Capítulo 18
Después de un rato, Edward pareció calmarse. Seguía abrazado a mí, pero daba la impresión de estar más relajado.
Me atreví a separarme de él y en respuesta me dedicó una mirada avergonzada. A ningún hombre le agrada sentirse tan débil como para tener que ser consolado por una mujer y sabía que debía sentirse lo suficientemente mal para que haya venido hasta acá.
- ¿Quieres un té? – titubeé acariciando su mejilla.
- Preferiría algo más fuerte – carraspeó para afinar su garganta – si no es molestia – susurró.
- Lo único que tengo es una botella Johnny Walker (1) – me disculpé con la mirada – Sabes que no acostumbro a beber…-
-No te preocupes, lo que tengas estará bien – Me regaló una pequeña sonrisa.
Me levanté a la cocina a buscar hielo. Esquivé los restos de vidrio de la copa que había roto y saqué una cubeta con veinte cuadrados de agua congelada que vertí en una ensaladera.
Volví a la sala y saqué del mini-bar la única botella que tenía y dos vasos medianos, no iba permitir que bebiera solo, y volví a sentarme a su lado.
Como buen caballero él abrió la botella mientras yo vertía hielo en uno de los vasos. Con un gesto me indicó que él no deseaba agregarle nada a su vaso. Vertió el contenido dorado en mi copa hasta cubrir los hielos y luego llenó la suya.
No alcancé a acercar mi copa a mis labios cuando él ya se había bebido el contenido de la suya y se estaba sirviendo otra.
- ¿Quieres hablar sobre eso? – pregunté para después beber un poco. El alcohol escoció en mi garganta y me hizo poner una mueca que le hizo sonreír levemente.
- ¿Te interesa acaso saberlo? - Intentó parecer indiferente, pero en sus ojos pude ver el temor y el dolor ante lo que yo podría responder. Tome dos tragos antes de responder.
- Puedo parecer la más tonta entre las tontas, pero sigo interesándome por cada cosa que te afecta – miré sus ojos y vi determinación en ellos.
Me terminé el contenido. Esta noche prometía ser larga y necesitaba fuerzas para escuchar lo que él quisiera compartir conmigo. Él me observó reprobatoriamente cuando volví a llenar mi vaso, pues sabía lo mal que me sentaba el alcohol y probablemente al día siguiente el dolor de cabeza me haría arrepentirme.
- Verás – se jaló el cabello – las historia es bastante larga y ni siquiera sé como comenzar…-
-Tenemos toda la noche y la mitad de la botella aún – sonreí para infundirle valor.
- Cuando yo nací, mis padres gozaban de una solvente situación económica. Se puede decir que fui un niño caprichoso y mimado – suspiró – Pero cuando cumplí los siete, los negocios cayeron y mi padre no hacía más que maldecir y decir que Carlisle le había engañado dejándolo en la calle– su mirada se perdió en el vaso que sostenía – nos tuvimos que mudar a un pequeño pueblo y día tras día teníamos menos a que aferrarnos. Pasé hambre, frío y tuve que soportar como los cobradores llegaban a la casa a tratarnos de ladrones…
"… Recuerdo una llamada que hizo dos días antes de morir, le pedía a Carlisle que le ayudara, pero por como destrozó el teléfono supe que su hermano no aceptó la petición"
Mis lágrimas a esas alturas ya estaban presentes, pero intente contenerme para escuchar todo lo que él tenía para decirme.
- Cuando murieron nadie de mi familia me buscó y tuve que irme a un orfanato, donde no me trataron muy bien que digamos – se estremeció y bebió un poco más - A los dieciséis, supe que Esme me anduvo buscando, pero dejé claro que no quería tener nada que ver con ellos y que saldría adelante solo – frunció el seño y la vena de su frente se marcó
-No tienes que decirme todo esto, Edward – acaricié su mano libre – no te hace bien…-
-Quiero hacerlo, necesito hacerlo. Sé que es tarde para tener de vuelta tu confianza, pero siento que nadie más que tú se merece saber la verdad de mi patética vida – tomó mi mano y enlazo sus dedos a los míos, mientras con la otra se servía lo último que le quedaba a la botella – En mi último año en el Orfanato conocí a tu abuela – lo miré incrédula y con mil dudas en los ojos, pero no quería interrumpir su relato – Ella me orientó y fue mi aval(2) para poder acceder a un crédito y entrar a la universidad…-
-¿Por qué ella nunca me lo dijo? – pregunté sin poder aguantarme.
- Yo le pedí que no lo hiciera – bajó la mirada – supongo que por vergüenza – susurró.
-No te avergüences por ello, eres un ejemplo a seguir, Edward – me acerqué un poco a él para mirarle a los ojos – saliste adelante prácticamente solo y eso es admirable – concluí – pero... continua… si quieres – lo menos que quería es presionarle.
-Entré a estudiar medicina y se puede decir que en mi mente sólo tenía tatuada la palabra VENGANZA, hasta hace nueve años… cuando apareciste – me miró cauteloso y yo confusa.
-¿Hace nueve años? – cuestioné en voz baja.
- Te vi una tarde de primavera en la universidad. Chocamos, pero tú a penas me miraste y te perdiste en tu facultad. Después te vi en la cafetería central y se lo dije a Jasper. Cuando me dijo quién eras, mis esperanzas se redujeron a nada. No tenía nada que ofrecerte…-
-Nos perdimos tres años de estar juntos porque pensaste que no tenías qué ofrecerme - le espeté irónicamente.
- Bella, tú eras bastante superficial en esos años y no lo niegues. Jasper me dio una descripción detallada de la hermanas Swan. Aunque en esos años él y Alice se odiaban – reímos seguramente recordando alguna escena que había hecho ese par en su juventud – pero era lo más cerca que tenía para conocerte – acarició mi mejilla, después de dejar el vaso vacío en la mesa de centro – tres años después, un abogado me buscó. Al parecer la familia de mi madre tenía dinero y mi abuelo me dejó una herencia bastante grande. Fue ahí cuando comencé a buscarte y después de dos semanas te encontré en la tienda de Alice peleando con la nueva empleada. Casi desisto, pero quise conocerte a pesar de que me pareciste bastante hiriente y humillante con la pobre mujer…
"…luego de eso estuve bien durante años, casi no recordaba mis deseos de venganza hacia Carlisle, pero encontrar a Emmet en la fiesta de tu hermana me sentó mal y todos esos sentimientos volvieron a mí y me volví inseguro con todo. No sabía cómo contártelo, sin que te enteraras de lo demás y no quería que me dejaras por considerarme un cobarde y poca cosa.
Lo peor fue que Emmet me empezó a simpatizar y poco a poco empecé a confiar en él, casi sin darme cuenta. Finalmente, hace algunas semanas terminé contándole lo mismo que te he dicho a ti. Ni siquiera Jasper sabía tanto, pero realmente el capullo de Emmet se ganó mi cariño.
Él propuso un encuentro con sus padres para que aclarásemos las cosas. Me dijo que fuera cual fuera la verdad me haría bien para sacarme el trauma que llevaba dentro.
Vengo de la casa de ellos ahora, y es tan horrible haber pensado mal de ellos, Bella…"
Comenzó a tiritar, en un intento de evitar llorar. Instintivamente le abracé, sentándome a horcajadas sobre él y él me abrazó fuertemente por la cintura, aspirando profundamente en mi cuello.
-Mis padres se ganaban la vida de cualquier forma, menos limpia – continuó – Traficaban estupefacientes, armas, lavaban dinero, tenían una empresa contratista ilegal de sicarios (3) y por supuesto muchos enemigos esperando un momento de flaqueza – se mordió el labio inferior y botó el aire de golpe – Carlisle sólo intentó ayudarlo cuando un gran botín fue interceptado por la policía y perdieron la hegemonía del negocio de la mafia en Nueva York. Incluso lo incluyó como socio en una división de su empresa para que comenzara a ganarse la vida de forma honesta. Pero ¿qué hizo mi padre? – Otra vez la vena de su frente se estaba marcando - lo estafó y Carlisle con el dolor de su corazón tuvo que demandarlo para no quebrar. Con eso quedamos en la ruina y tuvimos que huir – no pudo reprimir el gemido lleno de rabia que salió por su garganta – te das cuenta que nada de lo que creía y ninguno de los traumas que he tenido han valido la pena. Y siento rabia con lo que sea que nos está controlando allá arriba, porque definitivamente, debe haberse dado el festín de su vida, al trazar mi destino – enterró su rostro en mi cuello mientras yo acariciaba sus cabellos.
(Música: Like a prayer - glee cast)
No sé si fue el alcohol o simplemente mis deseos de hacer feliz a Edward lo que me impulsó, pero en un ataque de locura lo separé levemente para estampar mis labios sobre los suyos en un beso demandante y lleno de consuelo.
Al principio se quedó quieto, supongo que esperando que me separara de él arrepentida, pero una vez que yo no hice nada por separarme él se aferró a mis caderas, empujando levemente para que nuestras pelvis se rozaran haciéndonos jadear.
Nuestros labios se separaron, pero nuestras frentes se juntaron y posamos los ojos en los del otro mirándonos como si fuera la primera vez que lo hacíamos de verdad. Sin barreras, sin secreto de por medio. Simplemente Edward y Bella.
Sus manos comenzaron a jugar con el bretel de mi pijama, mientras que su boca se entretenía con mi cuello y el inicio de mi hombro derecho.
Mis manos se fueron a los botones de su camisa. Mi conciencia estaba dentro de una gran nebulosa, tanto que no noté en el momento que se había quitado el sweater. Cuando la camisa estuvo completamente desabotonada, Edward se separó de mí levemente para quitársela.
Volví a besarlo, mientras que mis manos esculpían su espalda. Estaba más delgado, pero aún así su cuerpo parecía extraído de la mitología griega. Sus manos ahora jugaban con el dobladillo de mi top y se colaban bajo mi espalda.
Subió lentamente sus manos, llevándose la camiseta con ellas y la quitó dejando mis pechos a su merced. Me miró con un gento nostálgico y suspiró.
- ¿Estás segura? - asentí y comencé a besar su cuello mientras sus manos jugaban con mis senos, sintiéndolos crecer ante su tacto y mis pezones sobresalían en su máximo esplendor .
Se puso de pie cargándome, lo abracé para no caer, pero en medio del pasillo se detuvo y me aprisiono contra la pared para besar, chupar y lamer mis pechos, alternándose de uno en otro con las manos.
No aguanté más y alcancé la hebilla de su pantalón con la intención de desabrocharlo, pero detuvo mis manos y con una de las suyas, las elevó sobre mi cabeza. La otra, presionaba fuertemente mi trasero, bajando por el muslo, dejando huellas electrizantes al pasar.
Soltó mis manos y volvió a ponerse en marcha hacia el cuarto conmigo rodeándole las caderas con las piernas. Me dejó caer, sin delicadeza, sobre la cama. No me importó, quería a este Edward Salvaje y desinhibido.
Se quitó de un tirón los pantalones y los bóxers y se colocó recostado de lado sobre la cama.
Gemí. Él me dedicó una sonrisa engreída en respuesta.
Sus piernas separaron levemente las mías y sus largos dedos comenzaron a recorrer lentamente desde mis labios hasta la cinturilla del hotpants , deteniéndose en mis pechos más de lo saludablemente permitido.
Lo besé y la delicadeza que tuvo un momento se perdió para dar paso al animal que llavaba dentro. Gimió, aún en mi boca y en dos segundos quitó mis hotpants, rasgándolos levemente en las costuras del lado. Se puso sobre mí y sus dedos comenzaron a frotarse en mi clítoris.
Metió uno en mi interior y antes de asimilar el primero, ya tenía otro haciendo círculos dentro de mí, mientras el pulgar seguía estimulando mi botón.
-Estas tan lista para mí – me miró a los ojos mientras lamía sus dedos – extrañaba tanto tu sabor, tu olor – Beso desde mi mandíbula hasta la pelvis , enviando olas de calor y humedad extra a mi sexo.
Posicionó su cabeza entre mis piernas y su lengua comenzó masturbarme, de forma rápido y precisa, pero cuando venía el orgasmo, se detenía para dejar que se disipara y volver a la tarea.
Cuando se aburrió de torturarme se levantó y se puso sobre mí, su pecho cargaba mis pechos, dejándome casi sin respiración y en una estocada certera introdujo su miembro en mí, de manera bestial, como nunca antes lo había sentido.
-¡Edward! – gemí ante la impresión.
Él estaba absorto en el mar de sensaciones. Sus gemidos eran música para mis oídos y su respiración el aire que respiraba. Mi nombre salía entre jadeos, pero me sonaba a plegaria y la velocidad que imponía me dejaba sin respiración.
Tomó mis manos y las puso sobre mi cabeza aprisionándolas con una de las suyas. La otra se metió entre mis piernas e intento abrirme aun más con uno de sus dedos. Sentía que me partía en dos , pero era tanto el placer que no podría morirme y no lo notaría.
Aumento la velocidad, aunque fuera casi imposible y con sus manos ayudaba acariciando mi clítoris. Sentí como descendía el fuego desde mi vientre hacia mi parte más íntima.
-¡No puedo más! – grité cuando mi cuerpo explotó.
Edward embistió por lo menos cinco veces más, aumentando mi orgasmo, y se derramó en mi interior, llenándome otra vez de él.
Soltó mis manos y yo me abracé a su cuerpo sudoroso, sintiendo su agitada respiración en mi oído.
Edward se separó un poco para darme un poco de espació y se recostó a mi lado. Yo me adapté de inmediato a la nueva posición sintiéndome adormilada. Lo último que sentí fueron las manos de Edward acomodando una mata sobre mí.
-Por fin estoy en casa. Te amo, Bella – besó tiernamente mis labios, pero eso ya fue parte de mi sueño
.
.
.
(1) Johnnie Walker es una famosa marca de Whisky escocés producida por Diageo en Kilmarnock, Escocia.
(2) Aval es sinónimo de garantía. Se trata de un instrumento para prestar garantía del cumplimiento del pago del crédito hipotecario y sus intereses, mediante el cual una persona (avalista) se compromete a pagar las cantidades en el caso de que otra (avalado) no las hiciera efectivas. En resumen, si Edward no pagaba, tenía que hacerlo Marie.
(3) Un sicario o asesino a sueldo es una persona que mata por encargo a cambio de un precio.
Este es sin duda mi capítulo favorito, así que espero que a ustedes les haya gustado. En el blog ya está el adelanto del próximo capítulo.
