Capítulo IV
Mi nano ¿Amado?
Se le escapó una sonrisa. Entonces giró, dándome la espalda.
—Quizás deberías abrocharte, ya estás despierta —dijo sin verme. Me senté enarcando una ceja sin comprender, me observé la ropa, entonces me fijé en que tenía sólo la falda y la camisa puesta, en la que sólo tenía cuatro botones abrochados de arriba hacia abajo, excepto el primer botón que nunca me lo abrocho.
Colorada como un tomate, mi rostro ardía como las alas del fuego mismo.
—¿Qué…hiciste…mientras….dormía? —pregunté casi llegando a punto de solamente golpearlo.
—Estabas sangrando mucho, además la herida tenía veneno, así que tuve que quitarte la ropa, limpiarte y curarte la herida, además, era muy profunda —explicó sin mirarme.
Tan rápido como me dieron los dedos, abroché los botones en cosa de segundos, intenté levantarme, pero al doblar mi cuerpo para hacerlo, sentí que la herida se volví a abrir, me quedé muy quietecita, quejándome del dolor.
—¡¿Qué haces?! ¡No puedes levantarte teniendo esa herida sin sanar! —me regañó, no dije nada, no tenía fuerzas para hablarle. Me acomodó como a las guaguas, dejándome acostada en la alfombra, y cuando iba a dejar mi cabeza en el suelo, me tomó en sus brazos y me dejó en el sillón delicada y cuidadosamente. Quitó una sábana que había puesto en el sillón—cama para que no se ensuciara de polvo. Abrió el sillón cama y lo sacudió, subió a buscar algo y bajó con una toalla y una frazada en las manos. Dejó la toalla estirada sobre el sillón—cama, luego me tomó nuevamente en sus brazos y me dejó acostada en la cama que acababa de hacer, frente a la estufa de leña y me tapó con la frazada.
—¿Mejor? —preguntó esperanzado.
—Sí, gracias Sasuke—kun —agradecí sonriendo.
—¿Quieres comer algo? —preguntó como una nana.
—No te molestes, yo…
—¡No! ¿Qué quieres? —preguntó frunciendo el ceño, mientras me miraba fijamente serio.
—Em. Una ¿Tostada con manjar y un chocolate caliente? —pregunté entrecerrando los ojos, entonces asintió sin problema.
—No me preguntes, sólo dilo, estoy dispuesto a hacer lo que sea —dijo sonriendo con picardía mientras se acercaba cada vez más— Si quieres, incluso me lanzo de un puente. Pero, nunca me digas que me suicide o que me muera, porque no moriré si tú no te vas conmigo —dijo muy convencido, entonces juguetonamente me dio un beso rápido, pero cariñoso.
Me faltaba el aire, se me había olvidado hasta de respirar, estaba aturdida y desorientada, parecía que todo me daba vueltas, Sasuke sonrió al darse cuenta y me volvió a besar, pero este beso fue diferente, ya que era como…como que buscaba algo, era un poco brusco, apasionado y lleno de sentimiento. Su mano subió hasta mis hombros. Luego me besó el mentón, la mejilla y mordisqueó mi lóbulo dulce y suavemente.
—…Sasuke…kun —logré decir, aun aturdida.
—¿Sí? —preguntó en mi oído. Algo bajó por mi espalda, algo muy extraño y muy diferente a un escalofrío, parecía un estremecimiento.
—Mis…tos….tos…tostadas —dije abrazándolo por el cuello.
Sonrió y me besó, sólo que ésta vez me pilló con mi labio entreabierto y se aprovechó de ello, la punta de mi lengua tocó la de Sasuke, en seguida se separó, muy sonrojado y agitado, no dejaba de mirarme. Entonces volvió en sí y acarició mi mejilla, intentó acercarse para besarme una vez más.
—Sasuke, quiero mis tostadas —recordé deteniéndolo antes de que se me olvidaran las tostadas, mi nombre y luego el mundo.
Se sentó sobre sus rodillas y despeinó sus cabellos con una mano, enojado. Se levantó de un salto y se fue a la cocina, mientras que yo le esperaba en el living, intentando controlar mi respiración, corazón y sonrojo.
Mi mente daba vueltas en torno a una sola persona, Sai ¿Qué haría ahora que le había dado mi primer beso a Sasuke? Se supone que tenía que elegir, y el haberle dado mi beso a Sasuke… ¿Lo estaría dejando como el "ganador de mi corazón"? o algo así, pero… Sai ¡Ah, es un jaleo! ¡¿Cómo se me ocurrió darle mi, mi, mi primer beso a Sasuke?! ¡¿Cómo?!
Vamos, que no cunda el pánico ni mucho menos le eches la culpa a Sasuke, recuerda que tú misma nos hiciste prometer que si nos arrepentíamos, sería sólo culpa de nosotras. Deja de pensar en ello ¿Dime que no fue exquisito su beso? , habló una vocecilla en mi mente.
—Toma aquí están las tostadas, la leche se está calentando —dijo, traía un delantal de color azul cuadrillé, era el delantal que usaba papá cuando estaba en casa.
—Gracias —dije, traía una bandeja con patas, son para llevarle la comida a las personas enfermas o inválidas, me ayudó a sentarme y luego me puso la bandeja sobre mis piernas.
—Tilín —sonó el microondas.
Sasuke fue por el chocolate caliente. Mientras que yo comía mis tostadas a paso lento.
Sai, perdóname, soy una estúpida, una imbécil, una…¡Ah! ¡Perdóname Sai—kun! No sabía en qué estaba pensando, te lo juro, no lo sabía, estaba mareada, además no me siento muy bien y… , me interrumpieron mentalmente.
¡Ah, ya deja de disculparte, por más que grites en tu mente o en tu casa, será imposible que Sai te escuche!, deja de lloriquear como una niña ¿No fuiste tú la que dijo que no lloraría por una estupidez? , me recordó con furia en su tono de voz.
Pero, esto no es una estupidez, ¡Estamos hablando de mi primer beso! , protesté.
¡Toda la gente se equivoca, nadie es perfecto—excepto Sasuke que es un ángel—no tienes que disculparte! Preocúpate de lo más importante ¿Quieres a Sai o a Sasuke? , preguntó enojada mi Inner.
—Sakura ¿Tienes fiebre? No te ves bien —dijo Sasuke dejando el chocolate caliente en la bandeja, para luego acunar mi rostro con sus dulces manos y tocar mi frente con la suya.
Sai o Sasuke, me obligué a recordar.
—Estoy perfectamente bien, no te preocupes —mentí con éxito.
—¿Segura? —preguntó dudoso.
—Sí, estaré bien. Si quieres vuelve a tu casa, tus padres deben estar preocupados por ti —dije sonriéndole, intentando convencerlo.
—No, no están preocupados —respondió cambiando su semblante en un instante, estaba serio y parecía triste.
—¿Cómo sabes? ¿Les llamaste? —insistí.
—No, no tengo padres, ellos murieron hace mucho tiempo —dijo desviándome la mirada, con ojos tristes.
¿No…no tiene padres? ¡Pero qué tarada soy! ,pensé.
¿Tarada? ¡Eres mucho más que eso idiota! ¡Le hiciste recordar algo muy triste! ¡Pobre de él! ¡Todo por tu culpa!, me regañó mi Inner.
—Lo, lo lamento —dije bajando mis ojos, no era capaz de mirarle, aun que él no lo estaba haciendo. Me sentía demasiado culpable.
—No te preocupes, está bien. No le había dicho a nadie —respondió intentando sonreír falsamente.
—¿Está bien? —pregunté con sarcasmo– No, por supuesto que no está bien ¿Tú crees que está bien el meterse en la vida privada de otros? —pregunté casi con desafío.
Me observó con ojos muy abiertos.
—No es privada —contestó calmado.
—¡Pero de todas formas no está bien! —dije tomando una tostada y comiéndomela de mala gana, este tema me había quitado el apetito.
Dejé de verle el rostro sorprendido que tenía, no quería seguir con el tema. No tengo mucha experiencia con esto de los padres, además, el sólo hecho de verle me hacía recordar el beso de hace un rato.
Que fue muy bueno, comentó con picardía la vocecilla.
—Cállate —dije en voz baja.
—¿Qué? —preguntó perdido.
—¿Eh? ¡Ah! Es …que…la… tostada está buena —me excusé lo más rápido posible.
Enarcó una ceja, mientras me miraba como si fuera una loca escapada del manicomio.
—De verdad —insistí para que me creyera.
—Claro —dijo con sarcasmo.
—¿No me crees? —pregunté frunciendo el ceño.
—¿Me puedo quedar? —preguntó de pronto.
—¿Qué? —respondí automáticamente.
—Que si me puedo quedar, sólo por esta noche. Para, confirmar que tu herida haya sanado —dijo sin verme a los ojos.
—Em.
¡Claro que sí, amor del cielo!, contestó en seguida y con mucho entusiasmo mi Inner.
—Sí, claro —respondí, sin tanto entusiasmo como mi Inner.
—Gracias —dijo.
Me puse el pequeño trozo que me quedaba de tostada en la boca, y la mitad sobre salía de mis labios. Entonces, sonrió con un "Hmp" y se acercó sumamente rápido—tanto que no me dio tiempo de pestañar—y me quitó de la boca el trocito que quedaba de la tostada, se lo comió sin separarse de mis labios. Después, se separó con una sonrisa de picardía de oreja a oreja.
—Tienes razón, está muy buena la tostada —dijo sin dejar de sonreír.
Quedé pasmada, no pude decir nada, sólo fue mi rostro el que hablo por mí, ya que sentí como un calor corría a mi rostro, de seguro enrojecí como tomate.
—Voy…voy a ponerme el pijama —dije para luego pararme muy despacio, e irme casi corriendo.
Entré de golpe y cerré muy despacio, entonces suspiré.
¿Qué le pasa a este…?, no podía encontrar la palabra adecuada.
¿Amor?, continuó mi Inner.
No, ¿Qué le pasa a este idiota? ¡Me dará un paro cardiaco si sigue "jugando" de esa manera!, no encontré la palabra, por lo que dije lo que se me vino a la mente.
Caminé hasta llegar al lado de la cama, me tiré boca abajo en ella totalmente rendida al cansancio. Mientras me encontraba casi derramada sobre la cama, saqué el pijama de debajo de la almohada. Me quité los zapatos sin desabrocharlos, sólo los empujé con el otro pie. Luego me desabroché la falda, me volteé quedando boca arriba y desabotoné la camisa. Entonces me puse en pie de un salto y me desvestí ultra rápido, y con la misma rapidez me puse el pijama.
De repente, recordé mi mochila con todas mis cosas. Busqué la bata de tras de la puerta y me la puse, luego bajé las escaleras y vi a Sasuke que se encontraba lavando los ¿Platos?
—Sasuke—kun, deja eso ahí, yo lo lavaré —dije pero él hizo caso omiso. Me acerqué y posé mi mano en su hombro.
—Sasuke—kun, déjalo —dije tomando el plato con jaboncillo.
—No, está bien. Si me voy a quedar, prefiero ayudar en algo —dijo entregándome una toalla para que me secara la mano.
—Pero eres una visita, se supone que te tengo que atender yo. Además, ya me has ayudado bastante con esa pandilla de locos de hace un rato —dije, y se crispó, se puso tenso, su rostro calmado se enfureció. Había cambiado completamente.
—Esos…no vivirán para contarlo —dijo entre dientes.
—Está bien, no me hicieron daño —dije intentando relajarlo.
—¿No te hicieron daño? —preguntó con sarcasmo mientras gritaba.
—Em. Bueno, no mucho —dije para arreglar la frase.
—Sakura, casi me muero al verte en ese horrible estado —dijo con dificultad, al parecer le cuesta demostrar ciertas debilidades.
—Pero Sasuke—kun, no me cambies el tema —dije elevando mi voz.
—¡Sakura! —gritó para que me callase, pero con sólo la impresión de que me haya gritado, me silencié.
Sasuke suspiró con pesar.
—No quiero volver a ver tu vida dependiendo de un frágil y fino hilo —dijo cerrando los ojos para no verme a los ojos—…Nunca más…—continuó mientras se acercaba y rodeaba mi cintura con una de sus manos—…Nunca. —repitió acariciando con suavidad y gentileza mi herida profunda en el estómago, mientras descansaba su frente en la mía y me observaba a los ojos, de otra forma, de…una forma afectuosa, de cariño y ternura. Entonces besó mi frente mientras que me acariciaba el rostro y envolvía mi cintura en uno de sus perfectos brazos, luego comenzó a hacer un caminito de besos que bajaban desde mi frente, pasaban por el lado de mi ceja, jugaba con mi lóbulo, seguía por mi mejilla…
—Sa…su…ke…kun —logré decir.
—Shhh, ahora no —dijo sin dejar de hacer el caminito.
Entonces comenzó a caminar y para no tropezarme, le seguí el paso de espalda. Me dejó acorralada en la pared, y rozó sus labios carnosos con los míos.
Llaves.
En la puerta podía escuchar unas llaves moverse, Sasuke me soltó al instante y me miró con ojos sorprendidos.
—Quédate sentado en el living, yo voy —dije y él obedeció.
Fui hasta quedar frente a la puerta, podía escuchar unos leves quejidos de parte de la persona del otro lado, y unas cuantas maldiciones por no poder abrir la puerta. Entonces la abrí.
Mi asombro no me dejó decir nada.
—¿Sakura? ¿Sakurita? ¡Oh, cariño, cuánto te hemos extrañado! —dijo una mujer pelirrosa de ojos color miel.
—Gracias por abrir la puerta, no podía achuntarle nunca —dijo un hombre de cabellos claros y ojos verde esmeralda.
—Mamá, Papá —dije en voz baja, no lo podía creer.
Entonces mamá casi se me lanzó encima, abrazándome mientras que mi padre Ronou tan musculoso como siempre, nos tomaba entre sus brazos y nos dejaba dentro de la casa para luego cerrar la puerta.
—Hijita, ¡Cuánto has crecido! Lamentamos el tener que pasarnos el tiempo fuera de casa, de verdad, pero, nuestros trabajos nos obligan estar fuera del país —decía, entonces un aire no muy cómodo invadió el ambiente por completo.
Miré a mi padre, quién no dejaba de asesinar a Sasuke con la mirada. Y cuando mamá lo vio, algo cambió en su mirada, y lo mismo pasó con Sasuke cuando vio a mamá.
—¿Se conocen? —pregunté.
—No, hija ¿Quién es? —preguntó cortante mi padre.
—Em. Se llama Sasuke Uchiha, hoy se va a quedar en casa —dije decidida.
—¿Se va a quedar? ¿Con el permiso de quién? —preguntó mi padre mientras su furia se hacía notar en sus ojos.
—Con mí permiso —dije desafiante, papá siempre era así cuando veía a otro chico cerca o muy cerca de mí.
—¿Ah? ¿Sí? No, se va —dijo apuntando hacia la puerta.
—¿Qué? ¡Papá, ni si quiera sabes lo que pasó hoy! —dije empuñando mis manos.
—¿Pasó algo interesante? —preguntó aun enfadado.
—Asaltaron a su hija y le hicieron una herida grave en el estómago y tuve que traerla hasta su casa —contestó Sasuke con voz autoritaria.
—¡¿De verdad?! —preguntó mamá, acunando mi rostro en sus manos, mientras me observaba con ojos preocupados.
—Sí, fue en el centro y Sasuke me ayudó mucho. Además, como es tan tarde, me pidió quedarse por esta noche —dije defendiéndolo.
—¿Dónde está tu herida? —preguntó papá viéndome.
Entonces mi vista pasó de sus ojos, hacia Sasuke que me miraba detenidamente. Al entender lo que quería decir, desvió su mirada hacia la puerta. Me quité la bata y levanté la parte superior del pijama.
Mamá casi se desmaya y papá enfureció aun más.
—¿Quién te limpió la herida? —interrogó.
Sasuke abrió la boca para contestar, de seguro con la verdad. Pero justo en ese momento salté quedando frente a papá y dándole la espalda a Sasuke.
—Yo, Sasuke me despertó para que le dijera donde estaban mis llaves. Entonces cobré la conciencia y me curé la herida —mentí exitosa.
Papá me miró con el ceño fruncido y mamá le tomó la mano. Un punto para mí—mamá había creído mi mentira y aceptaba que se quedara—entonces papá suspiró—otro punto para mí, lo ah aceptado—.
—Se queda, sólo esta noche —dijo decidido.
—Gracias papá —dije sonriéndole.
Conversamos mucho esta noche, fue casi como un reencuentro, nunca veo a mis padres y es la primera vez desde la mitad del año pasado, nunca vienen y este momento no quería dejarlo desapercibido. Pero, me sentía incómoda, ya que Sasuke estaba también.
—¿No hicieron nada? —preguntó repentinamente papá, dejándome con el corazón en la mano.
Sasuke vio que era incapaz de pronunciar alguna palabra.
—¿Qué íbamos a hacer si ella tenía una herida tan profunda? Además, con suerte se lograba poner en pie —contestó a mi rescate Sasuke.
—Vaya, tienes lengua —dijo con sarcasmo mi padre.
—Es mi espada más guardada —contestó Sasuke.
—¿Quieren comer? —pregunté levantándome de un salto, mientras iba a la cocina y mamá me acompañaba.
Así pasaron las horas, después papá discutió con Sasuke y él, no se iba a quedar con los brazos cruzados escuchando como lo retaban. Cuento corto, papá echó a Sasuke a la calle, y por defenderle me mandó a acostar.
—Esto es una injusticia —dije cerrando la puerta, me quité la bata y me acosté apagando la luz.
Entonces sentí algo en mi cama, y un viento que recorrió la pieza. Me senté de golpe y alguien me tapó la boca.
—Sakura, no grites, soy yo, Sasuke —dijo y mis músculos se relajaron.
—Me asustaste —dije una vez retirada su mano.
—Hmp, ¿Tu padre siempre es así? —preguntó sentado al lado mío sobre mi cama.
—Sólo con los chicos que se encuentran cerca de mí —respondí con toda sinceridad.
—Vaya, me sorprende —dijo de forma agotadora.
—¿Vas a ir a tu casa? —pregunté, casi pidiendo lo contrario.
—Si quieres que me vaya, me voy —dijo tan…decidido a hacerlo.
—No te estoy echando —dije en seguida.
—Entonces me quedo ¿Duermo en el suelo? —preguntó
—Donde te parezca más cómodo —dije.
—Bueno, si lo dices así, mejor me quedo en tu cama —dijo, entonces pude escuchar su sonrisa cuando habló.
—Bien —respondí de forma automática, ni si quiera lo pensé. Cuando ya le había dicho, comencé a "reflexionar". Todo es culpa de Inner.
—¿En serio? —preguntó igual de sorprendido que yo.
No puedo decirle que no ahora, me dije mentalmente.
—Sí, es lo más cómodo ¿No? —pregunté de forma normal.
—Sí
Entonces me acomodé mientras Sasuke se quitaba los zapatos. Yo quedé en la orilla y él en el rincón.
—¿Estás cómoda? —preguntó cuando ya se encontraba acostado a mi lado, sin polera, sólo con pantalones.
Totalmente ruborizada.
—Sí —respondí apenada.
¡Estoy más que bien amorcito!, gritó mi Inner.
—¿Pateas o golpeas en la noche? —preguntó de repente.
—No, pero, soy sonámbula, así que no te asustes si me llego a levantar con los ojos cerrados —dije avergonzada.
Sasuke rió.
—Buenas noches —dijo luego, tan cerca, que pude sentir su aliento embriagador chocar contra mi piel, haciendo que mi corazón latiera a mil por segundo.
—Sakura —llamó sacándome de mis pensamientos.
—¿Sí?
Pero no dijo nada. Me abrazó contra él, y acarició mi cabello dulcemente, después rodeó mi cintura con una de sus manos para luego besarme suave y cariñosamente. Mis manos se enroscaron automáticamente en su cuello, la sangre subió a mis mejillas dejándolas ardientes. Sus labios se movían sobre los míos casi rítmicamente, delicado y amable. Entonces, se alejó hasta quedar a unos centímetros de mi rostro y acunó mi rostro, acomodó mis cabellos de tras de mi oído.
—Buenas noches, Sa…ku…ra —dijo melódico para mis oídos, tan lentamente que sentí correr un estremecimiento por mi espalda.
—Sasuke—kun —llamé.
—Dime
—No, nada, olvídalo. Dulces sueños —dije acomodándome en su pecho.
—¿Dulces sueños? Vaya que los son —susurró acariciando mi rostro con la yema de sus dedos, suavemente dibujaba mi cien. Luego me abrazó y se quedó así por toda la noche.
Continuará...
En el próximo capítulo: "Ojos Aterradores"
- ¡No irás al colegio!
- Reunión en la oficina de Tsunadae-sama.
- Indecisa, ¿Sasuke o Sai?
