VIRGIL.

(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)

Lamento el tiempo que e tardado en actualizar la historia, en verdad lo siento mucho, espero que esta pequeña etapa les guste. Por fas dejen sus comentarios, disculpen que no conteste todos sus reviews, pasados pero de ahora en adelante si los contestare. T-T Dejen comentarios si quieren mas historia…

- Virgil… (Dialogo y acción)

- ¡VIRGIL! (Grito)

- "Virgil…" (Pensamientos)

Virgil… (Lectura, Escrito)

Capitulo 27: "Huida"

Observar los movimientos de una ciudad que abandono hacia tanto tiempo, un espacio en el cual también se encontraba su único lazo de sangre sobre la tierra. Observo como el cielo se ensombrecía, los tonos rojizos en el horizonte ocultándose para dar paso abierto a las sombras de azul oscuro denominado la noche, bañado de luces centellantes, encabezados por la elegante dama lunar.

Miro a la distancia su apartamento, destruido a causa de su frustración; era la tercera vez que Sharon tendría que llamar al decorador para que se encargase de aquel espacio, lugar en el cual siquiera los aparatos de gran tamaño como el refrigerador sobrevivieran su ira. Nunca pensó sentirse incomodo de aquella forma, jamás imagino que un lugar donde fuese a dormir y estudiar pudiera sentirse impersonal, que el llegara a sentir… eso era nuevo, mucho mas era, hacer todo aquello solo por el ambiente nada acogedor que existía.

El departamento frio, con las necesidades básicas, y recubierto en elegancia, lejano a ser un hogar como aquel que compartía bajo el techo de su amante. Pero el sabia y no deseaba aceptar que no era causa de la decoración o el lugar, todo recaía sobre el cuerpo cálido de la mujer que era suya… por que a pesar de que estuviesen separados, a pesar de toda aquella discusión, aun y si no se volviesen a ver nunca, ella le pertenecía.

Frustrado envuelto en la soledad de si mismo, odiándose por permitir que su sentido humano se regodeara de emociones que decidió y domino años atrás, se dirigió a la mansión Sparda. Aquel lugar en el cual vivo de pequeño hasta la fatídica fecha en la cual su padre desapareció.

- "Al menos están seguras en aquel lugar" –reconoció el hombre.

Por extraño que le pareciese a si mismo, acepto alejarse de su posesión, de Ángela, de Virgil y de la criatura que en el vientre de la mayor crecía. No sabia cuando pariría, no sabia cuanto tiempo tendría ese ser desarrollándose en aquellas entrañas, solo estaba consiente de que jamás volvería al lugar en el cual era vulnerable.

- "La distancia es lo mejor" –se recordó a si mismo implementando aquellas palabras bajo las imágenes de su yo en juventud, cargando con una madre y un hermano que aun cuando tenían la misma edad, su gemelo parecía reducir su mente a un pequeñuelo de preescolar- "No deben sufrir" –en su plan, lejos de el no correrían peligro alguno, nada se acercaría a ellos, lejos de el nada podría pasarles- "Es mas fácil que se acostumbren a vivir sin mi, a que vivían en peligro todo el tiempo" –El sabia que tenia enemigos, fue participe de un movimiento que en el infierno existía desde hacia siglos, incluso mucho antes que su padre sellase las puertas y a los demonios principales, todo el conflicto tenia mucho tiempo y seguramente jamás terminaría, pero los grupos guerrilleros le vieron como el sucesor perfecto, el ser que debía gobernar el infierno, el líder que debía llevarlos a la guerra aunque nunca terminase, la batalla que su padre perdió- "yo seré mejor a el" –se convenció- "Si quisiera las tendría a mi lado y llevaría la guerra, no seria débil como mi padre, no desaparecería dejando a mi fami… ¡¿PERO QUE DEMONIOS ESTOY PENSADO?!" –el hombre de ojos hielo se frustro de tal manera que inconsciente desenvaino a Yamato partiendo el primer objeto a su cercanía, un enorme árbol que termino a la mitad.

Camino a un paso mas acelerado por aquellas calles de inmundicia humana… debía recordar que los humanos eran seres miserables y pequeños. Debía encontrar la forma de superar sus limitaciones, las limitaciones de tener la mitad de su sangre contaminada. Se apresuro a la mansión de su familia, en busca de un indicio, en busca de un poco de paz en su mente.

Una vez en el sótano de aquella enorme mansión se regodeo ante los libros guardianes del conocimiento de su padre. En verdad su progenitor tenia muchos años de vida, dejando un enorme legado donde las Blackthorn y en aquella mansión. Pero debía ser honesto con algo, en aquellas mujeres dejo apuntes mucho más importantes que aquellos encontrados a posibilidades de cualquier humano. A los años que paso con Ángela desarrollo más su poder oscuro y el entrenamiento físico, los secretos de otros demonios e incluso algunos comienzos sobre la guerra dentro del inframundo fueron su instrucción fundamental y predilecta.

Camino a paso calmo entre las estanterías buscando los datos mas viejos, buscaba los pergaminos antiguos que sentía ahora podría descifrar, pues el idioma demoniaco cambio con los años, pero de nueva cuenta la Blackthorn llego a su mente. Ella era la guardiana de tal conocimiento y por tanto había desarrollado mas experiencia en el idioma antiguo que el, se crio rodeada de literatura mas antigua que la propia humanidad y trasmitió sin reserva todo aquel conocimiento al hombre de cabellos platinados.

Un singular pergamino llamo su atención, por que el color de aquel telar era diferente. Lo sujeto para darse cuenta que estaba hecho de piel, el conocimiento y disciplina de sus estudios le enseñaron a diferenciar hasta esos detalles, pero lo sorprendente es que no era cualquier piel, era una que se encontraba raras veces, al menos en los documentos de su padre, debido a que era humana. Sintió un poco de repulsión ante tal objeto, aunque no fuese el primero que encontraba de ese material, existía algo extraño en aquel pergamino, era demasiada su curiosidad. Lo abrió sobre el escritorio iluminado con antorchas comenzó a descifrar la lectura.

Pero la noche sintió confusión sobre su hermano el día, sobre su amor humano y la verdad que en el vientre de este crecía. Lleno de cólera les maldijo al momento que les encontró en un abrazo. Y corriendo hacia el peñasco de aquellas cálidas tierras grito su maldición; "De tu vientre brotará cada día mi rostro, y cada uno de tu descendencia será una fémina que jamás será correspondida en sus sentimientos, amara sin ser amada por y para siempre al mismo ser con quien se enrollara teniendo otra maldita. Todo terminara cuando la sangre de mi hermano el Día se mezcle con la tuya, cuando la semilla de el se hunda en las mieles de tu progenie en un acto puro de amor, le aceptara con el primer descendiente sin ser de su sangre y el segundo nacerá de la unión al amor verdadero. Hasta ese tiempo tu veras como tus hijas sufren el desamor que yo siento a causa de una espina… de tu espina negra, que has clavado en mi corazón congelando mis sentimientos. Lo que desarrollaste en mi termina en ti, lo que me enseñaste a sentir, volverá a ti cuando la primogénita de tu vientre sea bañada en la sangre de mi hermano el Día, en ese cuerpo volveré a nacer"

Eso dijo la noche envuelto en emociones que no pudo controlar, en las emociones humanas en las cuales se dejo llevar, sin permitir que su amante y su hermano le explicaran que no existía razón de enfadarse, ambos le respetaban y amaban. Cuando vio por última vez los ojos de su amor, los profundos ojos verdes que le paralizaban, vio que el fruto de ese vientre le pertenecía, pero arrepentido sabia que la maldición no retrocedería, lagrimas escaparon de sus ojos azules, y ella le perdono. "Te esperare" dijo la mujer resignada a ver a su familia sufrir. La noche se fundió en aquellas tierras, pero si moría existiera un desequilibrio tan grande que convirtió su cuerpo en dos espadas gemelas y diferentes como la noche y el día, como su hermano y el, una tosca y guerrera expresando el amor hacia su hermano, otra ágil y elegante que simbolizaba el amor a su amante.

- "De nuevo ellas" –pero las fechas de aquella historia no coincidían. El misterio que se fundía en aquellas mujeres era singular, estudio cuidadosamente el documento, descubriendo que no era el único, parecía que tenia otra parte- Siempre malditas desde el corazón –repito las palabras en voz altas, palabras que Ángela le dijo.

Flash Back.

El día era encantador, al menos eso insistía Ángela sentada sobre la manta, la enorme sombrilla de colores llamativos les cubría del sol. Aun cuando era un momento de relajación que la mujer de pupilas jade le rogó, estaba vestido a pantalón de vestir, zapatos cómodos y playera tipo polo, todo a colores oscuros.

Gil corría junto a las olas del mar, persiguiéndolas y corriendo de ellas, su risa inundaba todo en ambos adultos. Pero la mirada de tristeza en la mujer no le paso desapercibida, bajo su semblante frio se atrevió a indagar.

- ¿Ahora que sucede? –pregunto sin perder de vista a la pequeña.

- No quiero que Gil sufra lo que cada Blackthorn… siempre malditas en el corazón.

El hombre portador de Yamato no pudo evitar observarle, por una parte el deseo continuo hacia ella se hizo presente al verle sensual en ese pantalón sumamente corto de mezclilla que le permitía deleitarse con sus torneadas piernas, después el sencillo top negro que hacia verla sensual con su coleta alta, pero todo el deseo quedaba en el olvido al denotar su triste mirada.

- Entregamos nuestros sentimientos más puros… para solo ser lastimadas, abandonadas e incluso maltratadas físicamente –raras veces podía encontrarse a esa mujer en un estado mental tan profundo, tan emocional- No me importa vivirlo… pero no deseo que ella lo sufra.

- No sucederá –Ángela lo observo profundamente, escudriñando en su rostro anhelante que sus palabras fueran reales- No te preocupes por eso, yo mismo me encargare.

Y ella sonrió cálidamente, sabiendo que el era capaz de asesinar a cualquiera que hiciera o intentara hacerle daño a la pequeña, acaricio su mano sutilmente, en agradecimiento, en señal de satisfacción por su respuesta. A el solo le importaron dos cosas, la seguridad de Gil, y el cambio emocional de su amante.

Fin Flash Back.

En aquel momento solo pensó que seria necesario estar ahí en el momento, vigilar bien a Gil, entrenarla para que fuese una mujer fuerte y asesinar a cualquier ser con alguna intensión pecaminosa.

Pero al ver tal documento se dio cuenta que el asunto no era sencillo, no era algo que pudiese controlar o ella evitar, una maldición que se desembocaba en sucesos de muchos años atrás. Decidió buscar el resto de aquel documento, una pista para evitar que Gil viviese aquel momento, primero debía entender bien si se trataba de las Blackthorn, y quienes eran el día y la noche.

-.-.-.-.-

Miro entristecida su nuevo hogar, un espacio sucio de muebles viejos e impregnado de humedad, Gil suspiro al ver a su madre quien buscaba regalarle un rostro tranquilo aun cuando su aura se encontraba toda embrollada. Ella se encontraba muy confundida, un día despierta con su madre sacudiéndole de la cama, le arrastra hacia la gruta familiar a órdenes y gritos, le exige no acercarse a su padre, para finalizar alejándose de aquel hogar.

Deseaba llorar como su madre, ambas no podían ocultarse sus emociones, sus ojos detectaban esa gama de colores de forma tan natural, sin poder evitarlo mas se abrazo a su madre quien se encontrase sentada en un pequeño sofá de aquel apartamento. Lloro con amargura, con la inocencia de la pequeña niña que era, por primera vez no se sintió como el ser superior del cual su padre se enorgullecía. Lejos de el, de su protección solo era una pequeña desvalida, una criatura que ahora no tenia padre y su madre se encontraba en un estado frágil como ella.

Tenían algunas semanas en aquel lugar, y no habían salido más que para lo indispensable, dejo de asistir a la escuela, para solo encerrarse junto a su progenitora en aquel sucio lugar. La salud de su madre también menguaba demasiado, regresaba el estomago constantemente y su alimentación era escasa. Gil se sentía frágil y desvalida.

- "¡PAPÁ ¿Dónde estas?!" –clamaba la pequeña en silencio, para que su madre no le volviese a regañar.

-.-.-.-.-

Regreso a su apartamento, no estaba loco para quedarse de nuevo en la mansión, lo había hecho durante el tiempo que trabajo con Arkaham, pero ahora no era necesario estar en un lugar lleno de energías perturbadoras, además lo último que deseaba era que enemigos o aliados se percataran de su presencia.

Recordó la alianza con el hombre de ojos bicolor, todo para obtener el poder de su padre y al fin liderar la batalla final con su ejército demoniaco. Necesitaba el poder de su padre, sabia perfectamente que existían enemigos mucho mas poderoso que el y todos los lideres juntos, uno de ellos y el principal era Mundus. Estaba consiente que no podría derrotarlo, siquiera lograba localizarlo en el infierno, aquel desgraciado ser era demasiado escurridizo y hacia lo que en gana le venia, liberándose cada vez mas del sello que su padre le implanto. Pero el en aquel tiempo se vislumbraba invencible ante todo, y sucumbió ante el poder de su hermano… dos veces.

No se explicaba la razón lógica por la cual su hermano pudiese haber terminado con sus planes, finalmente el era quien debía derrotarle, ambos tenían el mismo nivel, como cualquier demonio heredaron el poder de su progenitor.

- "Los demonios heredan su poder total a sus hijos, y estos se vuelven mas fuertes teniendo como base el poder del padre… no importa si un demonio tiene mil hijos, cada uno de ellos heredara lo mismo, a excepción en seres… como Dante y yo…los gemelos comparten el poder… los gemelos no existen dentro de los demonios" –No se encontraba registrado que algún demonio tuviese hijos gemelos, hermanos si, gemelos no. Por la herencia demoniaca siempre se tomaba el poder de ambos progenitores y se entregaba en totalidad al hijo. Pero de Eva no pudo obtener mucho poder y compartió este con Dante. Tal vez la única división que les separo fue aquella humanidad y el ser demonio- "Dante es un demonio que desea ser humano y yo… un humano que desea ser demonio" –Una idea vaga rondo en su cabeza, una idea que hasta el momento no había analizado- "Heredara mi poder… mi hijo" –acepto para si mismo.

- Aquí estas –menciono una conocida y seductora voz, que realmente sonaba molesta- ¿Por qué esta destruido todo? -El albino se dio vuelta lentamente para enfrentarse a los ojos de la súcubu, estaban llenos de cuestionamientos, y realmente enfadada- ¿Dónde están?

- ¿De que hablas Gomory? –pregunto manteniéndose impávido ante aquella situación.

- Gil y Ángela, ¿Dónde se encuentran? –esto ultimo fue envuelto en un tono severo y desesperado- ¡Le has embarazado y abandonado! –aquello realmente le tomo por sorpresa tal que le hizo cambiar su rostro a una mueca reflejando sus emociones, pero pronto logro enmascararse de nuevo.

- Si te has enterando de todo, ¿a que vienes con tantas preguntas? –comenzó a caminar hacia la salida, debía alejarse de Gomory, no tenia ganas de comenzar a discutir su vida personal o sobre el regresar a la batalla.

- Detectaron la sangre de Sparda… la nueva sangre de Sparda –aquella información congelo al hombre haciéndole parar en seco, no le enfrento para evitar sus emociones fueran leídas, pero la tensión de sus músculos era mas que suficiente para entender que aquello estaba mal- me dirigí hacia casa de Ángela a platicarte… pensé se trataba de tu hermano, pero no había nadie.

- Las deje ahí –menciono al salir de la habitación, pero antes de que se alejara escucho la voz femenina que terminaba.

- ¡Sabes lo que significa! ¡Las mataran!

Pero el hombre no le dio importancia a tales palabras, alejándose de aquella mujer, nublando su mente en pensamientos, oscuros pensamientos. Entonces un dolor, un extraño presentimiento le invadió, algo estaba mal, sentía debilidad como jamás pudiese experimentar, siquiera ante su orgullo mancillado por Arkaham cuando le ataco, por Mundus o su hermano. No, aquel dolor superaba todo.

- "¿Cuántas estupideces juntas puedes lograr?" –se pregunto a si mismo.

-.-.-.-.-

- ¡CORRE! –la voz de Ángela se escuchaba por todo el piso, la pequeña había quedado paralizada ante la visión de aquel ser que entro irrumpiendo por la ventana- ¡CORRE! –repitió la madre empujándose a salir de aquel lugar.

Aquel ser parecía divertido ante la escena, una madre desesperada tratando de ocultar a una pequeña niña idéntica a ella, esta logro reaccionar saliendo de la habitación, sus pequeños pasos se escuchaban al chocar la suela de sus zapatos contra la duela de madera. La mujer se coloco frente a la puerta realmente dispuesta a no permitir a ese ser pasar.

Ángela observo al demonio, su figura parecía la de un animal humanizado, sus ojos fieros de pupila alargada y afilada, con el iris rojizo más amplio a los del humano normal. Cabello le rodeaba en el pecho y hombros, las uñas de sus manos parecían garras visiblemente retractiles. El ser se acerco olfateándola, sonriendo con perversidad, esa mirada lasciva le asusto.

- Hueles a el… Sparda –dijo complacido, y de un movimiento, la tomo del cuello lanzándola hacia la cama. La joven apenas y se giro para moverse cuando el ser como una bestia salto sobre ella arrinconándola entre sus piernas y brazos. Lamio asquerosamente su cuello dejando la sensación de su caliente saliva sobre ella- Sabes delicioso a pesar de estar impregnada a el –menciono roncamente- un ser como Virgil debió encontrar algo en ti… quiero saberlo antes de eliminarte –lagrimas corrieron por las mejillas de la mujer, el ser de un zarpazo abrió su blusa lamiendo sugestivamente entre sus senos.

- ¡Detente! –comenzó a luchar contra la bestia, pero de una bofetada le hizo callar.

- Nadie puede ayudarte –dijo el hombre observando la marca que el Sparda dejo en ella- siquiera tu amante… le estorbas –menciono antes de sujetarle violentamente uno de sus pechos, bajando impúdicamente hasta su vientre que acaricio sugestivamente- debe desaparecer.

- ¡ALÉJATE! –Grito la mujer, el demonio encontró los ojos jades cautivantes, y fue muy tarde al descubrir que estaba paralizado- aléjate –dijo la mujer furiosa y el sin poder evitarlo obedeció. La mujer tomo un pequeño bolso al momento que se levantaba y preparaba para salir, pero entonces la puerta se abrió con violencia.

- ¡NO! –grito desesperado aquel demonio al sentir el dolor impactarse sobre su carne, abriéndola con violencia.

Ángela tomo la mano de su hija alejándola de la escena, las dagas de hielo seguramente no habían matado al demonio, pero si le detendrían un momento. Corrieron bajando las escaleras, encontrando rastros de sangre. El ser elimino a cada persona del edificio. Sintió horror al saber que su hija observaba todo aquello. Al salir a la calle, el ruido de los coches y el andar de las personas la perturbo, era tarde y se podía observar claramente que la gente que deambulaba a esas horas no era para nada personas sanas como drogadictos, alcohólicos y pordioseros, pero sin importar quien fuese, sabia que no podrían ayudarle.

Corrió cargando a su hija en brazos, esquivando la gente que llegaba a toparse en la calle, pero no podía encontrar lugar seguro, sin pensarlo se adentro a un callejón, estando segura que le llevaría a otro lado de la ciudad, pero unos extraños ruidos le hicieron ocultarse en un hueco que había entre la pared, tapando con su mano la boca de su hija.

- No debes hacer cosas así –gruño la diabólica voz- podría ser mas doloroso para ustedes.

Ángela palideció ante tales palabras, abrazando a su hija con fuerza llorando lo mas silencioso que podía, pero ese ser las olfateaba y siguió el rastro encontrándose con ambas féminas de cabellos oscuros temblando. Sonrió triunfal alzando con violencia uno de sus toscos brazos, sacando sus garras, solo de un golpe destrozaría el cráneo a amabas. Pero justo antes de asestar el golpe, la pequeña giro su rostro enfrentándole con la mirada, la misma fuerza que la mujer adulta le paralizo. Furiosa la pequeña invoco sus dagas lanzándolas sin piedad alguna al momento que la madre retomaba el valor levantándose con pesadez e imitado la fuerza de su hija consiguió captar la mirada del ser.

- Malditas –dijo aquella bestia antes de asestar su golpe y desgarrar su propio pecho con su brazo mismo.

Ángela había logrado dominar sus extremidades, y apenas paso aquello sujeto la mano de su hija para salir corriendo, pero realmente el demonio fue el menor de sus problemas cuando escucho un extraño sonido. Comenzó a llorar al tiempo que cargo a su hija para sujetarle con mas fuerza, pero era tarde, frente a ella un grupo de demonios esclavos se disponía a desaparecerla. Sin poder mas, con el cuerpo débil debido a la poca alimentación y descanso, asustada por la vida de sus hijos, solo asesto arrodillarse para cubrir con su cuerpo a su hija.

- Mama –susurro la pequeña.

- Calma Gil –dijo al momento que se acercaba a unas escaleras empujando a su pequeña a esconderse en el pequeño espacio que se forma bajo estas, los pasos de los demonios indicaron que se acercaban mas- no importa que suceda, no salgas… y cuando amanezca, busca a tu tío Gian.

Escucho la oz alzarse, esperaba que asistieran un golpe para acabar con su vida, pero en cambio se escucho el sonido de que aquellos demonios producían, el de su cuerpo atravesados, el zumbido de energía manejada y moldeada posiblemente como un arma. Oculto a Gil dentro de aquella cavidad, para voltear lentamente, observo embelesada el cabello blanco recogido hacía atrás de aquel hombre, sus movimientos elegantes y precisos con la energía modificada en espadas, aquellos seres desaparecían con una sola estocada. Los demonios se hicieron polvo, y sintió como sus lagrimas aun se deslizaban sobre su rostro, la calidez que sintió al momento que el hombre limpio sus lagrimas, aquella sensación realmente le invadió el alma.

- Virgil recapacitara –dijo con voz profunda, pero los ojos tristes de la Blackthorn le indicaron que no pensaba igual- han sido destinados el uno al otro desde el momento en que nacieron, el recapacitara.

- Nos mataran en lo que el recapacita –dijo con tristeza Ángela.

- Ve a donde Dante… Devil May Cry, muéstrale la caja de musca de Virgil, dile la verdad, te protegerá.

- Maestro –menciono la mujer llorando, tomando entre sus manos la del hombre y besándola. Pero en un gesto el rechazo tal acción, acariciando de nuevo su rostro.

- No, nunca bajes la cabeza, mucho menos ante mi… no soy un Dios para que hagas eso.

- ¿Cómo puedes estar aquí? –pregunto la mujer confundida, al momento que frotaba mas su rostro ante la mano de aquella figura que respetaba y sentía una empatía familiar.

- Puabi me invoco, estoy en una prisión Ángela, en su momento la verdad será revelada, ahora debes proteger mi legado, a tus hijos… a mis nietos –El sonrió al ver el ser de tras de la mujer, la pequeña devolvió la sonrisa, Sparda desapareció como una brisa ligera, la mujer seco las ultimas lagrimas que de sus ojos salieron.

- ¿Mamá? –Salió la pequeña que vio y escuchado todo, e incluso el hombre le sonrió- ¿no era papá?

- No, era Sparda… el Caballero Oscuro –se agacho hasta estar a la altura de su hija- debemos ir a Devil May Cry, si algo me pasa debes buscar ese lugar, buscar a Dante Sparda y platicarle todo lo que has vivo, si algo me pasa debes ir ahí hija –la pequeña solo asintió confundida.

- ¿No puedo ir con papá?

- No cariño, debes ir con Dante.

Bajo el esplendor de la noche, la mujer siguió caminado con su hija, ahora mas segura bajo el amparo del mas poderoso guerrero, pero aun con el corazón destrozado al no sentir protección de parte de aquel hombre que amaba, aquel hombre al cual creía su compañero.

Continuara..