VIRGIL.

(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)

(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word, además empecé a escribir Vergil en lugar de Virgil, lo cual es debido a que se me cruzaron los cables con mi otro fanfic, estoy pensando seriamente en corregir toda la historia a Vergil, aunque en español creo que si es Virgil. Saludos.)

- Virgil… (Dialogo y acción)

- ¡VIRGIL! (Grito)

- "Virgil…" (Pensamientos)

Virgil… (Lectura, Escrito)

Capitulo 29: "Hogar"

Virgil observaba como el rostro demacrado de Ángela comenzaba a recuperar su tono de piel, dejando atrás la palidez ocasionada por la perdida de sangre, tanto por la herida, como por el susto que su hijo le hizo pasar. Ahora observaba aquel cuerpo aun pálido envuelto en las delicadas sabanas de seda color azul que resaltaba su oscuro cabello y ante todo su piel, una inquietud se formaba en el mitad demonio quien se levanto del sillón junto a la cama para observar la ciudad, la noche llego y ahora con tranquilidad debido a la recuperación rápida de Ángela; ahora le parecía agradable, a diferencia de varios días atrás, cuando se encontraba envuelto en la desesperación de la ausencia.

Las luces de la ciudad inundaban todo, era como centellantes estelas artificiales que opacaban el cielo, aun cuando extrañaba el cielo con aire tropical, un cielo tupido de estrellas como una alfombra a los dioses, pero eso se encontraba en su casa, en su hogar, en aquella paradisiaca isla, junto aquella adictiva mujer.

Observo el reloj en la mesa de noche, era pasada la media noche, decidió acercarse al cuerpo de la dama que dormía profundamente, sin miramientos quito las sabanas y el cobertor que la cubrían, permitiendo ver el cuerpo semidesnudo de la mujer que marco como suya. Se acerco con cuidado a revisar la herida de su costado que ya se encontraba cerrada, y el sangrado de su vientre había parado varias horas atrás.

Debido al embarazo demoniaco en la morena, evito llevarla a un hospital y prefirió un vieja bruja humana que era conocida de su padre, le decían Pia, al menos eso recordaba; fue un poco difícil, pero los viejos aliados de su progenitor pudieron localizarla en cuestión de un par de horas. Ella atendió gustosa a la mujer de ojos jade, untando un ungüento en su herida y dándole una bebida de hierbas para fortalecer al feto. Para luego solo marcharse diciendo que estaba curada, que la sangre demoniaca de su hijo la protegería hasta el final de la gestación, por ello sanaría rápido, solo debía evitar los disgustos, enfados o cualquier alteración extrema, pues podría provocar un aborto.

Vergil observo la herida que estaba prácticamente cerrada, y con sus dedos recorrió el abdomen de la mujer, subió por sus pechos y se arrodillo en la cama para besar su cuello, para olfatear mas y cerciorarse que ese repugnante olor del demonio que se le acerco se hubiese borrado con el baño de esponja que el mismo le dio en la inconsciencia. Satisfecho de borrar cualquier marca pestilente, tomo asiento sobre el colchón, observo como los pezones de ella se endurecían al sentir el frio y el aprovechaba para acariciarlos, aun cuando era un contacto con tinte sexual, no era específicamente dirigido a ese aspecto, era solo un deseo, aun mas una necesidad de sentir su piel. Sin poder evitarlo acaricio el vientre que se abulto en ese tiempo de separación, sintiendo bajo el la energía que crecía placida dentro de ella, el albino finalmente sonrió satisfecho pensando en lo que dijo la curandera.

- "Un aborto, eso pudo ser lo mejor, hace tiempo… antes de darme por vencido, antes de aceptar que estas ya en camino a este mundo, seré mejor de lo que fue el… hare todo hasta convertir lo imposible en posible, para que los tres estén a salvo, así no vuelva al infierno jamás, por cuidarlos".

De un movimiento se levanto, tapo de nuevo el cuerpo para después dirigirse fuera de la habitación. Sharon de nuevo hizo magia redecorando todo en cuestión de horas, sin embargo ahora tenia un aire diferente a la estancia que destruyo. Camino hacia la habitación contigua, para encontrar el cuerpo frágil de Gil dormida, alrededor de ella libros de magia, y la lámpara encendida. Gomory hacia varias horas se marcho para arreglar todo en el sub mundo, aun no descubrían quien de su bando mando asesinar a Ángela y al feto.

- ¿Papi? –los ojos de Gil, apenas y se podían abrir, en un impulso disfrazado de seriedad Vergil se acerco hasta ella, sujetando la mano que ella le brindaba, se sentó a su lado en la cama- ¿tu nos vas a cuidar?

- No temas a nada –indico el Sparda.

- Me hare fuerte papá… nadie volver a lastimar a mamá.

- Nada volverá a lastimarlas… yo las protegeré hasta que seas mas fuerte… estoy orgulloso de ti… hija –la sonrisa que iluminaba el rostro infantil, también lo hacia en el corazón del semidemonio.

Apago la luz de la habitación y rodeado de la oscuridad, dio un suave beso a la frente de la pequeña. Salió de la habitación para dirigirse de nuevo a la alcoba principal, se sorprendió de observar a Ángela despierta, cubriéndose con una sabana, su rostro desfigurado le indicaba que aun estaba alterada.

- ¡¿Dónde esta?! –Se levanto dirigiéndose al albino de forma violenta, sujetándose de las ropas de este en el pecho- ¿Dónde esta Gil?

- En su habitación, dormida, no tiene ni un rasguño.

Ángela se desmorono ante las palabras de saber que su hija se encontraba en perfecta salud, desintegrándose comenzó a llorar, hundiendo su rostro en el varonil pecho, sintió la calidez de los brazos que le rodeaban, no necesitaba escuchar palabras, sabia que si el la fue a buscar y la tenia ahí, era por que estaba preocupado por ella, por que deseaba que volvieran a estar juntos.

- Vendí la casa –confeso, después de varios minutos en lo que tardo en calmarse. Aun no levantaba el rostro aun lo mantenía oculto en el pecho de aquel hombre que no dejo de sujetarla- quería huir, quería marcharme, alejarme de todo, alejarme de ti…

- Lo se, yo la compare –Ante la sorpresa, la morena se aleja de aquel cuerpo, ocasionado en ambos el sentimiento del frio vacio, los ojos de ella se volvieron indagadores, ante los de el siempre estoicos- sigue perteneciéndote a ti… debió parecerte extraño que tuvieras tan rápido un comprador.

- Ahora te debo más que nunca –menciono bajando su rostro en vergüenza.

Un bufido fue la única indicación de que aquel comentario le causaba molestia, lo sintió caminar hacia la cama, donde tomo asiento y comenzó a quitarse los zapatos, como una normalidad, como un matrimonio que tiene tiempo juntos.

- Debí decirte desde hace tiempo que no tienes necesidad de nada, Gil y tu son beneficiarias totales de todos mis bienes… todo lo que tengo les pertenece.

- … Vergil…

El mencionado comenzaba a desvestirse, deshacerse de sus ropas, su chaleco, su pantalón, pues la gabardina la había dejado desde hacia bastante tiempo. Sin decir mas se dirigió por una puerta que no se molesto en cerrar, al poco tiempo el sonido de la ducha se hizo presente, Ángela se encontraba confundida, tanto que tubo que tomar asiento sobre el sillón donde Vergil la cuido.

- "Vergil… ¿Por qué eres así? ¿Por qué te amo de esta forma?... el bebe, ¿Qué piensas ahora del bebe? O será que ya no hay bebe, ¿por eso esta aquí? ¿Ya e perdido a mi hijo?"

- El esta bien –Ángela del susto se puso de pie, no había sentido al hombre de cabellos blancos que se encontraba ya frente a ella solo envuelto en una toalla en la cintura- de momento tienes poderes que te regeneran –ella lo miro confundida- la sangre de nuestro hijo.

Aquello tomo por sorpresa a la mujer, pensar que Vergil aceptara a ese hijo era su sueño mas profundo, su deseo mas anhelado, y estaba ahí, como si vivieran en una normalidad, como si todo siempre hubiese sido de aquella forma, y aceptaba su embarazo casi como si hubiese sido planeado.

- No te sorprendas, finalmente eres mi compañera –Ángela estaba a poco para desmayarse, sentía que las piernas temblaban sentía que se caía, pero entonces los brazos fuertes y protectores de ese frio hombre la rodearon por la cintura dejando que la sabana que rodeaba su cuerpo cayera totalmente.

Un brazo de Vergil la sujeto, al tiempo que el otro se deslizo hasta su hombro acariciándolo sugestivamente, hasta que llego a la marca que la proclamaba como suya. Ángela sintió que la poderosa erección del semidemonio se hacia presente, sintió la excitación de su cuerpo reaccionar como si fuese un llamado. Sin esperarlo agresivamente la mano de Vergil se sujeto de su nuca atrayéndola a el hasta que se unieron en un apasionado beso.

Sin pensarlo comenzaron a perder el control, como si aquello fuese un bálsamo, una forma de sentirse mejor pese a todo el dolor sufrido por el distanciamiento y las diferencias de aquel tiempo. No supo cuando pero ella solo sintió como la depositaba en la cama, y se colocaba sobre ella, sintiéndose la piel a plenitud, abrazándose, besándose, acariciándose, como si fuese lo único que pudiesen hacer, sus mentes poco estaban reaccionando, eran dos cuerpos, dos instintos, dos necesidades el uno del otro.

Vergil se enloquecía a cada roce mas, deseaba profundizar en ella, sentirla, su cuerpo se erguía, se endurecía su miembro hasta casi sentirlo reventar de solo pensar en como seria invadirla, la beso y mordió de forma apasionada, dejando pequeñas marcas que jamás había dejado, que no tenia intenciones de dejar, pero que la ocasión lo causaba, la perdida de su control, la intensidad de su deseo ocasionaban su torpeza.

- Muérdeme –ordeno Vergil.

- ¿Cómo? –reacciono ella confundida.

- Muérdeme tan fuerte como puedas, hazlo hasta que atravieses mi carne y pruebes mi sangre… ¡hazlo! –ordeno esto ultimo.

- Pero…

Antes de que pudiera negarse, sintió la mordida de el nuevamente sobre aquella vieja marca, mas allá del dolor, la excitación le invadió de forma tan profunda que se entrego a los deseos e impulsos mas ocultos mordiendo el cuello del hombre tan fuerte que desgarro la piel y profundizo en la carne. Escucho en suspiro de satisfacción de su compañero, excitándose a grado tal que sin pensarlo entro en ella, haciéndola disfrutar aquel ritual, aquella unión, como compañeros para la eternidad.

La danza fue peligrosa, llena de pasión y deseo acumulado, de la tensión de un deseo incandescente. No importaban pequeños espasmos de dolor que se convertía en el placer más puro, no importaba romper el silencio con los suspiros de placer, con los gritos de necesidad. Esa noche se entregaban sin reservas sin temor, pues era la noche en que Virgil había aceptado su elección, el momento en que dejo de huir de su marcado destino.

Ángela Blackthorn debía ser su compañera, y no habría en cualquier mundo, en la tierra o infierno otro ser que pudiese acercarse a esa unión, nada podría arrebatársela, nada podría alejarlo de ella mas, pues mas que un matrimonio humano, esto era la unión demoniaca, aquella que condenaba a la pareja a sufrir el mismo destino, juntos eternamente.

Así en ese momento de egoísmo no le importo condenar a la dama al infierno, no le importo ensuciar su alma y su espíritu con la vileza demoniaca que tenia, solo sabia que la deseaba, que la querría para la eternidad y lo consumo con aquel ritual, una unión tan profunda que para cada demonio era solo una vez para la eternidad. Y en su mente solo podía aceptar el delicioso final que tendría su vida, sin importar lo que pudiese pasar, el destino de dos amantes demoniacos siempre era el mismo, siempre estarían unidos por un lazo eterno, no existía la duda como en los humanos, o en la posibilidad de otra pareja, el ritual de un demonio hacia su pareja era único, eterno.

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La noche era profunda, silenciosa en aquella habitación, pero los dos habitantes de esta se encontraban despiertos, envueltos en sus pensamientos, divagando sobre su futuro. Sin evitarlo ahí se encontraba ella envuelta en aquella suave sabana, recibiendo el calor del masculino cuerpo que la mantenía cerca, sujeta con un firme brazo que acariciaba con delicadeza y sugestión su espalda.

- Mañana regresamos –finalmente rompió el silencio Virgil con su masculina voz- mande hacer algunas modificaciones.

- Yo… - ella con delicadeza se aparto del cálido demonio, con un poco de dificultad de sentó, pero al sentir el aire recorrer sus pechos desnudos tomo un poco de la sabana para cubrirse. Observo al hombre quien la miraba atento, directo a los ojos- preferiría… que no volviéramos a estar juntos –aun cuando aquellas palabras a ella le dolían, el se mantenía impávido solo observándola- mis sentimientos, mis emociones, el bebe, todo esta fuera de control, todo esta contrario a lo que tu prefieres, yo no voy a detenerte, tienes una vida, tienes planes para esta y las emociones… -bajo la cabeza evitando sus ojos- los obstáculos… los estorbos como nosotros, no te darán la plenitud que tu buscas… no podría ser egoísta –levanto de nuevo la mirada, esperando el leyera en su rostro todo su amor y el sacrificio que ella hacia por el- Si la forma de mantener a salvo a mis hijos es en aquel lugar, te juro jamás saldré de ahí… -Pero Virgil solo se puso de pie dirigiéndose a un discreto closet y comenzó a vestirse, en silencio se marcho sin darle explicación alguna, sin permitirle hacerlo entender sus sentimientos y hacerle saber que ese sacrificio la lastimaba mas a ella, pues lo amaba.

Virgil al salir de aquella habitación no tenia emoción alguna hacia las palabras dichas por la mujer, pues realmente en aquellos momentos no le interesaba lo que tuviera que decirle. Después de arriesgar así a Gil, a ella y al feto, para el, Ángela no tenia en esos momentos una mente clara para tomar decisiones. Observo cuidadosamente la puerta que le llevaría hacia ella y sin pensarlo toco aquella marca que se gravo a fuego en medio de la pasión de un demonio y una mujer. Sonrió ante la ironía de verse unido a una humana, pero orgulloso y deseoso de mantener su vida tal cual era, como la mantuvo desde que revivió y las fuerzas del infierno lo llevaron con ella, le gustaba esa vida aun y con las modificaciones hechas.

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Era medio día cuando llegaron aquella hermosa casa de playa en la cual vivían. Ángela al observar su casa apenas y podía reconocerla debido a aquellas mencionadas correcciones hechas por el Sparda. Una habitación nueva finalmente era un gran cambio.

La Blackthorn se encontraba molesta por aquella decisión del albino, por no escucharla y sin pensar en nada mas se dirigió a su habitación, sin esperar mucho a que su hija o el le dieran alcance alguno. Al pasar por aquella parte de la casa encontró modificaciones mínimas. Así presurosa se adentro a su habitación la cual no reconoció.

Aquella estancia era un poco mas grande de lo que recordaba. Observo con cuidado como varios muebles fueron cambiados, pero en nada fue algún mueble para bebé, era una habitación con distinta tonalidad en las paredes y los muebles de madera mas oscura. Se acerco a la enorme cama un más grande a la que anteriormente tenia, toco aquella fina colcha. Se quedo confundida varios segundos hasta que descubrió que incluso su closet fue cambiado. Confundida se acerco para abrir las puertas, pues ahora aquel espacio era mucho mas amplio que aquel que recordaba. Tal fue su sorpresa que casi llega a caerse de no ser por Virgil quien había entrado a la habitación y la sujeto por los hombros.

Ángela observaba confundida como su ropa se encontraba junto a la del Sparda, cada prenda acomodada, cada objeto personal de aquel hombre se encontraba en aquella estancia; con lentitud se giro hasta encontrar aquellos fríos ojos azules, que en ese instante se encontraban desbordantes de deseo.

Sintió los labios de el posarse sobre los suyos, sintió aquellas fuertes manos recorrer su cintura y alzarla con suavidad del suelo, llevarla como flotando hacia la cama donde la dejaba con delicadeza para dar rienda suelta a un deseo incontrolable.

- Espera… basta –rogaba la dama al momento que perdía la conciencia debido a los besos y caricias de aquel hombre, quien al verla decidida a hablar concluyó la seducción- ¿Qué esta pasando?

Vergil se levanto de ella, aun cuando no había dejado su cuerpo caer, sentía la impetuosa necesidad de estar de pie. Observo como ella se encontraba confundida, con su rostro enmarcado en el profundo negro de su cabello, resaltando su blanca piel y verdes ojos; sin evitarlo acaricio el rostro femenino, se disponía a darle aquella explicación, cuando súbitamente la puerta se abrió.

- ¡Mamá! Papá me dio su habitación, ya la arreglaron para mi… ¿Qué bueno verdad mamá? –se acercaba la niña.

- Si hija, me alegro por ti –apenas y articulaba palabras la mujer.

- Ahora papi ya no tiene que irse de noche a tu habitación, ya que dormirán los dos juntos en esta –sentencio la niña- y mi hermanito cuando nazca ya tiene su habitación, esta llena de muebles, pero le falta la pintura, yo digo que debe ser azul como la ropa de papá.

- en el estudio hay algo para ti –dijo el hombre serio.

La pequeña corrió danto pequeños saltitos. Virgil dio su mano a Ángela para ayudarla a ponerse de pie, una vez ella se levanto la acerco sutilmente a su cuerpo, dando un suave roce a su abultado vientre.

- ¡Una espada nueva! –se escucho a la pequeña decir a todo pulmón. Virgil sonrió discretamente, al momento que Ángela le dirigía una mirada acusadora.

- Es de madera –dijo el hombre comenzando a caminar para salir de la habitación.

- Aun cuando sea de madera, no puedes estarle dando armas a la niña –reclamo la mujer- a los quince años serán dagas de verdad o no se.

Virgil no se inmuto y comenzó a bajar. Lo cual molesto seriamente a la dama de cabellos oscuros, la cual le siguió.

- ¡No me ignores Virgil Sparda! –la mujer lo siguió, pero un súbito giro que dio el hombre al final de las escaleras la hizo detenerse, su rostro mostraba molestia.

- No me intentes decirme que puedo darle a mi primogénita, suficiente que te permito tenerla en esa escuela cerca de los humanos.

Sin decir mas salió de la casa, Gil tardo unos segundos en ir tras de de el con su espada de madera en mano, hacia tanto que no la veía con ese brillo en sus ojos que la mujer no pudo mas que suspirar. Debía aceptar que para el demonio Gil era de el, como si fuera parte de su misma carne, aunque no estuvieran desacuerdo en la crianza, el las amaba a su extraña forma, sabia que las amaba, y también amaría al bebe que en camino estaba. Solo atino a sonreír para después dirigirse a la cocina, por alguna extraña razón moría del antojo de un helado de fresa y pizza.

Continuara…

¡¡¡Holas!!!

Espero que el capitulo les haya gustado, bien creo que debería modificar algunos capítulos y comenzar a ponerles etapa 1, 2, y 3, esta creo seria la tres, jajajaja, ya pronto subiré el capitulo 30 el cual supongo será hasta el martes debido a que… T-T me carge el cargador de mi compu, y bueno…. Ammm ahí tenia todo mi trabajo y ya no tengo pila, jajaja así que esperare a comprar uno nuevo xk eso de mandarlo a reparar no molo la ultima vez.

Bien, como debe ser una costumbre agradecer a todas las personas que se toman la molestia de leer el fic, y sobre todo a los que dan unos minutos extras dejando un comentario (si de esos que hacen a la autora mas productiva) entonces aquí vamos a contestar.

Vincen-ch: me alegra que te guste la historia, am si siempre dije que niñera a prueba de demonios era parte de este fic, creo que lo digo en la otra historia; o.o oh no te preocupes mientras te guste la historia, xD aunque a mi me gustan los review, de hecho me gustan tanto que mi esposo a veces me regala review, jajajaja. Bien creo que debemos darle continuidad a la historia sobre todo porque esta próxima a entrar a la ultima etapa. Sobre Dante su participación es mínima, y de Nero bueno te aseguro que si existe una mención, pero es también algo leve. Espero sigas leyendo.

Aztecaguerrera: hola, me alegro que te guste en verdad, Dante bueno el trabaja, jajaja xD sin embargo esperemos salga un poco por ahí, gracias por leer.

Bien espero que les siga gustando la historia, de nuevo gracias a todos aquellos a los que les gusta.