MI GATO GUARDIÁN


Capítulo XVII

El chico persistente

El día anterior había sido muy agotador, después de tomar once en el living de mi habitación, me acosté y casi que no alcancé a apoyar mi cabeza en la cabecera cuando me quedé profundamente dormida. No sentí nada después de cerrar mis ojos, hasta que un rayo de sol me despertó. Me levanté, la ventana del balcón estaba abierta hasta atrás, mientras el viento fresco de la mañana mecía las cortinas alargadas. Caminé refregándome los ojos, el brillo del sol me dejaba ciega por la mañana. Entonces vi a Sasuke, apoyado en la baranda del balcón diseñado meticulosamente, con detalles hermosísimos de rozas en cada pilar, parecía una enredadera firme, pero preciosa.

—Ah, ya despertaste —dijo volteándose

Sus ojos brillaron al sol, así como su cabello, haciendo unos pequeños destellos azulados que lo hacían ver como el príncipe de un cuento de hadas, hermoso, perfecto. Mi boca quedó semi abierta, iba a responderle, pero su belleza me dejó encandilada, tan quieta como una estatua, sentí cuando la sangre comenzó a concentrase en mis mejillas, el calor me hizo sonrojarme mientras mis ojos se abrían de par en par, sorprendida por la perfección que tenía ante mis ojos. Él sonrió de lado, haciendo que mi corazón saltara fuertemente en mi pecho. Se acercó con la misma sonrisa que al Sol parecía tener un más efecto en mí del que no pensé que lograría resistir. Tomó mis manos, y me guió hasta llegar a la baranda del balcón.

—Desde aquí, hay una gran vista —dijo.

No puedo negar que era hermosa la vista, pero después de haber visto la belleza de Sasuke, el paisaje perdía brillo. Sin embargo, el bosque en plena mañana, las rosas y hierba húmedas por el rocío, todo era hermoso.

— ¿No te gusta? —preguntó cautivando mi corazón con esa sonrisa suya que me arrebata mil latidos.

—Eres… hermoso —dijeron mis labios, y al descubrir lo que acababa de decir, mi vergüenza me hiso sonrojarme y apartar mi mirada de él, de sus ojos negros.

Se le escapó una sonrisa audible, le miré extrañada, no había hecho nada gracioso, sino vergonzoso.

—…no te rías —pedí aun más avergonzada.

Entonces él tapó su boca con su mano, pero podía ver que aun reía por sus hombros que daban pequeños saltitos. Se me paró el corazón, no había visto a Sasuke riendo de esa forma, ni tampoco había escuchado su verdadera risa, me quedé viéndole cómo reía, pero no era con enojo, sino con extrañeza y sonrojada, ya que él se veía hermoso de todas formas, visto por cada ángulo, él seguía viéndose hermoso… pero no así ante el Sol de la mañana, aquellos rayos le daban el toque de dios perdido en el mundo terrenal. Me miró de reojo, mientras seguía riendo tapándose la boca, entonces su seriedad volvió a él, extendió su suave mano y acarició mi mejilla cariñosamente, quedándome casi en shock, como siempre. Sonrió con superioridad con su típico "Hmp" al ver mi estado, luego alzó mi mentón, sosteniéndolo con suavidad, sus ojos me dejaron cautiva cuando me vio fijamente, luego, por instinto cerré mis ojos y nuestros labios fueron atraídos por una fuerza magnética a la que se le desconocía su originalidad, y me rosó activando una pequeña descarga eléctrica, pero no nos distanciamos, mis labios entreabiertos aspiraban su aliento embriagador, tibio, mientras rítmicamente nuestro pulso aumentaba más allá de lo anormal, sus brazos corpulentos y perfectos pero suaves, abrazaron mi cintura, intensificando nuestro contacto, podía sentir su corazón en mi pecho, tan rápido, como el mío. Tan hermoso y casi desconocido era este sentimiento de anhelo y deseo, que desmoronaba cualquier muralla hecha de lo que fuese. Tan misterioso este sentimiento, e incontrolable, pero reconfortante… el sentimiento de sentirse amada por el hombre más perfecto y hermoso… pero más importante que eso, era el ser amada por el amor de la vida, por aquel que aceleraba mi corazón, por el que mis piernas flaqueaban, por el que soñaba hundirme en sus caricias y ahogarme en sus besos. A paso lento él movía sus labios sobre los míos, mientras entrelazaba sus dedos en mis cabellos, nuestras respiración se entrecortó, y mis piernas temblaban de pasión, enredé mis dedos en sus cabellos negro azulados, y nos mantuvimos así, por otro par de siglos, hasta que fuimos lo suficientemente fuertes para separarnos, sin embargo, nuestra mirada seguía fija en los ojos del otro, una mirada cargada de ternura, y desbordante de amor, se acercó a mi oído, y sopló, mis piernas en seguida cedieron por vencidas, no aguantaban más. No alcancé a caer de espaldas, cuando él me sostuvo, estaba inclinado hacia mí, mientras mi cuerpo descansaba sobre sus brazos a centímetros del suelo, luego me levantó con delicadeza, y chocó su frente con la mía, viéndome a los ojos, me robó un beso rápido, luego sonrió al ver mi expresión perdida.

—Sakura —llamaron sus labios carnosos— Sakura —siguió llamándome con voz suave— Sakura —volvió a llamar con sus labios perfectos, pero no reaccionaba, me encontraba perdida en los ojos negros, como noche sin luna—Te quiero —dijo de repente, y mis oídos dudaron de lo que acababa de oír, mi mente reaccionó en segundos y le miré extrañada, ya que no sabía si era verdad o no, y aun que lo fuera… no sabía qué expresión poner.

— ¿Cómo dijiste? —pregunté nada convencida.

—No pienso repetirlo, si no escuchaste es tu problema —dijo cruzándose de brazos, mientras esquivaba mi mirada.

—Pero, ¿No podrías decirlo una vez más? —pregunté con súplica.

—No

—Oh, vamos… sólo una vez más —pedí.

Me miró de reojo, luego miró el suelo… sonrojado.

—Dije que…. Te…qui…. Que te qui…. Te qui…

Y las puertas se abrieron de par en par, casi de golpe, haciéndome dar un salto con el que casi llego a la Luna, era Taisho, el chico que ayer me había querido enseñar el Palacio. Le miré con el ceño fruncido, había interrumpido a Sasuke, y éste le miraba fulminante.

—Princesa, perdóneme… había olvidado que se encontraba en el Palacio —dijo mientras se inclinaba varias veces, con el rostro arrepentido.

—Está bien Taisho —dije con voz áspera.

—Mil disculpas —siguió mientras tomaba la manilla de la gran puerta, imponente y gruesa. Pero de golpe volvió a abrirla, esta vez… se quedó mirando a Sasuke— ¡Intruso! —comenzó a gritar a toda voz. Me puse pálida, y antes de que pudiera dar un paso, Sasuke ya se encontraba tapándole la boza a la fuerza. Corrí hasta llegar a Taisho.

—Por favor, por lo que más quieras Taisho, no le digas nada a nadie sobre esto —pedí mientras tomaba su brazo.

—Pero princesa, esto no está permitido, tengo que avisarle a los guardias —dijo mientras intentaba liberarse del abrazo feroz de Sasuke, pero antes de que pudiera siquiera mover un dedo, Sasuke lo tenía en el suelo, con las manos en la espalda, inmóvil.

—Pero ¿Por qué? ¿No se supone que soy la princesa, la única de sangre real?

—Sí, lo es su alteza.

—Entonces obedéceme, soy la princesa y no hay nadie con mayor poder que el mío —dije con voz amenazadora.

—Pero…

— ¡Te despediré si no me obedeces y mancharé tu apellido por la eternidad! —dije amenazante, entonces Taisho relajó los músculos, y asintió con la cabeza, mientras Sasuke lo tomaba por el cuello de la ropa y lo levantaba de un tirón.

—Pero, princesa, dígame quién es este —dijo mirando de reojo a Sasuke, que le devolvió la mirada.

—Bien, toma asiento y espérame un momento —dije mientras cerraba las puertas, y me iba directo al baño. Era gigante, una tina de cuatro patas, rodeada por una puerta corrediza de vitrales. Un espejo de medio cuerpo y otro de cuerpo entero. Se me cepillé el cabello, y los dientes, lavé mi rostro y me puse una bata, luego salí y me senté en el sillón para una persona del living.

Me miró expectante, esperando a que comenzara, pero no tenía muy claro por dónde comenzar, iba a ser algo complicado, más que nada convencerlo de que se quedara callado.

—Bien, él es Sasuke —dije mostrándole con la mano, Sasuke estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados y sus ojos cerrados.

— ¿Cómo entró? —preguntó Taisho, muy serio.

—Yo lo dejé entrar —me excusé.

—Nadie puede dejar pasar a alguien desconocido, mucho menos los empleados, y aunque usted les ordenara dejarlo pasar, ellos habrían exigido que les dijera quién es él.

— ¿Soy la princesa no? —pregunté arqueando una ceja.

—Por esa razón nuestra seguridad es estricta.

—Lo sé, bueno… mira, entró por la ventana con mi ayuda —dije, entonces Taisho me miró nada convencido.

— ¿Escaló seis pisos? —preguntó.

—Ah —piensa, piensa— No exactamente, escaló el árbol que está al lado del balcón.

—Oh, y ¿Es estudiante, universitario?

Suspiré.

—Ni mis padres son tan entrometidos —me quejé.

—Es por su seguridad princesa.

— ¿Seguridad? —preguntó Sasuke con sarcasmo y arrogancia.

Taisho lo fulminó con la mirada, mientras Sasuke se acercaba a mí, luego se sentó en el brazo del sillón en el que me encontraba, mirando con una sonrisa en sus labios a Taisho.

— ¿Te parece gracioso? ¿Sabes lo que significa ser parte de la realeza? —preguntó Taisho, enojado.

—Lo sé muy bien mocoso, a lo que voy es que sólo juegas al chico guardaespaldas —comentó, mientras el rostro de Taisho se crispaba.

— ¡¿Crees que mi trabajo es fácil?, además, ¿Por qué me hablas de esa forma? Eres de mi misma edad —dijo Taisho, mientras a Sasuke se le escapaba una sonrisa audible.

—Sí, claro —dijo con sarcasmo.

— ¿Eres mayor? —preguntó Taisho.

— ¿Quieres saber cuánto? —preguntó con arrogancia.

—Princesa ¿Cómo puede estar sola en una habitación con un hombre mayor que usted? ¿Es que no se da cuenta que nosotros queremos protegerla y usted de arriesga totalmente? —me regañó.

—No es una niña, tiene dieciséis años —me defendió Sasuke.

—Silencia tu boca —dijo formalmente, pero enojado.

—Se dice "cierra tu hocico" mocoso —corrigió Sasuke, sacando de quicio a Taisho.

—Princesa, no puede estar con él, es una mala influencia para usted —dijo mientras se arrodillaba frente de mí, y tomaba mis manos.

Miré de reojo a Sasuke, que estaba disparando con un revólver con la mirada a Taisho.

—Taisho, no es una mala influencia, es todo lo contrario —dije.

—No princesa, usted piensa que las demás personas son buenas como usted, pero no es así —dijo mientras apoyaba su frente en mis manos.

— ¡Aléjate de ella! —dijo Sasuke de repente, mientras lo tomaba del cuello de la ropa, y lo lanzaba lejos contra el sillón, dejándolo sentado y atónito.

Se miraron por un momento eterno, hasta que Sasuke emitió un chasquido con la lengua y se volvió a sentar en el brazo del sillón con los brazos cruzados.

—Ve a lo que me refiero princesa, es violento y grosero, no debe estar con él, en cualquier momento podría hacerle…

— ¡¿Crees que sería capaz de hacerle daño si quiera a uno de sus cabellos? —preguntó Sasuke, levantándose, sus palabras conmovieron mi corazón.

—Por supuesto que sí —contestó Taisho, levantándose también.

—Te equivocas, preferiría morir antes que hacerle daño —dijo serio, y con voz tajante.

— ¿Por qué un desconocido, violento y vulgar plebeyo la defendería? —preguntó Taisho dando un paso al frente, entonces Sasuke se medio giró hacia mí, me tomó de la muñeca y me levantó, luego me abrazó contra su cuerpo, fue cuando pude darme cuenta que sus ojos estaban de un color carmesí.

— ¡Porque es mi novia!

Sus palabras dejaron el silencio entrar y hundir el ambiente, mientras Taisho se quedaba como una estatua, mientras mi corazón no paraba de latir fuertemente, mientras Sasuke mantenía la mirada cruda hacia Taisho, con los ojos rojos.

—Sasuke-kun —llamaron inconsciente mis labios.

Me miró con los ojos rojos, que me transmitía sólo malos sentimientos, odiaba esos ojos porque ocultaban la dulce mirada de los reales ojos negros, mi mano acarició su rostro suavemente, mientras la mirada de él se amansaba, relajando el ceño, volviendo sus ojos noche. Sonreí al poder cambiar su expresión, y él desvió su mirada hacia el suelo, con un leve sonrojo, que nadie podría ver, sólo yo.

—…novios —dijo Taisho, lo que me hiso recordar su presencia.

Transcurrió otro momento de silencio.

—No —dijo de repente Taisho— No princesa, no sabe lo que hace, éste hombre la ah engañado, le ah hecho un jutsu con sus ojos y ahora dice lo que él quiere.

—Vaya, me impresiona la cantidad de imaginación que tienes —comentó Sasuke.

—Taisho, él no me ah hecho ningún jutsu ilusorio o controlador —dije, impresionada por la misma razón que Sasuke.

—No princesa, él la está controlando, y lo que dice es lo que él quiere que diga, pero eso no durará mucho tiempo, la liberaré —dijo mientras hacía el sello del tigre con sus manos, luego juntó sus manos como si estuviera rezando, y las abrió dejando ambas palmas de sus manos pegadas en mi frente y en la de Sasuke, que estaba listo para matarlo.

—Bien, princesa, ya está todo listo —dijo Taisho mientras sonreía.

—Taisho, lamento decirte que es verdad, Sasuke es mi novio y no estoy bajo ningún jutsu —dije, mientras él se sorprendía.

—Usas un jutsu muy poderoso —dijo Taisho, ignorando lo que le decía.

—Oye mocoso, ya me tienes arto con tus estupideces, te han dicho que no eh usado ningún jutsu —insistió Sasuke, quién sólo quería ir a matarlo de golpes.

—No, eso no es posible, la princesa….

—La princesa ah estado dieciséis años fuera del Palacio sin saber que era la heredera al trono, ¿No es lógico que a esta edad tuviera novio?

—No, tú sólo quieres el dinero del Palacio.

— ¡Cómo iba a saber que era princesa si ni ella lo sabía! —mintió Sasuke.

— ¡Lo investigaste!

— ¡¿Cómo, dónde y cuándo? ¡¿A caso tienes una prueba de que investigué su nombre en internet o en otro lado? ¡¿Tienes la evidencia para culpar a un inocente?

— ¡Debe estar grabada en alguna parte!

— ¡Ya me habrían metido a la cárcel si hubiera sido así, ya me habrían descubierto!

— ¡Ya cállense los dos de una vez! —dije, sentía la ira correr en mis venas, mientras me soltaba de Sasuke.

—Sasuke, ignora todo lo que dice este imbécil y ve al balcón

—Claro y me castigan a mí por culpa de un maldito —dijo por lo bajo.

—Princesa, ¿Cómo dice tales groserías? —preguntó Taisho como si hubiera asesinado a alguien.

—Eso se aprende en el colegio, ignorante —dije enojada.

—Pero, las princesas tienen que ser dulces, elegantes y leales, de buenas palabras.

—Por si no te has dado cuenta, yo nunca firmé el papel donde aceptara mi realeza, y nunca eh querido que me llamen princesa, nunca pedí ser tratada como lo soy ahora y nunca quise ni quiero ser princesa —dije con voz tajante.

—Pero es la princesa.

— ¡Pero no lo sabía hasta ayer!

—Pero ahora lo sabe…

Una ráfaga de viento pasó entre Taisho y yo, entonces descubrí que era Sasuke sosteniéndolo del cuello de la ropa, mientras lo elevaba del piso.

— ¡Cierra tu maldita boca de una vez por todas, o te la cerraré de puros golpes! —amenazó Sasuke.

— ¡Te ordeno que me bajes plebeyo!

— ¡Cállate o te mataré! —gritó Sasuke.

De repente la puerta se abrió y todos quedamos quietos en silencio, entró Tamotsu con una bandeja de desayuno para dos. Nos vio:

—Oh, lamento interrumpir —dijo, pasando por entre nosotros, dejando la bandeja en la mesita de centro, luego fue hacia la puerta, me hiso una reverencia y cerró la puerta.

Todos seguíamos en la misma posición, como si el tiempo se hubiera detenido, hasta que Taisho gritó:

— ¡TAMOTSU-SEMPAI! —gritó a todo pulmón.

— ¡Dije que te callaras! —recordó Sasuke.

— ¡Dejen de gritar! —ordené.

— ¡Princesa! —gritó alguien de afuera de la pieza, entonces la puerta se abrió de golpe, era Tamotsu— Oh, está bien —dijo relajado.

—Tamotsu—sempai, el intruso —dijo mientras tomaba el brazo de Sasuke, que lo seguía sosteniendo en el aire.

—Ah —dijo con aire despreocupado— Sasuke si lo matas tendrás problemas —dijo Tamotsu, muy relajado.

Sasuke lo soltó dejándolo caer, luego cruzó los brazos sobre el pecho, con el ceño fruncido y los labios apretados, mientras que Taisho se arreglaba la camisa arrugada, luego se levantó y miró a Tamotsu, enojado.

— ¿Cómo sabes su nombre? —preguntó.

—Es un amigo —contestó relajado, su vos sonaba gentil y bondadosa.

— ¿Un amigo, eh? ¿Sabías que estaba en la habitación de la princesa, solo los dos? —preguntó enarcando una ceja.

—Por supuesto, nada se me escapa de las manos —dijo, con el mismo tono de voz.

— ¿Y no se lo dijiste a nadie?

— ¿Para qué? Lo único que querrían sería ahogarlo en preguntas inútiles.

— ¿Sabes que estás arriesgando la vida de la princesa inútilmente? —preguntó enfadado.

— ¿Arriesgo la vida de la princesa por dejarla con la persona que la protegerá hasta la muerte? —preguntó, su voz no cambiaba, eso hacía enojar aun más a Taisho.

— ¿Hasta la muerte? —preguntó con sarcasmo— Oh, vamos, ¿Este hombre, vulgar, agresivo y sin cerebro plebeyo va a proteger a la princesa? No me hagas reír sempai —dijo sonriendo, nada convencido.

—Cree lo que queras mocoso —comentó Sasuke, sacando fuerzas de no sé dónde para contener su ira y no matar a Taisho a puros golpes.

—Silénciate —dijo Taisho.

— ¿Quieres verlo con tus propios ojos? —preguntó Tamotsu, con su voz gentil mientras sonreía grácilmente.

—No, yo cuidaré de la princesa, éste hombre se tiene que ir del Palacio. —dijo y sonó como una orden.

— ¿Con el permiso de quién? Para echar a alguien del Palacio, necesitas el apoyo de la princesa, Taisho. —dijo Tamotsu, sin cambiar su tono de voz.

— ¿Princesa, dejaría a éste…?

—No —respondí secamente, la respuesta era lógica, no dejaría a Sasuke en la calle por un inútil "guardaespaldas" que no le cree ni si quiera a la princesa.

—Pero princesa…

—Ya dijo mocoso, ahora cállate y lárgate sin decir nada de esto a nadie —amenazó.

— ¿Y qué pasa si se lo digo a alguien? —preguntó con malicia.

—No te creerán —dijo Sasuke, sonriendo con superioridad. Sabía perfectamente a lo que se refería, se transformaría en Konan, y nadie lo encontraría.

— ¿Eso crees? Tengo más influencia en la Reunión General que muchos —dijo sonriendo de la misma forma que Sasuke.

—Bien, haz lo que te plazca, pero no me iré —dijo tomando mi mano, casi como marcando su propiedad.

—No te pediré que te vayas, pero mantente alejado de la princesa y no hagas nada sospechoso —dijo amenazante.

—No cuentes con ello, ¿Mantenerme alejado de ella?, no estoy para bromas —dijo mientras pasaba su brazo sobre mis hombros.

— ¡Entonces lárgate! —ordenó Taisho colérico.

—No puedo, Sakura no desea que me vaya —dijo abrazándome por la cintura.

— ¡Princesa, por lo que más quiera, dígale que se vaya de este Palacio!

—Ya, esta discusión se acabó —dijo Tamotsu— Sasuke se quedará aquí, en esta pieza confiando que no hará nada extraño con la princesa, Taisho vigilará cuanto quiera a Sasuke para comprobar su fidelidad hacia la princesa.

— ¡Pero Tamotsu! —se quejó Taisho.

—Taisho, no olvides quién soy aquí —dijo con voz grave, lo que me sonaba muy extraño en su persona.

Entonces Taisho abrió la boca para protestar, pero luego se inclinó ante Tamotsu.

—Perdóneme Tamotsu—sempai, no quería ocasionar problemas. —dijo muy respetuoso, había cambiado en un segundo.

—Bien, todo arreglado —dije contenta— Ahora salgan todos que me voy a vestir —ordené, entonces Sasuke empujó a ambos hacia la puerta y comenzó a cerrarla.

— ¡¿Qué haces? ¡Tú también debes salir! —ordenó Taisho, nuevamente enfurecido.

—Soy su novio —le recordó sonriendo, luego le cerró la puerta en la cara y se volteó hacia mí.

— ¿Qué esperas para salir? —pregunté enarcando una ceja.

— ¿Eh?

—También tienes que salir —dije con voz amable, me miró por un momento, luego bajó su rostro.

—Bien —dijo, cambiando su voz y mirada, a una expresión que parecía cargada de tristeza, y con algo de enfado, tomó la manilla de la puerta, pero antes de que pudiera dar un paso fuera de la habitación, le tomé del brazo, por instinto. No me miró, se quedó como una estatua.

— ¿Qué pasa Sasuke? —me parecía imposible que pusiera ese rostro lleno de tristeza sólo porque le dije que también tenía que salir.

—Nada —su voz sonaba resentida.

—Pero ¿Por qué tienes esa cara? —pregunté mientras lo volteaba, no me miró a los ojos, clavó su mirada hacia el suelo, con el pie empujé la puerta con la fuerza necesaria para que cerrara, lo tomé de ambas manos, entrelazando sus dedos con los míos.— Dime —rogué.

—No me lo pidas, por favor —pidió, su voz seguía sonando resentida.

—Pero, ¿Es porque te dije que salieras? ¿Por eso? —pregunté intranquila, su rostro me preocupaba, me hacía sentir mal, como si tuviera la culpa de ello, aun que no sabía si era así. No me miró, soltó mis manos y besó mi frente.

—No te preocupes —dijo, luego se inclinó hacia mí haciéndome una reverencia y salió de la habitación.

—Sasuke-kun… —dijeron, inconscientes mis labios, como siempre.

¿Por qué no me decía? ¿No confiaba en mí? ¿Era algo que no debía saber? ¿Algo que había hecho? ¿Algo del pasado que le dolió? ¿Un recuerdo? …¿Le habré recordado a alguien? Me cambié de ropa, casi inconsciente de lo que hacía, cuando ya me había cambiado me fijé de que había ropa de mi talla, que el armario estaba lleno de ropa para mí, zapatos hermosísimos, collares brillantes, anillos relucientes, brazaletes de perlas genuinas, un set de esmalte para uñas, un tocador hermoso con un gran espejo en el que veía de mi cintura hacia arriba, la habitación estaba muy iluminada, y no me había fijado hasta cuando salí del armario, que parecía un propio mal de ropa sólo para mí y gratis. Al salir del armario, que en sí se parecía un poco al que tenía mi padre en su cuarto, escondido tras una pared, me di cuenta de que mi cama estaba hecha, las sirvientas habían ordenado todo y antes de salir, me hicieron una reverencia. Miré el cuarto con más detención que la primera vez, grande, espacioso y hermoso, toda decoración era hermosa, todos los muebles eran al estilo antiguo, con detalles tan pequeños, tan perfectos y bellos. Me senté en la cama, aun pensando en Sasuke, mil preguntas agolpaba mi cabeza, sin saber cuál de ellas podría ser, sin saber el qué había hecho que Sasuke cambiara tan de repente. La puerta se abrió, y entró Sasuke, su mirada seguía siendo la misma, triste. Al verlo, mis labios nuevamente le llamaron.

— ¿Qué necesita princesa? —preguntó, me sorprendió que me dijera princesa, y me dolió en cierta forma, él era el único aquí que me llamaba por mi nombre, pero ahora me decía princesa.

—Que te sientes a mi lado —dije, y él obedeció.

— ¿La ayudo en algo? —preguntó con respeto, haciendo añicos mi interior.

—Sí, quiero que me digas qué te pasa —dije.

—Lo siento, pero no quiero decírselo. —dijo, su voz me hacía doler el pecho.

—Fue una orden —mi voz se había puesto un poco más alta. Por primera vez, me miró a los ojos, ahora parecía estar furioso, ardiendo en llamas de cólera.

Continuará.


En el próximo capítulo: "Preguntas y Respuestas"

-¿Te enamoraste de mi madre?

- ¿Cuántos Guardianes crees que queden vivos?

- ¿Qué pasó con los Uchiha?