-Edward. ¿A dónde vamos?-le pregunté algo impaciente. Ya llevábamos más de quince minutos caminando.
-Paciencia amor- me dijo esbozando una sonrisa.
Cinco minutos más tarde, estaba a punto de decirle que no soportaba un paso más, cuando de pronto se giró y sonrío pícaramente.
-Ya llegamos- anunció.-Cierra los ojos Bella- pidió.
Y así lo hice, no había nada en el mundo que yo pudiera negarle a Edward. Él tenía mi vida en sus manos, pues yo se la había entregado.
-No hagas trampa amor- dijo tomando mi mano para guiarme.-Abre los ojos Bella-ordenó.
Abrí los ojos lentamente y lo que vi fue asombroso. Estábamos en un hermoso prado, lleno de flores de todos los colores, las hojas de los grandes árboles danzaban al compás del imponente viento. La hierba que lo cubría parecía falsa, era tan perfecta sin un solo rastro de maleza que pudiese dañarla. El lugar era como un sueño.
Me transporte a un mundo diferente como en el de los cuentos de hadas, pero en este cuento yo era la protagonista y Edward mi príncipe.
Volví a cerrar los ojos, disfrute de la fragancia de las flores, del canto de los pájaros que habitaban el lugar. Era realmente fascinante.
-¿Te gusta?- me preguntó Edward nervioso.
-Es maravilloso- susurré aún con los ojos cerrados, disfrutando del lugar.
-Lo es-coincidió.
-¿Cómo lo encontraste?-inquirí abriendo los ojos para observarlo.
-Fue hace varios años, en mi adolescencia- susurró perdido en sus pensamientos- Tuve un conflicto con mi padre, salí enojado de casa y llegue hasta aquí- suspiró- Prometí que volvería y que nadie sabría de que este lugar existe.
-Rompiste tu promesa- le dije.
-No la rompí- dijo y sonrió-Ese día también prometí que traería aquí a la persona más importante de mi existencia.
Sus palabras me cortaron la respiración. Yo, la persona más importante de su existencia.
Mi corazón iba a salir a bailar en medio del prado, de lo feliz que se encontraba.
-¿Yo soy la persona más importante de tu existencia?-le pregunté tartamudeando.
-Eres y serás lo más importante de mi vida Bella- susurró- Quiero pasar mi vida entera a tu lado.
-Edward- susurré con voz temblorosa- Yo también quiero estar mi vida entera a tu lado.
-Te amo Bella- murmuró besando mi frente.
-Te amo Edward- susurre trazando la línea de su mandíbula.
Acurrucó mi rostro entre sus manos, me beso lenta y dulcemente, sin prisas, con un amor que se desbordaba y hasta lo podían sentir en la china.
Me tomó en sus brazos y me cargo hasta el centro del prado. Me colocó con cuidado en este y se posiciono arriba de mí.
Besó cada centímetro de mi rostro, mientras yo acariciaba la textura de la piel de su espalda.
Trazo una línea con su dedo índice desde la cima de mi cabeza hasta mi ombligo que envió millones de descargas eléctricas a mi cuerpo.
Volvió a apoderarse de mis labios, para fundirnos en un beso apasionado.
Poco a poco quite los botones de su camisa, ya fuera trace con mis dedos las líneas de su esculpido pecho. En un movimiento ágil di la vuelta y me posicione encima de él.
Empecé a dejar besos por su cuello, mentón, labios, mandíbula, para luego bajar a besar su glorioso torso desnudo. Trace círculos en él con la yema de mis dedos y pude sentir como Edward se estremecía.
Sentí su gran erección y me frote en ella, haciendo que Edward emitiera un alto gemido de placer.
Alcancé el cierre de sus pantalones y lo baje, se lo quite con lentitud. Lo tiré en alguna parte del prado y me quite mi camisa quedándome sólo con un sostén de encaje.
Edward me hizo girar para volver a quedar encima de mí, rápidamente quito mi pantalón y beso mis muslos.
Atrapo mis labios con astucia, explorando con su lengua hasta el rincón más secreto de mi boca.
Mordió mis pechos por encima del sostén y yo arqueé la espalda, para que quitara mi sostén, luego de que lo hizo, tomó un pezón en su boca succionándolo y mordisqueándolo, mientras que al otro lo masajeaba. Mi mente se nublo por su acción que me provocaba tantas sensaciones y lo único que lograba articular era Edward.....
Rasgo mis braguitas y acomodo sus manos a cada lado de mis caderas, metió su lengua en mi centro, moviéndola dentro y fuera cada vez más dentro.
Este hombre me estaba torturando.
-Edward-gemí. Apretó mis caderas y fue más adentro con su gloriosa lengua. Sentí el conocido hormigueo atravesar mi cuerpo y termine en su boca.
Mi respiración era pesada y tenía las manos aferradas a la hierba para poder sostenerme.
En un rápido movimiento tenía a Edward en mi entrada.
-Mírame Bella- susurró. Y así lo hice.
-Te amo- susurré y entro en mí.
Empezó a moverse lentamente afuera y adentro y yo empecé a moverme con él.
-! OH! Edward- gemí.
-Estas tan estrecha......... Bella . . .- dijo empujando fuertemente dentro de mí-! Dios mío! Bella- gimió Edward embistiéndome más rápido.
-Edward- gemí clavando mis uñas en su espalda, al sentir aquel asombroso hormigueo que me llevaba a conocer dimensiones desconocidas y maravillosas.
-BELLA-gritó Edward y con eso termino en mí.
Volamos a los cielos juntos......
Nuestras respiraciones eran pesadas, salió de mí y me acomodo en su pecho.
-Te amo Bella- susurró.
-Yo también te amo Edward- susurré. Jamás me cansaría de decírselo.
Permanecimos en silencio por unos minutos escuchando el canto de los pájaros que se paraban en los árboles del prado para deleitarnos con sus risueñas melodías.
-Tenemos que volver Edward- le dije.
-No quiero- dijo como niño chiquito.
-Vamos- le dije parándome para tomar mi ropa.
Cuando llegamos a donde se encontraba los demás. Jasper y Alice jugaban uno, mientras que Emmet, Rose, Esme y Carlisle nos miraban divertidos.
-¿Donde estaban?-preguntó Emmet soltando una risotada.
-Lleve a Bella a conocer un lugar- respondió Edward teñido de rojo al igual que yo.
-Haciendo cositas malas en medio del bosque- dijo Emmet riendo- Sexo salvaje en la selva by Edward and Bella.
Todos rieron por el comentario de Emmet. Yo abrase a Edward escondiendo mi rostro en su pecho.
-Ignora a Emmet, a veces se pasa con sus bromas- me susurró al oído.
-Planeando otra aventura salvaje Ed- dijo Emmet provocando nuevamente que los demás volvieran a reír.
-Basta Emmet- dijo Edward irritado.
-Tranquilo Ed- le dijo Emmet con una gran sonrisa.
-Nos vamos familia-anunció Edward.
Carlisle y Esme se acercaron a despedirse. Carlisle me abrazo y me invitó a una cena que realizaría en su casa, gustosa acepte. Quien lo iba a decir, Isabella Swan nuera de Carlisle Cullen uno de los tipos en la que base mi tesis creando estrategias para atraparlo. Nadie lo creería.
Esme me dio un abrazo maternal de esos que tanto extrañaba. Ella me recordaba mucho a mi madre, claro que mi mamá estaba un poco loca.
-Bella espero que vayas a la cena- dijo con una sonrisa.
Asentí.
-Te diré un secreto- susurró bajito.
-¿Qué?-inquirí.
-Nunca había visto a mi hijo tan feliz, se ve que lo amas mucho- dijo.
-No tienes idea de cuanto lo amo Esme- le dije.
Sonrío.
Edward POV.
Desde aquella tarde cuando ella entro a mi consultorio supe que sería la mujer de mi vida. Lo que sentía por Bella era algo extraordinario, hasta parecía enfermizo. Estar lejos de ella me causaba un dolor insoportable.
Sé que las cosas iban muy rápido para mi gusto, pero amaba a está mujer más que a mi vida y la necesitaba cerca de mí todo el tiempo.
Ya la había presentado a mi familia, quienes la adoraron desde el primer momento. Pero quien no podía adorar a esa criatura celestial, que irradiaba amor por todas partes.
Mientras manejaba camino a la universidad a buscar a Bella. Recordé que no conocía nada sobre sus padres, tenía que hablar con ella al respecto, pues quería que nuestra relación se formalizara.
Al llegar Bella se encontraba hablando con una chica de lentes, se veía que eran tan tímida como ella, ya que al verme se despidió.
-Hola amor- dijo Bella entrando al auto.
-Hola mi vida- le dije y la bese- ¿Qué tal tu día?-le pregunté.
-Bien-respondió con una sonrisa- ¿Y el tuyo?-inquirió.
-Bastante bien- le dije pensativo.
-¿Qué sucede Edward?- me preguntó preocupada. A Bella jamás se le escapaba nada.
-Bella quisiera conocer a tus padres- le dije.
Bella cambio de color al oírme, estaba más blanca que un fantasma.
-Tranquila amor, respira- le dije y lo hizo.
-¿Para que quieres conocerlos?-inquirió nerviosa.
-Bella quisiera formalizar lo nuestro, ya llevamos un mes saliendo. Es tiempo de conocer a tu familia. ¿No crees?- le dije.
-S...Sí- tartamudo- Me pondré en contacto con mi madre.
-Perfecto- le dije con una gran sonrisa.
Llegamos a mi departamento y Bella se fue a preparar la cena.
Aproveche estar a solas para llamar a Peter, me preocupo mucho como Bella reacciono cuando mencione lo de sus padres. Quería saber si tenía algún problema con ellos.
-¿Hola?-contestó Peter.
-Peter-le dije- Es Edward Cullen necesito que me hagas un favor.-le pedí.
-Claro Edward- dijo- Tu dirás.
-Necesito que investigues todo sobre Isabella Swan, absolutamente todo lo que tenga que ver con ella- le dije.
-¿Para cuando?-me preguntó.
-Lo más pronto posible-le dije.
-Mañana en la tarde tengo esa información- me dijo.
-OK. Gracias- le dije y colgué.
Una de las ventajas de pertenecer a la mafia, es obtener información rápida.
Me sentía fatal por investigar a Bella. Pero necesitaba saber el ¿por qué? de su reacción.
