VIRGIL.

(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)

(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo y lo pero es que de la ortografía no corrijo nada xD, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word)

ADVERTENCIA:

Bueno hice lo posible por censurar xk las escenas de mi mente eran algo fuertes, pero por si acaso aviso, igual es poquito.

Por otra parte, estos capítulos se los dedico a mi siempre adorado "Vergil" Dani kun, en verdad sin tus lindos mensajes interpretando a mi adorado guerrero semidemonio, en verdad no… bueno gracias, sabes que te adoro. Esto va por ti.

- Virgil… (Dialogo y acción)

- ¡VIRGIL! (Grito)

- "Virgil…" (Pensamientos)

Virgil… (Lectura, Escrito)

Capitulo 33: "Reina sin corona"

Virgil sentía la desesperación en cada célula de su ser, suaves gotas de sudor apelaban su frente, al tiempo que impulsaba a su cuerpo a ir mucho mas aprisa de lo que jamás le hubiese exigido.

Finalmente entendía aquella melodía de tristeza que embriago su hogar, no era solo una vaga advertencia de un presagio, no solo era el recordar de un madre que cobardemente dejo de luchar con la depresión de perder a su amado. Existía un mensaje, un mensaje que el no escucho, uno que entendió de forma distinta, y ahora temía que la historia se repitiera.

Pero ahora el tiempo y el cuerpo parecían mas sus peores enemigos, que aliados. Cada segundo era una sensación intensa que lo embriagaba en la mas profunda desesperación, en una necesidad de sentir el calor que era su hogar, aquel lugar donde le esperaban las personas, los únicos seres por los cuales daría su vida.

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Gil, era pequeña, era sumamente joven pero sabía que en sus hombros existía una carga de inmensa magnitud, vivir su existencia como el orgullo de un ente que luchaba cada día por convertirse en el mas poderoso no era una tarea sencilla.

Así es como la pequeña siempre se encontró consiente de lo que su padre esperaba de ella. No esperaba una niña humana frágil y dependiente. Siquiera esperaba que ella fuera humana, pero lo mas indescifrable es que ni ella misma sentía ser humano.

Su progenitora no tenia la capacidad de aceptar que en el interior de su alma, su pequeña hija era un demonio; Gil entendía que su madre se devastaría al no entenderla, al no entender a su padre. Pero así era, ella sentía en su ser, el poder y la necesidad de la oscuridad, como si fuera la luna reinante sobre el manto oscuro del cielo. Desgraciadamente Ángela Blackthorn era el sol que gobernaba sobre ambos Vergil, uno y otro eran vulnerables a los deseos o necesidades de la dama morena.

Los ojos jade de Gil escudriñaron el cielo, la ventana abierta permitía que la brisa salina del mar entrara, moviendo en un suave ritmo las cortinas, jugueteando con los largos y oscuros cabellos de la pequeña quien se sumía a la lectura de oscuros secretos de un mundo que entendía mas que a los de su propia especie.

Pero aun cuando se concentraba para mantener la lectura, algo perturbaba su mente de una forma constante y al paso del tiempo aumentaba como una ansiedad que le estaba turbando los nervios. En aquel momento parecía más una persona adulta que una niña en desarrollo, pero veía en la energía del propio ambiente que algo sucedería y el frio que recorría su espina dorsal le indicaba que era absolutamente maligno.

- ¿Gil? –Ángela observaba a su hija, quien hacia unos minutos dejo caer el libro que leía y parecía sumida en otro mundo frente a la ventana, mirando sin observar- ¡Gil! ¿Sucede algo? ¡Gil ¿Qué te sucede?

- Sangre –susurro la pequeña, en un momento en el cual algo en su interior le indico que sucedía, giro su cuerpo lo suficiente para encontrar el rostro de su madre- debemos protegernos, ¡Ahora Madre!

Ángela estaba atónita, le era imposible creer que aquella pequeña que le daba órdenes como si fuera una adulta fuera su hija, sin embargo el semblante mortalmente serio de la menor, le hizo recapacitar. La dama de ojos verdes siempre fue consiente de su escasa capacidad física para defenderse, aun cuando eso nunca fue un impedimento, en Gil veía florecer no solo la astucia, también la tenacidad física, la sensibilidad de sus sentidos y la fortaleza de su espíritu.

- Vamos, los tres –contesto finalmente la mayor.

Gil asintió y siguió a su madre, el pequeño Dante se encontraba a escasos metros, recostado sobre una alfombrilla jugueteando con un objeto suave para que metiera libremente a su boca. Sus cabello blancos relucían en contraste con el suelo, sobre el que encontraba. La madre lo tomo con cuidado, abrazándolo con un poco mas de la fuerza necesaria para sentir el calor de su pequeño, para sentirlo seguro entre sus brazos.

Gil jalo de su falda, haciéndola volver a la realidad, en silencio ambas morenas se observaron, encontrando en la profundidad de sus pozos verdes el apoyo para superar algo, pero la mayor también encontró en su hija un temor, seguramente un presagio, uno que ella sentía desde hace días, sin embargo que trato de ignorar con todas sus fuerzas para vivir la tranquila vida que llevaba su familia.

Se encontraban dentro del estudio, abriendo aquel pasaje al único lugar seguro para ellos, cuando una sacudida de terror les hizo apresurarse.

El estruendoso sonido de un golpe sobre la puerta principal, de tal potencia que se escucho el crujir de la madera al tiempo que cedía sobre el intruso que comenzaba a dar repetidos golpes sobre la ya vencida portezuela.

- ¡Hijo de Sparda! –la brutal voz retumbo por la zona, al tiempo que pedazos de madera volaban dentro de la casa. El extraño ser se adentro a un paso lento- ¡Se que te encuentras aquí cobarde!

La voz causo un calosfrió en la mayor de las morenas, quien observo a su hija rogándole se apresurara en entrar, pues la pequeña parecía mas dispuesta a dar pelea, ya que lo primero que hizo al entrar fue hacerse de su espada, el ultimo regalo de su padre.

- Vamos madre –susurro la pequeña, al tiempo que se acercaba a la mayor, quien observaba aquel parecido que tenían aquellos dos Virgil, a los que tanto amaba. No era físico, en nada lo era, pero la forma intensa en la cual sus movimientos y miradas quedaban marcados, aquel semblante de orgullo, prepotente y perspicaz, aquella fuerza que era capaz de hacer confiar a cualquiera, era algo espiritual lo que unía a esos seres, a un grado tal que en verdad parecían padre e hija- iré tras de ti.

Ángela se preparaba a rebatir, pero el estruendoso sonido de su casa temblando desde los cimientos, le hizo apresurarse, y abrazando al pequeño Dante quien presintiendo el peligro no emitía sonido alguno. La Blackthorn sintió alivio al ver como su hija la seguiría, pero claramente observo como algo en su aura cambio a una mas agresiva, dejando a un lado la defensiva que tenia hacia unos instantes, como la tensión de su cuerpo era totalmente contrario al de hacia segundos atrás.

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Virgil entendió que no lograría llegar a su hogar, le tomaría algunas horas y el necesitaba estar en ese momento ahí. El imponente semidemonio detuvo abruptamente su carrera, observando como su instinto o algo mas poderoso le guio hasta un recinto poderoso, un lugar donde lograría su nueva meta.

Los ojos azules escudriñaron aquella que fue su casa durante su infancia, la mansión de sus padres, aquel lugar que aun se conservaba debido a su historia o realmente al poder que se resguardaba dentro de el. Camino en silencio, como si cada paso fuera una reverencia demostrando el respeto que aun sentía por lo que fue el recinto de descanso del poderoso guerrero que fuera su padre, quien pese a sus limitaciones físicas la fuerza era uno con el.

Entonces los ojos de frio acero captaron un viejo símbolo poderoso, lo pensó un instante, lo conocía bien y no era necesario estar ahí para utilizarlo, pero se encontraba consiente de los pro y contras de usar la magia de un nivel tan elevado cuando seguramente se enfrentaría a poderosos enemigos.

Aspiro profundamente el olor que se producía en aquella mansión vieja y abandonada, por instinto o una fuerza que el no controlo se encontraba ahí, decidiendo entre la vida y la muerte, sin embargo la vida no importaba tanto si con ello perdía lo único propio que tenia.

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Muy tarde se percato que su hija parecía tener dentro a una fiera, una que despertaba ante un llamado silencioso. Lagrimas corrieron por las mejillas de la Blackthorn mayor, el llanto de la impotencia por no ser capaz de evitar que su hija se lanzara a una muerte segura.

Ángela percibía aquella energía, era poderosa, oscura y con deseos de sangre. Por lo que abrazando mas fuerte a su hijo menor, comenzó el andar para salir de aquel oculto y fortalecido lugar, un recinto de protección que no valdría nada si su hija fallecía.

Se sorprendió de no encontrar demonios en al entrada de aquel recinto, pero no se confiaba, por lo que dudando si dejar a su hijo menor en aquel lugar solitario o llevarlo consigo, una poderosa energía se presento frente a ella.

Los ojos verdes de la dama se abrieron y cerraron ante la sorpresa, a unos cuantos metros de distancia sobre una altura mayor a su estatura se abría un extraño símbolo, una insignia de color rojizo que se oscurecía con fuerza. Ángela abrazo a su hijo de cabellera blanquecina, reconocía aquel lugar como un portal, sus místicos ojos eran capaces de ver aquellas rupturas de energía sin la necesidad de símbolos, desde pequeña encontró portales de energía, creciendo alrededor de ellos como algo tan normal y natural como una flor en el campo.

- ¡Virgil! –grito la dama al reconocer el cuerpo que se deslizaba velozmente por aquel túnel oscuro que se abrió sobre ella a prudente distancia.

El cuerpo fortalecido del mitad demonio cayó sobre la arena que bien reconocía, con una rodilla sobre la arenilla y la otra flexionada al tiempo que sus manos se apretaban alrededor de su poderosa y fiel espada, recuperaba el aliento junto con la fuerza que aquel hechizo le hizo perder. En ningún momento le fue desapercibida la voz femenina que conocía como la propia.

Con el aliento recuperado se puso de pie, al tiempo que la dama se acercaba, sus cabellos largos y lacios meciéndose al viento junto con su falda blanca holgada, pero la expresión de preocupación y la forma posesiva en la cual sostenía el cuerpo de su hijo menor le sobresalto.

- ¡Gil! ¡Ella no venia tras de nosotros! ¡Alguien te buscaba! ¡Virgil!

No alcanzo a siquiera rozar su rostro, y por alguna extraña razón esa necesidad se volvió poderosa al tiempo que sus piernas se movían con fiereza para deslizarse por aquel paraíso. Con la primera palabra fue suficiente para alertarse y que su cuerpo olvidara cualquier signo de cansancio, pero al momento que su andar avanzaba en el crecía aquel desazón de no sentir la suavidad del rostro de su mujer una vez mas.

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Los ojos dilatados de Gil no daban crédito a lo que frente a ella se presentaba. El cuerpo inerte de una ser tan querido por ella.

Lentamente comenzó su andar, desde que dejara a su madre marcharse sola del peligro, ella entendía que se ganaría una buena reprimenda, pero nunca pensó que sus infantiles ojos se vieran marcados con escenas tan fuertes como aquella. Por un instante sintió como su estomago deseaba devolver los alimentos, pero con una inhalación profunda de aire logro controlar aquel impulso e incluso comenzar su andar lento hacia la orilla del mar.

En su mano derecha se encontraba una bokken, el regalo que le proporciono su padre, un arma de apariencia inofensiva, si no fuera que un poderoso acero se encontraba bajo el forrado de madera fina, el arma recreaba el peso exacto que Yamato representaba y aun sin tener filo era capaz de ejecutar poderosos golpes, a pesar de estar en manos de una niña pequeña.

- Tía Mina… -susurro la pequeña al tiempo que sus pasos se apresuraban hacia la mujer mencionada.

Gil sintió en sus pies la humedad del agua salada, se encontraba en la orilla del mar y aun veía a unos metros mas el cuerpo inerte de su tía. No temía ayudarla, sin embargo se encontraba en el problema de no tener la suficiente fuerza para arrebatarla de aquella prisión humillante a la cual le sometieron.

- ¿Dónde esta Sparda? –la brutal voz se hizo presente nuevamente ahora de tras de la pequeña. Quien sin dudar se giro mostrando su rostro enaltecido- Una niña pequeña piensa hacerme fuerte… ¿Acaso el hijo de Sparda se volvió tan cobarde?

- No te permito hablar de esa forma de mi padre – La pequeña de cabellos negros no grito, pero su voz se endureció como si fuera un adulto, pero aquello solo amerito burlas por parte del demonio.

Gil lo observo, era mucho mas alto que su padre, una enorme masa de músculos envuelto en piel grisácea, de cabello rojizo en un estilo punk y extraños ojos totalmente blancos. Vestía ropas extrañas, de pantalones holgados que se ajustaban a su cintura y tobillos, no portaba calzado y un corto chaleco índigo le semiturbia en el área del pecho. Gruesos grilletes dorados adornaban sus muñecas. Pero lo mas importante, era que sabia de la extraña fuerza que ejercían sus ojos a cualquier ser que tuviese sangre demoniaca, pues evitaba verlos directamente.

Gil alzo su arma, ocasionando una carcajada por parte del ser, pero esta se vio acallada al primer golpe certero que proporciono la menor, al costado derecho del enorme ser. Aun cuando no logro tumbarlo, la pequeña logro que el ser dejara su irritante risotada, concentrándose en ella.

- Mocosa mal nacida –dijo con una profundidad que causo un calosfrió en la infante.

Gil tuvo que rodar por la arena mojando su pantalón estilo capri con el agua salina, su blusa estilo china de seda color verde se vio arruinada también ante el movimiento, pero se sintió aliviada al denotar que el ser no logro sujetarla. Por lo que revitalizada se levanto de un rápido movimiento para dar un certero golpe en la nariz del ser al tiempo que este se inclinaba a intentar sujetarla. Desgraciadamente el movimiento de escape de la infante no fue lo suficientemente rápido y su golpe no tan poderoso como para aturdirlo.

En cuestión de segundos Virgil Blackthorn se encontraba aprisionada por la enorme mano, que cubría casi totalmente su cráneo, la fuerza ejercida en su cabeza comenzaba a lastimarla, sus nariz era cubierta por parte de la dureza de la palma del ser; pero ella no parecía dispuesta a rendirse y dando varias estocadas laterales buscaba desenfrenadamente la forma de liberarse, aun cuando esta no parecía llegar.

- Mocosa estúpida –dijo el ser al tiempo que cambiaba a la criatura de mano, ahora sujetándola por el delgado cuello que apretaba con el hueco que se formaba entre su dedo pulgar e índice, la riso tosca del ser pronto se hizo presente al comprobar el delicado hilo de sangre que se deslizaba por la nariz infantil, además del tono azulado que tomaba la piel de la pequeña- ¿No eras mas valiente? –se mofo el ser.

Pero aun cuando se encontraba en un forcejeo, Gil en todo ese tiempo cumplía con la primera lección que su padre le dio. Y gastando todas sus fuerzas por mantener su espada entre sus manos, buscaba el momento oportuno para ejecutar la segunda lección.

- "No debo soltar mi arma… Debo buscar calmadamente el momento y lugar preciso para un ataque, sin importar la situación, debo relajarme" –se dijo a si misma, aun cuando el aire se hacia tan escaso que su pecho comenzaba a dolerle y sus ojos a cerrarse, era una lucha constante pelear contra su propio cuerpo que no cayera en la inconsciencia. Entonces ahí apareció, y una sonrisa fría y de burla se dibujo en los infantiles labios rosados.

- ¿De que te ríes mocosa? –pregunto asombrado el ser, lo cierto es que era una criatura extraña, aquella sonrisa le recordó la única ocasión en que observo a la distancia luchar al hijo mayor de Sparda. La destreza y certeza de sus movimientos, la intangibilidad emocional de su rostro que en ocasiones solo se veía adornado con la sonrisa triunfante del derramamiento de sangre que significaba su victoria- La misma sonrisa –susurro mas para si mismo- ¡AAAHHH!

Gil enterró la punta de su espada de madera en el ojo izquierdo de aquel ser, enceguecedlo de inmediato, ocasionando así que su prisionera le infringiera mas dolor al quedar suspendida de la bokken; los rugidos de furia del ser hicieron actuar rápido a la menor, quien colocando sus pies sobre el pecho del ser se impulso en un salto hacia atrás que le ayudo también para sacar su arma.

Cuando los pequeños pies de la niña pisaron la arena, se vio envuelta en una lluvia que comenzó a cubrirla, levanto suavemente la mano que no portaba su arma, observando las manchas ennegrecidas que la bañaban, al mirar hacia arriba se percato que la criatura tapaba su ojos con una mano, al tiempo que con la otra sacaba de su espalda una especie de hacha de gran tamaño que no dudo en dejar caer pesadamente sobre la infante, quien rodo ágilmente debajo de su contrincante, pero no se espero la furibunda reacción de este, que con una velocidad infernal se giro golpeándola con el arma como si fuera una pelota de golf, haciéndola rodar algunos metros.

El demonio camino hasta la confundida criatura, quien comenzaba a sacudir su cabeza tratando de hacer pasar el aturdimiento que la sofocaba, cuando una sombra extraña la cubrió se dio cuenta que se encontraba en problemas, y sin pensarlo dos veces frente a ella comenzaron a danzar extrañas dagas gélidas que se incrustaron todas en un mismo punto en el muslo derecho del demonio.

Pero al levantar la mirada Gil solo observo como aquel ser dejaba caer su pesada arma sobre ella, pero al prepararse para esquivarla y mover su menudo cuerpo hacia un costado se vio nuevamente aprisionada por la mano del ser.

- Maldita mocosa –injurio enfurecido. Rápidamente los pulmones de Gil comenzaban a exigir el aire necesario, pero la niña atrapada de su cuerpo, por un demonio que bajo su arma para tener el placer de exprimirla con sus dos manos, sentía como lentamente sus huesos comenzaban a ceder ante la fuerza ejercida sobre ellos- No mirare tus ojos bruja, no esperes que lo haga –dijo el ente al tiempo que sonreía triunfal al ver el rostro de dolor de la pequeña, y como su cuerpo comenzaba a perder fuerza.

Pero repentinamente Gil cayo a la arena, respirando agitadamente solo observo por el hueco que se hacia entre las piernas del ser de extraña piel como su madre abrazaba al pequeño Dante, al tiempo que con su otra mano cubría su boca y en cuestión de segundos bajaba su rostro a mirar la arena. Con pesadez observo hacia arriba y una lluvia de sangre oscura le baño el cuerpo, al momento en que se deslizaba la carne del demonio. Un solo movimiento, un corte limpio de un solo tajo, desde el hombro derecho hasta el costado izquierdo.

- Sparda –susurro el ser antes de morir completamente, cayendo a un costado del cuerpo de Gil, esta reconoció entre su confusión la figura de su padre, limpiando la espada que simbolizaba su casta, sus fríos ojos observaban con repulsión al ser que destrozo.

Gil comenzó a levantarse lentamente, sintiendo su cuerpo adolorido, pero no deseaba que su padre la viera débil, no deseaba que la viera humana, y entonces en su mente se marco una meta con un fuego tan intenso como el que existe bajo la tierra.

- "Me convertiré en demonio" –se juro a si misma la menor.

- Gil… -la voz ronca de su padre la hizo levantar el rostro, pero al instante observo como el tendía su bokken hacia ella- Lo hiciste bien.

Gil sonrió internamente ante aquellas palabras, que significaban todo para ella, observo al ser que la ataco y casi acaba con su vida, en sus ojos se reflejo la repulsión y a la distancia Ángela bajo la mirada acongojada de ver aquella reacción.

- ¿Gil? –dijo la madre corriendo hasta la pequeña- ¿Por qué lo hiciste? –cuestiono colocándose de cuclillas frente a la menor, quien la observo confundida- ¡Dime! ¿Por qué arriesgarte así? –Pero Gil no dijo palabra alguna, bajo su rostro avergonzando, que se cubrió suavemente por una cortina oscura de su ya sucio cabello. Levantando la mano temblorosamente señalo.

Ángela observo aquello que incluso su amado semidemonio observaba con detenimiento, la palidez en su rostro se intensifico, y bajando a Dante colocándolo a un costado, ella apresurada camino algunos pasos, para caer de rodillas y regresar el estomago sin poder evitarlo. Con las rodillas sobre la arena, y sus brazos también de apoyo, el rostro de Ángela evitaba aquella visión, su cabello cubría los costados para que ella no voltease ante la horrenda imagen que se presentaba, una imagen que pudo ser sacada de un viejo libro de historia, en los tiempos oscuros de la humanidad.

- Inquisición –susurro Virgil al observar aquel mensaje perpetuado en el cuerpo de aquella demonio que fue importante para el y para una guerra- ¡Ángela márchate ahora!

La mujer mencionada levanto el rostro, sus ojos llenos de lagrimas, el temblor de su cuerpo y las continuas ganas de seguir regresando el estomago, Virgil la observo de perfil, por un instante sus ojos se cruzaron y ella asintió levemente. Levantándose con lo que restaba de su fuerza, temblando se dirigió a tomar el cuerpo desentendido de Dante, quien jugueteaba libremente con la arena alrededor.

Los ojos jade de la mayor se encontraron con los de su hija, no existieron palabras solo un leve asentimiento de sus cabezas y la menos de las Blackthorn mantuvo su posición a unos cuantos pasos de los que se encontrara su figura paterna. Ángela comenzó su andar sin mirar atrás, sintiendo el corazón golpearle con violencia ante la perdida de una amiga y la forma tan cruel en que su vida era terminada.

Virgil camino unos cuantos pasos mas, terminando con la distancia de aquella enorme estaca que mantenía prisionera a Gomory. Sabia que se encontraba vivía, pero no habría salvación para ella, sin embargo le daría la muerte digna que cualquier guerrera, que cualquier demonio, que cualquier reina mereciera.

- Eres tu Virgil –susurro con suavidad la mujer- tardaste demasiado.

- Voy a sacarte de ahí –ella asintió suavemente, mas dolor no podría sentir su cuerpo. Aquella enorme estaca fue incrustada desde su centro, y ya se encontraba presionando contra su caja de su tórax después de reventar sus intestinos, adema inhibía sus poderes demoniacos, estaba perdida, esas heridas no las sanaría.

El grito de dolor dado por Gomory fue escuchado hasta el lugar donde la Blackthorn mayor se encontraba, la enorme estaca incrustada era bañando con el interior de la demonio, a la cual Virgil recostó sobre la arena, cubriendo su desnudo cuerpo con su abrigo miro con repulsión aquella tortura tan enfermiza.

- No sobreviviré, esto es obra de un demonio, no es humano –decía calmadamente Gomory- Usaron un sangre sucia… un vampiro, bebió de mi sangre para extraer mis recuerdos… Detenlos ahora… te quieren destruir a ti por traicionarlos.

Virgil asintió suavemente, se encontraba agotado pero aun existían algunos asuntos pendientes que terminar. Abrió los ojos mirando a la mujer que fuera como una compañera de vida, en las batallas y en el aprendizaje de ser demonio. Su hija acariciaba sus cabellos con el rostro bañado en lagrimas, incluso a su corta edad era capas de entender la gravedad de aquella herida, el peso que se deslizaba por la estaca, sin duda el empalamiento una de las peores torturas humanas. El guerrero de cabellos platinados desenfundo a Yamato, dando un paso para acercarse aun mas a la mujer convaleciente alzo su espada para darle un fin digno a una compañera de batalla.

- Gil… Que lo haga Gil –dijo en voz baja la demonio- quiero estar… siempre con ella.

La pequeña levanto su mirada, sus ojos verdes reflejaban solo la tristeza de entender por primera vez de cerca que era la muerte y la crueldad, pero en sus ojos era posible leer la fuerza y determinación de no ser débil. Gil asintió levemente antes de ponerse de pie, caminando hasta su padre tomo la espada. Su peso ya no le era incomodo como al principio, aun cuando eso no significaba que fuera capas de manejarla con una mano, al contrario ella era consiente mas que nunca de sus limitaciones.

Alzo la espada, sujetándola por el mango entre sus pequeñas manos, sus brazos se posicionaron para dar una sola estocada. El rostro de Gomory aun eran bello, pese a encontrarse demacrado y lacerado, la sonrisa de sus labios fue honesta aliviando el corazón de la infante. Pero los Virgil no se percataron que otra figura regresaba, observando a la distancia lo que sucedía.

- Te quiero tía Gomory –dijo la pequeña.

- Y yo a ti Gil –contesto la mayor, cerrando los ojos regalando su ultima sonrisa.

- ¡GIL NO! –se escucho el retumbar de la voz de Ángela, pero eso fue incapaz de detener el movimiento, la pequeña deslizo sus brazos hacia una certera incrustación en el cráneo de la sucubu.

Ángela corría incrédula ante lo que sucedía, enfadada con su pareja por permitir que una niña pequeña cometiera tan vil acto, no se percato cuando bajo a su hijo menor de sus brazos, solo sentía sus piernas deslizarse, entre sus dedos de los pies la arena y el viento contra su rostro. Estaba por alcanzar a su hija cuando dos brazos la aprisionaron de la cintura alejándola lo suficiente de la pequeña; la mayor se removía con todas sus fuerzas peleando contra aquella voluntad que la retenía, sin embargo era imposible y cada vez veía mas lejana a la menor.

El cuerpo de Gomory se convirtió en un destello de luz verde, en una implosión el cuerpo comenzó a consumirse rápidamente. Gil saco el arma del cuerpo de aquella demonio a quien con cariño llamaba tía. Derramo traicioneras lagrimas por ella, al tiempo que observaba como su cuerpo se desvanecía. Pero cuando creía que desaparecería, una extraña luz verde se formo frente a ella, sintiendo una reconfortante sensación de calidez Gil estiro su mano hacia aquella luz, sobre su mano cayo una piedra de color verde, una esmeralda.

- ¡¿PORQUÉ? ¡¿CÓMO PUDISTE DEJAR QUE HICIERA ALGO ASÍ? – Histérica Ángela golpeaba en el pecho de su pareja, enloquecida ante la idea de que su hija se encontrara condenada ya a la oscuridad.

- Basta Ángela –Virgil sujetándola de los brazos dio una pequeña sacudida del femenino cuerpo, el cual surtió efecto haciéndola callar- Le dio una muerte digna a Gomory, ella misma lo pidió, necesitaba darle algo a Gil.

- ¿De que hablas? ¿Cómo dejaste que Gil lo hiciera? –cuestionaba llorando la mayor.

- La joya… el cuerpo y el poder de Gomory se canalizo en una pieza que Gil podrá utilizar a voluntad, ve por Dante, están en peligro y debemos irnos ahora.

Lentamente la soltó, y Ángela sintió el desasosiego de vivir como pareja de un demonio, ella necesitaba un abrazo, una explicación, necesitaba calmarse, pero también sabia que lo necesitaba a el, por lo que se dirigió hacia su hijo menor, pero no sin antes observar furtivamente a los dos Virgil, la pequeña de cabellos negros asentía a lo que el mayor decía, en aquella pose solmene que ambos tenían llena de orgullo, después de eso deicidio marcharse en silencio, a sufrir su dolor, su confusión, su angustia.

- Gil –Virgil observaba el mar, como el tono anaranjado del cielo comenzaba a mezclarse con el mar- esa joya es lo que te acercara mas a ser un demonio –la pequeña se intereso por aquella información- cuando un demonio asesina a otro demonio tienes la opción de absorber su energía y adquirir nuevas habilidades, por tu condición humana para ti es imposible. Gomory buscaba una forma de darte la posibilidad de transformarte lentamente en demonio. Esa joya debes tragarla, y cuando asesines a un demonio absorberá su energía y se canalizara a tu propio cuerpo.

- Tía Gomory –susurro la pequeña.

- Ahora tenemos una guerra tras nosotros, debes recuperarte, no hiciste nada malo, le diste a Gomory el fin de un guerrero digno, de una reina como era ella por lo que no debes sentirte culpable. La muerte es natural para los seres, no importa si son demonios o humanos todos mueren, algunos mas lentos que otros.

- Si padre –susurro la menor.

- Ve con tu madre, debo revisar alrededor –Gil asintió, y sujeto mas fuerte la joya sobre su mano.

- No te defraudare padre, ni a tía Gomory –dijo la pequeña cuando se alejaba.

- Lo se –respondió una vez solo el mayor.

Continuara…

Gracias a las personas que siguen leyendo mi fic, se que me encuentro algo lenta, pero hago lo posible, esta es la etapa mas difícil de la historia, la que desde el primer capitulo imagine trato de que sea perfecta jajaja, lo siento, espero que les guste. Gracias a las personas que dejan review, a los que leen y no dejan comentario gracias, n.n y a los que no leen pues se lo pierden jajaja.

Nekom0mo. Espero que el capitulo no te decepcionara, y también me encanta Virgil. Para mi es un placer que dejes comentario lo mínimo que puedo hacer es contestarlo con todo el placer de mi corazón.

Yvori Gevura. Ahhh unos meses, cosita de nada (se sonroja y voltea la mirada) me alegra que siga gustándote, sobre los significados amm ahorita no profundizare en ellos, tal vez mas adelante, de momento la historia debe seguir un curso jejeje… ya no digo mas, soy buena dando sopilers. Espero que te guste y ya tendremos tiempo de conocer un poco mas de Gil y Virgil, solo un poquito mas n.n espero te gustara el capitulo y nos leeremos pronto. (Espero en 15 días)

Aztecaguerrera. Me alegro que te gustara, espero te guste este también, saludos y cuídate mucho a mi también me encantan tus fics.

KarollSKILUX. Holas, cuanto tiempo la verdad, gracias por tus comentarios, me alegro que te emocionaras, bueno la depre paso y de hecho me pongo a escribir miles de historias como loca aun cuando pocas tienen continuidad, por eso estoy publicando tan poco, pero si vieras mi pc esta llena de pequeños fragmentos jejeje. Dante ammm bueno ya no quiero dar Spoilers así que tendrás que leer. Espero que te gustara jajaja, cuídate mucho y nos leeremos pronto.

Recuerden que sus comentarios son el alimento de mi musa, así que son sus bellas palabras las que me ayudan a seguir adelante la historia. Gracias y me esforzare para leerlos en quince días.