Hola! Acá está el segundo capítulo.
Sé que no lo dije en ninguna de mis historias anteriores, pero yo creo que es demasiado obvio y evidente que Inuyasha y companía no me pertenece, aunque realmente desearía que fuera de carne y hueso paraa...bueno, no importa.
Ahora, sí...A leer!
Capítulo 2:
Nuevamente la estaba mirando. Pero, francamente, no podía evitarlo. Todo en ella le resultaba sumamente atractivo y seductor.
El salón estaba prácticamente vacío. Solo estaban Kagome y sus dos mejores amigas, Sango y Rin; e Inuyasha junto con Kouga y Miroku.
Aparentemente estaban hablando de algo divertido, puesto que Kagome no paraba de reírse y carcajearse con sus amigas. Constantemente hacía ademanes con las manos y ese gesto tan típico de ella: morderse el labio inferior, tratando de no dejar escapar una nueva carcajada.
Ningún detalle escapaba a los observadores ojos de Inuyasha, que ni siquiera estaba prestando atención a lo que estaba contando Kouga.
-¡Idiota! ¿Me estás escuchando?-Kouga lo golpeó fuerte con su mano en la cabeza.
-Siempre tan cariñoso-murmuró Inuyasha, sobándose resentidamente la zona golpeada-. Y no, no te estaba escuchando.-respondió lo obvio.
-Últimamente estás muy pendiente de lo que hace Kagome. ¡Ya ni siquiera nos escuchas por mirarla a ella!-comentó Miroku, dándose cuenta de lo que le estaba pasando a su amigo.
-¿Qué dijiste? No te escuché.- Inuyasha lo miró, aún atontado pensando en Kagome.
-¡Lo ves! ¡Miroku tiene razón!-apoyó Kouga.
-Lo siento-suspiró-. Es que Kagome me vuelve loco.
-Entonces deberías hablar con ella, o invitarla a salir.-sugirió Miroku.
-Seguro, no creo que Kagome se resista a un galán como vos.-Kouga lo codeó, guiñándole un ojo.
-Supongo…-se encogió de hombros.
Realmente no estaba muy seguro de que ella quisiera salir con él, pero no perdía nada con preguntarle.
Alzó la vista, y para su sorpresa, ella lo estaba observando. Sus ojos chocolate lo miraban atentamente, con una mezcla de sorpresa y vergüenza por ser descubierta mirándolo. Inuyasha le guiñó un ojo y ella, apretando sus libros contra su pecho y levemente sonrojada, le sonrió de la forma más tierna posible.
Inuyasha pensó que sufriría un ataque cardíaco.
Al final de las clases, todos ya habían salido del salón, solo quedaban él y Kagome. Inuyasha estaba esperando una oportunidad para hablar con ella. Estaba recostado contra el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos del pantalón del uniforme escolar y su mochila colgando de su hombro derecho. Su típica pose de "chico malo y rompe-reglas".
La chica terminó de guardar sus cosas y estaba saliendo del aula, cuando tropezó torpemente con sus propios pies. Inuyasha, rápida y ágilmente, la sujetó por la cintura con ambas manos. Sus rostros solo estaban separados por unos milímetros de espacio vacío. Las manos de ella apoyadas delicadamente contra el fuerte pecho del chico.
Y ahí fue cuando Inuyasha lo sintió. Un intenso y dulce aroma nubló por completo su sentido del olfato. Era delicioso. Era aroma a jazmín, el perfume de Kagome. Era dulce y encantador, como ella, y también reflejaba la ternura característica de la joven.
Por un segundo, Inuyasha quiso enterrar su rostro en el hueco de su cuello y permanecer allí para siempre, rodeado del exquisito perfume.
De repente, pareció volver a la realidad y sacudió su cabeza, alejándose solo un poco de ella.
-¿Estás bien?-
-Sí, lo siento. Algunas veces suelo ser demasiado torpe.-trató de disculparse.
-No te preocupes, pero debes tener más cuidado, no siempre voy a estar ahí para atraparte.-bromeó.
-Eso sería un problema, ¿verdad?-Kagome intentó seguir la broma.
-Sería una lástima que te lastimaras.
Kagome rió suavemente.
-Debo irme-Inuyasha comenzó a caminar por el pasillo, en dirección a la salida y antes de alejarse demasiado se dio vuelta-. Por cierto, me encanta tu perfume. No lo cambies.-sonrió y se volteó de nuevo.
Kagome se sonrojó fieramente ante aquel cumplido. Y tímidamente, esbozó una pequeña sonrisa.
/-X-/
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Ok, por favor comenten; realmente es muy importante para mí y lo valoro mucho.
See Ya!
W.N!
