Lamento no haber subido ayer, pero estoy algo perdida en los días, de hecho.... pensaba que hoy era jueves, pero es viernes xD es que me guiaba por los capítulos del manga de Naruto, (que sale cada jueves) pero últimamente no han salido, entonces ando muy perdida, además de que esto de tener clases de verano sólo tres días de la semana también hace que me pierda un poco ^^U
Pero, en fin, aquí está, espero que lo disfruten, de seguro querrán saber más pero en el otro capi (10) conocerán mejor la historia ^^ ¡Disfrútenlo y dejen muchos comentarios!
Capítulo IX
Pintura, atrocidades y presentimiento
Ya habían ganado el partido siete a tres, era de tarde y nos retirábamos hacia nuestras casas, como siempre, me fui con Sasuke que me acompañó hasta mi casa y luego se fue a la suya.
—¡Hija! ¿Cómo te fue? —preguntó mamá mientras me abrazaba.
—Bien, tuve que jugar futbol —dije emocionada—Y adivina…
—¿Ganaste? —preguntó entusiasmada.
—¡Sí! —dije sonriendo.
—Qué fantástico hija, pero ¿No me decías tú que el deporte y todo lo que tenga que ver con el acondicionamiento físico era lo peor para ti? —preguntó arqueando una ceja, mientras yo subía las escaleras para dejar la mochila en mi pieza.
—Eso pensaba, porque siempre era lo mismo, pero hoy no sé qué pasó, todo fue muy extraño, además jugué muy bien, y eso es lo más extraño —dije antes de cerrar la puerta de la habitación.
—¿Konan? —pregunté.
—¡Miau! —bostezó el gatito estirándose, mientras salía de entre mis peluches.
—Ah, hoy no te escapaste ¿Eh? —dije acariciando su cabecita, mientras que él comenzaba a ronronear en seguida.
Me vestí con ropa cómoda, sólo tendría que estar en casa, además no teníamos planeado salir a ningún lado, mis padres casi ni salen, y cuando lo hacen se ponen ropas con las que casi son irreconocibles, son algo….raros para salir. Konan estaba tan hambriento que casi termino llevándole todas las cajas de leche que tenía.
—¿Cómo te fue en el colegio? —preguntó papá cuando estábamos en la cena.
—Bien, jugué un partido de futbol y gané —comenté contenta, mientras le miraba de reojo para ver su reacción.
—¿De verdad? ¿A quién le pagaste para que se disfrazara de ti? —bromeó mientras me miraba con sospecha.
—No le pagué a nadie, porque nadie es más hermosa que yo —dije fingiendo ser la mejor.
—Sólo porque eres nuestra hija.
—Eso no hay que discutirlo —dije mientras mamá dejaba un queque en la mesa, lo había hecho ella, un queque con mermelada de frutilla totalmente esquicito.
—Está ultra rico —dije comiendo un pedazo.
—Sí, pero le falta el toque —dijo papá sacando el manjar del refrigerador.
—Deja eso ahí, ¿No ves que después tu hija te copia? —dijo mamá sonriendo.
—De tal padre tal astilla —murmuré.
—Que así sea —dijo papá, echándole una gran cantidad de manjar al queque.
—Deja algo para mañana —dijo mamá quitándole el manjar.
—Pero si yo soy el que compra —se quejó.
—Pero es para todos, hay que compartir —dijo dejando el manjar a un lado.
Hacía tiempo que no los veía, y estas "discusiones" me agradaban, tanto tiempo sola me sentía algo olvidada, a pesar de que me mandaran el dinero todos los meses, pero… no es lo mismo que estar con ellos en casa, tenerlos aquí presentes es maravilloso. Estar con ellos quisiera estar mucho tiempo, me gustaría que por lo menos se tomaran unas vacaciones, pero no pueden, sólo vienen cuando pueden. Compartir momentos con mis padres, es lo que extraño, no tengo muchos recuerdos de ellos ya que siempre me dejaban con Tsunade-sama a cargo, sin embargo, intento disfrutar y memorizar cada instante con ellos, cada segundo que pasa queda grabado en mi memoria, gracias al don que tengo….mi memoria siempre ah sido excepcional y por eso me encuentro dentro de las mejores en el curso, aun que tampoco me gusta presumirlo, pero el tener una memoria fotográfica es algo extraño en las personas, es genial poseerlo y, al mismo tiempo, es algo difícil de usar, ya que todo lo que veo, aun que haya sido por unos segundos, queda grabado en mi memoria. Intento no ver películas de terror porque, en los momentos que tengo miedo siempre aparecen imágenes de películas que vi antes de saber que tenía este don, lo mismo pasa con las películas tristes, a veces recuerdo al título de una y en seguida aparecen las imágenes en mi mente, como una película mental.
—Buenas noches mamá —dije mientras le besaba la mejilla, y ella me abrazaba con cariño.
—Buenas noches hija —dijo.
—Buenas noches papá —dije besándole la mejilla.
—Buenas noches princesa —dijo sonriendo.
Sábado, Domingo…ya estaba todo muy obscuro y la Luna se identificaba con su potente brillo junto a las estrellas. Fui hasta mi pieza y dejé la puerta un poco abierta, me puse el pijama y me aseé antes de dormirme. Cuando estuve lista, me acosté junto a Konan que me esperaba arrolladito en mi cabecera, luego cerré los ojos y el sueño en seguida me venció, sin embargo, había algo que no me dejaba dormir tranquila, me sentía algo incómoda pero mi cama no tenía nada extraño, todo estaba como siempre, incluso Konan.
Esta noche será muy larga, me dije mentalmente.
Durante la noche, en cada vuelta que me daba me despertaba, no lograba conciliar el sueño tranquilo de las otras noches, algo me incomodaba pero lo encontraba el qué, en mi mente repasaba todo lo que había hecho durante el día, y no encontré nada malo o extraño. No quise seguir haciéndole caso a ese sentimiento de incomodidad y cerré los ojos contando gatitos siameses en vez de ovejas, eran gatitos siguiendo un hilito de lana, hasta que me quedé dormida.
—Princesa, princesita despierta —escuchaba, pero me di media vuelta y seguí durmiendo.
—Hija, despierta —pidió otra voz.
—¿Qué?...es muy temprano —me quejé mirando el reloj que marcaban las cinco de la mañana.
—Perdón por despertarte a estas hora de la mañana, pero se nos presentó un percance y nos tenemos que ir —dijo mamá con rostro triste.
—¿Irse, ahora? —pregunté casi histérica, haciendo que el gatito diera un salto al escucharme.
—Sí —contestó papá, mientras salía de mi pieza.
—Pero… ¿No puede ser otro día? —pedí intentando colocar un rostro triste para que cambiara de opinión.
—Lo sentimos, pero nuestro deber es trabajar, así como el tuyo es estudiar —dijo mamá acariciando mi rostro con cariño, mientras que yo intentaba contener una cuantas lágrimas.
—Ya tenemos todo listo, vámonos —dijo papá en la puerta.
Suspiré mientras me levantaba y me ponía la bata, bajé las escaleras con tristeza con Konan en los brazos. Ellos ya tenían todo preparado, listos para irse.
—Cariño, lamentamos no poder pasar más tiempo contigo, pero nuestro trabajo es muy estricto —dijo mamá acomodándome los cabellos alborotonados que tenía, algo lógico si acababa de despertar.
—Está bien, pero ¿Prometen volver luego? —pregunté, entonces ellos sonrieron con ternura.
—Por supuesto —respondió papá, apoyando su mano en mi hombro.
—Yo…los quiero mucho —dije, siempre me costaba decirles que los quería, pero prefería decírselos porque el tiempo de su ausencia era muy largo y no podía hablarles ni comunicarme con ellos.
—Princesa —dijo mamá viéndome con algo de tristeza, luego me besó la mejilla y me abrazó.
—Nosotros también te queremos mucho, eres nuestra única hija ¿A quién más podríamos amar más que a ti? —preguntó con sarcasmo papá, mientras nos abrazaba a ambas.
—Bien, recuerda no abrirle a nadie que no conozcas —dijo mamá con tono de advertencia.
—Siempre —contesté.
—Y que te mandaré el dinero todos los meses —dijo papá abriendo por fin la puerta que tanto odiaba, le costaba un mundo lograr abrirla.
—Vamos a volver princesita, así que cambia esa cara —dijo mamá—Además, tienes a Konan —dijo mamá viendo con una gran sonrisa a Konan, luego lo acarició en la cabecita— Cuídala mucho o no te compraré más pescado —le dijo con un tono tan cariñoso al gatito, e increíblemente el gatito asintió, dejándome perpleja, mis ojos se abrieron tanto que casis e me cayeron.
—Mamá, el gatito…acaba de…
—¿De qué? —preguntó.
—De decir que "sí" con la cabeza —dije sorprendida.
—¿De verdad? No puede haber sido, creo que el sueño te está ganando —dijo sonriendo.
Le miré sospechosa, estoy segura de lo que vi y Konan le entendió a la perfección a mamá.
—Nos vemos princesa —dijo papá besándome la frente, afuera los esperaba un taxi.
—Adiós, cuídate princesita —dijo mamá, que por poco y comienza a llorar, sus lágrimas casi ya no las podía esconder, sólo acaricié su rostro sonriéndole y ella me devolvió la sonrisa con beso en la frente. Luego subieron al taxi y mamá se apoyó en el hombro de papá, supuse que no había podido aguantar más las lágrimas, el taxi se fue y yo cerré la reja y la puerta con los cientos de seguros.
—Otra vez solos —comenté al gatito, mientras lo dejaba en el suelo.
Me senté en el sillón largo y me abracé las piernas, aun me seguí sintiendo incómoda como en la noche antes de dormir, además el estar sola no ayudaba mucho. De repente sentí algo suave en mi brazo, era Konan que me acariciaba con su pelaje limpio y brillante, parecía como si supiera que me sentía mal, lo tomé en brazos y miré fijamente sus ojos color topacio.
—¿De verdad me entiendes cierto? Dime que no estoy loca, por favor —le rogué, pero el gatito sólo ladeó la cabeza a un lado.
Suspiré.
—Después de todo, si estoy loca —dije levantándome, era temprano pero ya no tenía nada de sueño, así que me "entretuve" limpiando la casa, mamá en mi ausencia había comprado una aspiradora nueva, lavé y sequé los platos, hice mi cama y sacudí cada mueble de la casa, entonces ya eran las ocho de la mañana y era Domingo ¿Quién estaría despierto a estas horas?
Me tiré en el suelo, sobre la alfombra frente a la estufa a leña, cerré los ojos intentado buscar la respuesta a mi nerviosismo, no podía dormir ni estar tranquila por un segundo, pero por más que pensara y me sobrecalentara la cabeza no encontraba la respuesta, sólo me conformaba pensando en "Lo malo está por venir", era lo único que encajaba si no había pasado nada terrible, ya que esto que sentía era algo incómodo, me obligaba a estar en guardia en todo momento, parecía que me seguían o que me miraban cada segundo, escalofríos recorrían mi cuerpo, cualquier ruido me ponía los pelos de punta… si no va a pasar nada malo, entonces realmente estoy loca, no hay otra respuesta.
Abrí los ojos de golpe al sentir una pata en mi rostro, era Konan que andaba jugando con una mosca.
—Sigue a la mosca, no a mi —me quejé, acariciando una de sus orejas, al instante comenzó a ronronear, se tiró al suelo mientras se revolcaba de un lado a otro, pidiendo más cariño, acaricié lentamente su guatita mientras el gatito se dejaba, parecía que se desasía a mi tacto, tomé una de sus patita delanteras y me entusiasmé en vérselas fijamente, sus almohadones eran oscuro como sus patas, nariz , orejas y cola. De repente uno de mis cabellos quedó colgando de mi rostro, y el pobre gatito no pudo resistirse a su instinto juguetón y comenzó a mover sus patitas en el aire para tomar mi cabello, mientras que yo movía mi cabeza para que no lo alcanzara, en un abrir y cerrar de ojos pasó la mosca frente al gatito y éste se levantó de un salto y salió a seguirla. Entonces alguien golpeó la puerta, me acerqué y miré por el….agujero que tenía la puerta, pero no vi nada más que todo negro, luego se movió y colocó un papelito en el mirador que decía "Sasuke", se me escapó una risita y abrí el centenar de seguros, luego por fin abrí la puerta.
—¿Tanto te demoras? ¿Qué harías si se te quema la casa? —preguntó con sarcasmo.
—Saltaría hacia la casa de atrás —contesté mientras lo hacía pasar.
—¿Y caerías de pie como un gato? —preguntó con superioridad.
—No importa como caiga, lo que importaría en ese momento es escapar sea como sea ¿No crees? —pregunté arqueando una ceja, mientras abría un paquete de galletas en la cocina.
—Antes de llegar, pensé que te encontraría durmiendo —comentó de repente.
—Ah, bueno, es que mis padres se acaban de ir así que me despedí de ellos, fue hace unos minutos antes de que llegaras —dije mientras dejaba las galletas en la mesita de centro.
—Rayos, no alcancé a despedirme de mis suegros —dijo por lo bajo.
—¿Tus…suegros? —pregunté con sarcasmo.
Entonces me miró, como si realmente hablara en serio.
—Por supuesto que mis suegros —dijo enfatizando la palabra "mis".
Sólo le miré de reojo, mientras reía hacia mis adentros, si mis padres hubieran escuchado esto, de seguro papá lo ahorcaría, o quizás no.
—Supongo que no has olvidado que tenemos que ir a ayudar a Hinata a pintar la casa —dijo sacándome de mis pensamientos.
—Claro que no, pero ¿Crees que ya estén despiertos? —pregunté.
—Ella dijo "Lo más temprano posible" —me recordó mientras se llevaba una galleta a la boca.
—Entonces ¿Vamos ahora?
—Te estoy esperando desde que llegué.
Me levanté casi de un salto, y subí las escaleras a la carrera, me vestí no muy formal, íbamos a pintar una casa así que la ropa tenía que ser lo más vieja posible, pero tampoco voy a llevar puesto un trapero para ir caminando a casa de Hinata—si sus sirvientes…o padres me ven así ¿Qué dirían de mí?—, tomé una mochila pequeña que tenía y guardé lo necesario, luego bajé con la mochila y en la cocina dejé comida y agua para el gatito que quién sabe dónde andaba ahora.
—Ya, estoy lista —dije agitada.
—Exactamente te demoraste, casi seis minutos —dijo mirando su reloj de muñeca.
—¿Nos vamos? —pregunté arqueando una ceja.
—Vamos —dijo tomando un puñado de galletas, y se las echó al bolsillo.
—Sasuke-kun, ¿Llevo unas galletas a casa de Hinata? —pregunté sonriendo.
—Sería bueno y malo —respondió—Lo bueno es que comería, y lo malo, es que comería pocas —dijo.
Me volví a la despensa y saqué unos cuantos paquetes de las mismas galletas y los eché en la mochila.
—Ahora sí —dije, entonces él se levantó de un salto y abrió la puerta, dejándome pasar primero, luego él cerró la puerta y la reja, después me entregó las llaves. Caminamos tranquilamente, era muy temprano así que no teníamos prisa, la casa de Hinata quedaba bastante lejos de mi casa, sin embargo llegamos a buena hora, la casa de mi amiga era inconfundible entre las demás, grande y lujosa, Hinata era multimillonaria pero lo mejor es que no era como esas chicas que se creen las mejores sólo por tener una montonera de billetes en cada bolsillo, ella era simple pero buena. Nos abrieron las sirvientas de Hinata y al entrar todas se inclinaron hacia adelante diciendo "Buenos días" al unísono, miré a Sasuke de reojo, pero él pareció estar normal al verlas inclinadas, en cambio yo que estaba avergonzada al verlas, no sabía cómo reaccionar. Nunca nadie se había inclinado como reverencia hacia mí, una chica cualquiera. Luego de mi sorpresa ante las sirvientas, una de ellas nos guió hasta donde se encontraba Hinata, estaba sentada en el suelo con una brocheta en la mano.
—¡Hinata! —llamé, entonces ella se volteó con su rostro lleno de pintura, al igual que la parte delantera de su ropa.
—¡Buenos días Sakura, Sasuke! —dijo sonriendo.
—Cada vez que vengo a tu casa, me parece más grande —dije mirando la habitación, estaba vacía, sólo habían diarios en el suelo, unas cuantas brochas y tarros te pintura.
—Es que no hay nada en esta pieza, por eso parece que fuera más grande —dijo.
—¡Hey, Sasuke-baka! —llamó una voz familiar, era Naruto parado en la puerta corrediza, en el pasillo en el que se podía ver el jardín japonés bien cuidado de Hinata.
—¿Llegaste más temprano que nosotros? —preguntó Sasuke con falsa sorpresa— ¿Qué pulga te picó? —preguntó arqueando una ceja, mientras se cruzaba de brazos.
—No…—dijo—Es que pasé la noche en casa de Hinata, mi casa queda mucho más lejos que la de Sakura-chan, por eso le pedí quedarme —dijo.
—Por suerte mi padre estaba de buen humor el día de ayer, así que lo dejó quedarse —dijo Hinata mientras se levantaba.
—Vamos Sasuke-baka, ayúdame a pintar esta pieza —dijo Naruto, tan animado como siempre, Sasuke tomó un rodillo largo para pintar el techo y se fue con Naruto.
—¿Toda esta pieza será color mantequilla? —pregunté a Hinata.
—Em., el techo es blanco —corrigió, entonces tomé el rodillo y lo unté con pintura blanca, lo estrujé un poco para que no chorreara tanto y comencé a pintar el techo.
—¿Ya pintaste tu pieza? —pregunté.
—Lo están haciendo —dijo con algo de nerviosismo en su voz.
—¿Lo están haciendo? —pregunté sin entender.
—Es que le dije a Naruto que podía pintar una pieza como él quisiera, pero no le dije que sería mi pieza —dijo nerviosa y algo sonrojada, se veía tan tierna que le habría sacado una foto, lástima que no tenía ninguna cámara o celular a mano.
—Vaya, debe ser genial que la persona que amas te pinte la pieza —comenté sonriéndole, para que no se sintiera tan avergonzada
—No eh querido ver la pieza, quiero verla cuando esté terminada —dijo mientras dibujaba un corazón en la pared.
—Hinata, ¿Te ayudo a hacer corazones? —pregunté burlona.
—¡Ay, no, es que estaba pensando! —dijo nerviosa intentando borrar el corazón.
—Está bien, ¿Te ayudo a pintar la pared? Parece que es más trabajoso que el techo —dije.
—Bien, hay unas brochas sin usar en la mi pieza —dijo mientras seguía borrando el corazón.
—Bien —dije, me encaminé hacia la pieza pero al entrar me encontré con la sorpresa de mi vida, Naruto y Sasuke estaban en cuatro patas, todos pintados con manchas por todo el cuerpo, la pieza estaba hecha un desastre, había de todo tirado en el suelo, incluso una pelota de lana naranja, la tomé y antes de que pudiera darme cuenta, Sasuke se había lanzado sobre mí, ambos caímos pero él quedó en cuatro patas.
—¡Sasuke! ¿Qué estás haciendo? —pregunté enojada, el costalazo me había dolido.
Pero Sasuke me miró ladeando su cabeza, como Konan lo hacía siempre, se me acercó y lamió mi mejilla. Obviamente le miré extrañada, entonces solté la lana naranja para quitar a Sasuke de encima, y en tanto la pelota de lana tocó el suelo, Sasuke la miró como si fuera su presa y con una de sus manos empujó la pelotita que rodó, Sasuke siguió mirándola fijamente y de la nada le aparecieron orejas azul marina de gato. Me sorprendí tanto, que ni si quiera podía decir algo, entonces apareció Naruto corriendo en cuatro patas, con orejas largas y naranjas junto a una cola esponjada naranja y en la punta era blanca, se lanzó sobre la pelota naranja, la tomó con la boca y salió corriendo, rápidamente Sasuke lo persiguió, ambos corriendo en cuatro patas, con orejas de animales y colas de animales.
Me levanté sin saber si lo que había visto era un sueño o parte de mi imaginación, tomé la brocha que venía a buscar y me quedé pensando.
Lo que vi… ¿Fue real o un sueño?, me pregunté, entonces me toqué la mejilla donde Sasuke me había lamido, Está húmedo.
Me volteé hacia la puerta corrediza donde Sasuke se había lanzado sobre mí, y me quedé apoyada en el umbral. De repente pasó Sasuke corriendo en cuatro patas, con las mismas orejas y cola, atrás de él iba Naruto con orejas y cola de zorrito, ambos corrían como jugando. Me quedé paralizada, salí persiguiéndolos y pasé por el frente de la pieza donde estaba Hinata.
—Oye, Hinata, ¿No viste pasar a Sasuke y a Naruto por aquí? —pregunté agitada.
—Ah, creo que sí los vi —dijo de forma despreocupada.
—¿No le viste sus…orejas? —pregunté algo extrañada, me sentía loca al preguntarle algo así.
—No, no me fijé, sólo los sentí pasar corriendo —dijo relajada.
Tiré la brocha y corrí en dirección hacia donde ellos habían pasado, pero lo lograba encontrarlos, corrí casi por toda la casa sin encontrarlos, al final, iba caminando, estaba tan cansada que casi no tenía aliento, iba a doblar en la esquina pero me pareció ver unas manos con algo justo en frente, entonces vi un tarro de pintura que cayó secamente en mi cabeza, miré hacia un lado y me pareció ver a Naruto hacer unos sellos, luego caí al suelo y me golpeé en la cabeza, después, vi todo negro.
—¡Sakura, Sakura despierta! ¡Sakura-chan, perdón! ¡Sakura—san! ¿Estás bien? —escuchaba antes de abrir mis ojos, hasta que por fin tuve la fuerza para hacerlo.
—¿Qué…qué pasó? —pregunté, aun veía borroso.
—Em., nada, te caíste con un buen golpe en la cabeza —dijo Naruto, y al escucharlo recordé lo que había pasado, mis ojos se abrieron de golpe.
—¿Te duele algo? —preguntó Hinata, con algo de preocupación.
—No…acabo de recordar, vi a Naruto y a Sasuke con orejas —dije, pero al verlos, no tenían nada de otro mundo— ¿O fue un sueño?
—Em., Sakura-chan… ¿Tienes hambre, verdad? Te traeré algo —dijo Naruto, y se fue corriendo.
¿Desde cuándo Naruto es tan atento?, me pregunté interiormente.
Me senté muy despacio, sentía un ligero dolor en la espalda y nuca, debe ser por el golpe, cuando ya estuve sentada miré a Hinata, con extrañeza.
—¿Qué pasa? —preguntó.
—Me noto más…alta, o ¿Te achicaste? —pregunté…algo estúpida.
—¿Cómo me voy a achicar? —preguntó sonriendo…aun que no era la misma sonrisa de siempre, tenía algo extraño.
—No sé, me noto…extraña, incluso me noto más ligera —dije, me toqué el estómago por inercia, y noté que no estaba mi ropa puesta, al verme me fijé que sólo tenía vendas que rodeaban todo mi tronco y pecho…que por cierto, estaba muy plano. Nuevamente me toqué por inercia, no tenía nada de pecho, estaba completamente plana…
—¿Qué…me…pasó? —pregunté aterrada, miré rápidamente a Hinata, pero al hacerlo un dolor vino a mi nuca, rápidamente llevé mi mano hacia el lugar de donde provenía el dolor, y pude notar que mi cabello estaba más corto.
—Por favor…no grites —pidió Hinata.
Le miré aun más aterrada, pasaron mil imágenes por mi mente de lo que me podía haber pasado, me imaginaba lo peor, sin decir nada me levanté de un salto y salí de la pieza corriendo hacia el baño, donde había un espejo de cuerpo entero. Miré mi reflejo, sin creer lo que estaba viendo, mis manos rodearon todo mi cuerpo, tocando donde más se notaba lo extraño, me quité los vendajes sin pensarlo dos veces. Toqué mi pecho, plana. Toqué mi parte trasera, nada comparado a lo que tenía. Toqué mi cabello, corto de color marrón claro.
—Soy… soy un…hombre —dije tartamudeando, mientras mi voz temblaba.
Miré mi reflejo del pantalón… no necesitaba quitármelo, el pantalón era tan ajustado que podía notarlo a simple vista. Mis pulmones se llenaron de aire, el terror inundó mis pensamientos y las lágrimas ahogaron mis ojos.
—¡AH! —grité tan fuerte, que hasta mis oídos me dolieron, un grito desgarrados que cualquiera pensaría que me estaba muriendo…aun que realmente así lo era, pero no exactamente.
Escuché que corrían por los pasillos y abrieron la puerta del baño, era Sasuke y Hinata, me lancé a los brazos de Hinata, entonces ella entró y cerró la puerta dejando a Sasuke afuera.
—Hinata….soy…soy…
—Sí, ya no hables, desahógate —dijo acariciando mi cabello.
Mis lágrimas no paraban de salir, creo que empapé toda la ropa de Hinata, pero ella no se quejó ni nada, hasta que dejé de llorar después de un rato.
—¿Cómo…cómo me pasó esto? —pregunté sentada con las piernas hacia un lado.
—¿De verdad quieres saberlo? —preguntó.
—Sí. —dije decidida.
—Bien, Sasuke te lanzó un tarro de pintura marrón y Naruto utilizó unos sellos que accidentalmente te cambiaron de sexo —dijo.
—¿Naruto, eh? —dije apretando los puños.
—Sakura-san, sólo te pediré una cosa. —dijo con los ojos cerrados.
—No me pidas que no le golpee —dije antes de que pudiera decirme.
—No, sólo te pido, que no seas dura con él, también él estaba preocupado —dijo, casi me dejó con la boca abierta, pensé que me pediría que no le golpeara pero no fue así.
—Bien —dije, me levanté pero antes de salir, tomé una polera de hombre que estaba doblada en el baño y me la puse, aun que no tuviera nada, me sentía desnuda sin algo encima—¿Dónde está Naruto?
—En la pieza de al lado —dijo.
Salí y entré a la otra pieza, Naruto estaba sentado dándome la espalda y Sasuke al otro lado, alrededor de una mesita, Sasuke me vio sin decir nada y Naruto se volteó con rostro pálido y lleno de miedo.
—Sakura-chan, te juro que no quería —dijo rápidamente, mientras intentaba escaparse caminando en cuatro patas.
—Pero lo hiciste —dije, lo tomé por el cuello de la ropa y noté algo diferente en mí, mi fuerza era mayor y mi voz era más grave.
—Perdón —dijo cerrando los ojos con fuerza, mientras yo acumulaba chakra en mi puño derecho.
Continuará...
En el próximo capítulo: "Generaciones Vivas"
- Jugando con un hilo.
- "Sasuke-baka, metimos la pata"-dijo Naruto.
- "Esto pasó hace más de ochocientos años"-explicó Naruto extrañamente serio.
(Sakura: ¡No puede ser, no puedo ser un hombre!) (Naruto: De verdad que lo lamento Sakura-chan, te juro que no quería) (Sakura: Cállate si no quieres que te vuelva a golpear") (Hinata: Sakura-san, por favor, tranquilísate) (Sakura: Sólo me tranquilisaré cuando estos dos me expliquen qué rayos está pasando)-Sasuke y Naruto se ponen tensos-(Sasuke: ¿De qué hablas?) (Sakura: Ah, ¿Creen que soy tonta, que nací ayer? Sé muy bien lo que vi, y ustedes dos tienen algo que decirme) (Naruto: No no... eh, Sakura-chan, estás equivocada) (Sakura: ¿Por qué tienes esa cara de mentiroso? Díganme ¿Por qué tenían orejas de animales?)-silencio absoluto-(Naruto: Es una historia larga-se rindió) (Sakura: ¡Los abía, sabía que algo pasaba!)-Sasuke le pega un codazo a Naruto y éste lo mira rendido-(Naruto: Esto pasó hace más de ochocientos años) (Sakura: ¿Tanto?) (Naruto: Te contaré la historia en el otro capitulo) (Sakura: O_O ¡¿Qué?! ¡No puedes dejarme así! ¡Vamos, suéltalo, dime ahora!)-Naruto sale corriendo y Sakura le persigue-(Hinata: Sasuke-kun ¿Quieres comer algo?) (Sasuke: Hmmmm... bien)-se levantan tranquilamente y se van.
FIN
PD: Recuerden que si tinenen alguna duda, me la dejan escrita en un comentario ^^
