Chapter two: Encuentro. Reglas de la hermandad.

Sin importar cuantos enemigos eliminara, seguían viniendo. "¿No puedo derrotarlos?" pensé por un momento mientras derribaba a cinco al mismo tiempo. Mi katana se sentía pesada ya, pero el entrenamiento diario se hacía notar. Salté sobre el rostro de uno de ellos, y me sujeté del árbol que estaba más adelante. Pude ver de donde venían, pero ir hasta allí acabaría en una muerte prematura. Por suerte en este lugar se volvían torpes mientras corrían de aquí para allá chocando unos con otros. Aun en esta situación no puedo evitar reírme de esa debilidad.

Me sorprendí un poco al escuchar las palabras de mi compañero. -"Es como si tuvieras problemas para contactarnos, me sorprende que no te hayas comunicado en tanto rato…"- entonces miré hasta el horizonte, a aquellos montes, el sol poniente. Era un lindo atardecer pero ya era hora de volver. –Si tienes razón, estaba pasando el rato nada más…- y como si no hubiera estado cansado, mi adrenalina subió por unos instantes para bajar y acabar con mi trabajo.

Me dejé caer al suelo, mientras decenas de zombis se acercaban a mí, solo para acabar siendo eliminados por uno de mis ataques. Según sé, se llama Harusame, y tengo un recuerdo vago de cómo la he adquirido. No cuadra muy bien con lo que creo saber, y solo tengo esta imagen borrosa de mi tutor diciéndome que hacer mientras desayuno. Es como si de pronto no tuviera familia, que por cierto, hace mucho que no veo. Ahora que lo pienso, no recuerdo tener familia. Debo estar loco después de todo.

Se oye un potente grito a mis espaldas. Definitivamente es la voz de mi compañero, pero generalmente la oigo en mi cabeza. Volteo a ver, y logro evadir un peligro inminente próximo a mí. He sido salvado. Aunque, no ha sido suerte.

-¿En que estas pensando?- me recrimina Wolf, y acto seguido dispara un devastador ataque que aniquila una línea enemiga en instantes. –Impresionante, ¿Cómo has llegado hasta aquí?- definitivamente para nosotros no hay días de campo, debe estar en una misión pensé. –Pensé que algo podía estar pasando, así que vine a revisar, pero te encuentro jugando en una yellow zone, te dije que tenía prisa con mi misión, así que pensé en terminar aquí para que podamos ir a buscar a Ris.

Me alegró ver a alguien en este solitario lugar. Y ahora que lo menciona, supongo que los rumores eran ciertos después de todo. Un asedio era algo que jamás había ocurrido antes. Bueno, eso creo. Ahí vienen de nuevo esas lagunas mentales, pero no puedo darles importancia ahora –Esta bien, pero antes terminemos en este lugar, puedes ir a sellar aquella puerta, la vi cuando llegué y es la razón de porque lleguen tan rápido hasta aquí- señalé el lugar que había descubierto desde arriba del árbol. Wolf debía llegar, pero yo debía ayudarlo. Es como un trabajo en equipo, pero esto es serio. Y mientras veía como abrirme paso, un sonido me desconcentró. Reviso mi cintura y encuentro un celular. Esperen, ¿Cómo se que esto es un celular?, nunca había visto uno. Odio estas lagunas. Número privado, es lo que leo en la tapa, oprimo el único botón que tiene y puedo oir una voz del otro lado. "Son como un milagro viviente, me costó mucho trabajo encontrarlos. Pero no se preocupen, dentro de poco podré ayudarlos a salir de ahí."¿Ayudarnos? Poro si tenemos todo controlado ya.

Lo último que recuerdo es estar sellando la puerta, rodeado de aquellas cenizas que desaparecen en el aire. Supongo que ganamos. Al menos no siento como si hubiéramos perdido y estamos en una pieza.

De regreso en la iglesia entregué las plantas y me retiraba cuando el guardia sujetó a mi compañero y puso en sus manos un sobre, sellado por la corte de jade. Ese sello es inconfundible. Imaginé que lo estaban apurando para terminar su misión así que nos dirigimos rápidamente a la terminal y nos trasladamos a nuestro siguiente destino.

No sé porque, pero terminamos en la plaza de Pherya. Su aura es impresionante y muy pacifica. Realmente inspira conocimiento, casi lo había olvidado –Bueno, no estoy seguro de donde estamos, pero puedo decirte que este no es el destino que esperaba. Te equivocaste Oracle- me señala Wolf, pero yo fui claro en el destino, y para demostrarlo dejé que viera en mi brazalete el último destino. –Es que, ¿No has estado aquí antes?- hace un gesto de negación y me responde que no. Esto me extrañó. De pronto me di cuenta que yo apenas sabía sobre este sitio. Supongo que debo intentarlo de nuevo. Algo me interrumpe, volteamos, y DarkSessho nos agarró en medio de la confusión –No se equivocaron de destino, nos trajeron- y nos miramos con Wolf. Es algo sin precedentes. De pronto toque mi cintura y noté que no estaba. Miré y no estaba –oigan, no vieron mi… mi…- no recuerdo que busco. Algo tuve en mis manos ¿o solo me pareció? – ¿Tu qué?- Sessho me mira intrigado. Chasqueo mis dedos y digo que ya recordé donde lo dejé. No quiero que crean que estoy loco. Es decir, si vas a preguntarle algo a alguien sobre algo, lo mínimo que uno debe saber es que se está buscando. Oh, de nuevo el manto de esa sombra que todo lo cubre y desaparece.

Sin darme cuenta, estamos dentro del gran salón. –Bueno, veamos que quieren los del gremio- nos dice Sessho, y lo seguimos por el pasillo. El cual es bastante incomodo recorrer, viendo todas estas fotos de personas. Me siento como si me observaran, y esa luz en el techo que me encandila. De pronto, lo incomprensible. Wolf comenzó a preguntar sobre unas voces y con esa cara de haber visto fantasmas. Yo no oigo nada. "Cada loco con su tema" pensé. ¡Un momento! No fue mi imaginación, acabo de ver luces en el techo. Me di cuenta que el pasillo es obscuro y en las paredes solo hay cuadros de paisajes. –¿Otra vez durmiendo? – alguien me empuja, y caigo al suelo. Cierro mis ojos y me siento como si acabara de despertar. Veo a Ris usando su Claymore Fusion. Me levanto. –qué extraño, yo estaba… (¿Dormido?)- no tuve mucho tiempo para hablar o pensar. Saqué mi katana y me dispuse a luchar junto a los demás. Wolf desde la torre nos grita algo. Puedo ver que nos señala en otra dirección. Salté sobre un pequeño auto de la barricada para ver que nos indicaba. El miedo invadió mi cuerpo y el típico escalofrío, recorrió mi espalda. Un barco. Era inmenso y dejaba una estela sombría por donde pasaba. Sessho abrió las puertas del salon y entramos. Esperen, ¿Qué sucedió con el barco? Oh si, la reunión. –¡Creo que al fin lo entiendo!- me doy vuelta y ahí está Wolf, con esa expresión en su cara. Odio cuando pone esa cara de "algo malo va a pasar". Entonces fue cuando notamos que Sessho realmente no estaba y las instalaciones a las que entramos se vistieron de negro. Las grandes puertas se cerraron detrás de nosotros haciendo ese chirrido de película. Y aunque no lo crean, puedo verlos. Wolf lo sabe, el también los ve. *Bip-Diip*. Nuestros brazaletes brillaron y sonaron al unísono, y nos preparamos para ser transportados. Ahora yo también lo entiendo.