Muchas gracias por todas aquellas personas que se tomaron la molestia de leer esta historia, especialmente a: sweetcarmeen, kira minatoya, Yucemy y Tacaema, porque me obsequiaron un review a lo largo de ésta.
Espero que haya sido de su agrado el final…
Dudas, comentarios, quejas, sugerencias, etc. ¡Bienvenidos!
Beyblade no me pertenece…
~ [ o ] ~ analepsis
-o- cambio de escenario
-oO08( Latidos)80Oo-
por Kiray Himawari
Estaba tambaleando en el pequeño parque frente al Centro, observaba con mirada casi perdida el lugar donde la conoció por primera vez, el lugar donde alguna vez supo lo que era fortaleza, deseos de vivir, entereza, allí conoció a Cindy. Se sentía perdido mientras caminaba por las afueras del hospital ¿cómo podía calmar ese dolor?, ¿a dónde huir?, ¿a quién acudir? No sabía cómo deshacerse de toda esa tristeza que lo embargaba, tampoco sabía a dónde correr y refugiarse, ni tampoco sabía a quién pedirle un consejo, la persona que lo impulsaba, que fungía como guía espiritual ahora estaba tres metros bajo tierra y ni siquiera un millón de años acumulados en lágrimas haría que volviera, estaba solo. Corrió como por inercia hacia ese parque, allí aprendió su primera lección.
Capítulo VIII Refugio Segunda Parte
Las fuerzas lo abandonaron, la luz se extinguió y la oscuridad se apoderó de él.
-o-
Itsuki llegó hasta donde yacía Kai, su esposo iba tras ella. Con cuidado removió su cuerpo, parecía que había adelgazado algunos kilogramos puesto que pudieron moverlo con facilidad y su cuerpo se veía más frágil. Algunos rastros de sangre en su ropa, una pequeña cinta alrededor de su muñeca con el nombre de Kai, número de habitación y el nombre del hospital, así era, había huido. Shota, el esposo de Itsuki, era médico y auxilió a Kai. Shota revisó el pulso y las pupilas, parecía un muñeco sin vida, apenas y se notaba su respiración…
– Creo que este chico escapó del hospital – comentó Shota.
– Es lo más probable – Itsuki lo observó con detenimiento.
– Debemos llevarlo al hospital de vuelta, deben estar buscándolo y no se escucha muy bien su ritmo cardiaco. –
– Eso deberíamos hacer, pero sólo míralo. – señaló con su vista hacia el rostro del bicolor – Ha llorado mucho, tiene los párpados hinchados y su rostro está marcado por lágrimas. ¿Crees que sea conveniente regresarlo a un lugar del que huyó? –
– Sé que tal vez huyó por una buena razón, pero ¿qué te hace pensar que estará bien? Si estaba en el hospital es porque está enfermo, debe volver, Itsuki. –
– ¿Crees que le suceda algo si no vuelve pronto al hospital? ¿Está grave?–
– No, no está grave, pero… –
– Entonces podríamos llevarlo a casa, – interrumpió enseguida – estoy segura de que lo que menos quiere es volver al hospital. Una vez que estemos en casa lo revisarás bien y llamaremos a sus familiares, créeme, no quiere volver al hospital. –
– ¿Por qué estás tan segura? ¿A caso conoces a este chico? – inquirió Shota.
– Sí, es Kai Hiwatari, era un paciente en el Centro, hasta que decidió no volver más. –
Luego de unos minutos en los que llevaron a Kai al automóvil de Shota e Itsuki emprendieron la marcha a casa. Pasó poco menos de media hora y Kai aún estaba inconciente. Itsuki lo miraba de reojo, Kai iba en el asiento trasero, realmente estaba muy cansado puesto que no realizaba ningún movimiento. Arribaron a casa y Shota lo bajó y lo llevó hasta la recámara de huéspedes. Sus brazos y piernas sueltos caían de los brazos de Shota mientras lo conducía hasta la cama, una vez recostado Shota lo revisó con mayor detenimiento…
– Creo que lo sedaron antes de que lograra huir, no me explico cómo es que llegó desde el hospital hasta el Centro, debe estar como a quince minutos en automóvil, es imposible que haya huido y llegado hasta allí – decía con asombro.
– Es porque no conoces a este chico, tiene una resistencia física increíble. –
– Dime una cosa, Itsuki, ¿cómo puedes saber eso? Se supone que tú evalúas conductas psíquicas, no conductas fisiológicas. –
– Es una historia difícil de explicar, este chico ha pasado por demasiadas cosas, cosas que probablemente desearía no recordar. – dijo con seriedad y nostalgia – Debo llamar a su padre, tengo el teléfono en la agenda de trabajo en el estudio. –
Itsuki se dirigió al estudio y buscó el número de Susumo, marcó con rapidez el número y esperó el tono, enseguida le contestó:
– ¡¿Kai? – se escuchó angustioso.
– No, habla Itsuki Nagato, la tanatóloga del Centro Psicológico, Kai se encuentra en mi casa… –
Sin darle más tiempo de explicaciones a Itsuki, Susumo preguntó por la dirección, quería ver a su hijo, encontrarlo y decirle que todo estaría bien.
Itsuki colgó el teléfono y se dirigió a la sala, allí esperaba Shota por alguna explicación del porqué había llevado a un paciente a su casa y no de vuelta al hospital de donde había escapado. Se sentó a su lado…
– Sé que debes preguntarte porqué razón te pedí que lo trajéramos a casa y la respuesta es porque los hospitales y los médicos le traen malos recuerdos a este chico. Su vida ha sido muy difícil y él odia los hospitales, aunque no está muy conciente de ello; sus recuerdos y sus experiencias han sido casi eliminadas como autodefensa. Era mi paciente en el Centro hasta que Cindy murió. –
– Y ¿quién era Cindy? – preguntó intrigado.
– Cindy era su mejor amiga, incluso fueron 'novios' – enfatizó 'novios' con comillas manuales.
– ¿Qué quieres decir con 'novios'? – preguntó con más curiosidad.
– Pues… – el timbre la interrumpió, seguramente debía ser Susumo.
Shota abrió la puerta y justo como se había predicho era él. Se veía muy preocupado y pálido. Le dio entrada y Susumo enseguida preguntó por el bicolor. Lo llevaron hasta la habitación donde dormía, quiso acercarse y abrazarlo, pero Itsuki no lo permitió…
– Por ahora debe descansar, se veía muy mal cuando lo encontramos, creo que corrió por mucho tiempo. – Susumo asentó – Debo hablar con usted, Sr. Hiwatari – dijo con mucha seriedad Itsuki.
Susumo accedió, de todas formas necesitaba saber cómo es que habían encontrado a Kai y dónde. Necesitaba tantas respuestas que parecía estar atormentándose también. Se sentaron en la sala luego que Susumo avisara a los chicos sobre el paradero de Kai, todos decidieron ir a la casa de Itsuki para poder ver a su amigo.
Susumo estaba nervioso, a pesar de saber que Kai estaba en la habitación continua, algo le hacía sentirse mal ¿por qué huyó?, ¿por qué Kai actuaba así?, ¿había afectado tanto la muerte de Cindy?
Itsuki decidió aclarar las cosas una vez que llegaran los amigos de Kai, después de todo necesitaba hablar con todos ellos. Susumo estaba muy impaciente, todo lo que pedía era saber que su hijo se encontraría bien, que ya nada afectaría su vida, que todo estaría bien a partir de ahora. Itsuki le ofreció té de tila para que se tranquilizara, Susumo agradeció el gesto, estaba más que tenso. Pasó alrededor de media hora, tiempo que fue sofocante para el padre del bicolor, y los chicos arribaron a la casa de Itsuki y Shota.
Todos se veían muy angustiados, en especial la castaña. Shota fue quien atendió la puerta, todos agradecieron enormemente la hospitalidad con que se conducía aquel hombre. Estaban en la sala, Shota ofreció té para calmarlos un poco, después de todo Itsuki debía atender a las personas invitadas.
Los segundos parecían una vida y los minutos una eternidad, todos allí querían saber lo que estaba pasando y de esa manera poder ayudar a Kai. Shota echó un vistazo en la habitación donde estaba el bicolor, todo parecía estar bien, no había arritmias, ni movimientos bruscos, no había fiebre ni ningún síntoma que representara gravedad. Luego de cerrar la puerta, Shota volvió a la sala, fue entonce que Itsuki se decidió a hablar.
– Agradezco mucho la paciencia que han tenido para poder escucharme, – se acomodó en el sofá individual, mientras su esposo tomaba asiento a un costado en una silla del comedor – espero que al estar todos aquí podamos encontrar la mejor manera de ayudar a Kai – asintieron.
– ¿Cómo está mi hijo? ¿Cómo lo encontraron? – preguntó nervioso.
– Por ahora Kai está bien, al menos físicamente. – esto sobresaltó a los chicos que instintivamente se sentaron a la orilla del sillón intentando acercarse más – Lo encontramos en el parque frente al Centro en donde trabajo. Estaba desmayado. Mi esposo Shota es médico y lo revisó, notamos que traía la cinta que indica el hospital, pero decidí no llevarlo de vuelta. –
Susumo la miró con cierto deje de rencor.
– ¡¿Por qué hizo eso? Mi hijo está enfermo, necesita atención médica. –
– Entiendo muy bien lo que quiere decir, sin embargo es mi obligación velar por el bienestar de mi paciente por lo que le aseguro que Kai no está ni remotamente bien en un hospital, al menos no le ayuda a sanar su estado emocional. –
Sus amigos no estaban entendiendo nada de lo que allí se estaba hablando, su amigo seguía siendo enigmático después de todo.
– ¿Por qué dice eso? Kai está enfermo, un hospital sirve para sanar a las personas – Tyson parecía no entender, de hecho nadie parecía hacerlo.
– Sé que suena contradictorio, pero más que sanar su cuerpo, Kai necesita sanar su mente, su espíritu. – la miraron sin comprender – Su espíritu y su mente han estado al límite todo este tiempo. Hay cosas sobre el chico que ni el mismo conoce ni comprende. –
El silencio por parte de todos era más que evidente. Shota estaba intentando digerir lo que su esposa decía, era hasta cierto punto confuso para él. Las personas viven pensando en sanar el cuerpo de una u otra forma, pero lo cierto es que el espíritu, la mente y el alma necesitan de esa sanidad para jugar en completa paz con el cuerpo.
– ¿A qué se refiere? – indagó Kenny, su cuerpo temblaba, el nerviosismo y el temor de escuchar malas noticias lo hacían estremecerse.
– Kai tiene varios conflictos sin resolver, tales como la muerte de su madre y la muerte de Ángela. –
– ¿Quién es Ángela? – esta vez Hilari preguntó un tanto exaltada, recordaba que había escuchado a Kai decir ese nombre entre sueños.
– Ángela era la hermana de Kai, mi hija. –
Miraron a Susumo, las cosas parecían tomar sentido, era la hermana de Kai.
– Así es, Kai no recuerda con exactitud lo que sucedió, al parecer bloqueó aquellos recuerdos y ahora, con la muerte de Cindy, ha comenzado traer de vuelta todo aquello que olvidó. De alguna extraña manera reemplazó a Ángela con Cindy, fue como revivirla y darse la oportunidad de convivir y hacerla sentir bien. –
– Ahora comprendo, – intervino Susumo – Cindy se parecía mucho a Ángela, su cabello y sus ojos, incluso quise pensar que podía ser mi hija – suspiró recordado los sucesos del pasado.
– Eso fue lo que pude concluir luego de observarlos por un tiempo. Ambos se presentaba como novios, o al menos eso hacía Cindy, Kai la miraba con mucha ternura y sólo daba el consentimiento para que dijera esas palabras. –
– ¿Es por eso que se presentó así con nosotros? – Ray estaba sorprendido con lo que escuchaba.
Hilari miraba al piso, no alcanzaba a entender lo que le estaban diciendo. La conversación en torno a Cindy y Ángela continuó.
~ [ o ] ~
Ángela murió cuando comenzaba a decir sus primeras palabras, 'Kai' fue la primera. El bicolor tenía cinco años cuando la tragedia sucedió. Era pequeño, pero cariñoso con su hermana. Al principio cuando le fue presentada estaba temeroso, era alguien que desconocía, mas su espíritu se regocijó de alegría. Su madre se veía más feliz que nunca, amaba a su familia. Su posición económica les permitía viajar de un lado a otros mostrándoles a sus hijos la inmensidad y la diversidad del mundo.
Aquella ocasión Kai había elegido visitar Argentina, había apuntado su frágil y pequeño dedito en un globo terráqueo y allí fue donde el destino le dio su primer duro golpe.
En Buenos Aires la vida era muy tranquila, Kai parecía estar disfrutando el viaje al igual que su madre y Ángela, quien comenzaba a crear palabras para denominar lo que desconocía. Susumo estaba feliz, su familia era la mejor del mundo.
Una mañana recibió una llamada desde Japón, en donde se encontraba una de las sucursales de la empresa de su padre. Susumo se apresuró a arreglar sus cosas, debía viajar para firmar unos documentos importantes. Kai no entendía porqué su padre debía volver y dejarlos allí, estaba molesto. Era pequeño y deseaba toda la atención de mundo. Su madre lo reprendió con una sonrisa, pero su capricho era muy grande, él deseaba estar con su padre. Kai se valió de un berrinche para que su padre accediera a llevarlo consigo a Japón, de esa manera se vería obligado a volver pronto a Buenos Aires, donde se suponía se quedarían Ángela y su madre. Susumo no estaba muy convencido de aquella situación, sin embargo aceptó.
Al día siguiente tomaron el vuelo hacia Japón. Kai estaba inquieto, algo le hacía sentirse incómodo, Susumo lo atribuyó al alejamiento momentáneo con su madre. Así pues llegaron a su destino.
Las cosas no estaban muy bien así que hubo la necesidad de permanecer en Tokio. Las noticias llegaron hasta la madre de Kai, fue cuando emprendió el camino de vuelta a casa. El vuelo se retrasó por unas horas debido al mal clima. Una vez emprendido el vuelo no hubo marcha atrás. El clima había mejorado al sur del continente americano, sin embargo su destino no estaba del todo bien. El cielo estaba nublado y había una tormenta eléctrica justo cuando el avión estaba llegando a territorio japonés. El capitán creía que llegaría a salvo, pero no fue así. Un rayo fue a impactarse contra el ala derecha del avión, perdiéndose así el control y estampándose contra el asfalto del aeropuerto.
Una vez extinguido el fuego, el cuerpo de rescate comenzó las labores para recuperar a los sobrevivientes y los cuerpos de los menos afortunados. Susumo y Kai estaban allí cuando todo aquello sucedió. Susumo estaba destrozado cuando se enteró de que en ese avión destruido viajaba su esposa y su hija.
Sin esperar nada corrió hasta el lugar en donde estaban los sobrevivientes, habían pasado casi veinticuatro horas y no había señales de ellas. Habían terminado el conteo de las víctimas: Diez sobrevivientes y treinta y tres muertos. Susumo ya había visto a esas diez personas y no eran ellas. Su mente bloqueó el dolor y caminó hacia donde estaban los restos de las demás víctimas, allí estaban ellas. La madre de Kai abrazaba a Ángela un intento por proteger a la pequeña del devastador impacto. Susumo firmó los documentos necesarios para poder llevárselas consigo, para eso pasaron días.
Kai pasó esos días en casa de su abuelo, Voltaire. El pequeño estaba inquieto, no había nadie que le diera razón sobre su madre y sobre su padre. Varios días después volvió a ver padre, mas éste no parecía querer volver a mirarlo siquiera. Así fue cómo quedó en custodia de Voltaire.
Ese fue el hombre que se encargó de la educación de Kai, así como el entendimiento que hubo por parte del bicolor sobre la muerte de su madre y hermana.
Las cosas cambiaron a partir de allí. Cada día fue tormentoso y peor aún, doloroso. Así pasó el tiempo y Kai se convirtió en quien era: Frío, distante, arrogante, orgulloso; no quedaba nada de lo que alguna vez fue. Sus recuerdos se fueron a lo más profundo de su ser y la cicatriz creció día a día.
~ [ o ] ~
Todo parecía tomar sentido para esos momentos.
– ¿Es por esa razón que Cindy significó tanto? – Max no podía entender cómo que es que su amigo había guardado tanto sufrimiento en su corazón, nadie allí lo entendía.
– Sí, su rostro lo llevó a creer que se trataba de Ángela, aunque no era muy conciente de ello. Para ser honesta lo que descubrí después fue más perturbador. – Hilari pasó saliva y su corazón se sobrecogió – Kai fue sometido a varios tratamientos para poder ayudarlo a bloquear todo eso. Incluso fue sometido a tratamientos poco ortodoxos. De allí que odiara a los hospitales y a los médicos. –
– ¿Por eso pediste traerlo a casa? – esta vez intervino Shota.
Itsuki asintió.
– No es conciente de muchas cosas por las que ha pasado y está pasando. Todo en su vida estaba estructurado, todo era una costumbre, pero cuando su abuelo fue a prisión todo eso cambió. Se volvió susceptible a cambios de estado de ánimo, de allí que se hiciera más evidente su problema del corazón. Todo se convirtió en desequilibrio. –
Nadie podía decir nada. Sus mentes viajaban a través de recuerdos sobre su amigo. Ray parecía asimilarlo más prontamente que el resto de sus compañeros, además de mantener un temple más entero. Tyson sentía que las lágrimas brotarían en cualquier momento y en la misma situación se encontraba Max. Kenny sentía un dolor inmenso, dolor que sabía era un dolor que Kai conocía muy bien, dolor que se enraizó en su interior y dolor que se intensificó con el pasar de los años.
Hilari por otro lado estaba más que afectada. Las lágrimas no brotaban, su corazón estaba acelerado y sin pensarlo más se levantó de su asiento. Todos la miraron. Sus ojos estaban ocultos tras el flequillo, sus manos empuñadas y un temblor en su delgado cuerpo. Sus amigos creyeron que se desmayaría, después de todo, parecía la más afectada, puesto que hacía unas horas se habían enterado de sus sentimientos hacia el bicolor.
Sin dar tiempo a más pensamientos se encaminó hacia la habitación de donde había visto salir a Shota. Los demás la siguieron con la mirada atónitos ante las acciones de la castaña. Itsuki fue tras ella, pero fue demasiado tarde, había llegado a la habitación donde estaba Kai.
Su respiración era muy pausada. Hilari no entendía porqué no había buscado apoyo con ellos, ¡eran sus amigos! Por mero reflejo lo tomó por los hombros y lo sacudió. Shota la detuvo por los brazos, Kai no estaba tan bien para ser tratado con esa brusquedad, sin embargo fue demasiado tarde.
Kai abrió lentamente los ojos cuando sintió que alguien lo movía con insistencia. Sus párpados le pesaban mucho y su vista era distorsionada. La luz que entraba por la puerta lo cegaba un tanto, ya que el resto de la habitación era oscura. Hilari comenzó a sollozar entonces. Kai despertó de golpe, al escuchar aquello. Su vista mejoró tanto como para notar que el lugar le era totalmente desconocido.
– ¿Hilari? – dijo confundido – ¿Dónde estoy? –
La castaña reaccionó corriendo hacia el bicolor, lo abrazó fuertemente. Kai correspondió, aunque no entendía muy bien lo que estaba pasando.
– Kai, yo no tenía idea. – sintió cómo las lágrimas mojaban la pijama blanca que traía puesta – Yo… Yo lo siento mucho – casi se ahogaba entre el llanto.
– Cálmate – le decía mientras la estrechaba más y acariciaba su cabello.
Susumo y el resto de los chicos llegaron hasta el lugar y vieron lo que ocurría. Kai se veía confundido. Alejó de sí a Hilari y vio al resto del equipo y a un hombre bien conocido junto con ellos, además de notar al hombre que hacía unos minutos había visto que sujetaba a la castaña y una mujer que se le hacía familiar.
Parpadeó un poco más…
– ¿Qué hacen aquí? ¿Dónde estoy? – su voz se escuchaba entera, como en los viejos tiempos.
– ¿Te encuentras bien? – inquirió con prisa Susumo pasando al resto y llegando a su encuentro.
– ¡¿Qué hace usted aquí? – su ceño estaba fruncido y su mirada era hiriente.
Itsuki se acercó velozmente para ver lo que ocurría.
– ¿Kai, estás bien? –
– ¿Quién es usted y qué hago aquí? – de repente sintió un opresión y una arritmia en su corazón; instintivamente llevó su mano al pecho y fue cuando notó algo que no debía estar allí – ¿Qué está pasando? ¿Qué significa todo esto? –
Sus ojos mostraban el terror que le invadía.
– ¿Kai? – se acercó Hilari.
– ¿Quiénes son todos ellos? – cuestionó a la Castaña.
– Tu padre, tu psicóloga y su esposo – contestó confundida.
– ¡Yo no tengo padre! – gritó.
Itsuki se percató entonces de lo que ocurría.
– Shota, aplícale un tranquilizante, Kai bloqueó su memoria. Se ha refugiado en el dolor y la negación de nuevo. –
Kai no entendía lo que estaba ocurriendo, únicamente vio acercarse a un hombre desconocido con una jeringa en sus manos. Intentó defenderse, pero ese hombre al que no había visto desde hacía años lo sujetó, con una mirada ansiosa suplicó por ayuda a sus amigos, pero ellos no respondieron al llamado. Poco a poco sintió que la fuerza se iba; el letargo llegó con prontitud.
Todos allí estaban muy afectados por esa escena, nadie esperaba que Kai olvidara todo aquello, eso era una muestra del dolor que tenía consigo. Itsuki los invitó nuevamente a tomar asiento en la sala; mientras tanto Shota se quedó en la habitación viendo que el bicolor estuviera bien, seguía creyendo que necesitaba ir al hospital, aunque esa creencia se estaba volviendo una duda. Salió del cuarto para encontrarse de nueva cuenta con todos en la sala. Una vez más tomó asiento al lado de su esposa.
– ¿Qué fue todo eso? – preguntó Ray a la tanatóloga.
– Eso fue la prueba de que la mente es tan poderosa que es capaz de bloquear el dolor físico y el dolor del alma. – la miraron fijamente sin entender – Kai tiempo atrás borró muchos recuerdos, los cuales se hicieron presentes cuando fue diagnosticado, luego la aparición de su padre y la repentina muerte de Cindy, de a poco había traído recuerdos, pero no estaba preparado para tantas imágenes, para tantos recuerdos dolorosos, así que su mente colapsó, por eso no recuerda lo que ha pasado recientemente, no sé hasta qué punto haya olvidado, pero su reacción cuando sintió su herids me hace pensar que no recuerda ni a Cindy, ni la cirugía, ni nada de lo sucedido en los últimos meses. –
– Es probable que no recuerde que he vuelto ¿cierto? – preguntó Susumo con un sentimiento amargo.
– Es lo más probable, incluso ni siquiera tenga conocimiento del problema que padeció, eso sólo podremos comprobarlo hasta que despierte de nuevo. ¿Cuánto tiempo durará el efecto? – se dirigió a su esposo.
– Fue muy poco, probablemente un par de horas – todo aquello era lo más fuerte que había escuchado en su carrera como médico.
Otorgar un diagnóstico es sencillo, tratar el problema con prontitud, sanar el dolor en el momento, pero ¿qué ocurre cuando el problema se guarda por tanto tiempo? Se crea una presa de sentimientos que poco a poco van desgastando las paredes internas, las cuales con el tiempo terminan cediendo ante la presión, se derrumban y todo el contenido fluye, así pues ocurre con el dolor. No importa cuánto trate la mente de ocultarlo, el inconciente siempre recuerda lo que muchos desearían negar.
Pasó el tiempo y Kai despertó. En la habitación ya se encontraba Itsuki. El bicolor estaba aturdido. Intentó levantarse, pero Itsuki lo detuvo.
– Kai, debemos hablar. –
-o-
Luego de saber qué es lo que Kai había bloqueado lo sucedido en los últimos meses decidieron seguir los consejos de Itsuki. Para ello fue necesario tomar decisiones fuertes determinantes.
En primera instancia Susumo debía tomar cierta distancia, al menos hasta que Kai tuviera la fuerza necesaria para poder verlo de nuevo; dolió, pero era lo mejor para Kai. En segundo plano Hilari tuvo que hacerse a la idea de no ver a Kai en un buen tiempo, ya que llegaron a la conclusión de que podía tener cierto parecido con Ángela y por ende con Cindy, también tendría que esperar y así volver a reencontrarse. Los demás chicos tomarían un lugar muy importante, pues Kai debía ser internado en un Centro Psiquiátrico, su mente debía estabilizarse para afrontar todo su pasado. Kai tenía que encarar la realidad que en un tiempo le fue obligado a negar.
Pasaron meses en los que Tyson, Max, Ray y Kenny iban a visitar a su amigo en el Centro Psiquiátrico.
Al principio Kai se sintió lastimado, sintió que el mundo se venía abajo y que no contaba con el apoyo de sus amigos, sentía que lo habían abandonado. Lentamente permitieron visitas más frecuentes y duraderas, lo que habían sido diez minutos una vez al mes se fueron convirtiendo en una hora la semana y luego una hora al día. Kai parecía entender que querían ayudarlo, aunque no entendía para qué necesitaba esa ayuda.
La primera información que le había sido devuelta a Kai era la de su transplante del corazón, no se podía negar algo que estaba marcado en su pecho, algo que había marcado una serie de eventos complicados. Fue difícil aceptarlo al principio, en ese momento entendió que necesitaba ayuda. Tyson fue el encargado de decirle lo de su enfermedad y el transplante.
Las visitas por parte de sus amigos fueron la clave para no sentirse solo, para saber que contaba con alguien más que su propio orgullo.
La segunda información recibida fue el hecho de que su padre sabía lo de su enfermedad y que quería verlo y explicarle todo aquello que había ocurrido tiempo atrás. Esa información fue dada por Max. Kai deseaba asimilar todo aquello, únicamente recordaba que su padre lo había abandonado por algo que creía había sido su culpa.
La tercera información fue acerca de lo ocurrido entre Susumo y Voltaire, todo la sarta de mentiras en las que Susumo había sido víctima y por las cuáles Kai había sido abandonado. Kenny decidió que era él el indicado para hablar con su amigo, después de todo siempre había ayudado a Kai a entender las cosas más complejas que él y el bicolor compartían sobre técnicas, ahora era tiempo de mostrarle que ahora podían compartir algo más que información numérica. Kai estaba confundido. Comprendía bien las mentiras que era capaz de formular para salir del paso, pero no entendía qué era lo que había causado el abandono de su padre hacia él.
La cuarta información le correspondió a Ray. Fue allí que entendió todo. Supo que alguna vez se sintió culpable de un accidente, de dos muertes y de un abandono. Kai estaba abatido, pero su amigo le ayudó a encontrar la estabilidad que necesitaba, el equilibrio entre su mente y su espíritu.
Susumo fue recibido luego de seis meses de no ver a su hijo, estaba inquieto por lo que podría pasar, por las dificultades que podrían surgir, estaba nervioso ya que no quería causarle más dolor a Kai. Éste lo recibió con timidez, estrechó su mano para luego sonreír. Poco a poco las visitas de Susumo fueron sumándose a la de sus amigos, Kai no lo rechazaba, después de todo merecía una segunda oportunidad, así como él la estaba teniendo.
En esas visitas le fue dicho que había conocido a su donante. Estaba realmente impactado, no podía pensar que había convivido con esa persona de cerca, fue entonces que notó la ausencia de una persona en sus visitas, Hilari. Sus latidos aumentaron violentamente, pero Susumo alivió esa angustia con rapidez.
Los pasos estaban siendo dados lentamente, pero con firmeza. El paso más difícil sería tratado por su amiga castaña.
Habían pasado ocho meses para entonces. Los recuerdos iban volviendo, recuerdos que abrían heridas, heridas que estaban sanando con lentitud, lentas pero sanando. Hilari hizo su aparición en la habitación que el bicolor ocupaba desde hacía ocho meses, tiempo en el que a ella también se le preparó para comunicar lo que había ocurrido con Cindy. Kai escuchó atento cada palabra que pronunciaba su amiga. Cada oración era como un golpe directo al corazón, la herida más grande estaba siendo redescubierta.
No pudo evitar el llanto, pues nunca en su vida había sentido tanto dolor, aunque en el fondo sabía que ese dolor había estando siendo curado de a poco. Hilari le ofreció consuelo, era algo muy doloroso para ambos, ya que Hilari tuvo que narrarle la extraña relación que el bicolor había establecido con Cindy, así como encarar una vez más los sentimientos que ella le había confesado. Al terminar de relatar todo aquello, ambos se encontraban en un estado nostálgico, Kai pidió un abrazo sin la necesidad de hablar, necesitaba recordar que tenía una amiga, que tuvo una novia y que tuvo una hermana.
El dolor que se había refugiado en el frío y distante chico había sido expuesto. El dolor que se había convertido en negación fue liberado de su prisión. El dolor había sido expuesto y a la vez había sido sanado.
Kai fue dado de alta luego de un año completo. Tiempo en el que recibió atención a la depresión profunda en la que había estado sumergido en los meses subsecuentes a la muerte de Cindy. Entendió que la culpa había sido infundida en su ser de manera alevosa para mantenerlo bajo un control externo, el cual tenía el nombre de Voltaire. Tiempo en el aprendió a perdonar a un hombre que, al igual que él, había sido víctima de las circunstancias, que había sido víctima del dolor.
Finalmente aprendió que no estaba solo, que tenía grandes amigos que le habían ayudado a cerrar cada una de las dolorosas etapas de su vida, amigos que aceptaban cada una de sus palabras e ideas locas, amigos que le habían tendido la mano para liberarlo de un dolor inmenso, de una depresión aberrante, para liberarlo de la oscuridad.
El día que fue dado de alta, fue recibido en cada de Susumo con una fiesta de bienvenida. Pudo disfrutar con libertad cada uno de los momentos allí, desde la simple y perturbadora escena de Tyson comiendo pastel, hasta el emotivo discurso que Ray preparó para todos sus amigos. Max y Kenny buscaron a Dranzer y se lo devolvieron, fue así que le devolvieron el fuego de la llama de su vida. Finalmente Hilari le obsequió una bufanda nueva, una bufanda que marcaba el inicio de una nueva etapa en su vida, una bufanda que no cargaba con su historia pasada, sino que estaba lista para conservar el calor de los amigos, la calidez de un padre y la dicha que le obsequiaba la vida.
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Pasaron los años en los que su corazón latía con viveza, en los que su corazón abrió las puertas, en las que su espíritu encontró la felicidad. Correspondió al amor verdadero, se casó e hizo una fiesta para celebrar con sus amigos, tuvo dos hijos que fueron adorados por su abuelo…
Sus latidos ahora tenían un refugio, sus latidos no estaban solos…
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Nota: Todos los fanfictions escritos por su servidora están siendo sometidos a edición, por lo que éste no será la excepción. De antemano gracias por su comprensión. Las sugerencias serán tomadas en cuenta para la edición y mejoramiento del mismo.
Atentamente
Kiray Himawari.
