Los personajes pertenecen a S.M, la historia es de mi autoría.

Jane POV.

Mientras él manejaba no podía dejar de llorar. Sabía que ellos podían hacer conmigo los que se les ocurriera y todo por culpa de los malditos negocios de mi padre, si supiera cuanto lo detestaba.

Seque las lágrimas que corrían por mis mejillas tratando de calmarme, estaba débil como jamás imagine sentirme en la vida.

Desvíe la mirada del paisaje y lo observe; a pesar de que debería detestarlo con todas mis fuerzas, como se suponía que tenia que ser, no podía lograrlo, a pesar de todo no me había maltratado.

Alto de metro noventa, musculoso de cabello oscuro rizado y piel pálida así era Emmet Cullen, el hombre que se encontraba manejando el auto llevándome a quien sabe donde.

Volví a observar el paisaje, no quería que me pillara observándolo. Al cabo de diez minutos doblo en una esquina y se introdujo en una carretera silenciosa, aparco frente a una bella cabaña y bajo del auto. Me quede quieta esperando a que él diera las órdenes, fue entonces cuando abrió mi puerta y me ofreció su mano, la tome titubeante y caminamos hacia la puerta.

Toco el timbre más de tres veces, parecía insistente bufo frustrado y yo aparte la mirada para que no tomara su rabia contra mí, ya mucho miedo sentía.

Mientras esperábamos a que alguien atendiera los dientes me castañeaban por el frío del lugar, no llevaba ropa adecuada para combatirlo y pensé que me congelaría.

-Edward ábreme la maldita puerta, sé que estas allí.- dijo irritado.

-Ah. . . Emmet.- susurraron del otro lado.

Abrieron la puerta lentamente, y me jalo con brusquedad para entrar. Una joven de rostro amable me ayudo a sentarme en uno de los sillones, mientras yo no dejaba de temblar.

-Espero que no le hayas hecho nada Emmet- dijo al que conocía como Edward observándome detenidamente.

Emmet no era un santo, pero a pesar de todo no me había lastimado así que lo defendí.

-No...-tartamudee aún cuando me castañeaban los dientes.-Él no me ha hecho nada. - termine bajando la mirada.

-¿Cómo supiste dónde estábamos?- le pregunto Edward.

-Intuición- respondió.-Hola Bellita. ¿Cómo estás?- saludo a la chica.

-Perfectamente- le sonrió esta.-Pueden hacer un té para...- dirigió su mirada a mí.

Iba a presentarme cuando él se adelanto.

-Jane- dijo Emmet con tanta ternura, temí que mi imaginación me estaba jugando una mala pasada.

-¿Pueden?- volvió a inquirir la chica.

-Claro- susurro Emmet y salió junto a su hermano, a lo que supuse era la cocina.

-Espera un momento, voy por una manta- susurro la chica y asentí. Se lo agradecía infinitamente porque probablemente si ella no lo hacia moriría de frío.

La chica llego con unas toallas y mantas y las coloco en mis hombros, me aferre a ellas para poder así aplacar el intenso frío.

-Aquí está- dijo Emmet ofreciéndome una taza.

La tome con manos temblorosas, probé el té y sabia riquísimo a parte estaba calientísimo y sirvió de gran ayuda para calmar un poco el temblor de mi cuerpo.

-¿Dónde piensan dejarla?- pregunto la chica.

Mire la taza esperando la respuesta.

-Ella se ira con nosotros.- respondió Emmet mirando con mala cara a Edward quien fruncía el ceño.

-Maldita sea- exclamo Edward.

Pegue un salto por su repentino grito. Y sentía que me ahogaba de miedo al oír el sonido de los helicópteros acercarse, solo podían ser la policía. Si se daba un enfrentamiento podrían o matar o llevarse preso a Emmet y eso no podría soportarlo. No sabía que me pasaba toda mi vida me la pase entre las sombras, resentida con los demás, pero por primera vez en mi existencia le halle sentido a mi vida y todo absolutamente todo lo que estaba sintiendo era por aquel hombre fornido con cara de niño que me volvía loca.

-Es la policía.- dijo la chica con voz con cierto tono de histeria

-Lo sé.- susurro Edward

Emmet se alejo de nosotros, mientras hablaba por celular gritando y dando órdenes.

-Tenemos que correr por la parte trasera de la cabaña, un auto nos estará esperando.- dijo Emmet.

Los helicópteros se oían cada vez más cerca.

-Ya vámonos- ordeno Edward.

Mire a Emmet preguntándole a través de mis ojos que sucedería conmigo, él me miraba sin respuestas.

-¿Quieres irte con nosotros?- preguntó la chica tomando mi mano y sonriendo.

Volví a mirar a Emmet y este bajo la cabeza.

-Nos tenemos que ir- nos apresuro Edward.

-Sí...-susurre no me separaría de él, hasta que él mismo me lo exigiera. Me pare del sillón y tome su mano con temor a ser rechazada, pero ocurrió todo lo contrario entrelazo nuestros dedos y me sentí protegida, segura y aunque esos helicópteros volaran sobre nuestras cabezas sabia que junto a él nada podría sucederme.

Y fue simple sacar una conclusión de mis reacciones; me estaba enamorando irracionalmente de Emmet Cullen

Salimos por la parte trasera de la cabaña. Corrimos por el bosque alrededor de quince minutos hasta llegar a una carretera donde nos esperaban dos camionetas, seguidas por un ejército de hombres armados. Los hombres nos ayudaron a entrar al auto, mientas Emmet y su hermano se sentaba en los puestos delanteros.

No sé en que momento me dormí, cuando desperté tenía la cabeza apoyada en el hombro de la chica quien también dormía, el auto lo manejaba Emmet y su hermano mantenía los ojos cerrados su respiración era demasiado superficial para que estuviera dormido. Levante la cabeza y la chica se removió y despertó.

-Jane- dijo sonriendo-Creo que no me he presentado. Soy Bella Swan.

Asentí, esbozando una débil sonrisa.

-Compramos algo de comer chicas- comento Edward y nos paso bolsas de comida.-Llegaremos en una hora.

Fruncí el ceño y mire por la ventanilla, para ver a los helicópteros.

-Nos perdieron la pista hace una hora-dijo Emmet sonriendo.

-OK.

Los chicos se enfrascaron en una conversación sobre béisbol, mientras nosotras comíamos. La comida me sentó bien pues no me sentía tan débil.

-¿Cuántos años tienes Jane?-pregunto Bella.

-Cumpliré veinte en dos días- respondí bebiendo un poco de soda.

-Celebraremos tu cumpleaños- decidió.

Viajamos por cincuenta minutos más, hasta entrar en una propiedad privada. Edward nos ayudo a bajar del auto, y Emmet se dirijo a hablar con un señor muy parecido a su hermano.

-Entremos-susurro Bella caminando hacia la imponente casa.

Nos dirigimos hacia una salita. Recosté mi cabeza en el cómodo sillón y cerré los ojos para alejarme de la realidad, aunque sólo fuera un instante.

-Buenas tardes-susurro una voz profunda.

Abrí los ojos lentamente, para volverme a encontrar con el señor parecido a Edward.

-Te pareces mucho a tu padre-comento.

-Lamentablemente- dije haciendo una mueca.

Soltó una carcajada.

-Me imagino que sabes que te está buscando-inquirió.

Asentí.

-Con nosotros estarás segura.

-Lo sé.

. Me imagino que estás cansada, deberías ir a dormir un poco.

-Yo la acompaño- ofreció Bella.

La habitación revestida de paredes claras, era más acogedora de lo que espere. Me tumbe en la cama y me deje caer en los brazos de Morfeo.

Inclinó su cabeza para rosar por primera vez sus labios sobre los míos. Sujeto mi cintura con fuerza queriéndome nunca dejar. Yo por mi parte entrelace mis brazos en su cuello y profundice el beso penetrando mi lengua en su boca para clavar el sabor de sus besos en mi alma. Caímos a la cama todavía besándonos, su mano toco la piel debajo de mi blusa, y. . .

-Jane-me removieron- Jane. . . Despierta.

Mis parpados me pesaban cuando visualice que Bella me llamaba.

-Bella...-dije aún soñolienta- ¿Sucede algo?-inquirí sentándome de golpe.

-No, sólo te desperté porque no has comido nada y llevas más de doce horas dormidas- dijo apenada.

-Ah...

-Toma una ducha y baja a almorzar- Dicho esto salió de la habitación.

La ducha resulto fabulosa, renové muchas energías. Mientras iba con la mentalidad de ponerme lo mismo, me encontré con ropa de mi talla sobre la cama, estaba muy bonita imagine que Bella la había traído.

Ya vestida, baje y una joven de servicio me aviso que Carlisle me esperaba en su despacho.

Abrí la puerta con cuidado temiendo alguna mala noticia, pero no me esperaba lo que me encontré. No era Carlisle quien había solicitado mi precencia, sino su gigante hijo.

Las piernas me temblaban por su proximidad, cuando poso sus ojos sobre los míos todo a mí alrededor dejo de existir y sólo éramos él y yo en el mundo.

-Jane. . .-susurro acercándose silenciosamente.

Pose mi mano en su fuerte pecho, delineando tímidamente las líneas perfectas que lo componían y aspirando su esencia entre salada y dulce al mismo tiempo.

Entre abrí mis labios ansiando ser besada, y en menos de un segundo nuestros labios se unieron. Su cuerpo se amoldo al mío como dos piezas de rompecabezas creadas solo para ser unidas...Así nos sentíamos...uno solo, aunque sólo fuera por un momento...Podíamos perdernos de la realidad y crear nuestro propio mundo, vivir cada segundo y si las cosas no salían bien. . . Recordarlo para siempre.

Sus manos trazaron cada centímetro de mi piel, mientras yo me dejaba arrastrar por el nuevo mar de sensaciones...

La ropa poco a poco fue desapareciendo, mostrando nuestros cuerpos desnudos. Fue totalmente nuevo para mí ver a un hombre completamente desnudo...Y eso no paso desapercibido para él, pues me hizo el amor con paciencia, con delicadeza, teniendo cuidado con cada roce con cada caricia. Cuando por fin le pertenecí para siempre, me di cuenta que estaba perdidamente enamorada de él. . .Y jamás podría cambiar.

-Vamos a almorzar bebé-mordió mi hombro mientras reía, luego de amarnos un par de veces- O mejor dicho a cenar.-Rió más alto.

-Debe estar muy frío-. Bromeé mientras besaba su mano. Salte del sillón y tome mi ropa, ruborizada por mi desnudez. Emmet sonrió colocándose sus pantalones.

Ya listos salimos hacia el comedor, pero antes de llegar una voz nos detuvo.

-Emmet- susurro. Voltee para encontrarme de frente con una rubia hermosa. Era tan linda que hasta dolía verla.

-Rosalie.- la saludo y camino hasta ella para abrazarla. Lo que sentí al verlos abrazados, era inexplicable tuve unas ganas inmensas de echarme a llorar.

-¿Cómo has estado?- preguntó la rubia mientras se separaban.

-Maravillosamente- respondió con una sonrisa. Doble sobre mis talones cuando sentí la mano de Emmet sobre mi brazo, y como no saber que era él si sólo su roce provocaba aquellas descargas que me atormentaban el alma.

-Rose...te presento a Jane mi novia.- Mi corazón latió desbocado al escucharlo.

-Mucho gusto- dijo la rubia con una sonrisa sincera.

Asentí sin saber que decir, todavía aturdida por las palabras de Emmet. Su novia...Mi sueño hecho realidad. Quizá por fin en toda mi vida encontraba un lugar en el mundo.

-Buenas Tardes- saludo un chico enorme, gran levantador de pesas. Su piel rojiza y sus blancos dientes llamaban mucho la atención, era realmente guapo, pero no más que mi Emmet. Bueno en realidad yo sólo tenía ojos para él.

La rubia lo miro anonada, y él correspondió a su mirada. Estos dos se traían algo.

-Emmet te presento a Jacob mi novio- susurro Rosalie sonriendo.

Cuando Emmet iba a estrecharle la mano...Un grito nos interrumpió.

-¿QUÉ?-gritó Bella, quien venia entrando seguida de Edward.-Están jugándonos una broma ¿Cierto?-inquirió ácidamente.

Rosalie y Jacob intercambiaron una rápida mirada, mientras Bella tensa esperaba su respuesta.

Hola chicas mis disculpas por el retraso.

Pero lamentablemente fui operada hace dos meses y se imaginaran que con los dolores y cuidadod no tenia tiempo para nada. Espero ponerme al día en todas las historias.

GRACIAS POR SUS REVIEW.

SE LES QUIERE DE GRATIS.

Lu393.