que habíamos planeado?
- Los intereses cambiaron –contestó secamente, acercándose a la cama en la cual colocó a Yamato y prosiguió a quitarse la gabardina- no estoy de ánimos para pensar en volver a una revolución en el infierno.
- Tú nunca estas de animo para nada –menciono la mujer exasperada- ¿Desde cuando compartes una pareja? –Inquirió dispuesta a molestarlo- Que yo recuerde tu eres monógamo, además la marcaste, derramaste tu semilla en ella y la has mordido.
- No te interesa, vete ahora o aquí será tu regreso al infierno.
La mujer salió de aquella habitación, pero el hueco que empezaba a formarse dentro de el, estaba consumiéndolo, pero no era debido a los sucesos anteriores, todo había sido una bomba de tiempo, él se encontraba en aquella encrucijada, envuelto en ese deseo desde hacía bastante tiempo, pero ahora, no pensaba en otra cosa que no fuese aquella mujer, en tenerla en sus brazos y poseerla hasta saciarse de ella.
Abrió la ventana sentándose en el marco de esta, observando la noche pasaron las horas en lo que en su mente tratando de descifrar lo que estaba alterándolo, lo que estaba enloqueciéndolo.
- "Tal vez… es hora de irme" –se dijo a sí mismo, tratando de convencerse.
- Virgil –escuchó la voz alterada de Ángela, cuando él se levantaba de la ventana, la puerta se había abierto, la mujer cargaba a su pequeña quien se mostraba extraña- Tiene fiebre y no despierta –mencionó alterada.
No existió otra palabra entre ellos, simplemente los brazos masculinos tomaron la infantil figura para llevarla al cuarto de baño, abrió el grifo del agua helada, al momento que Ángela le siguió y desvestía a la pequeña de su pijama dejándola en ropa interior.
Virgil sujeto a la pequeña dentro de la tina, esperando que el agua le cubriera el cuerpo, Ángela encendió la luz y ambos pudieron observar mejor como la niña estaba sonrojada y respiraba con dificultad.
- Trae hielo –indico el hombre- la mujer bajo corriendo.
- Papi –susurró la pequeña, abriendo con dificultad los ojos, para encontrar por primera vez los del Sparda sin la máscara de frialdad, chocando con los ojos de su héroe bañados en preocupación- estás triste –dijo al borde de las lágrimas.
- Preocupado –dijo acariciando el rostro infantil- debes tener fuerza.
- Me siento cansada –dijo la niña- mucho papi y tengo frío, ¿mami?
- Ya regresa.
- No me dejen sola –terminó diciendo antes de caer en la inconsciencia.
Ángela escuchó las ultimas palabras de su hija, se acercó para poner el hielo dentro de la bañera, al momento que pasaba un trapo que humedecía con aquella agua fría por el cuerpo de su pequeña. Cuando el cuerpo infantil comenzó a relajarse, el Sparda la tomó en brazos, al momento que Ángela terminaba por desvestirla y secarla rápidamente con una toalla.
El infantil cuerpo reposaba en la cama del albino, le habían dado con un gotero un extraño liquido que Ángela preparó. El semblante de la pequeña cambió hasta la relajación y la rojez mejillas comenzaba a disminuir. La Blackthorn estaba arrodillada a un costado de aquel lecho, pero no le pasó desapercibido cuando el hombre se adentró a ducharse rápidamente y salió vestido en su pijama. Ella se levanto una vez este saliera del baño.
Se miraron a los ojos y ella sin pensarlo corrió a refugiarse en aquel cuerpo donde encontraba toda la seguridad, él le correspondió en su usual silencio sólo cubriéndole su espalda con sus firmes brazos, que se ajustaban más a ella al momento de sus sollozos.
-.-.-.-.-
Los rayos del sol comenzaban a filtrarse por la ventana, los orbes zafiro se abrieron escudriñando lo que sucedía, apenas había amanecido y el silencio solo se rompía por el constante sonido del mar.
Se dio cuenta de la situación en la cual se encontraba, sentado junto a su lecho recargado en una mesa de noche y entre sus brazos y piernas Ángela recostada en su pecho, ambos envueltos en una suave manta.
El aroma de la mujer le inundaba, si bajaba la mirada podía ver el perfil de su cuerpo que estaba apegado al de él. Volteó a observar la situación de la pequeña, hacía apenas unas horas que la fiebre desapareció, hacía solo un par de horas que Ángela y él sucumbieron al sueño. Con gentileza levantó a la mujer en sus brazos, hundiendo su rostro en su cabello negro aspirando el aroma que le enloquecía. La recostó junto a la pequeña y se retiró de la habitación.
- "Es hora que Marcelo se marche" –pensó decidido a no perder el único lugar en el cual era pleno.
Continuara…
Holas!!!
Lamento la tardanza, la verdad es que estaban algo perdido, si no es por mi querida Will, ^^ que me los ha pasado. Lamento también tardar un poco en actualizar, sin embargo no tengo internet, n.n sin embargo procurare actualizar, solo dejen reviews, para que me regrese la inspiración, para equilibrar las amenazas de Will y sus lindos comentarios Disculpen que no deje review en otras historias, realmente estoy un poco atareada y sin internet menos. Bueno un saludo a todas las personas que leen el fic, y personalmente a quienes toman un poco de su tiempo para dejar un review.
Misha Keehl: Gracias por seguir leyendo, lamento la tardanza espero tu sigas actualizando, por que mira te doy tu zape.
Seidaku_ 1988: bueno si esta un poco pesado el asunto, pero pronto cambiaran las cosas, solo que debe existir la tensión, espero sigas leyendo.
Antano: jajaja bueno esa idea la saque de varias historias demoniacas, a ver que sucede jajaja pero me parece atractivo, además Ángela no le dolió mucho… estaba ocupada con otras cosas xD
Punk-Sparda: Hola, bueno creo que alguien de momento debe hacerle un poquillo de competencia, además bueno no es tan malo, pobre hombre xD denle una oportunidad, jaja.
PoisonxShuly: muchas gracias tus palabras me alagan, jajaja espero te sigan gustando los próximos capítulos.
Levania Blackwood: hola espero andes bien, y si será muy bueno nuevos fics, en la sección, esta sección de pronto anda medio olvidada, pero para eso hay escritoras que aun cuando nos tardamos somos seguras, espero se unan mas, y las que han dejado historias poco a poco vuelvan a continuarlos.
Y recuerden ¡ANIMO!
Me despido tratare de actualizar lo mas pronto, pero saben de momento ando estancadita así que si desean continúe esta historia para que suba mas rápido los capítulos, pulsa abajo n.n en REVIEW.
