¡¡Hola a todos de nuevo!!
Aqui les dejo otro capitulo, espero y les guste...
Capitulo 1. Un nuevo inicio
Oscuridad, era rodeado por esa sombra, no podía ver nada, acompañado únicamente de la soledad y a pesar de eso sentía paz, una tranquilidad casi imposible. Trato de incorporarse pero su cuerpo le pesaba como nunca, ¿Dónde estaba?... No lo sabía.
Los últimos fragmentos de su vida antes de llegar a donde estaba, todavía seguían frescos en su mente.
Se dirigía al planeta Lebaccid, después de dejar su propio lugar de origen. Creía que el entrenamiento al que estaba sometido no era suficiente, si algún día quería llegar a convertirse en el legendario súper saiyajin, debía tener un entrenamiento mas duro.
Pronto seria el ser mas fuerte del universo, y mataría con sus propias manos a la lagartija con cuernos de Freezer, sus pensamientos de grandeza se detuvieron cuando el sistema de su nave le anunció su pronta llegada a Lebaccid, el pelinegro podía contemplar a través de la ventana de su nave aquel planeta, espero a que su nave aterrizara en la superficie, pero antes de que pudiera llegar a la atmosfera, las luces de su nave se encendieron abruptamente, junto al sonido de alarma, él trato de encontrar la causa del problema. No tardo mucho en distinguir como una nave se acercaba a una velocidad impresionante hacia él, tan pronto como la distinguió en su radar, recibió de ella un impacto de energía, solo fue cuestión de segundos para que se viera rodeado de fuego, trato de salir forzando la puerta, pero esta estaba atascada, si no salía de ahí, seria su perdición, noto como las llamas rodeaban su cuerpo y se acercaban peligrosamente a él, después de eso solo había dolor, mucho dolor y de repente nada, no escuchaba los sonidos de las maquinas que alertaban el fuego estaba consumiendo su nave, no escuchaba su propia voz que gritaba por tan dolorosa tortura infringida en su pequeño cuerpo, solo existía un enorme vacio y por ultimo, paz y tranquilidad.
-Parece que ya despertaste…
La voz que lo llamaba sonaba distante pero poco a poco se iba acercando, trato de dirigir su cuerpo hacia la dirección de ese sonido. Abrió los ojos con una lentitud casi dolorosa y lo que vio enfrente de el fue casi irreal.
Un ser de aspecto extraño lo mira con detenimiento, su piel era de color purpura, el color de su cabello era blanco, su vestimenta impecable: una camisa azul cielo al igual que su pantalón, con una especie de chaleco azul marino que le llegaba hasta la mitad sus piernas y un par de botas rojas. Eso sin contar la leve luz que lo envolvía y la cual contrastaba claramente con la oscuridad.
-¿Qui-quién…eres? ¿d-dónde…estoy? y ¿qué d-demonios… hago aquí?- exigió tratando de que sus palabras sonaran claramente, a pesar de estar semiinconsciente
-Hace muchas preguntas…príncipe Vegeta…- respondió su interlocutor con calma
-¿Cómo sabes mi nombre?... ¡¡CONTESTA!!
-Pequeño príncipe, se quien eres, porque lo se todo sobre ti, tu pasado, tu presente y tu futuro-ante la sorpresa del chico, continuo- ¿quien soy?, bueno mi nombre es Shin y soy el supremo Kaiosama del este…
-¡¡Su-supremo kaisoma!!...¿eres un dios?
-Así es…- hizo una pausa y contemplando el lugar, continuo-¿Dónde estas?, bueno por decirlo de una manera, en el mundo de las almas…
-¿QUE? ¿Acaso estas bromeando??
-Yo no bromeo…Vegeta, estas muerto…
No, esto no puede ser cierto, yo no puedo estar muerto, es ilógico, esto no me puede pasar, yo debo ser el guerrero más fuerte de toda la galaxia y…
-Lo es, y no es una mentira…
-¿Puedes leer mis pensamientos??- pregunto de nuevo el pequeño
-Soy un dios…no lo olvides-comento como si fuero lo mas normal del mundo-y en cuanto a lo que haces aquí…bueno, eso es mas complejo…-lo apunto con uno de sus dedos haciendo que el cuerpo del infante levitara un poco quedando frente al él.
Vegeta se sorprendió un poco, para ser un Dios era mas pequeño de lo que pensaba, pues apenas y era unos centímetros mas alto que el saiyajin.
-Normalmente, cuando un ser muere solo tiene dos caminos a donde ir, el primero es dirigirse al paraíso, y el segundo es ir al infierno, donde su alma será librada de todo mal y reencarnada de nueva cuenta o en otro caso quedándose, en aquel lugar. Pero hay excepciones, cuando es necesario, esos seres pueden optar por "otros" caminos…
-¿Otros caminos?-pregunto el pelinegro con sumo interés
-Así es, si son guerreros de pensamientos y sentimientos puros, pueden ir a donde se encuentra Kaiosama y entrenar por toda la eternidad. Otros sin en cambio, se pueden convertir en custodios, tanto del infierno, que son normalmente ogros; y del paraíso, seres tan puros que pueden llegar a convertirse en ángeles- observo al pelinegro con detenimiento- pero en tu caso, es diferente…
-Mmhp… ¿así? ¿Por qué?...
-Bueno, porque quiero proponerte un trato…
-¿Un trato?, ja, por lo que veo solo encajo en una de tus opciones, no puedo ir al cielo, ni ser custodio, por lo que me queda solo un lugar a donde ir…-contesto el niño cruzando los brazos a la altura del pecho
-Te equivocas, todavía existe otro camino…- suspiro un poco y continuo- convertirte en el custodio de la…muerte…
- ¿Qué?-el saiyajin trato de ocultar su sorpresa por tal pedido-¿Y por qué yo?
-Eso es muy fácil, eres un guerrero que no le teme a ella, eres inteligente, tienes valor, disciplina, audacia…y lo más importante, tu mente y tu corazón no han sido corrompidos, todavía…
-Te equivocas, mi pueblo es una raza que solo sabe matar, incluso yo iba a hacerlo…
-Exacto, ibas…pero no los has hecho- se acerco un poco a él- piénsalo príncipe saiyajin, puedes ser inmortal, el tiempo para ti no existiría, ni el dolor, ni la tristeza…
-¿Qué pasa si me niego?
-Bueno, serias mandado al infierno y tu existencia seria borrada de este mundo y de todos…solo tienes que aceptar- extendió su mano derecha, produciendo una pequeña bola de luz, que creció dando forma a un objeto alargado.
-¿Una guadaña?…pensé que solo era parte de las leyendas para asustar a los niños
-Todas las leyendas tienen partes reales…- soltó el objeto, y lo dirigió al pequeño- tómala, es necesario para ser custodio,…ahora solo tienes que aceptar…
Vegeta observo al Kaiosama que estaba parado frente a él, si de verdad estaba muerto, no tenia otra opción, estirando el brazo la tomo con una mano, pudiendo contemplar aquel objeto, de mango ligeramente torcido y tan viejo como el mismo universo, pero resistente a pesar del tiempo, con una cuchilla tan delgada y tan letal que seguramente arrancaba la vida de su victima al menor contacto, y para darle un toque mas macabro al asunto, en la unión de ambos, se encontraban un esqueleto de algún ser, que por su aspecto parecía ser un feto.
Cuando lo sostuvo fuertemente, una luz lo envolvió, dando paso a un cambio en él, su cuerpo anteriormente como el de un infante, ahora mostraba el de un adulto joven, dejando atrás cualquier indicio de niñez, para dar paso a un aspecto maduro y serio, con unos ojos capaces de matar a cualquier ser mortal con solo una mirada.
-Debo advertirte algo Vegeta…si aceptas, todos tus recuerdos serán borrados…-hablo de nuevo el dios
El aludido gruño por tal comentario
- ¿No seria lo mismo que ir al infierno?
-No, pues conservaras tu cuerpo, y tu esencia será la misma, solo no recordaras tus orígenes…
El príncipe heredero, volvió a enfocar su vista en la guadaña, manteniéndose así por un tiempo, ¿valdría la pena? Ja, ya no importaba, seria inmortal y nunca mas tendría que morir, apretando con más fuerza el mango, enfrento al dios.
-Acepto…
Continuara...
Israeru: Gracias por tu comentario y lo tendre en cuenta, prometo que tratare de no tener tantos errores...
Shadir: Lo se, no era un pequeño cambio, era un GRAN cambio, jejejeje, espero y este capitulo te guste, y gracias por tu comentario...
A todos los que leen este fic...MUCHAS GRACIAS
y gracias tambien por sus reviews...
Adickdelta
