VIRGIL.

(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)

(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo y lo pero es que de la ortografía no corrijo nada xD, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word)

ADVERTENCIA:

La autora tiene problemas hormonales, por lo que si encuentra exceso de miel en la historia corre peligro de una inminente diabetes y que se les piquen los dientes, sin embargo espero que les guste el capitulo.

Como dejo doble capitulo a ustedes les toca doble review o no vuelvo a actualizar de esta forma.

Así es la narración…

Ahora de esta manera son los sueños…

Y leerán los Flash Back de esta forma…

- Virgil… (Dialogo y acción)

- ¡VIRGIL! (Grito)

- "Virgil…" (Pensamientos)

Virgil… (Lectura, Escrito)

Capitulo 39: "Hasta pronto"

La oscura cortina de lacios cabellos cubría el rostro deformado de la única Blackthorn. Su respiración agitada era notable tras aquella maraña que la ocultaba, su pecho subía y bajaba con una rapidez alarmante, sus manos sujetaban con su menguada fuerza las dagas demoniacas. Entre los pequeños espacios que se forman de sus hebras azabache sus ojos jade observaban a su padre, era notable su recuperación, aun cuando esta fue sumamente lenta.

Yamato brillaba rojiza debido a la luz del atardecer, se encontraba desenfundada debido al extenuante entrenamiento que estaban llevando desde hacia varias horas, la pequeña no tardaría en caer rendida ante aquellos severos ataques por parte de su padre.

- Si este es tu nivel, solo serás un estorbo –dijo fríamente el hombre de cabello blanco.

Aquellas palabras crearon una mella en el orgullo de la menor, quien sacando lo que restaba de sus fuerzas sujeto fuertemente sus armas, canalizo su fuerza hacia sus piernas para hacerlas mover aun pesé el extenuante cansancio. Un salto más alto de lo normal para una niña de su edad, y el ataque de aquellas dagas que danzaban directo hacia el cuello del mayor; en ningún momento el ataque fue un entrenamiento, era certero para robar una vida. Virgil sonrió enaltecido al observar el coraje resplandecer en los orbes esmeralda, pero eso no detuvo para que un movimiento con su fiel arma fuera certero sobre las dagas lanzando a la pequeña a la arena.

Gil cayo pesadamente, pero no detuvo el movimiento, rodo lo suficiente para levantarse y emprender nuevamente su ataque avanzando con dagas de hielo que buscaban incrustarse indiscriminadamente sobre el Sparda. Virgil desapareció aquella amenaza con Yamato y al tiempo atacando con la esfera oscura que formaba engalanando su poder demoniaco, sin embargo un fugaz encuentro con los ojos jade provocó que su cuerpo se paralizara unos segundos, ocasionando que no se percatara aquel delicado pero resistente listón amarillo que se enredaba sobre su pie.

Cuando el tirón fue dado el hombre cayo pesadamente y observo a su hija saltar sobre el, parecía una pantera amenazadora sobre todo por aquellos ojos que se tornaban filosos ante el ardor de la batalla y su cabello oscuro brillante ante la escasa luz. La daga de la pequeña quedo acomodada a unos milímetros sobre el cuello de su padre, al tiempo que la otra se encontraba dirigida sobre su corazón.

Gil respiraba agitada, pero sabia que había perdido la batalla, su fuerza no era lo suficiente para cortar rápidamente el cuello del Sparda y Yamato rozaba con la daga que podría incrustarse sobre el corazón del demonio, además se encontraba peligrosamente acariciando su yugular. Ella cerró los ojos buscando la tranquilidad y recuperar la movilidad de sus extremidades antes de ponerse de pie. Sin embargo Virgil parecía conocerla mejor que ella misma, tomando a la pequeña por la cintura la levanto de sobre su cuerpo.

La Blackthorn se encontraba sentada sobre la arena, observando los últimos destellos del sol, Virgil sentado a su lado observaba las muñecas de la menor como desaparecían las cicatrices que se tuvo que hacer para pactar las armas demoniacas de Lilith. Las medicinas que Ángela creo eran sumamente efectivas, y una duda lo asalto, ¿Cuántas cicatrices fueron borradas del cuerpo de la Blackthorn mayor con esas medicinas?

- Padre –dijo suavemente la pequeña- Aun cuando no estoy lista, quiero ir contigo… se que puedo serte de ayuda.

Virgil observo a la menor, pero no dijo otras palabras, se puso de pie para caminar hacia lo que aun era su casa. Lo cierto era que su permanencia ahí era por la protección que ofrecía y la total accesibilidad a los documentos que las Blackthorn resguardaban, aun cuando el latente dolor era incesante ante el vacio que les rodeaba.

Entro a la casa para encontrar a la mujer que Sharon había contratado para cuidar a Dante, era una anciana que solo estaba ahí el tiempo suficiente para encargarse del menor en lo que los arduos entrenamientos de Gil terminaban. La mujer conociendo el procedimiento se retiro discretamente una vez que el albino se adentro a la casa.

Al entrar tomo a Dante que vagaba por la alfombra intentando levantarse con ayuda del sillón pero sin mucho éxito aun cuando no parecía rendirse, el peso de su cabeza era superior para hacerlo ponerse de pie. El mayor de los Sparda lo tomo entre sus brazos antes de dirigirse a la habitación principal, Gil entro unos minutos después.

Se encontraba acongojada, molesta por su situación y por primera vez molesta con su padre. Ella deseaba vengar la muerte de su madre tanto como el, ella deseaba acompañarlo en aquel largo viaje en busca de las respuestas del agravio y al dolor sufrido por aquella abrupta perdida ocasionada. Su cuerpo tembló antes de regresar por donde sus pasos la llevaron, salió aun cuando las nubes comenzaban a acumularse turbulentas sobre el cielo, camino hacia la playa, hacia el lugar donde hacia algunos minutos entrenaba, sujetando con dureza entre sus manos aquellas demoarmas. Sabia que por su condición humana le era casi imposible desarrollaras como debería.

Cuando descubrió que aquellos listones eran una parte viva del arma en defensa y ataque se emociono por ser capas de controlar, pero aun existía mas que deseaba hacer, su padre conocía los limitantes de aquel cuerpo pequeño o como ella misma se llamaba débil. Comenzó los arduos entrenamientos sin importarle el caer de la noche, la oscuridad tan profunda que comenzó a envolverla debido a las nubes cargadas que cubrían el cielo, no le importo al pasar de las horas como el agua caía sobre su vapuleado cuerpo, no le interesaba por que aquello era lo que le llenaba plenamente.

Virgil observo a su hija mayor entrenar arduamente, sonrió satisfecho ante aquella visión, sabia que ella era una humana y principalmente esa era su desventaja, Gil no era capas de recuperarse sola por eso en una batalla para ella era aun mas difícil no herirse y al tiempo destruir al enemigo, pero algo dentro del Sparda le decía que esa niña seria aquel guerrero que pondría orden cuando sus nuevos objetivos se cumplieran.

Se dirigió hacia la cama donde Dante lo esperaba, estaba seguro que ya había cenado y ahora solo necesitaba un baño para caer rendido ante los brazos de Morfeo, por lo que se dedico a esas labores.

-.-.-.-.-

Virgil observaba el cuerpo de su hija, había quedado exhausta, desmayada sobre la arena pero con una sonrisa de satisfacción en su rostro, lo observo todo a la distancia, como aquella terca criatura logro encontrar otra habilidad de su arma. Acaricio sus lacios cabellos sintiendo aquella suavidad tan agradable entre sus dedos.

- Ángela –susurro el demonio al observar la tranquilidad del rostro de su hija.

Se levanto pausadamente despidiéndose lentamente de aquella habitación, pero en su camino observo algo que le llamo la atención, camino al pequeño mueble donde la pequeña guardaba su ropa, sobre este existía un viejo dragón de peluche. Lo tomo entre sus manos rememorando aquella pieza.

Gil estaba por cumplir su primer año de vida, pero lo cierto es que era una pequeña muy activa y vivas, balbuceaba y gritaba todo el día "Il" para llamar la atención del guerrero.

Fue una petición de Ángela el que esa tarde se quedara con la menor, sin embargo ella se encontraba extraña, no se dormía, lloraba demasiado lo cual no era habitual y rechazaba el alimento, finalmente decidió salir a caminar con la pequeña.

Durante todo el camino los pulmones de la pequeña no parecían cansarse de emitir aquel estridente sonido, reclamando algo que nadie podría entenderle. Ella no paraba de emitir ese sonido que ya lastimaba los oídos del Sparda. No tenia fiebre y no parecía existir alguna razón lógica para aquel comportamiento. El camino se extendió para ese paseo, no se percataron que la noche caía rápido, lo cierto es que a ninguno de los Virgil le intereso.

Pero fue un sonido musical repetitivo el cual provoco en la menor detener su llanto, el mayor se percato de aquel comportamiento en la menor, por lo que decidió seguir aquella música. Pronto las luces de la feria se hicieron presentes; se dirigieron al camino por la carretera en lugar de seguir caminando entre la maleza, las luces se veían aun mas imponentes en el camino y Gil se removía entre los brazos del mayor para alcanzar a ver aquellas destellos fugaces que iluminaban de forma multicolor sus ojos jade.

Fue una coincidencia encontrarse a la Blackthorn mayor en el camino, pero pronto los tres llegaron a la feria que se instalo para los pueblos cercanos. Ningún llanto se escucho mas, y Ángela parecía disfrutar comiendo todo lo que encontraba llamativo.

Fue cuando pasaron por un puesto de juegos que Gil se colgó de una figura, un peluche en forma de dragón al cual se aferro con todas sus fuerzas. La morena que en ese momento era quien la llevaba en brazos luchaba contra su hija sin éxito alguno.

- ¿Quieres eso? –pregunto la mujer, aun cuando no recibió una respuesta concisa, solo una pequeña que no soltaba el objeto. Virgil se mantenía estoico a un lado- Señor –llamo la mujer- ¡Señor!

- ¿Dígame señora? –Ángela hizo una graciosa mueca al ser llamada señora, pero se resigno ante ese hecho.

- ¿Qué cuesta el peluche? –dijo señalando a su hija que no lo soltaba.

- Lo siento señora pero debe jugar para ganarlo –el hombre señalo un rifle y las figuritas que se movían con rapidez- para ese muñeco debe tirar las 15 piezas con los 15 tiros.

Ángela suspiro pausadamente, con fuerza arranco a su hija de aquel objeto, quien de inmediato puso un rostro de inconformidad, aun cuando no lloro. Sin aviso alguno le dio la pequeña a Virgil.

- ¡Deme un juego! –dijo la mujer decidida. Pero medio minuto después.

- No tienes coordinación entre tus ojos y tus reflejos –indico el mayor, pero la mujer lo ignoro.

- Virgil, no me digas eso –reprocho- al menos le di a uno… bueno casi… ¡No me digas nada! ¡Otro! –dijo frustrada.

Pasaron diez minutos en los cuales Ángela ya había perdido cada juego sin excepción, pero aun así se encontraba determinada, nunca observo a su pequeña hija tan encandilada con algo… aparte de Virgil, por lo cual deseaba hacerla feliz.

Justo cuando el hombre le dio el nuevo rifle recargado Virgil con una mano tomo el objeto, Ángela le sonrió agradecida por lo cual de inmediato tomo a la pequeña. El Sparda cerro sus ojos un instante, no le gustaban las armas de fuego, pero eso no significaba que no tuviera un adiestramiento con ellas. Los quince disparos fueron certeros.

- ¡Tenemos un ganador! –dijo el hombre un tanto sorprendido, era difícil darle a los tiros debido a la velocidad con los que estos se movían.

- El dragón –dijo Virgil secamente.

Era una verdadera sorpresa que el dichoso dragón sobreviviera, los primeros meses Gil lo abrazaba y gateaba sobre la alfombrilla solo para montarse en el, lo llenaba de saliva y había que lavarlo constantemente, cuando comenzó a caminar lo arrastraba hacia todos lados, aun cuando tenia ya otros objetos similares ese peluche parecía no perder su lugar especial, por lo que Ángela tuvo que zurcirlo varias veces. Pero fue la propia pequeña quien parecía reacia a conservarlo, por lo que decidió darle un espacio para evitar futuros daños.

Observo la respiración pausada de su hija y sonrió medianamente antes de salir de la habitación. Se dirigió a la habitación de su hijo, caminó hasta la cama con aquellas verjas de madera que impedía al pequeño torbellino caer. Acaricio suavemente sus lacios cabellos platinados idénticos a los de el. Retiro su mano para luego colocarse de cuclillas, paso su mano a través de los barrotes y acaricio el redondo rostro sonrojado del menor.

En su fuero interno guardaba la increíble sensación que le apremiaba al observar aquellas criaturas que le pertenecían, pero en Dante observaba lo que el y su gemelo fueron, en ocasiones creía saber lo que su padre sintió al verlos crecer, al fin entendía a su progenitor en aquella sensación preocupante que era la responsabilidad de otras vidas.

Lo cierto es que también admiraba a su mujer, con aquella fuerza de cargar una vida en sus entrañas, de dar todo para que esas criaturas vieran la luz del día. Aun recordaba la belleza cautivadora de aquella mujer, siempre demostrando su abultado vientre, orgullosa de ser madre.

Se encontraba ya en su cuarto, sentado sobre el marco de la ventana, observando hacia el exterior, el mar que le cautivaba y permitiendo que el viento le acariciaría por medio de aquel acceso abierto. Miraba aquel mar tempestuoso, se inundaba de aquellos sonidos de los cuales se acostumbro y ahora le traían paz. Detestaba aquella sensación de vacio, ese terrible escozor a sentirse incompleto, pero todo era por ella. Dirigió su mirada a Yamato que reposaba sobre su cama como hacia algún tiempo lo habría hecho el cuerpo de Ángela quien se entregaba placida al sueño siempre confiando en la fuerza y protección que el le proporcionaría.

Cerro sus ojos azules quien demostraban aquella faceta melancólica tras su semblante frio e indiferente, aun cuando su ceño fruncido no dejaba de adornar su rostro, sus orbes tundra le traicionaban al reflejar aquella perdida, pero aquellos momentos de soledad el los usaba para lograr guardar sus emociones en lo mas profundo de su ser, si bien sabia que nunca podría detenerlos, por el bien de los suyos y el propio aquel dolor debía ser escondido de una forma profunda.

Luchaba por no caer en las mieles del sexo con Ángela, hacia algunos días que Gomory se había marchado y desde aquel apasionante encuentro, el hombre decidió dar un espacio a esa constante necesidad en la que se convertía tocar a la morena.

Pero era imposible, apenas la veía sentía que sus manos lo traicionarían para encerrarla entre la pared y su cuerpo, buscando poseerla salvajemente hasta sentir saciada aquella necesidad. Ahora para controlar aquellos impulsos debía entrenar hasta el agotamiento, sus practicas con las artes oscuras exprimían cada gota de su poder hasta caer rendido sin la posibilidad de que esos indeseables impulsos gobernaran sobre el, al menos así lo creía.

Durante un par de semanas extralimito su cuerpo hasta el agotamiento, pero fue tarde cuando se percato que hacer algo así solo traía como consecuencia que su defensa y su vigilia bajara drásticamente.

Abrió lentamente sus ojos, su despertar causado por el constante movimiento de su cuerpo en sacudidas que aumentaban de forma drástica. Al abrir los ojos se encontró con la mirada jade apenas perceptible en aquella oscura noche, desgraciadamente sus ojos acostumbrados a la oscuridad lo traicionaban en ocasiones como aquella, al igual que en ese instante sus mano que se dirigió sin control alguno hacia el angustiado rostro de la morena.

Su mano encontró un lugar perfecto y placentero acunando su mejilla, ella acepto aquella caricia frotándose suavemente ante aquella mano fuerte y un poco áspera. Se percato lentamente de que ella aun tenia sus manos sobre su pecho desnudo y el sonrojo femenino no se hizo esperar cuando sus miradas se dirigieron al mismo lugar. Ella retiro sus extremidades como si el contacto con su piel quemara, las sujeto con fuerza arrugando el camisón de color oscuro que vestía, y el no pudo evitar tener un fugaz gesto de decepción.

- Creo escuche un ruido –dijo suavemente.

El demonio no tardo más en despertar totalmente y levantarse, no se calzo, pero si se vistió con una playera de algodón, camino hacia la puerta tomo a Yamato en silencio; parecía enfurecido, esto acongojo a la mujer. Lo que la dama no sabia era que el estaba afectado de no haber detectado cualquier sonido externo por causa de sus extremos entrenamientos.

Se encontraba en la planta baja de la casa cuando escucho el ruido, estaba seguro que seria algún animal buscando comida, pero existía algo en el ambiente que no le agradaba. Salió lentamente, rodeo la casa en un paso calmo, al tiempo que observaba que todas las ventanas se encontraran cerradas. Su mirada de agudizo algunos instantes al tiempo que observaba algo que le llamo la atención en la arena, sonrió triunfal y se dirigió de regreso a la casa.

Una vez en el segundo piso abrió la puerta de la habitación de Gil, observo los alrededores a la pequeña, y a ella misma, la respiración calma de la menor sin ninguna percepción del mundo real, lo relajo un instante. Cuando se dirigía a su habitación Ángela ya se encontraba afuera observándolo seriamente, cuestionándolo con aquella mirada acongojada.

- Un animal –dijo seriamente antes de emprender su camino hacia abajo, ella hizo un pequeño sonido, uno debido a su duda sobre hablar o no, finalmente solo susurro.

- Lamento la molestia –dijo ella apenada.

- No importa –contesto un poco molesto de que ella interpretara su enfado- ve a descansar, iré a entrenar.

Ella asintió suavemente y solo observo en las sombras como el salía, escucho la puerta abrirse y cerrarse para después el silencio sepulcral. Dio un largo suspiro antes de comenzar a bajar las escaleras, necesitaba un poco de agua antes de regresar a la cama. Aquel procedimiento lo hizo con calma, no encendió ninguna luz pues todo lo conocía perfectamente bien; una vez que regreso a su estancia se percato que aquella angustia seguía estando en el ambiente.

Cuando cerro la puerta de su cuarto, algo le dio un mal presentimiento, sin importarle que era giro totalmente para volver a salir, pero antes de tocar la perilla unas manos fuertes la sujetaban de la boca y la cintura pero en esta parte del agarre sentía una protuberancia dura y un tanto fría que detectaba sobre la tela de su ropa para dormir.

- No grites –susurro una masculina voz- si gritas voy a matarte y después a la niña, así que no planees nada raro por que ella será la primera en morir, pues ya hay alguien en su habitación –Ángela asintió suavemente- y no pienses en llamar al sujeto de la espada, mis compañeros deben estar acabando con el en este instante. Vas a darme todo lo que tengas de valor y no llamaras a la policía, ¿vas a hacerlo? –la mujer asintió en silencio- bien, eres una buena chica.

El hombre dejo ir a la morena quien de inmediato se dirigió a la mesa de noche, encendió la luz para sacar del cajón su cartera. Se dio vuelta para enfrentar al hombre, no se sorprendió que un pasamontañas cubriera su rostro, su cuerpo se veía esbelto comparado con el de Vergil e incluso no era tan alto como el demonio, pero si un poco mas que ella. Sin poderlo evitar observo el arma que mantenía visible en su cinturón y el cuchillo que coloco en su abdomen en la mano masculina, era uno de esos militares capaces de cortar la carne de una persona sin piedad alguna. Trago visiblemente, demostrando un miedo que enalteció al ladrón.

Se acerco unos pasos antes de estirar la cartera que tenia en mano, el sujeto la tomo arrebatándosela y la abrió, tirando el poco dinero en efectivo que tenia y observando la variedad de tarjetas.

- ¿Estas bromeando? –dijo enfadado- ¿Acaso quieres que te maté? –Ángela negó con su cabeza vehementemente, no pensando en ella, era en su hija- ¡Tantos lujos y no tienes dinero! ¡Dame las joyas, aparatos electrónicos y otras cosas de valor!

- No tengo –dijo ella suavemente llena de temor, rogando en silencio que Virgil apareciera pronto.

- ¡A mi no vas a engañarme estúpida! –dijo alterado el hombre amenazándola con el cuchillo- ¡Se bien que tienes dinero!

- ¡En el banco! –grito desesperada la mujer al tiempo que retrocedía- ¡Todo esta en el banco! -El hombre observo las tarjetas, eran de aquellas exclusivas en incluso no era de crédito.

- Enséñame un estado de cuenta y no matare a tu hija –Ángela de inmediato rebusco en el cajón, tomo el sobre que ahí se encontraba con el logotipo de la tarjeta, estiro el brazo para acercárselo al delincuente, este la tomo igual que el bolso, saco apresurado los documentos ahí guardados y al observar los datos no pudo evitar dar una carcajada.

- Estas nadando en dinero –tiro descuidadamente el sobre- este es el trato, mañana temprano iremos al banco y sacaras todo para transferirlo a una cuenta que voy a darte, así ni tu, ni la niña sufrirán daño alguno –una mueca de incertidumbre se hizo en la mujer- por el sujeto olvídalo, ya debe estar frio, date por bien servida que vivirán ustedes.

- Esta bien –dijo finalmente Ángela- mañana a primera hora transferiré todo, solo no le haga daño a mi hija.

El ladrón se encontraba mas tranquilo debido a que el plan que durante meses preparo daría mas del fruto esperado. Aquella mujer tenia tanto dinero como para darle una holgada vida a todos aquellos que participaban en ese robo, finalmente le pareció lógico que no tuviera nada de valor, estando tan alejados de los pueblos y con lo tardado que podría ser la ayuda de la policía.

- Ahora solo falta pensar que haremos hasta mañana –dijo el hombre finalmente observando a la mujer, dio un par de pasos que ella respondió retirándose hacia atrás, pero las cosas no estaban en ventaja de la morena pues la pared pronto se interpondría en su camino- Desvístete –ordeno el sujeto.

Ángela cruzo sus brazos abrazándose a si misma, pero aquel acto dio el tiempo al ladrón para romper la distancia y sujetarla con violencia de los brazos, el cuchillo ahora se encontraba en el bolsillo del sujeto. Pronto comenzó un forcejeo que culmino con Ángela golpeada violentamente sobre la pared, para después lanzarla con violencia sobre el piso.

El hombre poseído de sus pasiones se abalanzo sobre ella aprovechando su aturdimiento, arrancando con violencia los tirantes del camisón y buscando deslizar el resto. Ella luchaba por alejarlo, en el forcejeo jalo aquella mascara, observando claramente el rostro de su atacante. Un hombre bastante joven, tendría apenas los 17 máximo 20 años, sus rasgos eran comunes al igual que su piel, su cabello y sus ojos castaños. El cuchillo pronto hizo acto de presencia sobre el cuello de la dama.

- O eres tu o es la niña, tu decides.

Ángela tembló ante la idea de que alguien se acercara a su hija, pronto bajo sus brazos y cerro sus ojos, lo ultimo que visualizo fue al hombre relamiéndose los labios al tiempo que colocaba el cuchillo sobre el camisón que aun le cubría. Escucho la tela desgarrarse, la mano del atacante envuelta aun en guantes de piel se poso sobre el delgado cuello femenino apretándolo perversamente unos instantes. Pero justo cuando se inclinaba a succionar aquellos botones, un frio metal se encontraba en su garganta.

- Levántate –indico aquella fría voz que hizo reaccionar a la mujer que de inmediato abrió sus orbes jade, observando a Virgil con devoción y agradecimiento. El joven hizo lo indicado, lo cierto es que esa voz parecía infernal, pero al momento que se puso de pie un silbido salió de sus labios, pero al pasar unos segundos y no recibir ninguna respuesta el demonio contesto- Nadie vendrá, eres el ultimo.

Aquellas palabras pusieron nervioso al hombre que al paso de los segundos observaba que nadie llegaría a su rescate. Virgil parecía disfrutar aquello, y tomando la funda de Yamato guardo la katana, se quito la playera para lanzársela a la mujer que comenzaba a levantarse y arremolinarse en un rincón. Pero el sujeto aprovecho el momento para darse vuelta y disparar el arma de fuego que discretamente tomo.

Cayo asustando cuando las balas que atravesaron al hombre de cabellos blancos no lo tiraban, al contrario pronto las heridas comenzaron a cerrarse. El arma cayo al suelo al tiempo que Virgil lo sujetaba del cuello lanzándolo por la ventana cerrada. Aturdido y herido el hombre comenzó a reaccionar, el demonio se preparo para lanzarse, pero los brazos de Ángela lo sujetaron.

- No mates… por favor, no –le rogo suavemente.

El demonio se deshizo del agarre y se lazo con Yamato en mano, cayo a unos pasos del joven asaltante, el brillo de la espada lo hizo reaccionar para observar con terror aquellos ojos impávidos a cualquier sentimiento.

Yamato se incrusto sobre el abdomen del sujeto, en un punto donde no lo mataría pero si le haría sentir un dolor punzante y de no ser atendido seguramente moriría, sus ojos se encontraron, unos reflejado el dolor sentido, otros no reflejaban mas que una calma oscuridad. La espada salió del cuerpo y pronto se escucho aquel sonido que causaba al romper el aire, un alarido de dolor le siguió, había separado la mitad del brazo del cuerpo del sujeto.

- Te dejare vivir –dijo el demonio- para que le digas a cada calaña carroñera y despojo de basura de esta isla que acercarse a esta casa o a sus habitantes será una muerte segura y sumamente dolorosa.

- Mo… Mon… ¡Monstruo! –grito el joven temblando, entrando en estado de shock al ver su extremidad destrozada. El hombre parecía impávido ante aquellas palabras, sonrió con ironía ante lo que podría decir un sujeto que estaba por violar a una mujer y posiblemente intentar asesinar a una niña.

- Tienes mas suerte que tus compañeros, ahora lárgate y has lo que te digo o no tendrás mas suerte –dijo fríamente dándole la espalda. Con pesadez el hombre se levanto y comenzó su andar dejando el rastro de su sangre sobre la arena.

Al entrar Virgil se dirigió hacia la habitación donde Gil se encuentra despierta debido a lo sucedido, pero una señal de su padre le hace sonreír en la oscuridad y volverse a recostar. El siguiente lugar al cual se dirigió fue con la Blackthorn mayor, la cual aun seguía sentada sobre el suelo, apenas cubierta por la playera del demonio.

Este ultimo se acerco a ella para levantarla en brazos, Yamato le incomodaba un poco en la espalda de la dama, pero no dijo nada, se encontraba aun temblando ante el miedo. Cerro sus ojos y no le importo a donde era llevada siempre y cuando se encontrara en esos brazos.

Fue depositada sobre algo suave, al abrir los ojos se encontró en la habitación de Virgil, este dejo a Yamato en su lugar habitual y encendió las luces; pronto tomo asiento junto a la mujer. Las manos masculinas se dirigieron al cuerpo de la mujer, en su rostro y cuello principalmente buscando alguna herida.

- Lamento la tardanza –dijo el hombre finalmente.

- Estaba asustada por ti –dijo ella temblando, lanzándose a su pecho para desahogar aquel dolor- Por Gil… por mi.

El demonio la rodeo posesivamente entre sus brazos, la sujeto con un poco mas de fuerza para sentirla cerca de el, para saberla bien. Rememoro los hechos sucedidos, nunca habían estado tan cerca y todo se debía a su poca atención por aquellos entrenamientos exhaustivos. Desde que esa casa se formo, la primera noche que pasó ahí no le fue desapercibido que eran vigilados. Durante aquellos años se hacia cargo de aquellas amenazas sin dejar rastro alguno, por primera vez uno pensó lo suficiente para distraerlo, tristemente solo eran humanos que sucumbieron al yugó de su espada, lo que reconocía era que fueron los primeros que le alejaron lo suficiente.

Ángela sospechaba de aquello aun cuando nunca lo había confirmado, aun cuando nunca lo ha visto asesinar. El era cuidadoso con ello debido a la sensibilidad de la mujer de ojos jade.

En silencio la removió a un costado de la cama, cubriéndola con las mantas pronto se deslizo el también bajo aquella tela. La acerco suavemente a su cuerpo dejándola reposar su rostro sobre su pecho, al tiempo que acariciaba su espalda y enredaba sus dedos en aquel sedoso cabello oscuro. Ángela pronto se quedo dormida, al menos durante un par de horas, hasta que la pesadilla de todo lo ocurrido la despertó agitada.

El se despertó con ella, la noche aún encontraba presente, a pesar que faltaban un par de horas para el amanecer. Ella buscaba reconocer que no se encontraba de nuevo en la pesadilla recién vivida, sujetaba con fuerza el brazo de Virgil al tiempo que su respiración se calmaba.

- Lo siento –dijo avergonzada.

Pero el acuno su mejilla en su mano movimiento con el cual hacia que el rostro femenino girara un poco y se levantara lo suficiente para que pronto sus bocas se encontraran. Ella cayó en la cama y el sobre ella, pronto suaves caricias y besos fueron un bálsamo de alivio para aquellas pesadillas, para la angustia revivida en los sueños y así lentamente aquel instante se volvía de ellos, comenzando a encerrarse en aquella burbuja, en ese mundo donde solo existían ella y el, pero ahora de una forma mas profunda, más seductora, mas adictiva.

Virgil pasó su pulgar sobre sus labios, rememorando ese sabor al cual se volvió adicto, camino hacia la cama para tomar a Yamato y pronto emprender un camino hacia fuera de la casa, ahora estar dentro lo hacia sentir sofocado hasta el hastió. La brisa le recibió, la frescura de la madrugada no causaba problema alguno en su cuerpo demoniaco, el viento se movilizaba con rapidez augurando la futura desgracia.

Se instalo en la playa, a escasos metros de donde el agua llegaba en su continuo movimiento en el oleaje. Estiro su brazo con la espada en mano, un aura azulada le rodeo aun cuando instantes después aquella energía se tornaba cada vez mas oscura.

- Yamato –indico el demonio en una forma de llamado.

Pronto la espada comenzó a brillar y como un nimbo se desprendió de la mano de su amo, para tomar una forma humanoide a unos escasos centímetros del semidemonio. Las gruesas hebras de su cabello se movían mas allá de la fuerza del viento por la energía que le permitía tomar aquella forma.

- Déjame verla –indico nuevamente.

En silencio aquella figura que brillaba en la oscuridad acerco sus manos a su pecho, pronto una cristal dio acceso del lugar donde se encontraría su corazón. Flotaba entre sus manos, la criatura siquiera tocaba el brillante cristal, el cual acerco de forma humilde al hombre de cabello platinado, este estiro su mano permitiendo que el cristal danzara para el, al tiempo que Yamato se alejaba discretamente sin perder su forma humanoide.

El cristal pronto volvió al tamaño original, la luz que despedía permitía que el ser al que portaba se viera perfectamente. Virgil se acerco acariciando aquel duro material, con su dedo trazo algunos símbolos y pronto como si fuera un hielo una parte del cristal se deshizo. Los ojos azul tundra no observaban mas que aquella figura iluminada con esa energía azul clara que le rodeaba, sus cabellos y cuerpo rodeado de flores silvestres, sus facciones denotando la tranquilidad de un sueño. Se arrodillo junto al cuerpo conservado en aquel ataúd, el frio se percibía en la piel del guerrero pero no le interesaba. Tomo entre una de sus manos la helada extremidad de la morena, al tiempo que con la otra acariciaba su rostro de forma dulce.

Días después de aquel incidente, el único sobreviviente parecía no haber entendido la gran oportunidad de vivir que tenia, Virgil Sparda le dejo con vida sin parte de su brazo y una herida en el abdomen, pero un problema de la raza humana era que no aprendía rápidamente de su experiencia, nunca recapacitaba su historia.

En esta ocasión no existió un plan, solo un grupo de jóvenes pandilleros dispuestos a destruir al hombre de cabello extravagante. Llegaron de madrugada como la anterior ocasión, pero en esta parte la historia seria diferente, pues fueron detectados desde hacia kilómetros de distancia. El demonio les esperaba mucho antes de acercarse a la casa.

Creyeron por precaución dejar sus vehículos en la carretera y continuar a pie, de aquella forma seria mas difícil para la policía dar con ellos una vez que encontraran los cuerpos… si es que algún día se preocupaban por ermitaños estrafalarios; que ilusos podrían ser los humanos jóvenes.

- Disparen sin importar a quien –decía aquel único sobreviviente- hay que matarlos antes de que despierten –los estruendosos compañeros respondieron a gritos y rugidos de guerra, la adrenalina les poseía, aquella que se tiene cuando las mentes perversas culminaran con el acto de la muerte.

- Existe muy poco honor en atacar seres indefensos –la voz de Virgil rompió aquella enfermiza algarabía- sobre todo a traición.

- ¡Maldito bastardo! –grito aquel líder ansioso de venganza- ¡Vas a morir ahora!

Pero su voz no seria jamás escuchada, pues de su boca la sangre comenzó a emanar una vez que su garganta fuera atravesada con el filo de aquella poderosa katana. Los otros temblaron un instante y al tiempo en que reaccionaron en alistar sus armas para disponer a destruir la amenaza, solo fueron testigos de un destello azulado y brillante, sus mentes nunca fueron capaces de analizar lo sucedido y aquellos que aun se encontraban consientes esperando la llegada de la muerte observaron durante unos segundos el baño de sangre que se encontraba alrededor. Era inhumano tal visión de cuerpos cercenados. Vidas de jóvenes extintas, vidas que cruelmente liberarían a una sociedad de su molesta presencia, jóvenes que jamás podrían reivindicares a ser buenos, pues su existencia termino al meterse en el camino de un demonio de cabello blanquecino.

Virgil con aquella sangre derramada hizo algunos símbolos, aquellos que durante esos años de estudio le dieron el conocimiento de manejar algunos hechizos poderosos y fielmente prohibidos por el guerrero oscuro. Sin embargo el no era el caballero oscuro y jamás lo seria, en su alma aun cuando existía el honor, este no abrazaba la nobleza de un alma humana, no existía el perdón para los cobardes ni los culpables.

Un portal rojizo se abrió, comenzando a absorber aquellos cuerpos destrozados como si fuera un aspirador gigantesco y sobre todo vivo. Yamato se guardo en su funda después de ser limpiada. Un sello en la oscuridad cerro aquel portal que desapareció en la nada. Y como si nada hubiese ocurrido el guerrero se marcho impávido ante la situación, ante hecho de que jóvenes perdieran la vida en sus manos.

Ángela abrió lentamente los ojos, sentía una poderosa energía que le llamaba, era fuerte e intimidante, sin embargo le causaba una calidez que provocaba a su ser desear unirse a ella. Una sobra entre la oscuridad, observando desde la ventana que fue reparada. Se levanto lentamente y la figura se giro hacia ella para inmediatamente comenzar su andar.

Sintió al colchón ceder ante el segundo peso, y una suave caricia a su rostro que le estremeció la piel, un salvaje beso robado de sus labios que la dejo sin aliento, una mano posesiva sobre su cintura que la hizo acercarse aun mas a ese cuerpo que irradiaba una poderosa energía y al cual no pudo evitar acariciar.

- Cuando encuentre lo que necesito de este lugar, volveré al infierno; me apoderare de la oscuridad -Aquellas palabras de laguna forma rompían su corazón, pero saco la fuerza necesaria para regalarle una sonrisa que sabia sus ojos demoniacos distinguirían en la oscuridad.

- Se que lo harás… te levantaras por sobre todos los seres como el único emperador del infierno –contesto ella esperando su voz no le traicionara, pero siendo sincera a las palabras dirigidas a su amante, el sabia que decía la verdad- yo te echare de menos.

- Cuando sea ese tiempo, dejare a un demonio de mi confianza para protegerte –aquellas palabras asombraron a la mujer, pero pronto sintió aquel cosquilleo en su interior que la hacia sentir una niña tímida.

- Yo te esperare para siempre –le indico de una forma que era mas un recordatorio a una declaración. De nuevo una caricia sobre su rostro.

- Así debe ser –le dijo de aquella forma sombría y posesiva que la estremeció. Ella asintió provocando que Virgil sintiera en su mano el movimiento de su rostro- cuando sea el gobernante del infierno mandare por ti, eres mía y deberás estar a mi lado eternamente.

- Yo siempre iré donde tu digas.

- Eternamente Ángela –dijo el hombre acariciando el rostro femenino- No descansare hasta encontrar al traidor que hizo esto y acabar con el… pero una vez que Gil y Dante puedan cuidarse solos bajare al infierno y juro que me convertiré en el emperador de la oscuridad –una suave caricia sobre los suaves cabellos- entonces cada demonio que tenga un aliento de vida se inclinara a tus pies, vivirás por siempre en la luz de tu sueño y yo creare alrededor de ti un mundo maravilloso, una tierra de luz y vida perdida en la oscuridad del infierno, un oasis en el desierto exclusivo para tu sueño, donde enteramente serás conocida como la dama pura en la oscuridad, y el tiempo que este vivo buscare la forma de recuperarte.

El ultimo beso sobre sus labios fue robado aun después de la muerte, y el sello que abrió aquel féretro que impedía el paso del tiempo comenzó a cerrarse custodiando con fiereza aquel valioso tesoro que se le encomendó proteger.

Yamato se acerco en silencio a su amo, y tomo el cristal que era su deber salvaguardar. Lo incrusto en su cuerpo, aquella pieza ocupaba el lugar de su corazón, era un dador de fuerza para hacerla brillar con mas poder para su amo, pues dentro del frio y poderoso acero el amor de una dama le alimentaba para enaltecerse sobre sus enemigos. Los primeros rayos del sol dieron sobre el rostro del demonio, la espada volvió a su naturalidad y el demonio pronto se dirigió hacia la casa.

Gil abrió sus ojos al sentir que algo caía cercano a ella, sus acostumbrados sentidos a despabilarse con rapidez le dieron la visión de su padre bajo aquel semblante mortalmente serio, pero era su mirada cargada de un profundo deseo de venganza lo que le indico que algo pasaría.

- Equipaje ligero, nos vamos hoy –indico antes de salir.

Gil denoto que su padre ya se encontraba bañado y vestido, rápidamente comenzó a juntar su ropa, cuando su padre dijo "equipaje" sabia perfectamente a que se refería y ella no perdería la oportunidad de ir a esa aventura. Cuando bajo al primer piso se encontró con todas las cosas de Dante preparadas y a unos hombres que se las llevaban a una camioneta.

Su padre permeancia a distancia leyendo un libro, al tiempo que su hermano menor dormido a su lado sin preocuparse de nada. La pequeña tomo asiento al otro lado del mayor, este bajo el libro, la pequeña pronto leyó con fluidez.

- Bajaremos al infierno, y tu deber es encontrar los portales para movilizarnos dentro de el.

- Lo hare –dijo decidida la menor observando una vez mas aquellos símbolos demoniacos.

Continuara…

Se que en este capitulo me extendi bastante, espero que les agrade, disculpen por no haber contestado review el capitulo pasado ahora si me tomo unos instantes para contestar.

Yvori Gevura: Sobre tu malidcion de ser amigo a mi tambien me pasaba, jajaja veras que pronto llegara la chica indicada no desesperes, cuando llege será la persona mas especial que vale la pena esperar. Gracias por tus comentarios, espero que te siga gustando xD Sobre que pasara, bueno eso aun le falta, yo esperaba que fueran menos capítulos pero como dije, esto se alarga y alarga sin poderlo controlar asi que mejor disfrutaremos y esperemos a ver como termina, jajaja. Reedite niñera a prueba de demonios, espero que te guste debido a que ahí dare el espacio de las aventuras Dante y Dante. Virgil y Virgil seguirán en esta línea de la historia.

Carrie Clamp: Entiendo a lo que te refieres, en verdad es muy doloroso perder a un padre, o cualquier ser amado, yo tengo a los mios gracias a todos los espiritus, sin embargo es algo que muchos sufren y vivien, por lo que hay que cuidarlos y amarlos en lo que les tenemos. Sobre la historia gracias por tus comentarios me anima mucho y pienso que Virgil tiene muchas cosas como para apurarse en las cosas, jajaja ademas debía ser lento para que el deseo fuera mas poderoso e incontrolable. Gil debe madurar debido a que desea ser la niña de los ojos del demonio, no sabe que ya lo es. Espero que tu familia se encuentre bien y recuerda disfrutarla mucho. Saludos nos vemos en los próximos capítulos.

Misha Keehl: Pues no creo que Ángela lo apoye sobre andar matando personas, pero esto es para recordarnos que Virgil no es un ser pacificio mucho menos con una nobleza tan ciega como posiblemente Sparda y Dante tienen hacia los seres humanos. Creo que el demonio es mas un tipo de "si te metes en mi camino te elimino" jejeje a menos que le interese como Ángela, a mi me gustan los OC siempre y cuando no se coman la historia. En esta uso demaciados por que bueno es algo totalmente a DMC, no puedo poner a cada enemigo de Dante pues esto es paralelo a lo que el cazador de gabardian roja vive. Me alegro que te siga gustando y espero pronto subas algo.

Perdonen faltas de ortografía lo hago un poco apresurada, cuídense y nos vemos pronto.

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