VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Virgil… (Lectura, Escrito)
Capitulo 26: "Vete"
Se removió bajo las mantas sintiendo el cálido cuerpo a su lado. Era vigorizante sentirle a su lado cada noche. Perezosamente los ojos jade se abrieron para observar con atención la figura que a su lado que descansaba, se arremolino contra el recibiendo en respuesta un brazo que se movió bajo su nuca y le junto mas.
Extasiada coloco su rostro sobre el firme y desnudo pecho del Sparda al momento que ponía una de sus manos sobre este tocando aquella deliciosa piel. Sonrió al ver como casi un año después de diversos sucesos ese momento se había vuelto una normalidad entre los dos.
Posteriormente que hubiesen aceptado comenzar una singular relación de monogamia-sin compromiso, aun cuando sonara extraño así era, no eran una pareja oficial, pero lo eran; no estaban casados, pero lo estaban; el no le amaba, pero le trataba como si lo hiciese, aun con eso solo fuera tras las puertas de la alcoba.
La relación al exterior era la misma, los conflictos de intereses especialmente en la crianza de la pequeña, el trabajo que Ángela aun mantenía, nada fuera de lo común en aquella pareja tan singular.
Pero dentro de la alcoba, todo cambio; después de que Virgil y ella quedaran como una pareja que solo desahogaría sus deseos sexuales, la frecuencia de tales momentos comenzó siendo distante, el Sparda se resistía a caer en las mieles sexuales, primero si fuese una o dos veces a la semana, poco a poco ese momento se volvió con frecuencia de cuatro a seis, hasta llegar al punto de dormir cada noche en aquella habitación así no hubiese acción.
Una vez que Gil quedaba dormida el Sparda se retiraba a su habitación a darse un baño y cambiar su ropa al pijama, bajaba al estudio a seguir sus lecturas, pero a la hora que debía descansar subía a la alcoba de la mujer de cabellos negros metiéndose en su cama y poseyéndola cuando el deseaba, la dama no solía resistirse a sus necesidades salvo cuando en ocasiones mensuales se encontrase indispuesta, por lo demás ambos parecían tener un apetito sexual insaciable.
El tiempo que Virgil creyó su aliado, el tiempo que en algún momento pensó le ayudaría a controlar su deseo, realmente se desenmascaro como su enemigo, pues entre mas se fundía en aquel ser tanto psíquica como físicamente se enloquecía formándole una necesidad mas poderosa de la que pensaba en un principio.
Ángela estaba regresando a dormir entre sus brazos, realmente todo era maravilloso, la respiración de ambos relajaba que hacia un ambiente de seguridad, solo en aquellos brazos sentían magnificas sensaciones, todo en ese momento de su vida era simplemente, perfecto.
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Sugestivas caricias le recorrieron la espalda y con pereza comenzó a despertar de nuevo la mujer de ojos jade. Virgil había despertado y estaba listo para su último juego antes de marcharse a la vida de padres.
En ocasiones daban gracias a que Mina solía visitarlos haciendo distraer a Gil de las actividades nocturnas… o diurnas de sus padres. Pero la demonio era una dama ocupada en la mitad de una guerra fría, aquel hogar se convirtió en una especie de refugio al que solo asistía para liberarse de la tensión, incluso Virgil mando ampliar la casa para que la mujer tuviese un espacio, y por si tenían otra visita una habitación extra, con ello nadie podría irrumpir su actividad casi diaria con la mujer que proclamo suya.
Ángela sonrió al sentir los labios del hombre besarle el cuello y comenzar a pelear con el camisón que se puso después de toda la actividad, realmente aun le costaba trabajo dormir totalmente desnuda.
- Para que lo pones –decía el hombre deslizando los tirantes- sabes que lo quitare… otra vez –aquella voz ronca por el deseo la excitaba hasta el grado mas alto.
Las manos de el comenzaban a juguetear acariciándole diversas zonas, pero un movimiento inesperado rompió la magia del momento, Ángela sin intención alguna lanzo a Virgil y como si fuese una habilidad de guerrero, salto de la cama para correr hacia el cuarto de baño al cual solo se escucho el fuerte portazo.
Había regresado lo que fuse que tenia en el estomago, así que agotada y avergonzada no se movió del lugar en el cual se encontraba, frente al retrete de rodillas, también se debía a los fuertes vértigos que le estaban sucumbiendo. No se percato de la otra presencia hasta que observo un vaso de agua a su costado, lo tomo para enjuagar su boca y acto seguido le proporcionaron una de las toallas pequeñas. Después de limpiarse se sentía apenada por el momento que pasó con el hombre que amaba, este tiro la cadena del retrete observando fijamente a la mujer.
- Tienes algunos días enferma, iremos al medico –sentencio con severidad, estaba preocupado.
- ¿Cómo…? –se preguntaba la mujer en que momento se dio cuenta, procuro esconderle los síntomas.
- Tienes toda la semana enferma, no me pasa desapercibido tus acciones –decreto, pero algo en aquella mirada jade, duda, ¿temor? Le hizo tambalear.
- No es necesario ir al medico –dijo ella, el solo esperaba continuara- fui hace dos días… no tengo nada.
- No has mejorado –menciono severo- iremos a ver otro…
- No es necesario –interrumpió, Virgil bajo la mirada enfrentando los ojos jade, un suave tono de ilusión se hizo presente en su rostro y voz- estoy embarazada.
El dolor que sintió al ver como aquel rostro que a su forma se mostraba gentil, se enmascaro en el más frio semblante, su voz sonó casi maldita y sus ojos le hirieron en el alma.
- Deshazte de eso –menciono antes de salir de la habitación.
Lagrimas corrieron por las mejillas de Ángela, el dolor, la amargura, tantos sentimientos negativos se apoderaron de su ser, quedo en shock unos momentos, con sentimientos encontrados, con el dolor y decepción haciéndole un nudo en su garganta que le impedía respirar pero las lagrimas no cesaban de correr en su rostro.
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El albino se retiro de inmediato a su habitación, dirigiéndose a la ducha se desvistió y adentro, sus puños apretados de furia, la confusión reinaba su cabeza. Algo no era correcto en todo aquello.
- "¿Un hijo? ¿Qué demonios le pasa? ¿Por qué se a embarazado?" –cuestionaba iracundo.
Pasaron unos minutos en el baño, esperando su mente se despejara con el agua y encontrase la respuesta a lo que debía hacer. Pero ruidos llamaron su atención, se puso alerta cerrando la ducha comenzó a vestirse, algo andaba mal.
- Muévete Gil –decía Ángela casi en un susurro.
- ¿Qué pasa mami? –decía la pequeña aun adormilada. Cuando el hombre termino de vestirse con sus ropas usuales salió de la habitación solo para escuchar del primer piso la firme y fuerte voz de Ángela.
- ¡Has lo que te digo! –grito casi en la histeria.
Salto hasta el primer piso dirigiéndose al estudio, pero la puerta se encontraba atorada, al golpearla solo el chillido de susto que Ángela tubo, le indico de su presencia dentro de aquel lugar.
De una patada tiro el pasador de la puerta, observando como aquel pasadizo a la cueva se encontraba abierto. Furioso salió de la casa dirigiéndose a la entrada principal de aquella zona.
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- Papá esta enojado –menciono la pequeña al observar hacia la entrada de aquella gruta- ¿se han peleado?
- Guarda silencio hija y no importa que pase –dijo sujetándole de los hombros- por favor no te acerques, no vayas te lo ordeno…
- ¡Pero mamá! –replicaba la pequeña.
- ¡TE LO ORDENO! –la niña se asusto, jamás en su vida su madre se altero de forma similar, por tal motivo se entristeció quedando en silencio.
Un calosfrió le recorrió la espina dorsal, sentía la energía del demonio y estaba furioso. Ángela observo a su hija y fingió sonreír para tranquilizarla, pero los ojos de la niña le indicaron que como a ella, no importaba cuantas mascaras se pusieran las personas, el dolor, la tristeza, la alegría y felicidad, era una energía multicolor que rodeaba a las personas. Acaricio el cabello de su pequeña y le dio un suave beso en la frente.
- No e querido asustarte, pero de ahora en adelante tenemos que vivir lejos de Virgil, se que no lo entenderás, pero al menos confía en tu madre, pronto te explicare todo, cuando seas un poco mas grande –el dolor que veía en su madre hizo que la niña guardara silencio y asintiera- no importa que suceda, no te acerques, quédate aquí hasta que vuelva.
Ángela comenzó a caminar hacia la salida de aquel protector lugar, cuando se acerco a la luz logro divisar aquella amenazante figura que frente le esperaba, Virgil vestido a su normalidad para el entrenamiento (solo sin gabardina) le esperaba visiblemente furioso, se percato que les persiguió apenas y detecto su alejamiento, pues siquiera a Yamato tenia en mano y su cabello aun húmedo no había sido alisado hacia atrás (parecía Dante). Una daga pareció clavarse dentro del pecho del hombre albino al ver los ojos de aquella mujer de dulces sonrisas llenos de tristeza y lo peor era el miedo, miedo al ente con el que convivía desde cuatro años atrás, el ser que declaro amar, el demonio con quien compartía su lecho recibiéndole de forma complaciente, esa verdad le dolía a el, pero mas le lastimaba a ella.
- ¿Qué estas haciendo? –cuestiono severo, realmente parecía peligroso pero aun así ella salió de la gruta no sin alejarse lo suficiente de aquella barrera sabia no podría traspasar- ¿Por qué te has embarazado? ¿Pensaste que con ello desarrollaría un lazo profundo de sentimientos hacia ti? –su tono de voz era acusador, intangible y al tiempo no cambiaba, como un tempano su ser se congelo, ella no derramó lagrima alguna pero su rostro demostraba todo el dolor.
- Quiero que te marches –decreto de golpe, de nuevo la punzada de dolor asesto contra el, aun y cuando su rostro se mantenía mas estoico- ¡deseo te vayas de nuestra vidas! –exclamo exaltada.
A la velocidad de el, no pudo evitar que la sujetara por los brazos, marcando sus dedos violentamente en su piel, a ella le dolía sentía que pronto reventaría su carne, lagrimas corrieron por sus mejillas.
- Me lastimas –dijo tratando de no gritar y alterar a su hija- Me lastimas… por favor.
Fue un error mirarle a los ojos, pues Virgil había leído claramente el poder de aquella descendencia … Ojos jade con la capacidad de paralizar al enemigo… ojos de profundas emociones capaces de leer tu alma demoniaca…. Solo a los demonios nos influyen esos ojos… su defensa… Cuando pregunto a Ángela por tal fragmento, ella dijo ser verdad, pero la carencia de demonios dentro de esas tierras habían hecho que desde generaciones atrás el poder de la Blackthorn para paralizar a los demonios con la mirada se deterioro… eso había creído ella.
- "Se activa en medio del terror" –se percato el. Buscaba fuerza para mover sus músculos, pero no podía, ninguna de sus extremidades respondía. Ella se percato de ello y sin perderle de vista a los ojos logro zafarse de su fuerte agarre.
- Por favor –rogó en lágrimas- vete…
- ¿Por qué? –cuestión finalmente el demonio- Acabaras con la vida que has llevado este tiempo, ¿vale la pena tal sacrificio?
- Virgil –susurro de forma tan dulce que le provoco al demonio un calosfrío- amarte ha sido la mejor experiencia de mi vida, no importa que sentimiento tuvieses hacia mi… yo me sentí plena a tu lado… pero aun y cuando tu me juraras amor, nunca permitiría que una criatura que ha luchado por existir desaparezca por tu capricho –los ojos de ella se cerraron lentamente al momento que caminaba a ingresar a la gruta, dejándolo libre de su hechizo- nunca deje los anticonceptivos hasta hace dos días que me dijeron estaba embarazada… no sabrás de nosotros nada, olvida que existimos –ella le sonrió con dulzura una vez dentro de la gruta- serás mi mas hermoso recuerdo, pero la vida continua con la vida misma… si debo elegir entre tu y mis hijos, no habrá nunca punto en comparación… vete.
- ¿Por qué hacer esto? –menciono calmadamente.
- Este hijo… lo hicimos tu y yo –lagrimas corrieron por sus mejillas- aun cuando amo a Gil con toda la fuerza de mi corazón… a su padre no le ame siquiera un cuarto de lo que siento por ti… este hijo será lo único entero que tendré para saber que un día existimos tu y yo… en un sueño.
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En el silencio de aquel hogar, de aquella casa que el mando contruir, de aquel lugar en el cual sentía plenitud, aun cuando no tuviese el poder que siempre añoro. Un espacio en aquel mundo en el cual sentía la paz que alguna vez en la infancia le envolvió.
Tomo a Yamato, era la única posesión importante para el, camino con lentitud tratando de no pensar en nada mas, pero un impulso le hizo adentrarse en la habitación que esos últimos meses se transformo en suya, observo aun la cama desarreglada en la cual apenas hacia unas horas habían estado poseyendo el cuerpo de Ángela. Manteniendo su frio semblante se adentro al cuarto de baño, abriendo el botiquín tras el espejo comenzó a tirar las pastillas sobre el lavamanos. Pronto aquella caja de extravagantes colores quedo en sus manos, sacando la cartera de pequeñas grajeas observo las cuentas de estas, los días de la semana se marcaban en aquel medicamento para tener el control de este, ella había dicho la verdad.
- "¿Para que me hago el idiota? Yo mismo la vi tomarse la gragea" –Con pesadez se sintió confundido, agotado- "¿Por que?... no hay nada que pueda obtener de esto… una criatura que su sangre será mas humana a demoniaca… no vale la pena que éxita, ¿Qué propósito tendrá?, un hijo…"
Continuara…
