Cerre la puerta tras de mí.

-Buenas Tarde señorita Isabella- dijo con una maravillosa voz aterciopelada.

-Buenas Tardes doctor Cullen- dije sentandome.

ÉL tenia la vista clavada en mi expediente, por lo que no habiamos tenido contacto visual.

-¿Qué la trae por aquí señorita?- inquirio aun leyendo el expediente.

-Un simple chequeo médico- le dije tratando de sonar calmada.

Cuando termine de hablar, él levanto la cabeza lentamente y sus hermosos ojos se toparon con los míos.

Estuvimos mirandonos por un tiempo indefinido, no sé si pasaron segundos o minutos. Cuando me di cuenta de lo que hacia desvié la mirada. él también desvio la mirada al expediente.

-Bien Isabella- dijo- Comenzaremos con preguntas de rutina.

-Bella- le dije.

-¿Perdón?- inquirio.

-Llameme Bella doctor Cullen- le dije ruborizada- No me gusta Isabella.

-OK Bella- dijo con una sonrisa endemoniadamente hermosa- Es tu primera vez en el ginecologo- inquirio

-Si- afirme

-¿Tienes algun malestar?- pregunto.

-No- dije

-Entonces...- dijo observandome.

Estaba asustada no sabia como mentir. Así que le dije lo primero que se me vino a la mente.

-Necesito que me recete anticonceptivos- solte de repente.

Me miro sorprendido.

-Esta iniciando su vida sexual- dijo pensativo-¿Caundo fue su ultimo periodo menstrual?- pregunto serio.

-N...Nooo- tartamude. !QUE...! él pensaba que yo no era virgen. ESTÚPIDA me dijo una vocezilla le acabas de decir que te recete anticonceptivos como demonios no va a pensar eso- Mire doctor- dije con las mejillas ardiendo. Él se dedico a observarme- No necesito los anticonceptivos para cuidarme- él seguia mirandome, su mirada me ponia nerviosa- Soy virgen- dije.

Sonrío. Se estaba burlando de mí. Pero quien se creía.

-Bella- dijo y mi nombre se escucho hermoso en su voz- Para que quieres los anticonceptivos- preguntó.

Piensa Bella.....

-Es que tengo el periodo irregular y una amiga me dijo que servian para regularlo- dije. Gracias Rosalie por esa pequeña charla.

-Es cierto- dijo- Siempre has sido irregular- inquirio.

-Si- dije.

-Te recetare unos anticonceptivos para regular tu periodo y evitar posibles enfermedades como el cancer- me dijo apuntanto algo en una libretita.

La cita estaba acabando y no habia hecho nada para entrar en su vida. Piensa en algo Bella me decia una y otra vez.

-Bella- dijo Edward- Aqui tienes- me entrego la receta.

-Gracias- le dije.

-Eso es todo- dijo y sonrio.

!Maldita sea! no consegui nada tendria que venir diciendo en dos dias que ya no era virgen y que a mi novio se le rompio el condon y estoy aterrada por salir embarazada. Soy una completa idiota.

Me levante de la silla y me enrede con un cable, trate de no caerme y me apoye de su escritorio, mi bolso cayo en el suelo y todo quedo regado.

Suspire. Y me agache a recojer las cosas, pero él ya estaba alli con mi libro favorito en sus manos.

-¿Te gusta Cumbres Borrascosas?- pregunto.

-Es mi libro favorito- le dije sonriendo.

-Y uno de los mios - dijo con una sonrisa torcida.

-!WAO!-exclamé- Estas enamorado de Catherine- bromé

-Pues es una historia muy interesante- dijo-Y si estoy enamorado de ella- susurro riendo.

-Ya lo imagina- le dije y nos reimos.

Me ayudo a recoger las cosas de mi bolso. Cuando iba a salir me llamo.

-Bella- dijo nervioso- Te parecera un atrevimiento, pero quisieras ir a tomar un cafe conmigo- estaba sonrojado. Se veia tan adorable. Como negarme.

-Claro- dije con una sonrisota tonta.

-Espera voy a cambiarme y vengo- dijo.

-Esta bien- dije- Te espero en la salida.

-OK- dijo y sonrio.

Camine hacia la salida a esperarlo. No se porque pero me sentia como si tuviera mi primera cita. En cierto modo si lo era, pues nunca habia tenido una cita, casi nunca me lo pedian y las veces que lo hacian los rechazaba.

Pero esto era una maldita mentira, él era un mafioso y tenia que concentrarme en mi trabajo; buscar pruebas para atraparlo.

Tenía que detener esta ola de emociones que me embargaban, desde esta mañana que vi su foto.

!Concentrate! me regañe.

-Listo- dijo una voz aterciopelada. Y salte de la impresion- Lamento asustarte- dijo apenado.

-Tranquilo doctor Cullen- dije- Soy un poco despistada.

-Dime Edward, bella- dijo y sonrio.

Asentí.

-Allí esta mi auto- señalo un Volvo plateado. Por suerte vine en taxi, pensé.

Cruzamos la calle, y al llegar al auto me abrio la puerta del copiloto.

-Te llevare a mi cafeteria favorita- dijo con una sonrisa.

El camino fue silencioso. No me sentia para nada incomoda en su compañia, y eso representaba una ventaja y también un gran problema.

¿Qué tal si empezaba a confiar en él? si nos convirtieramos en buenos amigos ¿Podría dejar de ser su amiga?. Estoy segura que si llegaramos a completar la misión el me odiaria, porque de una forma u otra se enteraria que yo fui quien los delato.

-Hemos llegado- anunció.

-Es linda- dije observando una cafeteria con aspecto prehistorico.

-Adoro venir aqui- dijo y bajo del auto. Rodeo el carro y abrio mi puerta.

Extendio su mano para que saliera y la tome.

Senti una descarga de choques electricos al tener contacto con su piel. Mi estomago estaba lleno de mariposas y me costaba respirar.

!Por Dios que me pasa con este hombre!

Entramos al café con nuestras manos entrelazadas. Se sentia tan bien... !Basta! regañe a mi subconciente.

Nos sentamos en una mesa un poco alejada de la multitud. La verdad que era un lugar especial, se respiraba una paz y la música era relajante.

-Buenas Tardes- saludo una chica- Bienvenidos a Jaque- dijo refiriendose a Edward, tenía unos ganas de quitarle su sonrisa estupida, pero debia controlarme.- ¿Qué desean de beber?- preguntó a Edward.

-Bella- me llamo.

-Un café por favor- dije

-Que sean dos- le dijo y la chica se atraganto con su chicle.

-Eee...En un momento traigo su pedido- dijo y le sonrio- Con permiso.

-¿Y que tal la cafeteria?- preguntó Edward con una sonrisa.

-Es linda- me limite a decir.

-Bella puedo preguntarte algo- dijo.

-Claro- dije.

-¿Trabajas o estudias?- inquirio.

-Estudio- dije.

-Supondo que estas terminando tu carrera- dijo.

-De hecho la estoy comenzando- le dije. Y él me miro incredulo.

-Pero si tienes veintidos años- dijo.

-Sí- dije- Pero es la segunda carrera- susurre.

-¿Y de qué ya estas graduada?- pregunto curioso.

-Criminalistica- dije- No la ejerso porque me di cuenta que no me gusta para nada la sangre.-reí- No entiendo como pude graduarme.

Él sonrío.

-Bella- dijo una voz que pense que no iba a volver a escuchar.

Me pare de mi asiento y lo vi, salte a abrazarlo.

-Te he extrañado pequeña- me dijo besando mis cabellos.