!!Hola de nuevo!!
Se que me tarde en subir este capitulo, lo siento, pero mi cerebro esta a punto de sufrir un colapso, asi que les pido un poquito de compresion.
Sin mas, espero que sea de su agrado...
Capitulo 5. Confundida
La puerta se abrió de un golpe seco. Con paso lento Bulma entro en la casa, seguida por Vegeta que a diferencia de ella, lucia menos cansado. En cuanto estuvo lo suficiente cerca de un sillón, se dejo caer en el con peso muerto.
-Estoy…agotada…-suspiro con cansancio
-Mujer débil…-musito el custodio
-¡¡Oye!! Para que lo sepas, alguien tan delicada como yo no esta acostumbrada a trabajar por meses matando personas ¿si?-contesto con enojo la chica
-¿Delicada? ¡¡tú!! Ja, no me hagas reír -comenzó a molestarla- admite que no eres lo suficiente fuerte como para aguantar una jornada de trabajo como kami manda…
-¡Claro que soy capaz de hacerlo, mono petulante!-grito ella
-¡¿Cómo me llamaste insecto?
-Que te importa…-termino con enojo la peliazul, se recostó de nuevo en el sillón mientras susurraba más insultos para el ex-saiyajin
El por su parte gruño molesto por su comentario, se encamino hacia la sala que utilizaba para entrenar. Pensaba quedarse ahí, mucho, mucho tiempo, así no le vería la cara a ese ángel tan desesperante.
Al escuchar que él se retiraba, Bulma alzo un poco la cabeza mientras contemplaba el ahora pasillo vacio.
-Vaya, ya se fue…-dejo escapar un suspiro de resignación mientras se volvía a acostar-y yo que quería seguir molestándolo...jejeje…es muy gracioso cuando se enfada…
Mientras entraba lentamente en los brazos de Morfeo, en su mente comenzaba a planear lo que haría en el tiempo libre que tenia. Iría a visitar a sus amigos como ya era costumbre. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había ido a visitar a sus amigos después del trabajo.
Con un último bostezo quedo completamente dormida.
Mientras tanto, Vegeta golpeaba a un enemigo imaginario con el puño izquierdo. "Aun no podía creer que esa mujer tan vulgar y escandalosa siguiera viviendo con él".
Giro sobre su pierna izquierda, para propinar con la derecha una patada circular. "Lo peor de todo era, que cada vez, ella parecía perderle el poco respeto que le tenía a él, si es que alguna vez lo había tenido".
Apoyo su peso sobre la misma pierna que había golpeado, giro sobre su espalda lanzando a la vez otro golpe con su pie izquierdo en forma circular. "¿Por qué demonios no la ponía en su lugar como era debido, y que ella le diera el respeto que el se merecía?"
Al terminar su anterior movimiento, utilizo su brazo derecho flexionado para propinar un golpe a la altura de su sien (estilo oper). "Incluso ahora, le era mas normal que discutieran todos los días, casi por cualquier cosa y lo que era peor, parecían disfrutarlo".
Como si pudiera tomar la cabeza de su enemigo, llevo sus manos hacia ese sitio, mientras que con su rodilla derecha flexionada acertaba otro golpe. "Eso no podía seguir así. El era el custodio de la muerte, el que antes de la llegada de ese estúpido ángel mantenía su existencia en paz".
Paro un momento, moviendo ambos brazos en forma circular alrededor de su cuerpo, creando a la vez dos bolas de energía en cada mano. Flexiono sus codos al mismo tiempo, con un rápido movimiento, estiro sus extremidades soltando en el acto la energía contenida sobre algún punto fijo. "Y ahora todo estaba en completo desorden por culpa de esa maldita mujer que no paraba de hablar, era como si su vida dependiera de ello".
Descendió lentamente hasta que sus pies tocaron el piso firme. Se sentó mientras cruzaba sus piernas, poniendo sus brazos sobre ellas y cerrando los ojos a la vez. "Definitivamente el maldito de Kaioshin lo estaba haciendo pagar por algo que no merecía".
-Como los odio…-susurro mientras trataba de relajarse.
Alrededor de tres horas habían pasado, en las cuales, el custodio se encontraba meditando. Bulma por su parte había dormido lo suficiente para poder viajar al cielo a ver a sus amigos.
El ex-príncipe de Vegetasei se dirigía a su cuarto, cuando una molesta voz lo llamo.
-Hola Vegeta…
Se giro sobre sus talones, para poder verla a la cara. Segundos después siguió con su trayecto con los brazos cruzados sobre su pecho.
-Solo quería decirte que voy a salir- declaro la peliazul- Iré con Juunana y Juuhachi, hace tiempo que no me paso por ahí, así que voy para allá…
Vegeta hizo una señal con su mano derecha a modo de despedida, camino un par de pasos mas y entro a su habitación cerrándola tras de él la puerta.
Bulma se encogió de hombros ante su actitud, la cual ya no le extrañaba. Salió por la puerta emprendiendo el vuelo a través de las nubes grises del lugar.
Ya habían pasado un par de días desde que la mujer se fuera con sus inútiles amigos, por lo que Vegeta supuso que en cualquier momento llegaría para seguirlo fastidiando con su insoportable presencia.
En efecto, a las pocas horas hizo su aparición el bello ángel. Provocando con esto, las rutinarias conversaciones que tenían, las cuales terminaban siempre en gritos e insultos.
Bulma se encontraba sirviendo la inmensa comida que había preparado para el glotón del custodio. A un se preguntaba como es que podía ingerir enormes cantidades de comida y no alterar su increíble y escultural físico. De seguro los entrenamientos a los que estaba sometido eran la causa de fenómeno, se decía para si misma.
Momentos después llego el pelinegro y comenzó a devorar cada plato como si fuera el último sobre la faz del universo. Mientras tanto la peliazul solo le daba vueltas a su sopa con la cuchara que tenia en una mano.
Mañana por la mañana tendrían mucho trabajo que hacer y muchos seres a quienes matar.
Una delgada lágrima de derrota salió por uno de sus azulados ojos. Aun no se podía acostumbrar a los interminables metros y metros de pergaminos que tenia que tachar. ¿Cómo rayos ese custodio se las había ingeniado para realizar semejante labor sin ayuda? Definitivamente esa, debía ser la incógnita más grande del universo.
Esa noche no durmió mucho, pero si lo suficiente como para tener las fuerzas necesarias para terminar con su trabajo, tal vez si se apresuraban con cada alma, podrían terminar rápido y así, regresar a casa mucho antes.
Feliz por su nueva estrategia, ambos seres emprendieron el vuelo, mientras Bulma le explica sus conclusiones al custodio, el cual solo asentía antes sus palabras, pues no había prestado atención a ninguna.
Y tal como lo había predicho, ese día por fin terminarían con la jornada de trabajo, la cual solo les tomo tres días antes de lo planeado. Consulto su lista y verifico que solo les faltaban cuatro almas, y lo mejor de todo era que se encontraban en el mismo lugar.
"Tal vez estarían en un hospital", fue el primer pensamiento que le vino a la cabeza, pero a diferencia de esto, era una casa apartada del resto del pueblo. Sin más demora se dirigieron al lugar. Ahora que ponía atención en la hora de las supuestas muertes, todavía faltaban cerca de diez minutos para que ocurrieran.
Se adentraron a la casona, dirigiéndose casi automáticamente a la sala recepción. A Bulma le resulto extraño que no hubiera nadie en la casa, pero al ver el semblante serio de Vegeta solo se encogió de hombros.
Y esperaron.
De repente, la puerta se abrió con un movimiento brusco, entrando por esta cuatro hombres de aspecto temible, los cuales, llevaban consigo a una familia: un hombre, su esposa, una niña de no más de nueve años y un niño que apenas llegaba a los cinco.
Lanzaron a los niños y a la madre hacia un rincón de la estancia, mientras sujetaban al líder de la familia por los hombros, obligándolo a sentarse precipitadamente en una silla. Con paso lento entro otra persona que jugaba con una pequeña navaja.
Bulma estaba sorprendida y se tapaba la boca con ambas manos, Vegeta sin en cambio seguía apoyado en la pared, con los brazos cruzados inmune a los sollozos por parte de unos y gritos y amenazas por parte de otros.
-Muy bien, Cartter…te hemos dado mucho tiempo…-hablo el sujeto de la navaja- así que será mejor que abras la boca si no quieres ver como matamos a tu familia…
-Pero ya les dije…no conozco el código…-expreso con temor su locutor
-¡¡MIENTES!!-grito con cólera su agresor
-¡¡NO!!...es la verdad…por favor…no nos hagan nada…-suplico Cartter-ya les dije todo lo que sabia…
-Yo se que no, y hay una forma de que nos digas la verdad- sonrió con maldad.
Tomo a la mujer que yacía en piso protegiendo a sus hijos, al oponer resistencia, aquel sujeto le propino una bofetada, para luego tomarla por los cabellos, levantándola hasta donde se encontraba su marido.
-Habla o ella se muere…-advirtió
-¡¡NO!!...no le hagan nada…-forcejaba con sus ataduras, causándose solo daño con las cuerdas-ya se los dije…yo no se nada…
-Bien…si eso quieres…
Con un movimiento de su navaja desgarro la garganta de la mujer, provocando un grito desgarrador por parte de Cartter y más sollozos de sus hijos.
A unos cuantos metros de distancia Bulma seguía en trance, nunca había visto la muerte de alguien como lo hacia ahora y eso estaba provocando que temblara sin remedio. Vegeta sin en cambio, saco su guadaña al momento que el filo de la navaja tocaba la fina piel de la mujer. Se acerco con rapidez en el instante en el que el cuerpo ensangrentado caía sobre la alfombra. Con un corte rápido y limpio libro el alma del cuerpo de aquella desdichada mujer.
-¡¡MALDITOS!!-grito con todo el odio y dolor que podía su esposo
-Bien, creo que no me he explicado…danos la información y salva lo poco que queda de tu asquerosa familia…-soltó con desprecio su agresor, señalando a los niños
-Tenga misericordia de ellos…ya le dije lo que sabia-imploro con lagrimas en los ojos-no se nada mas…esa empresa nunca dejo que me acercara a su base de datos…
-Pues ese fue tu gran error…-sentencio, se giro hacia los demás hombres- Mátenlos…ya no nos sirven…
-¡¡NO!! ¡¡NO LES HAGAN NADA!!-gritaba histérico Cartter, tratando de salvar a su hijos- ¡¡DEJENLOS EN PAZ…!!
Dos disparos fueron suficientes para acabar con la vida de los infantes. Mientras que la sombra de la muerte hacia su trabajo llevándose el alma de aquellas victimas caídas.
-¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!!
Un último disparo se escucho dejando la casa en un profundo silencio. Los verdugos salieron después de haber matado a la familia.
Vegeta cortaba la delgada y azulada línea de aquel sujeto que en tiempos mejores había sido llamado Cartter. Se volvió hacia Bulma que se encontraba sentada en un rincón, tapando su rostro con ambas manos.
El custodio se acerco hacia ella, tomando sus manos para descubrir su cara. Delgadas lágrimas salían sin cesar por sus hermosos ojos, los cuales mostraban rastros de consternación y temor.
Sin dudar un solo segundo la chica se arrojo a los brazos del pelinegro, hundiendo su rostro en su fornido pecho, sacando todas las lágrimas que tenia y con ellas, el profundo dolor y desesperación de la que se estaba volviendo presa.
Vegeta sin en cambio se había sorprendido tanto del movimiento del ángel, que no impido el acercamiento, espero unos minutos para que ella se calmara. La tomo por los hombros para separarla de él, al momento de encontrarse de nuevo con el rostro de ella, un sentimiento de dolor y de culpa lo invadió por un momento. Volteo su rostro y la aparto completamente de él. Tomo el pergamino que permanecía en el suelo y tacho los nombres de aquellas personas.
Después tomo a Bulma entre sus brazos, haciendo que ella se recargara de nuevo en su pecho, juntado también sus manos en el.
El custodio observo por ultima vez la escena, ríos de sangre inundaban aquel piso, bañando también muebles y paredes. Acompañado con el olor a muerte y como testigos mudos de esa masacre los cuerpos sin vida de aquella familia.
Se dio media vuelta y desapareció, dejando solo su marca tan conocida por todos: muerte.
Continuara...
Bueno, hasta aqui llegue por hoy, no se si me explique con el capitulo, pero trataba de que hubiera un cambio drastico en la historia (pero creo que no mas no me salio) jejeje...no se preocupen, dentro de poco los guerreros Z haran aparicion en escena.
Nos vemos en el siguiente capitulo, y agradesco sus reviews, sobre todo a shadir y a midori, gracias, es el aliento que necesito para seguir con la historia.
Bye.
Adickdelta
