Cuatro meses.

Ese era el tiempo exacto desde la última vez que lo vi.

Mi vida ya no era la misma... Mis amigos estaban muy disgustados conmigo, a decir verdad no sé que más querían de mí. Trataba de ser normal; levantarme cada mañana y desayunar y pasar el resto del día en mi habitación o a veces salir con ellos cuando querían divertirse. Aunque yo no me divertía. Para nada, tenía meses que ni siquiera sonreía.

Creo que todo lo que me pasa, y el hecho de como me siento me lo merezco.

Me merezco el odio de él. Y eso...Eso me está matando.

Como de costumbre me encontraba en mi recamara con la vista clavada en la pared, no tenía nada interesante, pero mirándola detenidamente me contenía un poco las ganas de llorar y gritar como una histérica.

El sonido de un portazo me sobresalto y mire hacia la puerta, donde estaba Jasper con una mirada asesina. Ya sabía lo que venia cuando me miraba así.

-No puedes seguir así- exclamó Jasper exasperado.

Lo mire y luego volteé mi rostro a la pared nuevamente.

-Bella-dijo y aspiro hondo-Estás sin vida- susurró enojado.

-¿Qué quiere que haga?-pregunte.

-No sé. Cualquier cosa- dijo y se paro frente a mí- Intenta volver a sonreír. Por favor...-pidió.

Se me escapo un sollozo.

Jasper no tenía idea de como me sentía. Él había tenido suerte, Alice lo perdono porque jamás estuvo de acuerdo con los negocios de su familia y sobre todo porque él se convirtió en su vida.

-Ya veo que no cambiaras de opinión- dicho esto salió de la habitación.

Rebusque entre mis cosas mi celular y le marque a Garret, quien me informo de un secuestro que realizarían los Cullen para poder cerrar bien un mal negocio.

Se trataba de una tal Jane quien era la hija del que no había cumplido con ellos. La misión evitar que matarán a la chica, aunque no creía que cayeran tan bajo, es una mujer! Por Dios! Así que lo que haríamos será ayudarla a escapar de ellos.

Los chicos se encontraban en la sala jugando india, cuando entre todos voltearon a mirarme. Jacob como siempre me miro y luego hizo como si no me hubiera visto.

Por Jacob también me sentía fatal, no se tomo bien el hecho de que no quisiera intentar nada con él, pero era por su bien sabía que eso nunca funcionaría y no era justo que el mendingara mi amor. Se merecía a alguien que lo amará y se las jugara por él.

Salí a la terraza y me senté en una silla playera, que en realidad no tenia idea de porque la habían comprado. Es realmente raro tener una silla playera en Forks, un lugar donde siempre llueve.

-¿Cómo te sientes?- me preguntó Alice tomando un banquito y sentándose frente a mí.

-Creo que mejor-respondí.

-Esa no es una buena respuesta Bella- me dijo.

-No puedo decir más nada. Así es como me siento.-dije intentando con todas mis fuerzas no llorar.

-Hable con mi madre- dijo tranquila.

-Lo sabe Jasper-afirme.

Asintió.

-Estaba muy preocupada por todos- dijo Alice sonriendo y de pronto su sonrisa se desvaneció- Él esta muy mal también Bella- me informo.

Mi corazón latió desesperado cubierto aún con el dolor que lo embargaba. Él también sufría. Quería estar con él, para así poder calmar el dolor de los dos. Pero eso era imposible.

-Mi madre quiere verte- me informó Alice.

Fruncí el ceño llena de incredulidad.

-Ella no es como los cabezotas de mis hermanos- dijo Alice.

-Yo pensé- le dije y ella me interrumpió.

-Te entiende por eso quiere hablar contigo- dijo- Vamos a cenar-me jalo hasta el comedor.

Subí las escaleras corriendo, llevaba diez minutos de retraso por culpa del maldito tráfico. Trate de calmar mi respiración al estar frente a la puerta de la oficina de Garret. Gire el pestillo y entre.

-Buenos días- salude y todos me contestaron a coro- Lamento el retraso, el tráfico es insoportable- me disculpe.

-No te preocupes- dijo Kate una nueva agente.

-Bien chicos ahora que todos estamos aquí- dijo Garret sonriendo- Anunciare quien se hará cargo de está emboscada.

La oficina se lleno de murmullos.

-Isabella Swan estarás a cargo de esto- dijo Garret con una sonrisa.

Lo mire incrédula. Tenía que enfrentarme a él nuevamente y eso sólo serviría para que me odiara más.

A eso de las ocho de la noche rodeamos la bodega donde se encontraba la joven, las luces estaban encendidas y afuera había tres camionetas y el Volvo de Edward, lo que lógicamente significaba que estaba allí.

Empecé a temblar de miedo, pero no temiendo que me sucediera algo, sino que tenia pavor a que me rechazara si llegara a verme.

-Es hora Bella- dijo Kate.

Sujete con fuerza mi arma y camine hasta el portón de la bodega seguida de cuatro agentes más.

-Entrare sola- les avise y asintieron- Los llamare si necesito ayuda. Luego de dar las instrucciones entre a la bodega.

Me escondí detrás de unas cajas y se oía el alboroto. Una muy fuerte discusión.

-Sólo págale a mi padre- dijo Emmet con voz tranquila.

-No tengo el dinero- dijo el hombre. Sabía que esa voz la había escuchado en algún lugar.

-Lo tienes- dijo una voz aterciopelada. Mi corazón dio un vuelco al escucharlo.

-No lo tengo-volvió a decir aquella voz.

-Mientes- grito Edward.

-! Carajo! Cullen tengo unas putas ganas de matarte- exclamó la voz.

-Hazlo- lo reto Edward.

Salí de mi escondite, esta discusión iba para mal. Podían herirlo y eso jamás lo permitiría. Si era necesario pararme frente a él para que la bala me atravesar a mí lo haría sin pensarlo.

Era Cayo quien lo apuntaba y se veía decidido a dispararle. Edward no tenía el arma en su mano. ! Maldita sea! él estaba desprotegido, pude ver a Emmet sosteniendo a una chica. Supuse que esa era la tal Jane.

-Hijo de puta- le gritó Cayo y apunto dispuesto a dispararle.

Jale el gatillo de mi arma y le dispare en la pierna. Este termino en el piso jadeando de dolor.

Edward giro lentamente su rostro para saber de donde había provenido el disparo. Y sus ojos se encontraron con los míos y en ese instante todo a nuestro alrededor desapareció.

Lo amaba tanto y volver a ver aquellos ojos verde esmeralda hizo que volviera a respirar bien después de mucho tiempo.

Necesitaba hablar con él, poder suplicarle que me dejara explicarle como habían sucedido las cosas. Poder decirle que lo amaba demasiado y que estaba dispuesta a todo por él, igual como lo había hecho antes.

Nuestra burbuja privada fue interrumpida, por un muy enojado Cayo que no hacia más que maldecirme y amenazarme que las iba a pagar.

Emmet tomo a la chica en brazos y le hizo señas a Edward antes de salir de la bodega corriendo, bueno estaba obviamente escapando. Mire a mí alrededor para asegurarme que nadie había entrado conmigo. Un hombre de pelo negro entro apresurado a la bodega y se llevo a Cayo quien no paraba de jadear por el dolor de la bala.

Yo por mi parte sólo me quede ahí como una estúpida mirándolo, esperanzada a que me sonriera. ! Qué Masoquista eres Bella! Pero lo que hizo me dejo sin aliento corrió hacia mi y me cargo como un costal de papas, no forceje estaba demasiado abrumada para moverme, sólo sentí cuando sin querer "nótese el sarcasmo" mi arma cayo al suelo. Escuche disparos y cuando Edward giro para salir de la bodega vi que eran mis compañeros. Para ellos yo había sido secuestrada.

Llegamos a su volvo y me coloco en el asiento del copiloto, subió a la velocidad de un rayo y puse en marcha el auto saliendo disparado por la autopista de la ciudad.

Viajamos alrededor de quince minutos, ninguno de los dos hablaba y era un silencio demasiado incomodo. Edward dio una cuerva entrando por un camino rodeado de árboles, acelero un poco más me sentía como en la película rápido y furioso, y eso que nadie nos perseguía. En menos de dos minutos estábamos frente a una linda cabaña.

Rodeo el auto y me abrió la puerta, él siempre tan caballeroso hasta con las personas que no lo merecían como yo por ejemplo. Suspire.

Abrió la puerta y me hizo una seña para que entrara. Ya dentro camino a una linda salita de estar y encendió la chimenea que se encontraba allí.

El silencio reinaba a nuestro alrededor. Sabía que él no lo rompería, así que inhale una buena cantidad de aire para darme valor y poder hablar claramente.

-Edward- susurre- Lo siento...- solloce. Qué ridícula me sentía, se valiente mujer. Me recrimine.

-¿Por qué Bella?-me preguntó con voz rota.

Escucharlo hizo que me sintiera peor que todo este tiempo.

-Necesito que me escuches- le suplique tomando su mano y él la soltó. Sentí como mi ya muerto corazón se rompía en pedazos.

-Te escucho- me dijo con voz fría.

-Me asignaron atraparlos, ese era el caso más deseado por todos los agentes. Necesitábamos entrar a sus vidas como conocidos, por eso concrete la cita en el hospital.-pase las manos por mi cabello- Cuando te conocí todo cambio, no me sentía capaz de hacerte daño ni de jugar contigo.

-Entonces por qué lo hiciste- grito.

-Yo no jugué contigo- le grite- Sólo que no tuve la suficiente valentía para decirte la verdad.

-Lo hubiera dicho- me dijo.

-No fue fácil- solloce- Estaba aterrada porque me odiaras igual que lo haces ahora. Por eso renuncie a mi trabajo, porque estaba enamorada de ti y sabía que si seguía trabajando eso era como traicionarte.

-De todas formas lo hiciste, de nada te sirvió renunciar ya que volviste a lo mismo- dijo señalando mi uniforme.

-Lo hice porque la verdad creo que esto- señale mi uniforme- Mis padres y mis amigos es lo único que tengo en la vida- dije.

-¿De verdad me amaste?-me pregunto.

-No te amaba Edward- dije- Te Amo- susurre rogándole a los cielos que me creyera.

Porque no había verdad más pura que está.

-Que buena capacidad de mentir tienes Bella- dijo con odio.

Le di la espalda, no soportaba ver el resentimiento que translucía su mirada.

-No soy una mentirosa- chille frustrada- Te amo Edward Cullen tanto que ni siquiera tú puedes llegar a imaginarlo. Te amo como nunca he amado a nadie, y creo que merezco todo lo que me ocurre- trate de calmarme.- Pero jamás te atrevas a poner en tela de juicio mis sentimientos.- le espeté.

Ya no servia de nada seguir allí, le había suplicado prácticamente que me perdonará, sólo faltaba arrodillarme. Exhale e inhale un par de veces y me volteé para irme. No sé como demonios regresaría, algo se me ocurría.

Él seguía al otro extremo de la chimenea con la mirada perdida. Camine apresurada a la puerta, al girar el pestillo sentí unos fuertes brazos girándome. Me acorralo entre la puerta y su imponente cuerpo de Dios Griego.

Mi respiración se volvió agitada y mi corazón latió desbocado en mi pecho, pensé que en cualquier momento saldría disparado. Pego su frente a la mía y unió nuestros labios en un beso tan necesitado que parecía que de eso dependía nuestras vidas.

Su sabor dulce era más embriagante del que recordaba, entrelace mis manos en su cuello para poder profundizar más el beso, si es que eso era posible. Mientras él tenía encarcelada mi cintura.

-Te Amo Bella...-susurró contra mis labios. Y puedo decir que volví a la vida.

-Yo también Te Amo- le susurre acariciando su melena cobriza.-Tenía tantas ganas de volverte a ver- le confesé escondiendo mi rostro en el hueco de su cuello.

-Perdóname por ser tan cabezota y estúpido. ¿Sí?-inquirió con su sonrisa torcida.

-No tengo nada que perdonarte- le respondí con el corazón latiendo apresurado.

-Jamás volverás a separarte de mí-sentencio.

Yo sólo pude asentir y volví a unir nuestros labios.

Bueno mientras escribía este capítulo, me deje inspirar por la canción La Mirada- D´Paso. (SE LAS RECOMIENDO ES TRISTE :(, PERO CON UNA LETRA MUY LINDA...AMO ESA CANCIÓN).

DEJEN reviews PORFIS. A VER QUE LES PARECIÓ LA RECONCILIACIÓN ¿?.

SE LES QUIERE DE GRATIS.......

BESOS Y ABRAZOS.

LU393... Luissy =))