Capítulo II
Mi asiento especial
—Buenos días alumnos, soy su profesora jefe, mi nombre es Anko, me gusta lo chocolate y la disciplina. Me caen mal los que se hacen los tontos, y también los que se creen los mejores, así que espero que les haya sido clara —dijo sonriendo terroríficamente.
Nos miró a todos detenidamente, cuando posó sus ojos en mí—Antes que nada, quiero que todos tomen sus mochilas y hagan una fila de hombres y mujeres, de los más pequeños a los más altos —dijo y todos obedecimos son objeción.
Hinata estaba atrás mío, Naruto estaba casi de los últimos con Sai un poco más atrás.
Entonces llegaron unos cuantos alumnos que no conocía.
—¡Ah! Menos mal que llegaron ahora, hagan una fila del más pequeño al más alto —dijo nuevamente a los nuevos.
Todo se formaron, pero una de las nuevas intentaba hablar con Sai, él se rehusaba hablar con ella, luego se le unió otra, muy interesadas intentaban hablar con el pobre.
¡Las mataré! ¡Espero que queden lo suficientemente lejos como para que ni si quiera lo vean!
Nos habían cambiado de puesto, yo había quedado en la fila de al medio, justo frente a la profesora, Naruto estaba en la fila de la derecha, la de la ventana. Hinata estaba en la mitad de la fila de la izquierda, de la puerta. Sai estaba de los últimos de la fila de la ventana. Una de las chicas que intentaba coquetear con Sai era rubia de cabello largo con un mechón adelante y ojos azules, tenía rostro conocido, pero no puedo recordar haberla visto antes; estaba sentada de las primeras de la fila de la puerta. La otra que tenía el cabello pelirrojo y usaba lentes, tenía una mirada que decía: "Soy mejor que todas ustedes", al parecer se creía la muerte; estaba sentada en la última fila junto a Sai.
—¿Qué? ¿No te gustó tu puesto? —preguntó la profesora viéndome fijamente, con una sonrisa malévola en sus labios rosas.
—Creo que lo peor es que me siento sola —dije intentando parecer fuerte.
—Ah, no te preocupes, el asiento que está frente a la profesora o profesor, es especial, no todos tienen dicha atrocidad, eres afortunada —dijo riendo casi como maniática.
—Gracias —dije desganada.
—Bueno, ya hice lo que tenía que hacer —dijo la profesora, entonces se levantó y se fue.
A los minutos llegó el profesor Zúñiga con un montón de papeles en la mano y su bolso negro colgando de su hombro.
—Bueno, al fin me imprimieron ¿La impresora siempre se demora? —preguntó sentándose, en la sala había un bullicio en el que casi no se escuchaba lo que uno hablaba.
—De pende de cuál impresora haya usado, hay dos, una en la biblioteca y otra en la sala de computación —respondí a su pregunta, ya que al parecer, fui la única que le escuchó.
—Fui a la biblioteca —dijo mirándome extrañado, quizás, por mi color de cabello tan llamativo.
—Ah, la de la biblioteca se demora un mundo, tiene que ir a la sala de computación —aconsejé.
—Oh, ya veo, gracias… ¿Cuál es tu nombre? —preguntó.
—Haruno Sakura, es un gusto Zúñiga—sensei —dije sonriendo.
—Sakura por tu cabello ¿Cierto? —dijo sonriendo, de repente me pareció muy simpático, su piel se arrugó al sonreír, pero me dio la impresión de que fuera más joven de lo que le había visto.
—Sí —dije avergonzada, todos suponían lo mismo.
—Bien, ahora la prueba que dejó la antigua profesora —dijo levantándose para poner orden.
—¡Alumnos, separen las mesas que vamos a hacer la prueba! —dijo, entonces corrió su mesa, tomó la mía y la dejó junto a la pared del frente, la persona de atrás mío, Nara, un compañero que desde que lo conozco su opinión siempre ah sido algo "problemática"; me siguió quedando a una gran distancia de mi puesto, y su compañera Chikara, tenía cabello color miel y ojos marrones, una de las más competitivas, se decía que era terrible en la cancha, nadie le podría ganar en los juegos de futbol, voleibol, básquetbol; se separó de su compañero dejando un gran espacio entre ellos, y hacia mí también.
—Los alumnos nuevos, no harán la prueba. Así que les pediré silencio mientras sus compañeros trabajan, después de que terminen, presentaremos a los nuevos ¿Ok? La prueba empieza a las ocho y media y termina a las nueve —dijo mirando su reloj—A partir de…¡Ahora! —dijo y todo tomaron sus lápices, y comenzaron a moverlos.
Puse mi nombre, leí las instrucciones y comencé a responder:
"Situaciones de Ecuaciones Linarias:"
5x+2y=11
3x+2y=5
Desarrollo:
Si x=1=
5·1+2y=11
5+2y=11
2y=11—5
2y=6
R: y=3
A (1,3)
Si x=—1=
5·—1+2y=11
—5+2y=11
2y=11+5
2y=16
R: y=8
B (—1,8)
Fue lo que leí y escribí.
Faltaban dos minutos para entregar la prueba, pero ya había terminado, así que no me armaba problemas. Tenía la prueba boca abajo para que no se interesara alguna persona, estaba cantando una canción en mi mente, esa que se llama "Todo cambió" de Camila:
Fui a perderme en tu amor
Simplemente pasó
Y todo tuyo ya soy
Antes que pase más tiempo contigo amor
Tengo que decir que eres el amor de mi vida
Antes que te ame más escucha por favor
Déjame decir que
Todo te di
Y no hay como explicar
Pero menos
Dudar
Simplemente así lo sentí
Cuando te vi
Era el coro, me encanta esa canción, es muy bella. De repente sonó una alarma de un reloj:
—Bien, se ah acabado el tiempo, entréguenme las pruebas hacia adelante —dijo, se pudo escuchar unos quejas de los alumnos, lástima por ellos de no haber estudiado.
Arreglamos las mesas como correspondían.
—Bueno, pasen los alumnos nuevos —ordenó el profesor.
Varios se levantaron y pasaron adelante, estaba justo en frente de ellos, por lo que los veía claramente.
—Usted, preséntese, díganos su nombre —dijo el profesor empezando por los de la derecha.
—¡Mi nombre es Rock Lee, un gusto conocerlos! —dijo con la mano en la frente, como los militares cuando saludan a su general. Su cabello era extremadamente liso, negro y unas cejas increíblemente gruesas
—Mi nombre es Temari —dijo aburrida una rubia con cuatro cachitos, de ojos azules.
—Mi nombre es Karin —dijo intentando ser coqueta la pelirroja con lentes que hace un rato intentaba hablar con Sai.
—Mi nombre es Yamanaka Ino —dijo la rubia de cabello largo y ojos azules que coqueteaba con Sai
—Mi nombre es Hyuga Neji —dijo serio, sus ojos parecían saberlo todo, tenía el cabello largo.
—Mi nombre es Kiba, y ese es Akamaru —dijo mostrando un perro que sobresaltaba en la ventana, era gigantesco de color plateado.
—Mi nombre es Reika —dijo seria, usaba su cabello negro ondulado, de ojos color miel, y cabello corto.
Entonces sonó la campana. Todos gritaron de alegría, salieron en su gran mayoría, corriendo como animales a atrapar su presa. Ordené mi puesto con mis cosas y me levanté.
—Sakura—san, ¿Vamos a fuera? Hinata—san fue a comprar almuerzo con Naruto—kun —dijo su dulce voz, que me hacía derretir.
—Oh, sí, pero yo también tengo que comprar almuerzo —informé algo tartamuda, él sonrió por mi nerviosismo, tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos, le miré perpleja.
—Entonces, vamos —dijo sonriendo.
Era incapaz de hablar, por lo que sólo asentí. Salimos de la sala y fuimos al casino tomados de la mano, sentía como si todos me miraran, también podía sentir la vista clavada en mi espalda de la rubia y la pelirroja, sólo deseaba que se estuvieran muriendo de rabia por ello, miré de reojo a mis espaldas, y nos estaban siguiendo, entonces apreté la mano de Sai—kun para que no me fuera a soltar. Él miró nuestras manos, luego de reojo miró a nuestras espaldas, me devolvió una sonrisa dulce, y me hizo señales con los ojos, para que mirara atrás, yo le asentí.
Era genial cómo nos mandábamos gestos y los entendíamos. Llegamos al casino, saqué el dinero de mi bolsillo y entregué el dinero a la señora de la cocina.
—¿Puedes anotar tu nombre aquí? Ponle una "pe" al lado, de pagado —dijo sonriendo, era anciana, pero tenía un espíritu de una joven.
—Ok —dije y escribí lo que pidió.
—¿Qué hay de almuerzo? —preguntó Sai por mí.
—Tallarines con salsa —dijo preparando un pan para un niñito que lo estaba comprando.
—Bien, gracias —dijimos al unísono y reímos.
Nos volteamos, y Sai volvió a tomarme la mano, intentaba de no mirar nuestras manos entrelazadas, me apenaba el verlas tan juntas, y de la forma que la demás gente los observaba, parecía que el mundo giraba en torno a nosotros.
—¿Dónde estará Hinata? —pregunté.
—Debe estar en los jardines con Naruto—kun ¿Vamos? —preguntó mirándome fijamente, casi quedo cautiva.
—Cla…claro —dije tartamudeando nuevamente, y él sonrió.
¡No me la creo! Estamos….tomados…de la….mano ¡Kyaaaa! Díganme que no es un sueño, que alguien me pellizque, ¡¡Por favor!!
Llegamos a los jardines, hacía mucho frío, en la mañana había olvidad traer la chaqueta o la bufanda, temblaba y mis dientes hacía un ruido al chocar. Intentaba darme calor frotando mis manos contra mis brazos pero no funcionaba, cuando hablaba salía vapor de mis labios, mis dedos…sentía que se me iban a caer de congelados, al igual que los de los pies y mi pobre nariz.
—Sakura—san ¿No trajiste chaqueta? —preguntó Sai preocupado.
Te agradezco que te preocupes, pero soy una tonta por no haberla traído, moriré congelada.
—Nnnnnoooo, ssssseeee mmmeeee ollllviiiidddooo —dije temblando.
—Ten —dijo entregándome su bufanda, miré la bufanda y miré a Sai.
—Nnnnoooo, grrrraaaccciiiiaassss —dije intentando sonreír.
Mis dientes son cubitos de hielo.
—No, póntela, o te resfriarás —dijo insistiendo, pero no podía mover un dedo del frío.
—Yyyyyaaa —dije, pero no me moví.
Entonces Sai se acercó y me la enrolló en el cuello. La bufanda estaba inundad a su olor, tan exquisito, tan embriagante. Intenté memorizar su olor, entonces sentí que mis manos se derretían con algo caliente, miré y me di cuenta de que eran las manos de Sai, tenía mis manos entre las suyas, estaban calentitas.
—¡Pero si estás ardiendo! ¿No tienes fiebre? —pregunté tocando su cuello con mi mano, en seguida el quebró su cuello dejando mi mano prisionera.
—¡Estás congelada! —exclamó, su cuello estaba ardiendo.
—¡Tienes fiebre! ¡Ten! —dije de volviéndole su bufanda.
—No, no tengo fiebre, eres tú la que está congelada —dijo de volviéndome la bufanda.
Naruto suspiró.
—Así son los recién casados —dijo con tono burlón.
—¡Naruto—baka! —dije empujándolo contra el árbol.
—¡Sakura—chiiian, sólo digo lo que veo! —dijo sobándose el chichón.
—Está bien Sakura—san, no debes gastar tu energía corrigiendo a Naruto—kun, sabes que es imposible —dijo sonriéndome.
¡No puede ser! ¡Masaka! ¡¿Ah aceptado el comentario de Naruto?! De…los…recién…casados… ¡Kyaa!
—¿Qué quisiste decir con eso? —preguntó Naruto con rostro de sospecha.
—Lo que entendiste —dijo Sai mirándole burlón, se veía tan hermoso, incluso cuando dice bromas.
Tocaron la campana, así que tuvimos que irnos a la sala.
—¿Qué nos toca ahora? —preguntó Naruto a Hinata mientras subíamos las escaleras.
—Según el horario de los profesores, nos toca Historia —dijo Hinata revisando su celular.
—¡Ah! Hay que entregar la carpeta —dijo Naruto despreocupado.
—¿La trajiste? —preguntó Hinata a Naruto quién sonrió de oreja a oreja.
—Pero obvio —dijo con superioridad.
—Porque yo la traje —dijo Sai mirándolo fríamente.
—¿Eh? ¡No tenías que decirlo! —gritó Naruto enfadado.
Hinata soltó unas pequeñas risitas.
No puede ser, ¡La carpeta! ¡En mi escritorio! ¡¿Qué voy a hacer?! ¡Hinata me va a matar! ¡¿Cómo se me pudo olvidar?! ¡¡La dejé justo encima para que no se me quedara!! ¡¡AAh Sakura—baka, baka, baka, baka, baka!!
Alguien me tomó el hombro por la espalda.
—Sakura—san ¿Trajiste la carpeta, verdad? —preguntó Hinata dulcemente.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
—¡Ah! Tengo que pagar en la secretaría, voy y vuelvo —dije bajando lo más rápido posible.
Entré en la oficina de la secretaria casi de un portazo, se le cayeron unos papeles que tenía en la mano, quedaron desparramados en el suelo.
—¡Lo lamento Shizune—sempai! —dije corriendo a su ayuda.
—No te preocupes, ¿Por qué estás aquí? —preguntó, ella siempre estaba de buen humor. Le ayudé a recoger los papeles y se los entregué ordenados.
—Bueno, iré al grano. Se me ah quedado una carpeta que tenía que traer porque es con nota, estaba pensando en que si podría…
—No —dijo cortante, había cambiado su semblante en un segundo.
—¿Qué? —pregunté automáticamente.
—No vas a ir a buscarlo —respondió.
—Demo ¿Nande? —quise saber.
—No, no puedo dejarte salir, además ya tocaron el timbre. Si no llegas a la sala antes que tu profesor te pondrán una anotación negativa, así que no —dijo sentándose con el rostro serio.
—Pero es sólo un chiquitito, nadie lo notará
—No
—Cinco minutos
—No
—¿Cuatro?
—No
—¿Tres?
—Haruno, no te voy a dejar ir —dijo mirándome fijamente.
Arrastré mis pies hasta la puerta, la abrí lentamente, seguí arrastrando los pies hasta la escalera, miré los infinitos escalones, y vi al profesor de Historia que ya se encontraba en la sala, varios alumnos estaban de pie. Deben estar entregando las carpetas, pensé.
Subí con toda la calma del mundo, contando los escalones lentamente, pensando en qué le diría a Hinata y el profesor como excusa, nuevamente arrastré los pies hasta que llegué a la puerta, el profesor me abrió la puerta casi con los brazos abiertos.
—¡Haruno, mi linda alumna! ¿Cómo lo pasó en las vacaciones? —preguntó sonriendo abiertamente.
—Em. Bien sola —dije mirándole con extrañeza, sabía que era de cierta manera la consentida de él, con Hinata y Sai, pero no había pensado que me recibiría así.
—Oh, ¿Tus padres aun no vuelven? —preguntó triste por mi soledad.
—No, pensé que volverían en las vacaciones, pero no fue así —dije entrando junto a él.
—Pobre, pasar las vacaciones sola, no debe ser ninguna gracia
—No es ninguna, todos los días los esperaba, pero nunca llegaron —dije ahora triste, hacerme recordar esto de mis padres y mi soledad, no me agrada mucho, casi siempre termino llorando, espero que esta no sea la ocasión.
Me senté frente al profesor, en mi maldito y nuevo puesto especial. Entonces tocaron la puerta, justo cuando el profesor había abierto la boca para preguntarme seguramente de mi carpeta. El profesor se levantó y abrió la puerta.
—¿Atrasado y nuevo? Pase —dijo dándole la pasada al chico nuevo, la mayoría de las chicas clavaron sus ojos en el pobre nuevo, tenía un aire a Sai.
Usaba un estilo bastante normal, con los cabellos de punta en la parte de atrás, casi todos mis compañeros usaban así el cabello, sólo que lo tenía negro con destellos azulados, estaba parado con una mano en los bolsillos, tenía algo en la otra mano, pero no le veía ninguna mochila o algo parecido. Sus ojos eran misteriosamente negros, negros como la noche, tan negros que no se le lograba distinguir la pupila, su piel era más o menos morena, pero más blanco.
De repente me di cuenta de que no dejaba de mirarme. Entonces levantó la mano en la que tenía algo:
—¿Haruno Sakura? —preguntó, casi se me para el corazón.
¿Quién le dijo mi nombre? Y… ¿Por qué me llamaba?
—Aquí —dije mirándole extrañada.
—Ten, lo vinieron a dejar —dijo entregándome mi carpeta.
—Oh, gracias —dije tomándola casi llorando.
Mi carpetita, mi pobre carpetita, menos mal que me lo habían traído… ¡Un minuto! ¿Quién me lo trajo? No hay nadie en casa ¿Cómo…? Mis padres…lo trajeron, ¡Oh! ¡¡Gracias, cuanto los amo!!
—Te sentarás…al lado de Haruno, no hay otro puesto libre. Pero antes preséntate —dijo des preocupado, entonces miré de reojo al chico nuevo.
—Mi nombre Uchiha Sasuke —dijo con voz grave, su voz resonó en mis oídos, sentía algo en las manos, me sudaban siendo que hacía frío. Se sentó a mi lado, sin quitarme los ojos de encima. Le miré de reojo, y sus ojos aun estaban posados en mí, desvié mi vista avergonzada por estarle mirando a "hurtadillas" además, me había pillado viéndole. Sentía mariposas en mi estómago, y parecía que de repente me subía la temperatura, me estaba dando calor. Dejé la carpeta sobre las demás que se encontraban sobre el escritorio del profesor.
—Bueno alumnos, saquen sus cuadernos, comenzaremos con materia nueva —dijo y todos volteamos a buscar nuestros cuadernos, saqué mi estuche y mi cuaderno que había dejado para Historia. Era el primer día de clases, por lo que sólo había traído dos cuadernos, el borrado y el de Historia que aun no tenía nada escrito.
—Hola —me saludó cuando me enderecé, le miré, su cabeza estaba apoyada en su mano que se cargaba en su codo con la mesa, estaba serio.
—Hola Sasuke—kun —dije intentado ser formal, no lo conocía, y tengo que mantener mi educación en alto.
—¿"Kun"? ¿Eh? —dijo divertido, no sé qué es lo gracioso.
—¿Prefieres que te diga Uchiha? —pregunté arqueando una ceja.
—No, olvídalo ¿Tienes un cuaderno que me prestes? —preguntó, le miré extrañada.
—¿No traes? —pregunté con sarcasmo.
—No, recién llegué al país, y mis padres sólo alcanzaron a comprarme el uniforme —dijo sin darle mucha importancia.
—¿No era preferible que te compraran primero los útiles y después el uniforme? —pregunté arqueando una ceja.
—Quizás, pero ya no lo hicieron —dijo mirándome con sus ojos penetrantes.
—Si tus padres te compran un cuaderno mañana, y pasas en limpio lo que anotes en el mío ¿Me lo traerás mañana? —pregunté.
—Sí, es tú cuaderno, no puedo decir no —dijo y una sonrisa se le dibujó en sus labios, sentí que la sangre se me iba al rostro, me estaba ruborizando.
—¿No tienes otro cuaderno? —preguntó.
—Ah, sí —dije volteándome, saqué el cuaderno de borrador.
Le entregué el de Historia, y yo me quedé con el borrador, luego le pasé un lápiz, y él me miró.
—¿Lees la mente? —preguntó con sarcasmo.
—No traes ni una mochila —dije con superioridad.
Él sonrió con arrogancia. El profesor comenzó a escribir en la pizarra con su plumón, rápidamente llegué a su paso, escribíamos al mismo tiempo. Sin querer empujé con mi codo el lápiz de Sasuke y cayó al suelo, me agaché para recogerlo, pero Sasuke había pensado en lo mismo y chocamos nuestras frentes, recogió mi lápiz que le había prestado.
—¿Tienes una piedra en la cabeza? Fue fuerte —dijo sobándose.
—Mira quién habla —dije con sarcasmo.
El profesor terminó de escribir y se sentó a pasar la lista por orden alfabético. Sasuke estaba decidido a hablar conmigo de cualquier cosa, a pesar de que no lo escuchara mucho, me hablaba de cualquier cosa. Pero mis pensamientos estaban rodeando a otra persona, Sai, recordaba cada momento en el que estuvimos juntos, y cuando me tomó la mano, cuando se preocupó por mí y me prestó su bufanda a pesar de que tenía fiebre, y cuando aceptó el comentario de Naruto, eso de:"Así son los recién casados". Suspiré.
Continuará...
En el próximo Capítulo: "Intranquila y Perseguida"
-Amigos desde años.
-Pandilla a sueldo.
-Mi primer beso.
