MI GATO GUARDIAN
Capítulo IX
Interrumpidos y una Confesión
El silencio se adueñó del ambiente, Sasuke parecía meditar en lo que había dicho, entonces las puertas se abrieron dejando ver a Tamotsu, con unos cuantos papeles en las manos, y un lápiz en la mano.
—Perdone princesa, pero necesito hacerle unas preguntas —dijo, Sasuke me miró de reojo y le guiñé un ojo disimuladamente.
—Claro Tamotsu, ¿Qué preguntas? —
—Bueno princesa, hoy usted debe ir al colegio, pero como es la princesa y tiene que estar en sumo cuidado, tendrá clases particulares con los mejores profesores de Konoha, entonces…
—Espera, espera, espera… ¿No me dijiste que querías preguntarme? Todo lo que eh oído han sido ordenes —dije entrecerrando los ojos.
—Em. Tiene razón, pero… la princesa tiene que tener clases particulares
— ¿Cómo dices? ¿No iré al colegio? —pregunté incrédula.
—No, porque…
— ¿Por qué? Es decir, yo quiero ir al colegio, como antes, no porque sea la princesa tiene que cambiar toda mi vida, ya me cambié al Palacio ¿Y tengo que cambiarme ahora de colegio? Esto es totalmente injusto —dije enojada, ¿Es que las cosas no dejarían de cambiar?
—Pero los de la realeza…
—Que sea de la realeza no quiere decir que tenga que ser tratada diferente, soy igual que todos ustedes —me quejé.
—Bueno, haremos un trato princesa: usted puede ir a la Academia Imperial, mientras que aquí en el Palacio le enseñamos a comportarse como una princesa, o, le traemos los mejores profesores para que le hagan clases particulares, ¿Qué dice?
— ¿Academia Imperial, no puede ser mi propio colegio?
—Ya dije la apuesta, si va a estar en un colegio tiene que ser el mejor —dijo sonriendo, aun que parecía que me hacía burla.
—De acuerdo, iré a la Academia Imperial pero, ¿Tengo que hacer esas clases de princesa?
—Lo toma o lo deja —dijo, aun sonriendo.
Le miré con los ojos entre cerrados, era como si tramara algo malicioso, como si tuviera algo guardado bajo la manga, algo que ocultaba.
—Bien, haré esas ridículas clases de princesas, ¿Qué tengo que hacer ahora? —pregunté, suponiendo que esas clases comenzarían ahora mismo.
—No lo sé, yo no soy su profesor —dijo inocente.
— ¿Qué? ¿Entonces quién es? —pregunté, luego volvió a sonreír de la misma forma que antes.
—Lo tiene a su lado, el mocoso será su profesor, él ah estado más tiempo con las princesas que yo, así que es obvio quién tiene más experiencia en eso. —dijo sin quitarse la sonrisa, esa sonrisa maliciosa. Miré a Sasuke dudosa e impresionada.
—Que sea otra persona —ordenó serio. De repente salió una pelotita de lana rodando por el suelo y Sasuke se lanzó sobre ella como si fuera su presa, le salieron orejas, cola y patitas de gato negro, lo que lo hacía ver tan tierno y hermoso.
—Konan, ¿Aceptas ser el profesor, cierto? —preguntó Tamotsu, quién había lanzado la lana, el gatito dijo miau y luego asintió.
—Todo resuelto princesa, hoy en la tarde comienzan sus clases —dijo, luego cerró la puerta. Me volteé mirando con una sonrisa a Sasuke que aun seguía jugando con la lana de Tamotsu, me acerqué y acaricié sus orejas que al sentirme se voltearon en seguida, con ojos grandes e inocentes, tomé la lana y me la guardé, luego me senté bajo el cerezo y Sasuke me siguió corriendo en cuatro patas, hasta que llegó a mi lado y apoyó su cabeza sobre mis piernas y se durmió en dos segundos, me sentía extraña, ya que Sasuke jamás hace ese tipo de cosas ni las haría. Acaricié su cabello suave entrelazando mis dedos con él.
—Konan —llamé, y movió una de sus orejas— Sasuke-kun —dije, pero no hiso ningún movimiento, al parecer mientras está en "etapa gato" sólo responde con el nombre de Konan— Recuerdo la primera vez que te vi en el colegio, llegaste y nunca me quitaste tus ojos de encima, me salvaste entregándome mi valiosa carpeta que se me había quedado en casa —dije, luego me reí al recordar algo— Ni si quiera trías mochila, luego discutiste con Sai y después, cuando me acompañaste a casa me defendiste de esos salvajes, curaste mi herida y salvaste mi vida otra vez y cuidaste de mí en todo momento, ahí fue nuestro primer beso, frente a la leñera —dije recordando el calor que sentía al estar al lado de la estufa a leña, y cuando él se acercó para aliviar mi dolor pero no pude contenerme a su encanto y me dejé llevar por el hechizo de sus ojos negros— Esa noche te escabulliste de mi padre y dormiste en mi pieza. Al otro día me ayudaste a llegar al colegio y solucionamos el tema de esos pandilleros; siempre has estado a mi lado, ayudándome en todo —dije mirando hacia arriba, viendo los pétalos de cerezo, luego miré a Sasuke que seguía durmiendo sobre mis piernas, pero noté algo diferente… estaba sonrojado, muy ruborizado y con las cejas fruncidas, mantenía los ojos cerrados con fuerza, ¿Intenta hacerse el dormido?, me pregunté. Doblé mi cuerpo hasta tocar sus labios, abrió sus ojos al instante, acaricié su rostro blanco y perfecto, mientras nuestros labios seguían unidos por el roce de ambos, dejó su mano en mi nuca, acercándome más a él, poco a poco la transformación comenzaba a desvanecerse, sólo quedaban sus orejas de gato, hasta que nos alejamos, mi cara estaba ardiendo y al ver el rostro de Sasuke, muy ruborizado y aun con las cejas fruncidas, hizo que mi corazón diera un salto con el que casi se sale de mi pecho, se veía como un adonis.
—Sa…Sakura —llamó mientras se sentaba frente a mí, sin quitar su mirada fija en mis ojos.
— ¿Qué? —pregunté sonrojada, ya que él seguía con las orejas de gato, y con el rubor en sus mejillas, junto a sus cejas fruncidas intentando fingir no estar nervioso.
—Yo… yo, quiero… yo quiero…, quiero…decirte que…que…que… —decía mientras pasaba su mirada de mis ojos hacia el suelo. De repente clavó su mano en el tronco del árbol, justo al lado de mi cabeza, incrustó sus ojos en los míos viéndome fijamente serio, sus orejas habían desaparecido pero aun poseía el rubor en las mejillas, abrió sus labios para decir algo, pero luego los cerró, nuevamente abrió sus labios…
— ¡Princesa! —gritaron desde afuera del Salón.
—Ese maldito de Taisho —comentó Sasuke— La primera se la perdono, pero esta es la segunda, ¡De seguro lo hace a propósito! —dijo Sasuke acercándose a la puerta con las manos empuñadas.
— ¿Tú? —preguntó Taisho al verlo abrir la puerta, luego me vio detrás de Sasuke— ¡¿Qué le has hecho a la princesa?
— ¡Cállate imbécil! —dijo Sasuke mientras lo empujaba hacia afuera y le cerraba la puerta en las narices.
—Creo que ahora empeoraste las cosas Sasuke, Taisho hará un escándalo —dije viendo la manilla de la puerta intentando abrirse y unas cuantas maldiciones se oían desde el otro lado de la puerta. Repentinamente me empujaron contra la pared, Sasuke dejó sus manos a los costados de mi rostro, con la misma mirada de hace un rato, seria pero ruborizada.
—Ya no puede entrar —dijo con un tono de voz extraño, estaba tan… estupefacta que incluso me costaba respirar, lo tenía muy cerca, y ese tono de voz junto a la expresión de sus ojos y el rubor de sus mejillas hacían que mi corazón se acelerara al punto de hacerme doler el pecho. Tomó mi mentón y lo elevó para que le viera a los ojos, para dejarme encadenada a esos ojos profundos. Besó mi frente, mis mejillas y mis labios, presionando dulcemente— me descontrola tu belleza… —dijo de repente, dejándome congelada ¿Era ese realmente Sasuke? ¿Sasuke estaba diciendo algo tan lindo?, me pregunté. Le miré de reojo, ya que me costaba mantener su mirada fija, pero entonces vi que me regalaba una sonrisa cautivadora, una sonrisa con la que casi me derrito, una sonrisa seductora que me dejó completamente hechizada— …te ves hermosa sonrojada —comentó, mientras que aun me preguntaba si la persona que tenía en frente mío era realmente Sasuke o es que lo estaba soñando— Sólo quiero decir una cosa, así que escucha bien porque no voy a repetirlo —dijo con voz ¿Nerviosa?, me miró fijamente e inhaló sonoramente preparándose para lo que fuera decirme.
— ¡Ahí está! ¡Tiene a la princesa encerrada a solas con él! —gritaron desde afuera, mientras que veía la brusca transformación del rostro de Sasuke, y para decirlo más directamente, fue de un dulce rostro a uno asesino.
—Sasuke-kun, transfórmate en gato —dije, me miró enfadado, no hacía falta que dijera lo que quería hacer, con sólo verle el rostro podía notarlo.
—Déjame darle su merecido —dijo tomando la manilla de la puerta, entonces tomé sus manos intentando calmarlo, aun que no era el único que quería matar a Taisho.
—Si los guardias te ven, tendremos problemas serios, mejor déjamelo a mí —dije, pero su rostro era de total desaprobación— Por favor —pedí, entonces cerró sus ojos con fuerza.
—Pero antes…—dijo tomando mis manos, me acercó a él y me rodeó con sus perfectos brazos, uniendo nuestros labios en un cálido beso, luego se alejó y se transformó en Konan, lo tomé en brazos, quité el seguro de la puerta y la abrí.
— ¡Princesa! ¡¿Dónde está? —preguntó Taisho, entrando como caballo a la carrera y me pasó a llevar el hombro por entrar tan apresuradamente, al ser un accidente lo dejé pasar, sin embargo…
— ¡Taisho! —llamó un señor que desconocía, pero su apariencia intimidaba, tenía rostro muy orgulloso, debía rondar los cuarenta, pero su físico era muy grande, corpulento y alto— ¡¿Cómo puedes ser tan inepto para empujar a la princesa y ni si quiera pedir disculpas después de haberlo hecho? —preguntó con voz fuerte y grave retumbó en todo el salón, y así mismo, quedó todo en silencio. Taisho estaba tan pálido como un papel, tragó para quitar el nudo que se le había creado en la garganta, y caminó hacia mí, se arrodilló tomando mi mano derecha.
—Perdóneme su alteza —pidió, luego besó mi mano.
— No, no tienes que preocuparte, sólo fue un accidente —dije sorprendida y algo nerviosa por la situación, sólo era un accidente, tampoco es que me fuera a morir por un empujón.
— No princesa, sé que usted cree que no tiene sentido el hecho de que le pida perdón por algo que usted encuentra que es totalmente… normal. Pero no es cualquier persona, usted es la princesa de Konoha y la única al mando, es la persona más importante para todo el país y tenemos que protegerla ya sea de la más mínima violencia hacia usted —explicó el tipo gruñón.
— ¿Y usted es? —pregunté cruzándome de brazos y alzando una ceja.
— Disculpe mi descortesía —dijo haciendo una reverencia— Mi nombre es Otake, y soy el encargado de cumplir las reglas, mi lady —se presentó— Por cierto, Taisho, dijiste que había alguien con la princesa y que la había encerrado aquí —dijo Otake, sonreí mentalmente ya que nunca lo encontrarían a la persona que buscaban, ya que ninguno sospechaba que se encontraba en mis brazos, ronroneando.
— ¡Es cierto! Princesa, ¿Dónde está él, Sasuke? —preguntó Taisho.
— ¿Quién es Sasuke? —pregunté tan exitosamente como una actriz.
— ¿Qué? Princesa, ¿No lo recuerda? ¿Su novio Sasuke? —preguntó, entonces el ambiente se tensó rápidamente.
— ¿El novio de la princesa? —preguntó Otake, que me miró con ojos furiosos.
— ¿De qué hablas Taisho? No tengo novio, además, ¿Por qué se enoja tanto Otake? ¿Está mal que tenga novio? —pregunté relajada, para que creyera que era una pregunta casual.
— Por supuesto que está mal —dijo para mi sorpresa— No puede estar comprometida, si va a convertirse en nuestra reina, ah de casarse con alguien de la realeza —dijo y casi me da un paro cardiaco, ¿Tengo que casarme?
— Espere, espere, espere… ¿Para ser la reina, tengo que casarme? —pregunté rogando casi de rodillas que no fuere así.
— Claro, ambos tienen que ser de la realeza, y se necesita estar casada para tomar el trono —dijo Otake, y casi me desmayo.
— Oh —dije sin saber qué decir— Me iré a mi habitación, con permiso —dije y comencé a caminar casi como un robot. Cuando llegué, dejé a Konan en el suelo, caminé como robot nuevamente hasta llegar a mi cama y me tiré boca abajo, entonces ahogué un grito en la almohada para que nadie fuera de la habitación pudiera oírlo. De repente la cama se hundió a un lado, no me asusté, sabía que era él.
— ¿Estás bien? —preguntó Sasuke, acariciando mi espalda.
— ¿Qué si estoy bien? —pregunté sentándome en la cama— Por supuesto que no, ¿Cómo te sentirías si de repente te dicen que tienes que casarte con alguien que ni si quiera conoces? ¡¿Cómo se supone que voy a casarme con alguien de la realeza que nunca eh conocido? —dije histérica, luego vi los ojos de Sasuke, estaban tristes, otra vez— ¿Qué tienes? —pregunté tomando su mano.
— Nada —dijo desviando sus ojos de los míos.
— ¿Nada? Oh, vamos, tendrás que inventarte una mejor excusa para convencerme —dije acercándome a él.
— No pasa nada, estoy bien —dijo, entonces tocaron la puerta y entró Tamotsu.
— Con permiso, le traje los papeles —dijo con una carpeta en mano.
— No pedí ninguna carpeta —dije tomándola.
— Ahí están los nombres de todos los príncipes solteros —dijo y me cayó como un balde de agua fría.
— ¿Estás loco, cierto? No pienso leer esto, apenas tengo dieciséis años, no tengo pensado casarme —dije dejando la carpeta sobre la cama.
— Pero no es necesario que se case tan pronto, la edad ideal para la realeza es a los diecinueve —dijo, y me cayó como un palo.
— ¿Ya tienen lista mi edad? ¿Alguien me ah preguntado si quiero casarme? Porque que yo recuerde, nadie lo ah hecho —dije cruzándome de brazos, era mi boda y ni si quiera me habían preguntado.
— Lo lamento, princesa, pero así es la realeza y no pude retractarse, si es la princesa, ah de tomar el trono pero primero debe casarse, así está escrito en la ley real —explicó devolviéndome la carpeta.
— Pero… faltan tres años —me quejé tomando la carpeta.
— Los años pasan volando, ni si quiera se dará cuenta cuando se encuentre vestida de blanco frente al altar —dijo sonriendo, y lo sentí como un balazo, aun ni aceptaba en hecho de casarme. — Con su permiso —dijo y salió de la habitación. Miré la carpeta, y luego miré a Sasuke que estaba sentado a mi lado con la mirada perdida en el vacío, aun con sus ojos tristes.
— Si no me dices qué te pasa… —dije, pero ni si quiera sabía con qué amenazarlo.
— ¿Qué harás? —preguntó desafiante, sin verme a los ojos.
— Haré que te transformes en gato —amenacé— ya que siempre que estás en esa "etapa" dices la verdad —dije sonriendo, obviamente lo había notado, era como si los sentimientos que siempre escondía Sasuke, cuando se transformaba mitad gato y mitad humano, esos sentimientos salían a flote, era como si todo lo escondido de él se fuera a la basura, transformado era sincero. Me miró con los ojos entrecerrados.
— Aun que lograras transformarme en gato, nunca lo sabrás —dijo seguro de sí.
— Ah, entonces admites que algo anda mal, algo te molesta —dije y el emitió un chasquido con la lengua.
— Claro que sí —dijo evitando mis ojos.
— ¿Qué te molesta? —pregunté tomando su mano. De repente saltó de la cama, y tomó la carpeta e increíblemente, la rompió en dos.
— Esto me molesta —dijo, y quedé boquiabierta— No quiero que cumplas diecinueve —dijo, y volvió a sentarse al lado mío, me entregó la carpeta partida en dos.
— Entiendo —dije casi sin creer lo que pasaba. Sasuke no quería que me casara, estaba molesto por eso, porque me casaría con otra persona, con una persona que no era él.
—…mía —dijo de repente.
— ¿Uh? —exclamé perdida.
— Eres mía —dijo viéndome con sus ojos profundos, me lo decía como si estuviera decidido, como si pudiera manejar el futuro para que así fuera— Nadie más te tendrá —dijo y comenzó a acercarse peligrosamente— No dejaré que otro te tenga —dijo y caí de espalda en la cama, mientras él quedaba en cuatro patas sobre mí— Eres mía y sólo mía —dijo acercando su rostro al mío, de repente la puerta se abrió de par en par, y cuando la estaba por decir "¡Te mataré Taisho!" descubrí que no era él ni Tamotsu.
— Otake… —susurré, el hombre tenía los ojos como platos, se los refregó y volvió a mirar en mi dirección.
— ¿Dónde está? —preguntó refiriéndose a Sasuke.
— No sé de quién me hablas —dije con voz inocente, ah… debería ser actriz.
— El chico que estaba encima suyo princesa —dijo viendo hacia todas direcciones.
— No hay ningún chico Otake —dije acariciando el gato que dormía plácidamente en mi estómago mientras aun estaba acostada de espalda sobre la cama— Y, recuerda que se toca la puerta antes de entrar —dije con voz dura.
— Oh, lo siento —dijo haciendo una reverencia— Quería preguntarle si había leído la carpeta que le envié —dijo, por suerte la carpeta estaba bajo mi espalda.
— Ah, la leeré luego —dije fingiendo cansancio.
— ¿Desea algo? —preguntó. Suspiré, estoy cansada de tanta cortesía e interrupciones, ¿Qué no pueden dejarme sola?
— Que se largue —dije automáticamente, me llevé la mano a la boca al darme cuenta de lo que acababa de decir, Otake no se inmutó y obedeció cerrando la puerta. Suspiré aliviada.
— Por pelos —dije relajando los músculos.
— Qué extraño, no lo sentí —dijo Sasuke por lo bajo, una vez transformado.
— ¿A qué te refieres? —pregunté sin comprender.
— Por lo general tengo bueno oído, es por parte de los gatos, tener buenos reflejos, rapidez, agilidad, oído y otras cosas —dijo, y recordé ciertas veces en las que me pasaban cosas extrañas, como cuando jugamos futbolito en el Instituto, y salté muy alto, también cuando corría tras la pelota con una velocidad increíble, o, cuando Karin me atacó y gracias a mis reflejos pude esquivarlos, o cuando peleamos en Ataque y Defensa y casi maté a Naruto, o, cuando subí un árbol como los gatos, esa vez Sasuke me dijo "…como los gatos", y ahora que recuerdo bien… también esa vez había escuchado la voz de Sasuke en mi mente.
— ¿Recuerdas que hoy íbamos a hacer preguntas y a responderlas? —pregunté y él asintió— Bueno, me acordé de algo, ¿Recuerdas cuando estaba transformada en hombre y me hablaste por la mente?
— Oh, eso, se me olvidó explicártelo. Bien, se supone que eso se da cuando la relación entre Guardián y Mamoru es buena, cuando… ambos confían ciegamente en el otro —dijo algo complicado.
— Tú dijiste recién que como tu ADN estaba mezclado con un gato, tienes habilidades que poseen los felinos, pero ¿Y yo? ¿También me pasa eso? Porque eh tenido cambios últimamente —expliqué.
— Es por lo mismo que el hablar por la mente, cuando la confianza entre ambos es muy fuerte. Sólo que el poder hablar por la mente es más difícil de obtener que las habilidades. Mientras tú estés cerca de mí y nuestra relación siga profundizándose, tus habilidades seguirán creciendo, y yo podré transformarme en otro felino —dijo sentado a mi lado sobre la cama.
— Ah, entonces, por eso tenía tan buenos reflejos, y era tan rápida —dije pensativa.
— Sí es un, pequeño gran detalle que olvidé decirte.
— Qué locura —se me escapó.
— ¿Hmp?
— Todo esto, es decir, sabía que había algo raro en mi gato Konan, no era muy… normal. Y cuando me contaste, bueno, en realidad me contó Naruto, pero cuando supe todo esto… creí que estaba soñando, es muy fantasioso y aun que hubiera intentado averiguar, nunca habría dado con lo que realmente era —expliqué, mientras recordaba Konan en mi casa, cuando se volteaba porque me estaba cambiando de ropa, o, cuando asentía con la cabeza y me creía loca por lo que veía.
— No sabes cuán difícil es actuar como un animal siendo que eres humano, esa vez que tu madre me dijo "Debes cuidarla" y yo asentí sin pensarlo dos veces, luego empezaste a preguntarle a tu madre si lo que habías visto era cierto o no —dijo echándose hacia atrás de la cama con las manos en la nuca.
— Pero mi mayor impresión, fue cuando te vi con Naruto en la casa de Hinata, cuando teníamos que pintar y entré a la pieza donde estaba ustedes ¡Convertidos en animales! Corrían jugando de un lado a otro quitándose la lana —dije riendo, claro, en ese momento estaba totalmente estupefacta y ahora me río de ello. De repente Sasuke se me acercó tomando mi mano, dejé de reírme en tanto vi sus ojos serios frente a mí.
— Son preguntas y respuestas ¿Cierto? —dijo aun serio, sin desviar su mirada de mis ojos. Yo asentí— ¿Qué, qué sientes por mí, Sakura? —eso no me esperaba, no departe de él, nunca pensé que me lo preguntaría siendo que una vez se lo dije pero… sus ojos se mostraban impacientes, estaba tan cerca que mi corazón no dejaba de acelerarse, su aliento chocaba contra mi rostro, abrí mis labios para decir algo, antes de que pareciera que había dejado el tema en el aire.
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— Sasuke-kun, tú sabes —dije nerviosa, mis labios temblaban y sentía que mi cuerpo ardía, y con su mirada encima de mí no ayudaba en lo más mínimo.
— Quiero oírlo —dijo acercándose más, sus ojos profundos me tenían cautiva, y me sentía tan agobiada que no podía decírselo, antes había podido pero en ese momento no estaba con la mirada intensiva de Sasuke.
— Pues… tu….me… —comencé sin dejar de tartamudear, mis ojos miraban a cualquier parte excepto a los ojos negros de Sasuke. Entonces comenzó a besar mi cuello y un estremecimiento corrió toda mi espalda.
— ¿Yo te…? —instó a que siguiera, pero me era más difícil si me estaba besando, sobre todo si me habla al oído, tragué para desatar el nudo en mi garganta y pareció empeorar.
— Tú me… —repetí, y él siguió bajando con sus besos a mi pecho, sus cabellos me hacían cosquillas, y sus besos quemaban mi piel, todo mi yo ardía en llamas ante la escena.
— ¿Sabes que soy muy impaciente? —preguntó besando mi mentón mientras sonreía por mi nerviosismo.
—… no… no es justo —logré decir bajo su hechizo. Él me miró fijamente, con impaciencia.
— ¿No es justo? —repitió arqueando una ceja, mientras intentaba controlar mi respiración.
— No lo es… ¿Por qué sólo yo tengo que decírtelo? Tú, tú también deberías —dije fingiendo estar molesta, para que me tomara en serio, y desviando mis ojos de los suyos.
— Ya…., yo ya te lo eh dicho —dijo nervioso, le miré incrédula, estaba sonrojado, sus cejas estaban fruncidas y sus ojos estaban fijos en el suelo.
— Yo también —dije, no pude evitar reírme, se veía tan hermoso con esa expresión.
— ¿Te burlas de mí? —preguntó aun con esa expresión.
— No, es sólo que, ¿Sasuke Uchiha nervioso y sonrojado? —pregunté sonriendo, no era por molestarlo, pero así lo veía yo. Era algo como para que apareciera en primera plana del diario.
— No lo estoy —dijo lanzándome una cabecera, lo que me hiso reírme con más fuerzas, parecía un niño pequeño negando lo que tiene escrito en su rostro con mayúsculas.
— Oh no, claro que no lo estás —dije con sarcasmo, él se paró con los brazos cruzados hacia el balcón, le seguí sin dejar de reír, había pasado la mañana, pero el sol seguía en mi ventana. Él estaba mirando hacia el paisaje, caminé hasta llegar a su lado donde él tomó mi mano que reposaba sobre el barandal, no dije nada, él hablaba en serio y yo sólo reía de nervios.
— Será la única vez que te lo diga —dijo viéndome a los ojos, mis oídos se preparaban para lo que fuera a decirme. Estaba sonrojada, lo sabía ya que era algo inevitable al lado de él, quién me protegió sin dudarlo, y a pesar de que sé que no soy su primer amor, a pesar de que se enamoró de todas mis familiares, hoy está aquí a mi lado viéndome a los ojos con total sinceridad, cada detalle de su rostro me vuelve loca, sobre todo sus ojos profundos. — No te desmayes —pidió, yo sólo sonreí. Frente a él no hay nada más, mi mundo gira en torno a Sasuke, cuando estoy junto a él sólo hay una cosa segura que sé. Te amo. Nadie impedirá eso, a pesar de que nos conocimos hace un mes, creo, yo siento como si hubiera sido de toda la vida, como si nunca nos hubiéramos separado, como si fuéramos uno desde siempre.
Vi sus labios moverse al decir algo, algo que no me esperaba en lo más mínimo, algo que literalmente hiso brincar todo mi ser, algo con lo que mis ojos asombrados no podían fingir no estarlo, mis labios entre abiertos no sabían cómo reaccionar, sentí cómo de golpe mi cuerpo tomaba una temperatura totalmente anormal. Aun no creía lo que habían dicho sus labios, sus ojos fijos esperaban mi respuesta ante esa confesión, esperaban una respuesta ante esa frase tan hermosa, una respuesta ante aquel…
"¿Te casarías conmigo?"
Continuará
En el próximo capítulo: "Comprometidos"
- ¿Luna de Miel?
- Lecciones.
- "...estoy harto de esperarte".
