-Te he extrañado pequeña- me dijo besando mis cabellos.

-Yo también Alec- dije.

Alec era un viejo amigo del colegio. Rose siempre decía que él había estado enamorado de mí toda la secundaria pero nunca se declaro y yo siempre lo vi como un amigo.

-No nos piensas presentar- inquirió Alec mirando a Edward.

-Claro- dije- Alec él es Edward- indique- Edward él es Alec un amigo.

Se estrecharon la mano amistosamente.

-Bella- dijo Alec- Tengo que volver a mi mesa estoy con algunos clientes.

-Este bien- dije.

-Podrías darme tu número- inquirió.

-Si- dije y se lo di.

Alec se alejo de nosotros y volví a sentarme junto a Edward, quien tenía el ceño fruncido.

-Y bien- dije- En que habíamos quedado.

-En que odias la sangre-dijo.

-Bueno sí - reí- Por eso me voy por mi fuerte la lectura. Adoro leer y escribir.

-Interesante- murmuro con una sonrisa torcida que me paralizo el corazón.

-Y aparte de ser médico a que más te dedicas- inquirí.

-Bueno a veces ayudo a mi padre con las fundaciones-dijo.

Así que ese era el nuevo nombre para los negocios sucios. "Fundaciones".

-Maravilloso- exclamé. Bien a ver que puedes hacer con esto Cullen-¿Algún día podré acompañarte?-pregunte. Sonó directo pero necesitaba que cayera.

-Por supuesto cuando quieras- dijo con una sonrisa- Así podrás compartir un rato con los niños son muy agradables.

Sonreí.

Golpe bajo. Era verdad tenían fundaciones, me imagino que solo lo hacen para poder tapar un poco de las malas acciones que realizan.

-¿Y cuándo empiezan tus clases?-preguntó mirándome con esos luceros verdes que me hipnotizaban o idiotizaban. Porque imagino que parecía idiota al mirarlo más del tiempo apropiado.

-En una semana- contesté.

-Excelente- dijo- Podríamos ir a la fundación el miércoles.

-Perfecto- dije.

La mesera interrumpió nuestra conversación cuando llego con los cafés. Se inclinó a darle el café a Edward y puso sus pechos prácticamente en la cara de él, quien desvió la mirada incómodo.

La sangre me hervía quería empujar a la plástica esa.

¿Estás celosa Bella? preguntó una vocecita. -Sí y que- rete a la voz.

La charla transcurrió entre bromas y preguntas. Me entere que Edward nunca había tenido una novia pues no encontraba a la persona apropiada, que le fascinaban los autos deportivos. Y que adoraba a su familia.

Terminamos de tomar nuestro café y salimos a pasear por los alrededores de la cafetería. A lado había un parque muy bonito.

-Me fascina venir a este lugar- susurro Edward.

-Es muy lindo- dije.

-Es especial- dijo riendo.

Caminamos por el parque. Parecíamos un par de adolescentes en su primera cita, por lo menos yo así me sentía.

Edward se fijó en unos columpios y tomó mi mano enviando una descarga eléctrica por todo mi cuerpo.

-Vamos a mecernos- susurró.

Asentí y corrimos hacia los columpios.

Nos sentamos y empezamos a empujarnos. Él reía emocionado y verlo tan feliz regocijaba mi corazón.

Esto se me estaba saliendo de las manos, no podía mirar a Edward como algo más él sólo era parte de la misión.

Jugamos y reímos en los columpios hasta el anochecer.

-Hora de irnos- susurró Edward en mi oído. Estaba apoyada contra su pecho, inhalando su exquisito aroma y contemplando el anochecer.

-Bien- dije con una sonrisa.

Al llegar a mi departamento Edward como todo caballero me acompañó hasta la puerta. Tenía unas ganas de decirle que pasará pero me mordí la lengua no quería que pensará mal de mí. Aunque yo seria lo que él quisiera...

Rozo mi nariz con su dedo índice y cerré los ojos ante el contacto, se sentía tan maravillosamente bien.

-Podríamos vernos mañana- inquirió.

-Claro-respondí sin pensar.

-Iremos a cenar- murmuró pensativo- Mejor dicho, cenaremos en mi departamento. ¿Te parece?

-Sí- dije y le besé la mejilla.

-Hasta mañana Bella-susurró.-Te pasare a recoger a las siete.

-OK. Hasta Mañana Edward- dije.

Cerré la puerta del departamento y me deja caer en el sillón. Había sido la mejor tarde de toda mi vida, pero no podía hacerme ilusiones estaba realizando mi trabajo.

Era simple tenía dos opciones; ¿Dejarme llevar por mis sentimientos, renunciar a mi trabajo y entrar a su mundo para poder estar junto a él? o ¿Jugar con él y buscar la pruebas necesarias para atraparlo y llevarlo a la cárcel?

¿Para que necesitaba enviarlo a la cárcel? .Si lo se es mi deber, pero por más que buscara indicios de que fuera una mala persona, no lo es. Se parece más a un ángel, pues poseía tiene la mirada más limpia que he visto en mi vida.

No se merecía que jugara con él. Y yo no podía jugar con él, tendría que hablar con Garret no podía seguir en la misión. No quería jugar y fallarle al único hombre que había dejado pasar la barrera de mi corazón, en tan solo una tarde.

Ya no podría negarlo más Edward Cullen me encantaba, me fascinaba, me hacia perder la razón. En resumidas palabras ya lo amaba.

¿Pero que sentiría él por mí? ¿Afecto? ¿Sólo gusto? ¿Amor? le rogué a Dios que fuera la última opción deseaba que él sintiera eso por mí.

Estás loca Bella me regañé. Claro el guapísimo Edward Cullen se va a enamorar de una simplona como tú en una tarde.

Tome una larga ducha, me puse una bata de seda larga y me metí a la cama. Necesitaba dormir un poco después de un largo día lleno de emociones.

Lo último que pensé antes de sumirme en la inconciencia fue; Edward Te Amo. . .

El sonido de mi celular me saco de mi placentero sueño.

-¿Aló?-respondí.

-Buenos días Bella- dijo Rose-¿Cómo te fue ayer?-preguntó.

-De maravilla-conteste.

-¿En serio?-inquirió.

-Sí, es una buena persona- dije.

-Bella- dijo Rose en tono regañón- Es un maldito mafioso como puedes decir que es una buena persona.

-Lo es- la contradije.

-Estas loca amiga- dijo- Voy en camino para el taller de su hermanito- anunció.

-Suerte con eso Rose- dije.

-Gracias amiga-dijo- Adiós por allí hablamos.

-Adiós Rose- dije y colgué.

No tenía absolutamente nada que hacer. Así que me probé muchos vestidos que nunca había tenido la necesitad de utilizar.

Quería verme por lo menos bonita esta noche.

Me pase el resto del día realizando algunas llamadas a la universidad para estar al tanto sobre mis clases y preparando un rico trifle de chocolate y melocotón para llevar a la cena.

A eso de las seis de la tarde empecé a arreglarme. Después de relajarme en la tina, me puse un lindo conjunto de lencería que Rose me había regalado la pasada navidad, nunca lo había utilizado pero el vestido lo necesitaba es más se vería mejor sin ropa interior, pero me moría de vergüenza presentarme así en el departamento de Edward.

El vestido me agradaba era corto sin tirantes de un crema suave y a la altura de los pechos tenía un brillito muy lindo que contrastaba con mis tacones. Planche mi cabello y lo deje suelto.

Mientras terminaba de colocarme un poco de brillo en los labios ya que detestaba maquillarme, oí el timbre.

Salí corriendo de mi recámara, respire varias veces y abrí la puerta.

Allí se encontraba Edward con un pantalón y camisa negra que lo hacia verse glorioso. Me regalo su asombrosa sonrisa torcida y tuve que concentrarme para no perder la compostura.

-Buenas noches Bella-susurró- Estás hermosa...

Me sonroje al máximo.

-Gracias-susurré-Tú también estas muy guapo.

Sonrío.

-¿Lista?-preguntó.

-Sí-respondí- Voy a la cocina a buscar el postre y nos podemos ir.

-No deviste molestarte-dijo.

-Claro que sí- dije-Adoro cocinar y quise prepararte uno de mis postres favoritos. Es mi manera de agradecerte la invitación.

-No tienes que agradecer nada Bella-murmuro- No te imaginas cuanto deseaba poder cenar contigo.

-Voy por el postre- dije desviando su mirada

.

Me gire para ir a la cocina cuando lo sentí sujetar mi brazo. Volteé lentamente, nuestras respiraciones estaban aceleradas y cada segundo que pasaba acortábamos la distancia entre nosotros.

-Bella-susurró a centímetros de mi rostro. Rozo su nariz con la mía, fue tan perfecto que me sentí desmayar.

-Edward- susurré acariciando sus mejillas.

Bueno chicas GRACIAS POR SUS REVIEWS....

AQUÍ LES DEJO OTRO CAPÍTULO. ESPERO QUE LES GUSTE...

YA SABEN PULSEN EL BOTONCITO VERDE. PARA HACERME SABER SU OPINIÓN.

SE LES QUIERE DE GRATIS.

BESOS Y ABRAZOS.

LU393....