Capítulo 3:

Inuyasha no lo podía creer. Nunca creyó que escucharía una voz tan, tan…. Perfecta. Había salido de la clase de Educación Física y se dirigía al baño de la escuela cuando, al pasar frente al auditorio, había escuchado aquella increíble voz. Tratando de no ser descubierto, había entrado lo más silenciosamente posible y se había sentado en una de las butacas para poder seguir escuchando.

Pero lo que más lo había sorprendido, era que la persona cantando era Kagome. Sí, ella era la dueña de esa increíble voz. Era agradable oírla. Su voz y su canción eran dulces en extremo, y en cierta forma lo hacían sentirse sensible.

Era realmente asombroso. Inuyasha Taisho se sentía sensible al escuchar una canción por primera vez. ¿Qué tan marica sonaba eso?

Cuando Kagome terminó de cantar, alzó la vista y lo vio allí. Instantáneamente se sonrojó y llevó su mano derecha hasta su pecho, estrujando su camisa.

Inuyasha se dio cuenta, en ese momento, de que Kagome solía sonrojarse muy a menudo.

-¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó.

-Lo siento. Es que escuché a alguien cantando y quise saber quién era.-intentó disculparse.

No había pensado que podría llegar a molestarla. Se levantó y se dirigió hacia el escenario, donde Kagome estaba parada.

Inuyasha se sentó en el borde y la miró, invitándola silenciosamente a que se sentara junto a él, y así lo hiso ella.

-Espero no haberte molestado.

-No, está bien. Es solo que no me gusta cantar en frente de alguien, me da vergüenza y me pongo muy nerviosa. Supongo que es algo sí como pánico escénico. -Kagome rió, jugando nerviosamente con sus manos sobre su regazo.

-Demonios, no sé de qué te avergüenzas, tienes una voz excelente. -Inuyasha le sonrió.

-¿De verdad?

-¿Nunca nadie te lo dijo?

-Bueno, mi madre siempre me dijo que cantaba bien, pero nunca le creí. Y pensé que solo lo decía para hacerme sentir bien.

-Bueno, puedes apostar a que no era solo por eso. Tu voz es realmente hermosa. Te doy mi palabra. -Inuyasha alzó su mano a modo de juramento.

-Entonces te voy a creer, espero que no me mientas.-rió ella.

-Jamás te mentiría.-hizo su mejor cara seria, o al menos lo trató.

Kagome le sonrió. Le gustaba la compañía de Inuyasha. Normalmente hubiese enmudecido y salido corriendo del lugar. Pero con él era diferente. Y no sabía por qué. Esos pocos momentos que había compartido con él le agradaban mucho. Además, su imagen de chico malo y rebelde le atraía. Pero ella sabía que Inuyasha le estaba prohibido.

-Umh, ¿Kagome?

-¿Qué pasa?

-¿Te lo molestaría que venga a escucharte cantar más seguido?-la miró inquisidoramente.

Ella se sorprendió ante la pregunta.

-Supongo que estaría bien.

-Genial-le sonrió-. Ya debo irme. Nos vemos.

Inuyasha se levantó de su lugar, y antes de que se diera cuenta, le estaba besando la mejilla.

Oh, sí, eso había sido demasiado para Kagome. Estaba segura que iba a hiperventilar.

/-X-/

Les dejo el tercer capítulo.

Todavía sigo esperando los reviews!

See Ya! :B

W.N loves you!