VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word)
Espero que disculpen mi tardanza y falta de inspiración, espero les guste la historia, y recuerden dejen Review.
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Virgil… (Lectura, Escrito)
Capitulo 28: "Vuelve"
Observar la deplorable habitación en donde las únicas dos personas que realmente le duelen profundamente vivieron alguna corta temporada, le causaba repulsión y desagrado de solo imaginar a esas dos mujer, o mejor dicho, a esa pequeña niña y a esa mujer con su hijo en el vientre medio viviendo en un pequeño apartamento que poco tenia que ver con la tranquilidad o la pulcritud que Ángela siempre demostró sobre su hogar.
Cuidadosamente miro cada rincón, aquel lugar tenia poca reparación y bajo los destrozos de un posible ataque demoniaco podría verse un poco de los cuidados que tuviese la mujer para con su hija en respecto a la higiene, por lo demás todo el lugar era solo un basurero.
Camino cuidadosamente, tratando de no mover la escena, tratando de encontrar una pista de lo que pudo pasar ahí, era notorio los rasgos de una fuerte batalla, de un enfrentamiento en el que sin duda aquella mujer estaría en desventaja, aun así conociéndola sabría que no se rendiría con facilidad. Además la unión que el mantenía hacia con su amante aun se encontraba en una vigencia suficiente para sentir el latido de su corazón, para saber que aun vivía.
Hacia poco tiempo mando a un viejo aliado a buscar cualquier dato sobre la Blackthorn, ya todo el infierno sabia de la existencia de aquella mujer humana, del hechizo en sus ojos verde jade que cautivo al orgulloso humano-demonio hijo de Sparda quien la dejase preñada.
Todo el infierno deseaba a esa criatura, algunos enemigos para eliminarlo o criarlo en contra del padre, otros por ver un poco mas de sangre Sparda en el mundo, preferiblemente en el demoniaco, poco importase que fuese humano, sabían que la sangre demoniaca aun varias generaciones atrás relucirá sobre la humana llevando a cualquier ser a tener un lado tan oscuro como el que Virgil desarrollo en el infierno.
Así el mayor de los gemelos Sparda se encontró cavilando por aquel estrecho departamento, imaginando el terror que su hija pudo tener, el valor de Ángela para que los tres saliesen con vida, y la repulsión de saber que un ser deseaba probar su cuerpo como el lo había hecho innumerables veces.
Al pensar en esto último no pudo evitar sentir una furia desde su interior, que surgió como una fuerte ráfaga que le impulsó a destrozar la cama de dos movimientos de su poderosa espada. Observo con desdén aquel objeto, por el cual sentía desagrado de solo imaginar, de solo incitar a su mente a pensar que otro ser pudiese poner un dedo sobre ella de forma lasciva, odiaba pesar pero mas se odiaba a si mismo por no controlar su deseo y mucho mas por no controlar su impulso de tenerla, de ser posesivo con ella, como si fuese lo único suyo y propio que en cualquier vida pudiese tener.
Salió de aquella habitación, para observar al demonio que se arrodillaba solo de verlo, un ser de cabello castaño oscuro y ojos profundamente negros, como un abismo, de piel oscura como la arena mas tostada, pero ante todo un poderoso y fiel guerrero con el cual Vergil contaba en el infierno.
- Señor, sabemos que se dirige al Devil May Cry –menciono con su ronca voz, sin embargo siempre bajo el tono servicial y sumiso, que demostraba hacia el único ser que respetaba aun pese su origen hibrido.
- Yo me encargare de esto, tú tienes una misión más importante… cúmplela.
- Señor –y haciendo una reverencia desapareció.
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El agotamiento estaba terminando con su cuerpo, pero su espíritu era aquello que le mantenía con la voluntad de seguir en pie, andando con su hija sobre la espalda. La pequeña callo rendida a un momento de la casi eterna noche, pero Ángela observo el amanecer sobre sus pies cansados de tanto seguir caminando.
Nunca imagino que su propia locura la llevase a un lugar tan específico que apenas recordaba. Internamente daba razón al destino, a los espíritus que elegían su camino, que influenciaban hacia sus decisiones que siempre pensó menos acertadas, pues al trasfondo de todo siempre encontraba la respuesta, o el motivo de aquellos pasos inciertos.
Cuando salió de aquel lugar llamado su hogar, cuando salió de su propia tierra, pensó que seria a un lugar lejano, donde se adaptaría a la vida, donde encontraría otra forma de seguir, de andar cada día con dos hijos y un corazón destrozado. Cuando eligió el lugar a donde iría fue al azar, y el destino deseo que todo ocurriera rápido, un comprador inmediato por la porción de tierra deseada que vendió fue lo que finalmente la impulso a seguir aquel ímpetu que se revolvía en su interior. Y así llego a esa ciudad, justo aquel lugar donde en su infancia hizo una promesa de amor que vagamente recordaba, donde conoció a la familia Sparda, donde Dante aun se encontraba.
Pregunto varias veces, hasta que logro encontrar a una persona le diese los datos requeridos por aquel local, aun cuando le dieron referencia de otras dos cazadoras demoniacas, solo Dante Sparda se encontraba con un establecimiento conocido. Logro conseguir el numero telefónico pero a sus intentos la llamada no entro. Pensó en gastar en un taxi, sin embargo su dinero era limitado por el ataque demoniaco que apenas y le dejo tiempo de tomar su bolso dejando la mayor parte de sus pertenencias en aquel departamento que posiblemente se encontrase no solo destruido por el ataque, si no también saqueado por las personas que viven a los alrededores.
El dinero con el que contaba apenas y le ayudaría para alimentar a su hija en caso de que Dante no estuviese en su casa, esperaba conseguir un refugio económico; pero realmente rogaba con toda su fuerza a que el cazador que conoció en su infancia se encontrase en su hogar, que escuchara su historia y fuera capaz de ayudarla. Suponía que como ella y Virgil en su memoria quedase muy oculto el recuerdo de aquel tiempo de la infancia, pero rogaba en su interior para que el hombre al que buscaba siguiese siendo idéntico a Virgil solo en apariencia y no en aquel espíritu orgulloso, aun cuando sabia que si era un cazador demoniaco, suponía fuese para proteger a la gente.
Igualmente debía aceptar que se encontraba nerviosa, volver a ver a ese chico dulce y sensible que conoció en su tierna infancia solo para pedirle ayuda, era algo que le causaba un poco de vergüenza, que se mantenía controlada por la necesidad de proteger a sus hijos. Así que al final aceptaba sentir un poco de curiosidad en que se convirtió aquel chico juguetón e inquieto que revoloteaba alrededor de ella rogando a Vergil le permitiera siquiera acercarse.
Una dulce sonrisa escapo de los labios de la dama, que a pesar de su apariencia casi andrajosa debido a la suciedad, mantenía una belleza cautivadora que embriagaba a cualquier ser capaz de observarla.
- Mami –escucho la voz suave de su hija que se removía de su espalda- tengo hambre.
Con cuidado bajo a la niña de su espalda, observando también en ella la suciedad de su hermoso rostro, sintió pena por llevar en aquellas condiciones a su hija, odiándose como madre por meterla en aquellos problemas.
- Caminemos un poco, tal vez encontremos un lugar para comer.
Su hija dudo un momento, y después asintió, tomando su mano siguieron caminado por largo rato, por callejones que comenzaron a traer desconfianza a la mujer, temiendo haber perdido el camino, estaba a poco de rendirse y arriesgarse a tomar un taxi, cuando sintió la presión de su hija al detenerse y hacer el cuerpo pesado para no caminar.
- ¿Qué sucede Gil? –pregunto con suavidad.
- ¿Podríamos comer ahí? –la pequeña señalo una cafetería, que realmente era cautivante para la pequeña por los colores pastel.
Para Ángela fue un poco extraño un establecimiento como aquel, junto a esos alrededores, sin embargo parecía tener una buena apariencia y a la vista se observaba que bastante gente lo frecuentaba, sonrió a su hija para en silencio comenzó su andar hacia el lugar.
Cuando se acerco a los vidrios pulcros del establecimiento observo su rostro manchado, sintió pena por entrar de aquella forma, sin embargo los ojos de su hija, suplicantes y su rostro demacrado le hizo perder todo temor, toda vergüenza que pudiera sentir, sabiendo que la necesidad de la pequeña era primero.
Empujo con fuerza la puerta con una mano, al tiempo que sujetaba con la otra la pequeña extremidad de su hija, se adentraron al lugar que tenia un delicioso olor a limpieza, perfumado con frutas acidas. Sintió una extraña tranquilidad, y se dirigió a una mesa cercana a la ventana. Pronto una chica de cabello castaño y personalidad jovial se acerco patinando hasta ellas.
- ¡Buenos días! ¿En que puedo ayudarlas? –dijo con amabilidad, tratando de ignorar visiblemente la apariencia de las recién llegadas.
- Buenos días –contestaron ambas.
- ¿Qué tienes en desayunos? –pregunto la mayor.
- Preparamos a gusto, pero le recomiendo hot cakes, están acompañados con miel, helado de fresa o chocolate y una malteada, o si gusta algo salado, tenemos huevos revueltos y café.
- Quiero Hot cakes mami –interrumpió la pequeña- con helado de chocolate.
La chica castaña observo con una tierna sonrisa a la pequeña, para después observar a la madre a quien vio tan joven y de apariencia tan desprotegida.
- Traiga los hot cakes, con helado y malteada de chocolate, y para mi solo un café con crema por favor.
- En un momento –contesto jovial la chica.
- Disculpe –interrumpió de nuevo Ángela, antes de que se marchara la mujer- ¿El tocador?
- Al fondo a la izquierda –contesto amablemente antes de marcharse.
- Gracias –susurro prácticamente la dama de cabellos oscuros, para luego mirar a su hija quien esperaba ansiosa su alimento- Gil, vamos al tocador a limpiarnos un poco.
La pequeña observo a su madre un momento, para después asentir y levantarse del asiento junto a su progenitora. Le tomo de la mano y camino junto a ella dando pequeños saltitos, Ángela sentía gran felicidad, al ver aquellos detalles que ocasionaban en su pequeña esos cambios.
Una vez en el baño se encontró con su propio reflejo, se asombro de encontrarse en tan deplorable estado, las ojeras, la piel pálida y sucia. Abrió la llave del grifo y comenzó a lavarse quitar un poco la suciedad de su piel, y arreglar su cabello con los dedos. Después siguió el mismo procedimiento con su hija, pasando unos minutos ambas salieron del tocador, un poco más frescas. Cuando llegaron a la mesa encontraron lo pedido ahí servido, Gil comenzó a comer alegremente, aun cuando se mostraba aquel reflejo adulto de Vergil al momento que cortaba las panquecas.
Ángela sonrió al verla, era como si en verdad aquel hombre al que amaba fuese el padre consanguíneo de su hija, pues todas aquellas aptitudes que mantenía eran indudables a las de el. Pequeñas lágrimas estaba por escapar de sus ojos, pero lucho contra ellas, debido a que no deseaba preocupar mas a su pequeña, sin embargo luchaba contra el amor y odio que sentía por aquel hombre. El amor profundo del cual se hizo merecedor, pero también el odio por arrastrarla a esa situación.
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Virgil caminaba indiferente por aquella ciudad, aquel lugar en el cual vivió tanto tiempo antes de enfrentarse a su hermano, aquel lugar donde fue criado debido a que ahí se encontraba la mansión donde creció, la ciudad donde la leyenda de Sparda se mantenía viva.
Su paso elegante, su actitud retadora y superior provocaba que muchos diesen la vuelta a encontrarse con el en paso, preferían abrirse camino, pues la sola energía que irradiaba de agresividad provocaba que los seres normales no quisieran ni que fuesen mirados por aquel acero azul de sus ojos. Aun cuando todos temían, muchos se cautivaban por la belleza y el misterio de aquel ser como el hechizo de un vampiro sintiendo la atracción del peligro y poder.
Pero a el poco le importaba o interesaba, pocos humanos eran dignos de estar cerca de el, y en ese momento ninguno que pudiese encontrar en las calles era digno siquiera de ser asesinado por su poderosa y elegante espada. Sabia las miradas de miedo, o deseo de las que era victima, sin embargo lo humanos seguían siendo para el lo mismo que siempre pensó. Un alimento para los demonios, y no era por su bajo poder, si no por su energía, por su espíritu; pocas excepciones existían de los humanos, pocos salvables como lo hubiese podido ser su madre, de noble espíritu que se perdió a la muerte de su padre. En cambio Ángela era diferente y aun mas Gil, la ultima siempre seria un reflejo de si mismo, en orgullo y espíritu, y Ángela era un ser diferente a cualquiera, en su nobleza, en su fiereza, en todo. Esa mujer sabia que era hechicera, lo cautivo, lo embrujo hasta los extremos y por eso sentía un apasionante odio hacia ella, o al menos así justificaba su deseo y obsesión por tenerla.
De niños lo enamoro hasta hacer promesas que jamás hubiera imaginado o dicho como adulto, lo cautivo hasta mantenerse en sus pensamientos tanto tiempo, que al final solo las problemáticas de su familia y el mismo infierno provocaron que se guardara en lo profundo de sus recuerdos. Pero como adulta, aquella dama lo cautivo, hasta arrastrarlo a una pasión desenfrenada, un deseo que ardía en el y no parecía extinguirse, al contrario, se acrecentaba. Se confundía al no saber si aquello fuese solo un profundo deseo y necesidad carnal, pero en su interior sabia que aquello no era así, sabia bien la paz que su alma encontraba junto a ella, el poder se equilibraba dándole mas aun, y la pasión ardiente de su cuerpo se encendía mas dentro de ella.
Moría en deseo, tenia la terrible necesidad de volverla a tener en sus brazos, de saborear su piel, de poseerla hasta que ella cayese rendida y el tuviese que detener su pasión por temor a destrozarla. Deseaba perder el control sobre su cuerpo, como un morboso deseo, aun sabiendo las consecuencias, en ocasiones tardaba en frenar su pasión y ella siempre permisiva le dejaba hacer con ella lo que deseara aun las más oscuras fantasías. Y el en lugar de aburrirse enloquecía de mas deseo, de mas ardiente pasión al sentir sus labios sobre los propios, de tener sus besos sobre su piel, el calor de ese cuerpo que de una sola noche lo llenaba, pero al momento lo vaciaba haciéndole necesitar mas.
Era cierto, Ángela era una hechicera, una bruja que le cautivaba, que le embriagaba en un deseo, y si era honesto en una posesión egoísta. Por que el realmente no quería compartirla con nadie mas que con aquel producto de su vientre, aquella niña que adoraba como si fuese su carne y sangre. Lo alteraba pensar en otro ser dentro de ella, en otro cuerpo con quien compartirla, un ser que invadiera su entrañas, pero al tiempo se enaltecía orgulloso, pues aquello significaba que ella era ahora totalmente suya, creando vida en su vientre sobre toda posibilidad, sobre todo pronostico.
Se enloquecía de confusión, aun cuando su rostro se mantuvieran impávido, por un lado deseaba estar en la soledad, lejos de cualquier amarre a otro ser, deseaba volver a recuperar aquel espíritu solitario, sin embargo cada instante le era imposible, pues ahora su ser era hambriento de aquella criatura, de aquel ser, y le necesitaba como si fuese el aire, como si fuese el fuego o su misma sangre demoniaca, la necesitaba como un momento necesito el poder.
Y embravecido bajo esa necesidad se dirigía a Devil May Cry, dispuesto a llevarla con el, así tuviese que arrastrarla por la ciudad entera, así tuviese que amordazarla y mantenerla encerrada de por vida, no volvería a cometer un error dos veces. No volvería a debilitarse bajo la angustia, ni mostrarse sensible ante los otros, haría lo único que podría hacer con un punto débil tan único, tan poderoso, mantenerlo lo mas seguro, lo mas cerca, aun si con ello debía cruzar la barrera de los imposibles.
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Ángela suspiraba decepcionada, debido a su último intento de comunicarse con Dante, el teléfono seguía sonando incesante sin nadie que le contestase, suspiro entristecida al quinto intento sin respuesta, para colgar definitivamente el teléfono y esperar el cambio en monedas.
Observo como su hija aun tomaba alegremente su malteada, se había cambiado de lugar a la barra, hablaba con algarabía con el dueño y cocinero, se sentía feliz de que su pequeña aun tuviese esa inocencia pese a sus modales y aptitud que en un sin numero de ocasiones ponía nerviosa a la gente. Se acerco despacio hasta ocupar el asiento enseguida de su hija, el dueño un hombre serio que más le quedaría tener un bar que un restaurante en el cual su especialidad fuesen los helados de fresa, le pareció un hombre que a pesar de su apariencia se veía amable. Y sin saber por que decidió arriesgarse.
- Disculpe, ¿de casualidad a escuchado hablar del Devil May Cry?
- Mmm… el negocio de Dante sin duda –contesto con normalidad el hombre, aquellas palabras aliviaron a la dama de cabello oscuro.
- ¿Sabe como puedo llegar a el?
- Claro, esta a corta distancia de aquí –señalo hacia una calle aledaña- tome esa calle, son aproximadamente quince cuadras, pero voltee hacia su derecha, se vera el anuncio… supongo tiene problemas muy grandes para buscar a ese sujeto –por un momento aquellas palabras asustaron a Ángela- es bueno en lo que hace, y confiable.
- Gracias –menciono la mujer.
El hombre no pudo evitar sonreír al ver el rostro agradecido de aquella mujer, como si volviera a la vida se había iluminado su rostro al darle la información sobre el cazador, aquello le indico los grandes problemas en los que estaría, aun que por un momento se pregunto ¿en que podría estar metida alguien tan angelical? Pero mejor que nadie sabía que las apariencias engañaban y muchas veces aquellos seres de apariencia mas frágil eran los que peor eran. Sin evitarlo el hombre dirigió su mirada a la pequeña, al momento que la madre sacaba unos broches del bolso que cargaba, y con un poco de esmero colocaba aquellos accesorios en el pelo lacio y oscuro de la pequeña. Sonrió al ver lo tierna que era la criatura, con sus modales adultos y su conversación infantil pero al tiempo con palabras tan correctas de tinte intelectual. Los moños rosas adoraban su cabello junto a una coleta alta que la madre le hizo, dándole un aspecto mas arreglado.
Al verlas entrar el hombre temía no le pagaran y el sabia no tendría el corazón para llamar a la policía, así que le sorprendió que la mujer no dudase en pagar la cuenta y hasta dejar propina, así que cuando pregunto por Dante, le indico vagamente la razón por la cual aquella bella mujer se encontrase tan demacrada, tantas veces vio personas así, necesitadas de una protección que solo aquel albino podría brindarles.
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Cuando salió del restaurante, el cielo se nublo de forma extraña, un extraño presentimiento se apodero de ella, camino apresuradamente por aquella calle vacía, al tiempo que mas avanzaba y se alejaba de aquel local, sentía un frio para nada normal, hasta que extrañamente el vapor salió de sus labios.
- Tengo frio mami –indico la pequeña.
Apenas y tenia un suéter cada una, así que se quito el propio para ponerlo sobre su hija y torpemente ajustarlo a ella, pues la niña ya tenia puesto el suyo. Aquello no era natural así que avanzo cuidando los alrededores, entre más pasaban las calles en vertical, mas parecía producirse esa helada que arrasaba con todo.
Mucho antes de lo que esperaba, en una calle observo vagamente un letrero apagado, pero pese a lo nublado diferencio aquel rosa de una luz de neón sin encender, sonrió con fe, y señalo a su hija en silencio el camino, la pequeña se abrazo a su pierna, pues el tramo que debían seguir para llegar al Devil May Cry era oscuro, solitario y sucio. Caminaron cuidadosamente, parecía cada vez mas lejano aquello así que Ángela apresuro el paso, se acercaba cada vez mas al final de aquella calle, acercándose mas a la del establecimiento, cuando un sonido le distrajo haciéndola voltear a su girar.
- Una hermosa dama… lastima que aquí debe terminar su vida.
Entre las sombras salió una extraña mujer de cabellos y labios azul claro, de ojos ocultos bajo unas gafas en coloro hielo, la estilizada figura vestida con un entallado traje de pantalón y blusa unidos de gran escote, en tono blanquecino que se confundía con si piel clara.
- La sangre de Sparda debe terminar con los gemelos híbridos –repitió la mujer.
El sonido de los tacones de aquel ser resonaba sobre la cabeza de Ángela, quien solo pensaba en la vida de su hija, que se abrazaba a ella, aferrándose en el temor y la sorpresa. Se inclino para abrazarla, al ver como aquel ser se acercaba tan peligrosamente.
- ¡Corre! –grito desesperada a su hija, esta quedo estática un momento, retando a la madre que se puso de pie, dispuesta a cubrir con su cuerpo aquella huida- ¡Pide ayuda a Dante!
Entonces la pequeña reacciono, como si sus ojos fueran un rastreador, analizo el poder y la esencia de aquella criatura que se acercaba dispuesta a asesinar, sabia que no tendría mucha posibilidad, a diferencia de aquel hombre llamado Dante. Corrió con todas sus fuerzas, buscando llegar al establecimiento en el cual se encontraría aquel ser en el que su madre depositaba toda su esperanza.
Ángela sintió la poderosa energía de aquel ser, sabia su poca posibilidad de detenerla pues parecía preparada para evitar mirarla a los ojos. Aquel ser demoniaco en forma de mujer alargo su mano al tiempo que esta extremidad se cubría de hielo tal que se armaba una espada. La mujer giro levemente su rostro para encontrar el camino por el que su hija se marcho atestado de aquellos demonios inferiores. Sintió dolor, pena y angustia y cuando volteo su mirada al enemigo en aquella fracción de segundo sintió el acto reflejo de alejarse.
Esquivando como pudo aquella primera estocada que lastimo su costado, haciéndola caer al suelo sin piedad alguna. La mujer se acerco a paso lento, midió la habilidad de Ángela, encontrándola como una frágil humana. Por ello sonreía con indiferencia, con el placer de asesinarla.
- Estorbabas en el camino del amo Vergil, debes ser eliminada junto a tu bastardo –menciono roncamente la mujer con una ira interna como mascara para el verdadero sentimiento de celos- ¡Si el amo quisiera herencia, tiene demonios reales con quien procrear!
Y Ángela pudo ver claramente aquel odio, aquel desprecio por esa marca que le relucía por aquella blusa de tirantes, aquellos dientes que se encarnaron en ella, marcándola, haciéndola de el, ante todas las criaturas de la oscuridad ella le pertenecía, aunque las cosas solo fueran unilaterales. Por un momento la esperanza de que Vergil no estuviese detrás de esos ataques, por otra lo culpaba de que la enviase asesinar, no quería pensar eso de el, pero lo temía, que desapareciese su debilidad, un método efectivo para desligarlo de sus emociones.
La estocada se dirigía certera al vientre de Ángela, y ella no podía escapar mas, le dolía su costado para levantarse del piso, cerro los ojos esperando lo peor, odiándose por haber salido de su hogar, por huir de que el padre de Gil la alejase de ella como la amenazo una vez supo que estaba sola, como huyo de los recuerdos de su apasionado amor y como posiblemente su hija moriría ante las navajas de aquellos seres que escuchaba vivamente. Cerró los ojos deseando que todo terminara, que pronto despertara de su pesadilla.
Gil por su parte buscaba salir de aquel ataque de criaturas, aun cuando enviaba sus dagas de hielo, las criaturas parecían salir mas, apenas y había logrado llegar al establecimiento tan anhelado, todo para tocar incesantemente a un lugar vacio. Pero ella no se rendía, sabia que no debía terminar su vida ahí, pues su padre se decepcionaría de ella, así que decidió enfrentar a aquellas criaturas y volver para proteger a su madre; pero las fuerzas abandonaban rápidamente un cuerpo tan pequeño, tan frágil, y aun cuando deseaba mas poder, su energía vital se agotaba en solo protegerse de aquellas criaturas, su magia se extinguía y el temor la invadía.
La pequeña observo como aquella criatura de rostro de esqueleto, levantaba su filosa arma dispuesto a rebanarla, el temor se apodero de ella cuando ni una daga de hielo se formo con su energía casi nula. Realmente estaba muerta del miedo, y en su interior pensaba en su padre, se disculpaba con el por ser tan débil. Entonces escucho como aquella arma rompía el viento para llegar hasta ella, aun cuando un movimiento conjunto detuvo aquel encuentro. Los ojos jade se abrieron para presenciar la escena, con movimientos felinos, aquel ser al que tanto quería destruía a todas las criaturas como si jugara con muñecas,
- Tía Mina –sonrió la pequeña.
Cuando Gomory termino con aquella escoria infernal, se acerco a la pequeña niña abrazándola con cariño, esta pequeña se dejo envolver un instante por aquella seguridad hasta que recordó a su madre-
- ¡Debes ayudar a mi mama! –grito la pequeña.
- No te preocupes… ella esta bien, debes venir conmigo –indico la súcubo y la pequeña solo asintió.
-.-.-.-.-.-
El ataque de aquella demonio helada nunca llego, cuando Ángela abrió sus ojos, sorprendida por no encontrarse al borde de la muerte, pudo visualizar al hombre que ocupaba sus pensamientos, atravesado entre ella y la demonio, con la espada suspendida a pocos centímetros del rostro varonil.
- …A…mo –susurro aquella demonio.
- Vete… o te matare –indico el albino, al tiempo que la morena luchaba por ponerse de pie.
- ¿De que habla amo? ¿Usted no desea que…?
- Yo no ordene nada –Sentencio el Sparda, de forma que la demoniaca mujer bajo la cabeza, avergonzada, dio una rápida mirada de odio a Ángela, quien sabia lo que significaba: Virgil la protegía o la deseaba eliminar el mismo.
La mujer se agacho, arrodillándose ante el albino, y dando un saludo militar en su posición, desapareció bajo un sello del mundo oscuro. Vergil aun le daba la espalda a la Blackthorn, quien se puso de pie y caminaba lentamente hacia atrás buscando pasar desapercibida para el albino.
- Ven conmigo –ordeno al tiempo que se giro, y alzaba su mano para sujetarla.
- ¡No! –grito temiendo lo peor.
Vergil agudizo la mirada y en fracción de segundo empuñando su espada, Ángela lo observo con sorpresa y temor, al ver como el frio acero de Yamato se acercaba a ella, todo era demasiado rápido y sus piernas no respondían ante la sorpresa y dolor de aquella acción, odio ver el rostro de su amado ante aquella operación y cerro los ojos esperando la estocada que acabase con su vida.
Pero entonces escucho un chillido, que la perturbo, abrió los ojos para encontrar a Vergil casi frente a ella, pero la espada paso a un lado de su cabeza, el hombre hizo un movimiento con su muñeca, para terminar con la vida de aquella criatura que deseaba lastimar a Ángela. Los movimientos rápidos y certeros de Vergil, para guardar su espada no le pasaron desapercibidos a la mujer de ojos jade, quien aun teniéndolo frente a ella tenia un temor que le invadía.
- Vamos –indico Vergil, pero Ángela intento correr, sujetada rápidamente por Vergil, ella lucho como fiera enjaulada.
- ¡No! –gritaba desesperada, moviéndose frenéticamente para alejarse de aquellos brazos que tanto amaba, el la soltó por temor a lastimarla, sin embargo aquello provoco que callera al suelo- Gil… -susurro la mujer al tiempo que se levantaba.
- Esta con Mina –contesto suavemente Vergil, acercándose a ella, se inclino para sujetarla ahora con mas suavidad, lo que permitió a la mujer mostrarse mas dócil ante su agarre.
Vergil la giro lentamente, para no abrir mas la herida de su costado, y no pudo evitar observar aquel cuerpo demacrado, aquel pequeño vientre ya abultado, sintió en su alma dolor y culpabilidad al saberse responsable, al saberse causante de aquel estado. Recodaba vivamente a esa mujer durante su primer embarazo, alegre, de mejillas sonrosadas, nada parecido a la mujer demacrada y sucia que frente a el se postraba.
Se acerco mas para sujetarla entre sus brazos, pero ella se removió indicándole que no deseaba su contacto, no la culpaba, ni la odiaba; todos los acontecimientos debían llevar a algo similar, y al tiempo que miraba de arriba abajo el cuerpo femenino denoto una nueva fuete de sangre. Entre las piernas de Ángela podía observar aquel pantalón claro manchado del líquido vital, ella pareció darse cuenta también alterándose.
- Mi hijo –susurro al tiempo que buscaba en el rostro de Vergil una respuesta, para solo encontrar aquella fría mirada adornando la mascara de dureza en su rostro; Pero que en nada reflejo las acciones, pues la levanto con gentileza de aquel sucio suelo, para saltar hasta el tejado de un edificio- … Mi hijo… -susurro la dama antes de caer inconsciente en los brazos de Vergil.
-.-.-.-.-.-
Dante llegaba agotado a su hogar, tenia casi la semana fuera de casa, una de las fiestas salvajes a la que Lady prácticamente le obligo a asistir, aun y cuando no recibiera nada de pago. Bufo enfadado al momento que caminaba hacia su hogar y negocio, su molestia era que en la batalla su auto sufrió una variedad de daños, aun cuando estuviera en el taller, seguiría debiéndole mas a Lady.
Sonrió despreocupado en la soledad de callejón, aun el sol no terminaba de ocultarse y seria un momento perfecto para tomar una ducha y echarse a dormir, a menos que surgiera un trabajo.
Así distraído el cazador, siguió su andar, a excepción que por un instante percibió un sutil olor familiar, se quedo un momento en aquel callejón, era un aroma que estaba sobre cualquier pestilencia, era un olor dulce que no sabia de donde provenía o cuando lo conoció. Tardo unos segundos sin que su mente lo recordara, por lo que rendido, y oliendo como su sudor apestaba proporcionándole más olor a demonio apresuro su paso a su hogar.
Cuando se acerco a la acera del establecimiento un objeto en el suelo llamo su atención. Un pequeño moño estaba tirado cerca de las escaleras de su negocio, aquello realmente le sorprendió bastante, era difícil encontrar algún niño por esa zona tan profunda, era muy peligroso. Sin pensarlo guardo el objeto en su bolsillo, como si fuese el recuerdo de una flor en mitad del árido desierto, y se adentro a su hogar, ignorante de cualquier batalla que ocurrió cercano a su casa.
Continuara…
¡¡¡Ohaio!!!
Lamento tanto la tardanza y el tiempo que me a tomado subir el fic, tratare ahora que no tengo mucho que hacer actualizar todas mis historias, proponiéndome de una buena vez terminar este fic, jajaja xD aunque si soy honesta ya no le falta gran parte.
Le agradezco a todas las personas que se toman un minuto de su tiempo para dejarme Review, lamento no contestarlos ahora porque la verdad no se cuantos son jajaja xD, prometo que de ahora en adelante si contestare y agradeceré personalmente, bueno comenzare con algunos ahora, si no los menciono, por favor dígame.
PoisonxShuly (cap 22): lamento la tardanza por contestar tu review, me alegro que te guste la historia, espero te guste como va ahora.
sirona of the night (cap 22): gracias por tu comentario, me allegro que te guste la historia, y me alaga mucho tu comentario, si tengo mucho ese problema de palabras mal conjugadas disculpa, xD yo culpo al word por dejarme, jaja. Espero que te siga gustando esta faceta de al historia, saludos.
carrieclamp (cap 22, 24): hola, me alegra mucho que dejes tu review y que te guste la historia, espero sigas leyéndola y te guste; por cierto si me asustaste, pero me alaga que te guste la historia, saludos.
Misha Keehl (cap 22,23, 25,27): Misha tu eres una de las personas mas especiales para mi en el fanfiction, hemos leído nuestras historias cuando estaba casi muerto esto, espero ponerme ya al corriente con un grupo de historias que tengo pendiente, entre ellas las tuyas que se de mala forma no te e dejado review, pero déjame me pongo al tiempo y te andaré dando tus zapes para que actualices y crees nuevas historias sabes que me encantan tus ff. Gracias por leer los míos.
Aztecaguerrera (cap23,27): Gracias por estar presente en mis historias, y sobre todo a mi me encantan las tuyas las cuales espero que actualices mas seguido, me alaga mucho que te guste este ff, y espero te siga gustando.
Angel (cap23): hola, para nada abandonare esta historia, espero te siga gustando y te guste el rumbo que lleva, saludos.
Seidaku_1988 (cap23, 24):cuanto sin contestarte tu review, en verdad lo lamento ya que eres una persona que me alaga con sus comentarios, muchas gracias espero que la historia te siga gustando.
Vincen-ch (cap1):bueno ya subí algo, espero que lo leas y te guste.
KarollSKILUX (Cap 25):bien creo que Virgil si debe ser obsesivo… su necesidad de poder es una obsesión, creo que es parte de su carácter fuerte tener algo entre ceja y ceja y no sacárselo, si tal vez fue un poco rudo pero bueno… no creo k sea la clase de hombre que va y te roba besos, te pide perdón y habla las cosas seriamente, al contrario; por otra parte gracias por tu review, espero te siga gustando la historia.
A todas las personas que leen la historia y no dejan review también un enorme e interminable ¡¡GRACIAS!! Pero oigan anda les cuesta dejar un mensajito, tengo el anónimo, así que ¡No tienen excusas! Jajaja bueno gracias a todos por su apoyo tratare de actualizar mas seguido, al menos cada semana.
