Capítulo 14

Mi cabeza definitivamente no está funcionando como es debido. No sé en qué momento me dejé convencer por Ángela hasta que me vi sobre un avión rumbo a Hong Kong , pues por primera vez mis libros serían publicados en China.

Ella sonreía orgullosa de sí misma. La conocía y sabía que se burlaría de Alice por varios meses. Ella había logrado lo que nadie logró, sacarme del departamento, y además del país.

Volver a la realidad había sido duro. La última vez que había salido a la calle, me encontraba en estado catatónico y no presté atención a murmullos y miradas llenas de lástima. Esta vez había sido diferente, de hecho antes de abordar el avión pude ver mi rostro en un puesto de revistas y su dependienta mirarme con gesto de disculpa. Aparté mi rostro de la revista, no quise saber qué decían de mí.

Flash Back

-Despierta pequeña dormilona – sopló mis cabellos – vamos a aterrizar…-

Parpadeé un par de veces y me enfoqué en esos ojos que me daban la vida. Le entregué una sonrisa y él me la devolvió para luego ayudarme a abrochar el cinturón de seguridad.

-No puedo creer que no conozcas Sudamérica – le miré entrecerrando los ojos.

Ningún país de Sudamérica se encontraba entre los diez destinos turísticos que quiero conocer antes de morir.

-Yo estuve un año en Buenos Aires, algo así como un intercambio entre médicos recién egresados sin especialidad aún y es una de las ciudades más fabulosas del mundo, dicen que es como un pequeño Londres, pero más soleado y más económico – sonreía fascinado.
-Si tú lo dices – aún estaba escéptica – la verdad creo que estás diciendo esto para impresionarme e ilusionarme…-
-Lo que digo no es nada en comparación con lo que verán tus ojos este fin de semana – tomó mi mano para el último tramo del aterrizaje.

Al llegar al aeropuerto, fuimos por nuestras cosas y salimos a buscar un taxi. Edward hablaba un excelente español y eso lo hacía mucho más sexy.

Ya sobre el automóvil, Edward tomó mi mano y me acercó a él. Yo iba fascinada mirando a través de las ventanillas la hermosa ciudad que tenía afuera. El lugar destilaba sensualidad y romanticismos en cada una de sus esquinas.

Fin Flash Back

Desde que Ángela llegó al departamento diciendo que iríamos a China, una semana atrás, no había dormido más de tres horas por noche.

Alice y Rose, por suerte, no insistieron con la tarde de chicas que querían programar. Cuando le dije a Alice que necesitaba tiempo para preparar mi viaje a Hong Kong, ella no insistió en visitarme, ni siquiera se ofreció para ayudarme a hacer la maleta, cosa demasiado rara en ella, aunque el embarazo puede cambiar a cualquiera.

Rose me llamó para contarme que estaba embarazada. Lloré por dos horas después de eso. Yo siempre quise formar una familia y Edward se encargó de arruinar completamente mis deseos. Yo quería un hijo suyo y de nadie más.

Aún así, las chicas dejaron de insistir en visitarme y Alice casi no me llamaba. Me sentía cada vez más sola. Quizás simplemente me están aislando. Yo casi no tengo tema que hablar con ellas. Ambas están felizmente casadas y embarazadas. Yo no estoy ni casada, ni feliz, ni embarazada.

La semana de preparación del viaje fue un tanto perturbadora. Salía del apartamento a afinar detalles a la editorial y después volvía a mi edificio antiguo, por fuerza de la costumbre. La última vez estaba entrando al estacionamiento cuando me acordé. Golpeé con fuerza el volante y me saqué toda la frustración para salir de ahí y no subir y rogarle a Edward que me dejara regresar.

En algún momento durante el vuelo y la mazamorra mental me dormí.
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Ángela me despertó cuando ya estábamos listos para aterrizar. Quizás esto sería un alivio, después de todo, no creía que en China les interesase el que me hayan dejado plantada en el altar, ni siquiera creo que les interese algo de mí. Era primera vez que se leerían mis libros en esa parte del mundo y mis problemas serían como los de cualquier persona en el lugar.

Bajamos del avión y caminamos, un tanto asustadas, a buscar nuestro equipaje. Cuando, después de treinta y cinco minutos, apareció mi gran maleta verde con un moño naranjo y la rosada con moño verde de Ángela, ambas saltamos de alegría como niñas y nos encaminamos a buscar a la persona que nos iría a buscar.

Cuando vimos un letrero con nuestros nombres y un mulato de sonrisa sexy portándolo, casi nos da algo. Ambas imaginábamos el típico personaje de ojos rasgados, nunca se nos pasó por la mente que semejante monumento, sacado de las portadas de "Armani", iba a estar esperando por nosotras.

-Y tú que no querías venir – susurró Ángela antes de acercarnos – si yo estuviera sola, no lo soltaría en toda la semana…-
-¡Ángela! - reí – vengo a trabajar, no a hacer vida social…-
-Ya…pero si algo resulta con ese bombón, no lo desperdicies…-
-Ya para, debe tener novia… - me impresioné de mi misma al escucharme desilusionada.

Nos acercamos al chico y él nos sonrió, sonrisa perfecta, ojos verdes, piel mulata, más de un metro ochenta de estatura, hombros anchos, caderas formadas, en fin un chico que cualquiera quisiera, y teníamos la suerte que venía a por nosotras.

-Señoritas, es un placer – estiró la mano para saludarnos – soy Rey Gianecchini, soy el presidente de la Editorial en Hong Kong. Espero que no les moleste que sea yo el que vino a buscarles – nos miró preocupado.

Nosotras le mirábamos como si estuviésemos descubriendo el mundo, creo que hasta un poco de saliva estaba saliendo de mi boca y él seguía esperando por una respuesta que no llegaba y con la mano estirada para que la cogiera.

Finalmente encontré la cordura que buscaba, en alguna parte de mí, y estiré mi mano para tomar la suya.

-Isabella Swan, encantada – él tomó mi mano y la besó.

Yo estaba deslumbrada, aunque no en el grado como cuando me miraba Edward.

Flash Back

-Bella, Edward Cullen pregunta por ti – miré a mi abuela para que me diera su aprobación – te ves guapísima, caerá rendido – sonrió y yo me sonrojé y salí del cuarto.

Caminé por el pasillo lentamente, preparándome mentalmente para mi segunda cita con él. Edward me ponía demasiado nerviosa, era cosa de mirarle un segundo y perder la noción del tiempo y el espacio, olvidando lo que quería decir.

Ese día llevaba un vestido azul strapless que sólo se ajustaba en el busto. Sobre él un chaleco blanco.

Cuando llegué a la sala, se clavaron en mi esas esmeraldas que desde hacía una semana me traían de cabeza.

-Bella, estás bellísima – se acercó y besó mi mejilla.

Quise que lo hiciera en mis labios, pero no sería yo quien le pidiese eso. Me sonrojé por su cercanía y él acarició mi mejilla con el dorso de su mano. Me sonrojé aún más, logrando que él también se sonrojara.

-Lo siento, no quise hacerte sentir incómoda… es sólo que… me encanta cuando te ruborizas – sonrió de lado y me quedé embobada un par de segundos – ¿vamos? – me tendió la mano.
-Vamos – tomé su mano y salimos de casa.

No podía creer lo que estaba viviendo, me parecía un cuento de hadas haberle conocido. Subimos al coche y antes de que yo abrochara mi cinturón y él encendiera el auto, tenía sus labios sobre los míos, de manera suave, como un fino roce. Besó mi boca, mi nariz y mis mejillas, con infinita ternura, así como sus manos sostenían ambos lados de mi cara, y luego volvió a su lugar dejándome aturdida en mi asiento.

Edward Cullen ¿qué me estabas haciendo?

Fin Flash back

-Bella, viste como te miraba – volví a la realidad cuando la voz chillona de mi amiga retumbó en mis oídos.
-No me fije – respondí.

Al principio Rey me había cautivado, pero bastó acordarme de Edward para que cualquier encantó que otro provocara en mí se desvaneciera.

-Claro, si casi le ignoraste durante todo el viaje al hotel – me reprochó.
-Tú estás para eso, las relaciones públicas siempre te las dejo a ti. Ray es todo tuyo – ironicé.
-Si no fuera porque en enero me caso con Ben, te tomo la palabra – una punzada llegó a mi corazón. Una amiga más que se casaba – siento haberte recordado eso – susurró apenada, seguramente mi cara reflejó mi cambio de ánimo.
-No te preocupes, no es tu culpa…-

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Estaba frente al espejo de mi cuarto con un hermoso vestido negro, ajustado, en palabra de honor y a medio muslo. La editorial ofrecería una fiesta en mi honor y debía ir aunque no me sintiera cómoda.

Al llegar al lugar del evento no pude evitar reír. Todos me parecían iguales. Rey nos presentaba a distintos ejecutivos, periodistas y gente del medio, pero me era imposible memorizarlos, sus nombres eran extraños y sus caras también.

Flash Back

-Edward, ya cámbiala…-
-Ponle atención, es buenísima…-
-Pero si son todos iguales, no distingo a nadie…-

Edward rió un rato de mi argumento. A él siempre le han gustado los films orientales, con peleas y guerreros ases de las artes marciales, pero a mí me costaba mucho entenderlos porque soy pésima fisonomista y los chinos me parecen todos iguales.

-Eres increíble – susurró en mi oído – por eso te amo…-
-¿Puedo cambiarla entonces? – puse carita de cordero degollado.
-Sabes que puedes hacer lo que quieras…-

Fin flash back

Pasaba la medianoche, Ángela y yo habíamos bebido bastante y nos reíamos de cualquier cosa. Edward seguía en mis pensamientos, pero el alcohol me estaba ayudando a sobrellevarlo mejor.

Vimos a Rey acercarse, con una sonrisa, a nosotros, mi amiga me entregó una sonrisa pícara y levantó y bajó las cejas para avergonzarme. Me recordó a Emmet y sus constantes bromas.

Rey llegó a nuestro lado:

-Isabella…-
-Sólo Bella…-
-Bella, quieres bailar – preguntó Rey tratando de intimidarme con su mirada verde perturbadora.

Ángela me dio un pequeño codazo incitándome a aceptar la invitación, sonreí en respuesta y asentí con la cabeza, a lo que Rey me entregó una sonrisa radiante y tomó mi mano para dirigirme a la pista.

Me acercó a su cuerpo y me abrazó por la parte baja de mi espalda. Yo crucé mis manos alrededor de su cuello y me dejé llevar por la música.

-Eres hermosa, Bella – susurró en mi oído, erizándome el vello de todo el cuerpo.

Me sonrojé, mas no supe que responder al piropo, me ponía nerviosa tanta cercanía, pero a la vez me sentía segura, como si hubiese necesitado un abrazo así hacía ya mucho tiempo.

-No me gustaría que esta noche acabara – siguió diciendo – Me tienes hechizado, Bella…-
-Para, por favor – me separé un poco de él- no me siento cómoda escuchándote…-
-Shh – puso un dedo en mis labios – sólo déjate llevar…–

Puso una mano en mi nuca y la otra siguió en mi espalda baja y comenzó a acercarme.

¡Me iba a besar!

Yo no me sentía en condiciones de rechazarlo. El alcohol había tenido un efecto en mi cabeza y realmente necesitaba sentirme querida, protegida, amada.

Me dejé llevar y acerqué mi boca a la suya, ya sentía su aliento sobre mis labios…

Flash Back

-Bella, eres hermosa…-
-Te amo, por favor nunca lo olvides…-
-Eres lo único bueno que me ha pasado en la vida…-
- Te amo tanto que siento que me voy a morir de tanto amor…-

Y nos fundimos en un beso que demostró lo que con palabras ya nos habíamos dicho, lo mucho que nos amábamos y cuanto lo deseaba.

Fin flash Back

-¡No puedo! – grité alertando a las personas que bailaban cerca de nosotros – lo siento…-

Salí corriendo del lugar con lágrimas en los ojos y sintiendo a Ángela tras de mí.

Pedí que trajeran al auto que nos habían prestado y subimos en silencio, indicándole al chofer que nos regresara al hotel.

Al llegar al lugar me apresuré a arreglar mi maleta, mientras las lágrimas seguían cayendo.

-Qué haces, Bella – preguntó Ángela desconcertada.
-Me voy mañana, no puedo Ángela, no puedo quedarme acá, quiero volver a la seguridad de mi casa, no estoy preparada para enfrentar el mundo sin Edward…-
-Mi niña – se acercó y me abrazó, mientras yo lloraba en su hombro – siento haberte presionado a salir. Por qué no le buscas e intentan arreglar las cosas…-
-¡No! – grité separándome de ella – sólo nos haríamos más daño. Él necesita una tranquilidad que no puedo darle y yo no puedo perdonarle lo que me hizo…-
-Pero estás sufriendo tanto – acarició mis cabellos, estábamos ya sentadas en mi cama.
-Algún día pasará, él se merece una mujer común y corriente. Él me lo dijo, no quiere a una mujer diva y yo no puedo hacer nada para que la prensa me deje en paz, no funcionará otra vez…-
-Como digas, pero tendrás que volver sola, yo debo arreglar algunas cosas y cancelar los eventos que teníamos…- la miré con gesto de disculpa – No te aflijas Bella, no te dejaré sola…-

Volvió a abrazarme y lloré hasta que no me quedaron lágrimas. Luego apenas fui consiente cuando me quitó el vestido y me ayudó a acostarme. Me sumí en un sueño en el que Edward era protagonista, como siempre.


Ya saben, en el blog un adelanto del capítulo.