Hola a todos ^^

Lamento haberme demorado tanto pero, les explico jejeje, tengo mis razones:

1- Fui de vavaciones al Sur en la casa de mi abuela, donde no hay internet.

2- Volví y me fui nuevamente al sur a las Termas Del Flaco, donde tampoco hay internet ni nada.

3- Estuve en medio del terremoto allá en las termas y tuvimos que volvernos a Santiago al otro día.

4- La conexión estaba mal, mi casa es de adobe y se derrumbó un poco.

5- Ahora tengo que quedarme en casa de mis abuelos en Santiago, donde sí hay internet.

Y bueno, así han pasado mis vacaciones, aunque faltaron algunas cosas por describir. Pero lo más... impactante que nunca pensé que viviría a mis 17 fue el terremoto, fue... terrible, en realidad fue tan terrible que no existen palabras para describirlo, les contaré mi experiencia antes de dejarlos leer mi fanfic ^^:

Estaba en las Termas Del Flaco al sur de Chile en la ciudad de San Fernando. Las termas son un pueblito pequeño y está rodeada de montañas de unos 300 metros de altura, está justo al lado de Argentina (si cruzáramos las tantas montañas llegaríamos a Argentina). No hay internet, ni señal para los celulares, sobreviven con la electricidad que sacan de un motor que se apaga a las 12:30 de la noche, y hay tres teléfonos públicos en los que hay que pagar para poder llamar (no recuerdo si llama celulares), hay cientos lugares para visitar: Las huellas de dinosaurios (son geniales, y ultra gigantes, las puedes incluso tocar), La Virgen (hay que caminar demasiado para llegar, y al última parte va en subida), La Mina (un camino plano, pero largo)...y otros tantos lugares. Estábamos ahí con mis abuelos paternos y unos tíos, mi padre y mi hermana, mi madre se había quedado en Santiago porque no le habían dado vacaciones. La pieza que habíamos arrendado era de una cama de una plaza y media, y un camarote de una plaza. Eran—como quizás ya saben—las 3:34 am, nos habíamos acostado tarde, y sólo alcanzamos a dormir una hora, cuando me desperté de golpe porque me parecía que había un temblor, papá ya estaba despierto y dijo que me quedara quieta, que ya pasaría, pero los segundos se hacían eternos y pronto escuchábamos los vidrios romperse, las alarmas de los autos, las botellas de nuestra pieza se caían y yo estaba durmiendo en el camarote, que se azotaba con fuerza contra la pared, luego papá dijo que saliéramos—ya entrábamos en pánico—mi hermana se levantó algo sonámbula y nos pusimos bajo la puerta, la escalera que daba al segundo piso frente a nosotros se desfiguraba frente a mis ojos, la ropa tendida en los cordeles caía, la puerta crujía. El momento se había eterno, y mi hermana menor, Nicole, no paraba de tiritar del miedo, vi el rostro asustado de papá que de repente dijo que estaba preocupado por mamá—sola en la casa de adobe—, mi pánico empeoró, mamá estaba completamente sola con mi perra, Kira, y las dos gatas, Nala y Maxi, en una casa de adobe donde ya había una pared—la del comedor—que estaba muy inclinada hacia adentro, y el patio de la Kira estaban muy trisadas las paredes, de hecho, hace dos años se había caído un pedazo dejando un gran agujero. De súbito paró todo ese remezón, y subimos la escalera para ver a mis tíos y abuelos que estaban arriba, con suerte nos habíamos puesto las chalas de levantarse, y todos estábamos con pijamas. Al subir, podíamos ver por encima de las otras casas, y ver perfectamente la montaña, salía mucha tierra y aun se escuchaban las rocas rodar, y se podía sentir un poco aun el temblor cómo avanzaba.

Mis abuelos salieron asustados con la bata puesta, bajamos a la calle de tierra—que es tanto calle como vereda—y vimos el desastre, los vidrios rotos, los carteles en el suelo, los autos aun sonando, la gente en pánico, algunos perros aullando. Era tanta la tierra que se había levantado que casi parecía niebla espesa, todos estábamos con linternas ya que el motor estaba apagado hasta que de repente lo prendieron, el hombre que se encargaba de eso se cayó y cortó la cara, nada grave, pero igual era una herida. La gente barría los vidrios rotos, y otros oraban a la Virgen María que tenían en el camino, otros comenzaron a fumar desenfrenadamente, y el olor a cerveza y licor se impregnó en el aire porque se habían roto las botellas, algunos hombres se quejaban por esa pérdida. No dormimos en toda la noche por las réplicas, todos con pijama en medio de la calle y chaquetas. Nos metimos al auto de mi abuelo a escuchar la radio, ya que las teles no funcionaban y tampoco los tres únicos teléfonos porque se había modio la antena que localizaba al satélite y habíamos perdido toda conexión con el mundo exterior. Al otro día mi padre decidió irse porque por más que intentó no pudo comunicarse con mi madre, estábamos muy preocupados, en tanto papá se fue mi abuelo decidió irse también, así que comenzamos a guardar todo rápidamente y nos fuimos a pesar de las tantas replicas, pudimos ver las rocas en medio del camino, algunas mucho más grandes que yo—que mido 1.64—algunos agujeros en el suelo creados por las rocas que las máquinas habían quitado, mucha piedrecilla se veía como cascada que bajaba de las montañas, el viaje fue larguísimo, no dormí nada en esas seis horas hasta que llegamos al pueblito donde encontramos a mi padre que no encontraba bus que lo fuera a dejar a Santiago, así que nos acomodamos los siete dentro de la camioneta de mi abuelo, y viajamos viendo el desastre del terremoto, muchas copec, esso, y chell estaban sin luz, y casi ninguna tenía bencina o petróleo que era lo que necesitábamos, habían muchos desvíos por las calles que se habían hundido y trisado grandemente, pasamos por al lado de un enlace—donde pasan los autos por arriba y otros por abajo—estaba completamente en el suelo, la señal para los teléfonos era muy débil, pero por fin hablamos con mis tíos que se habían quedado en Santiago con mis primos por la misma razón que mamá—no tenían vacaciones—ellos nos contaron que no tenían ni luz ni agua y que a las 4 am habían ido a buscar a mi mamá que estaba bien, ella dijo que en tanto sintió el temblor tomó su celular y la linterna y salió a la calle, muchas bibliotecas se cayeron, las paredes se trisaron, cayó mucha tierra, la pared de comedor no cayó pero quedó muy débil, la cornisa se cayó, y mis mascotas estaban vueltas locas por lo sucedido. Nada grave lo que sufrimos, nada comparado con otras familias que perdieron, completamente todo.

FIN

les cuento hasta ahí ya que el resto es cuando limpiamos la casa, y nos quedamos a dormir en casa de mi abuela. Ahora, los dejo que lean y disfruten, ¡Dejen muchos comentarios, por favor! ¡Arigato! ^^


Capítulo XI

Masculino exterior y Femenina interior

Cada vez más cerca cariño…, Escuchaba, era la voz de una mujer, sin embargo no veía nada, todo estaba oscuro, su voz era melodiosa y suave, parecía llena de amor.

Ve más adelante y sé fuerte…, continuaba diciéndome, mientras mis pies caminaban en la oscuridad, ¿Qué hay más adelante? , pregunté.

Debes seguir, no importa cómo, sigue y sé fuerte cariño, fuerte, fuerte…, la última palabra resonó como eco mientras se desvanecía, entonces abrí los ojos.

—¿Un…sueño? —me pregunté. Qué sueño más raro.

Me estiré en la cama y de una sola patada el cuaderno salió volando. Me agaché y me levanté, caminé hacia la puerta y al ver mi reflejo en el espejo de mis padres, recordé que no era mujer y al mismo tiempo recordé la historia que me había contado Naruto, sobre cómo habían nacido los Guardianes. Me alboroté los cabellos

— Ha, ¡Todo esto es un lío! —me quejé gritando, entonces escuché algo en la cocina, sin pensarlo dos veces bajé corriendo, y las pisadas se escucharon con más fuerzas, parecía que corría. Bajé el resto de los escalones de un salto, miré hacia ambos lados, en la cocina no había nadie, y en el living tampoco, sin embargo la puerta estaba abierta hasta atrás al igual que la reja. Salí corriendo hacia la calle, pero no vi nadie sospechoso que corriera o algo así.

—O ya salió la persona, o aun está encerrada en mi casa —susurré, cerré la reja y la puerta, con llave, rápidamente comencé a investigar la casa, con algo de miedo, pero no encontré nada más que: en la cocina, platos usados, vasos usados, migas de pan y botellas de bebidas vacías. En mi pieza también habían entrado, mi cama estaba desordenada y todos los cajones abiertos, incluso mi closet…

Todos los cajones están abiertos, alguien buscaba algo aquí, pensé y un terrorífico escalofrío recorrió mi espalda.

Vi en el reflejo del espejo al reloj, me volteé sin creer la hora que era, pero sí, ésa era la hora, ya había perdido media hora de clase.

—¡La prueba! —dije, tomé la mochila… y recordé que ahora era hombre
¿Cómo demonios iba a ir?

Rápidamente algo se me ocurrió, busqué en una carpeta llena de papeles, pruebas, guías…etc. Y lo encontré, la hoja de cambio, en mi vida me había cambiado tres veces de colegio, y por suerte guardaba las hojas. Corrí hacia la pieza que se encontraba frente al baño, era la pieza tecnológica, donde estaba todo lo que tenía que ver con cables, música y el computador junto a la impresora.

—Manos a la obra —prendí el computador, y puse la clave, luego comencé a escribir en el Microsoft Word lo que decía en la hoja de cambio, obviamente cambiando la fecha y algunos números, luego, lo único que me faltaba, un nombre… ¿Ryuzuke? El que sea, con tal de que sea de hombre está bien, ¿Apellido? Haruno, si, ahora soy el primo de Sakura.

—Listo, ahora faltan las notas —tomé la otra hoja que había traído y comencé escribir mientras la nueva hoja de cambio se imprimía. Para que me acepten en seguida tengo que tener notas aceptables, bueno…entonces no necesito mentir sobre mis verdaderas notas. Sólo falta el timbre del colegio, fotocopié el timbre de la hoja original y la pegué en la hoja falsa, luego la imprimí.

Mientras terminaba de trabajar el computador, me fui directamente al armario de papá.

Cuando llegué por primera vez a éste colegio no tenía el uniforme, pero me dejaron entrar con ropa de calle, ahora debería ser lo mismo, me dije segura.

—Vaya, toda la ropa de papá me queda grande —me quejé, entonces me tropecé con el closet porque tenía un desnivel, me caí y para no darme en la frente, puse mis manos. Sin embargo pasé de largo y sonó como si hubiera abierto una vieja puerta, rechinando con terror. Miré pero todo estaba oscuro, me levanté y a tientas busqué el interruptor hasta que lo encontré. La luz pareció iluminar un lugar mágico, lleno de cosas caras y de valor, ropa y materiales como muebles, un gran closet y una repisa ahogada en zapatos en orden. Me descubrí con la boca abierta cuando estaba apreciando el lugar que acabábamos de encontrar.

—Esto es mentira —me dije, era como encontrar una tienda de ropa en un closet gigante, revisé el closet, estaba lleno de ropa, sin embargo, era muy grande. Seguí revisando hasta que encontré unas que me quedaban perfectamente bien, un jeans con zapatillas, y una polera negra con el dibujo de un dragón blanco, luego recordé que necesitaba ropa interior… algo que deseaba no haber recordado. Salí del closet "secreto" y abrí el cajón de la ropa interior, tomé el que fuera y me fui al baño con la ropa en la mano, me desvestí y tomé un baño.

Me sentía extraña, parecía que todo se había achicado, todo era más bajo que de costumbre, aun que sabía perfectamente que nada había cambiado, sólo yo. Cuando terminé de darme el baño, me vestí con la ropa que había elegido…cuando me puse los pantalones me miré en el espejo del baño y recordé lo que me había dicho Sasuke la noche pasada,"No te ves bien como hombre", pero no le hallé mucha razón, encontraba que no me veía tan mal como hombre, pero nunca superaría la belleza de Sasuke.

Picarona, dijo una vocecilla en mi mente.

Entonces escuché el sonido de la impresora, avisando que ya había terminado de imprimir. Salté en las escaleras y llegué corriendo a la impresora, saqué los papeles, los revisé pero estaba todo bien así que subí nuevamente a buscar mi bolso, pero tuve que elegir otro para no levantar sospechas. Y antes de salir de casa, cerré todo, incluyendo el "closet secreto", y cerré bien las otras puertas, luego salí corriendo hacia el Instituto…pero justo cuando estaba cruzando la calle, venía una camioneta azul eléctrico…

Es la misma, dije en mi mente.

Antes de darme cuenta, mis piernas saltaron por el aire a una altura increíble, no comprendía cómo había podido saltar tan alto. La camioneta pasó de largo y yo aterricé con los pies, la gente que había visto el espectáculo, murmuraba, otros me apuntaban con asombro, pero nadie se acercó a preguntarme si estaba bien. Así que seguí con mi camino, corriendo lo más rápido que me daban mis piernas.

¿Podré saltar así de alto de nuevo?, me pregunté.

Intentémoslo, dijo una vocecilla.

Mientras corría a toda velocidad, doblé mis piernas y salté lo más alto que pude, e increíblemente había saltado mucho más alto que hace un rato, podía ver las casas por encima e identificar el instituto a larga distancia, fue algo tan fantástico que lo volví a hacer, esta vez salté encima de una casa y aterricé de forma silenciosa y segura, luego corrí por el techo de la casa y seguí saltando por las otras hasta que llegué al Instituto. Toqué el timbre y me abrieron, entré pero Kakashi no me dejó pasar más allá de las oficinas, entré a la secretaría.

—Buenos días Shizune—san —dije, ella me miró con extrañeza.

—¿Cómo sabes mi nombre? ¿Nos conocemos? —preguntó, y recordé que ya no era Sakura, si no Ryuzuke.

—Em. Tienes el nombre grabado en el colgante —le recordé, y ella pareció más aliviada.

—¿Quién eres? —preguntó.

—Soy nuevo y me cambiaron a este colegio, necesito mostrarle los papeles al Director —dije, entonces ella tomó el teléfono.

—Tsunade-sama, ah llegado un alumno nuevo y quiere hablar con usted…Bien —dijo, luego cortó— Puedes pasar.

Entré y el escritorio de Tsunade-sama estaba repleto de papeles, carpetas entre otras cosas, ella estaba con las manos entrelazadas y a su espalda estaba Kakashi-sensei, como siempre.

—Toma asiento —ordenó y obedecí— Así que, quieres entrar ¿Eh? ¿De dónde vienes?

—De la Academia Cromell —contesté.

—Ah, es una buena Academia ¿Traes los papeles?

En seguida se los entregué, ella los tomó pero noté que algo cambió en su cara al ver los papeles.

—¿Ryuzuke Haruno? —preguntó arqueando una ceja, yo asentí algo nerviosa.

—Soy primo de Sakura ¿Va a este Instituto, no? —pregunté.

—Sí, mi alumna estrella —dijo con algo de orgullo—Pero, no recuerdo que tuviera un primo llamado así —dijo extrañada.

—Tenemos muchos primos, pero todos están fuera de este país, llegué hace un año y estuve estudiando en Cromell, entonces me enteré de que mi prima estaba aquí también y quise entrar —dije intentando que mi voz sonara segura.

—Ah, Sakura nunca me dijo que tenía un primo en el país.

—Creo que ella no sabe ni si quiera que existo —comenté sonriendo.

—¿Estás seguro que quieres entrar? Es un Instituto muy estricto —dijo intentando hacerme cambiar de opinión.

—Seguro cien por ciento —dije, entonces ella pareció sorprenderse y miró el papel de informe.

—Ya veo, pero mira, aquí hay algo extraño…en el papel —dijo mirando el papel, y con la mano me hizo un gesto para que me acercara, me incliné sobre la mesa apoyándome sobre mis manos, entonces ella con un rápido movimiento me tomó de la muñeca

¡No, la muñeca no!, dije hacia mis adentros, y con un rápido tirón, quité mi mano de su agarre.

Ella me miró perpleja, luego volvió a su semblante normal, pero esta vez estaba seria.

—¿Qué pasa? —preguntó, yo no sabía si salir corriendo o contarle todo.

Cuando era pequeña y estaba bajo el cuidado de Tsunade-sama, un día me hice un corte con un vidrio, la herida fue profunda y me había desangrado tanto que casi pierdo la vida, pero ella me curó la herida casi con todo su chakra, y luego me había hecho siete puntos para cerrar la herida. Si ella viera mi herida, sabría en seguida quién soy, pero creo que no fue una buena opción reaccionar de esa manera, ahora tiene más sospechas.

—Nada, sólo que me asustó —dije nerviosa.

—Muéstrame tu muñeca —ordenó con voz fuerte.

—¿Para qué? Se supone que tiene que decirme si entraré o no al Instituto —dije aun más nerviosa.

—¡La muñeca! —exigió con un grito poniéndome los pelos de punta.

—¿Entré al Instituto? —pregunté.

—Kakashi… —dijo, entonces supe en seguida lo que iba a pasar, me paré y me puse en un rincón escondiendo mis manos en la espalda, Kakashi se acercó y forcejeó para separar mis manos, sin embargo yo no lo dejaba, si hablamos de fuerza yo tengo la ventaja.

—¡Ayuda! —me puse a gritar, cualquiera que viera esta escena pensaría que el profesor estaba abusando de mí, aun que no era así, entonces entró Shizune y cuando nos vio, sus ojos se abrieron tanto que casi se le salen.

—Shizune, ayuda a Kakashi para liberar el brazo derecho del chico —ordenó, Shizune sin pensarlo dos veces, se dirigió a mí, ambos intentaban liberar mi brazo…hasta que al final, yo me solté.

—¡Ya, está bien, le mostraré la bendita cicatriz! —dije levantando las manos en señal de rendimiento, entonces me acerqué a Tsunade-sama y le mostré la cicatriz.

—¿Sa…Sakura? —preguntó tan asombrada, que casi no se lo creía.

—Ryuzuke —corregí.

—¿Quién te ah hecho esto? —preguntó con atrocidad.

—Fue un accidente, no se preocupe, sólo tiene que dejarme entrar y dar la prueba de Química, por favor —dije poniendo cara de cordero degollado.

—¿No me digas que fue Uchiha? —dijo.

—¡No! Por supuesto que no —dije en seguida.

—Ah, entonces ya sé quién fue, Uzumaki —dijo con voz tenebrosa.

—¿Por qué lo piensa? —pregunté, entonces ella me miró por un momento, luego suspiró. Se volteó en la silla giratoria y miró a Kakashi quién asintió con la cabeza, y le la nada le salieron orejas de lobo plantado y una cola larga y esponjada del mismo color. Quedé boquiabierta.

—¿Kakashi-sensei es…?

—Un Guardián —continuó.

—Entonces usted es su Mamoru —dije.

—Sí, y es de suponerse que ya sabes quién es tu guardián —dijo sonriendo con malicia.

—Sí, pero… ¿Ya lo sabía? —pregunté con sospecha.

—Sí, Kakashi me lo dijo cuando llegó Uchiha y lo mismo con Uzumaki —dijo.

—¡Y no me dijo nada! —pregunté casi histérica.

—Pensé que sería mejor que te lo contara tu Guardián —dijo sin entender mi reacción.

—De todas formas, ni si quiera me enteré por él, Naruto me lo contó porque Sasuke-kun se rehusaba a hacerlo —dije enojada.

—Tiene que haber una razón para que no quiera contarte algo tan importante ¿No crees? —preguntó sonriendo.

—Sí, eso creo.

—Dime, ¿Ya vise en lo que se transforman? —peguntó interesada.

—Sí, Sasuke-kun es un gato y Naruto es un zorro —dije recordando sus orejas y cola.

—Para que haya hecho ese jutsu tiene que haberse transformado, lo más complicado es que es uno jutsu antiguo y no tengo idea de cómo solucionarlo. ¿Naruto no lo sabe, cierto? —dedujo por sí sola.

—Supongo que no lo sabe, es Naruto de quién hablamos —dije con sarcasmo.

Ella rió conmigo.

—Bien, intentaré buscar alguna solución, mientras tanto ve a clases —dijo mientras escribía en un papel— Toma, entrégaselo al profesor que esté a cargo —dijo entregándome el papel.

Antes de salir de la oficina pude notar que Tsunade le decía algo en secreto a Kakashi, no quise entrometerme así que salí de las oficinas y al salir, ya estaban en recreo, la prueba de Química nos tocaba después del almuerzo, así que ahora sólo tenía que repasar en el cuaderno. Subí las escaleras sintiendo cómo las miradas eran dirigidas hacia mí, pero no eran las mismas miradas que cuando estaba junto a Sasuke o a Sai, aquellas eran aterradoras; sabía perfectamente dónde estaba mi sala, pero tenía que fingir no saber nada del colegio, por lo que me acerqué a una chica de un año menor que y, la había visto un par de veces pero nunca había hablado con ella.

—Disculpa, ¿Sabes dónde está la sala de segundo año medio? —pregunté tocándole el hombro, porque ella me estaba dando la espalda, y al voltearse sus ojos se abrieron grandemente, luego bajó su vista hacia el suelo.

—S…sí, es esa —tartamudeó apuntando hacia la sala.

—Oh, gracias… ¿Cuál es tu nombre? —quise saber, intentando ser sociable o amable.

—Mi nombre es Akira —dijo sin verme, sentí que le estaba incomodando así que sólo le di nuevamente las gracias y me fui. Al entrar, otra vez los ojos…especialmente el de las chicas, se posaron en mí, aun que algunas me miraban como si quisieran comerme viva…o vivo. Dejé mi mochila en mi puesto, y me apoyé en la mesa mirando la sala, intenté buscar a Hinata, Naruto y a Sasuke, pero a ninguno pude encontrarlo, entonces se me acercó una chica, era de mi clase así que la conocía a la perfección, era Kaoru, más conocida como "la rival de Karin" ya que ambas son conocidas como las que "andan con todos", en pocas palabras, son unas cualquieras.

—Dime, ¿Vas a ir a esta clase o estás perdido? —preguntó con tono "coqueto".

—Voy a esta clase —respondí amablemente, a pesar de que me cayera mal, no quería causar una mala impresión cuando existía la opción de que me quedara con este cuerpo para siempre—algo que no quería pensar en lo absoluto—.

—¿De verdad? ¡Qué fantástico! ¿Cómo te llamas? —preguntó nuevamente, acercándose casi llegando al punto de abrazarme.

—Em. Ryuzuke —contesté intentando alejarla, su sola presencia me molestaba.

—¿Ryuzuke? ¿Puedo llamarte Ryu? —preguntó enrollando su mano en mi cintura.

¡NO! ¡QUÍTALA, QUÍTALA, SÓLO SASUKE-KUN PUEDE TOCARNOS ASÍ!, gritaba desaforadamente la vocecilla en mi mente.

—No, déjame —dije alejándola con mis manos.

—Oh, vamos, no seas tímido —dijo, entonces se acercó otra chica, era amiga de Kaoru, se llamaba Rima, no dijo nada, sólo se enrolló en mi otro brazo y dejó su cabeza sobre mi hombro.

Creo que voy a vomitar, dije en mi mente.

¡Hazlo, pero encima de ellas!, gritó la vocecilla.

Entonces Kaoru abrazó mi otro brazo, y lo atrajo pervertidamente a sus pechos.

—¡Basta! ¡¿Por qué no se van a restregar sus cosas a otro lugar?! ¡Déjenme! —dije quitando mis brazos de sus manos, luego salí de la sala casi corriendo y me apoyé en la baranda del segundo piso.

—Disculpa ¿Estás bien? —preguntó, era la misma chica de hace un rato, Akira.

—Ah, eres tú, sí estoy bien, gracias —dije aun enojada por lo de antes.

—Vi lo que pasó… no es bueno que entres a la sala en el recreo, esas chicas siempre están ahí —aconsejó de forma dulce.

—Gracias Akira—san, creo que la única persona amable que eh conocido hoy has sido tú. Espero que comiencen luego las clases —dije, luego la miré y ella…se sonrojó.

Esto no va bien, dijo la vocecilla.

—¡Pero si es Sakura-chan! —gritaron, mi corazón casi se sale, al voltearme encontré a Naruto, que se estaba tapando la boca, él sabía perfectamente que había metido la pata.

Piensa rápido, instó la vocecilla.

—¿Quieres dejar de molestarme con mi prima? ¡Te eh dicho más de mil veces que me llames Ryuzuke! —grité camuflando el error de mi amigo.

—¿Ryuzuke? —preguntó extrañado, entonces Sasuke que estaba al lado, le dio un codazo en las costillas.

—¿Qué hay de nuevo Ryu? —preguntó Sasuke con tono familiar, mientras se acercaba.

—Em. Fui atacado por chicas, y acabo de llegar —dije.

—¿Atacado? —preguntó sin comprender.

—Tú sabes, en toda las clases hay chicas que creen que pueden jugar con cualquier chico que se les cruza —dije, entonces él entendió.

—Ryu-kun ¿Te dejaron entrar así de fácil? —preguntó Hinata junto a Naruto que aun se quejaba por el codazo de Sasuke.

—Sí, Tsunade-sama es buena Directora y entendió a la perfección —dije, entonces Naruto se quedó mirando a la chica que estaba a mi lado.

—Ah, ella es Akira, va en primero. —dije, entonces todos dijeron "hola" y ella se escondió en mi espalda.

—Hola —respondió casi en un susurro.

—Vamos, ten confianza, no mordemos —dijo Naruto.

—Por lo menos, nosotros no, pero puedes pensarlo de él —dijo Sasuke, entonces Naruto comenzó a discutir y Akira se rió bajito.

—¿Te has acostumbrado? —preguntó Hinata, que ahora estaba en mi lado.

Comprendí completamente a lo que se refería.

—Más o menos, pero no quiero acostumbrarme mucho —dije, entonces sonó la campana para entrar a clases.

—Oh, me toca con Tsunade-sama —dijo Akira, con rostro pálido, parecía temerle a la Directora.

—Vaya, pobre de ti, no dejes que esa vieja bruja de intimide —dijo Naruto, entonces le llegó un librazo en la cabeza.

—¡Uzumaki! ¡Recuerde que nos toca clase juntos después del almuerzo, aprovecharé mientras hacen la prueba para dedicarle una hermosa anotación negativa! —dijo con rostro malévolo la Directora, mientras entraba a la sala junto a Akira.

—Te hemos dicho muchas veces que no le digas vieja a la directora —dije recordándole, mientras él se tocaba el chichón.

—Ya lo sé, pero… se me olvida —dijo de forma despreocupada, entonces llegó Gai-sensei a la sala y nosotros entramos junto a él.

Todos se sentaron en sus puestos, como era "nueva", "nuevo" en la clase no tenía puesto.

—Buenos días alumnos —dijo y todos se levantaron de forma reverente.

—Buenos días profesor —dijeron, luego tomaron asiento y el profesor me quedó mirando con una ceja enarcada.

—¿Y tú? —preguntó mirándome de pies a cabeza, como si fuera un bicho raro.

—Em. Tome —dije entregándole el papel que me había pasado Tsunade-sama.

Él leyó y luego suspiró con pesar, se rascó la cabeza y miró la sala.

—Bien, él es un alumno nuevo, su nombre es… ¿Cómo te llamas? —preguntó mirándome.

—Ryuzuke Haruno —dije fuerte y claro, algunos comenzaron a murmurar y a mirarme con desaprobación.

—¿Alguna pregunta para el nuevo? —preguntó el profesor.

—¿Tienes novia? —preguntó Kaoru desde la última fila del lado de la ventana.

—Hagan preguntas inteligentes —pedí amablemente.

—¿De qué colegio vienes? —preguntó Kiba.

—De la Academia Cromell —contesté.

—¿Eres familiar de la frentona? —preguntó Karin, con sonrisa arrogante.

Mis manos se transformaron en puños, y mi cuerpo se tensó al escucharla. Deseaba lanzarme sobre ella y golpearla hasta dejarla inconsciente, pero no podía hacer eso.

—¡Alumnos, aquí todos tenemos nombres, los sobrenombres no se utilizan! —dijo el profesor.

—Soy primo de Sakura —dije, entonces el murmullo aumentó.

—Bien, basta de preguntas, tu prima no vino hoy así que te sentarás en su puesto —dijo indicándome el asiento, dejé mi bolso en el suelo y me senté.

—Hola —saludé a Sasuke, él me miró y me hizo un gesto de saludo con la mano.

¿Qué ya no tiene boca para hablar?, me pregunté.

—Bueno alumnos, hoy yo tomaré las clases de Kakashi, hubo un problema… así que tengo que tomar su clase —dijo no muy entretenido en la última parte, luego suspiró mientras sacaba un libro de su bolso—Vamos alumnos, aun que no estemos en Defensa, tenemos que seguir usando la flama de nuestra juventud para llegar más lejos, recuerden, "Tengo que ser más fuerte que ayer"… —dijo su lema el profesor, mientras seguía hablando muy inspirado como siempre le pasaba, se le olvidaba que estábamos en clases y comenzaba a darnos la charla de "La flama de la juventud".

—Profesor, la clase —le recordé como siempre.

—Ah, sí, si —dijo avergonzado, luego se quedó mirándome por un segundo, algo asombrado.

Actué como Sakura, dije en mi mente.

—¿Profesor? —pregunté, entonces él reaccionó y comenzó a escribir en la pizarra.

—Sasuke-kun, ¿No sabes cuál es la solución a la transformación? —pregunté.

Él me miró de reojo, sin decir nada. Luego miró la pizarra y siguió escribiendo en su cuaderno. Escuchaba algunas conversaciones cercanas, en la mayoría estaba mi nombre….y lo peor de todo es que la mayoría que hablaba de mí, eran voces de chicas…esto no me gusta nada, además la pregunta que me hicieron hace un rato "¿Tienes novia?" me pilló desprevenida y casi grito un "¡¿Cómo se te ocurre?!", pero por suerte pude razonar, gracias a la vocecilla que hay en mi cabeza.

Continuará...


Próximo Capítulo: "Él enojado y yo perseguida"

- Confesión incómoda

- Descubrimiento "peleas entre chicos"

- Él enojado