VIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word)
(Por otra parte lamento la tardanza, en verdad me costo este capitulo, espero que les guste, tratare de actualizar pronto, Nee-chan gracias por estar conmigo en esto xD sin tu apoyo y el que me aguantaras hubiera tardado mas… Nee-chan segunda ¬¬ el dibujo, ya lo quiero ver T_T)
AVISO.
A pesar de las dificultades comunes de una autora para actualizar cuando llega a trabarse con las ideas o le falta inspiración, existió otro motivo por el cual me desanime a continuar la historia, llegado incluso a querer borrarla. En un famoso foro de Devil May Cry, una persona comenzó a exponer la historia, sin avisarme, sin dar aviso que no le partencia, aun cuando no tomaba el crédito directamente, creo que al menos puede pedirse para hacerlo.
Doy el aviso de que si alguien quiere exponer mi historia en su foro, su blog o lo que sea, por favor primero avísame y yo podre dar aviso en mi profile que ahí podrán encontrar mi historia, cualquiera de las que tengo. No la tomes nada mas, y mucho menos sin dar el crédito a quien merece, a mi me a costado este trabajo, es una de las historias que mas ambiciosas son para mi, esto se comprueba con el tiempo y los capítulos con los que cuenta.
Yo persistí con esta historia aun cuando solo una persona lo leía, o me dejaba review, no es justo que nadie tome el crédito y mucho menos sin darme conocimiento. Devil May Cry es de todos, Virgil (el fic) es mío y lo comparto con ustedes, haciéndolo parte de todas las personas a las que les gusta.
Finalmente decidi pensar en todas las personas que les agrada la historia, a las personas que constantemente me envían su animo, y su deseo de seguir leyendo. Yo aquí seguiré porque como ustedes amo esta historia, yo podría terminarla y dejarla en un archivo de mi pc, pero prefiero compartir estas loqueras con ustedes y si quieren compartirla al mundo, tienen mi correo y esta la mensajería de .
Esta historia de momento solo se encuentra en y . nada mas, siempre me encontraran como Asthart, Ashty, Asthy chan o Diosa Luna.
Finalmente, este fic esta dedico a:
Carrieclamp
Haciendo una nota social, debo decirles algo, no importa lo pequeño que pueda ser una ayuda de nosotros a grandes situaciones, si nosotros no hacemos nada por el mundo las grandes corporaciones no lo harán, es la unión de la humanidad lo que nos salvara de nosotros mismos. A todas las personas que se ven envueltas en desafortunados eventos naturales y sociales, mis deseos, un minuto de oración para ustedes, para el mundo y para nosotros mismos.
Que seamos mejores cada día, que no nos avergüence lo mucho o poco que podemos ayudar. Yo me siento orgullosa de mi misma, cada que se necesita dono lo mucho o poco que tengo, pero se que eso hará una diferencia en una persona que en ese momento lo necesita mas que yo, no necesito esperar la gran catástrofe para ayudar, a la persona de mi lado que tiene hambre, que tiene frio o solo necesita el alivio de ser escuchados. Seamos mejores seres cada día, superémonos a nosotros mismos. Ayudemos sin esperar a cambio siquiera el reconocimiento, ayudemos sin pensar a quien lo hacemos, olvidemos odios, rencores y malos entendidos, y el solo quejarnos sin hacer nada para lograr cambios, no importa que la maldad venga de mas arriba de nosotros, se que algún día esta humanidad despertara, y todos nos uniremos en una sola voz que exija cambio, libertad, igualdad, una vida digna para cada ser viviente, una vida larga para nuestro planeta, un mejor mundo para nuestros hijos.
Yo aun confió en esta humanidad.
¿Tú lo haces aun?
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Virgil… (Lectura, Escrito)
Capitulo 31: "Piano"
Después de vivir durante toda su adolescencia en el infierno, estar esclavizado por un demonio superior que se apodero de sus pensamientos, de sus acciones y lo volvió loco de ira por perder el control de si mismo, para finalmente quedar varado en un limbo durante un tiempo que jamás pudo contar, sumergirse en la oscuridad, en el silencio, lo ultimo que pensó es que un día volviera a estar sentado junto al mar, escuchando el movimiento suaves de las olas, adornados por el siseo del viento entre los arboles, los animales viviendo su existencia con tranquilidad y finalmente el sonido de risas suaves, una infantil y otra madura; nunca imagino volver a estar en la playa, junto a su familia...
- Mi familia –menciono el albino en un suave susurro que apenas y escucho la pequeña criatura que se encontraba en sus brazos jugueteando con el mordedor. Los ojos azules escudriñaron el paisaje, la mujer de cabellos azabache tomando fotografías a la pequeña que jugaba entre las olas del mar, posando de forma inocente ante un lente que captaba su aun alma pura. Miro al pequeño que en sus brazos se encontraba, no era por voluntad propia, fue más una especie de mando, de esos que sutilmente Ángela le daba rara vez y por ello no podía luchar contra ello. Un fuerte suspiro salió de sus labios, definitivamente no era la vida que jamás hubiera planeado.
- ¡Papi! Grito la pequeña al tiempo que se dirigía hacia el, sus cabellos negros se pegaban a su rostro por la humedad salina que provocaban se pegaran a su blanca piel.
Sintió como se abrazaba a su cuello por un costado, seis meses después del nacimiento de Dante, la pequeña no mostraba algún síntoma de celos o molestia, al contrario era la propia Ángela quien se disgustaba debido a que el albino aun tenia una fuerte preferencia por la menor, y a su hijo raras veces le dedicaba un tiempo extra al día.
Pero el no sentía remordimiento, hacia grandes concesiones para la mujer, permitía que asistiera la pequeña a la escuela humana, además de unas clases de piano, clases que el mismo podría darle. A su pensar Ángela no tenia nada en que quejarse.
- ¿No entraras al agua? Yo puedo llevar a Dante –la pequeña acaricio a su hermano que rápidamente le regalo una sonrisa mostrando su pequeño diente que brotaba de la rosada encía- parece viejo con un solo diente.
Sparda se encontraba cómodo ante la situación, veía a su compañera tomar fotografías, le encantaban los días llenos de hermosas nubes blancas, las olas del mar se volvían mas fuertes con las ráfagas del viento. Gil se acomodo a un costado de su padre, aun toda mojada comenzaba a secarse rápido bajo el sol y el viento, pero el juego y el entrenamiento matutino provoco que su pequeño cuerpo deseara descanso y colocando su cabeza sobre la pierna de su padre observo a su jovial madre que parecía incansable.
Ángela se giro y encontró una escena que posiblemente solo en sus sueños podría visualizar, nada era mas perfecto y enfocar su cámara para captar al hombre de su vida, con sus dos hijos, el pequeño en brazos y la mayor reposada sobre una pierna de el, además de que el los abrazaba, o al menos así lo veía ella. Pulsar el botón y plasmar ese momento la lleno de felicidad, sonrió como hacia tanto no lo hacia, llena de un jubilo que le invadía desde sus entrañas, los ojos azules se percataron de ese rostro y no pudo evitar regalarle una sonrisa pequeña y simulada.
- Vamos a casa, la comida se enfriara demasiado –dijo ella al tiempo que se acercaba para tomar al pequeño de sus brazos- Dante… ¿quieres comer papilla de manzana? ¿o prefieres de otro sabor?
- Dante come de todo ¿Por qué le pregunta? –Cuestiono la pequeña quien sujetaba la mano de Vergil- además solo contesta cosas que no se entienden… cuando tiene ánimos de contestar.
- Cortesía –menciono con seriedad el hombre.
La niña continuo su andar, mantener el paso de su padre se volvió una costumbre desde que aprendió a caminar, y ahora sus movimientos eran tan sincronizados como si fueran ensayados concienzudamente. Pero el cuerpo del adulto se tenso violentamente, al tiempo que la pequeña comenzaba a tararear una melodía, suave, triste, una que el conocía, una que solo los Sparda podrían conocer. Gil sintió la tensión de su padre, y paro de inmediato, ambos se observaron profundamente, escudriñando sus mentes como posiblemente solo ellos dos podrían hacerlo.
- La soñé… una dama de cabello amarillo como el sol, tocaba esa melodía –los ojos de la pequeña observaron el suelo, en donde la arena y la tierra firme comenzaban a mezclarse junto a pequeños brotes de vida verde- ella lloraba, y su melodía era bella, pero tan triste.
Los ojos azules, se derritieron un momento, una imagen lejana, una visión de su vieja vida llego a su memoria, clavándose en su alma, reviviendo un sentimiento que buscaba ansiosamente olvidar. Una dama de cabellos dorados como el sol, sumergida en la tristeza.
- Te enseñare la nota –la pequeña sonrió, e impacto mas fuerza en el agarre que nunca soltó, el alivio y la felicidad que sentía cuando estaba con su padre era inigualable, pero la energía que el reflejaba era muy diferente a la acostumbrada, estaba perturbado de una forma que ella no recordaba y eso la entristecía.
-.-.-.-.-.-
Gomory observaba con terror aquella figura que a su lado pasaba, trago saliva con dificultad al tiempo que observaba aquel objeto terrible que en sus manos el ser llevaba.
- …Inquisición… –susurro para si misma, no deseaba ver los objetos de tortura, pero no podía evitarlo. En la época en que los humanos fueron mas intolerables, cando eran mas pecadores, inventaron sin numero de objetos que podían hacer sufrir a los seres, la pera un instrumento de tortura, llamado así por su nombre, era un objeto que se introducía por las cavidades humanas, se abría pulsando un botón haciendo que saque navajas que cercenaban la carne alrededor.
- Sabes que es esto… tu mejor que nadie lo sabe –la tenebrosa voz de aquel ser, provoco que la mujer temblara- las humanas seguidoras de tu raza sufrieron esta tortura, espiritualmente ustedes la padecieron con ellas… y sabes lo que significa, sabes lo que te hare… así que es mejor que respondas princesa Gomory, ¿Dónde esta?... ¿Dónde esta el amo?
- Has lo que quieras… las herramientas humanas no son útiles en nuestros cuerpos demoniacos… me recuperare de cualquier daño –la voz de Gomory era seria, fría ero al mismo tiempo sabia que ese ser tenia algo bajo la manga, pues no había dicho nada que el no supiera y peor el rostro de aquel hombre no parecía abandonar su prepotencia.
- En la época de la inquisición, existía un demonio inventor, creador, inspirador… un ser que ayudo a los inquisidores a que sus instrumentos fueran mas precisos…. Mas dolorosos, mucho mas destructores, haciendo a los humanos torturadores la fuete de temor y energía negativa suficientemente fuerte para alimentar a todos los demonios del infierno, un ser que fue tomado como un enemigo y destruido por poner en riesgo a la humanidad… los seres de alma oscura que nos alimentan, el demonio fue encerrado por ayudar a la humanidad a salvar el mundo demoniaco, pero en su tiempo de encierro –Gomory observo horrorizada el objeto que el ser le acerco- creo armas mas perfectas, hechos de materiales del propio infierno, suficientemente poderosos que dañan a los demonios.
- ¡Déjalo en paz! –Grito la mujer- ¡No saldrá nada de mi boca!
- No te preocupes querida princesa… tu sangre hablara por ti.
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La triste melodía inundaba aquel hogar, Ángela la escuchaba atenta, al tiempo que era ejecutada por ambos Vergil. La pequeña sentada junto al hombre quien había demostrado no solo su habilidad física, también su habilidad artística. La dama de cabellos oscuros observaba por la ventana, de pie mirando como las nubes viajaban incesantes entre las corrientes de aire que las lleva. Dante dormía placido sobre la alfombra, se rodaba inquieto hasta llegar al piso de madera pulcramente limpio. La música inundaba el ambiente, y ella no tenia el control para evitar sumergirse en una melancolía que la alteraba, pues sentía que no le pertenecía.
- Es como un augurio de la desdicha – susurro la mujer, pero entonces abruptamente la música cesó. El hombre de cabello blanco se puso de pie y sin decir palabra camino como fiera enjaulada hacia el estudio, que cerro violentamente- No te preocupes Gil, tu padre seguramente debe de pensar algunas cosas. Practica otra melodía.
La pequeña no respondió, asintió suavemente y comenzó a mover sus dedos a través de las marfiladas teclas, sus movimientos se volvían precisos y exactos con la practica aun cuando frecuentemente equivocaba algunas notas. A pesar de ir a clases particulares para aprender a tocar el mencionado instrumento, era la incesante práctica con Virgil que la hizo mejorar tan rápidamente.
Fue una total sorpresa que de un día para otro la pequeña mostrara ese interés por la música, pero fue mas sorpresa aun el que Vergil fuera un experto en esa clase de instrumentos, era como un complemento mas a su educación aristocrática de la que siempre se engalanaba, y no parecía a pedir menos de sus hijos, incluso de la propia Ángela quien de solo observar al hombre cambio algunos hábitos por actitudes mas refinadas, una forma de no verse diferente y sentirse distante del hombre que amaba.
Los ojos jade se posaron sobre aquella puerta, aquel recito donde su esposo se encerró en si mismo, sin desear que algún otro ser lo perturbara, pero ella sentía algo agobiante en su corazón, algo le presionaba el pecho y sabia que no eran sus sentimientos.
Observo a Dante, y rememoro lentamente como aquellas emociones se volvían cada día mas fuerte, como ya no necesitaba mirar la profundidad de los ojos azules o su energía para saber su estado de animo, era como si aquella unión que compartieron al morderse, creara un poderoso lazo que hacia entender al otro ser los sentimientos, como si fueran propios. Y en ese instante ella presentía que debía estar a su lado.
- Practica mucho y cuida a tu hermano –la pequeña dejo de tocar un instante, para mirar a su madre, su rostro decidido le indicaba que hablaría con el- no pasa nada cariño, solo hablare con tu padre.
- Bien madre.
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Ángela estaba frente a la puerta que le separaba de su amado, antes de hacer otro movimiento observo a su hija concentrarse en tocar las teclas adecuadas en el momento adecuado, la mayor sintió alivio de que no se preocupara por aquellos problemas.
Se adentro si siquiera llamar, y encontró al hombre inexorable frente al ventanal, observando el follaje resplandeciente de verde vivo, pero no existía en su mirada nada que le indicara que aquella belleza natural fuera lo que le hacia divagar. Ella presentía en lo mas profundo de si misma, que era algo mas haya de cualquier cosa relacionada con esta nueva vida que llevaba. Antes de dar otro paso, se cercioro de que la puerta estuviera cerrada, y camino hasta junto al hombre que siquiera puso atención a su llegada, mucho menos a su acercamiento.
Pasaron varios minutos en total silencio, solo inundados por la música que la pequeña comenzaba a crear en su perseverante practica. La suave mano de Ángela se dirigió hasta la mano del hombre. Su posición era igual que en muchas otras ocaciones tomaba a reflexionar, solo observando hacia la ventana, con su cuerpo rigido, sus brazos a los lados y su rostro inexpresivo.
- Virgil –susurro de una forma suave, delicada y calmada.
- No es natural –menciono simplemente, ella decidió callar, aun cuando no entendía a que se refería, prefería no cortar aquel momento de confesión- La melodía, debí sospechar desde el principio.
- ¿Cuál es el problema de esa canción?
- Tu misma lo has dicho… un augurio de la desdicha –el hombre camino, soltando el agarre de su mujer, dio vuelta por los sillones de lectura, se acerco a la estantería llena de todos aquellos libros que recolecto en etapa de mercenario para los demonios y los humanos perversos, además de los pocos libros que mando traer de la mansión Sparda que le parecían tan importantes como mantenerlo cerca en su nueva vida- Eva murió, y no puede estar teniendo algún control sobre los vivos, algo extraño esta sucediendo.
- Virgil –la mujer se acerco hasta donde el hombre ojeaba el libro buscando algo especifico- en ocasiones las almas vuelven a ver como se encuentran los suyos.
Vergil ignoro el comentario, siguió buscando en el libro hasta que encontró una imagen, una vieja fotografía, donde se encontraba una hermosa mujer rubia con un piano, a su lado un niño de cabellos blancos, y de pie a un costado de instrumento, un niño con un violín. Todos parecían concentrados en crear alguna bella melodía.
- Es la ultima fotografía que mi padre tomo en casa –se la acerco a la mujer quien observo la fotografía, intentando rescatar de sus memorias infantiles aquellos rostros. Pero solo a uno tenia posibilidad de comparar fielmente, el del pequeño sentado al piano, sus ojos fríos, fieros y prepotentes, lo delataban.
- Virgil –susurro entrecortando la voz- No entiendo, ¿Qué es lo que tanto te perturba?
El hombre camino hasta tomar otro viejo libro, ella lo reconoció de inmediato, pues pertenecía a su propia colección de libros, uno de los pocos que tenia cuando Virgil llego a su vida, y el semidemonio les dio un espacio como a todo en ella. Se acerco hasta el escritorio, donde el libro muestra algunas imágenes del infierno.
- Los humanos mal interpretan el infierno, creen que a donde se dirigen las almas y donde viven los demonios es el mismo lugar… cuando fui al infierno –aquello ultimo fue un susurro- estoy seguro que vi el alma de Eva en el infierno… ella debía ir al Hades.
Ángela observo el libro, entonces poco a poco comprendía las palabras de Virgil, el camino hacia el otro mundo era el mismo que hacia donde los demonios vivían, pero las almas y los demonios no compartían sus dominios.
- Solo aquellos humanos que entregan su alma a algún demonio se va directamente al infierno, de otra forma no hay manera…
- … ¡Tu padre nos salvo! –aquella frase salió de pronto de sus labios, temía decirlo por su reacción, pero el hombre por un instante mostro un mínimo de reacción, una sorpresa que no denotaba ira o felicidad y eso la asustaba mas, se alejo lentamente del hombre caminando nerviosa, y el podía sentir sus nervios y miedo, no por el vinculo, por su actitud- El apareció cuando nos perseguían los demonios, pensé… que moriríamos, y el apareció, dijo que lo invocaron, que debía cuidar su legado…
- …Mis hijos –durante unos segundo varias ideas pasaron por la mente de Virgil, tratando de que todos los cabos sueltos que tenia de los misterios que últimamente les rodeaban, embonaran con la aparición de sus padres- Gomory.
Sin esperar a explicar a la mujer, el hombre salió del estudio dirigiéndose a la que compartía con su compañera, esta le siguió, no sin antes observar como su hija detenía su practica, mirando confundida la actitud de sus padres, solo atino a sonreír suavemente para tranquilizarla.
Al llegar al dormitorio, Yamato se encontraba en la mano del hombre, este solo marcaba un numero telefónico e inmediatamente colgó, ella sintió un poco de temor, presentía lo que pasaría. Paso cerca de un minuto, cuando el hombre junto a la pequeña mesa de noche levanto la mirada, observo los ojos asustados de la dama, y se acerco a ella, cerrando de un portazo la puerta tras de esta.
Ella no pudo evitar derramar algunas lagrimas, no ocultaba sus inquietudes, sus temores, no deseaba separarse de el y encontrar que todo era un sueño, pero tampoco quería parecer tan dependiente como era a el, aun cuando fuera todo un engaño. Ángela siempre fue dependiente, tenia que serlo y cuando el llego a su vida, toda aquella fuerza se derrumbo en sobrevivencia. Ahora sentía necesitarlo para respirar, para seguir viviendo y un mal presentimiento la invadía.
- Espera a que anochezca –menciono suavemente- No te vayas de esta forma, no sin estar a nuestro lado… por favor.
El camino lentamente, al estar cerca de la cama deposito a Yamato, y siguió su andar hasta la mujer, la sujeto suavemente de los hombros para voltearla, ella se abrazaba a si misma, pero al estar frente a el sus brazos se extendieron para rodearlo de una forma posesiva, el solo correspondió al abrazo, sintiendo sobre si mismo una calidez que no deseaba abandonar.
- Debo partir –ella temblo hundiendo su rostro en el firme pecho, temblando al tiempo que peleaba por detener su llano- volveré lo mas pronto posible.
- Tengo miedo… de no volverte a ver –susurro en la misma posición, pero ella sintió como el solo la presionaba mas fuerte, y el calor entre ambos era tan poderoso que deseaban fundirse en una sola carne, en un solo ser.
- Eso no sucederá –dijo el, provocando que la mirada jade le enfrentara. Y al ver su rostro sonrojado y lloroso no pudo evitar pegar sus labios a los de ella, un beso suave que se tornaba violento, que se tornaba prometedor, era un juramento.
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La noche cayo suavemente, se encontraban cenando solo tres integrantes de la familia, el pequeño Dante estaba dormido en su cama, desde hacia una hora. La pequeña Gil aun comía su postre, y platicaba a su padre algunos problemas que tenia con respecto su escuela. Ángela guardaba silencio, trataba de respetar a su hija aun cuando lo que deseaba no fuera lo que ella creía mejor.
- Prefiero estudiar en la casa –insistía la niña.
- Hoy debo salir de viaje –menciono finalmente el hombre, Ángela lo observo detenidamente, nunca hizo eso anteriormente, mencionar que saldría, y en los ojos de la pequeña se reflejaba la tristeza junto al temor- Volveré pronto –contesto a una pregunta que solo fue formulada en la cabeza de Gil- Hasta que regrese, no asistirás a la escuela, eres quien debe proteger a tu madre y hermano.
- Lo hare padre –menciono con firmeza la pequeña- iré a dormir, mañana debo entrenar muy temprano.
La pequeña bajo de la silla, y se acerco a su padre para darle un abrazo y un beso, un gesto que el demonio permitió, aun cuando el solo correspondió el abrazo de una forma suave y superficial, para todos en esa casa, eso era suficiente. Seguido de eso la pequeña camino a su madre a quien le hizo el mismo gesto, para luego ir a su habitación.
- Crece demasiado rápido –menciono la dama, al tiempo que comenzaba la limpieza de la cocina- se parece demasiado a ti… en ocasiones me asusta esa terquedad combinada con esa disciplina.
- Gil tiene un gran peso sobre sus hombros –menciono al momento que ayudaba a la mujer, actuaban como un equipo, sincronizado, organizado, como si aquella rutina fuera una danza practicada y mejorada con el paso del tiempo- ella es mi heredera Ángela, el nacimiento de Dante no cambiara ese hecho.
El silencio reino durante el tiempo que se limpiaba aquella estancia, pero antes de que la mujer se retirara del lugar, el demonio lo hizo primero, se encontraba revisando a los pequeños en su determinado aposento. Cuando ella subió por las escaleras, lo encontró entrando al espacio que compartían.
Yamato se encontraba cuidadosamente colocado sobre un sillón cerca del ventanal, el hombre no estaba vestido para salir, al contrario se encontraba desvistiéndose. Ella se acerco para ayudarle con el chaleco, el permitió que las suaves manos quitaran la prenda lentamente, y después acariciara su pecho de forma sugestiva, de una forma que lo embrujaba, que lo envolvía de un calor incontrolable.
Paso sus manos sobre los hombros de la mujer, y los bajo por sus brazos, acaricio sus manos y después subió por el contorno de su figura, buscando la orilla de aquella blusa verde ceñida a su figura. Cuando sus dedos se removieron por debajo de la tela, sintiendo la suavidad de aquella piel, no pudo evitar buscar la unión de sus labios. Perdía el control como en cada noche, como en cada momento que tenían esa intimidad. Después de tanto el tiempo el deseo que debiera apagarse se avivaba a cada contacto que existía, a cada sonrisa, a cada mirada. La tomo de la cintura estrujándola violentamente en el camino para adherirla a su cuerpo, las manos de ella, lo envolvían por la cintura, acariciando su espalda, enterrando sus dedos en sus músculos. Y el la abrazaba de la forma mas posesiva que un ser podría tomar lo único que sentía suyo en toda la existencia, la sujetaba como aquello que seria lo único que llevaría al otro mundo después de la muerte aparte de su podrida alma.
Bajo el rostro buscando sus labios, tomándolos con un fervor y al tiempo una devoción infinita, como si fuera el objeto más valioso de cualquier existencia y al mismo tiempo su juguete preferido. El abrazo se rompió para volverse caricias dulces, sugestivas y al momento lascivas, y el ritmo que comenzaba suave se tornaba agresivo en un desenfrenado deseo incandescente, en un momento de entrega total.
Ángela se dejaba llevar por la danza del deseo, permitiendo que el hombre hiciera de ella lo que mas deseaba, pues era el único instante en el aquel hombre demostraba una emoción hacia ella, en ocasiones veía aquella devoción, como aquel instante en que la pasión encendida no evitaba que fuera frágil y cuidadoso.
Las nubes se movían trayendo un presagio de una tormenta, pero entre las corrientes de viento, llegaba el augurio de la desgracia, la luna se veía y ocultaba penosa a lo que podía observar desde aquella ventana. Un hombre y una mujer entregados a sus deseos, el deseo de ser uno mismo y por mas que recorría lentamente su camino para marcharse, podía seguir aquella danza interminable, aquel momento inagotable que prometía durar el resto de la velada, así que confabulando con las estrellas, el manto negro de la noche y las nubes viajeras, prometieron guardar el secreto de los amantes.
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Se acercaba el amanecer, el suave tono rojizo comenzaba a salir del horizonte y el observaba a la dama de cabellos azabache quien dormía placida en aquella cama. Su respiración sosegada, su semblante de paz, era el refugio que no deseaba abandonar, pero debía hacerlo si quería conservarlo así de intacto.
- "Debo protegerte Ángela" –se acerco a ella, vestido y con Yamato en mano, acaricio suavemente la mejilla que cubría el cabello negro, la mitad de su rostro oculto junto a la suave almohada, y ese cuerpo que le pertenecía cubierto por la tela suave de seda color mar que resaltaba a la dama. Se inclino gentilmente para robar un ultimo beso de sus hinchados labios rojos y sin mirar atrás salió de la habitación.
Camino por el pasillo, hacia la estancia que perteneció a su hija, observo el cunero donde un pequeño dormía aun placido, sin temer nada, sin saber que existía la maldad, y el deseaba que siguiera así, no tenia caso alguno contaminar el espíritu noble que heredo de su madre y posiblemente de su abuela. Se acerco a ver la imagen de si mismo, aun cuando su presencia le recordaba a su otra mitad, una suave caricia por las sonrojadas mejillas y se retiro de la estancia infantil.
Pero al salir, observo a la pequeña de pie, en el pasillo frente a su habitación, se encontraba vestida con ropa deportiva veraniega, su cabello mal recogido a una coleta y en su mano aquella espada de madera que le regalo. Sonrió satisfecho, hinchado de orgullo de aquella criatura que sin dudas había absorbido su esencia. Camino hasta ella y se inclino a su altura, un suave beso en sus labios, el suave sello de un padre hacia su hija.
- Cuida a tu hermano y a tu madre –y levantándose, acaricio suavemente aquella cabecita oscura y comenzó su andar para marcharse.
Gil corrió tras de el, observando como su padre se perdía entre la aspereza de verdor cercana, toco sus labios, sintiendo aun el cálido beso de su padre poso su mano libre sobre sus rojos labios, con la otra mano apretaba su espada de madera. Sabía perfectamente que había hecho su padre, la dejo como segunda al cuidado de su hogar.
- No te defraudare padre –susurro la pequeña.
Continuara…
Bueno aquí estoy contestando los review que me hacen tan feliz, gracias por leer la historia, y espero que les siga gustando. Recuerden que solo puedo dejar comentarios personalizados a las personas que dejan review… pero siempre mil gracias y besos a todos los que se pasan a leer el fic.
Vincen-ch: Yo me siento alagada de tus comentarios, y si bueno aquí ya estamos comenzando con esa tormenta, debo confesarte que yo siempre desde que comencé la historia tuve la idea del final, y cuando me acerque a estos capítulos ya tenia un mas o menos de cómo iría, pero ¡¡¡PUFFF!!! Se me ocurrió darle un giro, mas adelante les diré, de momento espero poder comenzar bien con la acción. Sobre la espada, bueno habrá que esperar seria darles Spoilers de "Legado" que es la continuación de este fic… si va para largo, xD que mala soy. Espero que te encuentres bien y saludos.
NekomOmo: gracias por tus comentarios me alagas mucho, yo también volví a jugar DMC3 digo para reinspirarme, yo no e jugado el DMC4, espero hacerlo pronto, y bueno espero apurarme mas para el cap 31, y gracias por los aplausos.
Misha Keehl: bueno es que el hombre no es malo solo incomprendido, y bueno tierno a su forma, no creo que alguien tan atormentado sea cariñoso y menos sus expresiones de afecto siempre llevaban algo oculto. El capitulo 30 ahí esta, espero lo leyeras por que comenzamos el 31.
Dyan: Hola, me alagan tus palabras y wow, que terminaras el fic en un día. Sobre los colores yo tenia el conocimiento al revés, cuando mesclas todos los colores al final tendrás negro, cuando quitas el color obtienes el blanco. Y gracias por platicar conmigo y darme muchos ánimos, nee chan.
Carrieclamp: Hola, es un alivio que te encuentres bien, es difícil la situación en que vives, y bueno mis mas grandes deseos. Gracias por después de todo eso que viviste aun leeas la historia. Y para ti este capitulo, aun con lo ensombrecido que se vio con el plagio, un beso, y todos mis mejores deseos.
