Capítulo III

Intranquila y perseguida

Estábamos aun en clases y mi mente se encontraba en otro planeta, mientras jugaba con el lápiz en mi mano, y dejaba de escuchar lo que estaba a mi alrededor, sólo podía escuchar una cosa, una palabra, de una sola voz "Sakura—san" decía la voz de Sai, sabía que no era real lo que estaba escuchando, estaba consciente de ello, pero tenía tan gravada su voz en mi mente que parecía muy real, al igual que su olor que memoricé cuando me prestó su bufanda. Había un ruido al lado de mi oído, que no dejaba de sonar, era molestoso.

—Oye, ¿Qué dice ahí? —me preguntó Sasuke.

Sai, ¿En qué estarás pensando?, me preguntaba mentalmente. Entonces me empujaron y desperté de mi sueño.

—¿Qué? —pregunté casi asustada.

—Tranquila, ¿Te sientes mal? Andas en la Luna. Te eh preguntado más de una vez que qué dice ahí —dijo apuntando a la pizarra.

—Oh, lo lamento. Dice:"…descubrimiento" —leí, entonces me di cuenta de algo.

—Profesor, la palabra "Descubrimiento" es con "be" larga, no con "uve" —corregí, entonces el profesor se levantó y borró la falta de ortografía.

—Gracias Haruno —dijo sonriendo.

La campana me pilló desprevenida y di un saltito al escucharla. A Sasuke se le escapó una risa, pero rápidamente volvió a su semblante serio. Guardé mis cosas, junto con las de Sasuke, que…también eran mías.

—¿Vamos? —preguntó la única voz que había estado esperando escuchar. Volteé lentamente, y le vi, parado, esperándome a mi lado.

—Claro, al tiro —dije guardando las cosas como flash.

Entonces me fijé de que la sala estaba vacía, y sólo estaba Sai, Sasuke y yo. Miré a Sasuke, quién estaba mirando la pizarra como si tuviera algo interesante, apoyado en su mano. Me miró de reojo y enarcó una ceja.

—¿Vienes? —pregunté, y Sai me tomó la mano como si estuviera a punto de salir corriendo.

—¿Voy? —le preguntó Sasuke de forma arrogante a Sai.

Sai le miró, parecía enfadado por la pregunta y la forma en la que le estaba hablando.

—Si crees soportarlo —respondió con superioridad.

Sakura, no deberías estar aquí, algo me da mala espina, éstos dos se odian a muerte o eso parece. Lo mejor será hacer las paces. Sí, será lo mejor.

—Bien, ¿Vamos? Se va a acabar el recreo, y cuando estemos bajando las escaleras, nos pillará la campana —dije sonriendo para deshacer esa atmósfera tan pesada que se había creado.

—Entonces vamos —dijo Sasuke, se levantó y puso sus manos en los bolsillos.

—Voy a comprar ¿Vienes? —preguntó Romeo, es Sai, por si acaso.

—Claro —dije, pero sentía como que dejábamos a Sasuke de lado, y ¿Si lo mando donde Naruto?, no conoce a nadie más que a mí.

—Vamos Sasuke—kun —dije tomándole de la manga de la ropa.

Caminamos por los pasillos, y nuevamente sentía que las miradas se clavaban en mí. Llegamos al casino y Sai se perdió en la fila serpenteante que había para comprar.

—Wow qué fila —dije sorprendida.

—Y se supone que es el primer día de clases —dijo Sasuke.

—Sí, es terrible, pobre Sai —dije, entonces me di cuenta de que aun tenía a Sasuke de la manga, así que le solté en tanto me di cuenta. Sasuke me miró extrañado, y luego sonrió arrogante.

—¿Estás saliendo con él? —preguntó repentinamente. La pregunta fue tan repentina que me costó reaccionar y responder.

—No —respondí, miré a Sasuke y su rostro estaba iluminado su sonrisa era más ancha— ¿Por qué? —pregunté, quizás era lógico que alguien pensara eso, pero quería otra opinión, para saber más o menos por qué la otra gente me miraba de una forma tan…detestable.

—¿Por qué? —preguntó con sarcasmo— ¿No te parece lógico? Están tomados de la mano, te preocupas por él, te espera para ir a comprar ¿Y todavía preguntas el por qué?

—Em. Pero…eso no es de tu incumbencia —dije, me sonó extraño saliendo de mi boca, no soy una persona que le busca la pelea a alguien o que moleste a los demás, o que suela decir cosas así.

—Ya veremos —dijo y cuando le iba a responder, apareció Sai.

—¿Pasó algo? —me preguntó, quizás se dio cuenta por la forma que miraba a Sasuke.

—No, nada, a tu novia no le gusta hablar del tema —dijo sonriendo con arrogancia.

¡¿Por qué tan arrogante?! ¡¿Por qué tan "señor superioridad"?!

—¿Mi novia? —preguntó Sai, entonces sentí que las orejas me ardían, y mis mejillas se ruborizaron, miré a otro lado, y mi vista chocó con la de Sasuke, que al verme también desvió su vista.

Sai me tomó de la mano, no dijo nada. De repente, sentí algo en mi otra mano, al ver, vi a Sasuke que tenía mi mano en su bolsillo. Intenté sacarla, pero al verle a los ojos, nuevamente me ruboricé y dejé de forcejear, sentía su mano entrelazada con la mía, mis ojos sólo tenían vista para el suelo, era lo único que podía mirar, aun sentía la mirada de los demás clavada en mi espalda. Llegamos al jardín, entonces por fin pude levantar mi vista, Naruto estaba felizmente conversando con Hinata, y al vernos nos iba a saludar, pero su mirada y su emoción cambió al ver a Sasuke, luego miró mis manos y se levantó. Sai dejó mi mano, y Sasuke no tenía pensado soltarme.

—Sasuke—kun, necesito mi mano —dije, entonces me miró extrañado, luego sonrió y me besó la frente como si fuera lo más normal del mundo. La sangre corrió a toda velocidad a mis mejillas, Sasuke volvió a sonreír, quizás del rojo que había tomado mi rostro en un segundo. Miré el suelo, entonces Sasuke liberó mi mano. La mano de la que Sai me tenía estaba congelada, la mano de la que me tenía Sasuke estaba caliente, intenté calentar mi otra mano, entonces Naruto saltó.

—Teme…teme ¿Eres tú? Jajaja ¡Dime que es mentira teme! —dijo Naruto con una sonrisa, gigantesca.

—Hola dobe, tanto tiempo —dijo Sasuke levantando una mano en forma de saludo.

—¡Teme! Jajaja, ¿Quién lo diría? ¡Otra vez nos topamos! ¿Cómo puede ser posible eso? ¡Nuestros destinos están sellados! Ahora sólo falta que digas que me amas teme —dijo burlón Naruto, mientras que Hinata y yo quedábamos completamente perdidas.

—¿Se conocen? —preguntó Hinata.

—¿Qué? ¡Pero claro! ¡Éste felino me ah seguido por todo el mundo! —casi gritó de alegría.

—En primero, estuvimos en el mismo colegio hasta tercero, después me cambié y al año éste se fue a mi colegio, en octavo nos separamos y ahora nos volvemos a encontrar —explicó Sasuke.

—Y veo que no has perdido el tiempo, mira que te acabo de verte con Sakura—chiiian, pero estás jodido, su corazón rosa lo ocupa otra persona —dijo Naruto, me puse tan colorada, que creo que soné como una tetera.

—Ya lo sé teme —dijo Sasuke.

—Y ¿Qué harás? —preguntó Naruto, muy interesado al parecer.

—¿qué crees? —preguntó Sasuke cruzándose de brazos.

—Wow, ¡Sai, tienes competencia! —le gritó como si estuvieran en la feria.

—¿Hmp? —preguntó Sai perdido de todo.

—Imbécil —dijo Sasuke por lo bajo.

—Lo escuché —informó Sai.

—¿Y? ¿Me importa? —preguntó Sasuke desafiante.

Ambos se fulminaron con la mirada, yo estaba justo al medio de ambos.

—¡Wow, chicos, atrás del colegio es un buen lugar para las peleas! —aconsejó Naruto, al que golpeé con todas mis fuerzas por incitarlos a pelear.

—Gracias por la información dobe —dijo Sasuke, quién repentinamente apareció frente a Sai con las manos en los bolsillos.

—¿Qué dices Ssssaaaaiiii? —preguntó Sasuke altaneramente, desafiando a Sai para que fueran a golpearse como los vagabundos atrás de la escuela.

—Ech…

—¡No! —salté justo en medio de ambos, dándole la espalda a Sai, y quedando frente a frente con Sasuke.

—Sakura, no es contigo —dijo Sai extremadamente serio.

Sasuke me miraba fijamente, pero yo estaba decidida a terminar con esto.

—¿Qué van a ganar peleando? ¡Nada, sólo unos moretones o quizás, si los ve un profesor, los expulsen!

Sasuke se acercó quedando muy cerca de mi rostro, iba a dejar sus manos en mis hombros, pero entonces empujó a Sai que estaba atrás, se acercó a mi oído y sopló aire. Sentí que todo el cuerpo se estremeció, mis piernas casi flaquearon en ese momento y mi rostro estaba rojísimo.

—Te prometo, que no le dejaré ningún moretón, y que no me verá ningún profesor —dijo lentamente en mi oído, casi en un murmullo. Estaba paralizada, mis piernas no se movían. Entonces lamió mi lóbulo, por suerte y me desmayo, pero mi mente me mantenía en pie. Divisé a Sai atrás de Sasuke, me hizo un gesto para que no hiciera ruido, y arrugué la ropa de Sasuke que estaba frente de mí, Sai iba a darle un golpe en la nuca. Pero Sasuke se volteó ágilmente, y tomó el brazo de Sai en el aire, se lo dobló haciéndole una llave.

—¿Creíste que por la espalda tendrías ventaja? —preguntó con superioridad, mientras le doblaba más el brazo, podía ver el dolor que tenía Sai en sus ojos.

—¡Sasuke—kun, no le…!

—Ya sé —dijo, y lo soltó antes de que pudiera pedírselo.

—Gracias —agradecí y Sasuke me miró perplejo.

Así pasó lo que quedaba de mañana, y la tarde, comimos en los jardines, los tallarines estaban desabridos. Al parecer las nuevas que intentaban hablar con Sai, también están interesadas en Sasuke, creo que planeaban algo, porque se la pasaban hablando en susurros y me miraban de reojo. Naruto está del lado de Sasuke, se supone que yo soy la que tiene que elegir a la persona, además, Sasuke acaba de conocerme ¿Y se supone que le gusto? Eso no puede ser, Hinata trata en lo posible evitar este tema y no quiere meterse en problema. Yo tampoco quiero meterme en problemas, pero…estoy justo en medio de ambos ¡¿Qué hice?! Justo cuando empezaba a haber algo entre Sai y yo, llega Sasuke y lo estropea todo.

Después tuvimos que entrar a clases, fue muy aburrido, los profesores de la tarde no querían hacernos clases, así que nos dejaron libres, bajamos y jugaron a la pelota, por suerte nadie me la entregó, soy un desastre para jugar, siempre me caigo o me caigo con los demás, no tengo la coordinación suficiente, es un jaleo. Hasta que tocaron la hora de salida.

—Bueno Sakura, nos vemos —dijo Hinata despidiéndose de todos, y de Naruto con un dulce beso en la mejilla.

Si Sai y yo…

—Hasta mañana —dijo Sai dándome un beso en la mejilla. El corazón se me aceleró a mil por hora.

—Has..has…hasta… —Sai rió por mi tartamudez.

—¡Sayoonara Sakura—chiiian! —gritó Naruto en una esquina.

—¡Sayoonara! —dije, luego todos se separaron.

Volteé para irme y choqué con alguien.

—¿Todos viven separados? —preguntó Sasuke, se me había olvidado que existía.

—Ah, sí —dije sin darle mucha importancia.

—¿Hacia dónde vives? —preguntó, y le apunté.

—También voy en esa dirección, ¿Vamos? —preguntó esperándome.

—Sí…vamos —dije desganada.

—Oye ¿Te duele algo? —preguntó preocupado mientras acunaba mi rostro en sus manos. Mirándome fijamente, con esos ojos negros, misteriosos, hermosos.

—No —dije cansada.

—¿Quieres que te lleve a tu casa? —preguntó dispuesto a ir.

—No, estoy bien, gracias —dije sonriéndole, entonces Sasuke miró hacia otro lado.

—Si no te sientes bien, sólo tienes que decírmelo y ya —dijo insistiendo.

—Me duele un poco la cabeza, pero nada más —dije rendida.

—¿Ves que sí te pasaba algo? —dijo, aun hipnotizándome con sus ojos.

—Vamos —dije, pero no se movió.

—Sasuke—kun, vamos —repetí

—Sasuke, vamos —dije

—Sólo un minuto —dijo y juntó su frente con la mía, entonces entendí que estaba viendo mi temperatura.

—¿Tengo fiebre? —pregunté.

—No mucha, pero va a llover, así que hay que apurarse —dijo, mientras yo tomaba mi monopatín y me iba con Sasuke caminando.

Teníamos que pasar por el centro de la ciudad, por lo que había que tener cuidado, siempre asaltaban o pasaban cosas por el estilo. De repente Sasuke me tomó la mano fuertemente, le miré con rareza y me hizo un gesto para que camináramos más rápido, le seguí con mi monopatín. Entonces mis oídos captaron el sonido de pisadas, eran varias, venían casi corriendo, de pronto aparecieron otros justo en frente de nosotros, nos tenían rodeados.

—Quieren el monopatín —dijo Sasuke en un susurro, me bajé del monopatín.

—Niño, no queremos ese juguete, queremos a la niña —dijo uno de ellos con chaqueta larga.

—¿Tú te llamas Haruno Sakura, no? Tienes buenas amigas en el colegio, tan buenas, que nos pidieron que cuidáramos de ti —dijo otro.

¿Amigas? ¿Qué cuidaran de mí? ¿Será posible que sean esas malditas?

El cielo rugió de furia mostrando su poder a través de un rayo.

—Niño, sólo necesitamos a la jovencita, no te aremos daño si la entregas por las buenas —dijo uno que parecía ser el jefe.

—¡No! —gritó Sasuke escondiéndome en su espalda, los hombres comenzaron a acercarse y Sasuke caminó hacia atrás hasta que quedamos encerrados en un callejón sin salida.

Entonces todos sacaron sus armas. Sasuke no se movía, estaba calculando.

—Sasuke—kun —dije en un susurro.

—No te harán daño —dijo serio, muy seguro de sí mismo.

—No es por mí, sino por ti —dije aferrándome a su espalda. Rió.

Entonces uno decidió a lanzarse y todos le siguieron, hizo los sellos del tigre.

—¡Katon, monta no jutsu! —dijo y salió una gran llama de fuego de su boca, quemado a varios, luego algunos alcanzaron a esquivarlas y se lanzaron sobre Sasuke, yo me fui al final del callejón como Sasuke me lo había pedido antes de que se le lanzaran encima. Un hombre grande apareció frente a mí.

—Ven muñequita, sólo queremos jugar un poco —dijo de forma pervertida.

—Vas a ver por hacerme enojar ¡Nadie me dice muñequita! —dije juntando chakra en mi mano, le aforré un puñetazo en el estómago, que no se pudo parar del dolor. En seguida vinieron dos hombres más, desperté mis sentidos y los agudicé lo más que pude. Otro rayo retumbó en el cielo dejando caer la lluvia que parecía quebrar el suelo, nítida, en unos minutos ya había dejado todo mojado y las posas comenzaron a crecer rápidamente.

—¿Qué esperan? —pregunté, y se lanzaron en seguida, intentaba mantener la distancia, ya que sabía que guardaban navajas y cosas así, pero igual tuve algunos cortes. De repente vi a Sasuke tomar mi monopatín y darle con eso a los hombres, mi descuido fue caro, el hombre aprovechó que miraba a Sasuke para darme un corte en el estómago, pero antes de que pudiera alejar su brazo, se lo tomé y quebré con una sola mano. Sentía que la herida ardía como el fuego mismo, me estaba saliendo mucha sangre, y la herida era profunda, mi chakra no sería lo suficientemente fuerte como para curarla. Intenté seguir combatiendo con la herida en mi estómago, pero me hacía moverme más lento y los cortes aumentaron de golpe. Entonces uno que se había dado cuenta de mi herida, aprovechó el momento en el que golpeaba a otros dos para darme una patada en el estómago.

No pude resistirlo, caí arrodillada por el dolor, mis oídos no escuchaban otra cosa más que las gotas que revotaban en mi cuerpo y suelo. Pude ver a uno que estaba parado al lado mío, estaba a punto de darme en la cabeza, creo que con un pedazo de botella rota. Y una centésima antes de que pudiera tomar vuelo, una doble patada se le clavó justo en el rostro, calló inconsciente.

—¡Sakura, Sakura! ¡¡Sakura!! —gritaba alguien, desesperadamente, creo que era Sasuke, pero no podía verlo bien, mi vista fallaba, veía todo muy borroso. Me tomó en sus brazos y corrió a toda velocidad por la calle.

—¡Sakura! ¿Me oyes? ¡Contéstame, Sakura! ¡Por favor! —pedía tan desesperado, quería hablarle, contestarle, decirle que estaría bien, pero mis labios no se movían, mis ojos se cerraban solos. Su voz me llenaba de tristeza, hablaba tan desesperado, intentaba imaginarme qué apariencia tenía mi cuerpo para que se preocupara tanto.

—¡Sakura, por favor! ¡Dime algo! —pidió aun corriendo, sin dejar de verme con su rostro lleno de preocupación, me tomó con una de sus manos mi rostro—Sakura, por favor.

Tomé su mano, eh intenté apretársela lo más fuerte que pude, para que viera que lo estaba escuchando claramente.

—Eso es un sí —dijo en voz baja, entonces frenó de golpe.

—¿Dónde tienes las llaves? —preguntó, le indiqué con mi dedo uno de mis bolsillos, entonces rebuscó y sacó las llaves, las introdujo en la cerradura y abrió la puerta de un portazo. Luego la cerró con el pie, y me dejó en el sillón.

—Sasuke…quiero…agua… —dije, pero después de hablar, perdí la conciencia, mis ojos vieron todo negro. Y tuve un sueño muy extraño.

Estaba en el colegio, en el jardín, pero me encontraba sola, y de la nada apareció mi gato, el que había rescatado de la lluvia. Venía corriendo hacia mí como si le siguieran, entonces vi atrás de él una gran serpiente que le seguía, mostrando sus feroces colmillos infestados de veneno negro. Me levanté a socorrer al gatito, lo tomé en mis brazos y desapareció, una mano me tomó del hombro y me empujó hacia atrás, era Sasuke que se interponía entre la serpiente y yo. De pronto, apareció un zorro, estaba al lado de Sasuke, totalmente crispado, mostraba los dientes como las fieras y sus orejas estaban agazapadas. De la nada apareció Hinata, atrás del zorro, que en un abrir y cerrar de ojos desaparecía, y aparecía Naruto.

Comenzó a haber un gran terremoto y la escuela se derrumbó en segundos, y de la tierra comenzó a salir un gran castillo, como el de las princesas de los cuentos de mágicos con finales felices, era hermoso, Sasuke me tomaba de la mano y me llevaba dentro del casillo, que al entrar tenía un gran espejo, y al ver mi reflejo me di cuenta de que mi ropa era diferente, traía puesto un gran vestido color marrón con cintas doradas enredadas en mi cabello, y Sasuke estaba con una ropa muy formal, una camisa blanca nívea con encajes en el pecho, y un terno color azul metálico con bordes plateados, con zapatos de cuero y una gran, afilada, y limpia espada que colgaba de su pantalón color azul metálico. Una corona preciosa sobre su cabeza, muy parecida a la mía. Ambos estábamos tomados de la mano, él me miraba fijamente a través del reflejo, pero su mirada era diferente, no era arrogancia, orgullo u otra cosa, era algo muy diferente.

Fue sumamente extraño, no suelo tener muchos sueños, aun que de la mayoría no me acuerdo. No entendía qué tenía que ver ese castillo, y esas ropas raras, y el zorro con el gatito, era tan extraño, por más vueltas que le daba más me enredaba, que daba en las mismas.

Luego comencé a sentir mis extremidades, parecía que el ambiente comenzaba a tomar temperatura, no me sentía tan fría como hace un rato, de hecho, sentía que mi brazo izquierdo se estaba quemando, ardía mucho, parecía como si me estuvieran prendiendo fuego, sentía como si se me a churrascara la piel, dolía mucho.

Abrí los ojos de golpe. En seguida llevé una de mis manos a mi brazo izquierdo, entonces me di cuenta de que no me prendían fuego, había estado mucho tiempo frente a la estufa a leña prendida y el calor iba aumentando a cada rato. Miré la casa, estaba todo completamente oscuro, sólo la estufa alumbraba el lugar, y había un bulto que enseguida reconocí, era Sasuke, estaba durmiendo a mi lado, al lado de mi cabeza, un poco más arriba había una fuente con agua y un paño, también había un ¿Tomate? Sí, era un tomate.

De repente Sasuke se giró quedando frente a mí, su rostro mostraba tristeza, tenía las cejas fruncidas. Nuevamente se giró dándome la espalda, con sus manos se abrazaba a sí mismo los hombros. Debe tener una pesadilla horrorosa, pensé.

Toqué su mano con delicadeza, y con una reacción me golpeó el estómago con un puño, que me hizo retorcerme de dolor, recordé la herida profunda que me había hecho ese hombre con su cuchilla, me abracé mi estómago, intentando contener el dolor sin gritar a todo pulmón. Entonces Sasuke se despertó y rápidamente se giró, sus ojos mostraban preocupación.

—¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Aun te duele? ¿Puedo ver? —preguntó en un solo respiro.

No pude responderle a tantas preguntas, sólo sabía que me dolía demasiado como para responder sin gritar.

—¿Qué pasa? —preguntó acariciando mi mejilla mientras corría mi cabello del rostro, su mano tibia y su preocupación me conmovieron, aun que sentía aun el dolor. Le tomé la mano sobre mi rostro e intenté sonreírle, creí haberlo visto sonrojarse, pero enseguida descarté la idea, era algo imposible.

Pero se acercó, quedando a un solo centímetro de mi rostro. El dolor se había ido no sé exactamente en qué momento, pero ya no lo sentía. Acarició mi rostro con la yema de sus dedos, delicadamente, como si fuera tan frágil que pudiera romperme con sólo el tacto, dejó mis cabellos detrás de mi oído, y siguió acercándose, podía sentir su aliento embriagador, su respiración se unía a la mía, sus ojos clavados en los míos, mostraban una expresión diferente, como la de mi sueño. Era la misma mirada.

Parecía que me tenía hipnotizada, casi ni parpadeaba, creo que no me había dado cuenta de la hermosura incondicional que poseía Sasuke, estaba tan enojada porque se había peleado con el chico del que había estado enamorada por tanto tiempo y ni si quiera me había mirado, a excepción de hoy o ¿Ayer? No importa, Sasuke era muy hermoso, sus cabellos negros caían sobre mi frente, y sus ojos color azabaches, tan hermosos como misteriosos y sus labios carnosos de un leve rosado pálido.

Quiero probarlos, dijo una vocecilla en mi mente.

Se acercó a mí antes de que pudiera pensar en hacerlo, nuestras respiraciones chocaron con nuestros rostros y su aliento me hacía perder la cabeza, tan hermoso, una belleza estaba enamorada de mí ¿Cómo decir no?, me tenía loca, me había defendido de esos hombres enfermos de la cabeza, y había prometido no hacerle daño a Sai si es que peleaban, todo lo hizo por mí ¿O no? Sasuke en tanto me vio no pudo quitar su mirada, debe haber sido algo como, amor a primera vista.

—Sakura…sabes lo que siento —dijo en un susurro sin dejar de verme a los ojos, entonces rozó mis labios leve y lentamente, esperaba que lo separara de mí, pero mi cuerpo estaba decidido a no moverse a detenerlo. Nuevamente rozó mis labios, era una tortura, yo quería un poco más que sólo un roce, mi mano que reposaba sobre la de Sasuke que aun estaba sobre mi mejilla, acariciándome, se levantó automáticamente sola, y tomó a Sasuke de la nuca, atrayéndolo más, él se dio cuenta de mi intención y no puso objeción alguna. Luego me besó lentamente, se movía a un ritmo muy y exageradamente lento, sus labios eran dulces y cariñosos, llenos de ternura y amor. Su mano me sostuvo de la nuca, para que no me separara. Mis labios entre abiertos aspiraban el tóxico y embriagador aliento que parecía una droga. Apretó mis labios con los suyos de forma única y tierna. Tomé a Sasuke por la nuca con mi otra mano que descansaba apoyada en la alfombra, jugaba con sus cabellos de la base del cuello, mientras que su mano libre recorría mi rostro lentamente, siguió besándome tierna y suavemente, a un ritmo lento, pero hermoso. Después, se separó lentamente sin dejar de mirarme. No sabía si sonreírle o avergonzarme.

Le eh dado mi primer beso a un chico que recién lo conocí en la mañana, pensé.

Pero no me arrepiento, o, no por ahora. Creo que fue lo mejor, además, lo deseaba, yo le di el impulso para que siguiera, si me arrepiento más tarde, habrá sido culpa mía.

—¿Aun duele? —preguntó de una forma extraña, no era el mismo tono que usaba siempre, ese tono brusco o de indiferencia, definitivamente no era, era un tono más suave que hacía verle más sensual.

—No, ya pasó —dije esquivándole la mirada, no era capaz de sostenérsela más tiempo.

Continuará...


Próximo Capítulo: "Mi nano ¿Amado?"

-Tostadas compartidas.

-Llegada inesperada.

-Una cama para dos.