MI GATO GUARDIAN
Capítulo XX
Comprometidos
Aun no reaccionaba, mi mente decía que hiciera algo, pero estaba tan estupefacta que no podía ni pestañar, el momento se hacía eterno siendo que eran segundos, de repente tomó mi mano ayudándome a volver en mí, y lo primero que hice en tanto pude tomar control de mi cuerpo fue lanzarme a sus brazos gritando un "¡Sí!" Él correspondió a mí abrazo mientras me levantaba del suelo, escondiendo su rostro en mi hombro, entonces reflexioné, Sólo tenemos dieciséis, pensé.
—Pero, Sasuke-kun —dije separándome un poco de él.
— ¿Hmp? —dijo bajándome para que pudiera tocar el suelo.
—Sólo tenemos dieciséis —dije volviendo a la realidad con tristeza.
—Habla por ti —dijo mirando hacia otra parte.
— ¿Tienes diecisiete? —pregunté sorprendida.
—Hablando técnicamente tengo unos ochocientos años, no recuerdo muy bien, perdí la cuenta —dijo pensativo—pero, si hablamos de ahora que acabo de nacer como Guardián, bueno… tengo quince —dijo, luego me miró con extrañeza, entonces me di cuenta de que tenía la boca abierta hasta el piso.
— ¿Qué? Digo, ¿Tienes quince? —pregunté, era más alto que yo, y sabía bien que él crecería un poco más rápido que los humanos, pero, pensaba que tenía dieciséis años, como yo.
—Sí, pero dentro de poco cumpliré los dieciséis, debería —dijo y me asaltó una duda.
— ¿Cuándo es tu cumpleaños? —pregunté, genial, ni si quiera sé el cumpleaños de mi novio.
—No sé, quiero decir… crezco más rápido que ustedes, en un año soy capaz de cumplir diecinueve años sin que pase un año —dijo y comprendí.
— ¿Creces cada mes o algo así?
—Tal vez, nunca lo eh pensado.
— ¿Y cuándo crees que cumplirás los dieciséis? —pregunté interesada.
—Quizás dentro de esta semana, cuando sea mi cumpleaños te vas a morir —rió con malicia.
— ¿Por qué? —pregunté confundida.
—Cada vez que cumplo años me transformo en un felino más grande, claro, siempre y cuando nosotros tengamos una confianza estable —explicó.
— ¿Y eso que tiene? —pregunté, y él volvió a reír.
—Nada, olvídalo; así que aceptas casarte conmigo —soltó de repente, y casi desmayo—Sé que no te puedes casar a los dieciséis, por eso estaba pensando en tener un compromiso ahora y casarnos cuando podamos —dijo mirando hacia el paisaje, con un sonrojo increíble.
—Oh… ¿Será secreto, cierto? —dije, el típico amor imposible de las películas que se casan a escondidas. Esto me recuerda a Romeo y Julieta.
—Eso pensaba, pero… primero… —dijo y su sonrojo fue aumentando así como mi corazón. Se arrodilló frente a mí y pensé que me moriría ahí mismo, ¿Es que lo iba a hacer así? Tomó mi mano, y de su bolsillo sacó un anillo dorado…
—Se cree que para estas ocasiones el anillo es de oro porque representa a la pureza, ya que para llegar a la pureza tuvo que pasar por la limpieza del fuego. El anillo es redondo, que simboliza el infinito, y va en este dedo… —dijo dejándolo en mi dedo anular de la mano izquierda—… porque se cree que hay una vena que llega del corazón —dijo, luego besó el lugar donde estaba el anillo.
— ¿Y…tú? —dije entre sollozos, cuando me di cuenta de que estaba llorando. Sasuke se rio y secó mis lágrimas con la punta de su lengua. Luego sacó de su bolsillo otro anillo— ¿Te lo puedo poner yo? —pregunté dando pequeños saltitos en mis hombros por los sollozos, él me pasó el anillo, era igual al mío. Tomé su mano masculina, era más grande que la mía siendo que tenía quince años, puse el anillo en su dedo anular algo temblorosa. Miré a Sasuke que ya me estaba viendo fijamente, me puse de puntitas pero de todas formas no lo alcanzaba, él rió y se inclinó hacia mí besándome como lo hacían en las bodas, frente al balcón de mi pieza y bajo el sol del medio día, con vista a un paisaje sacado de cuentos de hadas. De repente me tomó en brazos mientras seguíamos besándonos, me dejó sobre la cama y él quedó sobre mí.
—Luna de Miel —logré escuchar entre sus besos, y quedé estática, ¿Hablaba en serio? Una de sus manos comenzó a subir por mi pierna desnuda bajo mi pijama largo mientras seguíamos besándonos, se me erizó la piel al sentir su contacto. Cada vez subía más a un ritmo lento, yo le abrazaba por el cuello sin saber qué haría exactamente ¿Le dejaría seguir? Siempre me había planteado para futuro encontrar a mi alma gemela, casare y luego tener la Luna de Miel tal cual como los cuentos de hadas, ¿Lo dejaría por él? ¿Estaba bien? Quiero que siga, pero… ¿Ahora? Instintivamente lo empujé un poco mientras pensaba en "No". Me miró confundido, por un lado quería que siguiera, pero ¿Qué haría luego? ¿Y si quedaba… embarazada? No podría seguir con mis estudios en la Academia Imperial, y tendía a mi hijo a los dieciséis años, demasiado joven… ¿Podría esperar por mí? —…Sakura —dijo sacándome de mis pensamientos— ¿Estás bien? —preguntó, rápidamente intenté fijarme por si estaba llorando, pero no, por suerte no habían salido lágrimas porque habría empeorado la situación.
—Sí, pero… no… no quiero… que sigas… —logré decir.
—Pero si ya tenemos el anillo de compromiso, ¿Por qué no? —preguntó algo molesto, aun seguía sobre mí.
—No me… no me refiero a un "no" para siempre, estoy hablando de un "aun no" —expliqué—Además, ¿Qué quieres decir con "ya tenemos el anillo de compromiso"? ¿A caso me lo diste sólo para esto? —pregunté frunciendo el ceño, ¿A caso era sólo para acostarse conmigo?
—No, no pienses así —corrigió—Es que… contigo…yo… —dijo desviando sus ojos, me dio una mirada fugaz, luego volvió a mirar hacia la muralla—No me puedo… controlar, quiero decir: no te di el anillo para acostarme contigo, es sólo que… —comenzó a sonrojarse, luego chasqueó la lengua—Ah, ¿Tengo que decírtelo? —preguntó rascando su nuca, nervioso.
—Si no me lo dices voy a tomar todo esto como una mentira —dije sentándome en la cama, cuando me di cuenta de que tenía casi todo mi pijama desabrochado. Criminé a Sasuke con la mirada, pero él no me vio, estaba viendo al vacío.
—Bueno… —comenzó luego de suspirar rendido. Me miró fijamente con sus ojos profundos, levemente sonrojado—ese anillo… te lo di porque… —bajó su mirada—…porque… —su sonrojo se volvió más marcado—…yo, yo te…. Yo te a… —suspiró y se acercó a mi oído—Te amo —dijo lentamente con tono sensual, un sentimiento indescriptible de felicidad y amor recorrió todo mi cuerpo. Luego me abrazó escondiendo su rostro en mi hombro— ¿Ya, lo oíste bien? Porque no lo repetiré —advirtió con falso enojo mientras le correspondía el abrazo.
—Lo oí bien —sonreí, y él apretó mi cuerpo contra el suyo de una forma tan única y especial que lográbamos sentir los latidos del otro, ambos estaban a un ritmo parecido, es decir, acelerado.
Estábamos en la Oficina Real de la Reina de Konoha, estaba caminando con tacones y un libro en la cabeza, intentando mantenerlo el equilibrio.
—Espalda recta —dijo Sasuke-sensei, estaba sentado en un sillón tomando notas de algunas cosas que veía "mal" en mí, cosas que no correspondían a una princesa. Debo admitir que al principio pensé que Sasuke nunca haría las clases y estaba algo agradecida por eso, pero no fue así.
—Ya oí —dije molesta, se la pasaba diciéndome poco menos de cómo pisar.
—Pues parece que no —comentó, le envié una mirada furtiva, pero estaba leyendo algo de una hoja, se veía tan guapo concentrado— ¿Qué miras? —preguntó viéndome, me daba rabia cuando actuaba de esa manera cuando nos encontrábamos frente a otras personas, claro, aun que fuera Tamotsu.
—Princesa, aquí tiene la carpeta de los solteros —dijo Otake interrumpiendo mis clases. Tamotsu había dado la excusa de que era mi profesor, aun que en cierta forma era cierto. Tomé la carpeta riéndome mentalmente.
— ¿Ese anillo? —preguntó.
—Me lo regalaron —dije, se refería al anillo de compromiso.
— ¿Quién? —preguntó entrecerrando los ojos.
— ¿Qué le importa? Interrumpe mis clases y ahora pide explicaciones por razones que no le incumben —ciertamente odiaba a este hombre, su sola presencia me daba repugnancia.
—Mil disculpas —dijo inclinándose.
—En la mañana hiciste algo parecido, y ni si quiera tocaste la puerta —dije, era divertido tratar a tus mayores como niñitos, era genial tratarlos por "el nombre de la princesa".
—Perdóneme princesa —dijo volviendo a inclinarse.
—Será mejor que te vayas Otake —dijo Tamotsu, a veces me recordaba a Kakashi, pero no sé por qué. Otake volvió a hacer una de esas malditas reverencias hacia mí y se fue.
—Ten Sasuke-sensei —dije entregándole la carpeta, él la recibió con una disimulada sonrisa.
—Ah, casi lo olvido Sakura-sama, mañana comenzarán sus clases en la Academia Imperial, la llevaremos en su vehículo —informó Tamotsu—Le compramos su mochila, cuadernos y lápices, también le compramos ropa normal…
—Cuando dices "ropa normal" te refieres a jeans, jersey, poleras y eso ¿Cierto? —pregunté arqueando una ceja, pensaba ponerme vestidos largos como los de abuela.
—Sí, también le compramos el uniforme —dijo.
— ¿Puedes traer el uniforme? Lo que más usará Sakura será el uniforme, así que debes sentirte cómoda con el —dijo Sasuke, Tamotsu se levantó y salió de la Oficina Real. Pero me llegó una duda, Sasuke había dicho "…debes sentirte cómoda…", ¿A qué se refería con eso? Miré a Sasuke y me di cuenta de que bajo ese rostro serio, ocultaba una sonrisa que sólo yo veía.
— ¿El uniforme es raro? —pregunté acercándome a él.
—Es lo más común —dijo escribiendo, pero no encontraba la razón para que se riera—Mientras esperamos a Tamotsu, practica bajando las escaleras —ordenó, y tuve que obedecer, ya que por ahora era mi Sexy-sensei. Reí bajito.
Subí las escaleras con el libro-extremadamente gordo-en mi cabeza, la baldosa me hacía resbalar, pero seguí intentándolo, la escalera era en forma de caracol y a mitad de escalones había una parte plana. Subí hasta lo más alto, con la espalda recta, mentón en alto y hombros atrás, luego comencé a bajar, no era tan difícil, lo único malo era que no alcanzaba a ver mis pies así que siempre estaba insegura de dónde los ponía, aparte de que mis zapatos no tenían goma abajo, llegué a la parte plana, y para estar segura de dónde ponía el pie incliné levemente mi cabeza para ver pero sin que se cayera el libro que igualmente resbaló de mi cabeza, intenté atraparlo con mis manos y no me fijé que puse el pie tres escalones más abajo, todo pasó muy rápido mientras caía de cabeza, lo último que vi fue que alcanzaba el libro-era el Diccionario Real-y lo abrazaba fuertemente contra mi pecho.
Abrí lentamente mis ojos, el costalazo no me había dolido en lo más mínimo, ni si quiera lo sentí. Levanté mi cabeza, estaba en el torso de mi Sexy-sensei, seguramente había recibido mi impacto y como estábamos a mitad de escalera él cayó de espaldas conmigo
—Sasuke-kun —llamé pero no hubo respuesta, me quité de encima. Estaba inconsciente—N puede ser —dije, viendo un hilito rojo salir desde la nuca. No podía hacer un escándalo, llamaría a mucha gente, ¿Dónde estará Tamotsu?
—Princesa, aquí está su uniforme —dijo, y se quedó viéndome arrodillada en el suelo junto a Sasuke tirado de espada con sangre mientras que intentaba no llorar de la desesperación.
—Tamotsu —dije mordiéndome el labio inferior, aguantando las lágrimas, no sería de ayuda. Cerró la puerta con seguro y corrió hasta nosotros.
— ¿Qué pasó? —preguntó revisando a Sasuke.
—Me caí de la escalera y Sasuke intentó atraparme, pero cayó conmigo —expliqué, Tamotsu tomó a Sasuke con mucha…. Facilidad, casi ni se notaba que tuviera más de setecientos años. Lo dejó sobre el sillón largo y salió a buscar algo.
Somos médicas o ¿no?, preguntó una vocecilla en mi mente, lo que me hiso recordar que era cierto.
Volteé a Sasuke boca abajo, revisé la herida que aun sangraba, eso era bueno, sería peor si se quedaba ahí por la hinchazón. Entonces me di cuenta de que su espalda también tenía ciertas manchas rojas-ya que se había tenido que vestir adecuadamente como profesor y aparentar más años-desabroché su camisa, y se la quité, me quedé mirando su espalda herida…
¡Vaya espalda de hombre! ¿No vas a admitirlo? Ahora es todo tuyo, está inconsciente, dijo mi vocecilla con picardía.
—Cállate, no es el momento —dije. Miré las heridas de su espalda, eran cuatro líneas y la distancia entre ellas era la misma, ¿Habrán sido los escalones? Acumulé chakra en mi mano, hacía tiempo que no lo usaba, comencé a curar sus heridas, no estaban tan mal, pero la que me tenía muy preocupada era la que tenía en la nuca.
—Traje vendas y maleta de primeros auxilios —dijo Tamotsu al entrar, de repente se quedó mirándome— ¿Eres médica? —preguntó sorprendido.
—No tengo el título, pero mamá y Tsunade-sama lo eran, y ellas me enseñaron —dijo, pude notar una sonrisa muy bella en su rostro, era como de ternura. Tomé la maleta y saqué los vendajes. — ¿Me ayudas a ponérselo? —pregunté y él asintió, Tamotsu mantenía a Sasuke sentado mientras enrollaba las vendas en su cuerpo, luego de terminar con eso, lo puso boca abajo para revisar su nuca, no veía muy bien, y el cabello de Sasuke no ayudaba, tuve que usar chakra para identificar qué estaba mal, a ratos hacía lo mismo pero con mi nuca para hallar la diferencia que quizás sería el problema, y lo encontré, había sido un nervio, no estaba cortado, estaba dañado así que lo curé cuanto antes y me apresuré en cerrar la herida.
— ¿Se van a casar? —me pilló desprevenida, no pude evitar quedarme como estatua en lo que estaba haciendo, ¿Cómo lo sabía? ¿Eran tan obvio por los anillos?
— ¿De qué hablas Tamotsu? —pregunté, me miró tras sus gafas con sus ojos pequeños, y enarcó una ceja.
—La respuesta que le diste se escuchó por todo el Palacio —recordé en seguida, cuando me había pedido matrimonio y le grité un "¡Sí!" Mientras lo abrazaba. Me puse colorada.
— ¿de….verdad? —pregunté nerviosa y avergonzada, mientras miraba el suelo. Él rió.
—Es mentira, no se escuchó. Sólo iba pasando para preguntarle si quería que cambiáramos las sábanas de su cama cuando escuché la pregunta ante el matrimonio, pensé que sería mala idea pasar en ese momento así que me fui, pero poco después, mientras caminaba por el mismo pasillo que daba a su pieza escuché su respuesta —explicó, estaba tan sonrojada que casi oía los pitillos de la tetera.
— ¿No había nadie más? —pregunté.
—No princesa, sólo yo —dijo mientras daba pequeñas caricias en mi cabeza, como si fuera una niña pequeña—Podrías vendarle la cabeza también —aconsejó cambiando el tema, yo asentí y vendé su nuca pasando la venta por la frente de Sasuke. De repente Tamotsu tomó a Sasuke en brazos, era más fuerte de lo que creía—Es hora de almorzar princesa, vaya al comedor —dijo y se fue ¿Dónde rayos estaba el comedor?
Salí de la Oficina Real después de esconder el maletín en el escritorio del rey. Caminé por los pasillos completamente sola, casi se veía de forma escalofriante.
— ¡Princesa! —llamaron desde atrás, su voz me hacía recordar a Naruto…vaya, ¿Cómo estarán todos? ¿Se habrán acordado de mí? ¿Cómo estará Hinata, habrá terminado de pintar su casa? ¿Naruto habrá mejorado en las notas? ¿Sai… seguirá enamorado de mí? — ¿Qué hace sola? —preguntó Taisho.
—Es mi Palacio ¿Y no puedo ir caminando por ahí? —pregunté con fastidio, Taisho era mil veces peor que Naruto.
—No es eso, ¿Está perdida? —preguntó sonriendo.
—Sí —dije cansada.
— ¿Va camino al comedor? —preguntó aun sonriente.
—Sí
— ¿Quiere que la lleve?
—Sí, Taisho, sí —insistí y él pareció sentirse mal
—Lo siento —dijo con voz triste, lo que me faltaba.
—Está bien… —dije molesta.
De repente me miró serio, increíblemente serio, era como ver a Naruto por fin en silencio, sacando buenas notas, sin ser regañado, y serio.
—Sé que soy muy molesto y que pregunto por todo, pero no sé cómo tratar a una princesa, es mi primer día de trabajo y quería hacerlo lo mejor posible, sé que está enamorada de su novio Sasuke y la verdad es que me siento feliz de que así sea pero estaba tan obsesionado con mi trabajo que, bueno, no estropeé todo —explicó, le miré algo apenada, ¿Cómo sería mi primer día de trabajo? No quise pensar en ello, le tomé del brazo para brindarle más ánimo.
— ¿Me vas a llevar al comedor o te pondrás a llorar? —pregunté, no es que quisiera ser pesada, pero no se me ocurrió nada más qué decir.
El resto del día transcurrió de forma natural, aun que sin Sasuke se me hiso más largo de lo normal. Él no se despertó durante todo el día, lo esperé en mi habitación practicando con los tacones bajo la mirada de Tamotsu, Sasuke se quedó en mi cama acostado, ni si quiera se movió del lugar en el que lo dejó Tamotsu, le esperé impaciente, pero no despertó, la preocupación me invadía al igual que la desesperación de no poder hacer nada, comencé a dudar de mis habilidades al ver que no despertaba y que había pasado demasiado rato, pero Tamotsu dijo que confiara en mí y en él, ya que… después de todo, era inmortal.
Cayó la noche, y tuve que acostarme al lado de Sasuke, al principio me sentí muy incómoda, pero luego busqué su mano bajo las sábanas y me quedé dormida con mis dedos entrelazados con los de él. En la mañana, muy temprano estaba durmiendo cuando me despertaron de repente, casi ni salía el sol.
—Princesa —dijeron, pero me revolví en la cama haciendo oídos sordos—Es hora de ir a la Academia —dijo alguien, me senté de golpe, era cierto, no fui el primer día y ahora no podía faltar por flojera. Me levanté con los ojos pegados de sueño, Tamotsu estaba dejando la bandeja del desayuno en la mesita de centro en el living.
—Tamotsu… ¿Dónde….?
—En el armario, princesa —dijo leyendo mi mente, saqué el uniforme que al final, después de lo que pasó, no pude verlo, pero ahora con el sueño tampoco le miré mucho, así que fui hacia dentro del armario y cerré la puerta, ya que más armario, parecía una tienda de moda y accesorios junto a un salón de belleza, aparte de que tenía un vestidor cerrado con una puerta y las paredes tres paredes que habían dentro eran de espejo, así que veía a la perfección cómo me quedaba. Fue entonces cuando me di cuenta, el uniforme era bastante normal, igual que todos, lo único que cambiaba eran los colores, blanco con negro, nada de otro mundo, pero… lo que más me intrigaba de todo esto, era específicamente la falda, que más corta no podía ser, poco menos y parece un cinturón, basta con agacharme para que se me vea todo, intenté bajarla lo más posible, pero no podía, ya que era a la cintura y la tenía en la cadera, pero no encontré ninguna diferencia en el largo. Mandé a la punta del cerro la falda, ya tendría tiempo para pedir luego que me compren otra. Fui al baño a asearme y luego me fui al living tomé tranquilamente el desayuno, volví al armario y me senté en el tocador, cepillé mi cabello corto, pensé en ponerme un cintillo pero deseché la idea, puse un labial rosa en mis labios y una sombra muy leve de color verde.
—Lista —dije una vez afuera, entonces vi que Tamotsu sostenía mi mochila.
—Me tomé la molestia de hacer su mochila —dijo entregándomela. Era un bolso atravesado de color verde agua, dentro estaban los cuadernos nuevos y el estuche con sus lápices nuevos.
—Gracias Tamotsu —dije sonriendo.
—Es la mejor marca —comentó y suspiré, no hacía falta que dijera eso—En cinco minutos debe estar abajo, su vehículo la estará esperando —dijo antes de cerrar la puerta.
Fui por el lado de la cama, donde Sasuke aun dormía plácidamente, parecía estar en paz, su rostro tranquilo me calmaba, pude ver con mayor detención el perfecto rostro de Sasuke, sus pestañas eran largas, sus labios entre abiertos eran de un rosa pálido, sus cejas lisas mostraban serenidad, y su piel blanca, pureza.
—Sakura —llamó de repente, me reí bajito al saber que soñaba conmigo, entonces comenzó a murmurar algo y me acerqué para entenderle mejor, uno de sus brazos rodeó mi nuca y me atrajo hacia él, y por último, besarlo— ¿A dónde crees que vas sin decirme nada? —preguntó algo ofendido, tan cerca, que mi corazón saltaba precipitadamente.
—A la Academia, pero, ¿Por qué tengo que darte explicaciones? —pregunté fingiendo estar enojada.
—Mi futura esposa debe decirme a dónde va para estar al tanto por si acaso llegara a pasarte algo —dijo sonriendo con picardía, pero el oír esas palabras del comienzo, hicieron rebosar mi corazón de ternura y emoción.
— ¿Te desperté con el beso del príncipe? —pregunté al recordar.
—Creo que nos cambiamos los papeles —dijo intentando sentarse.
— ¿Qué crees que haces? Tú no vas a ir a ningún lado con esas heridas —dije, y él me miró molesto, mientras intentaba levantarse.
— ¿Cuáles heridas? —preguntó de pie, tambaleándose de un lado a otro, parecía como si estuviera mareado, entonces llevó su mano a la nuca y emitió un quejido.
— ¿Ves? Quédate hoy en el Palacio, mañana si estás mejor me acompañarás —dije empujándolo a la cama, se sentó y no quería acostarse estaba rígido—Sasuke-kun, acuéstate —dije empujándolo más fuerte, de repente tomó mi mano y tiró de ella dejándome de espalda sobre la cama, y él se abalanzó sobre mí como una fiera hacia su presa.
— ¿Se te hace familiar esta posición? —preguntó, y rápidamente mis recuerdos encontraron el momento en el que Sasuke había querido llegar a…eso.
—No, Sasuke-kun, ya te lo dije —repetí.
—No estoy haciendo nada, tú eres la que está pensando cosas raras —dijo riendo bajito.
—No es cierto —dije avergonzada.
— ¿Cuánto planeas hacerme esperar? —preguntó, y creí entender a qué se refería.
— ¿Te refieres, para llegar a lo que tú tanto deseas? —pregunté enarcando una ceja.
— ¿Yo? —preguntó, luego se acercó a mi oído— ¿A caso tú no me deseas? —susurró, su pregunta me puso nerviosa, y la verdad es que si lo deseaba, pero… no pensaba que él me lo fuera a preguntar.
—Tendrás que esperar hasta que nos casemos —dije tan roja como una ampolleta de ese color, casi fosforescente, a penas tenemos dieciséis años, y él quince.
— ¿Tanto? —preguntó sorprendido.
—Claro que sí, ¿No dijiste que no me habías pedido matrimonio por eso si no que había sido porque me amas? —pregunté, y sentí que me puse aun más roja, aun que creo que ya no es posible.
—No tienes que repetirlo, ya lo sé —dijo nervioso—Es que… tengo unos ochocientos años ¿Sabes? Y estoy arto de esperarte —dijo aun más nervioso, aparte de que estaba sonrojado.
— ¿Eres… virgen? —pregunté, como si fuera algo terrible, pero era lo contrario.
— ¿Tú no? —preguntó, ambos estábamos tan rojos y nerviosos, no entiendo cómo terminamos hablando de este tema.
—Claro que si —respondí en un susurro—pero, ¿A qué te refieres con que estás arto de esperarme? —susurré.
—Bueno… verás, a… a mí me gustaban las otras Haruno pero… —tragó—pero… lo que siento por ti es más fuerte —prosiguió, se veía tan hermoso y tierno con esa expresión, esa que tanto me gustaba, esa que me volvía loca, esa que hacía volar mi corazón.
—Pero, dijiste que estabas esperándome ¿Sabías que iba a llegar yo? —pregunté aun confundida.
—Hace tiempo, había una adivina y me dijo que si… quería encontrar a mi…—su voz comenzó a disminuir—…verdadero amor…, debía esperar a un año, que fue el de tu nacimiento —explicó.
Las puertas se abrieron de par en par, dejando ver a Tamotsu en la entrada, esperándome para que fuera al vehículo—como decía él—, miré a Sasuke que se encontraba aun sobre mí, ninguno dijo nada, fueron nuestros rostros los que hablaron tornándose de un color rojo escarlata. Salí de la pieza y le pedí a Tamotsu que cuidara de él mientras no me encontraba porque de seguro que me lo iba a encontrar en la Academia si nadie le tenía un ojo encima. Bajamos unas cuantas escaleras hasta llegar a la puerta principal, donde los guardias la abrieron, aunque… más que puerta parecía un portón gigante. Fuera, había una gran limosina negra esperándome.
—Las ventanas están brindadas —comentó sonriendo mientras mi plan de llegar sin que nadie supiera quién era realmente se iba a la basura.
Continuará.
En el próximo capítulo: "Academia Imperial"
- ¿309 y 312?
- Princesa Haruno Sakura de Konoha.
- Reunión de Guardianes y Mamoru.
