-Bella-susurró a centímetros de mi rostro. Rozo su nariz con la mía, fue tan perfecto que me sentí desmayar.

-Edward- susurré acariciando sus mejillas.

Coloco sus manos en mi cintura y me estremecí, me pego más a él si eso era posible.

Y aplasto sus labios contra los míos. Su aliento era embriagante y me volvía loca, rozo su lengua en mi labio inferior pidiendo permiso para explorar mi boca y se lo concedí gustosa. Aferre mis manos en su cabello queriendo prolongar el beso.

El primer beso en toda mi vida fue maravilloso. Nuestras lenguas se amoldaban a la perfección parecía una coreografía sincronizada.

Me separe por falta de oxígeno ambos teníamos respiraciones agitadas.

-Eso fue maravilloso- susurró.

Sonreí. No me salían las palabras.

Me encamine a la cocina a buscar el postre y mi bolso.

El camino a su departamento fue silencioso a excepción de la música clásica que sonaba en su estéreo. Estaba feliz, llevamos nuestras manos entrelazadas todo el camino.

Al llegar a su departamento entramos por un hall que conducía hasta la sala que tenía dos lindos sillones de cuero negro, estanterías llenas de libros y una linda alfombra roja que cubría todo el suelo.

La casa era muy luminosa casi idéntica a la que siempre había soñado cuando me casara.

Edward se dirigió a la cocina con el postre.

Me llamo la atención una foto de Edward con una chica muy hermosa con facciones de duendecillo, se veían muy felices.

-Es Alice mi hermana- susurró muy cerca de mi oído.

Así que esta era la chica con la que Jasper iba a trabajar. Pobre de mi amigo conociéndolo no lo podría hacer.

-Es muy linda- dije.

-Es una loquilla. Espera a que la conozcas no podrás librarte de una tarde llena de compras- dijo riendo.

¿Espera a que la conozcas? Es que acaso el pensaba presentarme con su familia. Esto ya era demasiado.

Estas jugando con fuego Bella y te vas a quemar. Susurró la vocecita. Cállate le dije.

-No me gustan las compras- dije.

-Que bien- dijo- Al fin una chica que no le apasione esas cosas.

Me reí.

Camino hasta el estéreo de la sala y lo encendió. Rebusco en su estantería de CD y saco uno lo colocó y empezó a sonar Never Be The Same de Red.

-¿Baila señorita?-inquirió.

-Claro- dije.

Me tomo de la cintura y me atrajo hacia su pecho donde coloque mi cabeza. Danzamos por toda la sala se me hacia tan fácil bailar con él y no pisarlo.

Cada estrofa de la canción enviaba mil sensaciones a mi corazón. No sé que significaba para él, pero la canción decía lo que exactamente yo sentía en estos momentos.

Era un hecho yo nunca sería la misma, ya le pertenecía.

Inhalo el aroma de mi cabello y suspiro. Levante la cabeza y lo mire a los ojos y me sentí desarmada. Su mirada era tan limpia y llena de amor.

Me sentí como la peor basura del universo por engañarlo, no podía más.

Estaba enamorada de Edward Cullen.

Tenía que jugármelas por él y pedirle perdón por todo, por no hablar con la verdad, por no decirle quien soy en realidad.

Ojala y pudiera perdonarme.

Amaba a este hombre e iba a ser lo necesario para poder estar con él.

Debía decirle la verdad pero en estos momentos no me sentía preparada. Se lo diría, pero no ahora, no quería dañar la maravillosa noche que estaba pasando.

No me importaba renunciar, no me importarían los regaños de Rose, Jasper y Garret.

Me enfrentaría a mi padre por él. Mi madre era cosa aparte se que ella siempre me apoyaría.

Se que se avecinaban cosas difíciles pero estaba dispuesta a pasarlas por él.

Lo abrase con fuerza como queriendo no dejarlo irse jamás. Él correspondió a mi abrazo.

Inclinó su cabeza y me beso tiernamente, ataque sus labios con ansiedad y lágrimas se derramaron por mis mejillas al sentir todo el amor que él me entregaba.

-¿Por qué lloras mi vida?-preguntó contra mis labios.

-Edward...yo- intente decir.

Pero él me volvió a besar.

-No digas nada corazón- susurró.

-Te amo Edward- susurré. Se lo había dicho no había marcha atrás.

-Yo también Te Amo Bella- susurró.

Y sus palabras sellaron todo. Me amaba tanto como yo a él. Ya nada importaba sólo nosotros.

Me condujo al comedor. Cenamos entre besos y bromas sobre nuestros cantantes favoritos.

-Esta delicioso el postre- dijo lamiéndose los labios. Me entraba un calor cada vez que hacia eso.

-Gracias por el cumplido-dije.

-No es un cumplido es la verdad-dijo.

Se paro y me extendió su mano.

-Te enseñare mi departamento- anunció.

Edward me enseñó cada rincón de su departamento el cual estaba muy ordenado. Sólo faltaba una puerta la de su habitación.

-Mi habitación-murmuro.

Su habitación era moderna llena de libros, un lindo estéreo y una cama gigante. Estaba impregnado su aroma.

Camines hacia una mesita que tenían varias fotos roce una de cuando era pequeñito se veía tan lindo y tierno.

Volteé a preguntarle que edad tenía en la foto. Pero no me lo permitió porque me beso con ternura.

Enredo sus manos en mi cabello y yo me pare de cuclillas para poder besarlo mejor, me tomo de la cintura y me cargo, enrede mis piernas en su cintura y roce su sexo. Gemí en su boca por el contacto.

Dejo mi boca y beso mi cuello. Lamí su cuello y dio un gemido alto.

Me cargo hasta la cama y me acomodo con mucho cuidado como si fuera a romperme.

Sus ojos hicieron contacto con los míos. Y en ellos había deseo.

-¿Estás segura Bella?-preguntó nervioso.

-Si-respondí en un susurró.

-Si llego a hacerte daño puedes pedirme que pare-susurró-Nunca he estado con una virgen, mejor dicho nunca he hecho el amor con nadie-murmuro nervioso.

-¿Nunca?-inquirí sorprendida.

-Nunca-dijo- Eres la primera.

-Te amo-susurre acariciando su rostro.

-Te amo Bella- susurró.

Estaba hecha un saco de nervios. Pero trate de controlarme.

Lentamente me quito el vestido dejándome en una diminuta tanga negra. Yo le quite su camisa como pude.

Empezó a tocar mis senos descubiertos gemí ante el contacto de sus dedos. Puso sus labios sobre uno de mis pezones y comenzó a succionarlo, mientras que al otro lo acariciaba con la yema de sus dedos. Gemí su nombre y apreté con fuerza las sábanas.

Una de sus manos viajo a mis braguita y grite ante la sensación. Sentí que mi cuerpo ardía en llamas.

Abandono mis pezones y beso mi vientre con adoración.

Acaricie su cabello y él me quito las braguitas. Abrió mis piernas e introducíos su lengua en mí.

-EDWARD-grité me estaba matando de tanto placer. Cerré los ojos con fuerza, dejándome llevar por las sensaciones.

Lamió una y otra vez llevándome a dimensiones desconocidas. Sentía un hormigueo atravesar mi cuerpo mientras él iba más adentro con su lengua.

-Edward para... por favor-le rogué. Lo deseaba tanto

Negó con la cabeza. Siguió lamiendo, hasta que presiono con mucha fuerza mi clítoris y me vine en su boca. Sentí mi cuerpo convulsionar y que dentro de mi se rompía en mil pedacitos. Esto era el paraíso. Mi respiración era pesada pero trate de recuperarme.

Subió y me beso con pasión.

Acaricie su espalda hasta llegar a sus boxers los quite de un solo jalon lo necesitaba dentro de mí.

Abrí mis piernas y el se posiciono en el centro de ellas.

-¿Segura?-volvió a preguntar.

Este hombre no podía ser más perfecto, siempre comportándose como un caballero.

-Quiero ser tuya Edward-susurré.

-Eres mía Bella-dijo.

Entro con cuidado, poco a poco. Algo impidió su paso y empujo con fuerza. Se rompió algo dentro de mí y pegue un grito de dolor.

Edward me acaricio el rostro tratando de tranquilizarme, se quedo quieto un momento.

Casi por instinto empecé a mover mis caderas. Y él se empezó a moverse lentamente.

-Bella se siente también....! OH! Bella-dijo con voz ronca.

Sus movimientos se hicieron rápidos, ya no dolía sólo sentía placer. Envolví su cintura con mis piernas para poder sentirlo más.

-Edward... OH Dios- grité cuando sentí que iba a terminar.

Se movió más rápido y alcancé el cielo. Llegamos juntos al paraíso.

-EDWAR-grite.

-BELLA TE AMO-gritó con la respiración entrecortada. Y cayó encima de mí.

Respirábamos con dificultad. Me tomo por las caderas para colocarme encima de él aún si salir de mí.

-Como amo a esta mujer. Mi Dios- gritó y beso mis cabellos.

Levanté mi rostro para besarlo.

-Te Amo-dije contra sus labios.

-Yo también te amo, mi vida- susurró mordiéndome los hombros.

Reí. Estaba feliz.

-¿Listas para otro round?-preguntó con su sonrisa torcida.

-Goloso- le dije.

Y volvimos a amarnos esa noche. Lo hicimos más de tres veces hasta quedarnos dormidos. Éramos insaciables.

Desperté en los brazos de mi príncipe, bese su pecho y me levante con cuidado para no despertarlo. Me coloque su camisa y salí de la habitación a preparar el desayuno.

Prepare emparedados, pankes con miel y huevos revueltos. Mientras tomaba el café sonó el timbre.

Me apresure a abrir la puerta y quede petrificada al ver a Jasper con la hermana de Edward. Jasper me miraba atónito, mientras que la hermana de Edward se veía muy divertida mirando lo que llevaba puesto.

! OH! tenía puesta la camisa de Edward, estaba más claro que el agua lo que había sucedido.

-Tú debes ser Bella-dijo Alice.

-Sí- susurré.

-¿Nos invitas a pasar Bella?-preguntó Alice.

-Claro- dije y me quite de la puerta para que pasarán.

Escuche los pasos de Edward.

-Amor quien busca-inquirió saliendo a la sala.- Alice- dijo Edward.

-Hola Edward- le dijo su hermana con una gran sonrisa.