Bien dicen que la mentira siempre sale a la luz.
Ahora que Edward quería conocer a mis padres. ¿Qué demonios iba hacer para que no hablaran de mi carrera y para esconder que Charlie es policía?
Genial Bella... ahora todo quedará al descubierto y tú quedaras como la mentirosa más grande del universo. Y Edward nunca te perdonara. Lo tienes merecido por mentirosa..... Susurró una voz en mi interior.
-Cállate- le dije.
-¿Hablando sola, amor?- preguntó mi Dios Griego entrando a la cocina.
-Eso creo-dije un poco nerviosa.
-Bella-susurró-Cuéntame de tus padres.
Esto ya era demasiado para mí. ¿Y ahora que inventaba?
-¿Qué quieres saber de ellos?-inquirí restándole importancia.
-Hummm..........-murmuró- ¿De qué trabajan?
-Mi madre es maestra- le dije.
-¿Y tu papá?-inquirió.
El sonido del microondas interrumpió nuestra conversación y se lo agradecí infinitamente, no estaba segura de poder mentirle.
-La cena esta lista- anuncie.
-Que bien amor- dijo besando mi cuello- Porque muero de hambre.
Cenamos entre risas recordando las ocurrencias que había dicho Emmet, y agradecí a Dios que Edward hubiera olvidado el tema de mis padres, por el momento. Ya que sabía que tarde o temprano volvería a preguntar.
La mañana trajo consigo un sol deslumbrante, abrí los ojos y me encontré con que Edward no estaba a mi lado. Supuse que lo llamaron temprano del hospital.
Me prepare un poco de fruta y mi droga "El Café"......Tomé un baño y limpie un poco el departamento, ya cuando vi que se acercaba la hora del almuerzo me tumbe en el sillón y con manos temblorosas tome el teléfono. Debía hacer esto ahora o nunca.
-¿Alo?-contesto mamá. Al primer timbre.
-Hola mamá- la salude.
-Bella mi amor- susurró- ¿Cómo has estado?-preguntó.
-Bien mamá- susurre con un nudo en mi garganta- Te extraño.
-Yo también mi bebé- dijo mamá.
-Mamá podrías venir a mi departamento- le pedí.
-¿Sucede algo?-inquirió.
-Necesito que me ayudes- me límite a decirle.
-Estaré allí hoy en la noche- me dijo.
-Te quiero mamá- le dije.
-Yo también Bella- dijo y colgó.
Llame varias veces a Edward a su celular para avisarle que no dormiría con él en la noche, pero no respondió ninguna de mis llamadas.
Tome mis cosas y me dirigí a mi departamento, mi madre estaría llegando en solo tres horas.
Estaba ansiosa, no hacia más que caminar de un lado a otro por la sala. No tenía idea de como decirle la verdad a Renne.
Fui a la cocina por un vaso de agua para calmarme, cuando el sonido del timbre me sobresalto.
Corrí hacia la puerta, para recibir a mi mamá. Al verla sentí esperanzas de que Edward pudiera perdonarme por haberle mentido. La abrase con fuerzas y como siempre me sentí pequeña y llore.
-¿Qué paso Bella?- me preguntó Renne preocupada.
-Soy una mala persona mamá- le respondí entre sollozos.
-Eso no es cierto Bella- dijo mi madre.
-Si lo es- la contradije- Soy una mentirosa mamá.
-Ni siquiera sabes mentir- dijo.
-Lo hice- dije llorando más fuerte- Le mentí a la persona que amo.
-Bella mírame- me dijo. Y lo tuve que hacer.- Quiero que me cuentes todo.
Respire varias veces tratando de calmarme un poco.
-Renuncie a mi trabajo- dije.
-¿Qué?- preguntó Renee sorprendida.
-Me asignaron infiltrarme a la familia de los mafiosos más poderosos del país. Y termine enamorándome de uno de ellos- dije
-Debes de amarlo mucho para haber renunciado- dijo mi madre pensativa.
-Lamento haberte defraudado- le dije.
-No lo has hecho- murmuró. La mire incrédula- Bella jamás quise que fueras policía.
-Ah- fui el único sonido que producir.
-No me llamaste para decirme que renunciaste. ¿Qué es lo que en realidad pasa?- preguntó.
Había olvidado lo intuitiva que era mi madre.
-Edward quiere conocerlos, pero el no sabe quien soy mamá- le dije agachando la cabeza.
-No sabe que eras policía- inquirió.
-No- le dije con la vista clavada en mis pies.
-Quieres que le digamos mentiras, mientras buscas la mejor forma de explicarle las cosas- terminó Renee.
-Sí- dije ruborizada.
-Lo haremos Bella- me dijo. Y levante mi rostro para mirar a mi madre sorprendida.- Nunca te había visto tan desesperada, y te apoyare en todo hija.
-Gracias mamá- le dije y la abrase con fuerza.
Oímos el sonido de unas llaves, y me levante a abrirle a mi Dios Griego.
-Hola amor- lo salude y no lo deje decir nada, ya que estampe mis labios contra los suyos. Lo necesitaba tanto que hasta dolía.
-Hija- gritó mi madre- No me presentas a este chico guapo- dijo moviendo las cejas mirándolo.
Edward se ruborizo.
Y lo jale para acércanos a mi mamá que se encontraba en el sillón.
-Mamá el es Edward... Edward ella es Renee mi mamá- los presente.
-Un gusto Edward- dijo mi madre abrazándolo.
-El gusto es mío señora- le dijo Edward.
-Nada de señora- dijo Renee frunciendo el ceño- Llámame Renee o es que ya estoy muy vieja.
-Claro que no-dijo Edward con una sonrisa.
Renee lo pensó un momento.
-O será que ya quieren hacerme abuela- soltó mi madre, y por casi me desmayo.-Porque estoy segura que ya hacen cositas malas- dijo con un risita tonta.
Perdí el color y Edward se encontraba igual que yo.
-Mamá...- me queje. Estaba tan avergonzada.
-! OH! Bells estoy segura como que me llamo Renee de Swan que este guapo-señalo a Edward- te quito lo niña- dijo riendo.
Mi cara debía parecer un árbol de navidad. Y Edward no ayudaba mucho ya que se mordía el labio para contener una carcajada.
-Mamá... por favor...-logre articular.
-Tranquila hija. A mi no me molesta que ya no seas una niña, creo que a quien le molestara será a tu padre, pero eso yo lo puedo manejar- dijo con una mirada picara.
-No necesito detalles- le dije y Edward no lo soporto más y soltó una sonora carcajada que fue seguida por la de mi madre.
-Y bien cuando salimos para Forks- dijo mi madre luego de calmar un poco su risa.
-No lo sé- le dije.
-Podríamos salir mañana mismo- sugirió Edward.
-No lo creo- dijo mi madre- A estas alturas no conseguiremos pasajes.
-No iremos en un vuelo comercial Renee- le dijo Edward.
-¿Entonces como nos iremos?-inquirí.
-En el jet de mi familia- dijo Edward.
-Bien- dijo mi madre levantándose del sofá- Iré a llamar a Charlie. Un placer conocerte yerno- dijo mi madre, pronunciando la última palabra más fuerte de lo debido.
-El placer fue mío Renee- dijo Edward.
-Hasta mañana chicos- dijo riendo- Si deciden tener.... Ustedes saben no hagan mucho alboroto, pues tengo un poco de sueño- dicho esto se dirigió a mi recamara entre risas.
- A veces mi mamá puede ser...- susurre apenada.
-Encantadora- dijo Edward- Te pareces físicamente mucho a ella Bella, pero en personalidad veo que no.
-Para nada-coincidí.
-¿Puedo pedirte algo?-preguntó.
-Lo que quieras- respondí.
-Podría Alice acompañarnos al viaje-pidió.
-Claro- dije con una sonrisa.
¿Por qué querría Edward que Alice fuera a Forks?
-A lo mejor hasta Emmet se nos une- dijo.
-Sería fantástico amor. Así visitaríamos un bar en Port Ángeles que me fascina-dije.
-Excelente- exclamo. Tomo mi rostro entre sus manos y me beso con dulzura.
-Debo irme o tu madre pensara que estamos haciendo cositas malas-dijo con una risita.
-Hasta mañana- le dije besándolo.
-Hasta mañana- repitió mordiendo mi labio inferior.
Cuando Edward cruzo la puerta, me dirigí rápidamente al teléfono. Sólo una persona podía confirmar mis sospechas.
-Bueno- dijo.
-¿Qué pasara este fin de semana?-le pregunté.
-Vienen unos posibles rivales- respondió.
-Gracias Jazz- le dije y colgué.
Así que Los Cullen necesitaban salir de la ciudad por si se presentaba algún ataque.
Me dolía mucho que Edward no me tuviese la suficiente confianza, como para contarme sobre los negocios a los que se dedicaba su familia. Pero si hablamos de confianza estábamos a la par, pues yo no tenía las faldas suficientes para decirle la verdad.
Salimos a eso del mediodía hacia Forks. Para mi gran sorpresa a parte de Emmet y Alice, se nos unió Esme, Rose y mi querido amigo Jasper quien hacia como si yo no existiese.
Al llegar a Port Ángeles nos esperaban dos camionetas, que nos transportarían hacia Forks.
-¿Te pasa algo amor?- me preguntó Edward.
-No- respondí.
-Estás muy callada- susurró.
-Es por mi papá- le dije- No sé como se lo tomara.
-Lo tomara de maravilla Bella- dijo mi madre.-No te preocupes- Sonrió.
-Gracias por invitarnos a quedarnos en tu casa Renee- dijo Esme.
-Es un placer tener a mi nueva familia en mi hogar- dijo mi madre- Así que no tienes nada que agradecer Esme.
Esme sonrió.
-Es allí- le gritó mi mamá a Edward señalando nuestra casa.
Bajamos de los autos. Y los chicos bajaron nuestras maletas.
-Es bellísima tu casa Renee- dijo Alice con una gran sonrisa.
-Gracias- dijo mi madre con una sonrisa.
-BELLA- gritó mi padre y corrió hacia mí, envolviéndome en un fraternal abrazo.
-Papá- susurre con lágrimas cayendo a cantaros por mis mejillas.-Te he extrañado.
-Yo también hija- susurró.
-Y a tu amada esposa no la piensas recibir- dijo mi madre con los ojos llenos de lágrimas al vernos.
-Claro que sí amor- dijo mi padre y le planto un beso.
Carraspeé, ya que teníamos mucho público para sus demostraciones amorosas.
-Lo siento- dijo mi madre apenada- Chicos este es mi esposo Charlie el padre de Bella- lo presentó.
Mi padre frunció el ceño y miro a mi madre.
-Charlie ellos son Los Cullen la nueva familia de Bella- dijo.
-¿Qué nueva familia?-inquirió mi padre.
-Veraz amor- dijo mi madre señalando a Edward- Bella es novia de Edward por lo que esta- señalo a Esme, Alice y Emmet- Es nuestra nueva familia.
-Un gusto- dijo mi padre estrechando las manos de Esme, Alice y Emmet. Al llegar a Edward le dio una mirada envenenada.
-Si mi pequeña llega a derramar una sola lágrima por ti te matare- lo amenazo mi padre.
Edward asintió.
-Pasemos a la casa- dijo mi madre animada y tomo la mano de Charlie para entrar a la casa.
Los demás la seguimos.
-¿Cómo han estado?- le preguntó mi padre a Jasper & Rosalie.
-Bien Charlie- respondió Rosalie. Y Jasper la miro ceñudo.
-Ya veo- dijo mi padre mirando a Jasper.
El resto de la tarde la pasamos acomodándonos en nuestras habitaciones. Rosalie y Alice dormirían conmigo, mientras que Esme y Edward dormirían en la de huéspedes. Y Emmet y Jasper dormirían en mi habitación de juegos, la cual mi madre había equipado para futuros nietos.
Ya entrada la noche Esme y mamá se encontraban preparando la cena, y los demás estábamos escuchando un poco de música en la sala, mientras mi padre les contaba anécdotas de su juventud.
Nos reíamos de una travesura de papá, cuando tocaron a la puerta.
-Yo voy- anunció Jasper y fue a abrir.
Luego de unos minutos volvió.
-Bella alguien te busca- me dijo.
-Dile que pase- le dije.
-Pasa-gritó Jasper.
-Bella- gritó.
-! OH!-exclame con lágrimas de felicidad. Y corrí hacia él abrazándolo con fuerza, a lo que él rió.
-Te extrañe mucho bebé- me susurró besando mis cabellos. Inhale su exquisito aroma para poder confirmar que él era real.
-Yo también te extrañe mucho Jake- le dije llorando- No sabes cuanto.- susurre besando su frente.
Me separo de sus fuertes brazos y sonrió con aquella sonrisa que me quitaba el aliento y a la que tanto había extrañado. Aquella que siempre iluminaba mis días.
Frente a mí estaba el sol de mi vida. Jacob Black.
